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La paz de Dios guarde su corazón. Su servidor en el Señor, Homero Shappley de Álamo

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Mente y espíritu. Confrontando el cristiano trastornos mentales y emocionales. Tratamiento espiritul.

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ARCHIVO digital de aportaciones e intercambios relacionados con

"Mente y espíritu"


Contenido

1.  Carta para un varón perturbado por pensamientos malos aun cuando lee la Palabra u ora a Dios.

2.  Muy difícil dilema mental: ¡dos personas viven en su cabeza! Posible solución: llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo”.  

3.  Luís Alberto no encuentra a Dios, a pesar de creer en él. Buscándolo en su propio corazón, ¿se habrá equivocado de lugar? Pregunta: “¿Será que yo no nací para ser cristiano?” Respondemos.

4.  “Locura” de la pentecostal Gabriela, mexicana, de 29 años de edad. “Por favor, ayúdenme. Siento que algo dentro de mi está muriendo…”. ¿Típicamente “pentecostal” su condición mental y emotiva? Al alcance de ella la “cura”, pero tememos que no la acepte.  

 

     

5.  “Yo y mis pensamientos; usted, y los suyos.” “Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:3-6). Mensaje (sermón) de texto completo. "Cuando yo era niño... pensaba como niño..." Perdida la inocencia de la niñez cuando, en la adolescencia, inundan la mente ríos de pensamientos, tanto malos como buenos. ¿Qué hacer con los pensamientos malos, negativos, destructivos? Tópico central de este mensaje. Identificarlos, capturarlos, sujetarlos y llevarlos cautivos "a la obediencia a Cristo". Las armas de Dios son "poderosas... para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez... y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo...". "Fortalezas de maldad, error e ignorancia" que el joven tiende a levantar en predios de su mente. "Argumentos" ilógicos y fatulos que suelen traer los humanos "contra el conocimiento de Dios" y la obediencia a su evangelio. Voluntad: facultad mental-espiritual poderosa para controlar los pensamientos. Cómo vienen envueltos los pensamientos malos. Tres pasos para dominarlos y llevarlos cautivos. Sus "argumentos" para no obedecer al evangelio, ¿cuáles son? ¿Cuán lógicos y cuán convincentes en la corte del juicio divino sobre el destino de su alma?

Gráfica abstracta a todo color de la cabeza de un ser humano, con énfasis sobre el cerebro, hogar de la mente.

6. Pensamientos malos y tentaciones le abaten justamente cuando decide seguir el camino que Jesucristo traza. Pide ayuda. Los malos pensamientos se originan en el corazón, explica Jesucristo. También los buenos. Nos obliga a tener ambos la adquisición del conocimiento del bien y del mal. Ambos, no ejecutados, no son nada más que pensamientos. En tal caso, los malos no hacen a uno pecador; los buenos no contribuyen a la salvación. La necesidad de escoger impuesta a todo ser humano. Jesucristo y el apóstol Pablo combaten malos pensamientos y tentaciones. Convertirse a Cristo no exime a tenerlos. Cómo vencerlos nosotros.

 


 

La espeluznante matanza en Las Vegas

“¿Pura maldad?”

Pero, “¡Dios está en control!”

¿Así? Entonces, ¿por qué no actuó para evitar la matanza de cincuenta y ocho personas y que fueran heridas quinientos veintisiete?

 

Entre veintidós mil espectadores de un show musical en Las Vegas, escenas de sangre, griterías de dolor y horror, de centenares de muertos y heridos, de un correcorre desesperado para salvarse de los tiros, o de un valiente quedarse en el escenario para socorrer a las víctimas.

 

La espeluznante matanza en Las Vegas. “¿Pura maldad?” Pero, “¡Dios está en control!” ¿Así? Entonces, ¿por qué no actuó para evitar la matanza de cincuenta y ocho personas y que fueran heridas quinientos veintisiete? Entre veintidós mil espectadores de un show musical en Las Vegas, escenas de sangre, griterías de dolor y horror, de centenares de muertos y heridos, de un correcorre desesperado para salvarse de los tiros, o de un valiente quedarse en el escenario para socorrer a las víctimas. Mentes sin Dios: Stephen Paddock, Adolfo Hitler, Joseph Stalin, Mao Tse-Tung, Pol Pot. ¿Por qué Dios no liquida a tales malvados antes de que actúen? Varias razones identificadas y comentadas. Dios tiene control absoluto de su plan, es decir, designio, para la humanidad y el universo material. Dentro de su plan, conceder a Satanás y sus agentes en la tierra ciertos poderes y ejecutorias. ¿Por qué? Sufrimiento y muerte prematura de inocentes. ¿Cerca Dios a personas que lo repudian tajantemente? ¿Presente en campos de guerra y lugares de tragedia como la de Las Vegas? ¿También en lugares malos como los casinos de Las Vegas? Cómo tener a Dios no solo cerca sino dentro de nosotros. ¡Seguro y salvo eternamente! ¿Cómo lograrlo?

 


 

Carta para un varón perturbado por pensamientos malos
aun cuando lee la Palabra u ora a Dios 

Estimado amigo, saludos en Cristo. Le agradezco la confianza que usted ha depositado en este servidor, consultándome el conflicto que le causa mucha angustia de espíritu.

Al leer su carta por tercera o cuarta vez, se me vino a la mente el tremendo conflicto que describe el apóstol Pablo en Romanos 7:14-25, paralelo, pienso, en ciertos aspectos al suyo. El texto dice…

(14) “Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. (15) Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. (16) Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. (17) De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. (18) Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. (19) Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. (20) Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. (21) Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. (22) Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; (23) pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. (24) ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? (25) Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.”

Veamos. Pablo no atribuye a algún demonio “el mal” que le molestaba, sino a la carne, al pecado. Para entender mejor yo mismo el tema de “demonios”, realicé un estudio bastante completo, encontrándose desglosadas las lecciones, con explicaciones, en Guías para el desarrollo de clases bíblicas, con enlaces electrónicos a todos los estudios que componen el curso. Analizados los casos ocurridos durante el ministerio de Cristo, llegamos a la siguiente conclusión: los demonios tenían potestad para afectar el cuerpo y quizá aun el cerebro de algunas personas en aquel tiempo, pero no la potestad de seducir o corromper al espíritu. Esta es mi convicción hasta el presente. De ahí, me atrevo a asegurar que ningún demonio está sembrando en su espíritu los pensamientos negativos que tanto dolor le causan.

Entiendo, sin pretender dominar perfectamente estos temas, que se forman muy a menudo, probablemente todos los días, en la mente del ser humano normal, pensamientos buenos y pensamientos malos. Ahora bien, amado, convertirse a Cristo no cambia este hecho, y esto lo hemos de aceptar con tal de evitar formular conclusiones peligrosas que empeoren el estado mental, aun hasta el extremo de llevarnos a rebelarnos contra el propio Dios. A esta realidad se debió la condición dolorosa que el apóstol Pablo discernía en su propio ser. ¿Cómo llegan tentaciones y pruebas al corazón del cristiano? ¡Claro: a través de pensamientos! ¿Por qué otro medio podían llegar? Yo no puedo evitar impedir, ni siquiera por medio de oraciones extensas, meditaciones profundas o ayunos largos –tampoco por la lectura constante de la Biblia u ocuparme día y noche en ministerios espirituales- la formación en mi mente de pensamientos malos. De poder lograrlo, ¡no sería tentado jamás! ¿Cierto, o no? Pues, qué este entendimiento sea como una luz que despeje tinieblas de confusión mental, desorientación espiritual y desconocimiento verdaderamente peligroso, el que hace caer en zanjas profundas de depresión o encierra en celdas oscuras donde dudas o conclusiones erróneas enfríen al alma hasta dejarla muerta.

En la mente de usted se forman, como testifica, pensamientos muy malos, por ejemplo, “que Dios no existe”, o más preocupante todavía, el pensamiento de “maldecir a Dios”, aun con el lenguaje satánico de maldición. Y, naturalmente, estos pensamientos le mortifican hondamente, pues usted, como explica, ha entregado su vida al Señor. Así que, se pregunta uno, asustado y perturbado: ¿Dónde se originan estos pensamientos feos e indeseados? Mi respuesta: no proceden, de modo alguno, de algún demonio que se haya adueñado de la mente o del espíritu de usted, querido amigo, en contra de la voluntad de usted mismo, sino del propio corazón de usted. ¿Significa esto que su corazón sea perverso, corrupto, incapaz de ser bueno? ¡Negativo, en absoluto! Recalcando: su condición natural mientras viva en la carne es que se forman en su corazón (mente) pensamientos tanto buenos como malos. No dando lugar usted a ninguno de los malos, no se le imputa pecado. Eso es así, se lo aseguro, porque la mera presencia de pensamientos malos en el corazón no hace, necesariamente, pecador al ser humano. Pero con esta salvedad: albergarlos gustosamente, disfrutarlos, deleitarse en ellos, no hacer nada para callarlos, se considera sí, definitivamente, pecado, pese a que semejantes pensamientos no conduzcan a acciones pecaminosas. Por eso, advierte el Señor que mirar el hombre a la mujer para codiciarla, es decir, tenerla sexualmente, ya ha cometido adulterio en su corazón (Mateo 5:28).

Los malos pensamientos es preciso troncharlos antes de que se arraiguen en el corazón, no permitiendo que salgan, manifestándose osadamente en prejuicio nuestro y/o de nuestros semejantes. Apunta el gran Maestro: “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19). “…salen”, pero no salen nunca si los matamos antes de que salgan, o si los aprisionamos de manera tal que no pueden salir. Mejor llevarlos aprisionados por largos años, aun hasta la muerte, que permitir que salgan.

Así pues, aunque resulten mis comentarios de poca o ninguna consolación para usted, me incumbe orientarle que pensamientos malos seguirán molestándole hasta la muerte de su cuerpo físico, y esto es así, creo yo, pese a que llegue usted al pleno conocimiento de toda la verdad de Dios, aun a un grado alto de espiritualidad alcanzado por pocos seguidores del Señor. Y quizás aparezcan en el momento más inesperado. O tomen forma aun cuando usted esté ocupado en culto a Dios. No necesariamente siempre, desde luego, pero, tal vez de cuando en cuando.

¿De qué remedio puedo uno valerse para combatirlos, sojuzgarlos? Hasta donde llega mi entendimiento actual, el remedio más eficaz es seguir repudiándolos, una y otra vez, una y otra vez. Persistentemente. Sin alarmarse demasiado. Sin acobardarse. Armado con “toda la armadura de Dios”. En pie de lucha espiritual, y no sentado o postrado en derrota. Portándose “varonilmente” (1 Corintios 16:13). Haciéndolo obstinada y consistentemente, considero que sea posible, aun probable, que la formación de tales pensamientos ocurra con cada vez menos frecuencia. Pero, no nos engañemos a nosotros mismos, ni a los que nos pidan consejos: las tentaciones y pruebas para el cristiano siguen hasta el fin de esta vida terrenal, y por inferencia, siguen llegando pensamientos malos, pues sin estos ¡no hay tentación!

A resumida cuenta, la ocurrencia de pensamientos malos en el cristiano no es razón para desalentarse o desquiciarse, creyéndose “un tanto loco”, predestinado a la condenación eterna. No desorientarse, pues, debilitarse o acobardarse ante ellos sino pelear ferozmente contra ellos; he aquí la clave para triunfar sobre ellos. Así lo entiende este servidor. Y bien sé por mis propias experiencias que la batalla se pone, en ocasiones, muy recia. En “el día malo” (Efesios 6:10-20), hay que resistir y luchar con tenacidad redoblada, y conviene disponer, reitero,  de “toda la armadura de Dios” para evitar ser víctima de las “fueras de maldad”, las que se manifiestan de mil maneras en nuestro ámbito carnal y material. Después del “día malo” suelen venir días sosegados; días de menos estrés, opresión, aflicción de espíritu, como días soleados y pacíficos después de una tempestad fuerte, de un huracán de categoría cinco.

Respetado amigo, solicitando su paciencia, todavía otro asunto quisiera abordar con usted. Se trata de su bautismo. ¿Ha sido bautizado usted “para perdón de los pecados”, de acuerdo con el mandamiento del Espíritu Santo en Hechos 2:38? Numerosos textos como este enseñan que los pecados no son remitidos hasta no sumergirse el creyente arrepentido en las aguas bautismales. Por ejemplo: Hechos 22:16; Marcos 16:15-16; 1 Pedro 3:21 y Romanos 6:3-8, entre otros. Todo aquel que se bautiza bíblicamente recibe “el don del Espíritu Santo”, según el evangelio predicado en el día de Pentecostés (Hechos 2:38). Ciertamente, este “don”, este poder del Espíritu, entendido y usado correctamente, es sumamente eficaz para batallar contra pensamientos malos.

Usted testifica que ha sentido “paz” al haber tomado la decisión de “entregar su vida a Dios”. Pero, si usted no ha sido bautizado conforme al propósito divino para el bautismo, aún le faltaría este paso vital para sepultar al “viejo hombre de pecado”, lleno de pensamientos malos, a lo mejor con pocos pensamientos buenos. Bautizado en “la muerte” de Jesucristo, de la tumba de las aguas bautismales se levanta el “nuevo hombre” para “andar en nueva vida”, una vida donde predominan y se hacen imponer buenos pensamientos. Estas gloriosas verdades se enseñan en Romanos 6:3-8, Filipenses 4:8 y textos parecidos.

En cuanto al bautismo, lamentablemente, la inmensa mayoría de las iglesias, particularmente las evangélicas y las pentecostales, repudian el bautismo “para perdón de los pecados”. Amado, para su conocimiento, la Iglesia de Cristo, iglesia que no ostenta otros nombres o apodos, bautiza tal cual enseña la Biblia. Al querer usted revestirse de Cristo por medio del bautismo ordenado por el Señor (Gálatas 3:27), gustosamente le ayudaremos a encontrar la congregación fiel más cercana, donde, obedeciendo al “evangelio de salvación”, adorando “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24), y perseverando en bien hacer, podrá llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia de a Cristo” (2 Corintios 10:5). Dios le ilumine y fortifique, como también a nosotros.

Para servirle en el amor de Cristo,

Homero Shappley de Álamo

 

 


 

Muy difícil dilema mental:
¡dos personas viven en su cabeza!

Posible solución: llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo”.  

“Yo soy del ________. Tengo 22 años. Me siento tan desdichado porque mis sueños que quise alcanzar… solo dos se cumplieron, pero la promesa que le hice a mis padres no la puedo cumplir. Y posiblemente mi vida se convierta en un infierno porque tengo un problema en mi mente... Desde hace 5 años viven en mi cabeza 2 personas. Necesito de un especialista de mi caso.” Carlos  

Estimado Sr. Carlos:

En la década de los 1940, en cierto estado de los Estados Unidos de América, empezó sus estudios universitarios un joven llamado John Nash, brillante matemático. A los 21 años de edad, publicó una disertación que revolucionó bastante una rama de la matemática. Para el año 1958, cayó víctima de graves problemas mentales. “Vivían en su cabeza”, como lo expresa usted, no uno solo sino varios individuos, los que, para él, eran reales. Después de muchos años de trastornos extremadamente severos, con serias repercusiones sociales y profesionales, drásticos tratamientos médicos y muy fuerte lucha consigo mismo, comprendió que esos "individuos" solo eran proyecciones de su propia mente. Aun así, no pudo vencer totalmente su condición. Sin embargo, se resignó a soportarla, consiguiendo vivir una vida más o menos normal. A través de los años fue recipiente de varios reconocimientos y premios. En el 1994, compartió el Premio Nobel con otro matemático. Este caso real es el tema de la obra cinematográfica "A Beautiful Mind" ("Una mente bella"). De tener usted la oportunidad de verla, se la recomendamos.

Respetado Sr. Carlos, usted también puede triunfar en la vida. Adulto joven de tan solo 22 años de edad, ¿con cuántos años adelante para luchar y vencer? ¡Acaso un promedio de cincuenta y cinco! Le suplico ponerse recio frente a la vida, no doblegándose ante temores o dificultades de índole mental. No es nada fácil. Sin duda, la vida es mucho más difícil para usted que para muchos, pero de sobreponerse, ¡mucho más gloriosa será su victoria! Además, incomparable satisfacción sentirá al superar usted los enemigos más fuertes del ser humano. Usted se describe como “desdichado”, y mirando hacia el futuro lo que ve es un posible “infierno” de sufrimientos. Le suplicamos hacer más bien una lista de todo lo positivo en su vida actual, y que se proyecte como “varón de carácter maduro y fornido, capaz de hacerle batalla a Satanás mismo, haciéndolo huir”. “Portaos varonilmente, y esforzaos” (1 Corintios 16:13). “Resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). Estos consejos nos los da el mismo Espíritu de Dios.

Además, le ruego entregar su mente al Señor, pidiéndole insistentemente que intervenga, que llene su mente de paz, que le ayude a eliminar, o al menos a suprimir o arrinconar, a esa "otra persona" que le aflige. Permítame recomendarle memorizar, y repetir a menudo, Filipenses 4:6-8, y 13.

-Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”

-“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

-Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, EN ESTO PENSAD.”

-“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

El Premio Nobel es poca cosa comparado con el Premio de Inmortalidad que recibirá usted al llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. ¿Capta usted el poder latente en esta expresión del apóstol Pablo? Le animamos a reflexionar profundamente sobre ella, y cada frase del pasaje donde se encuentra. “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta(2 Corintios 10:3-6). Amado, una clave para llevar “cautivo todo pensamiento” es perfeccionar la obediencia a Cristo . El conocimiento o la obediencia a medias no funcionan para sojuzgar los fieros enemigos del alma. Es preciso perfeccionarlos, pues el que los tiene en grado sumo se hace gigante frente a los espíritus malos de la vida, contando con el poder en Dios para derrotarlos.

¿Quiere usted salir airoso de las batallas libradas dentro de la mente? Pues, es necesario armarse de pensamientos correctos y musculosos.“Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios” (1 Pedro 4:1-2). Armarse del pensamiento de que los padecimientos en la carne, y sobre todo los de tipo mental, tengan como propósito alejarnos de los pecados de los hombres. ¿Difícil de creer o aceptar? De acuerdo, más sin embargo, no pocas personas testifican a la eficacia de este medio para disciplinar y sojuzgar la mente.

Carlos, el dilema suyo es bastante común en nuestra raza. No turbarse sino confrontarlo con coraje, con estudios y con oración sin cesar es indispensable para controlarlo, aislarlo o tal vez hacerlo desaparecer completamente de la vida, ¿no le parece? Pues, ánimo, creyendo y no dudando. 

Para servirle en el amor de Cristo, 

Homero Shappley de Álamo

 

Alcanzando las alturas sublimes del Crecimiento mental y espiritual

En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia."

 

Una imagen jpeg en el formato de diapositiva para PowerPoint que ilustra el tema En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, de la series Crecimiento mental y espiritual.

 

 

Alcanzando las alturas sublimes del crecimiento mental y espiritual. Comprender “que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia”.Una imagen jpeg de 960 x 540 pixeles con una gráfica, enseñanzas claves y aplicaciones. Preparada en PowerPoint. Sacudido por la visión del “gran lienzo” e instrucciones del Espíritu Santo(Hechos 10:9-23)), el apóstol Pedro llega a la casa del centurión romano Cornelio, gentil. De pronto, comprende, por fin, unas tremendísimas verdades, las cuales expresa sucintamente en presencia de Cornelio, su familia y amigos íntimos. ¿Las comprende usted? ¿Yo? ¿Las vivimos? Tema para clases bíblicas, un sermón o el autodidactismo.

 


 

Renombrados filósofos griegos antiguos escriben sobre el alma del ser humano, su espíritu y el Dios supremo

Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles y Diógenes

 

Fotografía compuesta de cuatro bustos de filósofos griegos antiguos.

Renombrados filósofos griegos antiguos escriben sobre el alma del ser humano, su espíritu y el Dios supremo. Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles y Diógenes. Citas del libro Grecia clásica. Fotografías de bustos de los cinco filósofos. Preguntas y aclaraciones facilitan el autodidactismo o impartir instrucción. Siglos antes de que Jesucristo enseñara sobre “el único Dios verdadero”(Juan 17:3), alma, espíritu, el bien, la naturaleza y el propósito del ser humano en la tierra, algunos filósofos griegos abordaron estos temas, expresando conceptos parecidos en algunos aspectos a los de Cristo. Elevándose en sus estudios y reflexiones por encima de las creencias y supersticiones politeístas del populacho, como pensadores serios se acercan más al entendimiento del Dios Creador revelado en la Biblia, como también a la apreciación más acertada de la naturaleza dual (alma-cuerpo) del humano.