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Plan divino de salvación

Estudios sobre el calvinismo y doctrinas de la Iglesia Bautista en esta Web

¿Salva la fe sola?

“La fe y sola la fe salva” asegura Carlos I., acusándonos de blasfemar al enseñar la necesidad de acatar mandamientos tales como arrepentirse y bautizarse. 

 

 

Examinamos sus planteamientos 

El Sr. Carlos I. escribe... (copiamos electrónicamente su correo): 

 

“Qué tal. Por alguna razón encontré su página en Internet, y aunque siempre reviso alguna declaración doctrinal, no la encontré, así que revisé el artículo " /salon_preceptos2.htm". Y me encontré con algo bastante antibíblico, pues parece que atribuyen salvación a las obras...Y esto es un insulto a Cristo, pues en la cruz Él dijo "Consumado es". No se ocupa agregar nada. Explicaré a qué me refiero. 

 

Cito: 

"¿Enseñan estos textos y ejemplos traídos para su estudio que una sola acción o atributo salva? _________ ¿Salva el amor, la gracia o la misericordia de Dios, sin que el ser humano tome acción alguna? _______  ¿Salva la fe sola, sin obrar, sin obedecer el que cree? ______  ¿Se salva el alma con solo invocar el nombre de Cristo? _______  ¿O se complementan y son necesarios todos los atributos y todas las acciones enseñados en el evangelio de Cristo? _______ La realidad es que todos son necesarios y se complementan: el amor, la gracia y la misericordia de Dios para con los humanos; el sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz; la predicación del evangelio puro; que el oyente deseoso de salvarse oiga el evangelio, que crea en Cristo, que confiese su nombre, que se arrepienta, que se bautice para perdón, que sea añadido a la iglesia y que permanezca fiel hasta el fin. ¡TODOS son necesarios! Por sí solo ninguno salva."

(Esta cita se tomó del estudio El plan divino de salvación. www.editoriallapaz.org/plan_divino.htm.)


“El problema está en éste párrafo, pues atribuyen a otras cosas la salvación, ignorando lo que dice Pablo: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe." Efesios 2:8-9"

 

-Comentarios nuestros. Estimado Sr. Carlos, acusarnos de “blasfemar” se torna un asunto demasiado grave, pues el mismo Señor dice que la blasfemia contra el Espíritu Santo no tiene perdón. ¿Entenderá usted cabalmente este tema de “blasfemia contra el Espíritu”?

 

-En primer lugar, respetuosamente le reto a contestar las preguntas hechas en el párrafo citado por usted. Con un simple “Positivo”, o un simple “Negativo”. Copio de nuevo las preguntas, instándole a contestarlas.

 

1.  ¿Enseñan estos textos y ejemplos traídos (en el artículo El plan divino de salvación) para su estudio que una sola acción o atributo salva? _________

2.  ¿Salva el amor, la gracia o la misericordia de Dios, sin que el ser humano tome acción alguna? _______ 

3.  Salva la fe sola, sin obrar, sin obedecer el que cree? ______ 

4.  ¿Se salva el alma con solo invocar el nombre de Cristo? _______ 

5.  ¿O se complementan y son necesarios todos los atributos y todas las acciones enseñados en el evangelio de Cristo? ______

 

-En segundo lugar, no ignoramos, ni en el estudio citado, ni en el presente, lo que dice Pablo en Efesios 2 sobre la “gracia”. Sin la gracia de Dios, nadie se salva. De ahí, que ninguna obra nuestra, por grande o sacrificada que sea, puede hacer que merezcamos la salvación. Más sin embargo, ni siquiera la gracia de Dios salva a la persona que no crea. A esto se debe que el apóstol Pablo explicara “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe…” En Efesios 2:5, Pablo dice “por gracia sois salvos”. Pero, no solo por gracia, pues él añade en el 2:8 que también “la fe” es necesaria. Así que “la fe” es añadida a la “gracia”, y la fe es una obra del ser humano en el sentido de que creer es una acción que toma el ser humano en su propia mente. Dios no me obliga a creer. Dios no inserta la fe en mi mente, obviando mi voluntad propia. Yo mismo tomo, voluntariamente, la acción de creer o descreer, y esta acción mental-espiritual está vinculada, en el caso del evangelio, directamente con oír la palabra de Dios. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). ¿Acaso ignore usted este texto? ¿Este enlace entre oír y creer? De manera que si uno no oye con entendimiento la palabra de Dios, no puede creer para salvación. A propósito, ¿cuál viene primero? ¿Oír o creer? “Oír” también es una acción que toma el ser humano. Yo oigo si quiero, y si no quiero, no oigo la palabra de Dios. Pero, oír viene antes de creer, y por consiguiente, oír, paso necesario para la salvación, ¡no es un producto de la fe! Todo lo contrario: la fe es producto del oír. Este sencillo hecho contraviene su tesis según la que toda obra o acción relacionada con la salvación la produzca la fe. Reiteramos: la fe no produce el oír, sino el oír la fe.

El Sr. Carlos I. escribe:

“La fe y sólo la fe salva, las obras son el resultado de la fe como sabían los antiguos. Y la fe produce todo lo demás. Decir que alguna obra es necesaria para la salvación, como dije antes, es una blasfemia ante el sacrificio de Cristo, pues le están agregando obras a una salvación que no es por obras. Como vemos en Hebreos 11, los antiguos también fueron justificados por la fe, y esa fe produjo obras, para confirmar su fe. No que sus obras y su fe fueran lo mismo, si no que que sólo la fe hace todo lo demás.

La fe hace que leas la Biblia, la fe hace que el humano actue por la misericordia y el amor de Dios, la fe produce obras (Santiago 2), la fe produce la confesión (Aunque ésto tiene un contexto romano), la fe hace que perseveres hasta el final, la fe hace que te bautizes, ,la fe hace que quieras congregarte, la fe hace que te arrepientas, todo es producido por la fe, y nada es producido sin la fe. La gracia es exáctamente eso, darte algo que NO merecías, en éste caso la salvación, y ninguna obra hará que la merecieras más o la merecieras menos, gracia se traduce fielmente como "regalo inmerecido". Sólo la fe salva.”

 

-Comentarios nuestros. Repetimos: la fe misma es una obra de la mente humana. También el oír la palabra de Dios, el cual no es “el resultado de la fe” sino precisamente lo contrario, pues la fe es el resultado de oír.

 

-“La fe y solo la fe salva” es una expresión suya, Sr. Carlos, y no, por cierto, de ningún escritor inspirado de la Biblia. Irónicamente, en el contexto de sus aseveraciones sobre “la fe sola”, este concepto es condenado rotundamente en el pasaje bíblico donde se aborda el tema de “la fe sin obras”. Me refiero a Santiago 2:17-26. “Así también la fe, si no tiene obras, es muerte en sí misma” (2:17). “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” (2:26).

 

-Estamos de acuerdo con la mayoría de sus expresiones en los dos párrafos bajo análisis. Claro que la fe nos lleva a leer la Biblia, actuar con misericordia, bautizarnos, etcétera. Pero, esto no significa que “la fe y solo la fe salva”. Si la fe no nos induce a tomar estas acciones, ¿cómo la calificaríamos? Dios califica a tal fe como “muerte”, observando que aún los demonios “creen y tiemblan”. ¿Creen estos demonios, o no creen? Dios dice que creen, pero su fe es “muerte” por no ir acompañada por obediencia a la voluntad divina. Asimismo, el ser humano puede creer que Dios es, y también Jesucristo, pero si no obedece al evangelio, su fe “es muerta en sí misma”.

 

-Usted escribe: “Decir que alguna obra es necesaria para la salvación, como dije antes, es una blasfemia ante el sacrificio de Cristo, pues le están agregando obras a una salvación que no es por obras”. Una pregunta: ¿Es necesario leer la Biblia, actuar con misericordia, bautizarnos, etcétera, para ser salvos? ¿Podemos ser salvos sin cumplir con estas enseñanzas y las muchas parecidas que componen el Nuevo Testamento? Pero, según usted, si decimos que estas cosas son necesarias, insultaríamos a Cristo, cometiendo “una blasfemia ante el sacrifico de Cristo”. Personalmente, pienso que sus preconcepciones sobre “salvación por fe y solo por fe” trastornen su razonamiento. Percibo como una confusión en su lógica, hasta contradicciones. Perdone mi franqueza. Así, porque afirma usted por un lado que “la fe y sola la fe salva”, pero añade por el otro que la fe nos lleva a hacer buenas obras, etcétera, sin las que la fe “es muerte en sí misma”. Usted agrega obras a la fe, y haciéndolo, las agrega, efectivamente, también a la salvación. ¿Por qué no concluir, pues, que sus palabras duras para nosotros de “insultos y blasfemia” se aplicarían primero a usted mismo, según el criterio que expone?

 

-Mi parecer personal es que no pocos maestros de la Biblia confundan la obediencia al evangelio con la muy falsa y dañina doctrina de “salvación por obras meritorias” sostenida por algunos teólogos de la Iglesia Católica Romana. Obedecer los mandamientos de Cristo, teniendo presente que ninguno merezca la salvación en virtud de solo obedecer, y además, que la salvación ofrecida es un don de la gracia de Dios, no es equivalente a pretender salvarse por obras, ni mucho menos un insulto a Cristo o blasfemia contra el Espíritu Santo. Considere, se lo suplico, lo que dice 1 Pedro 1:22. “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad mediante el Espíritu…” ¿Cómo purificar al alma? “…por la obediencia a la verdad…” ¿Puede el alma ser purificada si no obedece a la verdad? Negativo. ¿Significo esto que la salvación del alma está condicionada en la obediencia a la verdad? Positivo. Al obedecer la verdad, ¿obramos? Positivo. Por lo tanto, ¿somos salvos por obras? Negativo. Pues, al obedecer la verdad, solo hacemos lo que deberíamos hacer para acogernos a la salvación que siempre sigue siendo el don inmerecido de Dios, pese a nuestra obediencia a la verdad. El Nuevo Testamento está repleto de textos parecidos a 1 Pedro 1:22.

 

“Les ruego que mediten en ésto, pues no deben atribuir nada al sacrificio perfecto de Cristo, y saber que sólo la fe y fe sola, es lo que salva, por eso el ladrón también se salvó, por que creyó. Y Jesús repetidamente decía "...tu FE te ha salvado...".
Incluso cuando pedía alguna muestra o obra, Él sabía perfectamente que una fe podía hacer que esas obras fueran posibles, como en el ejemplo del joven rico.

Mediten por favor.”

 

-Comentarios nuestros. Don Carlos, lo hemos meditado, analizándolo desde distintos puntos de vista, a la luz de enseñanzas básicas del Nuevo Testamento, y hemos hallado que enseñar la necesidad de purificar nuestras almas “por la obediencia a la verdad” no es “atribuir nada al sacrifico perfecto de Cristo” que restara de su perfección o eficacia. Bien sabemos, o nos parece entenderlo bien, que el poder del evangelio “para salvación” (Romanos 1:16), o el poder de “la verdad” revelada por el Espíritu para purificar al alma, se fundamentan en el sacrificio de Cristo. Que “la sangre preciosa de Cristo” (1 Pedro 1:19) nos limpia de todo pecado.  Pero solo a aquel que oiga la palabra de Dios, crea, se arrepienta, se bautice “para perdón de pecados” y persevere en santidad hasta la muerte, figurando “creer” entre varias acciones necesarias para validar en nosotros los humanos la inefable gracia de Dios.

 

-Dios le ilumine para salvación, al igual que a nosotros.

 

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