Hernán desea información sobre “procedimientos bíblicos para elegir líderes, administración de iglesia, finanzas,
procedimientos disciplinarios, etcétera.”
 

“Queridos hermanos:

Doy gracias a Dios por las distintas enseñanzas que entregan en su página. Pocos estudios son tan completos, objetivos y profundos como éstos.

Bueno, mi consulta más que nada es pedirles un favor. Soy pastor de una congregación más o menos nueva y necesito información acerca de reglamentos internos de la iglesia como, por ejemplo, procedimientos bíblicos para elegir líderes, administración de iglesia, finanzas, procedimientos disciplinarios, etc.

Les agradecería mucho mandarme esta información a mi correo.”  

Esquema conciso para la organización
de una congregación
 

Estimado hermano Hernán:

Pláceme saludarle en el nombre del Señor, deseando se encuentre bien.

Usted se identifica como "pastor", pero quizá esté desempeñando más bien el rol de “evangelista” , pues “evangelista” es quien establece y organiza congregaciones. Permítame recomendarle “Declaración de identidad y propósito” en www.editoriallapaz.org/declaracion.html/ sobre la función de “evangelista”.

En su rol de evangelistas, Bernabé y Pablo “constituyeron ancianos en cada iglesia” (Hechos 14:23), conforme a los requisitos para “obispo”, sinónimo de “anciano”, establecidos por el Espíritu Santo en 1 Timoteo 3:1-8; Tito 1:5-10 y 1 Pedro 5:1-4. En Hechos 20:17, los “ancianos de la iglesia” en Éfeso se llaman “obispos” en Hechos 20:28, explicando el apóstol Pablo que el Espíritu Santo los había “puesto… para apacentar la iglesia del Señor” . “Apacentar” es tarea que realiza un “pastor” . De ahí, que tanto “pastor”, como “anciano” y “obispo”, y además “presbítero” (1 Timoteo 4:14, indicando pluralidad el vocablo “presbiterio” ) son sinónimos , identificando la misma función, a saber, la de alimentar y cuidar de la congregación.

El apóstol Pablo dejó a Tito, evangelista, en la isla de Creta “para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé” (Tito 1:5).

De no haber candidatos para el “obispado” (1 Timoteo 3:1) que llenen los requisitos, se implementan las directrices de 1 Corintios 16:15-16, enseñando a la congregación a sujetarse a los hermanos más maduros, que “se han dedicado al servicio de los santos” .

Faltando también hermanos de esta categoría, es de suponerse que el evangelista siga responsable de la congregación hasta tanto no logre preparar un liderato local, no enseñoreándose sino siempre teniendo la meta de formar un liderazgo local capaz de llevar la congregación adelante “a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).

La organización completa de una iglesia local se alcanza, nombrando también a diáconos (1 Timoteo 3:8-13) y maestros, como además maestras para las damas y los niños (Tito 2.3-5).

En el proceso del “nombramiento” , el evangelista toma la iniciativa, primeramente seleccionado a candidatos conforme a una evaluación rigorosamente objetiva de ellos, y practicando la norma: “No impongas con ligereza las manos a ninguno” (1 Timoteo 5:21-22). Luego, somete a la congregación los nombres de los que aparentan llenar los requisitos, dando a los miembros tiempo y oportunidad de aprobarlos o desaprobarlos, no por votación, sino por escrito, dentro de un espacio de tiempo determinado, por ejemplo, tres meses. Este procedimiento no se detalla en el Nuevo Testamento, no encontrándose en él ningún “patrón” específico de procedimiento. Más bien, obedece al sentido común y al sentido espiritual de cómo proceder con tacto y justicia, evitando embarazar a los candidatos o poner sobre la congregación a hermanos no calificados.

Referente a la administración de ofrendas , esto es muy delicado, y el evangelista sabio y “listo”, es decir, astuto, recato y celoso por su reputación, toma medidas para evitar “que nadie” le “censure” , “procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres” (2 Corintios 8:20-21). No se adueña él solo de las ofrendas. Al verse obligado, por falta de hermanos aún no probados, a tomar la responsabilidad de contar las ofrendas y guardarlas o depositarlas en lugar seguro, lo hace siempre en presencia de por lo menos un testigo, preferiblemente, de dos testigos, los que dan fe de sumas, gastos, depósitos, etcétera, llevando todo por escrito. No habiendo varones capacitados como testigos o ayudantes, damas cristianas bien pudieran hacer el papel, ya que haciéndolo no ejercerían “dominio sobre el hombre” (1 Timoteo 2:12).

En cuanto a la disciplina en una congregación, tres textos bíblicos en particular asientan reglas claras: 1 Corintios 5:1-13; 2 Corintios 2:5-11 y 2 Tesalonicenses 3:6-15.

Hermano Morales, me interesaría tener su evaluación de este breve esquema sobre cómo organizar una congregación.

Le deseo mucho éxito en la organización de una congregación conforme al modelo bíblico, hazaña espiritual digna de alabanza.

Su evaluación positiva de los estudios disponibles en nuestro sitio de Internet la atesoramos en nuestro corazón.

 

 

 

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