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Cómo planificar, preparar y presentar sermones (mensajes), conferencias y clases bíblicas

Lección 2

El predicador responsable y competente se prepara diligentemente antes de subir al púlpito.

Buenos temas para la edificación del espíritu

 

I.  Introducción.

A.  Continuamos preparándonos para ser más competentes y pulidos en los ministerios del maravilloso Reino espiritual de Dios y Cristo.

B.  El título de la Lección 2 de esta serie es el siguiente: "Buenos temas para la edificación del espíritu".

1.  Escoger "buenos temas" para sermones y conferencias es un paso fundamental y muy necesario para comunicar enseñanzas que edifiquen y motiven en grado sumo.

2.  Igualmente, seleccionar "buenos temas" para las clases bíblicas impartidas a párvulos, niños, adolescentes, adultos jóvenes y personas maduras es clave para el éxito en la instrucción espiritual.

3.  Por consiguiente, conviene que todos los que nos desempeñamos en la pedagogía espiritual aprendamos e implementemos las enseñanzas presentadas en esta lección.

4.  Los "buenos temas" cumplen varios propósitos:

a)  Instruyen.

b)  Edifican.

c)  Motivan.

d)  Hacen cambiar a los oyentes.

II.  La selección de "buenos temas".

A.  El tiempo requerido para seleccionar un tema apropiado, tomando en cuenta las personas para quienes se prepara el mensaje o estudio, los propósitos y las circunstancias.

1.  Algunas situaciones favorecen la pronta selección de un tema apropiado. Por ejemplo, si una congregación le invita a pronunciar una conferencia para incentivar a las damas cristianas a activarse en los ministerios que les corresponden bíblicamente, ya sabe usted a quienes se va a dirigir, como también el propósito de la conferencia, información que facilita la selección de un buen tema, con sus temas secundarios. En cambio, si le invitan a predicar cinco mensajes en una congregación perturbada por conflictos internos, el tiempo requerido para la sabia selección de temas que produzcan el resultado deseado puede contarse no en horas sino en días o semanas.

2.  Cierto predicador hizo la siguiente observación: "En ocasiones, paso más tiempo en la selección de un tema que en la preparación del mensaje".

a)  ¿Exagera el tal predicador, dando demasiada importancia al proceso de seleccionar un tema? Quizá no, pues una vez seleccionado el tema apropiado para la ocasión, y no un tema cualquier, posiblemente se aligere notablemente la preparación.

b)  ¿Cuánto tiempo suele dedicar usted a las siguientes tareas?

(1)  Seleccionar el tema. Una hora quizás sea poco tiempo. Analizar las necesidades de los oyentes, determinar el efecto en ellos que usted quisiera lograr, estudiar las circunstancias morales, sociales y espirituales que afectan a los oyentes, relacionar y evaluar estos factores, y todavía otros, para entonces dar con un tema que haga mella –todo esto es un procedimiento que requiere tiempo y disciplina mental. ¿Está usted dispuesto a dedicarle todo el tiempo necesario a la tarea de escoger un buen tema?

(2)  Preparar el mensaje. La norma generalmente acordada es: una hora de preparación por cada minuto de presentación. Para el mensaje que dura veinticinco minutos, el buen predicador invierte veinticinco horas de preparación (estudio, oración, reflexión, composición, ensayo, selección de textos relevantes, confección de ilustraciones, etcétera).

3.  El buen siervo de Jesucristo no escatima el tiempo necesario para la selección de temas apropiados. Al recibir la encomienda de preparar un mensaje o estudio, toma en cuenta el tiempo necesario para seleccionar el tema. No espera hasta pocas horas antes de la presentación para escoger el tema. Está consciente de que si lo hace, el "factor tiempo" le presionará empujándole a hacer una selección a la ligera. Al hacerlo, puede que acierte. Pero, ¡puede que no!, para vergüenza suya y frustración de los oyentes.

6.  Recomendación: seleccionar el tema lo más pronto posible para que su mente, espíritu y subconciencia vayan trabajando en toda la materia relacionada.

B.  Algunas directrices para la selección de temas.

1.   Estudiar intensamente a las personas que le escucharán.

a)  Dar prioridad a los oyentes, y no a su propia persona como maestro. ¿Predica o enseña usted primordialmente para beneficiar a sus oyentes, o lo hace para cosechar encomios, o acaso para divulgar sus ideas e interpretaciones sin importarle mucho el bien práctico que reciba la audiencia? Usted es el medio que Dios usa para llegar a las almas. El "buen medio" y útil al Señor no coloca su propio ego por encima de los seres a quienes ha de servir como instrumento para su edificación y salvación.

b)  Enfocarlos en su mente. Visualizar sus caras.

c)  Preguntarse: "¿Quiénes son las personas que me escucharán?"

(1)  Desde luego, usted no puede contestar acertadamente esta pregunta, si no conoce a su audiencia.

(2)  En las congregaciones, llegamos a conocer a los miembros y a todos los que se congregan (visitas, jóvenes, niños) por medio de conversar con ellos, escucharlos y observarlos, no solo en las reuniones sino también en sus hogares. De ahí, la importancia de visitar a los congregantes en sus hogares, pues allí es acaso donde mejor podamos conocerlos.

d)  Al recibir usted una invitación de predicar o enseñar en un lugar donde no conoce a quienes le escuchen, orientarse con la persona que le invita sobre la posible composición de la audiencia. ¿Serán todos los congregantes miembros de la iglesia? ¿Existe la probabilidad de que participen personas inconversas? ¿Más o menos cuánta asistencia se proyecta?

2.  Analizar la composición de la audiencia.

a)  La audiencia que se compone solo de cristianos.

(1)  ¿Cuáles son las categorías de temas indicadas? Hacer un listado, tomando como fuente los ejemplos del Nuevo Testamento y su propia experiencia u observaciones.

(2)  En la siguiente lista, ¿cuáles son los temas más aptos para un auditorio compuesto solo de cristianos?

(a)  "Jesucristo es el Mesías enviado por Dios."

(b)  "La prueba de nuestra fe produce paciencia."

(c)  "El bautismo en agua es necesario para el perdón de pecados."

(d)  "Añadid a vuestra fe, virtud."

(3)  Referente a temas para la iglesia, la exhortación de Hebreos 6:1 sirve como excelente guía inspirada: "Vamos adelante a la perfección".

(a)  La meta de todos los que enseñan en las congregaciones debe ser: escoger y presentar temas que encaminen hacia la "perfección" en:

-El conocimiento de las Sagradas Escrituras, particularmente, del Nuevo Testamento, con su "sana doctrina" y abundantes profecías para la Era Cristiana y el fin del mundo;

-El entendimiento de la santidad en Dios y su aplicación a la vida cotidiana, incluso, la habilidad de discernir, sabia y acertadamente, entre lo bueno y lo malo;

-La ejecución de obras evangelísticas y benévola s en el Reino.

(b)  Maestro maduro y eficaz es aquel que facilita el progreso hacia la perfección por medio de la selección inteligente de temas y materias que completan los conocimientos y pulen la conducta de los cristianos. Tal maestro provee el "alimento sólido" necesario para el continuo crecimiento espiritual.

(c)  En cambio, maestro inmaduro e inexperto es aquel que persiste en alimentar a los cristianos con leche, nada más, es decir, solo con los "rudimentos" del evangelio. Ya que él mismo no va "adelante a la perfección" , es incapaz de llevar a los que le escuchan a tal pináculo de espiritualidad.

(d)  Los cristianos nutridos con una dieta que consiste principalmente de "leche", y quizás un "caldito" de vez en cuando, acaso con un poco de verduras, no cuentan con el alimento necesario para un desarrollo robusto.

(e)  Se recomienda el estudio detenido de Hebreos 5:11-14 y 6:1-3.

(f)  ¿Qué es la causa de la inmadurez doctrinal y espiritual que aqueja a no pocas congregaciones? Sin duda, el poco conocimiento y el pobre entendimiento que resultan cuando predicadores y maestros enseñan solo los "rudimentos" del evangelio. Los "rudimentos" son el "fundamento" , y como tal sostienen el edificio espiritual que todo cristiano ha de levantar. Pero, no son el edificio completo. Al echar el "fundamento", procedemos a edificar encima el hermoso templo de nuestra fe. Los buenos siervos del Señor nos dirigen en la obra, guiándonos mediante las claras instrucciones que imparten bajo temas relevantes bien escogidos, organizados y desarrollados.

b)  La audiencia que se compone mayormente de personas que no son miembros de la iglesia de Jesucristo. Esta circunstancia puede imperar en campañas evangelísticas, como también en cultos o clases en los hogares de familias inconversas.

(1)  ¿Cuáles son las categorías de temas indicadas? Hacer una lista. Tomar como ejemplo la admirable selección de tema y contenido que hace el apóstol Pablo en Atenas (Hechos 17).

(2)  Determinar quiénes componen la audiencia es vital para la selección de un tema apropiado. ¿Son católicos, protestantes, pentecostales o una mixtura de religiosos? ¿Se trata de creyentes que no pertenecen a ninguna iglesia? ¿Se compone la mayoría de personas hundidas en la inmoralidad o los vicios? ¿Son los oyentes adoradores de dioses falsos? El tema se escoge y el contenido se adapta de acuerdo con la composición de la audiencia. ¿Con qué lógica escoger para un grupo de evangélicos el tema "Guardaos de los ídolos"? Enseñar a las almas descarriadas lo que ya saben lo hacen no pocos guías espirituales, fallando en su deber de proveer el conocimiento que no tienen referidas almas, de llenar lagunas en su entendimiento, de descubrir y corregir sus errores.

c)  La audiencia mixta, o sea, la que se compone de creyentes y de inconversos.

(1)  En tal caso, hay que planificar el menú espiritual con cuidado, es decir, usar de mucha astucia y sabiduría en la selección de temas.

(2)  Recomendación: escoger un tema que haga posible la preparación de platos nutritivos para ambos grupos.

(a)  No conviene dejar con hambre a los inconversos, alimentando solo a los ya convertidos. Tampoco satisface el inverso.

(b)  ¿Es el plato fuerte para los miembros? No olvidemos de poner en la mesa algún alimento para los inconversos.

(c)  ¿Es el plato fuerte para los inconversos? No olvidemos de servir algún alimento para los cristianos presentes.

(d)  Asimismo, en el mismo festín espiritual (mensaje, conferencia, clase) se traen platos que deleitan y alimentan tanto a jóvenes como a adultos.

(e)  Brindar, en una sola intervención, alimentos que satisfagan los distintos apetitos es un reto que demanda mucha planificación y trabajo. Hacerlo en el espacio de treinta minutos es un logro encomiable. Vale la pena el esfuerzo, ya que todos los oyentes salen contentos de haber recibido alguna alimentación para sus espíritus.

3.  La tercera directriz para la selección de temas es la siguiente: estudiar las necesidades espirituales de la audiencia.

a)  Preguntarse: "¿Qué mensaje o estudio necesita esta congregación, esta clase, esta audiencia? ¿Qué tema le hace falta para su instrucción y crecimiento espiritual?"

b)  Contestar inteligentemente estas interrogantes lo podemos hacer solo al analizar objetivamente el grado de espiritualidad de las personas para quienes se prepara la enseñanza y el ámbito moral, social y material en que se desenvuelven.

(1)  Para el maestro concienzudo, tal análisis significa trabajo y disciplina mental, como también mucha oración y reflexión.

(2)  ¿Está usted dispuesto a utilizar sus poderes intelectuales para el serio y profundo análisis de estos asuntos, y también doblar rodilla a menudo procurando la iluminación del Espíritu de Dios?

c)  ¡Ojo! La interrogante clave no es: "¿Qué quiere escuchar esta audiencia?" sino "¿Qué necesita escuchar?"

(1)  La distancia entre lo que "quiere" escuchar una audiencia y lo que "necesita" escuchar puede ser grande.

(2)  El sabio maestro tomará en cuenta los intereses y deseos de la audiencia, pero no con la idea de confeccionar una intervención ajustada totalmente a tales criterios, ni con el propósito de congraciarse con los oyentes, buscando sus aplausos.

(3)  "Complacer" no es el objetivo primordial del buen maestro sino "enseñar... redargüir... corregir... e instruir en justicia" (2 Timoteo 3:16-17). Su objetivo no es procurar "el favor de los hombres… o agradar a los hombres" (Gálatas 1:10) sino impartir conocimiento, inquietar, retar y lograr cambios que cuenten para salvación. Su lema es predicar la "sana doctrina" , instando "a tiempo y fuera de tiempo" , guiado siempre por la regla de corregir "con mansedumbre" (2 Timoteo 2:24-25).

(4)  Se da por asentado que el maestro tiene más madurez que la mayoría de los que forman la audiencia. Por lo tanto, a él le corresponde escoger los temas necesarios para el crecimiento, y no a la audiencia. A la vez, con humildad estará siempre atento a las sugerencias de los que le escuchan, aun solicitándolas.

(5)  Quizás algunos en la audiencia, impulsados por su inmadurez y falta de inteligencia o sabiduría espiritual, clamen insistentemente por "temas suaves", gratos al oído, de índole positiva exclusivamente. El maestro maduro en Cristo no permite que tales cristianos débiles le controlen en la selección de temas, aunque tengan influencia y poder por su posición social o económica.

(6)  En la actualidad, existe una problemática peligrosa en algunas congregaciones, problemática creada por miembros que ya se cansaron de oír la sana enseñanza bíblica. Estos prefieren mensajes o "charlas" que giren en torno a causas sociales u obras caritativas. Por ejemplo, mensajitos sobre la salud mental y aun la física, orientaciones para madres solteras, intervenciones informales sobre cómo acabar con el hambre en los países subdesarrollados, el control poblacional, el aborto, los derechos de las mujeres, etcétera. Los dos vocablos "sana doctrina" tienden a irritar a miembros de esta mentalidad. Se incomodan al oír palabras tales como "pecado, error, castigo, infierno, juicio" y ¡que ningún maestro se atreva a disertar sobre "la ira venidera" ! Nada de controversia, cero confrontaciones, ninguna advertencia. Buscan maestros que los complazcan. Pero, el maestro fiel a Dios no escoge temas para complacer a tales personas sino los que son necesarios para la debida edificación.

4.  En la selección de temas, el sabio y espiritual no impone el criterio de sus propios gustos, antojos o necesidades. Para él, las necesidades de la audiencia tienen prioridad.

5.  Algunas consideraciones adicionales que determinan la selección de temas.

a)  La edad de los oyentes.

b)  Su nivel académico.

c)  Su procedencia: que si de áreas rurales, de pueblos pequeños o de ciudades.

6.  Observación. No acertar en la selección de un tema apropiado acarrea consecuencias negativas y perjudiciales para el maestro que falla, para los oyentes y para la causa del Señor.

a)  El orador o maestro que desacierta en la selección de temas apropiados pierde credibilidad ante los oyentes. Sufre su reputación y, por ende, su ministerio.

b)  Tal siervo se frustra a sí mismo, dejando decepcionados a sus oyentes. Su mensaje no llega; no impacta; no cala hondo en los corazones.

c)  El orador o maestro que falla en la selección de temas apropiados pierde su tiempo y hace que los oyentes pierdan el suyo.

(1)  Si treinta personas escuchan por treinta minutos un mensaje que las edifica en muy poco o nada, ¿cuánto tiempo pierden? ¡Un total de quince horas!

(2)  Ejemplo. Los hermanos de cinco congregaciones ubicadas en áreas rurales de Chiapas, México invitan a un predicador de Houston, Texas a presentar el mensaje principal para una confraternidad. El tema que escoge el erudito invitado es el siguiente: "El impacto de los filósofos griegos en la iglesia del Siglo II después de Cristo". Lo presenta sin extraer aplicaciones para el presente. ¿Qué opina usted de su selección? ¿Y de él? "Erudito" será, pero ¿sabio?

7.  Consejo. No olvidarse nunca de acudir al omnisciente Dios, procurando su iluminación espiritual para la selección de temas apropiados que instruyan y edifiquen al máximo.

III.  Fuentes de temas edificantes.

A.  La Biblia, por encima de todas las demás.

1.  ¿A qué parte de la Biblia dar prioridad?

a)  Al Nuevo Testamento, por ser el pacto espiritual que está en vigor para la Era Cristiana.

b)  Traer más temas del Antiguo Testamento que del Nuevo es una práctica carente de lógica o sentido común, pues la iglesia y el mundo necesitan oír y aprender la Nueva Ley de Dios. Hoy, Dios nos habla por su Hijo, y no por Moisés (Hebreos 1:1).

c)  ¿Con qué razón o justificación bíblica ocupar a la iglesia, y aun a los inconversos, en el estudio largo y detallado de ritos, ceremonias y estatutos de la Antigua Ley? No pocos maestros espirituales pasan demasiado tiempo relatando y exponiendo lo enseñado y lo acontecido en aquella antigüedad, cuando sus oyentes desconocen mucha información vital del Nuevo Testamento para el entendimiento correcto y amplio de la iglesia del Señor, su mensaje, misión, adoración, organización e historia.

d)  Enseñar temas del Antiguo Testamento sin hacer aplicaciones prácticas para los oyentes, ¿qué aprovechamiento tiene? Aprender historia, sin aprender las lecciones que la historia nos enseña, da por resultado obtener conocimientos que no producen frutos.

e)  Repetir y repetir, y volver a contar una y otra vez en mensajes y clases, las historias de personajes del Antiguo Testamento, se vuelve, opinamos, aburrido y contraproducente. A causa de la exagerada repetición, pierden su encanto e impacto.

f)  ¿Cuáles son algunos temas del Antiguo Testamento que tienen poco o ningún valor para el oyente promedio del tiempo presente?

(1)  Genealogías.

(2)  La interacción de Israel con las naciones en derredor suyo.

(3)  Muchos detalles de historias de personajes, pueblos y naciones. El oyente promedio del presente, ¿cuánta historia sabe de los tiempos más recientes? ¿Cuán difícil es para él relacionarse con historias antiguas? Vive en el presente. ¿No es mucho más importante enseñarle lo que dice el Nuevo Testamento sobre los tiempos que vivimos y lo que Dios tiene programado para el futuro?

(4)  Detalles del culto que rendían los israelitas según la ley de Moisés: holocaustos, libaciones, días de fiesta, etcétera.

2.  ¿Cómo encontrar en la Biblia muchos temas interesantes y edificantes?

a)  ¡Leer, leer, leer! Leer pausadamente, y no por encimita. Leer, relacionando los eventos y las enseñanzas con el tiempo presente. Leer, deteniéndose a meditar cuando se asoman en su mente aplicaciones importantes. Apuntar los temas que se le ocurren. No confíe demasiado en su memoria, pensando recordarlos en otra ocasión, sino apuntarlos en las páginas en blanco que se encuentran en varias ediciones de la Biblia o anotarlos en un cuaderno de "Temas para mensajes y estudios". Al tocarle un mensaje o estudio, revisar su "Tesoro de temas". Quizás encuentre uno perfecto para la ocasión.

b)  Al leer, prestar atención especial a toda revelación sobre (1) la naturaleza del ser humano, (2) el designio de Dios para su creación, (3) los medios que emplea Dios para transformar la mente y el espíritu humano, (4) la obra de Dios en su iglesia y por medio de su iglesia, (5) los acontecimientos aún programados para la tierra y sus habitantes, (6) el desenlace final de esta creación, etcétera. La gama de temas importantes es muy abarcadora. No hay justificación para la constante repetición de solo tres o cuatro.

c)  Al leer, Identificar los conceptos divinos en torno a todo asunto trascendental, con las palabras o frases retóricas que los definen, que llaman la atención, que impactan al espíritu humano, que motivan al cambio. La muy variada retórica de la Biblia es una fuente de muchos temas edificantes. Ampliar sus implicaciones y hacer aplicaciones prácticas lo hace el buen maestro, captando y reteniendo la atención de sus oyentes con resultados muy satisfactorios. Ejemplo de la llamativa e instructiva retórica bíblica hallamos en 1 Corintios 3:10-17: "colaboradores de Dios", "labranza de Dios", "edificio de Dios", "arquitecto", "fundamento", "oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca", "templo de Dios". El siervo inteligente y espiritual encuentra en este lenguaje del Reino más de un tema que se presta para muchas enseñanzas de gran provecho.

B.  Los libros relacionados con la Biblia también pueden ser fuente de temas edificantes: comentarios, historias, diccionarios o manuales, revistas, periódicos, boletines, etcétera.

1.  El sabio mensajero hace la debida distinción entre este tipo de fuente y la Biblia misma, tomando precaución de no seleccionar de publicaciones escritas por personas falibles temas que no armonicen con la Biblia o que sean de poco provecho espiritual.

2.  El mensajero honrado, al valerse de títulos muy particulares ideados por terceros, da el debido crédito nombrando a la persona que concibió el título. De igual manera, identifica el origen de citas tomadas de obras literarias, no leyéndolas o pronunciándolas como su fuera de su propia creación. No identificar citas o no divulgar su procedencia es incurrirse en una violación de ética. El delito se conoce como "plagiar".

C.  Los mensajes y estudios presentados por otros miembros de la iglesia del Señor constituyen una fuente adicional de temas valiosos.

1.  De copiarlos usted letra por letra, aplicarían las partidas una y dos de la sección "B" que acabamos de estudiar. Adaptarlos para nuestra audiencia o ambiente particular es acaso el proceder más lógico y sabio.

2.  Si estamos siempre muy atentos, el material traído por otros siervos de nuestra hermandad sirve de semillero donde brotan de repente nuevas ideas para temas interesantes que redundan en abundantes bendiciones espirituales para los oyentes.

D.  El mensajero eficaz es astuto observador, y sus propias observaciones de la conducta y la condición humana, en todas sus múltiples facetas, generan temas de vivo interés que reflejan las luchas actuales entre el bien y el mal. "Temas de actualidad" despiertan más interés que "Temas que giran en torno a lo antiguo", y suelen ser más prácticos.

E.  El eficiente comunicador espiritual estudia analíticamente las tendencias sociales, morales, espirituales y religiosas del pueblo, con todas sus circunstancias atenuantes, formulando temas al respecto que alumbran el entendimiento de los oyentes, temas que orientan y advierten peligros para las almas. Se mantiene informado referente al cambiante panorama religioso, descubriendo temas útiles para proteger a la iglesia de apostasías amenazantes o para dirigir por la senda más segura a las personas sinceras que andan en medio de las tinieblas de "otros evangelios diferentes".

F.  La creación misma, la que enseña la grandeza de Dios y confirma su Deidad (Romanos 1:18-20), es fuente de temas que convencen a los que dudan y fortalecen la fe de quienes ya creen.

G.  Observaciones adicionales sobre las fuentes de temas:

1.  Existen muchas fuentes, con infinidad de temas. Por lo tanto, es inexcusable la repetición continua de unos pocos temas.

2.  Los buenos temas son como joyas esparcidas por el universo espiritual, y aun por el material, como también por los campos de la mente y del espíritu.

a)  La persona espiritual y diligente descubre estas "joyas" dondequiera.

b)  En cambio, el siervo medio carnal, perezoso o inepto suele encontrar pocas, y aun las que halla no las pone a brillar. El lustre de las joyas sus manos inmundas lo opacan.

3.  El buen maestro es diestro descubridor de temas edificantes, llamativos, inusitados o aun inolvidables.

IV.  ¡Temas a granel! Siempre a la mano. ¿Cuenta usted ya con una compilación amplia?

A.  El competente mensajero espiritual está constantemente a la expectativa de encontrar buenos temas.

1.  Él es como la persona que busca monedas o piedras preciosas, esperanzado en encontrarlas aun en los lugares menos indicados. Está siempre atento, siempre alerta.

2.  De hecho, encuentra gemas espirituales en los lugares menos esperados. Entonces, los extrae, limpia y pule, presentándolos para el deleite de los oyentes.

3.  Se le ocurren temas en cualquier momento y en cualquier situación, no solo cuando está estudiando o reflexionando, sino…

a)  Cuando está medio dormido.

b)  Cuando va guiando.

c)  Cuando está ocupado en tareas y quehaceres materiales o seculares.

B.  Los apunta en...

1.  Las páginas en blanco que contienen algunas versiones de la Biblia.

2.  Un cuaderno o librito de "Temas".

3.  Cualquier hoja o papelito, con tal de conservarlos de alguna manera.

C.  Los apunta enseguida porque sabe que la memoria es traicionera, y que, de no apuntarlos pronto, a lo mejor no pueda recordarlos después, percance que le sucede a no pocos siervos faltos de diligencia y disciplina.

1.  Detiene el automóvil (camión, bicicleta, caballo, burrito) para apuntarlos.

2.  Hace un alto en el trabajo para apuntarlos.

3.  Se levanta de la mesa para apuntarlos.

4.  Se levanta de la cama para apuntarlos.

5.  Rara vez se oye de sus labios el lamento del siervo descuidado quien exclama, molesto consigo mismo: "Se me ocurrió tremendo tema, pero no lo apunté y se me ha fugado de la mente".

D.  Cuando le toca predicar o dar una clase, revisa su compilación de temas, con la probabilidad de encontrar uno que viene como anillo al dedo para la ocasión.

E.  Aunque no llegue a desarrollar muchos de los temas apuntados, siguen siendo un tesoro de ideas que puede aprovechar en cualquier momento.

V.  Tres categorías generales de temas.

A.  Enteramente positivos, que respiran solo amor y dulzura, que cantan solo victoria, que proyectan solo risas y gozo, que no admiten nada negativo. Este tipo tiende a ser "meloso", de idealismo irreal y emocionalismo incitado por ilusiones artificiosas.

B.  Totalmente negativos. Estos temas nacen de una visión absolutamente negativa del mundo. Generan críticas, censuras, advertencias, condenaciones y juicios, los que ocupan todo, o casi todo, el mensaje.

C.  Encierran y contraponen elementos positivos y negativos.

1.  Este es el tipo de mensaje que se encuentra, con frecuencia, en la Biblia.

2.  Estos dos aspectos –lo positivo y lo negativo- se reflejan en los mensajes dados por Dios a los profetas del Antiguo Testamento, en los mensajes de Cristo y en las revelaciones dadas a los apóstoles y profetas de la iglesia.

3.  Se destacan en la admonición del apóstol Pablo: "Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios" (Romanos 11:22). "La bondad", el polo positivo; "la severidad", el polo negativo.

4.  Este es el modelo que debemos seguir en el desarrollo de nuestros mensajes y clases procurando, efectivamente, un balance sabio entre lo positivo y lo negativo.

VI.  Algunas categorías de temas no apropiados.

A.  Los que se basan en lo secular más que en lo espiritual, por ejemplo, en la política, en la economía, en conflictos o males sociales, etcétera. Ejemplos:

-"Por qué la Organización de las Naciones Unidas no debe imponer un gobierno en Haití."

-"El rol de la policía y de la guardia nacional en el control del crimen en los caseríos."

-"Cómo asimilar a los extranjeros en nuestra sociedad."

-"El rol del Banco Mundial en el financiamiento de proyectos a favor de las masas pobres."

-Observación. Quienes abogan el "Evangelio de la liberación" o el "Evangelio social" acostumbran traer este tipo de tema.

B.  Los que enfocan principalmente la filosofía, por cierto muy popular hoy día, de la "autoayuda emocional y psíquica", como también los que promueven el "Evangelio de la prosperidad". Ejemplos:

-"Tú puedes ser una bella persona, exitosa social y materialmente."

-"Cómo vencer tus complejos."

-"¡Dios quiere que sus hijos vivan como príncipes!"

-"¡Dios multiplicará tu diezmo y tus ofrendas, colmándote de grandes bendiciones materiales!"

VII.  Asignaciones.

A.  Al leer los textos siguientes, apuntar los temas que se le vienen a la mente: Hechos 3:19; Hebreos 6:19; Hebreos 9:23; 1 Pedro 1:4; Job 1:22; Eclesiastés 11:9-10.

B.  Durante las próximas diez semanas, apuntar todos los temas que descubra usted al leer la Biblia, escuchar sermones y clases, meditar, charlar con otras personas u observar la conducta de los seres humanos dentro y fuera de la iglesia.

 

 

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