Estudios
bíblicos avanzados para los siervos del Señor que ministran en su iglesia.
"La Unidad de la Iglesia"
Estudio 6
"La unidad de la iglesia fortalecida grandemente por familias cristianas
bien unidas"
Parte 1

I.
Introducción.
A. Salutación.
Agradecemos al Creador del universo el privilegio de compartir este
estudio con todos los que están “solícitos en guardar la unidad del
Espíritu en el vínculo de paz” (Efesios 4:3).
B. Tema: "La
unidad de la iglesia fortalecida grandemente por la familia cristiana
muy unida".
1. Visualizamos a la
iglesia local como una esfera (globo) grande, con una superficie dura y
brillante, llena de entidades con vida, dinámica (en movimiento), y que
emita luz y energía, atrayendo a las almas conforme al poder que pulse
en su interior.
a)
La "Superficie dura y brillante" es el “amor fraternal no
fingido” (1 Pedro 1:22).
(1)
Esta es la fuerza que une a todos los moradores de la esfera grande.
(2)
Este amor puro es como un casco fuerte que encierra y protege a todas
las familias y los individuos que se encuentran en la esfera grande
(congregación).
b)
Dentro de esta esfera grande discernimos otras “Esferas más pequeñas”.
(1)
Estas esferas pequeñas simbolizan a las familias que componen la
congregación.
(2)
Observamos que estas esferas pequeñas pueden agruparse de acuerdo con
los rasgos que los caracterizan.
2. Estudiemos de cerca
las esferas pequeñas para entender cómo contribuyen a la integridad,
unidad y poder de la esfera grande, o restan de ella.
II. “Esferas pequeñas casi perfectamente
redondas.” En el centro de la esfera grande se destaca una
concentración de esferas pequeñas casi perfectamente redondas, cada
una con una superficie dura y luminosa, y por dentro unas entidades
posicionadas y conectadas, conforme a un solo plan maestro, de tal modo
que se maximicen la unidad, productividad, poder y felicidad de los
componentes del grupo.
A. Cada una de este
grupo particular de esferas simboliza a una familia cristiana fiel y
muy unida. Componen, efectivamente, el núcleo de la
congregación local.
B. La estabilidad,
fuerza y permanencia de la congregación se centran en estas
familias.
C. Estas familias
sólidas y unidas aseguran que la iglesia sea sólida y
unida.
D. Emana de esta
concentración de esferas (familias unidas) tremendo poder
espiritual, la que se hace sentir en toda la esfera grande (la
congregación). Aquí está la dínamo principal de la iglesia, la
cual provee la mayor parte de la luz que llena toda la esfera grande,
alcanzando su resplandor aun a las tinieblas de afuera. Además, esta
agrupación de esferas suministra casi toda la energía para
mantener a la esfera grande funcionando y en movimiento (se trata,
metafóricamente, de las obras espirituales ejecutadas por la iglesia).
E. Su rasgo de
"casi perfectamente redondas" significa que estas familias han
logrado, cada una, un alto grado de perfección en Cristo.
F. La
"superficie dura y luminosa" de cada una de estas esferas
es símbolo del amor matrimonial y filial fortalecido al máximo y
pulido. Esta superficie es un casco duro que envuelve totalmente
al valiosísimo contenido precioso de la esfera (la familia que la
ocupa), protegiéndola.
G. Las
"entidades posicionadas y conectadas según un mismo plan maestro"
son:
1. El hombre casado,
en sus roles de esposo y cabeza del hogar.
a) Él es amante y
tierno esposo (Efesios 5:22-33; Colosenses 3:19-20; 1 Pedro 3:7) que
sustenta a su familia tanto con el pan espiritual como con el material
(1 Timoteo 5:8; 2 Tesalonicenses 3:6-15; Efesios 4:28).
b)
Él es padre amoroso que sabe imponer la disciplina necesaria, sin
provocar a sus hijos a ira (Efesios 6:1-4).
2.
La mujer casada, en sus roles de esposa y madre.
a)
Ella es amante, sumisa, respetuosa y casta esposa (Efesios
5:22-33; Colosenses 3:18; 1 Pedro 3:1-7).
b)
Ella es madre amorosa que sabe gobernar su casa y criar a sus
hijos según las instrucciones del Señor (1 Timoteo 5:14; Tito 2:4-5;
Efesios 6:1-4).
3.
Los hijos grandes que ya obedecieron al Señor, zambulléndose en
agua “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38).
a)
Estos honran y obedecen a sus padres (Efesios 4:1-3).
b)
Además, se llevan bien entre sí. Son hermanos carnales, pero también
hermanos espirituales en el Señor Jesús.
4.
Los hijos chiquitos.
a)
Estos están bajo la supervisión constante de padres amorosos que se
preocupan por su bienestar físico, moral y espiritual.
b)
También sus hermanos mayores los aman, velando celosamente por ellos.
H. El "plan
maestro" es, precisamente, el diseño trazado por el Creador
mismo para la organización y el funcionamiento de la familia ideal.
I. "Unida,
productiva, poderosa y feliz" suele ser este tipo de familia,
porque son muy fuertes los vínculos de amor sincero, respeto mutuo y
apoyo recíproco que los atan los unos a los otros. ¡Asimismo es la
congregación que cuenta con familias como estas! ¡Unida, productiva,
poderosa y feliz! ¡Qué dicha!
III. En la esfera grande (la
congregación local), discernimos otra agrupación de esferas
(familias) cuyas características sobresalientes contrastan
marcadamente con las del grupo en el centro. No son redondas sino de
formas irregulares.
Examinándolas detenidamente, observamos que sus
superficies parecen ser algo blandas, de
pobre consistencia, ¡aun agrietadas y rotas en algunos lugares! Al
contemplar a las entidades que las habitan, notamos que algunos ocupan
posiciones extrañas, no discerniéndose en su disposición patrón alguno
maestro. Además, las conexiones entre ellas parecen ser tenues, torcidas
y frágiles, y supongamos que se rompan con suma facilidad.
-Vemos que poca luz y poca energía fluyen de este
tipo de esfera. Por cierto, ¡de vez en cuando, su luz mengua hasta
apagarse completamente! Luego, revive, aunque parpadeante y débil.
-Estas esferas presentan otra anomalía preocupante, a
saber, emiten, cada rato, sonidos discordantes, como de los
estallidos que ocurren cuando corrientes dispares o contrarias se cruzan.
Al continuar observándolas pacientemente, escuchamos, en ocasiones,
hasta truenos y vemos, algo atemorizados, que algunas de estas esferas
se estremecen violentamente. Cuando esto ocurre, las demás esferas
(familias) son afectadas y es evidente que la esfera grande
(congregación) pierde cierto porcentaje de su poder para alumbrar,
moverse y atraer.
A. Cada esfera de este
grupo simboliza a una familia disfuncional, desunida, con serios
trastornos. Pertenecen a la congregación, pero distan mucho
de haber adquirido todos los atributos excelentes de la familia
cristiana estable y muy unida.
B. Las
"superficies blandas y de pobre consistencia" evidencian que el
amor matrimonial y filial de estas familias no ha sido perfeccionado
sino que, lejos de ello, fácilmente cede ante casi cualquier presión,
por ligera que sea. No resiste roces siquiera leves. Es errático,
inconstante; a veces, insincero, aun impuro, y esto se debe al
egoísmo, materialismo o sensualismo que lo diluyen.
C. "Agrietadas y
rotas en algunos lugares." Este daño lo causan los encontronazos
emocionales, las rencillas verbales, el rompimiento ocasional de
relaciones normales y la tirijala de competencias y celos infantiles que
tanto daño hacen a esta clase de familia.
D. "Las
entidades” que habitan este tipo de esfera en particular,
“ocupan posiciones extrañas". Por ejemplo:
1.
El hombre casado.
a)
A veces, este cumple aceptablemente su rol de cabeza del hogar; a veces,
no.
b)
En lo concerniente a sustentar al hogar, él no es constante, poniéndose
vago e irresponsable de vez en cuando.
c)
Profesa amar mucho a su familia, más sin embargo, en ocasiones, se
vuelve tosco, rudo, áspero, ofensivo, duro y aun violento.
d)
Pierde la paciencia con sus hijos, gritándoles airadamente,
castigándoles caprichosamente y, en momentos de mucha cólera, ha llegado
al extremo de la violencia hiriente.
2.
La mujer casada.
a)
De cuando en cuando, esta dama se vuelve desafiante y desobediente,
intentando tomar el dominio total sobre el hogar. Castiga al esposo.
Bien que no lo haga corporalmente, el castigo que le aplica de vez en
cuando duele mucho, pues le azota con latigazos de palabras ofensivas, y
para colmo, le deniega el amor conyugal.
b)
Se le escucha exclamar: “¡Estoy harta de cuidar de esta casa,
cocinar, lavar ropa y bregar con estos niños testarudos y respondones!”
(1)
Frecuentemente, se pone de mal humor.
(2)
Hace las tareas del hogar esporádicamente, casi siempre de mala gana, y
en las ocasiones cuando se siente muy deprimida o explotada, ¡ni
siquiera prepara alimentos para la familia!
(3)
Pasa demasiado tiempo fuera del hogar charlando con los vecinos, metida
en las casas de familiares o paseando por el pueblo.
3.
Los hijos, desorientados por la conducta errática de sus padres,
se confunden cada vez más, poniéndose resentidos y rebeldes.
a)
Con astucia asombrosa, se las arreglan para salir con lo suyo,
manipulando a sus padres de tal manera que estos se someten, a menudo, a
la voluntad de sus propios hijos, pese a reconocer para sus adentros que
no proceden sabiamente.
b)
Los hijos que ya tienen más de diez años de edad pelean por no ir a la
iglesia.
c)
Tanto grandes como chiquitos acostumbran cruzar miradas y palabras que
hacen menguar mucho su amor natural de “hermanos". Aún más, llegan, a
veces, a bofetadas o golpes, lastimándose sí físicamente, pero las
heridas emocionales-psíquicas asestadas resultan ser notablemente más
profundas y difíciles de sanar. Sin entender cabalmente las
consecuencias de lo que están haciendo, siembran las semillas de
sentimientos amargos y resentimientos duros que desembocarán, cuando
lleguen a adultos, en un enajenamiento frío, en un distanciamiento
quizás insalvable.
E. "Conexiones
tenues, torcidas y frágiles" representan las relaciones
familiares-sociales demasiado flojas entre los miembros de esta
clase de familia.
1. Después de sus
encontronazos, los esposos, lastimados emocional y psíquicamente,
llenos de ira y rencor, suelen pasar bien sean horas, días o
hasta semanas completas, sin dirigirse la palabra, y desde luego, sin
ser íntimos, ni siquiera tomándose de las manos.
2. Cualquier palabra,
gesto o hecho lo tuercen, tomándolo como ofensivo y usándolo como
excusa para cortar brusca, arbitraria y unilateralmente toda
comunicación sensata y toda relación positiva.
F. "Los sonidos
como de estallidos y los truenos" simbolizan las peleas
verbales, también las físicas, que prorrumpen en el seno del hogar
cuando chocan las voluntades contrarias e inflexibles de los que allí
residen.
G. "Algunas se
estremecen violentamente", señal de que tales familias están a
punto de explotar, de separarse, de recurrir al divorcio.
H. Claro que esta
clase de familia desunida representa un peligro serio para toda la
congregación.
1. Su inestabilidad
y mal ejemplo impactan a otras familias de la iglesia.
2. Sus acciones
irracionales, conflictos y peleas se prestan para todo una avalancha
de malas sospechas, chismes o maledicencias, siempre
obrando este enjambre de males en contra de la unidad de la iglesia.
3. Pese a que
traten de disimular o tapar la triste condición de su hogar, "papi,
mami y los hijos" tienden a involucrar a otras familias de la
iglesia en sus conflictos.
a)
Lo hacen al procurar orientación y consejos.
b)
Lo hacen, contando con lujo de detalle "lo que dijo mi esposo” o
“lo que hizo mi esposa", exagerando, exacerbando, aun mintiendo,
todo para justificarse o desahogarse.
c)
Lo hacen, buscando cada cual apoyo de terceras para
su percepción de las causas de los males que los afligen. Apoyo de
terceras para su propio ego, para su versión de lo que está pasando.
d)
En cuanto a las "otras familias" de la iglesia contactadas, estas se
exponen a caer en el error de favorecer a una de las facciones, sin
tener todos los datos para un juicio completamente imparcial.
e)
Cabe la posibilidad (lo hemos visto suceder) que las "otras familias"
(de la iglesia) también entren en conflictos entre sí sobre
“lo que está pasando en aquella familia disfuncional”, discutiendo y
debatiendo, aun acaloradamente, en torno a quién, o quiénes, tengan
razón, y quiénes son los más culpables en "esa familia caótica"
que está tambaleando al borde del "Abismo del Rompimiento".
4.
Estas familias disfuncionales de la iglesia son capaces de involucrar
y sacar de quicio aun a los líderes de la congregación.
a)
Los administradores de una congregación no pueden simplemente obviar la
familia desunida, a punto de desmoronarse, por la sencilla razón de que
tal familia puede, potencialmente, hacer muchísimo daño a la
congregación. Además, se trata de miembros de la iglesia al cuidado, se
supone, de los administradores, y por consiguiente, a estos les
corresponde intentar socorrerlos.
b)
Así que, los administradores maduros y bien unidos toman el
tiempo necesario para estudiar imparcialmente el caso, con todas sus
ramificaciones. Visitan a la familia desunida. Reprenden, exhortan,
redarguyen y llaman al arrepentimiento. Pase lo que pase, se mantienen
unidos frente a la situación.
c)
En cambio, líderes carentes de madurez y solidez corren el riesgo
de caer en desacuerdos, disputas fuertes o aun división al discutir la
cuestión de cómo tratar a los distintos miembros de la familia
disfuncional, o las medidas a implementarse para confrontar y contener
los peligros que tal familia represente.
(1)
¡Cuidado que tales líderes no caigan ellos mismos de cabeza en el
vórtice del torbellino negro, el que gira violentamente en el
seno de la familia disfuncional y llena de pecado, quedándose
golpeados y desgarrados emocional y espiritualmente.
(2)
Al esforzarse para cambiar el derrotero de tal familia y lograr que sus
integrantes confiesen sus pecados, arrepintiéndose, no sería nada
extraño que ¡esa misma familia les cayera encima con acusaciones de
"entremetidos", "jueces parcializados”!, pues esto mismo ha ocurrido
en algunos casos.
d)
Permaneciendo tales familias en la congregación por meses o años, sin
rectificar sus malas costumbres, las tensiones y frustraciones
aumentan para los líderes y demás miembros. Desde luego, semejante
situación puede afectar seriamente la unión, comunión, efectividad
evangelística, dinamismo espiritual y santidad general de la
congregación.
I. ¿De dónde provienen estas "familias
disfuncionales y llenas de pecado"?
1.
Algunas salen del mundo, llegando a la iglesia cuando “se
convierten a Cristo”.
a)
Motivados los padres de tales familias a buscar soluciones que salven su
hogar, quizás motivados también por la salvación espiritual de sus
almas, se acercan a la iglesia. Escuchan mensajes y estudios
alentadores. Se sienten conmovidos, persuadidos a tomar acción. Pasan al
frente, confiesan el nombre de Cristo, afirmando haberse arrepentido de
sus pecados, y proceden a bautizarse enseguida “para perdón de los
pecados” (Hechos 2:38).
b)
Pero, su conversión queda corta. No se perfeccionan en Cristo.
Andando el tiempo, no se transforman en familias sólidas, maduras y bien
espirituales. ¿Por qué? Entre las razones principales figura la
siguiente: no logran imponer en el seno del hogar las normas para la
familia ideal que Dios ha asentado en su Palabra.
c)
Llegan a la iglesia, cargados de todos sus problemas familiares. Se
bautizan. Pero, no reforman drásticamente sus actitudes, su mentalidad,
su trato entre sí, su conducta personal. Tal vez cambien bastante por un
tiempo, pero pronto vuelven a sus viejas costumbres malísimas y
destructoras. Sin embargo, continúan asistiendo a las reuniones de la
iglesia y participando en sus actividades. He aquí el dilema que crean.
2. Por otro lado, hay
familias, ya pertenecientes a la iglesia, que al tiempo se tornan
problemáticas aun en el mismo seno de la iglesia.
Usualmente, casos de esta categoría ocurren cuando se casan un hombre y
una mujer que ya son, los dos, miembros de la iglesia. Pese a ser
“cristianos”, los aquejan deficiencias sociales-espirituales
potencialmente fatales para su matrimonio y hogar. Dos ejemplos:
a)
Caso A. Una joven pareja de cristianos se casa. Los dos han sido
“cristianos” desde su juventud. A pesar de haber perseverado en la
iglesia durante unos cuantos años, casi enseguida surgen fuertes
diferencias de carácter, personalidad, prioridades, criterios morales,
visión para el hogar, etcétera, las que desembocan en discusiones
airadas, peleas verbales o aun en agresión física. Este triste y
peligroso desenlace pone al descubierto la pobre calidad de su fe
cristiana, de su entendimiento, o inteligencia, espiritual (Colosenses
1:9).
b)
Caso B. Se casan dos cristianos y su matrimonio marcha bien durante
tres, cinco, quince o veinte años. Luego, se deteriora hasta el extremo
de pasar a la categoría de "familias desunidas al borde de explotar".
¿Por qué? Comúnmente sucede que tales personas descuidan sus compromisos
conyugales de toda índole. “Ya somos cristianos. Así, pues, no
tenemos que preocuparnos por nuestro matrimonio u hogar. Vamos a la
iglesia todos los domingos. Amamos a Dios. Él no cuida y provee. Todo
está bien.” Más sin embargo, no todo está bien si ambos cónyuges no
ponen continuamente de su parte para hacer crecer su amor, si dejan de
tratarse con mucho cariño y respeto, si permiten que su amistad se
enfríe, si se envuelven en la vida material de tal manera que mengue su
espiritualidad, si las presiones diarias del hogar comienzan a
ahogarles, etcétera. Profesar ser “cristianos” los que se casan no
asegura, de modo alguno, un matrimonio duradero, lleno de amor. Es
preciso seguir siendo cristianos de verdad, aplicando diariamente a
su matrimonio y hogar todas las hermosas reglas divinas que han de
gobernar no solo a la iglesia sino también todo aspecto de la vida
cotidiana.
J. ¿Qué suele pasar
cuando explotan estas familias disfuncionales?
1. Se salen de la
iglesia algunos de sus integrantes, o quizás todos, echando a perder
su salvación.
2. También es posible
que arrastren consigo a otros feligreses fuera de la
iglesia, hacia el espacio frío donde vuelan solo las huestes de Satanás.
Por ejemplo, a familiares que también sean miembros de la iglesia, o a
cristianos débiles que hayan sido lastimados fuertemente en su espíritu
por las acciones o palabras dañinas de la familia desunida y llena de
pecado.
3. La gran esfera,
símbolo de la congregación madura, sufre aunque sea una pequeña
rotura en su superficie brillosa, y quizás algún daño colateral por
dentro.
a)
Pero, los hábiles líderes sabios actúan rápido para contener el
daño.
b)
Sellan la superficie, reparan lo que se pueda reparar y hacen
que siga funcionando la esfera, aun mejor que antes, como luz fuerte
que alumbre las tinieblas y nave de rescate que reciba a todas las almas
dispuestas a dejar la oscuridad y subir a bordo.