-Todos los materiales por CATEGORÍA

-Índice temático de todos los materiales

-La lista de los "Salones" de este Centro.

-Forma para comentarios o evaluaciones

-Forma para solicitar materiales

-Directorio de las Iglesias de Cristo

-www.alabanzas.info/index.html para himnos

-Herramienta de búsqueda

NUEVO!  Registrar su correo electrónico con nosotros
para recibir notificaciones de materiales nuevos.

-Clases bíblicas. Compendio de guías y textos.

ARCHIVO

"Mente y espíritu"

Contenido

1.  Carta para un varón perturbado por pensamientos malos aun cuando lee la Palabra u ora a Dios 

2.  Muy difícil dilema mental: ¡dos personas viven en su cabeza! Posible solución: llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo”. 

3.  Luís Alberto no encuentra a Dios, a pesar de creer en él. Buscándolo en su propio corazón, ¿se habrá equivocado de lugar? Pregunta: “¿Será que yo no nací para ser cristiano?” Respondemos. (Dos páginas)

4.  “Locura” de la pentecostal Gabriela, mexicana, de 29 años de edad. “Por favor, ayúdenme. Siento que algo
dentro de mi está muriendo…”
. ¿Típicamente “pentecostal” su condición mental y emotiva?
Al alcance de ella la “cura”, pero tememos que no la acepte. (Cinco páginas)

 

 

Carta para un varón perturbado por pensamientos malos
aun cuando lee la Palabra u ora a Dios 

Estimado, saludos en Cristo. Le agradezco la confianza que usted ha depositado en este servidor, consultándome el conflicto que le causa mucha angustia de espíritu.

Al leer su carta por tercera o cuarta vez, se me vino a la mente el tremendo conflicto que describe el apóstol Pablo en Romanos 7:14-25, paralelo, pienso, en ciertos aspectos al suyo.

(14) “Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. (15) Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. (16) Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. (17) De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. (18) Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. (19) Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. (20) Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. (21) Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. (22) Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; (23) pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. (24) ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? (25) Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.”

-Pablo no atribuye a algún demonio “el mal” que le molestaba, sino a la carne, al pecado. Para entender mejor yo mismo el tema de “demonios”, realicé un estudio bastante completo, encontrándose desglosadas las lecciones, con explicaciones, en www.editoriallapaz.org/guia_clases_libro_1.html , con enlaces electrónicos a todos los estudios que componen el curso. Analizados los casos ocurridos durante el ministerio de Cristo, llegamos a la siguiente conclusión: los demonios tenían potestad para afectar el cuerpo y quizá aun el cerebro de algunas personas en aquel tiempo, pero no la potestad de seducir o corromper al espíritu. Esta es mi convicción hasta el presente. De ahí, me atrevo a asegurar que ningún demonio está sembrando en su mente los pensamientos negativos que tanto dolor le causan.

-Entiendo, sin pretender dominar perfectamente estos temas, que se forman muy a menudo, probablemente todos los días, en la mente del ser humano normal, pensamientos buenos y pensamientos malos. “Convertirse a Cristo” no cambia este hecho. A esta realidad se debió la condición dolorosa que el apóstol Pablo discernía en su propio ser. ¿Cómo llegan tentaciones y pruebas al corazón del cristiano? A través de pensamientos. ¿Correcto? Yo no puedo evitar impedir, ni siquiera por medio de oraciones extensas, meditaciones profundas o ayunos largos, tampoco por la lectura constante de la Biblia u ocuparme día y noche en ministerios espirituales, la formación en mi mente de pensamientos malos. De poder lograrlo, ¡no sería tentado jamás!

-En la mente de usted se forman pensamientos malos, por ejemplo, “que Dios no existe”, o más preocupante todavía, el pensamiento de “maldecir a Dios”, aun con los vocablos de maldición. Y, naturalmente, estos pensamientos le mortifican hondamente, pues usted ha entregado su vida al Señor. ¿Dónde se originan estos pensamientos feos e indeseados? No de algún demonio, sino del propio corazón de usted. ¿Significa esto que su corazón es pervertido? ¡De modo alguno! Recalcando: su condición natural mientras viva en la carne es que se formen en su corazón (mente) tanto pensamientos buenos como malos. Al repudiar usted los malos, no peca. La mera presencia de pensamientos malos en el corazón no hace, necesariamente, al ser humano pecador. Albergarlos gustosamente, disfrutarlos, deleitarse en ellos, no hacer nada para callarlos, esto, sí, se considera pecado, pese a que tales pensamientos no se conviertan en acciones pecaminosas. Por eso, advierte el Señor que mirar el hombre a la mujer para codiciarla, es decir, tenerla sexualmente, ya ha cometido adulterio en su corazón.

-Así pues, aunque sea mi comentario de poca o ninguna consolación, me incumbe orientarle que pensamientos malos seguirán molestándole hasta la muerte de su cuerpo físico, y esto es así, creo yo, pese a que llegue usted al pleno conocimiento de la verdad de Dios, aun a un grado de espiritualidad alcanzado por pocos. Y aparecerán quizá en el momento más inesperado. Y se formarán aun cuando usted esté ocupado en culto a Dios. No siempre, desde luego. Pero, tal vez de cuando en cuando. ¿Qué remedio hay? El único es seguir repudiándolos, una y otra vez, una y otra vez. Haciéndolo obstinada y consistentemente, es posible, aun probable, que su formación ocurra con cada vez menos frecuencia. Pero, no nos engañemos: las tentaciones y pruebas para el cristiano siguen hasta el fin de esta vida terrenal, y por ende, sigue también la formación de pensamientos malos, pues sin estos ¡no hay tentación!

-A resumida cuenta, la ocurrencia de pensamientos malos en el cristiano no es razón para alarmarse, desalentarse o desquiciarse, creyéndose “un poco loco”. No desorientarse, debilitarse o acobardarse ante ellos sino pelear ferozmente contra ellos es la clave para triunfar sobre ellos. Así lo entiende este servidor. Y bien sé por mis propias experiencias que la batalla se ponen, en ocasiones, muy recias. En “el día malo” (Efesios 6:10-20), hay que resistir y luchar con tenacidad redoblada, y conviene disponer de “toda la armadura de Dios” para evitar ser víctima de las “fueras de maldad”, las que se manifiestan de mil maneras en nuestro ámbito carnal y material.

-Un asunto me preocupa: ¿No ha sido bautizado usted “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38)? Numerosos textos como este enseñan que los pecados no son remitidos hasta no sumergirse el creyente arrepentido en las aguas bautismales (Hechos 22:16; Marcos 16:15-16; 1 Pedro 3:21; Romanos 6:3-8, y otros). Si me permite analizar un poco, lo que hago con cierta trepidación por desconocer todos los detalles de su caso: usted ha sentido “paz” y muchos otros sentimientos hermosos, diría yo, por haber tomado la decisión de “entregar su vida a Dios”. Pero, si no ha sido bautizado bíblicamente, perdone mi franqueza, aún le falta este paso vital para sepultar al “viejo hombre de pecado”. De la tumba de las aguas bautismales se levanta el “nuevo hombre” para “andar en nueva vida”. Todo esto se enseña en Romanos 6:3-8, y textos relevantes. La inmensa mayoría de las iglesias, particularmente las “evangélicas” y las “pentecostales”, repudian el bautismo “para perdón de los pecados”. Una iglesia conocida comúnmente como “Iglesia de Cristo”, sin otros nombres, bautiza como enseña la Biblia. Si le interesa, con mucho gusto le ayuda a encontrar la congregación más cercana al lugar donde reside usted.

Para servirle en el amor de Cristo,

Su servidor, Homero S. de Álamo 

_____________________________________________________________________

-Febrero de 2005
-Derechos reservados
-Tres páginas

 

Muy difícil dilema mental:
¡dos personas viven en su cabeza!

Posible solución: llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo”. 

“Yo soy del ________. Tengo 22 años. Me siento tan desdichado porque mis sueños que quise alcanzar… solo dos se cumplieron, pero la promesa que le hice a mis padres no la puedo cumplir. Y posiblemente mi vida se convierta en un infierno porque tengo un problema en mi mente... Desde hace 5 años viven en mi cabeza 2 personas. Necesito de un especialista de mi caso.” Carlos  

Estimado Sr. Carlos:

En la década de los 1940, en cierto estado de los Estados Unidos de América, empezó sus estudios universitarios un joven llamado John Nash, brillante matemático. A los 21 años de edad, publicó una disertación que revolucionó bastante una rama de la matemática. Para el año 1958, cayó víctima de graves problemas mentales. “Vivían en su cabeza”, como lo expresa usted, no uno solo sino varios individuos, los que, para él, eran reales. Después de muchos años de trastornos extremadamente severos, con serias repercusiones sociales y profesionales, drásticos tratamientos médicos y muy fuerte lucha consigo mismo, comprendió que esos "individuos" solo eran proyecciones de su propia mente. Aun así, no pudo vencer totalmente su condición. Sin embargo, se resignó a soportarla, consiguiendo vivir una vida más o menos normal. A través de los años fue recipiente de varios reconocimientos y premios. En el 1994, compartió el Premio Nobel con otro matemático. Este caso real es el tema de la obra cinematográfica "A Beautiful Mind" ("Una mente bella"). De tener usted la oportunidad de verla, se la recomendamos.

Respetado Sr. Carlos, usted también puede triunfar en la vida. Adulto joven de tan solo 22 años de edad, ¿con cuántos años adelante para luchar y vencer? ¡Acaso un promedio de cincuenta y cinco! Le suplico ponerse recio frente a la vida, no doblegándose ante temores o dificultades de índole mental. No es nada fácil. Sin duda, la vida es mucho más difícil para usted que para muchos, pero de sobreponerse, ¡mucho más gloriosa será su victoria! Además, incomparable satisfacción sentirá al superar usted los enemigos más fuertes del ser humano. Usted se describe como “desdichado”, y mirando hacia el futuro lo que ve es un posible “infierno” de sufrimientos. Le suplicamos hacer más bien una lista de todo lo positivo en su vida actual, y que se proyecte como “varón de carácter maduro y fornido, capaz de hacerle batalla a Satanás mismo, haciéndolo huir”. “Portaos varonilmente, y esforzaos” (1 Corintios 16:13). “Resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). Estos consejos nos los da el mismo Espíritu de Dios.

Además, le ruego entregar su mente al Señor, pidiéndole insistentemente que intervenga, que llene su mente de paz, que le ayude a eliminar, o al menos a suprimir o arrinconar, a esa "otra persona" que le aflige. Permítame recomendarle memorizar, y repetir a menudo, Filipenses 4:6-8, y 13.

-Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”

-“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

-Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, EN ESTO PENSAD.”

-“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

El Premio Nobel es poca cosa comparado con el Premio de Inmortalidad que recibirá usted al llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. ¿Capta usted el poder latente en esta expresión del apóstol Pablo? Le animamos a reflexionar profundamente sobre ella, y cada frase del pasaje donde se encuentra. “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta(2 Corintios 10:3-6). Amado, una clave para llevar “cautivo todo pensamiento” es perfeccionar la obediencia a Cristo. El conocimiento o la obediencia a medias no funcionan para sojuzgar los fieros enemigos del alma. Es preciso perfeccionarlos, pues el que los tiene en grado sumo se hace gigante frente a los espíritus malos de la vida, contando con el poder en Dios para derrotarlos.

¿Quiere usted salir airoso de las batallas libradas dentro de la mente? Pues, es necesario armarse de pensamientos correctos y musculosos. “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios” (1 Pedro 4:1-2). Armarse del pensamiento de que los padecimientos en la carne, y sobre todo los de tipo mental, tengan como propósito alejarnos de los pecados de los hombres. ¿Difícil de creer o aceptar? De acuerdo, más sin embargo, no pocas personas testifican a la eficacia de este medio para disciplinar y sojuzgar la mente.

Carlos, el dilema suyo es bastante común en nuestra raza. No turbarse sino confrontarlo con coraje, con estudios y con oración sin cesar es indispensable para controlarlo, aislarlo o tal vez hacerlo desaparecer completamente de la vida, ¿no le parece? Pues, ánimo, creyendo y no dudando. 

Para servirle en el amor de Cristo, 

Homero