Suscríbase para recibir notificaciones de nuevos artículos.

La iglesia ideal, según Dios. Varios estudios en esta Web.

Curso sobre la Unidad de la iglesia. Temas variados y muy detallados.

 

Ocho refranes religiosos populares 

Pronunciados en apoyo del divisionismo rampante en el cristianismo

Esta gráfica de seres humanos desorientados por las neblinas que los encierra cerca de un puente que se pierde en las neblinas ilustra Ocho refranes religiosos populares que desorientan a multitudes de cristianos, tema en editoriallapaz.

Esta gráfica de seres humanos desorientados por las neblinas que los rodean debajo de un puente que se pierde de vista en las mismas neblinas la seleccionamos para proyectar la desorientación espiritual que causan algunos refranes religiosos populares de actualidad.

¿Los conoce usted? 
¿Acaso los repite y propaga? 

Contemplando el panorama de un cristianismo dividido en miles de iglesias, sectas, concilios, ministerios y movimientos conflictivos, gran número de creyentes intenta minimizar la gravedad de la problemática, inventando "adagios, refranes o dichos cristianos" mediante los que pretenden achicar este gigantesco mal, transformarlo en algo bueno, vestirlo de santo, colocarlo entre las obras de Dios, clasificarlo de inofensivo e inocente, presentarlo como ineluctable y necesario o relegarlo al trasfondo de asuntos sin importancia. Pero, la realidad permanece: lo que hacen es defender y justificar las divisiones religiosas entre ellos mismos, pecado gravísimo denunciado repetidamente por la Deidad. Si usted hace suyos los siguientes "refranes religiosos", creyéndolos, repitiéndolos y propagándolos dondequiera, sea advertido: ¡ninguno se encuentra en la Biblia, ni por inferencia! ¡Ninguno se ajusta a la norma divina para la unidad del pueblo de Dios! ¡Todos se pronuncian en respaldo a la división, cosa abominable ante Dios!

1. “Todas las iglesias son buenas.”

a) Dios nos presenta en la Biblia “la iglesia”, y NO “las iglesias”. Al escribir el apóstol Pablo, en Romanos 16:16, “Las iglesias de Cristo os saludan”, se alude, no a distintas divisiones, sectas o confesiones cristianas, cada una con su propio nombre y credo, sino a congregaciones de la iglesia establecida por Jesucristo ubicadas en distintos lugares.

b) ¿Cree usted, honestamente, este “refrán” de todo corazón? ¿Son realmente buenas todas las iglesias, desde la que venera a imágenes hasta la que aprueba poner a homosexuales y lesbianas en sus ministerios? Iglesias extremadamente liberales, fanáticamente conservadoras, tradicionalistas intransigentes; protestantes, evangélicas y pentecostales de toda calaña. ¿Todas estas, sin excepción, son buenas para usted? ¿Aprueba usted a todas? ¿A las miles de iglesias distintas que hombres y mujeres han establecido a través de la Era Cristiana? ¿A todas y cada una? ¿Se siente usted en comunión con todas ellas? ¿Cómodo en cualquiera de ellas? ¿Le da lo mismo adorar a Dios en la Católica Romana, como en la Bautista, la Mormona o un salón de los testigos de Jehová? Si usted responde en lo negativo a algunas de estas preguntas, si aprueba a algunas iglesias pero a otras las rechaza, ¿con qué lógica o justificación repite y propaga este engañoso “refrán” según el que “Todas las iglesias son buenas”? Un poco de reflexión objetiva e inteligente y un poco de sentido común descubren la falsedad de este adagio religioso popular.

2. “Todas las iglesias tienen el mismo propósito: salvar almas y glorificar a Dios. Todas buscan lo mismo; trabajan para lo mismo.”

a) Una vez más recalcamos: Cristo estableció una sola iglesia, ordenándola a no dividirse. A la iglesia que él fundó le dio la Gran Comisión de hacer discípulos (Mateo 28:18-20). En definitiva, esta encomienda celestial no fue dada a una variedad de “sectas cristianas”. Solo la iglesia legítima del Señor que proclama el evangelio puro, siendo, además, siempre solícita “para guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”, está divinamente autorizada como instrumento para “salvar almas”. Las “divisiones cristianas” no cuentan con tal autorización. Se la atribuyen cada una a sí misma, pero no la tienen pese a sus reclamaciones y obras. Es del todo inconcebible que Dios confiera la Gran Comisión a divisiones religiosas que él mismo censura duramente como “obras de la carne”.

b) A propósito, los otros evangelios diferentes que resultan en la creación de iglesias, sectas o ministerios conflictivos en doctrina y práctica ¡no salvan almas! ¿Es razonable que un “evangelio anatema” salve almas? ¿Qué un mensaje pervertido y divisionista salve almas? ¿Existen “evangelios” de esta naturaleza? ¡Claro que los hay! ¡Y muchos! Los apóstoles luchaban constantemente contra los evangelios pervertidos de su época, identificándolos, condenándolos y advirtiendo severamente el peligro de seguirlos. Ejemplo:

-"Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas sí aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema" (Gálatas 1:6-8).

Para usted, respetado lector, ¿son buenos todos los evangelios? ¿Todos los mensajes espirituales divulgados hoy día? ¿Son igual de buenos, todos puros y poderosos para salvar? El Espíritu Santo reconoce un solo "evangelio de Cristo". "Salvar almas" es un propósito sublime, pero la dura verdad es que ninguna "división cristiana" salva a nadie al predicarle un evangelio adulterado.

c) "Todas buscan lo mismo: glorificar a Dios." Que conste: ¡las iglesias divisionistas no agradan a Dios! ¿Se deleita él en la gloria, en las alabanzas, en la adoración, que las divisiones cristianas le tributan? Mas bien, "a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades" (Efesios 3:21). "…gloria en la iglesia." En las Escrituras, siempre se realza "la iglesia", una sola iglesia no dividida, ni simpatizante de la división. Todos los cristianos en todo el mundo debemos pertenecer a "la iglesia", "para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo" (Romanos 15:6). ¿Cómo glorificar a Dios? ¿Divididos, separados en distintas iglesias, cada una con su culto o liturgia diferente, con voces que no alaben de la misma manera? ¡NO, NO, NO! Más bien, "unánimes, a una voz". Reiteramos: "Unánimes, a una voz".

 

Seis líderes evangélicos procuran la unidad con la Iglesia Católica Romana, fotografía que ilustra el tema Ocho refranes religiosos populares de actualidad.

 

3. "Todas las iglesias integran la iglesia universal de Jesucristo. Cada una gana almas y hace obras para la iglesia universal."

a) Este concepto de "iglesia universal compuesta de muchas iglesias diferentes, cada una con su constitución, o credo, diferente", ¿dónde lo hallamos en el Nuevo Testamento de Cristo? ¡En ningún pasaje, ni siquiera por implicación! Semejante paradigma para la iglesia fundada por Jesucristo definitivamente no procede de Dios. Al contrario, es mera teoría, proyección o ilusión de mentes empeñadas en la defensa o justificación del sectarismo confesional. "Estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error" (Efesios 4:14). De cierto, muy peligrosa estrategia, ya que Dios, Cristo y el Espíritu Santo nunca pronunciaron palabras tales como "todas las iglesias integran la iglesia universal". Opinamos que este concepto jamás se hubiese formulado de no haber sido creadas las divisiones del cristianismo.

b) Las evidencias indican que pocas iglesias abrazan, incondicionalmente, el concepto de "iglesia universal" proyectado en este "refrán". Cada iglesia acostumbra suele creerse superior a las demás, ¿cierto? No pocas se creen la "única verdadera", rechazando a las demás. Algunas disimulan mañosamente su exclusivismo en el afán de ganar a más adeptos o para evitar escandalizar a segmentos de su feligresía. Pretenden ser lo que en el fondo no son: universalmente tolerantes de creencias distintas a las suyas, en plena comunión con las demás iglesias, partidarias del ecumenismo. Dicen "hermano" a quien no tienen como "hermano de verdad". Y esto es un tanto deshonesto, ¿no le parece? ¿Creen los bautistas que "todas las iglesias integren la iglesia universal de Jesucristo"? ¿Lo creen los pentecostales, los adventistas del séptimo día, los mormones? ¿Creen los metodistas, presbiterianos y episcopales que los católicos romanos, testigos de Jehová y mormones "integren la iglesia universal de Jesucristo"? Investigaciones y encuestas a fondo descubren la verdadera posición de cada una de estas iglesias en relación a las demás.

c) No obstante todas estas consideraciones, no faltan creyentes que argumentan: "Pero, debería ser así, que todas las iglesias integren la iglesia universal, pese a sus diferencias doctrinales. Es lógico que así sea, pues tal concepto es magnánimo, llamativo, impactante, muy lindo, lleno de amor, sin feos prejuicios o juicios dañinos". Este lenguaje y estos sentimientos reflejan la mentalidad tolerante en extremo característica de personas influenciadas fuertemente por la idea de la globalización de todo -el comercio, la cultura y también la religión. Pero, no reflejan la mente de Dios tal cual dada a conocer en el Nuevo Testamento. Según Dios, su iglesia debe ser indivisible. Él no es el autor de las "divisiones cristianas". ¿Con qué lógica cambiaría él la naturaleza de su propia iglesia, y las normas que la rigen, para acomodar a las divisiones que él mismo abomina? Y, ¿con qué lógica o justificación podemos sus siervos predicar la perfecta unidad que él exige y, a la vez, "la unidad parcial en diversidad de iglesias y credos" que promueven multitudes de creyentes? ¡Imposible!

d) ¿Ha cambiado Dios su enseñanza sobre la unidad porque cientos de millones pertenezcan a tantas iglesias o movimientos diferentes? ¿Cuándo? ¡Sueño ecuménico infundado! ¡Ilusión sectaria engañosa! La enseñanza divina sigue siendo la misma que el Espíritu Santo impartió a la iglesia del Siglo I: ¡Cero divisiones! "¡Perfectos en la unidad!" ¿Ideal imposible? No "imposible" de predicar. Por difícil que sea implementarlo, el ideal lo tenemos que predicar siempre, y lo predica con insistencia todo ministro competente del "nuevo pacto" (2 Corintios 3:6), no seducido nunca por los "adagios, dichos, refranes e ilusiones" de quienes defienden y justifican lo contrario del ideal divino.

 
Esta gráfica de varias autopistas nuevas paralelas, otras que salen en distintas direcciones y una que continúa hacia el horizonte ilustra el tema Ocho refranes religiosos populares de actualidad, en editoriallapaz.

 

4. "Hay salvos en todas las iglesias."

a) ¿Dónde se encuentra este "refrán" en la Biblia, o siquiera la idea por inferencia?

b) Tal cual prometido, Cristo edificó su "iglesia" (Mateo 16:18), singular y no plural. Luego, "el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos" (Hechos 2:47). ¿A cuántas iglesias distintas añadía el Señor "los que habían de ser salvos"? ¡A una sola! A "la iglesia", a la única que "ganó por su propia sangre"(Hechos 20:28). Pero, nos dicen que el mundo cambia, cambiando también el ámbito para el cristianismo. Observan que desde la Reforma hasta el día de hoy se han formado muchas iglesias diferentes. Por lo tanto, el Señor ya no añade las almas a una sola iglesia sino a muchas distintas, y así es que "hay salvos en todas las iglesias". ¡Inaudito! ¡Atrevido! ¿Cuándo cambió el Señor de parecer, aprobando las divisiones "cristianas" y añadiendo a cada alma a "la iglesia de su predilección"? ¡Peligrosas ideas y doctrinas humanas desarrolladas por mentes que justifican divisiones religiosas! De cierto, no provienen de Dios.

c) ¿También afirma usted, respetado lector, que "hay salvos en todas las iglesias"? ¿Acaso se lo haya dicho el Espíritu Santo? Si responde que sí, entonces usted hace al Espíritu contradecirse a sí mismo, ya que en el Nuevo Testamento él coloca, sin fallar, a todos los salvos "en un solo cuerpo", el cual es, en lenguaje retórico inspirado, "un solo y nuevo hombre" (Efesios 2:14-16), o sea, "la iglesia" de la cual Cristo es cabeza y Salvador (Efesios 5:23). Indisputablemente, el Espíritu no se contradice. No cambia el Nuevo Testamento para acomodar a las "divisiones cristianas", con sus refranes carentes de apoyo divino. Por consiguiente, aseveramos categóricamente que él jamás ha revelado en profecía, visión o sueño alguno a pastor, evangelista, profeta o apóstol ningún mensaje de "salvos en todas las iglesias".

d) Quien asegura que "hay salvos en todas las iglesias" emite un juicio que no le corresponde y que no puede sostener con evidencias indiscutibles, porque solo Dios conoce, con total seguridad, quienes son sus hijos. "Conoce el Señor a los que son suyos" (2 Timoteo 2:19). ¿Quién más tiene acceso a los nombres? De cierto, ningún ser humano.

e) ¿Tendrá Dios misericordia de las almas sinceras que pertenecen a las distintas sectas, iglesias o movimientos que él mismo censura rotundamente por ser promotores del divisionismo, cosa que él odia? "¡Oh, claro que sí!", responde un coro enorme de voces, añadiendo: "Dios es amor. Su misericordia es infinita". Más sabio sería dejar que Dios mismo exprese sus propios pensamientos, y no poner nosotros palabras en su boca. "Tendré misericordia del que tenga misericordia" dice Dios (Romanos 9:15). Ningún creyente cuenta con la autorización de ofrecer o denegar la misericordia de Dios a persona alguna. Quien ofrece, presuntuosa y osadamente, la misericordia divina a las almas que defienden, justifican y sostienen las "divisiones cristianas", pronunciándolas "salvas", actúa arrogantemente, apropiando para sí mismo prerrogativas y poderes que atañen solo a Dios.

De mi parte, ojala tenga Dios gran misericordia de las almas sinceras conquistadas por organizaciones divisionistas del cristianismo. Pero, el alcance de su misericordia solo lo sabe él.

Suponiendo que Dios decidiera tener misericordia de algunas almas sinceras que se encuentran en las muchas divisiones del cristianismo, semejante decisión no significaría en absoluto que él desechara su norma de cero divisiones, "perfectos en unidad", para abrazar a todas las "divisiones cristianas" como creación espiritual que él adopte porque multitud de seguidores las integran y sostienen, aún defendiéndolas. Su grandiosa misericordia no transforma el error en verdad o el pecado en santidad, ni altera, suplanta o anula sus mandamientos para el pueblo que dice seguirle, incluso, el mandamiento de ser "uno" todos los discípulos, "perfectos en unidad", "perfectamente unidos". Es concebible que otorgue Dios la salvación a personas sinceras que ignoraran hasta la muerte su voluntad, pero no existe enseñanza o razón alguna que nos lleve a pensar que él conceda salvación eterna a personas que voluntariamente desobedecen su voluntad después de haber recibido adecuada instrucción bíblica.

Todas las almas sinceras que se encuentran en las iglesias divisionistas del cristianismo, al entender la norma divina de la perfecta unidad, se supone que salgan enseguida de aquellos rediles separados y que se unan sin demora a la iglesia que Cristo edificó, asegurando así su salvación. Si no lo hacen, su "sinceridad" se pone en tela de juicio. "Habrá un rebaño y un pastor" (Juan 10:16), explica Cristo. "Un rebaño", con solo "un pastor", quien pastorea conforme a "una misma regla". ¿Entiende usted esta enseñanza? ¿Con qué justificación, pues, seguir respaldando y propagando estos "refranes"?

5. "No importa la iglesia a que vayas. Dame tu mano, y mi hermano serás."

a) Cantado como corito, o pronunciado en cualquier tribuna, este "refrán religioso popular" encierra un error tan enorme como una gran montaña. ¡Claro que importa a cuál iglesia vaya usted! ¿Irá usted, amado lector, a "la iglesia de su predilección", o a la que Cristo edificó? ¿Acaso ofreciera el Espíritu Santo a los creyentes del Siglo I una variedad de iglesias, diciendo algo como: "No importa la iglesia a que vayas. Métete a la que más te guste. Hay para todos los gustos, y eso es bueno"? ¡Tonterías! Hace falta más seriedad, y menos sentimentalismo religioso, para no decir infantilismo. La iglesia que Dios puso en la tierra no es cualquier cosa para que la despreciemos, dividiéndola o restándole importancia. La iglesia verdadera Cristo la "ganó a precio de sangre". Más nos vale pertenecer a ella, y no a cualquiera por ahí que hombres divisionistas hayan formado.

b) ¿Acertamos al observar que la mayoría de quienes cantan, entre "Aménes" y "Aleluyas", este corito no lo pone en práctica? "Mi hermano serás" si estás en nuestro círculo de iglesias avivadas. De otro modo, "estás muerto". "Mi hermano serás", pero no si estás con los testigos de Jehová, los mormones, los adventistas o los católicos romanos.

c) ¡Pegajoso corito este, pero muy engañoso! Quien lo canta defiende el divisionismo cuyos cañones profundos separan a los que dicen seguir a Dios.

 

Esta gráfica que resalta en concepto de Unidad en Diversidad de doctrinas y prácticas ilustra el tema recién añadido Ocho refranes religiosos populares de actualidad.

 

6. "Los nombres diferentes de las iglesias no tienen importancia. Todos somos cristianos."

a) Si "no tienen importancia", ¿por qué no renunciarlos todos como paso hacia la perfecta unidad?

b) Si, de veras, "todos somos cristianos", ¿con qué lógica o justificación tomar otro nombre, apellido o apodo religioso? ¿No basta el nombre bíblico "cristiano"?

c) Pienso no errar ni exagerar al afirmar que todo nombre tiene importancia. El suyo, amable lector, tiene importancia, ¿correcto? También el mío. Los nombres, y hasta los apodos, sirven para identificar y distinguir. Su nombre le identifica. De igual manera, el nombre dado a una iglesia la identifica, la distingue, separándola de las demás. ¿Cierto o falso? "Iglesia Bautista", "Iglesia Wesleyana", "Iglesia Católica Romana", "Iglesia Pentecostal", "Iglesia Metodista", "Iglesia Episcopal", "Iglesia Adventista del Séptimo Día". Todos estos nombres identifican a iglesias que se distinguen las unas de las otras por diferencias en doctrina y práctica. ¿Qué no tengan importancia los nombres? Pues, ¡que cada iglesia de estas renuncie el suyo para que haya más unidad y menos división! Pero, no se considera probable que siquiera una de ellas lo haga porque el nombre sí es importante. La distingue. Lo lleva con orgullo. Lo pronuncia y lo defiende con celo sectario.

d) Quien repite este refrán "los nombres no importan" se hace defensor y justificador del divisionismo, proceder altamente arriesgado, dadas las fuertes advertencias contra divisiones en la Palabra de Dios.

e) "Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo soy de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo" (1 Corintios 1:11-13). "De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo... porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?" (1 Corintios 3:1-4). Identificándose con personajes destacados, dividiendo a Cristo, andando como hombres no convertidos al Señor, siendo carnales y no espirituales: ¿no hacen otro tanto, en escala mil veces mayor, las iglesias y los concilios del presente que toman distintos nombres? Estos difieren de los corintios en por lo menos un particular importante, a saber, los corintios habían obedecido al evangelio puro predicado por Pablo, siendo añadidos a la iglesia que Cristo edificó; en cambio, ¡las iglesias y los concilios divisionistas del presente tienen su origen en otros evangelios diferentes! Al usted realizar las investigaciones debidas, podrá comprobarlo.

f) "Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra" (Efesios 3:14-15). Toda la "familia" de Dios en la tierra toma el nombre "cristiano". "A los discípulos se les llamó cristianos" (Hechos 11:26). "Si alguno padece como cristiano…" (1 Pedro 4:16). La iglesia entera toma el nombre de Cristo o de Dios: "Iglesia del Señor" (Hechos 20:28); "Iglesia de Dios" (1 Timoteo 3:14). Las congregaciones son "Iglesias de Cristo" (Romanos 16:16). "Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12). ¡Solo en el nombre de Jesucristo! ¡Amén! Este servidor rehúsa tomar "otro nombre". Y usted, ¿qué nombre espiritual trae?

7. "La iglesia no salva; Cristo salva."

a) Cierto es que la iglesia, por sí sola, no salva, pues la iglesia se compone de seres humanos quienes carecemos del poder para salvar eternamente. Pero, esto no quiere decir que la iglesia no tenga importancia, ni tampoco que las "divisiones" Dios las apruebe.

b) ¿Dónde coloca Cristo a los salvos? ¡En su iglesia! "El Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos" (Hechos 2:47). ¿Puede ser salvo usted fuera de la iglesia? Opinar que sí es contravenir el designio del Señor de reunir en un solo rebaño a todas las almas que obedecen su llamado. ¿Con qué razón despreciar a la iglesia del Señor en el vano intento de justificar la existencia de múltiples iglesias distintas y el divisionismo que hace terrible daño a la causa de Dios en la tierra?

 

Esta gráfica resalta la importancia de la Sana doctrina de Cristo para salvación, adoración bíblica, la organización bíblica de la iglesia, en fin, para todo lo concerniente a la voluntad de Dios para los humanos y lo que estos deberían hacer con tal de vivir conforme a su voluntad, ilustración para el tema Ocho refranes religiosos populares de actualidad.

 

8. "La doctrina no importa; estamos unidos en Cristo."

a) ¿Qué la doctrina no importe? Entonces, ¿cómo interpretar el mandato del Espíritu: "Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina" (Tito 2:1)? ¿O la admonición: "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:16)? ¿O la advertencia profética: "Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina" (2 Timoteo 4:3)? ¿O la referencia a "doctrinas de demonios" (1 Timoteo 4:1)?

b) Es del todo imposible estar "unidos en Cristo" sin estar unidos en doctrina y práctica. Quienquiera que diga "la doctrina no importa", en el vano intento de justificar y defender las "divisiones", contradice al Espíritu Santo.

Conclusión

Estos "refranes religiosos populares en apoyo de la multiplicidad de iglesias y credos diferentes" ¡mejor no pronunciarlos donde Dios escuche a usted! Más sabio será hacer suyo, promulgar e implementar la norma divina de "perfectos en unidad", "perfectamente unidos... y que no haya entre vosotros divisiones". Usted no logra nada a favor de su salvación, o la de otros, si no efectúa cambios en su vida espiritual conforme a los nuevos conocimientos adquiridos o el entendimiento más acertado alcanzado. Así pues, ¡predique, enseñe y viva el evangelio puro de Jesucristo!

 

La iglesia ideal, según Dios. Varios estudios en esta Web.

Curso sobre la Unidad de la iglesia. Temas variados y muy detallados.

 

  

¿Le gusta esta página? Por favor, ayúdenos a difundir la información por medio de compartirla automáticamente con sus amistades de Facebook, Google+, LinkedIn, y Twitter pulsando en los botones arriba colocados.

Derechos reservados. Permiso concedido para hacer una copia, o múltiples copias pero ninguna para la venta.