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Estudios e intercambios en esta Web sobre el propósito del bautismo; sobre cuándo, cómo y a quiénes bautizar.

Ladrón en la cruz no fue bautizado. Lista de estudios en esta Web.

Evangelista anónimo de España cuestiona estudios nuestros sobre el ladrón arrepentido y el propósito del bautismo.

Esta pintura del ladrón en la cruz que se arrepintió ilustra el estudio intitulado Evangelista anónima de España cuestiona nuestros estudios sobre el ladrón en la cruz y el propósito del bautismo, en editoriallapaz.org.

 

Arguye contra explicaciones dadas en los dos temas: “El ladrón en la cruz no tuvo que bautizarse (dicen)” y “El único bautismo bíblico es para perdón de los pecados”.

Algunos temas abordados

-El ladrón arrepentido, ¿murió bajo el Nuevo Testamento?

-Al decir el ladrón “tu reino”, ¿en qué reino pensaba: el terrenal que proyectaban los judíos o el espiritual que proclamaba Cristo?

-¿Ordenaba el Antiguo Testamento el bautismo?

-¿Cuántos bautismos? ¿Cuál tiene poder? ¿Cuál es “puramente simbólico”?

-¿Bautizarse antes de arrepentirse?

-¿No era “para perdón” de pecados el bautismo que administró Juan el Bautista? El significado de bautismo “para arrepentimiento” (Mateo 3:11) y “bautismo de arrepentimiento para perdón” (Lucas 3:3).  

Escribe el evangelista Anónimo…

“En vuestro estudio “El ladrón en la cruz no tuvo que bautizarse” exponéis, correctamente, que para que el Nuevo Pacto se estableciese primero tenía que tener lugar la muerte de Cristo, y os basáis para ello en los versículos de Hebreos 9: 16-17: “Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive”. Aquí entra mi argumentación: Evidentemente sabemos que Cristo había muerto antes que los ladrones, puesto que a los ladrones es necesario quebrarles las piernas porque continuaban vivos, mientras a Jesús no hubo falta de ello, porque ya se encontraba sin vida (Juan 19:32-33). Por lo tanto según vuestra propia argumentación y el versículo que señaláis (Hebreos 9: 16-17), el Nuevo Pacto ya era real para el tiempo en que murió el ladrón, pues ya se encontraba muerto el “testador”, nuestro Señor Jesús.”  

Aclaración. El Nuevo Testamento se confirma con la muerte de Cristo, pero no entra en vigor hasta el día de Pentecostés, cincuenta días después de la resurrección. En términos legales, el testador tiene el derecho de estipular en su testamento en qué fecha o fechas entrará en vigor su voluntad. Desde la muerte de Cristo hasta Pentecostés el Antiguo Testamento sigue vigente. No se proclama el Nuevo Testamento durante referido período. Sin embargo, los judíos no están sin ley durante los cincuenta y tres días; siguen bajo la Antigua. Resucitado, el Señor “mandó” a los apóstoles “que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre” , instruyéndoles: “recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos 1:1-9). Este “poder” sobrenatural de inspiración divina haría factible la proclamación del Nuevo Testamento comenzando en Pentecostés. ¿Le parece lógica y bíblica esta explicación? 

“En este mismo lugar hago reseña del punto tres de las “Observaciones adicionales sobre el ladrón arrepentido”, sobre lo que comentáis, o más bien dejáis entender, de que el ladrón quizás hubiera tenido algún contacto previo a la crucifixión, con Cristo, pues tenía conocimiento sobre el Reino de Dios. Dicha hipótesis esta carente de argumentación alguna y  violenta el texto bíblico, en primer lugar porque el Reino de Dios no era un tema autóctono de Cristo, sino que los judíos sentían cierta predilección por él, es decir, era bien conocido, por lo tanto no es de extrañar que el ladrón tuviera algún conocimiento sobre el futuro reino mesiánico.”  

Comentario. Tiene usted razón, sin duda, al observar que el tema del “reino de Dios” fue muy discutido entre los judíos antes del ministerio de Cristo. Sin embargo, el Señor es quien define este reino como “espiritual” en esencia, diciendo a Pilato: “mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36), concepto divino que decepcionó y molestó a los judíos, pues estos visualizaban un reino mesiánico terrenal. Al decir el ladrón arrepentido a Cristo “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”, ¿en qué reino pensaba: en el espiritual que anunciaba Cristo, o en el terrenal que proyectaban los judíos? Dejando a un lado especulaciones, lo cierto es que el ladrón dice “tu reino”, o sea, el que proclamaba Cristo. Cuánto entendiera acerca del reino del Señor, pues solo él y Cristo sabían. 

“Y por otra parte porque en los otros dos evangelios sinópticos, vemos que en un principio eran ambos quienes lo ultrajaban, lo que nos enseña que la conversión del ladrón se llevó en la Cruz, cuando uno de ellos se arrepiente, corrigiendo su anterior despotismo hacia Jesús, y cree en Él (no sabemos cómo, si fue porque incluso en su estado de agonía Cristo continuaba predicando, o porque el ladrón viendo la agonía que estaba sufriendo Cristo aseveró que su mensaje debía de ser real) (Mateo 27:44 y Marcos 15: 32).”  

De acuerdo: la conversión del ladrón se lleva a cabo en la cruz. 

“Después el problema que radica el señalar que este hombre murió según el Antiguo Pacto y no sobre el Nuevo, y aún así se salvo, es negar las Escrituras pues  por el Antiguo Pacto no hubo quien se salvara (Romanos 3: 9-24).”  

Comentarios. El Pacto en vigor cuando muere el ladrón en la cruz era el Antiguo. Obviamente, aquel Pacto nada tuvo que ver con la salvación del ladrón ya que éete era maleante que no se sometía a la ley. La sangre de Cristo mismo salva al ladrón. La misma sangre también salva a todo israelita que obedeciera aquel Pacto mientras estaba en vigor. “Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna” (Hebreos 9:15). “Porque la sangre de los toros y machos cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 10:4). Así que, solo la sangre de Cristo salva a los israelitas que guardaban el Antiguo Testamento mientras estaba en vigor. ¿También salva a los que no lo obedecían?  

“Otra contradicción en este primer punto es que comentáis que el bautismo “por inversión en agua” para perdón de los pecados no se practicaba en tiempos del Antiguo Pacto, os equivocáis, eludiendo todos los testimonios antiguos que demuestran que la inversión en agua para purificación era costumbre de los pueblos semíticos , …”  

Comentarios. ¿”Inversión” o “inmersión”? Le incumbe a usted citar el libro, capítulo y versículo del Antiguo Testamento donde se le ordene a los israelitas a bautizarse (sumergirse, zambullirse en agua) para perdón de pecados. Me atrevo a opinar que busque en vano, pues ¡NO existe tal ordenanza! Sinceramente, no viene al caso lo que practicaran los “pueblos semíticos”. 

“… pero además lo que no podemos eludir es que éste era practicado por Juan el bautista, y aunque este tenía como misión preparar el camino a Cristo, en Mateo 11:11-14 leemos que Juan se quedó a las puertas del Nuevo Pacto, por lo tanto pertenecía al Antiguo Pacto, junto a los profetas y la Ley, todo ello tipología de lo que había que acontecer.”  

Comentarios. Datos correctos: Juan el Bautista “predicaba el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados” (Lucas 3:3), no porque fuese ordenanza del Antiguo Testamento, pues no lo era, sino porque “era del cielo” (Marcos 11:29-33). Al Cristo señalar el bautismo de Juan el Bautista en sus controversias con los sacerdotes, escribas y ancianos, no pregunta “El bautismo de Juan, ¿era del Antiguo Testamento o de los hombres”?, sino “¿era del cielo o de los hombres?” ¿Cierto? 

“En primer lugar me gustaría señalar un aspecto fundamental a la hora de que tratemos el tema del bautismo y es el siguiente ¿Siempre que menciona la Biblia la palabra bautismo se esta refiriendo al bautismo por agua? ¿Hay un solo bautismo? A esta pregunta nos contestará nuestro hermano Lucas, que en su libro Hechos de los Apóstoles 1: 5 nos señala: “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”. Es decir que estamos ante dos bautismos distintos, y la curiosidad (por llamarla de algún modo) radica en que uno es símbolo del otro. Entonces resumimos que el problema emana en averiguar cual de los dos tiene poder, y cual de los dos es puro símbolo.”  

Comentarios. “...un bautismo” apunta el Espíritu Santo en Efesios 4:5. Sin embargo, en Hebreos 6:2 encontramos “la doctrina de bautismos”, plural. ¿Hay contradicción? Negativo. Cristo ordena un solo bautismo literal (Mateo 28:18-20), a saber, el que se efectúa mediante la inmersión en agua literal. Los demás son simbólicos. El vocablo "bautismo", en el contexto de el "bautismo en fuego" y el "bautismo en Espíritu Santo" (Mateo 3:11) se utiliza retóricamente. “Cuál de los dos tiene poder, y cual de los dos es puro símbolo” plantea usted como “problema”. Debería leer “tres”. Los tres tienen “poder”. Por “puro símbolo” ¿quiere usted decir “sin poder”? De ser así, discrepo. El de agua es “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). El de fuego es el de pruebas que purifican la fe (1 Pedro 4:12-13; 1 Pedro 1:6-9), mientras el del Espíritu Santo sirve para sumergir al creyente en las enseñanzas de Dios. No se sumerge uno literalmente en pruebas o en enseñanzas, pero sí retóricamente.

“(Aquí ya quiero matizar algo, y es, que el bautismo que realizaba Juan el bautista no era para perdón de los pecados, como señaláis vosotros, sino para “arrepentimiento” para perdón de los pecados, es decir el llamaba al arrepentimiento a la gente para que estuvieran preparados para el mensaje de Cristo el Mesías, pero no tenía poder para perdonar, ni Juan, ni el bautismo que realizaba, ver Marcos 1:5 y Hechos 13:24).”  

Consideraciones y evidencias que prueban lo contrario.

-Estimado evangelista Anónimo, favor de indicar usted cuáles de las siguientes declaraciones son correctas:

1.  Las personas que vienen a Juan al río Jordán para ser bautizadas, se bautizan antes de arrepentirse y confesar sus pecados.

2. El bautismo de Juan era “para arrepentimiento”, y esto significa que las personas se bautizaban para luego arrepentirse.

3.  Es del todo natural y lógico que las personas se bauticen antes de arrepentirse.

4.  Al escuchar las reprimendas y advertencias de Juan, los que se arrepintieron, pero no se bautizaron, fueron perdonados y así se prepararon satisfactoriamente para recibir al Mesías.

5.  “Arrepentimiento” significa “contrición por pecados cometidos y determinación de cambiar la conducta”, sentimiento y decisión que bien pueden seguir el bautismo como precederlo o acompañarlo.

-El bautismo que practicó Juan era tanto de arrepentimiento” (Lucas 3:3) como para arrepentimiento” (Mateo 3:11).

1.  “De”, es decir, que pertenece al arrepentimiento, que es consecuencia del arrepentimiento. La persona se arrepiente y procede a bautizarse. “Muchos de los fariseos y saduceos” pretendían que Juan los bautizara sin antes arrepentirse ellos. A estos el profeta reprende, diciendo: “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mateo 3:7-8). Así pues, arrepentirse, luego bautizarse.

2.  “Para”, es decir, con el propósito de seguir arrepintiéndose y llevando “frutos dignos de arrepentimiento”. La contrición y sus frutos benignos no se limitan solo al tiempo inicial de transformación espiritual que resulta en cambios de actitudes sino que acompaña el bautismo y continúa después del bautismo, alternándose o bien mezclándose con el gozo, como cuando uno se ríe aun en medio de lágrimas. De manera que el bautismo es para seguir contrito el bautizado, arrepentido, humillado.

-El bautismo que practicó Juan era de arrepentimiento para perdón” (Lucas 3:3).

1.  Es decir, que pertenece al arrepentimiento y con el propósito de alcanzar perdón.

2.  Las dos frases preposicionales definen “bautismo”. “Para perdón” no complementa “arrepentimiento” sino que complementa “bautismo”. El texto no lee del arrepentimiento para perdón” sino “de”, sin la "l", "de arrepentimiento para perdón"..

-Entonces, queda claro que el bautismo administrado por Juan el Bautista se realizaba con dos propósitos, a saber: “para arrepentimiento” y “para perdón” .

Respetado evangelista Anónimo, consideramos beneficioso para la mente y el espíritu el intercambio ameno de información y pensamientos. Agradecemos su aportación. Quisiéramos conocerle, y que colaboráramos en el evangelismo proclamando ambos el mismo mensaje de amor, gracia, perdón y reconciliación eterna.

Su servidor en Cristo,

Homero Shappley de Álamo

 

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