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“¿Quién podrá sostenerse en pie?”

Mensaje que ensalza la dignidad del ser humano, llamando a la salvación. Basado en Apocalipsis 6:17.

 

 

I.  Introducción.

A.  Salutación.

B.  El tema: “¿Quién podrá sostenerse en pie?”  Lectura: Apocalipsis 6:12-17, encontrándose el título en el último versículo.

1.  ¿Quiénes hacen esta pregunta? Personas no preparadas para “el gran día… de la ira del Cordero”, desde poderosas y ricas hasta las de humilde condición. Su pregunta retórica respira pavor, desesperación e indecible tristeza. Horrorizadas, intentando vanamente esconderse “en las cuevas y entre las peñas de los montes”, viven los últimos momentos agónicos de la tierra, habiéndose cerrado para siempre la puerta de salvación. Lastimosamente, para ellas no hay escapatoria. “No escaparán” apunta el apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 5:3. No podrán “sostenerse en pie”.

2.  Amado hermano, respetado amigo, ¿podrá usted “sostenerse en pie” al llegar “el gran día… de la ira del Cordero”? ¿Podrá este servidor?

3.  Si deseo quedarme parado en aquel temible día, debo sostenerme en pie, apoyándome en el Señor y su palabra, durante el transcurso de esta vida terrenal.

II.  El ser humano: creado físicamente para sostenerse sobre sus dos pies; espiritualmente, para ser recto, vertical y noble.

A.  Máxima expresión del asombroso poder creativo divino, el ser humano fue hecho para sostenerse parado sobre sus dos pies. Los huesos, ligamentos y músculos son los órganos principales que lo hacen posible, siendo indispensables los tres, entre muchos otros, pero soportando los huesos el peso del cuerpo físico. A pesar de su porosidad y liviandad, el hueso humano es más fuerte que el acero con respecto a peso y masa. Sin huesos, ¿qué le pasaría al cuerpo físico? ¡Se desplomaría, volviéndose una masa carnosa sin forma! Imaginemos al hermano Cristóbal ¡sin huesos!

1.  ¿Cuántos huesos hay en su cuerpo206.

2.  ¿Cuántos hay en sus pies26 en cada uno, para un total de 52, equivalente al 25 % de todos los huesos del cuerpo.

3.  Desde la cadera, con sus huesos de bola y cavidad, hasta los tobillos y los pies, el cuerpo humano está maravillosamente diseñado para erguirse, balancearse y sostenerse en pie aun por mucho tiempo; caminar, correr, escalar, cargar, etcétera. En todas estas acciones, nuestra proeza supera notablemente a la del simio, chimpancé, orangután o mono, animales que, pese a su habilidad de levantarse sobre sus pies traseros, suelen andar de cuatro patas. ¿Quién puede balancearse sobre un solo pie sin caer? ¿Puedes tú, joven Jaime? Seguramente, nos quedaríamos estupefactos si en pantalla pudiéramos ver en acción todos los nervios, músculos, ligamentos y huesos necesarios para tal maniobra. ¿Cómo no creer que una Inteligencia sobrenatural diseñara y creara tan magnífico cuerpo?

B.  Al Dios bendecir la primer pareja, le dice: Señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que mueven sobre la tierra” (Génesis 1:28). “Señoread”, es decir, dominar, mandar, sujetar o apoderarse. El poder del ser humano, su dominio sobre la creación, su imponencia, belleza física, innata dignidad y nobleza, se ponen de manifiestos en grado máximo cuando el hombre se levanta firmemente sobre sus dos pies, derechito, frente en alto, hombros echados atrás, mirada concentrada y clara, como soldado que acaba de escuchar la orden “¡Atención!”

1.  ¿Proyecta usted estos atributos al ponerse de pie?

2.  ¿Cómo suele usted ponerse de pie o sostenerse en pie? Su forma de hacerlo, cualquiera que sea, puede que transmita varios mensajes, bien sean positivos o negativos, acerca de su estado mental, emocional o espiritual.

a)  La persona vencida por el negativismo, depresión, culpabilidad, complejos de inseguridad, inferioridad y otras condiciones de esta índole, tiende a levantarse y moverse lenta y pesadamente. Amado, si acabamos de retratarle, sepa que el Dios Creador no quiere verle así, proveyendo él, a través de Cristo y el evangelio, todo el consejo psicológico profesional necesario para curar sus males de mente y espíritu. Al usted entregarse a él en obediencia a su santa y buena voluntad, le perdonará, borrando toda culpa y fortaleciendo su espíritu quebrantado. Sanado y fortificado, tendrá el ánimo de levantarse y moverse con vigor y gran confianza.

b)  Desde luego, afectan las enfermedades –la artritis, la osteoporosis, etcétera- particularmente a las personas maduras. Los afligidos de tales males, aunque quisiéramos levantarnos con gracia y vigor, ¡nos cuesta trabajo siquiera salir de la silla! Quisiéramos enderezarnos y erguir la cabeza, pero el esfuerzo hace quejarse el cuerpo físico. Pero el cristiano maduro conserva su dignidad y nobleza, no obstante estas condiciones, pues le sostiene la hermosa verdad encerrada en las siguientes palabras elocuentes: “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Corintios 4:16-17).

3.  En 1 Corintios 16:13, el apóstol Pablo exhorta: “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos”“Varonil” significa “esforzado, valeroso y firme”. Esto es aplicable tanto a la mujer como al varón, pues Adán llama “Varona” a Eva (Génesis 2:23), siendo ambos seres, tanto la “varona” como el “varón”, las dos caras de la raza humana, y tan valioso ante Dios el uno como el otro.

a)  “Portaos varonilmente”, es decir, conducirse, andar, hablar, en fin, efectuar todas sus ejecutorias con dignidad y valentía.

b)  Toda persona que lo hace proyecta espíritu recio, auto estima saludable, sabiduría e inteligencia de Dios; igualmente, fe, confianza, seguridad, serenidad y propósito sano. Además, orgullo personal. Que conste: no un orgullo vanidoso y egoístasino orgullo de integrar el “linaje de Dios”, como proclama Pablo en el Areópago de Atenas (Hechos 17:29), o siendo “participantes de la naturaleza divina”, palabras del apóstol Pedro (2 Pedro 1:4). El sabio y humilde de corazón no tiene “más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que” piensa “de sí con cordura” (Romanos 12:3), pero tampoco tiene bajo concepto de sí, menospreciándose a sí mismo, restando de su valor o negando su importancia.

c)  Dígame: ¿cuánta dignidad proyecta el simio, el chimpancé o el mono? ¿Cuánta nobleza e inteligencia? ¿Cuántos de los atributos de Dios?

-¿Cómo se levanta el simio o el chimpancé sobre sus dos pies traseros? ¿Cómo camina o corre? Sus movimientos los encontramos algo torpes y graciosos, ¿no? En cambio, el andar del ser humano saludable de cuerpo, mente y espíritu, es elegante, una maravilla de coordinación, una sinfonía de movimiento, un verdadero milagro de Dios.

-Puede que sean “linaje de simios” los evolucionistas darwinianos, origen que ellos pautan para toda la raza humana, pero, de mi parte, me considero del “linaje de Dios”, creado por él “a su imagen” “semejanza” (Génesis 1:26-27)Amigo, ¿a cuál “linaje” pertenece usted?

d)  Siendo, pues, del “linaje de Dios”, no debo jamás despreciar o repudiar tan excelente descendencia incomparable, pasando e integrándome al “linaje de Satanás”, perdiendo mi dignidad, y por ende, mi salvación.

(1)  “Los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día” (Judas 6).

(2)  Este mismo pecado lo comete todo hombre, mujer o  joven que abandona su propia posición o rol en la creación fijado por el Creador conforme a su gran sabiduría y buena voluntad, tanto para el hogar y la sociedad en general, como para la iglesia.

-El marido y padre que rehúsa funcionar como cabeza del hogar.

-La esposa que niega someterse a su marido.

-El hijo que no respeta a sus padres, desobedeciéndolos.

-Todos estos pierden “su dignidad”, uniéndose, efectivamente, a los ángeles caídos que “no guardaron” la suya, y exponiéndose a la misma “oscuridad”, a las “prisiones eternas”“al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41).

(3)  A decir la verdad, no guardar nuestra “dignidad de linaje de Dios” es la raíz de todas las aflicciones y desgracias innumerables que aquejan nuestra raza.

(4)  ¿Cuánta dignidad guarda usted? ¿Y este servidor?

III.  Arrodillado o postrado. Hay un tiempo para “sostenerse en pie”, y hay un tiempo para el hombre y la mujer arrodillarse o postrarse, acciones que implican sumisión, humillación o reverencia.

A.  Postrarse el pecador a los pies de Jesucristo, compungido de corazón arrepentido de todo pecado, disponiéndose a obedecer al evangelio, son acciones que conducen a la salvación del alma.

B.  Arrodillarse o postrarse el cristiano en oración reverencia ante el “único Dios verdadero” (Juan 17:3) es tomar una posición, tanto física como espiritualmente, que trae abundantes bendiciones.

B.  Pero, ¡nunca, nunca jamás arrodillarse o postrarse ante cualquier otro ser espiritual, bien sea real o ficticio, ni en presencia de obra alguna que sea objeto de reverencia o culto!

1.  Ni siquiera ante los poderosos ángeles de Dios. Consideremos el caso del apóstol Juan y el ángel que le reveló las visiones de Apocalipsis. “Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios” (Apocalipsis 22:8-9).

2.  Si bien no debemos postrarnos ante los admirables ángeles de Dios, pues mucho menos ante otros seres de menor rango o que existen solo en la imaginación de hombres “privados de la verdad” (1 Timoteo 6:5). ¡Cuán triste figura hace la mujer o el hombre postrado ante otro hombre, besando su anillo o mano en señal de abyecta y vergonzosa sumisión a la autoridad puramente humana! Pierde en el acto su dignidad de ser perteneciente al “linaje de Dios”.

3.  Y si bien no debemos venerar o sojuzgarnos a hombre o mujer alguna, con todavía menos sentido común nos postramos ante esculturas, pinturas o cualquier creación de nuestra propia hechura, venerándolas¡Cuán ilógico y denigrante papel hace la mujer o el hombre que se postra ante cosas inanimadas de su propia fabricación! Pierde en el acto su dignidad de ser perteneciente al “linaje de Dios”.

a)  “Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres” (Hechos 17:29).

b)  “Haré destruir tus esculturas y tus imágenes de en medio de ti. Y nunca más te inclinarás a la obra de tus manos” (Miqueas 5:13).

c)  “¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?” (Habacuc 2:18).

(1)  Las personas que se postran ante hombres o que se inclinan ante imágenes mudas, estatuas que enseñan mentira o cualquier “escultura de arte y de imaginación de hombres”¿podrán sostenerse en pie en el día de la ira del Cordero?

(2)  Seamos inteligentes y sensatos, no cambiando “la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles” (Romanos 1:23), ni esclavizándonos a voluntades humanas.

4.  Postrándose el ser humano ante Satanás, toma la posición más innoble y peligrosa jamás concebida. El mismo Satanás, con brava osadía, propone a Cristo que tome tal posición. “Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces, Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mateo 4:8-10).

a)  Oferta de la misma índole, aunque en menor escala, Satanás se la hace a las generaciones actuales, particularmente a los jóvenes, aceptándola la mayoría postrándose ante Satanás, perdiendo toda sensibilidad y dignidad. Aunque lo nieguen, efectivamente, le responden: “¡Trato hecho, Satanás! Si haces factible que disfrute yo plenamente de todos los placeres con los que sueño día y noche, soy tuyo. Adoro al cuerpo humano. Me fascinan sobremanera sus apetitos. Toda la gloria, las riquezas, la belleza, la satisfacción, los sabores y los goces que ofrecen las mujeres, los hombres y particularmente la juventud de la tierra, quisiera perderme en ello todo.” Impulsados por tal mentalidad…

(1)  Se tiran, tendidos vergonzosamente…

(a)  En la cama de la fornicación o el adulterio.

(b)  En la cuneta de la drogadicción, pornografía, borracheras o alcoholismo.

(2)  Se lanzan descaradamente a la pista de baile, contorsionando sus cuerpos en bailes eróticos, frenéticos y locos. Su dignidad, ¿dónde está?

b)  Y estos, ¿podrán “sostenerse en pie... en el día de la ira… del Cordero”Al proyectarse usted, muy querido joven, en este instante en la presencia del Hijo de Dios, ¿está en pie en virtud de su santidad, o acaso tendido en el suelo de la condenación a causa de sus pecados, de los que no se ha arrepentido?

IV.  Invitación.

A.  A resumida cuenta, el único que podrá “sostenerse en pie” ante el Señor es el que lo ama y obedeceguardando el lugar que le corresponde en la creación y preservando intacta e intachable su DIGNIDAD de ser que pertenece al “linaje de Dios”.

B.  No podrá “sostenerse en pie” el Anticristo, el falso profeta, la gran ramera, las hijas de esta, el hombre de pecado, los falsos apóstoles o los maestros engañosos. Tampoco ningún pecador impenitente. Tampoco persona alguna que no obedezca la verdad para la santificación de su alma a través de la sangre del Cordero.

C.  Querida alma, en este preciso momento, ¿está usted “en pie” ante Dios?

1.  El pecador, para lograrlo, ha de creer en Cristo, arrepentirse y bautizarse “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38-47Marcos 16:15-16).

2.  El cristiano caído de la gracia, para lograr ponerse “en pie” de nuevo, ha de arrepentirse, confesando sus pecados y procurando reconciliarse para con Dios, como igualmente con la iglesia. (Santiago 5:16-202 Corintios 12:20-21Gálatas 6:1).

 

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