Regístrese para recibir notificaciones de nuevos materiales.

Listado de 16 archivos de intercambios en esta Web

Archivo electrónico de reacciones y evaluaciones relacionadas con la Iglesia Bautista, sus doctrinas y prácticas

Añadimos nuestras propias "Aclaraciones y comentarios".

Proceder directamente al "Índice de aportaciones".

Recién añadido

Un grupo de pastores bautistas. Estos varones predican que el bautismo en agua no es “para perdón de los pecados”, que la salvación es por “solo creer” o “hacer profesión de fe”, y “una vez salvo, siempre salvo”.

Enseñar el bautismo “para perdón” es apostatar, dice el Sr. Edgar. Escribe: “…jamás apostataré al decir que el bautismo en agua es requisito fundamental para que Dios me perdone. Eso no es bíblico”. Presenta argumentos basados en Marcos 16:16, el caso de la conversión del etíope, eunuco, y las expresiones de Romanos 10 sobre creer en el corazón y confesar con la boca para ser salvo. “Iglesias del presente llenas, llenas de Naamanes”, responde el Sr. Homero, refiriéndose a personas que resisten altaneramente el mandato de bautizarse “para perdón de los pecados”. Señala defectos en los argumentos de Edgar, identificando enfermedades exegéticas comunes que afligen a no pocos expositores de la Biblia, por ejemplo la “Fiebre de sustituir pareceres personales por mandatos claros de la Deidad”.

¡ALERTA!
¡Área de "milicia" espiritual! Esta materia es altamente polémica.

¿Busca usted temas no controvertidos? Le recomendamos "Socorro y bálsamo para el alma sufrida", una lista de mensajes y estudios que infunden ánimo y esperanza, fortaleciendo a la mente y al corazón.

Las aportaciones en este Archivo son para personas preparadas intelectual, psicológico y espiritualmente para estar en los "Campos de milicia espiritual". De no pertenecer usted a este rango selecto, ¡cuidado de pisar estos campos, a no ser que salga lastimado! Si opta por entrar, le rogamos lo haga teniendo presente la orientación del Espíritu Santo, a través del apóstol Pablo: "No militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta" (2 Corintios 10:3-6). Destruir, derribar, llevar cautivo y castigar: estos verbos identifican acciones con un elemento de “violencia”, no, de cierto, carnal, sino intelectual, emocional y espiritual. El “buen soldado de Jesucristo” está preparado para este tipo de “violencia”. No se acobarda ante ella, huyendo (2Timoteo 1:7). ¿Está usted preparado debidamente?


Respetuosamente, le recomendamos leer "Reflexiones sobre conflictos espirituales" antes de entrar en cualquier "Campo de milicia espiritual" o hacer alguna evaluación de materias polémicas.

-Estando en los “Campos de milicia espiritual”, defenderé lo que he aprendido y practico HASTA QUE ya no sea defendible. Sea la doctrina o práctica la que fuere, una vez convencido este servidor de que no sea bíblicamente defendible, debo tener la honestidad de admitirlo, la honradez de renunciarlo y la valentía de abrazar la verdad.

-¿Acude usted a los “Campos de milicia espiritual” con el propósito de defender, a diente y uña, a algún personaje religioso, bien sea a algún teólogo del pasado o del presente, su pastor, su profesor, su sacerdote, un evangelista de renombre, un profeta o una profetisa? El único digno de una defensa a muerte es el Señor Jesucristo, ¿no le parece?

-¿Viene usted armado de tanto amor y orgullo por la iglesia o la organización religiosa a la que pertenece que su propia armadura, exagerada y muy pesada, le traba para una lucha honrada?

-La contienda sana en los campos de conflictos espirituales es buena y necesaria. “Me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido dada una vez a los santos” (Judas 3).  No solo contender sino hacerlo “ardientemente”, o sea, con gran ánimo, calor y fervor, con empeño y tenacidad, sin tregua; no sin ganas sino con deseo y celo. “Por la fe que ha sido dada una vez a los santos”, y no por un evangelio, una doctrina o una iglesia cualquiera.

-El material en estos "Archivos" es "alimento sólido ... para los que tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal  (Hebreos 5:11-14). Con esto, está debidamente advertido el cristiano tierno en la fe, como también toda persona alérgica a la controversia. La polémica no hace tropezar al fuerte en el Señor. Más bien, lo hace seguir estudiando y analizando hasta cerciorarse de poseer la pura verdad del evangelio de salvación.

/////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////7

Índice de aportaciones

Enseñar el bautismo “para perdón” es apostatar, dice el Sr. Edgar. Escribe: “…jamás apostataré al decir que el bautismo en agua es requisito fundamental para que Dios me perdone. Eso no es bíblico”. Presenta argumentos basados en Marcos 16:16, el caso de la conversión del etíope, eunuco, y las expresiones de Romanos 10 sobre creer en el corazón y confesar con la boca para ser salvo. “Iglesias del presente llenas, llenas de Naamanes”, responde el Sr. Homero, refiriéndose a personas que resisten altaneramente el mandato de bautizarse “para perdón de los pecados”. Señala defectos en los argumentos de Edgar, identificando enfermedades exegéticas comunes que afligen a no pocos expositores de la Biblia, por ejemplo la “Fiebre de sustituir pareceres personales por mandatos claros de la Deidad”.

 

¡CUIDADO CON LA PELIGROSA DOCTRINA S. S. S.! (Salvo Siempre Salvo), exhorta líder de jóvenes.

Evangelista de España cuestiona nuestros estudios sobre el ladrón arrepentido en la cruz y el propósito del bautismo.

-El ladrón arrepentido, ¿murió bajo el Nuevo Testamento?

Estudioso de las Escrituras opina que unidad no es uniformidad.   Tres aclaraciones hacemos. No procuramos la uniformidad absoluta entre creyentes. Sin embargo, las variaciones permisibles no abren paso a la desunión; no justifican las divisiones cristianas.  

"Una vez salvo, siempre salvo." "¿Puede uno caer de la gracia de Dios después de bautizado"? Descubrimos la respuesta bíblica.

Guadalupe preocupada por sinceros en las denominaciones. "Me pregunto qué piensa Dios de todas esas personas que están buscándolo erróneamente."

Juan Manuel, de Argentina, nos plantea unas cuantas inquietudes relacionadas con el concepto de "iglesias evangélicas" y la iglesia de Cristo.

Intercambio entre José Quintero y Homero S. de Álamo. “Campbellitas”, “confesión de fe”, “salvo por gracia”, “trinitario”, “iglesia de Cristo”, “pentecostalismo” y “personas que no pueden ser bautizadas”.  

La fe y sola la fe salva” asegura Carlos I., acusándonos de blasfemar al enseñar la necesidad de acatar mandamientos tales como arrepentirse y bautizarse. "...revisé el artículo " /salon_preceptos2.htm". Y me encontré con algo bastante antibíblico, pues parece que atribuyen salvación a las obras...Y esto es un insulto a Cristo, pues en la cruz Él dijo "Consumado es". Examinamos sus planteamientos.

Ricardo hace planteamientos acerca de Simón el mago y la frase de Hebreos 6:4-6 que dice: “…es imposible… que sean otra vez renovados para arrepentimiento”.

 

///////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////

Estudioso de las Escrituras opina que “unidad no es uniformidad”.  

      “Soy un Cristiano que ha accedido a su página de Internet. Me alegro de ver que hay gente, como ustedes, que parecen buscar a Dios sinceramente y sin hacer concesiones. Les felicito por ello y deseo que sus vidas siempre sigan el camino que El Señor muestra. Sin embargo, me ha entristecido leer tanto espacio que han dedicado a criticar a quienes, buscando a Dios con tanto empeño como ustedes (o incluso más) no comparten su forma de hacerlo. Es importante recordar que no somos nosotros quienes buscamos a Dios, sino Dios quien nos busca a nosotros. Dios es uno solo y Él no cambia, pero Él no desea que nos agrupemos de tal manera que nos cerremos a quienes también lo siguen por no hacerlo con nuestros preceptos. Abrazo el no agarrarme a una UNIÓN que cambie el evangelio que nos ha sido entregado en la Palabra de Dios. Sin embargo, no abrazo agarrarme a un grupo que , aunque comparta ese evangelio conmigo, se dedique a echar por tierra a quienes no ven todo exactamente igual. Unidad no es uniformidad.  

Tres aclaraciones hacemos. No procuramos la uniformidad absoluta entre creyentes. Sin embargo, las variaciones permisibles no abren paso a la desunión; no justifican las divisiones cristianas.  

Estimado Hermano:

      Sin duda, Dios nos busca. También nos exhorta a buscar a él. "Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros" (Hechos 17:26-27). Le encontramos donde él mora sobre su trono celestial de luz y verdad.

      Primera aclaración: no nos dedicamos a "echar por tierra" a ninguna alma sincera, sino a descubrir algunas causas del divisionismo rampante que caracteriza al "cristianismo" actual. Ni tampoco nos ofuscamos en esta tarea como si fuera la única o la más importante para nosotros, pues no lo es, sino proclamar el evangelio puro. Sin embargo, al proclamar el evangelio puro, inevitablemente chocamos con las instituciones divisionistas "cristianas". Por ejemplo, al predicar la norma divina de "perfectos en unidad", "perfectamente unidos... y que no haya entre vosotros divisiones", ¿qué sucede? Surgen conflictos con quienes promueven el concepto de "la multiplicidad de credos e iglesias".

      Segunda aclaración: no nos aislamos. Estamos abiertos al diálogo. Pero, no somos simpatizantes de quienes apoyan abierta y oficialmente al denominacionalismo del cristianismo moderno. No estamos en comunión espiritual con los tales. Abrazarlos sería participar en su mala obra. Entiendo que los cristianos fieles debemos ver "exactamente igual" al divisionismo, teniéndolo como lo tienen Dios, Cristo, el Espíritu Santo y los apóstoles, es decir, como una abominación, una obra de la carne, una estratagema satánica. ¿No concuerda usted? En materias opinables tales como las citadas en el libro de Romanos , el capítulo catorce (días sagrados, carnes, vino), podemos diferir, sin causar divisiones. Sin embargo, cuando de los “rudimentos" (Hebreos 6:1-3) del evangelio se trata, nuestro deber es hablar lo mismo, seguir "una misma regla" ( 1 Corintios 1:10; Filipenses 3:16). ¿Concuerda usted?

      “Unidad no es uniformidad” apunta usted. “Uniforme” , de la cual se deriva "uniformidad", "se aplica a la cosa que no presenta variaciones o cambios en su conjunto o totalidad " (Diccionario de uso del español, Tomo 2, Pág. 1418). Aplicado el concepto de absoluta uniformidad a la iglesia, todos los miembros en todo país del mundo tendrían que vestir el mismo “uniforme” (ropa, moda), comer los mismos manjares, tomar las mismas bebidas y seguir el mismo patrón, sin variaciones, en el formato para sus reuniones, por ejemplo, una oración para comenzar, tres himnos, la cena del Señor y la predicación, sin alterar la secuencia. Este tipo de “uniformidad absoluta” no lo procuramos, pues, claramente, el Espíritu de Dios permite variaciones de conducta y práctica en materias opinables. Sin embargo, es imposible cumplir las directrices divinas de hablar, sentir y pensar “una misma cosa”, ser “perfectos en unidad”, o “perfectamente unidos”, si no hay uniformidad en las doctrinas rudimentarias, como también en la implementación de ellas en las congregaciones, ¿no cree usted? Sin esta clase de uniformidad, habría total caos doctrinal, y no la unidad que enseña Dios.

      La norma divina de unidad no demanda absoluta uniformidad en todo detalle, todo pormenor, todo asunto opinable, pero tampoco permite la tergiversación arbitraria o intencional de doctrinas fundamentales, abriendo paso a divisiones. “Los cristianos en todo el mundo no tenemos que estar de acuerdo en todo detalle de conducta, testimonio, programa de trabajo o formato de culto. Por lo tanto, las divisiones cristianas son aceptables.” Semejante forma de argumentar y defender el denominacionalismo cristiano es fatal por la sencilla razón de que Dios aborrece las divisiones. Más correcto sería decir: “Los cristianos en todo el mundo no tenemos que estar de acuerdo en todo detalle de conducta, testimonio, programa de trabajo o formato de culto. Sin embargo, debemos estar perfectamente unidos en un solo cuerpo espiritual, habiendo recibido un solo bautismo, alabando a Dios a una voz, hablando lo mismo y teniendo una misma esperanza, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, y no permitiendo divisiones entre nosotros” . Amado, unidad no es desunión o división.

      Tercera aclaración. Este servidor "no se agarra a un grupo", como si se tratara de "una secta más". Mi convicción es que Cristo me ha añadido a su iglesia (Hechos 2:47), la cual no es mero "grupo" sino su cuerpo espiritual en la tierra, compuesto de todas las almas que cumplen las condiciones de la Gran Comisión (creer y bautizarse para ser salvo) y perseveran en "la doctrina de los apóstoles" (Hechos 2:42). Él conoce a todos los suyos (2 Timoteo 2:19). Mi anhelo es ser uno de ellos, y mi deseo es que usted también figure en el mismo número de "elegidos", como también toda alma sincera.

////////////////////////////////////////////////////////////////////////////

"Una vez salvo , siempre salvo." Pregunta. "¿Puede uno caer de la gracia de Dios después de bautizado"?

     Respondemos a la interrogante, citando Gálatas 5:4. "De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído." El creyente que sigue la ley mosaíca (diezmando, guardando sábados, etc.), justificándose, se cae de la gracia. Definitivamente, el bautizado puede perder la gracia de la salvación. Numerosos textos bíblicos corroboran esta conclusión, entre ellos. Hebreos 2:1-4; 1 Corintios 5:1-7; 2 Corintios 12:20-21; 2 Pedro 2:20-22. El cristiano que peca puede, y debe, arrepentirse, reconciliándose (Gálatas 6:1; Apocalipsis 2:3-5; Santiago 5:16). La misericordia de Dios también alcanza al cristiano que peca y se arrepiente. "Si alguno hubiera pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo" (1 Juan 2:6; 1:9).

     A la luz de estas enseñanzas, se deduce que la doctrina "una vez salvo, siempre salvo" no es bíblica. La Iglesia Bautista abraza y proclama referida doctrina, poniendo en peligro a los millones de almas que la integran.

////////////////////////////////////////////////////////////////////////////

¡CUIDADO CON LA PELIGROSA DOCTRINA!
S.S.S. (Salvo Siempre Salvo), exhorta líder de jóvenes.
 

“Hay mas muchos ejemplos en la biblia que un cristiano, un escogido por Dios, puede perderse.

1. Salomón fue un adorador, un siervo excelente, pero no fue fiel hasta el final ya que la Escritura nos enseña que adoró a dioses ajenos, tuvo más de una mujer, fornicó ý adultéro, y jamas se arrepintió. ( Reyes 11:9,10, VRV).

2. Saúl fue ungido por Jehová y consultó a espíritus. Jamás se arrepintió. También quizo matar a david y mató a muchos. (Samuel 16:6,7 compare 17:28)

3. Pues Demas, por amor a este mundo, me ha abandonado y se ha ido a Tesalónica (2 Timoteo 4:10, NVI). La traducción expandida de Wuest lee: Demas me defraudó, habiendo puesto un gran valor en esta era presente y por tanto llegó a amarla.

CUIDADO CON LA PELIGROSA DOCTRINA S.S.S. (Salvo Siempre Salvo) Yo soy líder de jóvenes en una iglesia Presbiteriana y les cuento que los pastores dicen garabatos y algunos líderes fuman (me pregunto ¿están siendo luz o sal para el mundo o no será que ellos se han convertido al mundo?). Ellos son lindas personas y las quiero mucho en el Señor, pero esta doctrina SSS (salvo siempre salvo) o Seguridad Eterna es una licencia para el pecado (aunque digan que no) ya que por sus frutos los conozco. Algunos dirán pues si soy salvo para que NO fornicar o mentir o matar ? , si ya tengo la entrada al cielo asegurada. Pero ¿qué dice la Biblia? NINGUNO QUE PRACTIQUE TALES COSAS HEREDARÁ EL REINO DE DIOS (Gálatas 5:19-21).

Debemos también recordar que en este momento estamos siendo probados (Sant. 1:12) y se nos ha dicho que seamos fieles hasta el fin mismo de nuestras vidas para que no suframos la muerte segunda (Apoc. 2:10,11), otro nombre para lago de fuego (Apoc. 21:8). Después de todo esto, podemos ver fácilmente por qué el Señor nos ordenó: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán (Lucas 13:24, RV). ¡El Griego revela que hay que realizar un esfuerzo en tiempo contínuo, para entrar en el reino! Todavía más, la palabra esfuerzo (agonizomai) viene de la palabra griega de la que derivamos nuestra palabra agonía.” Yesam

Ricardo hace planteamientos acerca de Simón el mago y la frase de Hebreos 6:4-6 que dice: “…es imposible… que sean otra vez renovados para arrepentimiento”.

"Buenos días, me dirijo a Ud. con mucho respeto, como alguien que no conoce mucho la Biblia, pero que busca hacerlo cada día, y conocer más de nuestro Padre Celestial. Mi duda es referente al artículo ‘Salvo, siempre salvo’, en el cual Ud. afirma que la salvación se puede perder. Sin embargo, en el artículo del mismo tema Simón el mago, de Samaria. ¿Fue salvo, o solo pretendió creer en Cristo?, Ud. afirma que Simón cae en pecado al proponer obtener ‘el don de Dios… con dinero’, sin embargo no dejaba de ser salvo. Entonces, ¿qué hace que perdamos la salvación? Además, la cita bíblica Hebreos 6:4-6 nos dice que ‘es imposible....sean otra vez renovados para arrepentimiento’. Mi humilde interpretación es que es ‘imposible’ ser renovado (Salvo), lo que ya esta renovado (Salvo). Le agradecería mucho poder responder a mis dudas. Para mi sería de gran bendición. Gracias por su atención y que Dios lo bendiga."

Aclaraciones y respuestas

Estimado Sr. Ricardo, pláceme saludarle en el nombre de Jesucristo, nuestro Salvador. Gustosamente, respondo a sus planteamientos y dudas.

En primer lugar, tratándose de Simón el mago, vuelvo a observar que él sí fue salvo al creer y bautizarse como los demás “hombres y mujeres”  que se bautizaron en Samaria al escuchar y aceptar el “evangelio del reino” predicado por Felipe. Entonces, semanas más tarde, cayó en pecado al querer comprar “el don de Dios” de impartir dones sobrenaturales mediante la imposición de manos. Se sabe que pecó por lo que le dice Pedro, a saber: “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón…” (Hechos 8:22). Ahora bien, de no arrepentirse Simón en aquella ocasión o más adelante en su vida, pierde, seguramente, la salvación, ya que el que no se arrepiente de sus pecados no se salva, y esto es axiomático. Por lo contrario, si se arrepiente con sinceridad, Dios lo perdona. La reacción de Simón indica arrepentimiento. Dice: “Rogad vosotros por mí al Señor para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí” (Hechos 8:24). Vuelvo a llamar atención a lo que dice Lucas al principio de su relato sobre Simón. “Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad...” “…ANTES ejercía la magia…” Esta frase implica claramente que Simón ya no ejercía la magia después de creer y bautizarse. Lucas escribió Hechos de apóstoles más o menos en el año 62 d. C., tal vez unos veintiocho años después de la conversión de Simón, no diciendo nada al efecto de que Simón se apartara definitivamente de Cristo y la iglesia, volviendo a practicar la magia. De mi parte, razono que si Simón hubiese hecho tal cosa, realmente inconcebible sería que Lucas omitiera completamente semejante desenlace del historial espiritual de aquel varón.

Pregunta usted: “¿Qué hace que perdamos la salvación?” La respuesta es: en lo concerniente al cristiano que peque, cualquier pecado del que no se arrepintiera, a menos que Dios quisiera tenerle misericordia pese a la falta de arrepentimiento. “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primera obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido(Apocalipsis 2:5). Refiriéndose el apóstol Pablo a cristianos en Corinto que habían pecado, dice: “…y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido” (2 Corintios 12:21). No se dirige el apóstol a personas no convertidas sino a miembros de la iglesia en Corinto, y esto lo establece perfectamente todo el contexto. Algunos pecaron, y gravemente. Podían arrepentirse, pero muchos no se habían arrepentido.

En cuanto a Hebreos 6:4-6 y la expresión “…es imposible que… que sean otra vez renovados para arrepentimiento”, la misma enmarca a cristianos que niegan a Cristo, al Espíritu Santo y la Palabra de Dios después de haber alcanzado un nivel alto de conocimiento. O sea, se trata del “pecado de muerte”, del cual no hay arrepentimiento (1 Juan 5:16; Hebreos 10:26-27). Amado Ricardo, fíjese bien en las cláusulas que describen a esta categoría específica de cristianos reincidentes. 1. “…una vez fueron iluminados…” 2. “…gustaron del don celestial…” 3. “…fueron hechos partícipes del Espíritu Santo…” 4. “…gustaron de la buena palabra de Dios…” 5. “…gustaron… de los poderes del siglo venidero…”. Entonces, ¿qué hicieron? “…recayeron…”¿Por qué no pueden ser estos en particular “…renovados para arrepentimiento”? Porque crucifican “de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios… exponiéndole a vituperio”. Rechazando, pues, el sacrificio de Cristo después de haber recibido y disfrutado bendiciones tan grandes, ya no hay remedio para ellos. No pueden ni siquiera arrepentirse ya que repudian a Cristo, el Espíritu Santo y la Palabra de Dios, procediendo de estos el único mensaje que motiva al verdadero arrepentimiento. La siguiente expresión en Hebreos 10:26 es muy clara: “…ya no queda más sacrificio por los pecados”. Así que, no se trata de cristianos que no pudieran ser “renovados para arrepentimiento” porque siguieran siendo salvos sino de los que “recayeron” de tal manera que cometen el “pecado de muerte”. Reiteramos y subrayamos: “recayeron”. Estaban en pie espiritualmente; estaban bien en el Señor, habiendo recibido salvación y progresado mucho en Cristo, aun “hechos partícipes del Espíritu Santo”, pero se fueron para atrás, recayendo desastrosamente.

-recaer v. intr. 1 Volver a caer enfermo de una misma enfermedad o empeorar una persona que se estaba recuperando o que había recobrado la salud: 2 Volver a caer en el mismo error o vicio, o en un comportamiento poco adecuado. Reincidir.” (Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L. www.es.thefreedictionary.com)

Este texto de Hebreos 6:4-6 constituye evidencia bíblica absolutamente indisputable contra la doctrina de “salvo siempre salvo”. No se puede “recaer” de una posición que uno nunca haya ocupado. Los que “una vez… fueron hechos partícipes del Espíritu Santo”, etcétera, ciertamente, habían sido salvos, pero “recayeron”, un solo verbo que derrumba la tesis de “salvo siempre salvo”.

Ojala estas breves explicaciones arrojen alguna luz que despejen sus dudas.

Para servirle en el amor del Señor,

Homero Shappley de Álamo

Listado de 16 archivos de intercambios en esta Web

Twittear Seguir a @editoriallapaz   

¿Le gusta esta página? Por favor, ayúdenos a difundir la información por medio de compartirla automáticamente con sus amistades de Facebook, Google+, LinkedIn, y Twitter pulsando en los botones arriba colocados.

¿Desea colaborar con esta obra? Este sitio de Internet es una obra sin fines de lucro. Su donación la recibirían los ancianos que administran el fondo, utilizándose exclusivamente para ayudar a mantener el sitio y difundir más su contenido por el mundo hispano-parlante. Si usted cuenta con tarjeta de crédito o cuenta de PayPal, pulse sobre el botón "Donar" arriba colocado para hacer su donación completamente voluntaria y del monto con el cual usted desea colaborar.

Derechos reservados. Permiso concedido para hacer una copia, o múltiples copias pero ninguna para la venta.