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Ateos, escépticos, burladores e irreligiosos de los tiempos actuales. Su impacto sobre derroteros del mundo.

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Señales de los tiempos. Abundancia de casos y artículos en esta Web.

 

Ubicado en el ÚLTIMO DÍA del TIEMPO.

Mirando hacia atrás al planeta Tierra en los siglos XX y XXI.

 

Esta imagen jpeg se compone de gráfics del espacio sideral, el planeta Tierra, seres humanos sobre una plataforma de observación en el último día de tiempo, el séptimo ángel y un gran reloj, todo para ilustrar el tema Ubicado en el último día del tiempo, en editoriallapaz.org.

 

Según lo sucedido en el siglo XX y lo que está ocurriendo hasta la fecha en el siglo XXI, ¿qué podemos esperar desde el día de hoy hasta el ÚLTIMO DÍA del TIEMPO?

Te invito a ubicarte conmigo en ¡el ÚLTIMO DÍA del TIEMPO! Para contemplar, desde aquel punto en el futuro, eventos y derroteros que están transpirando en el siglo XXI en el hermosísimo y espectacular planeta azul llamado Tierra. Y todavía un poquito más para atrás al tiempo que cubre el anterior siglo XX.

Me fascina trasladarme mental y espiritualmente a distintos lugares y tiempos, tanto del pasado como del futuro. ¡Oh! Claro, el aquí y ahora es lo más importante, pero el conocimiento y las perspectivas que proporcionan mis viajes al pasado y al futuro arrojan mucha luz sobre mi presente. No me considero soñador que viva mayormente en mundos y tiempos imaginarios sino explorador realista en busca de verdades y realidades eternas para mi existencia. Algunas las hallo en el presente; otras, en lugares y dimensiones más allá de los que enmarcan mis pocos años sobre el planeta azul. Te invito a explorar conmigo.

Cordialmente, te invito, Señor Amigo, Señora Amiga, Señor joven, Señorita. ¿Te atreves? A salir de tus entornos diarios, cuales sean, de tu mundo familiar, de tus rutinas, de las limitaciones que te impongan o que impongas a ti mismo. Que salgas de ti, es decir, de tu cuerpo físico, de tus percepciones, ilusiones, convicciones y estilo de vida, aunque sea por un ratito, para ubicarte en un lugar y en una dimensión que inunden tu mente con vistas, visiones y hechos realmente transformadores. ¿Te atreves? ¿Qué? ¿Siempre estarás conforme con menos? Señor Ateo, Señora Atea, Señorita Atea, ¿te atreves? ¿Y ustedes, Señores Seculares del Todo?

En estos días precisos de mi estadía terrenal, se me ocurrió durante mis reflexiones sobre lo porvenir y lo presente trasladarme al “Último Día del Tiempo” y contemplar, desde aquel escenario intensamente dramático, al mundo nuestro en su actual desenvolvimiento frenético. Y estas reflexiones dieron alumbramiento en mi humilde cabeza a la visualización que encabeza esta charla contigo. ¿Quieres examinarla cuidadosamente, por favor?

La plataforma estrecha al pie de la imagen representa las veinticuatro horas del Último Día del Tiempo. ¿Estás conmigo? Ahí nos ubicamos para mirar muy atentamente a nuestro gran hogar redondo, casi redondo, el reluciente globo terráqueo en el fabuloso espacio sideral. Suspendido sobre el nada, girando completamente sobre su eje cada veinticuatro horas y trasladándose alrededor de su Sol a cuarenta mil doscientos treinta y tres kilómetros por hora (veinticinco mil millas por hora). ¡Qué maravilla! ¡Qué belleza! ¡Qué simetría! ¡Qué fuerzas más poderosas que lo mantienen en órbita exacta siglo tras siglo! ¡Qué diseño más espléndido!

Estamos mirando el lado del hemisferio occidental: Norte América, México, Centro América, el Caribe y Sur América. ¿Los estás viendo? Con sus miles de miles y muchos miles de miles de seres humanos.

A la izquierda del señor ataviado de traje y con pelo canoso, el Séptimo Ángel hace sonar la Séptima Trompeta.

¿Escucho risas y burlas?

De mi parte, mis viajes a muchos lugares y tiempos del pasado…

…al mundo de Noé y el Gran Diluvio,

…a las planicies del río Jordán donde Sodoma, Gomorra y otras ciudades afectadas por el mismo mal contra naturaleza fueron destruidas por fuego del cielo,

…al muy antiguo Egipto, el Mar Rojo, las tierras de Sinaí y las de Arabia en la época cuando los israelitas fueron liberados de esclavitud en Egipto,

…al siglo I de nuestra época cuando la gran ciudad cosmopolita de Jerusalén, con su elegante templo, fueron arrasados por los romanos,

…más otros muchos lugares y tiempos-

…me han convencido fuertemente de que no se trata de ficciones, de cuentos de hadas, de leyendas religiosas, sino de acontecimientos profetizados cuyo cumplimiento al pie de la letra lo sostienen evidencias indubitables.

Por consiguiente, no me río burlonamente de proyecciones proféticas hechas por el judío Jesucristo y los apóstoles por él escogidos. ¡Cuidado, pues, querido amigo, amiga, de burlarse prematuramente, antes de obtener conocimientos para juicios sanos y sabios!

Volviendo sobre el Séptimo Ángel y la Séptima Trompeta, tomo muy en serio la revelación al respecto en Apocalipsis 10:5-7.

 Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,  y JURÓ por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el TIEMPO NO SERÍA MÁS,  sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.”

“…EL TIEMPO NO SERÍA MÁS…” al tocar el “séptimo ángel… la trompeta”. Así que, ¡llega el día cuando el tiempo no será más! Entonces, ¡no habrá más días! Se acabó el tiempo, absorbida la dimensión temporal en la ETERNIDAD. ¡Qué estupendo! El tiempo que tantas limitaciones impone ¡ya no será más!

¿Lo captas? ¿Lo entiendes? ¿Aprecias lo grandioso de esta realidad venidera?

¡El ÚLTIMO DÍA del TIEMPO será el día cuando el Séptimo Ángel hace sonar su trompeta! Por lo tanto, con razón el Séptimo Ángel está presente en el escenario del Último Día del Tiempo, estando tú y yo también presentes, habiendo llegado a esta plataforma en la dimensión del tiempo, en parte, para orientarnos en torno al acercamiento del planeta Tierra, con su gran carga humana, a este DÍA, el último de todos los días terrenales.

¿Lo crees, sin dudar? Ojala que sí.

Luego, a la derecha extrema de la plataforma, un gran reloj marca los segundos, los minutos y las horas del Último Día del Tiempo. Finalizado el Último Día del Tiempo, ¡no más segundos, minutos, horas o días! La ETERNIDAD será la nueva dimensión para el alma que una vez ocupó en el planeta Tierra un cuerpo temporal de carne y sangre.

En este momento de ubicarnos sobre la plataforma de observación, el propósito no es fijarnos en los tremendos eventos del Último Día del Tiempo, tema para otra imagen y análisis, sino identificar y examinar los Eventos y Derroteros en la Tierra de los siglos XX y XXI que acerquen al planeta, con su multitudinaria población diversa humana, al espacio temporal previo al Último Día. Se trata del “poco de tiempo” cuando Satanás, suelto después de pasar mil años encadenado en el abismo, salga para engañar de nuevo a las naciones y hacer guerra sin cuartel contra los santos del Altísimo. En la imagen se resalta este enfoque mediante las palabras en la parte superior. Reiterando: Eventos y Derroteros en la Tierra en el tiempo de los siglos XX y XXI.

El poco de tiempo: análisis detallado

¿Cuánto tiempo transpira entre el siglo XXI y el Último Día? ¿Unos años, nada más? ¿Decenas o veintenas de años? ¿Un siglo, o más de uno? Yo no sé. ¿Y tú? Lo que sí sé es que el Creador del Tiempo ha puesto en su sola potestad los tiempos y las sazones o estaciones (Hechos 1:7). Sin embargo, le ha placido no dejarnos totalmente sin conocimiento de los tiempos, pues nos provee, según la declaración del propio Jesucristo, “señales de los tiempos” que debemos poder no solo conocer sino también entender y aplicar para nuestro bien, mayormente en sentido espiritual (Mateo 16:1-4). A esta bondad suya obedecen las enseñanzas de los apóstoles sobre el asunto intrigante de “los tiempos”. Por ejemplo, en el siglo I, el apóstol Pablo recordó a los cristianos en Tesalónica que ellos no desconocían “los tiempos”. Escribió: 

“Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.  Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.  Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.  Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.” (1 Tesalonicenses 5:1-5).

¿Qué tal, tú, amigo, amiga? ¿Conoces, o no, los tiempos? ¿Estás en luz o estás en tinieblas?

Además, el apóstol Pablo enseñó en aquel tiempo del siglo I que la Segunda Venida de Cristo no estaba inminente; que antes de su regreso había de formarse y desarrollarse una gran “apostasía” cuyo caudillo malvado sería el hombre de pecado, el hijo de perdición (2 Tesalonicenses 2:1-12). De hecho, tal “apostasía” comenzó en el siglo I, expandiéndose y agudizándose de forma cruelmente espantosa y barbárica durante la Edad Media.

En adición, las múltiples profecías a través del Nuevo Testamento de Cristo establecen parámetros de tiempo para no pocos eventos a tomar lugar durante la Era Cristiana (Era Común) antes de llegar esta Era a su fin culminante en el Último Día del Tiempo.

Tratándose del espacio de tiempo entre el Siglo XXI y el Último Día, ¿podemos los seres humanos alargarlo o acortarlo? Parado aquí contigo en esta plataforma disponible para nosotros solo durante el Último Día, doy mi opinión muy personal: me parece que sí. ¿Cómo? Principalmente, mediante nuestras mentalidades, actitudes y conductas: que si fundamentadas en la incredulidad o en convicciones positivas e informadas en lo concerniente a la existencia del Dios Creador y sus designios para la humanidad.

¿Cuáles mentalidades, actitudes y conductas discernimos allá en las multitudes de nuestros semejantes residentes en la Tierra durante los siglos XX y XXI? ¿Algunas que nos alarmen? ¿Pocas o numerosas?

¿Suficiente de los buenos como para detener un tanto la transición de la Tierra con sus masas al “poco de tiempo” altamente conflictivo que precede el Último Día? ¿O tantos de los negativos y malos que la transición proceda vertiginosamente, dejándonos estupefactos?

Próximamente, ¡nubes tumultuosas sobre la Tierra, con imágenes espantosas asomándose!

 


 

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