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Preguntas sobre este estudio para el desarrollo de clases bíblicas y dar examen

Los estragos del pecado cometido en el Edén por Adán y Eva contrarrestados por Dios mediante el don inefable de su Hijo

Romanos 5:13-21

Una Biblia abierta identifica el estudio muy detallado sobre Romanos 5:13-21 en editoriallapaz.org.

Procuramos entender y exponer correctamente este texto complicado, pero de ricas, profundas y asombrosas enseñanzas. Quisiéramos compartir con usted, estimado lector, los frutos de muchas horas de estudio, reflexión y oración. Esta es la continuación del análisis que iniciamos al escudriñar detenidamente Romanos 5:12 bajo el tema “¿Qué pecado entró con Adán?”

 

Romanos 5:13

  “Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.”  

A.  “Antes de la ley.”

1.  ¿A cuál “ley” se refiere el apóstol Pablo? A la Antigua Ley. A la misma que fue dada en el Monte Sinaí a través del mediador Moisés (Hebreos 3:1-6; 9:19; Gálatas 3:19-20). A la que se identifica como “el antiguo pacto” (2 Corintios 3:14). Se refiere a todo el Antiguo Pacto revelado en Sinaí , y no tan solo al Decálogo (los diez mandamientos), o a la “ley moral” exclusivamente. La frase “hasta Moisés” en Romanos 5:14 también sirve para confirmar que se trata de la “ley” recibida por Moisés en el Sinaí . De  hecho, todo el contexto desde Romanos 2:12, donde Pablo introduce el asunto de “ley”, hasta el 11:33, enfoca a los judíos y su ley mosaica, circunstancia que no deja en duda la identificación correcta de “la ley”.

2.  ¿Qué tiempo abarca el adverbio “antes”? Desde la caída de Adán y Eva hasta la revelación del Antiguo Pacto en Sinaí , largo período llamado comúnmente la “Era Patriarcal”. El Antiguo Pacto fue dado aproximadamente mil quinientos años antes de Cristo.

B.  “Había pecado en el mundo...” Es decir, durante todo el tiempo antes de proclamarse la ley de Moisés “había pecado en el mundo”. Antes del Diluvio, “la maldad de los hombres era mucha en la tierra” (Génesis 6:5). Las generaciones después del Diluvio seguían pecando, evidenciando la torre de Babel, Sodoma y Gomorra el mal intento de su corazón.

C.  “Pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.”

1.  El sentido del adverbio “donde” es: “en cualquier lugar”, o sea, “en cualquier territorio, país, ciudad, pueblo, aldea, villa, comunidad u hogar familiar”.

2.  Mediante el vocablo “ley”, en la frase “no hay ley”, se alude a cualquiera ley de Dios, sin que se especifique ningún dictamen o pacto divino particular.

3.  ¿No había ley divina alguna para ningún habitante del mundo desde Adán hasta Moisés? ¿Vivían Enoc, Noé, Abraham, Sara, Lot , Isaac, Jacob y sus generaciones sin ninguna ley divina que los responsabilizara por su conducta o culto? ¡Claro que no! Dios mismo les hablaba muchas veces y de muchas maneras. No una vez cada siglo o milenio sino “muchas veces”. No de una sola manera sino de “muchas maneras”. “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas…” (Hebreos 1:1). De manera que había leyes divinas para muchas personas de la Era Patriarcal, si bien no para todas. Quienes, conociéndolas, las infringieran Dios les inculpaba de pecado. ¿No inculpó Dios de pecado a los contemporáneos de Noé, trayendo sobre ellos el Diluvio? ¿No inculpó Dios de pecado a los ciudadanos de Sodoma y Gomorra, destruyendo a todos los impenitentes y quemando sus ciudades? Pues, se sobreentiende que recibieron alguna comunicación legal de parte de Dios, no por escrito, como en el caso del Antiguo Pacto mosaico dado en el Sinaí, sino mediante mensajes verbales, visiones o sueños dados a través de profetas o ángeles. De hecho, Dios asentó para muchas personas de aquellas generaciones no solo normas de conducta sino además leyes que definían el culto y los sacrificios que le agradaban. El incumplimiento de estas leyes resultaba en pecado. Que conste: no el incumplimiento del Decálogo o del resto de la Ley Mosaica, sino el incumplimiento de las leyes particulares establecidas por Dios para los patriarcas y sus familias.

4.  Pero, ¿recibieron leyes divinas todos los antediluvianos y postdiluvianos, hasta Moises? Entendemos que no todos. ¿Conocían todos ellos la voluntad divina y entendían todos ellos los propósitos del Creador para los seres humanos? Pensamos que no todos. Consideremos:

a)  La misma afirmación “donde no hay ley, no se inculpa de pecado” implica la posibilidad de existir algún lugar, o lugares, donde los moradores no hubieran recibido ley divina alguna. ¿Existían tales lugares durante los largos siglos entre Adán y Moisés? A través de aquella Era Patriarcal, Dios se comunicaba con algunas gentes del Próximo Oriente, conforme al relato de Génesis, pero las personas del resto del mundo –Europa, África, Asia, Norte América, Centro y Sur América, el Caribe, las islas del Pacífico, Australia, etcétera- ¿fueron instruidas todas y cada una en la ley de Dios? Realmente, no hay evidencia para ello, ni en la Biblia ni en las historias de los pueblos aludidos.

b)  En el Areópago de Atenas, el apóstol Pablo pronunció las siguientes palabras: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). Desde Adán hasta Noé, y el Diluvió, se multiplicó rápidamente la raza humana, ocupando mucho territorio del planeta Tierra. Después del Diluvio hasta Moisés, de nuevo crece vertiginosamente la población humana, estableciéndose en los continentes e islas ya nombrados. Solo Dios sabe cuántos de ellos conocían cualquier ley suya. Fíjese: ¡Él mismo llama a aquellos tiempos “los tiempos de esta IGNORANCIA”! Para la abrumadora mayoría de los gentiles, “los tiempos de esta ignorancia” abarcaban también el período de mil quinientos años entre Moisés y Cristo, época cuando el Antiguo Testamento estaba en vigor para el pueblo electo de Israel, pero no para “los gentiles en cuanto a la carne”, pues estos estaban ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Efesios 2:11-16). Efectivamente, el mismo Jehová Dios confirma que mucha gente de los tiempos anteriores a la Era Cristiana era ignorante de su voluntad. No conocía su ley. Ya que la historia de aquellos pueblos y naciones pinta cuadros de paganismo y superstición rampantes, como también de brutal violencia y guerra incesante, se deduce que la mayoría vivía sumida en la más profunda “ignorancia” espiritual.

c)  En la ciudad de Listra , Pablo sana a un “cojo de nacimiento, que jamás había andado”. “Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz. Diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros.” Pablo y Bernabé intentan refrenar la superstición de aquella gente, anunciándoles el único Dios verdadero, diciendo: En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones” (Hechos 14:8-17). Estas “edades pasadas” son los mismos “tiempos de esta ignorancia” que el apóstol Pablo mencionó en Atenas. A pesar de no vivir bajo leyes divinas escritas o dadas verbalmente, “las gentes” de aquellas “edades pasadas” debían dar peso y credibilidad al testimonio de “lluvias… tiempos fructíferos… sustento y… alegría” de corazón, a la existencia del verdadero Dios y Creador, actuando en armonía con su creación.

(1)  “Donde no hay ley, no se inculpa de pecado.” Dios “pasa por alto los tiempos de esta ignorancia”, dejando “a todas las gentes andar en sus propios caminos”. ¿Quiere decir que todas aquellas personas de la Era Patriarcal que desconocían las leyes de Dios serán salvas eternamente , aun las que hurtaban, violentaban y mataban? No necesariamente, pues hay una ley para los que no tienen ley de Dios, a saber, la “Ley de la conciencia”. “Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, SON LEY PARA SÍ MISMOS, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su CONCIENCIA, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio” (Romanos 2:14-16). Esta misma “Ley de la conciencia” se aplica tanto a las gentes de la Era Patriarcal, como a las del tiempo de la Era Mosaica y la Era Cristiana, incluso el tiempo presente.

(2)  “No se inculpa de pecado.” A las personas que vivían sin ley divina Dios no les inculpa de pecado, siempre y cuando “hacen por naturaleza lo que es de la ley”. No les inculpa de pecado, siempre y cuando su propia conciencia no las acuse o condene; siempre y cuando sus propios razonamientos las defiendan. Esto armoniza perfectamente con la observación que hace el apóstol Juan, quien escribió: “Pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas” (1 Juan 3:20).  

 

Esta pintura del idílico huerto del Edén figura en el análisis de Romanos 5:13-21 en editoriallapaz.org, texto en el que apoyan no pocos teólogos en su defensa del dogma del pecado original, según el que todos ser humano que nace ha heredado la culpa por de Adán y Eva.
Esta pintura del idílico huerto del Edén figura en el análisis de Romanos 5:13-21, texto en el que apoyan no pocos teólogos en su defensa del dogma del pecado original, según el que todos ser humano que nace ha heredado la culpa por de Adán y Eva, y por consiguiente, todo recién nacido es pecador que necesita ser bautizado. De ahí, la práctica de bautizar a infantes por aspersión, pese a que no existe en el Nuevo Testamento caso alguno de semeejante bautismo.

Romanos 5:14

“No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.”

 

A. “No obstante.” Esta expresión significa: “Sin que estorbe ni perjudique para algo”. El verbo “obstar” significa: “Impedir, estorbar, hacer contradicción y repugnancia”. (Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2003. © 1993-2002 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.) Entendemos que se enseña lo siguiente: aunque Dios no inculpó de pecado a las personas, desde Adán hasta Moisés, que vivían sin ley divina, pero que mostraban, mediante buena conducta y buenas obras, la ley escrita en sus corazones, sin embargo, reinó también en ellas la muerte a consecuencia del pecado de Adán.

B.  “Reinó la muerte desde Adán hasta Moisés.”

1.  Reinó la muerte física. El tema no es la muerte espiritual sino la muerte física. “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (1 Corintios 15:22). ¿Qué cuerpo será vivificado (resucitado)? El mortal, siendo transformado (1 Corintios 15:42-44). El cuerpo que será vivificado es el mismo que murió “en Adán” . Por lo tanto, el cuerpo que muere “en Adán” es el físico, y por ende, la muerte que reina desde Adán es la física.

2.  Todo ser humano de referido período murió, con la excepción de Enoc, quien “fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios” (Hebreos 11:5).

C.  “Aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán.”

1.  La transgresión de Adán” fue única en su categoría, pues por ella se consiguió el conocimiento de “la ciencia del bien y del mal”. Ningún otro pecado subsiguiente, por grande, terrible o repugnante que fuera, se iguala al pecado cometido por Adán y Eva al comer ellos del fruto prohibido. Todo el mal de Satanás y del infierno entró en la tierra a causa de aquel pecado. En realidad, ningún descendiente de aquella primera pareja pudo cometer jamás pecado “a la manera de la transgresiónde ellos por la sencilla razón de que aquel “árbol de la ciencia del bien y del mal” fue quitado de la tierra, juntamente con “el árbol de vida”, al dejar de existir el huerto de Edén.

2.  Identificamos tres categorías de seres humanos que vivían entre Adán y Moisés. Todos pecaron, aunque ninguno “a la manera de la transgresión de Adán”.

a)  Los que, conociendo la ley de Dios, no la acataban (la generación de Noé, Sodoma y Gomorra). Todos estos murieron.

b)  Los que conocieron la ley de Dios, obedeciéndola (Enoc, Noé, Lot , Abraham). Con la excepción de Enoc, también murieron. Aunque obedecieran al menos en parte, ¿quién de ellos era perfecto en absoluto en todos sus pensamientos y ejecutorias?

c)  Los que, aun sin conocimiento de la ley divina, vivían sanamente , conforme dictara su conciencia. Dios no les inculpó pecado. Sin embargo, no escaparon la sentencia de muerte física, pues aunque no tuvieran ley de parte de Dios, tenían, no obstante, algún conocimiento del bien y del mal. No eran totalmente inocentes, ni mucho menos perfectos, pues padecían de ignorancia espiritual.

D.  “El cual es figura del que había de venir.” Adán es figura, o tipo, de Cristo, principalmente en términos de singularidad de acción y las resultantes consecuencias globales.

1.  Mediante una sola acción egoísta y pecaminosa, a saber, comer del árbol prohibido, Adán trae al mundo el conocimiento del bien y del mal, causando estragos globales, entre ellos la muerte de todo ser humano. Cristo es el antitipo perfectamente antitético. Mediante una sola acción abnegada y amorosa, a saber, su sacrificio expiatorio en la cruz, Cristo produce la cura universal para todos los males introducidos por Adán.

a)  Por Adán, todos mueren. Por Cristo, todos serán revivificados (5:12-14, 17, 21)

b)  A causa de Adán, la raza humana pierde la gracia y el don de Dios. En Cristo, los recupera (5:15, 17).

c)  La condenación entró por Adán, pero la justificación por Cristo (5:16, 18).

2.  El primer Adán es “padre” de todos los pecadores en la tierra. En contraste, Cristo, “el postrer Adán” (1 Corintios 15:45), el antitipo perfectamente antitético, es “padre” de todos los salvos, siendo “el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2). “He aquí, yo y los hijos que Dios me dio (Hebreos 2:13).

 

En esta imagen, un árbol solitario representa aquel árbol del bien y del mal puesto en el huerto del Edén como prueba para Adán y Eva. Desaprobando la primera pareja la prueba, recibieron el conocimiento del bien y del mal, así perdiendo su inocencia. Esta imagen integra el estudio sobre Romanos 5:13-21 en editoriallapaz.org, analizándose el dogma del pecado original según el que el feto en la matriz de su madre ya lleva la culpa del pecado de Adán y Eva, como también otros muchos temas surgidos en torno a este texto problemático.
En esta imagen, un árbol solitario representa aquel árbol del bien y del mal puesto en el huerto del Edén para probar a Adán y Eva en lo concerniente a su disposición de proceder, o no, conforme al designio del Creador para ellos. Desaprobando la primera pareja la prueba, recibieron el conocimiento del bien y del mal a consecuencia de su desobediencia, pronunciándose sobre ellos castigos divinos, al igual que sobre la tierra misma. ¿Abarcan estos castigos el de culpar Dios a toda la descendencia de Adán y Eva, hasta el sol de hoy, de pecado tan pronto se conciba la nueva criatura humana en la matriz de la madre, o al menos, en el momento de nacer? Tema tratado extensamente en este estudio.

 

Romanos 5:15

Orientación. Empezando con este versículo y hasta el 21, resaltamos y comentamos solo algunas de las ideas o enseñanzas que amplían el tema general de este pasaje.

“Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.”

A.  “El don… el don de Dios” es “el don” que “vino a causa de muchas transgresiones para justificación” (5:16), identificándose más exactamente como el “don de la justicia” (5:17), llamado también el “don inefable” (2 Corintios 9:15), siendo, en efecto, a nuestro entender, el unigénito Hijo de Dios otorgado en sacrificio. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…” (Juan 3:16). Dios da al mundo su don. Su don más preciado es su Hijo unigénito, dado en sacrificio.

B.  “El don no fue como la transgresión .” El don que redime se hizo realidad porque Cristo obedeció la voluntad de su Padre celestial. “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia” (Hebreos 5:8). En cambio, la transgresión que condenó fue el producto de la desobediencia de Adán. El don hecho posible por “la gracia de un hombre” , o sea, por la buena voluntad de Cristo, abunda a favor de la humanidad, pues fluyen a través de la sangre del Señor caudales de bendiciones. Por el contrario, la transgresión solo trae sufrimiento y muerte.

C.  “Murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don.” En ambas frases, “los muchos” significa retóricamente, así razonamos, “todos los hombres”. De la manera que la muerte sobreviene a todos los hombres, asimismo la gracia, el don de Dios, el evangelio, la salvación y la vida eterna se ofrecen a todos los hombres, sin excepción. “El Señor… es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento(2 Pedro 3:9). “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres (Tito 2:11). Potencialmente, todos los hombres pueden ser salvos, pues el evangelio es para “toda criatura” (Marcos 16:15-16). Lastimosamente, solo un número reducido se acoge a la gracia divina ofrecida universalmente.

D.  “Abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don.” Las transgresiones proliferan, engendrando gran cantidad de pecado, pero en su Segunda Venida Cristo pondrá coto a todo el mal sobre la faz de la tierra. La “Muerte”, montada en su caballo amarrillo (Apocalipsis 6:8), es fuerte, pero será vencida. “Sorbida es la muerte en victoria” ( 1 Corintios 15:26, 54-58). Conclusión: “la gracia y el don” son “mucho más” abundantes y “mucho más” poderosos que la transgresión y la muerte. Magnífica lección para el cristiano fiel, llena de consolación y esperanza. Por tanto, también hacemos nuestra la emotiva exclamación del apóstol Pablo: “¡Gracias a Dios por su don inefable!” A nuestra apreciación, las sencillas palabras “mucho más” están impregnadas de tremendo significado, señalando hacia el supereminente poder de Dios para contrarrestar las consecuencias de aquel primer pecado. También observamos cómo el Espíritu Santo resalta la idea de “gran cantidad” mediante la deliberada yuxtaposición de “los muchos” , “mucho más” , y, de nuevo, “los muchos” en una sola oración.

 

Los teólogos de la tradición católica romana, como también los de no pocas iglesias de corte protestante o evangélico, aseguran que este varoncito sonriente heredara de sus progenitores humanos la culpa del pecado original cometido en el Edén. Ahora bien, Dios es el Padre del espíritu que ocupa el cuerpecito de este niño [Hebreos 12:9]. Surge, pues, la pregunta: ¿Acaso engendra Dios el Padre a espíritus cargados de pecados? ¿Qué es la verdadera enseñanza de Romanos 5:13-21?
Los teólogos de la tradición católica romana, como también los de no pocas iglesias de corte protestante o evangélico, aseguran que este varoncito sonriente heredara de sus progenitores humanos la culpa del pecado original cometido en el Edén. Ahora bien, Dios es el Padre del espíritu que ocupa el cuerpecito de este niño (Hebreos 12:9). Surge, pues, la pregunta: ¿Acaso engendra Dios el Padre a espíritus cargados de pecados? ¿Qué es la verdadera enseñanza de Romanos 5:13-21?

Romanos 5:16

“Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.”

A.  “Ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación.”

1.  ¿Cuándo vino aquel juicio? “Vino” (pretérito), tiempo pasado. Aquel juicio vino el mismo día de la transgresión cometida por Adán y Eva. No se trata del Juicio Final a efectuarse después del fin del mundo sino del juicio pronunciado por Jehová en el huerto del Edén. Tampoco se trata del “juicio” en términos generales o universales sino de un juicio muy singular, a saber, el que fue emitido por Jehová en el Edén.

2.  Los sujetos de aquel juicio, ¿quiénes fueron?

a)  La serpiente (Génesis 3:14-15).

b)  Eva (Génesis 3:16).

c)  Adán (Génesis 3:17-19).

d)  El planeta Tierra (Génesis 3:17-19).

3.  El fallo de aquel juicio divino, ¿qué fue? No, de cierto, a favor de la exoneración de los sujetos sino “para condenación” de ellos.

a)  ¿Qué significa “condenación” en el contexto de aquel juicio celebrado en el Edén? Entendemos que significaba “sentencia, castigo o cadena”. El fallo de la corte celestial en contra de los acusados significaba condenación para ellos, es decir, penalidades acordes a las infracciones cometidas y conformes a las exigencias de la ley divina.

b)  ¿ Qué penalidades fueron impuestas por Jehová?

(1)  Para la serpiente: “Maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre su simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar(Génesis 3:14-15).

(2)  Para la mujer: “Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces ; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti” (Génesis 3:16).

(3)  Para el hombre: “Maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3:17-19).

c)  ¿Están vigentes este juicio y estas penalidades hasta el día de hoy? Positivo, pues Dios los hizo extensivos a los descendientes de la primera pareja.

d)  La “condenación” pronunciada en aquel juicio en el Edén, además de los castigos corporales inmediatos y a largo plazo, ¿abarcaba también la “condenación en el infierno”? Fíjese, estimado lector: el infierno no figura en el relato de aquel juicio llevado a cabo en el Edén, como tampoco entre los castigos impuestos enseguida por Jehová. Mediante la sentencia pronunciada en aquel juicio, Adán, Eva y sus descendientes fueron “condenados” a sufrir dolores y molestias de distintas clases, trabajos, sumisión y muerte física. Esta fue la “condenación” dictada sobre ellos. Este es el contexto de “condenación” en Romanos 5:16, ¿no le parece? Al dirigirse Jehová a Adán y Eva, no aborda el destino eterno de sus almas. Posteriormente, la doctrina de “cielo eterno para los justos” e “infierno eterno para los injustos” Dios se la comunicó a la raza humana, pero no en el Edén, o de haberlo hecho el récord de Génesis no lo registra.

(1)  En Mateo 23:33, Cristo mismo asocia el vocablo “condenación” con el infierno, preguntando a los saduceos y fariseos, hipócritas: “¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?”

(2)  Sin embargo, este mismo vocablo tiene otras aplicaciones distintas en la Biblia.

(a)  Por ejemplo, el ladrón arrepentido reprende al otro ladrón, crucificados los dos juntamente con Cristo: “¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?” (Lucas 23:40). ¿Cuál “condenación”? La “misma” que los tres estaban experimentando en carne viva –la de la cruz; la de encontrarse crucificado. ¿No es así el sentido? Pues, no se trata de la condenación eterna en el infierno sino del castigo de la cruz.

(b)  Otro ejemplo: el apóstol Pablo, por el Espíritu, llama al Antiguo Testamento, sin exceptuarse el Decálogo, “ministerio de muerte” y “ministerio de condenación” (2 Corintios 3:6-16), no porque aquel Pacto, dicho sea de paso, dictado por Jehová mismo, llevara a los israelitas al infierno eterno sino porque pautaba para los violadores “condenaciones”, es decir, castigos o penalidades onerosos, incluso la sentencia de muerte a pedradas para ciertas infracciones.

(3)  Por lo tanto, vemos que “condenación” no siempre significa “condenación del infierno”. De hecho, tal no es su significado en Romanos 5:16. Más bien, se refiere a los castigos específicos legislados por Jehová en el Edén. El versículo no lee: “Porque ciertamente el juicio eterno y final vino a causa de un solo pecado para la condenación al infierno eterno de todos los seres humanos, incluso todo infante. Multitud de teólogos, particularmente los que abogan el dogma de “pecado original”, lo interpretan así, pero se equivocan, interpolando en el pasaje sus teorías erróneas y dañinas. Ennegrecemos las palabras que, efectivamente, añaden.

B.  “El don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.”

1.  “El don” del Cordero inmolado Dios se lo dio a la humanidad en propiciación por sus muchos pecados. Ningún otro sacrificio podía satisfacer las exigencias de su justicia. Ningún otro podía lograr el perdón divino para los transgresores. “Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 10:4).

2.  “Para justificación.” El sublime tema de “justificación” se realza y se define en muchos pasajes del Nuevo Testamento. En esta ocasión, no abundamos en él. Nos limitamos a la siguiente observación: solo la sangre del Cordero inocente hace posible que el pecador, arrepentido y obediente, Dios lo declare “justo”, o “justificado”, es decir, libre de culpa y, por ende, de condenación. “El don vino… para justificación”, o sea, para que los obedientes alcanzaran y gozaran la justificación, no, de cierto, en virtud de sus propias acciones u obras sino por la obra redentora de Cristo en la cruz, pero tampoco sin acciones y obras aprobadas, pues estas son indispensables para acogerse a la justificación que ofrece Dios.

 

¿Nació esta preciosa criatura ya condenada ante Dios a causa del pecado de Adán y Eva, o nace inocente, expuesta solo a las consecuencias físicas y materiales de aquel pecado original? ¿Qué enseña Romanos 5:13-21 al respecto? Uno de los temas importantísimos de este estudio.
¿Nació esta preciosa criatura ya condenada ante Dios a causa del pecado de Adán y Eva, o nace inocente, expuesta solo a las consecuencias físicas y materiales de aquel pecado original? ¿Qué enseña Romanos 5:13-21 al respecto? Uno de los temas importantísimos de este estudio.

Romanos 5:17-18

“Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.”

A.  “Vino la condenación a todos los hombres.” ¿Qué “condenación” vino “a todos los hombres? No la “condenación del infierno” sino la que fue pronunciada en el Edén. La condenación (castigo, sentencia, juicio) a muerte física, y antes de la muerte, pues toda suerte de dolor, aflicción y angustia, tanto de cuerpo como de mente y alma. Esta misma es la “condenación” que, real, actual y palpablemente, viene “a todos los hombres”, ¿no? Pero, “la condenación del infierno” viene solo para los que no toman amparo en la justificación que ofrece Jehová mediante el “don inefable” de su Hijo.

B.    “De la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.”

1.  “Por la justicia de uno”, es decir, por la perfecta justicia de Cristo.

2.  “Vino a todos los hombres la justificación de vida.”

a)  Realmente, “todos los hombres” sufren la “condenación” dictada por Jehová en el Edén. Potencialmente, “todos los hombres” pueden ser justificados para vida eterna “por la justicia” que trajo Cristo.

b)  ¿Qué es el sentido de “justificación de vida”? Nuestro entendimiento de esta doctrina es el siguiente: potencialmente, “todos los hombres” pueden recuperar, mediante la obediencia a Cristo, lo que se perdió en el Edén a causa de la introducción del conocimiento de “la ciencia del bien y del mal”. ¿Qué se perdió?

(1)  La vida. Vino la muerte. “Polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3:19). Se perdió la vida física. La muerte física “pasó a todos los hombres” , y con esta muerte, la asignación del alma al Seól (Antiguo Testamento), o al Hades (Nuevo Testamento), por el tiempo que el cuerpo está en la tumba. Pero, para todo aquel que se ampara en la justicia de Cristo, amando y obedeciendo a Dios, esta pérdida tan grande y desastrosa se remedia, se rectifica y se recompensa de sobra al resucitar el nuevo cuerpo poderoso, glorioso, espiritual e inmortal (1 Corintios 15:42-44), saliendo el alma del Hades (Seól ) y uniéndose a él .

-¿Qué se perdió en el Edén? El derecho de comer del “árbol de vida en medio del huerto” (Génesis 2:9; 3:22-24). Pero, Dios ha hecho un nuevo Edén, un nuevo Paraíso, no, que conste, en el presente planeta Tierra, sino en la “tierra nueva” (2 Pedro 3:11-14), diciendo el Espíritu: “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida , el cual está en medio del paraíso de Dios (Apocalipsis 2:7; 22:1-5).

(2)  Allá en el primer Edén, se perdieron la tranquilidad, el sosiego, una vida sin dolor, sin enfermedades y sin trabajos duros y sudorosos necesarios para obtener alimento suficiente. Pero, ¡ gloria a Dios!, las circunstancias placenteras y todo el ámbito agradable perdidos en el Edén, ¡se recuperan, aun mejorándose, en el “el mundo venidero” (Hebreos 2:5) de “cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13). Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos(Apocalipsis 7:16-17).

(3)  A la luz de estas consideraciones, volvamos sobre la frase “justificación de vida”. ¿Qué “vida” ? La vida eterna que se perdió en el Edén. En virtud de la justicia perfecta y el sacrificio expiatorio de Cristo, tomando en cuenta también la obediencia de los seres humanos que aman a Dios, buscando “gloria, honra e inmortalidad” (Romanos 2:7), se justifica, conforme al criterio divino, dotar una vez más de vida eterna al hombre contado por justo. Para colmo, a este no solo se le da la corona de inmortalidad sino también un nuevo cuerpo y una nueva tierra muy superiores a los primeros. De veras, el amor, la gracia y la bondad de Dios son superabundantes hacia quienes eligen la vida sobre la muerte (Efesios 1:3-10).

 

¿Inocente este recién nacido o culpable por herencia espiritual del pecado original?
¿Inocente este recién nacio o culpable por herencia espiritual del pecado original?

Romanos 5:19

“Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.”

A.  “Los muchos fueron constituidos pecadores.”

1.  Los descendientes de Adán, aquí identificados por “los muchos”, “fueron constituidos pecadores”. ¿Quién los constituyó pecadores? Está en tela de juicio la validez de esta pregunta por la razón de que “constituyó” no es el verbo utilizado en Romanos 5:19 sino “fueron constituidos” es el verbo, ¿se fija? La expresión no lee “los muchos Dios los constituyó pecadores. No obstante, este es el sentido que gran número de teólogos le dan. En el verbo compuesto “fueron constituidos”, el vocablo “constituidos” es un participio pasado, “una de las formas más impersonales del verbo”, según el Diccionario de uso del español, Tomo II, Página 649. “Fueron constituidos” es “impersonal”, pues no identifica a persona alguna que constituyera pecadores a los descendientes de Adán. Al estudioso del pasaje le corresponde determinar cómo “fueron constituidos pecadores”.

a)  ¿ Implica el contexto que Jehová mismo los constituyera pecadores?

(1)  Para Jehová Dios discernimos, conscientes de nuestras limitaciones analíticas, un solo papel principal en el proceso judicial de ser constituidos pecadores los descendientes de Adán, a saber, él es el autor de las leyes que constituyen en pecadores a los que las violan. Jamás obliga o predispone a la violación de sus leyes, las cuales componen “la ciencia del bien y del mal”. Se las presenta a los hombres, sin constituir él mismo a ninguno en pecador. El que las quebranta es quien lleva la culpa de constituirse pecador.

(2)  Afirmamos confiadamente que Jehová Dios no actuó sobre los seres humanos, ni actúa sobre ellos, independiente de sus leyes, alterando su naturaleza fundamental desde el instante de la concepción y constituyéndolos pecadores, a pesar de su total incapacidad para entender leyes o pecar personalmente durante las etapas de feto, infante y niño. Consideremos.

-“Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Génesis 2:31). Esto incluye a la primera pareja humana. La naturaleza original y fundamental de Adán y Eva era buena. Dios no crea naturalezas malas, ¿cierto? Por la misma razón, tampoco alteró la naturaleza fundamental de los seres humanos concebidos después de la caída en el Edén, haciéndola mala, depravada o pecaminosa. De haber efectuado semejante alteración, para colmo haciéndola transmisible obligatoriamente a futuras generaciones, él mismo se hace el culpable de constituir pecadores a los seres humanos, sin que estos tuvieran, en las primeras tres etapas cruciales de su existencia, conocimiento de su ley o fueran capaces de infringir a ley alguna. Siendo el Creador la máxima representación de justicia y santidad en todo su universo, luce totalmente imposible que él mismo fuese el autor de transformar al ser humano en pecador desde el momento de la concepción. Por lo tanto, sin duda alguna, es sana la naturaleza de cada feto. Asimismo es buena y pura la naturaleza de cada infante y de cada niño de tiernos años, hasta la etapa de vida cuando se aprende “la ciencia del bien y del mal”.

b)  “Fueron constituidos” es “impersonal”, no identificando a ninguna persona, o poder, en particular.

(1)  Obviamente, el más responsable es el hombre mismo que peca. Se constituye pecador él mismo a sí mismo al infringir cualquier ley divina vigente. En cambio, obedeciendo la ley, no es pecador. ¡Tan sencillo! Siempre tengamos presente que “el pecado es infracción de la ley” (1 Juan 3:4), y no el resultado de un estado pasivo. Es el fruto de acción en contra de la ley divina.

(2)  El conocimiento de “la ciencia del bien y del mal” es indispensable en el proceso de ser el hombre constituido pecador. No teniendo el hombre este conocimiento, ¡no peca! ¡Si siquiera sería capaz de pecar! Desprenden de esta gran verdad fundamental al menos dos importantes verdades adicionales, a saber:

(a)  El infante no puede pecar, y por ende, no puede ser pecador, por la sencilla e irrefutable razón de que es incapaz de tener el conocimiento del bien y del mal. ¡Incapaz de adquirirlo! ¡Incapaz de entenderlo! ¡Incapaz de discernir entre lo bueno y lo malo! El conocimiento intelectual de cualquier asunto se transmite a través del vehículo de palabras inteligibles. Demás es observar que el infante carece de semejantes poderes lingüísticos. También el niño de tierna edad. Además, los seres humanos afligidos por diversas enfermedades o condiciones que imposibilitan el desarrollo intelectual normal. De ahí, que a ninguno de ellos Dios le imputa pecado. ¿Con qué lógica o justificación imputar pecado a un ser que ningún entendimiento tiene, o puede tener, del bien o del mal? El verdadero Dios, sumamente racional y justo, no lo hace. Lo hacen teólogos y sacerdotes irracionales e injustos en sus razonamientos humanos, agravando enormemente su error al atribuir a Dios decisiones y acciones totalmente ilógicas. ¡Ojalá desistan! ¿Quién puede tener verdadera fe en un “dios” que consigne a la condenación del infierno, o siquiera al ficticio “limbo”, a criaturas totalmente inocentes? Se reporta que hasta el 75 % de los sacerdotes católicos son realmente ateos en su corazón. Estas invenciones irracionales humanas del dogma católico romano, ¿acaso figuran entre las causas principales?

b)  Al seguir cada ser humano su desarrollo natural, alcanza la etapa cuando es capaz intelectualmente de adquirir y apreciar el entendimiento del bien y del mal. Entonces, ha de elegir entre ser bueno o ser malo, entre hacer el bien o hacer el mal, entre respetar y acatar la voluntad del Creador o desecharla. ¿Qué cosa hereda de Adán y Eva? ¿La culpa, o la mancha, del pecado que fue cometido en el Edén? ¡Negativo! ¡Eso no, en absoluto! Lo que hereda es el conocimiento del bien y del mal. Recalcamos: ¡hereda el CONOCIMIENTO del bien y del mal! Este es el legado de Adán y Eva que mayores estragos hace en sus descendientes.

2.  ¿Cuándo “fueron constituidos pecadores” los descendientes de Adán y Eva?

a)  De acuerdo con el contexto explícito del pasaje bajo análisis, específicamente durante el tiempo “desde Adán hasta Moisés” (5:14, y desde Moisés hasta Cristo (5:17). Conviene colocarnos mentalmente al lado del apóstol Pablo cuando escribía el libro de Romanos , esforzándonos para apreciar su perspectiva. Se dirigía a judíos. “He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley…” (2:17). “¿Qué ventaja tiene, pues, el judío?” (3:1). Enfoca para ellos el tiempo ya señalado: desde Adán hasta Cristo. Mirando hacia atrás hasta Adán, analiza cuestiones de “ley, pecado y muerte”, enseñando a los judíos cómo Dios, “mediante Jesucristo” (5:21), hace posible una vez más “vida eterna” para los hombres. A esta proyección hacia el pasado obedece el tiempo de casi todos los verbos en el pasaje. ¡Su tiempo es el “pasado”! Fueron constituidos.” “La muerte pasó a todos los hombres.” “Había pecado en el mundo.” “Reinó la muerte.” “Murieron los muchos.” El tiempo de los verbos no es el presente. Pablo no escribe son constituidos… la muerte pasa hay pecado… reina la muerte”. Desde luego, en el presente actual hay pecado, los violadores de la ley divina vigente (el Nuevo Testamento) son constituidos pecadores y reina la muerte, y esto será hasta el fin, pero los parámetros de la perspectiva de Pablo eran los que él mismo fijó con precisión mediante los verbos que escogió.

b)  Los descendientes de Adán y Eva, ¿ “fueron constituidos pecadores” en el mismo día de la sentencia divina en el Edén, aun antes de nacer? Solo potencialmente. En realidad, los seres humanos desde Adán hasta Cristo que se constituyeron pecadores eran los que alcanzaron el conocimiento de “la ciencia del bien y del mal”, optando por el mal y violando, personal y actualmente, preceptos divinos. “Pecaron” (5:12, 14), literalmente. Asimismo, en el día de hoy, y hasta el fin, solo el que peca personal y literalmente es constituido pecador.

B.  “Así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.”

1.  “Por la obediencia de uno.” La perfecta obediencia de Cristo hace posible la justificación de todos aquellos seres humanos que también obedecen la voluntad del Padre Dios.

2.  “Serán constituidos justos” no se condiciona solo y exclusivamente en la obediencia de Cristo, sin que el hombre se mueva un dedo. El proceso de la justificación empieza con Cristo, quien hizo perfectamente su papel singular. Luego, al hombre le corresponde hacer el papel particular que le corresponde, según dicta Dios. “Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Pero, “¿Cómo… invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios ( Romanos 10:13-14, 17). Ningún hombre es constituido justo sin oír la palabra de Dios, creer e invocar el nombre del Señor, a lo cual es preciso añadir arrepentirse y bautizarse “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38; Marcos 16:15-16). El “conocimiento” de la voluntad de Dios es vital y, más aún, totalmente indispensable para ser constituido justo.

-Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad(1 Pedro 1:22).

-“Dios nuestro Salvador… quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4-5).

- “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” (2 Pedro 1:3).

a)  ¿Quién es constituido justo? El que oye al evangelio y adquiere conocimiento de la verdad divina, obedeciéndola. Esto, conforme a la ley de Dios, la cual descansa en el sacrificio de Cristo.

b)  ¿Quién es constituido pecador? El que adquiere conocimiento del mal, llevándolo a la práctica. Esto, conforme a pautas establecidas en la ley de Dios aun antes de la caída en el Edén.

c)  Es muy instructivo el paralelo entre “fueron constituidos pecadores” y “serán constituidos justos”. De la manera que ningún ser humano es constituido justo, sin mover un dedo y solo en virtud del don de Cristo, ¡asimismo ningún ser humano es constituido pecador, sin mover un dedo y solo a causa del pecado de Adán! Expresado de otra manera: para ser constituido justo el hombre, ha de alcanzar el conocimiento del evangelio, obedeciéndolo personal y literalmente; para ser constituido pecador el hombre, ha de alcanzar el conocimiento del mal, practicándolo personal y literalmente.

C.  Todas estas enseñanzas nos ayudan a comprender que la salvación universal no se enseña en Romanos 5:12-21. Ya que Jehová Dios no hace acepción de personas, si constituye justo, incondicionalmente, a un solo hombre, lógicamente se vería en la necesidad de extender la misma bendición a toda la raza humana. No faltan teólogos que sostienen la doctrina de “salvación universal”, pero hierren en grande, pues ningún hombre es constituido justo incondicionalmente, solo en virtud de la perfecta obediencia de Cristo.

- Paralelamente, tampoco enseña el pasaje la corrupción universal de la naturaleza humana desde la caída en el Edén en adelante. Ningún ser humano es constituido pecador desde el instante de concepción, solo a causa del pecado cometido en el Edén. Muchos maestros del “cristianismo”, mayormente los de estirpe católico romano, enseñan que toda alma entra al mundo ya corrupta y condenada al infierno. Pero, su herejía mayúscula al respecto es el mal que realmente corrompe el entendimiento de multitudes, llevándolas por caminos torcidos que conducen a lugares cada vez más oscuros. Ojalá lleguen al entendimiento de la verdad, instruyendo bíblicamente a sus oyentes para que estos sean constituidos justos al obedecer el evangelio puro.

Romanos 5:20-21

“Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.”

En esta ocasión, no exploramos el propósito que motivó la introducción de la ley de Moisés. Cerramos este estudio, observando de nuevo las maravillosas acciones que ejecuta Dios para contrarrestar los efectos trágicos de la caída en el Edén. Hace sobreabundar y reinar la gracia “por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo”. Esto es demasiado grande y glorioso para nuestra mente finita. Deseamos refugiarnos en esa gracia incomparable, en esperanza de la vida eterna ofrecida. Usted, querido lector, juntamente con todo ser humano, está en la libertad de hacer otro tanto, siendo esto mismo lo que Dios quiere para todos los hombres y todas las mujeres, a quienes ama entrañablemente, tanto que brindó el “don inefable” de su gracia para salvarlos.

Su servidor, en el amor del Señor,

Homero Shappley de Álamo.

 

 

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