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"La Iglesia Bautista"
Añadimosnuestras propias
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Proceder directamente al "Índice de aportaciones".
¡ALERTA!
¡Área de "milicia" espiritual!
Esta materia es altamente polémica.
¿Busca usted temas no controvertidos? Le recomendamos
"Socorro y bálsamo para el alma sufrida",
una listade mensajes y estudios que infunden
ánimo y esperanza, fortaleciendo a la mente y al corazón.
Las aportaciones en este "Archivo B" son para personas preparadas intelectual, psicológico y espiritualmente para estar en los "Campos de milicia espiritual". De no pertenecer usted a este rango selecto, ¡cuidado de pisar estos campos, a no ser que salga lastimado! Si opta por entrar, le rogamos lo haga teniendo presente la orientación del Espíritu Santo, a través del apóstol Pablo: "No militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta" (2 Corintios 10:3-6). Destruir, derribar, llevar cautivo y castigar: estos verbos identifican acciones con un elemento de “violencia”, no, de cierto, carnal, sino intelectual, emocional y espiritual. El “buen soldado de Jesucristo” está preparado para este tipo de “violencia”. No se acobarda ante ella, huyendo (2 Timoteo 1:7). ¿Está usted preparado debidamente?
Respetuosamente, le recomendamos leer
"Reflexiones sobre conflictos espirituales"
(tres páginas) antes de entrar en cualquier "Campo de milicia espiritual" o
hacer alguna evaluación de materias polémicas.
-Estando en los “Campos de milicia espiritual”, defenderé lo que he aprendido y practicoHASTA QUE ya no sea defendible. Sea la doctrina o práctica la que fuere, una vez convencido este servidor de que no sea bíblicamente defendible, debo tener la honestidad de admitirlo, la honradez de renunciarlo y la valentía de abrazar la verdad.
-¿Acude usted a los “Campos de milicia espiritual” con el propósito de defender, a diente y uña, a algún personaje religioso, bien sea un teólogo del pasado o del presente, su pastor, su profesor, su sacerdote, un evangelista de renombre, un profeta o una profetisa? El único digno de una defensa a muerte es el Señor Jesucristo, ¿no le parece?
-¿Viene usted armado de tanto amor y orgullo por la iglesia o la organización religiosa a la que pertenece que su propia armadura, exagerada y muy pesada, le traba para una lucha honrada?
-La contienda sana en los campos de conflictos espirituales es buena y necesaria. “Me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido dada una vez a los santos” (Judas 3). No solo contender sino hacerlo “ardientemente”, o sea, con gran ánimo, calor y fervor, con empeño y tenacidad, sin tregua; no sin ganas sino con deseo y celo. “Por la fe que ha sido dada una vez a los santos”, y no por un evangelio, una doctrina o una iglesia cualquiera.-El material en estos "Archivos" es "alimento sólido... para los que tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal" (Hebreos 5:11-14). Con esto, está debidamente advertido el cristiano tierno en la fe, como también toda persona alérgica a la controversia. La polémica no hace tropezar al fuerte en el Señor. Más bien, lo hace seguir estudiando y analizando hasta cerciorarse de poseer la pura verdad del evangelio de salvación.
Índice de aportaciones
Aportación Número 1. ¡CUIDADO CON LA PELIGROSA DOCTRINA S. S. S.! (Salvo Siempre Salvo), exhorta líder de jóvenes.
Aportación Número 2. Evangelista anónimo de España cuestiona enseñanzas expuestas en los dos temas: “El ladrón en la cruz no tuvo que bautizarse (dicen)” y “El único bautismo bíblico es para perdón de los pecados”. (12 07 04. Cinco páginas)
El ladrón arrepentido, ¿murió bajo el Nuevo Testamento?
Al decir el ladrón “tu reino”, ¿en qué reino pensaba: el terrenal que proyectaban los judíos o el espiritual que proclamaba Cristo?
¿Ordenaba el Antiguo Testamento el bautismo?
¿Cuántos bautismos? ¿Cuál tiene poder? ¿Cuál es “puramente simbólico”?
¿Bautizarse antes de arrepentirse?
¿No era “para perdón” de pecados el bautismo que administró Juan el Bautista? El significado de bautismo “para arrepentimiento” (Mateo 3:11) y “bautismo de arrepentimiento para perdón” (Lucas 3:3).
Aportación Número 3. Estudioso de las Escrituras opina que “unidad no es uniformidad”. Tres aclaraciones hacemos. No procuramos la uniformidad absoluta entre creyentes. Sin embargo, las variaciones permisibles no abren paso a la desunión; no justifican las divisiones cristianas.
Aportación Número 4. "Una vez salvo, siempre salvo." "¿Puede uno caer de la gracia de Dios después de bautizado"? Descubrimos la respuesta bíblica.
Aportación Número 5. Guadalupe preocupada por sinceros en las denominaciones. "Me pregunto qué piensa Dios de todas esas personas que están buscándolo erróneamente." (Dos páginas)
Aportación Número 6. Juan Manuel, de Argentina, nos plantea unas cuantas inquietudes relacionadas con el concepto de "iglesias evangélicas" y la iglesia de Cristo. (Tres páginas)
Aportación Número 7. Intercambio entre José Quintero y Homero S. de Álamo. “Campbellitas”, “confesión de fe”, “salvo por gracia”, “trinitario”, “iglesia de Cristo”, “pentecostalismo” y “personas que no pueden ser bautizadas”. (Tres páginas)
Evangelista anónimo de España cuestiona enseñanzas expuestas en los dos temas: “El ladrón en la cruz no tuvo que bautizarse (dicen)” y “El único bautismo bíblico es para perdón de los pecados”.
-Cinco páginas
-El ladrón arrepentido, ¿murió bajo el Nuevo Testamento?
-Al decir el ladrón “tu reino”, ¿en qué reino pensaba: el terrenal que proyectaban los judíos o el espiritual que proclamaba Cristo?
-¿Ordenaba el Antiguo Testamento el bautismo?
-¿Cuántos bautismos? ¿Cuál tiene poder? ¿Cuál es “puramente simbólico”?
-¿Bautizarse antes de arrepentirse?
-¿No era “para perdón” de pecados el bautismo que administró Juan el Bautista? El significado de bautismo “para arrepentimiento” (Mateo 3:11) y “bautismo de arrepentimiento para perdón” (Lucas 3:3).
“En vuestro estudio “El ladrón en la cruz no tuvo que bautizarse” exponéis, correctamente, que para que el Nuevo Pacto se estableciese primero tenía que tener lugar la muerte de Cristo, y os basáis para ello en los versículos de Hebreos 9: 16-17: “Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive”. Aquí entra mi argumentación: Evidentemente sabemos que Cristo había muerto antes que los ladrones, puesto que a los ladrones es necesario quebrarles las piernas porque continuaban vivos, mientras a Jesús no hubo falta de ello, porque ya se encontraba sin vida (Juan 19:32-33). Por lo tanto según vuestra propia argumentación y el versículo que señaláis (Hebreos 9: 16-17), el Nuevo Pacto ya era real para el tiempo en que murió el ladrón, pues ya se encontraba muerto el “testador”, nuestro Señor Jesús.”
Aclaración: el Nuevo Testamento se confirma con la muerte de Cristo, pero no entra en vigor hasta el día de Pentecostés, cincuenta días después de la resurrección. En términos legales, el testador tiene el derecho de estipular en su testamento en qué fecha o fechas entrará en vigor su voluntad. Desde la muerte de Cristo hasta Pentecostés el Antiguo Testamento sigue vigente. No se proclama el Nuevo Testamento durante referido período. Sin embargo, los judíos no están sin ley durante los cincuenta y tres días; siguen bajo la Antigua. Resucitado, el Señor “mandó” a los apóstoles “que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre”, instruyéndoles: “recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos 1:1-9). Este “poder” sobrenatural de la inspiración divina haría factible la proclamación del Nuevo Testamento comenzando en Pentecostés. ¿Le parece lógica y bíblica esta explicación?
“En este mismo lugar hago reseña del punto tres de las “Observaciones adicionales sobre el ladrón arrepentido”, sobre lo que comentáis, o más bien dejáis entender, de que el ladrón quizás hubiera tenido algún contacto previo a la crucifixión, con Cristo, pues tenía conocimiento sobre el Reino de Dios. Dicha hipótesis esta carente de argumentación alguna y violenta el texto bíblico, en primer lugar porque el Reino de Dios no era un tema autóctono de Cristo, sino que los judíos sentían cierta predilección por él, es decir, era bien conocido, por lo tanto no es de extrañar que el ladrón tuviera algún conocimiento sobre el futuro reino mesiánico.”
Comentario: Tiene usted razón, sin duda, al observar que el tema del “reino de Dios” fue muy discutido entre los judíos antes del ministerio de Cristo. Sin embargo, el Señor es quien define este reino como “espiritual” en esencia, diciendo a Pilato: “mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36), concepto divino que decepcionó y molestó a los judíos, pues éstos visualizaban un reino mesiánico terrenal. Al decir el ladrón arrepentido a Cristo “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”, ¿en qué reino pensaba: el espiritual que anunciaba Cristo, o el terrenal que proyectaban los judíos? Dejando a un lado especulaciones, lo cierto es que el ladrón dice “tu reino”, o sea, el que proclamaba Cristo. Cuánto entendiera acerca del reino del Señor, pues solo él y Cristo sabían.
“Y por otra parte porque en los otros dos evangelios sinópticos, vemos que en un principio eran ambos quienes lo ultrajaban, lo que nos enseña que la conversión del ladrón se llevó en la Cruz, cuando uno de ellos se arrepiente, corrigiendo su anterior despotismo hacia Jesús, y cree en Él (no sabemos cómo, si fue porque incluso en su estado de agonía Cristo continuaba predicando, o porque el ladrón viendo la agonía que estaba sufriendo Cristo aseveró que su mensaje debía de ser real) (Mateo 27:44 y Marcos 15: 32).”
De acuerdo: la conversión del ladrón se lleva a cabo en la cruz.
“Después el problema que radica el señalar que este hombre murió según el Antiguo Pacto y no sobre el Nuevo, y aún así se salvo, es negar las Escrituras pues por el Antiguo Pacto no hubo quien se salvara (Romanos 3: 9-24).”
El Pacto en vigor cuando muere el ladrón en la cruz era el Antiguo. Obviamente, aquel Pacto nada tuvo que ver con la salvación del ladrón ya que éste era maleante que no se sometía a él. La sangre de Cristo mismo salva al ladrón. La misma sangre también salva a todo israelita que obedeciera aquel Pacto mientras estaba en vigor. “Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna” (Hebreos 9:15). “Porque la sangre de los toros y machos cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 10:4). Solo la sangre de Cristo salva a los israelitas que guardaban el Antiguo Testamento mientras estaba en vigor. ¿También salva a los que no lo obedecían?
“Otra contradicción en este primer punto es que comentáis que el bautismo “por inversión en agua” para perdón de los pecados no se practicaba en tiempos del Antiguo Pacto, os equivocáis, eludiendo todos los testimonios antiguos que demuestran que la inversión en agua para purificación era costumbre de los pueblos semíticos, …”
¿”Inversión” o “inmersión”? Le incumbe a usted citar el libro, capítulo y versículo del Antiguo Testamento donde se le ordene a los israelitas a bautizarse (sumergirse, zambullirse en agua) para perdón de pecados. Buscará en vano. ¡No existe! No viene al caso lo que practicaran los “pueblos semíticos”.
“… pero además lo que no podemos eludir es que éste era practicado por Juan el bautista, y aunque este tenía como misión preparar el camino a Cristo, en Mateo 11:11-14 leemos que Juan se quedó a las puertas del Nuevo Pacto, por lo tanto pertenecía al Antiguo Pacto, junto a los profetas y la Ley, todo ello tipología de lo que había que acontecer.”
Datos correctos: Juan el Bautista “predicaba el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados” (Lucas 3:3), no porque fuese ordenanza del Antiguo Testamento, pues no lo era, sino porque “era del cielo” (Marcos 11:29-33). Al Cristo señalar el bautismo de Juan el Bautista en sus controversias con los sacerdotes, escribas y ancianos, no pregunta “El bautismo de Juan, ¿era del Antiguo Testamento o de los hombres”?, sino “¿era del cielo o de los hombres?”, ¿cierto?
“En primer lugar me gustaría señalar un aspecto fundamental a la hora de que tratemos el tema del bautismo y es el siguiente ¿Siempre que menciona la Biblia la palabra bautismo se esta refiriendo al bautismo por agua? ¿Hay un solo bautismo? A esta pregunta nos contestará nuestro hermano Lucas, que en su libro Hechos de los Apóstoles 1: 5 nos señala: “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”. Es decir que estamos ante dos bautismos distintos, y la curiosidad (por llamarla de algún modo) radica en que uno es símbolo del otro. Entonces resumimos que el problema emana en averiguar cual de los dos tiene poder, y cual de los dos es puro símbolo.”
Comentario: “Un bautismo” apunta el Espíritu Santo en Efesios 4:5. Sin embargo, en Hebreos 6:2 encontramos “la doctrina de bautismos”, plural. ¿Hay contradicción? Negativo. Cristo ordena un solo bautismo literal (Mateo 28:18-20), a saber, el que se efectúa mediante la inmersión en agua literal. Los demás son simbólicos. El bautismo en fuego y el bautismo en Espíritu Santo (Mateo 3:11) son simbólicos. “Cuál de los dos tiene poder, y cual de los dos es puro símbolo” plantea usted como “problema”. Debe leer “tres”. Los tres tienen “poder”. Por “puro símbolo” ¿quiere usted decir “sin poder”? De ser así, discrepo. El de agua es “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). El de fuego es el de pruebas que purifican la fe (1 Pedro 4:12-13; 1:6-9). El del Espíritu Santo sirve para sumergir al creyente en las enseñanzas de Dios.
“(Aquí ya quiero matizar algo, y es, que el bautismo que realizaba Juan el bautista no era para perdón de los pecados, como señaláis vosotros, sino para “arrepentimiento” para perdón de los pecados, es decir el llamaba al arrepentimiento a la gente para que estuvieran preparados para el mensaje de Cristo el Mesías, pero no tenía poder para perdonar, ni Juan, ni el bautismo que realizaba, ver Marcos 1:5 y Hechos 13:24).”
Consideraciones y evidencias que prueban lo contrario:
-Estimado evangelista Anónimo, favor de indicar usted cuáles de las siguientes declaraciones son correctas:
1. Las personas que vienen a Juan al río Jordán para ser bautizadas, se bautizan antes de arrepentirse y confesar sus pecados.
2. El bautismo de Juan era “para arrepentimiento”, y esto significa que las personas se bautizaban para luego arrepentirse.
3. Es del todo natural y lógico que las personas se bauticen antes de arrepentirse.
4. Al escuchar las reprimendas y advertencias de Juan, los que se arrepintieron, pero no se bautizaron, fueron perdonados y así se prepararon satisfactoriamente para recibir al Mesías.
5. “Arrepentimiento” significa “contrición por pecados cometidos y determinación de cambiar la conducta”, sentimiento y decisión que bien pueden seguir el bautismo como precederlo o acompañarlo.
-El bautismo que practicó Juan era tanto “de arrepentimiento” (Lucas 3:3) como “para arrepentimiento” (Mateo 3:11).
1. “De”, es decir, que pertenece al arrepentimiento, que es consecuencia del arrepentimiento. La persona se arrepiente y procede a bautizarse. “Muchos de los fariseos y saduceos” pretendían que Juan los bautizara sin antes arrepentirse ellos. A estos el profeta reprende: “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mateo 3:7-8). Arrepentirse, luego bautizarse.
2. “Para”, es decir, con el propósito de seguir arrepintiéndose y llevando “frutos dignos de arrepentimiento”. La contrición y sus frutos benignos no se limitan solo al tiempo inicial de transformación espiritual que resulta en cambios de actitudes sino que acompaña el bautismo y sigue el bautismo, alternándose o bien mezclándose con el gozo, como cuando se ríe aun en medio de lágrimas. Así pues, el bautismo es para seguir contrito el bautizado, arrepentido, humillado.
-El bautismo que practicó Juan era “de arrepentimiento para perdón” (Lucas 3:3).
1. Es decir, que pertenece al arrepentimiento y con el propósito de alcanzar perdón.
2. Las dos frases preposicionales definen “bautismo”. “Para perdón” no complementa “arrepentimiento” sino “bautismo”. El texto no lee “del arrepentimiento para perdón” sino “de”.
-El bautismo que practicó Juan se realizaba con dos propósitos: “para arrepentimiento” y “para perdón”.
Respetado evangelista Anónimo, consideramos beneficioso para la mente y el espíritu el intercambio ameno de información y pensamientos. Agradecemos su aportación. Quisiéramos conocerle, y que colaboráramos en el evangelismo proclamando ambos el mismo mensaje de amor, gracia, perdón y reconciliación eterna.
Su servidor en Cristo,
Homero Shappley de Álamo
Estudioso de las Escrituras opina que “unidad no es uniformidad”.
“Soy un Cristiano que ha accedido a su página de Internet. Me alegro de ver que hay gente, como ustedes, que parecen buscar a Dios sinceramente y sin hacer concesiones. Les felicito por ello y deseo que sus vidas siempre sigan el camino que El Señor muestra. Sin embargo, me ha entristecido leer tanto espacio que han dedicado a criticar a quienes, buscando a Dios con tanto empeño como ustedes (o incluso más) no comparten su forma de hacerlo. Es importante recordar que no somos nosotros quienes buscamos a Dios, sino Dios quien nos busca a nosotros. Dios es uno solo y Él no cambia, pero Él no desea que nos agrupemos de tal manera que nos cerremos a quienes también lo siguen por no hacerlo con nuestros preceptos. Abrazo el no agarrarme a una UNIÓN que cambie el evangelio que nos ha sido entregado en la Palabra de Dios. Sin embargo, no abrazo agarrarme a un grupo que, aunque comparta ese evangelio conmigo, se dedique a echar por tierra a quienes no ven todo exactamente igual. Unidad no es uniformidad.”
Tres aclaraciones hacemos. No procuramos la uniformidad absoluta entre creyentes. Sin embargo, las variaciones permisibles no abren paso a la desunión; no justifican las divisiones cristianas.
Estimado Hermano:
Sin duda, Dios nos busca. También nos exhorta a buscar a él. "Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros" (Hechos 17:26-27). Le encontramos donde él mora sobre su trono celestial de luz y verdad.
Primera aclaración: no nos dedicamos a "echar por tierra" a ninguna alma sincera, sino a descubrir algunas causas del divisionismo rampante que caracteriza al "cristianismo" actual. Ni tampoco nos ofuscamos en esta tarea como si fuera la única o la más importante para nosotros, pues no lo es, sino proclamar el evangelio puro. Sin embargo, al proclamar el evangelio puro, inevitablemente chocamos con las instituciones divisionistas "cristianas". Por ejemplo, al predicar la norma divina de "perfectos en unidad", "perfectamente unidos... y que no haya entre vosotros divisiones", ¿qué sucede? Surgen conflictos con quienes promueven el concepto de "la multiplicidad de credos e iglesias".
Segunda aclaración: no nos aislamos. Estamos abiertos al diálogo. Pero, no somos simpatizantes de quienes apoyan abierta y oficialmente al denominacionalismo del cristianismo moderno. No estamos en comunión espiritual con los tales. Abrazarlos sería participar en su mala obra. Entiendo que los cristianos fieles debemos ver "exactamente igual" al divisionismo, teniéndolo como lo tienen Dios, Cristo, el Espíritu Santo y los apóstoles, es decir, como una abominación, una obra de la carne, una estratagema satánica. ¿No concuerda usted? En materias opinables tales como las citadas en el libro de Romanos, el capítulo catorce (días sagrados, carnes, vino), podemos diferir, sin causar divisiones. Sin embargo, cuando de los “rudimentos" (Hebreos 6:1-3) del evangelio se trata, nuestro deber es hablar lo mismo, seguir "una misma regla" (1 Corintios 1:10; Filipenses 3:16). ¿Concuerda usted?
“Unidad no es uniformidad” apunta usted. “Uniforme”, de la cual se deriva "uniformidad", "se aplica a la cosa que no presenta variaciones o cambios en su conjunto o totalidad" (Diccionario de uso del español, Tomo 2, Pág. 1418). Aplicado el concepto de absoluta uniformidad a la iglesia, todos los miembros en todo país del mundo tendrían que vestir el mismo “uniforme” (ropa, moda), comer los mismos manjares, tomar las mismas bebidas y seguir el mismo patrón, sin variaciones, en el formato para sus reuniones, por ejemplo, una oración para comenzar, tres himnos, la cena del Señor y la predicación, sin alterar la secuencia. Este tipo de “uniformidad absoluta” no lo procuramos, pues, claramente, el Espíritu de Dios permite variaciones de conducta y práctica en materias opinables. Sin embargo, es imposible cumplir las directrices divinas de hablar, sentir y pensar “una misma cosa”, ser “perfectos en unidad”, o “perfectamente unidos”, si no hay uniformidad en las doctrinas rudimentarias, como también en la implementación de ellas en las congregaciones, ¿no cree usted? Sin esta clase de uniformidad, habría total caos doctrinal, y no la unidad que enseña Dios.
La norma divina de unidad no demanda absoluta uniformidad en todo detalle, todo pormenor, todo asunto opinable, pero tampoco permite la tergiversación arbitraria o intencional de doctrinas fundamentales, abriendo paso a divisiones. “Los cristianos en todo el mundo no tenemos que estar de acuerdo en todo detalle de conducta, testimonio, programa de trabajo o formato de culto. Por lo tanto, las divisiones cristianas son aceptables.” Semejante forma de argumentar y defender el denominacionalismo cristiano es fatal por la sencilla razón de que Dios aborrece las divisiones. Más correcto sería decir: “Los cristianos en todo el mundo no tenemos que estar de acuerdo en todo detalle de conducta, testimonio, programa de trabajo o formato de culto. Sin embargo, debemos estar perfectamente unidos en un solo cuerpo espiritual, habiendo recibido un solo bautismo, alabando a Dios a una voz, hablando lo mismo y teniendo una misma esperanza, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, y no permitiendo divisiones entre nosotros”. Amado, unidad no es desunión o división.
Tercera aclaración. Este servidor "no se agarra a un grupo", como si se tratara de "una secta más". Mi convicción es que Cristo me ha añadido a su iglesia (Hechos 2:47), la cual no es mero "grupo" sino su cuerpo espiritual en la tierra, compuesto de todas las almas que cumplen las condiciones de la Gran Comisión (creer y bautizarse para ser salvo) y perseveran en "la doctrina de los apóstoles" (Hechos 2:42). Él conoce a todos los suyos (2 Timoteo 2:19). Mi anhelo es ser uno de ellos, y mi deseo es que usted también figure en el mismo número de "elegidos", como también toda alma sincera.
"Una vez salvo, siempre salvo." Pregunta. "¿Puede uno caer de la gracia de Dios después de bautizado"?
Respondemos a la interrogante, citando Gálatas 5:4. "De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído." El creyente que sigue la ley mosaíca (diezmando, guardando sábados, etc.), justificándose, se cae de la gracia. Definitivamente, el bautizado puede perder la gracia de la salvación. Numerosos textos bíblicos corroboran esta conclusión, entre ellos. Hebreos 2:1-4; 1 Corintios 5:1-7; 2 Corintios 12:20-21; 2 Pedro 2:20-22. El cristiano que peca puede, y debe, arrepentirse, reconciliándose (Gálatas 6:1; Apocalipsis 2:3-5; Santiago 5:16). La misericordia de Dios también alcanza al cristiano que peca y se arrepiente. "Si alguno hubiera pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo" (1 Juan 2:6; 1:9).
A la luz de estas enseñanzas, se deduce que la doctrina "una vez salvo, siempre salvo" no es bíblica. La Iglesia Bautista abraza y proclama referida doctrina, poniendo en peligro a los millones de almas que la integran.
¡CUIDADO CON LA PELIGROSA DOCTRINA!
S.S.S. (Salvo Siempre Salvo),
exhorta líder de jóvenes.
“Hay mas muchos ejemplos en la biblia que un cristiano, un escogido por Dios, puede perderse.
1. Salomón fue un adorador, un siervo excelente, pero no fue fiel hasta el final ya que la Escritura nos enseña que adoró a dioses ajenos, tuvo más de una mujer, fornicó ý adultéro, y jamas se arrepintió. ( Reyes 11:9,10, VRV).
2. Saúl fue ungido por Jehová y consultó a espíritus. Jamás se arrepintió. También quizo matar a david y mató a muchos. (Samuel 16:6,7 compare 17:28)
3. Pues Demas, por amor a este mundo, me ha abandonado y se ha ido a Tesalónica (2 Timoteo 4:10, NVI). La traducción expandida de Wuest lee: Demas me defraudó, habiendo puesto un gran valor en esta era presente y por tanto llegó a amarla.
CUIDADO CON LA PELIGROSA DOCTRINA S.S.S. (Salvo Siempre Salvo) Yo soy líder de jóvenes en una iglesia Presbiteriana y les cuento que los pastores dicen garabatos y algunos líderes fuman (me pregunto ¿están siendo luz o sal para el mundo o no será que ellos se han convertido al mundo?). Ellos son lindas personas y las quiero mucho en el Señor, pero esta doctrina SSS (salvo siempre salvo) o Seguridad Eterna es una licencia para el pecado (aunque digan que no) ya que por sus frutos los conozco. Algunos dirán pues si soy salvo para que NO fornicar o mentir o matar?, si ya tengo la entrada al cielo asegurada. Pero ¿qué dice la Biblia? NINGUNO QUE PRACTIQUE TALES COSAS HEREDARÁ EL REINO DE DIOS (Gálatas 5:19-21).
Debemos también recordar que en este momento estamos siendo probados (Sant. 1:12) y se nos ha dicho que seamos fieles hasta el fin mismo de nuestras vidas para que no suframos la muerte segunda (Apoc. 2:10,11), otro nombre para lago de fuego (Apoc. 21:8). Después de todo esto, podemos ver fácilmente por qué el Señor nos ordenó: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán (Lucas 13:24, RV). ¡El Griego revela que hay que realizar un esfuerzo en tiempo contínuo, para entrar en el reino! Todavía más, la palabra esfuerzo (agonizomai) viene de la palabra griega de la que derivamos nuestra palabra agonía.” Yesam