El tenso vuelo de Starman a la Primera Órbita. El vuelo obligatorio del Alma-Espíritu a la Primera Parada. Parte 2 del Vuelo del Falcón Pesado; Vuelo del Alma-Espíritu. Una analogía.
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Vuelo del Falcón Pesado; Vuelo del Alma-Espíritu. Una analogía. Parte 1. Tema: De pesos iniciales, ruidos y cargas. Adaptable para clases, conferencias o mensajes. Incluye una imagen (diapositiva) en JPEG.

El triste vuelo espacial de Starman en su Tesla Roadster, al encuentro con la eventual destrucción total. El vuelo feliz del Alma-Espíritu Puro al Paraíso. Parte 3 sobre el Vuelo del Falcón Pesado y el Vuelo del Alma-Espíritu.

Versión en inglés de este mensaje El Tenso vuelo de Starman a la Primera Órbita. El vuelo obligatorio del Alma-Espíritu a la Primera Parada. Parte 2 de la Analogía.

 

 

Vuelo del Falcón Pesado

Vuelo del Alma-Espíritu

Una analogía

Parte 2

El tenso vuelo de Starman a la Primera Órbita

El vuelo obligatorio del Alma-Espíritu
a la Primera Escala

 

Tema adaptable para clases, conferencias o mensajes

 

Starman el astronauta al volante de su Tesla Roadster, dentro de la recámara de carga del cohete Falcón Pesado.

 

Starman el astronauta al volante de su Tesla Roadster, dentro de la recámara de carga del cohete Falcón Pesado.

 
 
Gráfica que interpretamos como el paso del Alma-Espíritu por dimensiones espaciales en su vuelo del cuerpo físico muerto en el planeta Tierra a la Primera Parada celestial.

 

Gráfica que interpretamos como el paso del Alma-Espíritu por dimensiones espaciales en su vuelo del cuerpo físico muerto en el planeta Tierra a la Primera Parada celestial.

 

Texto amplio con numerosas enseñanzas y aplicaciones

Incluye una imagen (diapositiva) en JPEG

 

 
Imagen (diapositiva) 2 de la serie sobre el Vuelo del Falcón Pesado y el Vuelos del Alma-Espíritu, una imagen JPEG compuesta de fotografías y textos.

 

La secuencia de gráficas y textos

 

El título de esta serie es el Vuelo del Falcón Pesado y el Vuelo del Alma-Espíritu. Aparece al pie de la imagen, y entre las dos partes del título se indica que esta es la Parte 2 de la Analogía desarrollándose.

El tema de la Parte 2, el cual no se registra en la imagen, es El vuelo tenso de Starman a la Primera Órbita, y la contraparte de la Analogía, El vuelo obligatorio del Alma-Espíritu a la Primera Parada.

A la izquierda, inferior, la fotografía del Tesla Roadster de color cereza de medianoche, dentro de la recámara de carga del Falcón Pesado, y Starman al volante del Tesla.

El carro Tesla es el vehículo lustroso en el que Starman llegaría al espacio, propulsado por el cohete Falcón Pesado. Una vez en el espacio, el carro Tesla será para Starman, tarde o temprano, su ataúd eterno.

A la derecha, inferior: la fotografía del cuerpo muerto de un hombre que yace en un ataúd.

Analógicamente, el cuerpo físico es el vehículo terrestre mediante el que el Alma-Espíritu se mueve y se manifiesta en el planeta Tierra. Estos vehículos terrestres de Almas-Espíritus vienen en distintos colores, tamaños y rasgos externos. Sorprendentemente, no hay siquiera dos que sean absolutamente iguales, incluso entre gemelos “idénticos”. Algunos sobresalen por su belleza física, mientras la mayoría son más o menos de apariencias ordinarias y una minoría tiene defectos de fabricación original (defectos congénitos). Cualquiera sea su presencia exterior corporal, ¡cada uno es una fascinante maravilla, pues posee VIDA animal y un cerebro físico poderosísimo! Cosas que no poseen Starman, el Tesla o Falcón Pesado. Exceptuándose algunos que llegan con desperfectos de manufacturera en la matriz, cada uno puede ejecutar miles de movimientos distintos, muchos miles, aun cientos de miles de veces, y, en algunos casos, millones de veces, sin necesitar motores mecánicos. Por ejemplo, pronunciar audiblemente millones de palabras, consumir y digerir setenta toneladas de alimentos (el promedio) o caminar decenas de miles de kilómetros durante su tiempo en dimensiones materiales.

Al igual que el carro Tesla, estos vehículos terrestres perecen en el universo material. Hasta el día de hoy (febrero del 2018), todos (menos dos: los de Enoc y Elías quienes fueron traspuestos) los que dejaron de funcionar han llegado a ese fin en el suelo del planeta Tierra, con la excepción de los que han sido destruidos en la atmósfera que rodea el planeta a resultado de averías de aeronaves en pleno vuelo, alcanzados por armamentos de guerra o derribados por actos terroristas. Aun estos caen al suelo terrenal. De poder colonizar los humanos al planeta Marte, al tiempo sus cuerpos físicos dejarán de funcionar allá, a menos que volvieran a la tierra antes de tal evento inevitable. Desde luego, no faltan humanistas tan positivistas en lo referente al futuro de su género que un día de estos aprendan a mantener sus vehículos materiales-carnales en función para siempre. Así lo proyectan.

Los especialistas en la historia de poblaciones humanas dicen que ha habido alrededor de 15 mil millones de estos vehículos terrestres sobre la faz del planeta hasta la fecha de hoy. Cada uno de ellos es mil millones de veces más complicado que el cohete Falcón Pesado, el Tesla Roadster, Starman y todo el sistema de lanzamiento, incluso todas las computadoras y programas digitales utilizados para diseñarlos, ponerlos a funcionar y controlarlos. Hoy día, cada uno de estos vehículos terrestres, con su Alma-Espíritu a bordo, se mantiene funcionando durante un promedio de setenta y siete años.

El Starman, siendo nada más que un maniquí sin vida, es totalmente incapaz de apreciar las fantásticas diferencias entre, por un lado, él mismo, su vehículo de transporte, el Tesla Roadster, y su sistema de propulsión, el Falcón Heavy, y, por el otro lado, el Alma-Espíritu y su increíble vehículo terrestre, el cuerpo físico humano.

Asombrosa y preocupadamente, la magnitud de estas diferencias tampoco la aprecia de lleno gran número de los humanos que fabricaron y lanzaron al espacio al carro Tesla con su chofer, el Sr. Starman, como tampoco multitudes de humanos que aplauden semejante hazaña. Tanto los unos como los otros dan más importancia al viaje de Starman y su Tesla que al viaje del Alma-Espíritu por lugares materiales en su vehículo terrestre, el cuerpo físico, y el vuelo del Alma-Espíritu, una vez disfuncional e irreparable su vehículo terrestre.

No pocos ni siquiera creen que sean Alma-Espíritu, concibiéndose como animales, nada más. Esta pobre y materialista percepción que albergan y alimentan los tales humanos resta grandemente de la dignidad, nobleza y comportamiento sano de la raza humana en general, lo cual contribuye a su degeneración moral-social-psicológica-espiritual. Mal que irrumpe en mentes débiles e inestables mediante explosiones de rabia descontrolada, homicidios y matanzas en masa, por ejemplo las que están ocurriendo en escuelas con frecuencia verdaderamente aterradora.

El texto arriba del carro Tesla. Starman, un maniquí vestido de astronauta: el solitario pasajero.

Un maniquí del tamaño de un varón normal, vestido con un traje de astronauta de los fabricados por SpaceX para seres humanos.

La visión de Elon Musk y la empresa SpaceX va mucho más allá de simplemente llevar cargas a la Estación Espacial Internacional o colocar satélites militares, científicos y comerciales en órbita. Se proponen ofrecer vuelos a la Luna para “turistas espaciales” dispuestos a pagar el costo altísimo del viaje, como, además, en el futuro no muy lejano, llevar a grupos de humanos al planeta Marte.

Puede que colonicen a Marte. Ya sea a Marte, Ceres o cualquier otro “mundo” del espacio material, a menos que se encuentre algún planeta equipado con las mismas condiciones esenciales para la vida humana en la Tierra, tendrían que duplicar y mantener tales condiciones para la sobrevivencia de los humanos que fueren a vivir allá.

Porque la habitación natural de los humanos es el bello y estupendo planeta Tierra. Bien que no valga la pena citar pasajes de la Biblia para los incrédulos burlones, traemos para los demás las elocuentes declaraciones de Pablo de Tarso para los filósofos ateístas y escépticos, como también para los creyentes en alguna clase de inteligencia suprema, dios, dioses, diosas, demonios, demiurgos, etcétera, que se congregaban en la Atenas del siglo I para pasar el tiempo exponiendo, cada uno, sus tesis distintas. En el Areópago, rodeado de impresionantes estructuras y esculturas, incluso el elegante Templo de la diosa Atenas, y de muchos intelectos ilustres de la época, aquel Pablo proclama osadamente:

“El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación…” (Hechos 17:24-26).

De manera que según el “Señor del cielo y de la tierra”, la habitación que Él ha asignado a “todo el linaje de los hombres” es, precisamente, “la tierra”.

Ahora bien, antes de la fundación de la tierra, al crear Dios a los ángeles, los preparó “su propia morada”. No contentos con aquella morada, Lucifer, también llamado Satanás, la Serpiente y el Gran Dragón Escarlata, juntamente con sus simpatizantes, la “abandonaron”, no guardando “su dignidad”. A consecuencia de su audaz atrevimiento, están guardados “bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día” (Judas 1:6).

Paralelamente, hoy día muchos miembros del “linaje de los hombres” están obsesionados con salirse de la Tierra y explorar el espacio en búsqueda de otro lugar, o lugares, donde establecerse.

¿Están procediendo en contra de la voluntad de Dios? Dada la declaración de Pablo, diríase que sí. En este contexto, la cuestión no es si pueden hacerlo, pues, técnicamente, quizás lleguen a hacerlo un día de estos. Más bien, el dilema sería: ¿Consideraría el Creador su acto como una violación de sus directivas divinas? Lucifer y sus compatriotas angélicos abandonaron sí “su propia morada”, y, por inferencia, fueron a parar en algún otro lugar, u otros lugares. Su movida fue interpretada por el Creador como un pecado gravísimo, una falta de respecto tan descarada, una sublevación tan peligrosa contra la autoridad y el orden divinos, que los culpables fueron encadenados en oscuridad, donde esperan el pronunciamiento de la sentencia final. Desde luego, los evolucionistas darwinianos, ingenieros ateístas y humanistas de toda estirpe, juntamente con los burladores vulgares impelidos por sus pasiones animales a mofarse de Dios, se reirían a carcajadas de tales “preocupaciones ridículas”. Ciertamente, el tiempo dirá quién ría último. Más bien, quién tenga la última palabra.

Lo que observo es que están gastando enormes sumas de dinero y otros recursos en el empeño de hacer realidad su visión y deseo. Recursos que bien pudieran utilizarse para mejorar muchas, muchas situaciones críticas y vergonzosas en la Tierra. Por ejemplo, el hambre y la desnutrición endémicas en algunas regiones, la ignorancia general de las masas en muchos lugares en torno a la higiene y la salud, la explosión destructiva de recursos vitales para la sobrevivencia humana aquí, la eliminación de vicios terribles tales como la drogadicción, mejoramiento y expansión de infraestructuras básicas, etcétera.

También afirmo que los obsesionados que excluyen al “Señor del cielo y de la tierra” de sus planes y proyectos, juntamente con los demás humanistas, evolucionistas darwinianos, ateos y escépticos de toda categoría que hacen otro tanto, han perdido “su dignidad”, su propia dignidad, pisando los talones de Lucifer y los demás ángeles caídos. Bien que lleguen a establecerse en “otro mundo” del universo material, sus males morales-sociales-emotivas-psíquicas-espirituales los seguramente seguirán, ¡cómo también la MUERTE FÍSICA! Y, ¿entonces?

Por lejos que se alejen los seres humanos incrédulos del planeta Tierra, “el Señor del cielo y de la tierra” siempre estará viéndolos. Desde luego, ellos no lo creen, como no creen ni entienden muchísimas cosas, ya que su lado natural-terrenal-carnal está dominando y opacando enteramente su lado espiritual, su Alma-Espíritu. Situación que bien pudieran rectificar de volverse en sí, recapacitar y abrirse a realidades y verdades hasta el momento ocultas a su conocimiento y entendimiento.

¿A dónde irás que no esté el Espíritu de Dios? ¿A dónde huirás de su presencia? Si subes al espacio, allí estará él. Si tomas el cohete Falcón Pesado que te deje en trayectoria para llegar a Marte, Ceres, Neptuno o la nébula Orión, y llegas, allí estará esperándote, aunque no lo ves ni crees en él. Ciertamente, las tinieblas intensas del espacio profundo no te esconderán de su mirada, pues aun la oscuridad más densa se esfuma cuando se acerca él en medio del fulminante esplendor que le rodea. Lo mismo le son las tinieblas que la luz. (Adaptación del Salmo 139:7-12)

El texto a la izquierda del ángel parado al lado del difunto en el ataúd. El Alma-Espíritu no es un maniquí sin vida, ni tampoco ser físico, sino un ser espiritual engendrado por el Padre de los espíritus que los humanos no pueden destruir.

Dios es “el Padre de los espíritus” (Hebreos 12:9). Según el contexto, estos “espíritus” son los de los seres humanos. Nuestro espíritu figura en el cuadro de “todo” nuestro “ser” (1 Tesalonicenses 5:23). “…un espíritu no tiene carne ni huesos”, explica el Cristo resucitado a unos discípulos (Lucas 24:39). Durante su ministerio terrenal, dijo a sus apóstoles: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28).

El texto a la derecha, inferior. Todo ser humano muere físicamente una sola vez, y después de esto el JUICIO.

Esta es la enseñanza hallada en Hebreos 9:27-28. “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”

El difunto en esta fotografía parece ser un hombre bastante joven. Las estadísticas arrojan que hoy día el promedio de vida para el cuerpo físico en la tierra es de setenta y siete años. Sin embargo, todos sabemos que la Muerte puede segar en cualquier momento a lo largo del caminar de cada ser humano. Con menos probabilidad en circunstancias favorables, pero siempre está al asecho. Uno de cada cien seres humanos experimenta la “Muerte Súbita”, la que puede sorprender aun a personas aparentemente en buena salud y en plena vida.

El ángel al lado del difunto en el ataúd.

El Vuelo del Alma-Espíritu que enfocamos en esta imagen es el de la persona que acaba “en el Señor” su viaje en el cuerpo físico, su modus de transporte en la dimensión material. O sea, de la persona que obedece al mensaje de Jesucristo, permaneciendo fiel a él hasta el momento de quedar inservible su vehículo material-carnal. Las demás Almas-Espíritus los reservamos en nuestra Analogía para alguna futura imagen-exposición.

En lo concerniente a los “ángeles de Dios”, ya que ellos son espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación” (Hebreos 1:14), tenemos a bien incluirlos en la imagen. Invisibles para el ojo físico de los “herederos de la salvación”, de cuántas maneras y en cuántas ocasiones ministren providencialmente a cada uno lo sabrán ellos quizás solo en el más allá de la muerte del cuerpo físico. De todos modos, nos conforta y anima visualizar a por lo menos uno -representado visiblemente en la imagen, pero incorpóreo en su estado natural, aunque el Padre Dios pudiera permitirle tomar forma de ser humano- cerca del cristiano fiel en el momento de desplomarse su vehículo material-carnal. En la imagen, ya pasó ese momento, y, por lo tanto, ya partió el Alma-Espíritu del cuerpo muerto, acompañándolo el ángel.

La gráfica de un ser, arriba del difunto, con los brazos extendidos y rodeado de luces de distintos colores, en posición de estar volando.

Más arriba del ser y un poco a la izquierda, la figura de un ángel con las alas abiertas.

Más arriba de estos dos seres, los mismos aparecen replicados en tamaño más pequeño, lo cual indica su distanciamiento todavía más lejos en el Vuelo del Alma-Espíritu.

Debajo del ser, una vía ascendente, en azules y rosados, que se achica a la medida en que se adentre en el mundo espiritual.

Mediante este conjunto de gráficas, intentamos representar artística y simbólicamente el Vuelo del Alma-Espíritu Salvo desde regiones materiales hasta la Primera Escala en las regiones espirituales.

Dado que tanto el Alma-Espíritu Salvo que sube como el ángel que lo acompaña no ocupan cuerpos físicos materiales-carnales, el perspicaz estudioso de estos temas comprenderá que la representación es puramente simbólica.

El texto a la derecha extrema, desde abajo hacia arriba, dice lo siguiente: El Alma-Espíritu sale del cuerpo físico muerto y es trasladado al lugar espiritual establecido para el JUICIO. Nos limitamos a observar que las cuestiones de distancias y tiempos son, a mi entender, prácticamente irrelevantes en estos contextos espirituales.

El texto a la derecha extrema, arriba del anterior, dice: TODA Alma-Espíritu ha de subir. No hace falta Tesla o Falcón para el viaje. No hay ningún PELIGRO de no llegar. Estos hechos optamos por no abundar en ellos en el presente escrito.

El texto casi en el centro de la imagen que dice: ¿Tiempo del vuelo? Desconocido. Tal vez muy poco. Aplicaría la observación hecha arriba sobre la posible “irrelevancia” de tales preguntas.

El texto a la derecha del Falcón Pesado en pleno vuelo y debajo de la fotografía en la parte superior de Starman al volante del Tesla, dice: Starman en el Tesla. ¡No entres en pánico!, lee una placa cerca del volante.

En la fotografía aludida, claramente se ve la placa, con las palabras en inglés: Don’t panic! De haber sido Starman un astronauta humano vivo, posiblemente hubiese sentido no poco estrés, aún algo de pánico, en esta fase del vuelo, ya que el propio Elon Musk había proyectado en un 50% la posibilidad del fracaso, lo cual, de haber ocurrido, hubiese significado, con altas probabilidades, la muerte del astronauta. Así que, para Starman, en esta fase, ¡un vuelo sumamente tenso!

El texto a la izquierda del Falcón Pesado en pleno vuelo. De ahí que atribuimos al maniquí Starman las exclamaciones: “¡Sube, Falcón! ¡Sube! ¡SUBE!” Porque había PELIGRO SERIO de que NO alcanzara la primera órbita.

El texto casi en el centro de la imagen que dice: ¿PÁNICO? Depende de la preparación.

Analógicamente, en referencia al Vuelo del Alma-Espíritu Salvo, ¿por qué habría de sentir este “pánico” alguno? Sabe que terminó “en el Señor” la fase de su existencia en el mundo material. Ahora, vuela tranquila y sosegadamente, confiado de arribar en un lugar celestial hermosísimo. Además, acompañado por un ángel de Dios, conforme a nuestras proyecciones. Debidamente preparado para el Vuelo, es de esperarse que todo termine bien para él.

Amigo, amiga, ¿qué tal su preparación para el Vuelo de su Alma-Espíritu? ¿Y yo, la mía? Vuelo que ni usted ni yo podemos rehusar tomarlo.

El texto a la cabeza de la imagen, hacia la derecha, que dice: Primera Escala.

La gráfica debajo de estas dos palabras que representa la llegada del Alma-Espíritu Salvo a la Primera Escala.

La gráfica al lado de un libro abierto.

Así visualizamos artística y simbólicamente la llegada del Alma-Espíritu Salvo a la Primera Escala al haber terminado él exitosamente, en el contexto espiritual, la fase de su existencia en el mundo material.

El texto a la derecha extrema, superior.

En esta Primera Escala, cada Alma-Espíritu es juzgado, individualmente, según su conducta moral-espiritual y sus obras en la tierra. Aplican textos bíblicos tales como 2 Corintios 5:10. Se deduce que esto toma lugar en momento determinado “después de la muerte”, pues desde tal momento -el cual representamos retóricamente como la “Primera Escala”- cada Alma-Espíritu parte o para el Paraíso en el Hades o para el Tártaro, también en el Hades, pero separado del Paraíso por una “gran sima”. (Lucas 16:19-31) Asignar a cada Alma-Espíritu uno de estos destinos presupone la determinación de su estatus espiritual.

El texto debajo de la gráfica del Libro de la Vida. Cada hora suben 6,392 Almas-Espíritus. Suben a la Primera Escala. Porque en la actualidad (febrero del 2018) mueren, según fuentes fidedignas del Internet, ¡6,392 seres humanos CADA HORA! Desde luego, el número por hora fluctuaría quizás constantemente.

¿Cómo procesar a tantas Almas-Espíritus? Contando la raza humana, a estas alturas, con rapidísimos sistemas de procesamiento informático, ¿no tendría el Todopoderoso Dios sistemas mucho más rápidos? ¿No será digital el Libro de Vida suyo? ¿O mucho más sofisticado, de acceso instantáneo? ¿Igualmente, los “libros” que contienen los récords de los seres humanos a ser juzgados? ¿Y no cuenta Él con “millones de millones” de ángeles que asistan al Juez Jesucristo en el procesamiento de las Almas-Espíritus a ser sometidos a juicio? Desde luego, estamos esforzándonos para entender en términos temporales-terrenales escenarios que son celestiales-espirituales. De ahí que nos convendría ser muy cautelosos con nuestras proyecciones y visualizaciones.

Lo importantísimo para todos y cada uno de nosotros es tomar todas las medidas sabias a nuestro alcance para poder partir del cuerpo mortal fallecido hacia la Primera Escala, confiado de que se haya registrado nuestro nombre en el Libro de la Vida.

Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:38-42. El apóstol Pedro, en el día de Pentecostés, del año 30.)

“Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás” (2 Pedro 1:10).

 


 

Versión en inglés de este mensaje El Tenso vuelo de Starman a la Primera Órbita. El vuelo obligatorio del Alma-Espíritu a la Primera Parada.

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