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Torpezas y escándalos de los "apóstoles" modernos de "prosperidad-autoestima"

¡Falsos profetas! ¡Falsas enseñanzas! por Wuiston Medina

Pablo de Tarso, verdadero apóstol por doble mandato divino

 

Los "apóstoles y apóstolas" de hoy intentan justificar identificarse como tal.

Llamarse "apóstoles" los varones, y "apóstolas" las mujeres es la nueva modalidad muy popular entre los que predican "prosperdidad, autoestima, dominionismo, sanidad" y otros evangelios diferentes. ¿Cuentan con respaldo bíblico?
Llamarse "apóstoles" los varones, y "apóstolas" las mujeres es la nueva modalidad muy popular entre los que predican "prosperidad material, autoestima, triunfalismo, dominionismo, decretar milagros" y otros evangelios diferentes. ¿Cuentan con respaldo bíblico?

 

Ismael pide clarificaciones

"Me encanta su dependencia total en la Biblia para respaldar la verdad y señalar el error. En particular estoy interesado en la falsa doctrina de apóstoles modernos. Quiero prepararme más en esta área para contender por la fe una vez dada a los santos. He leído muchos de sus artículos sobre el tema. Quisiera que me informaran un poco más. Hay tales supuestos "apóstoles" y "apóstolas" que dicen que a pesar de que ellos no cumplen con los requisitos para ser apóstoles en el mismo sentido que los doce apóstoles, que en realidad ellos han recibido el "don" de apostolado y que ellos son apóstoles en el sentido genérico, en otras palabras, en el mismo sentido que Timoteo, Epafrodito, Andronico y Junias, y muchos otros mensajeros (apóstolos) enviados por las iglesias (2 Corintios 8:23). Ellos arguyen que no hay nada en la Biblia que indique que los apóstoles no sean para hoy día. Dicen que ellos son comisionados como apóstoles por las iglesias tal como los mensajeros (apóstolos) que comisionaron las iglesias (2 Corintios 8:23). Quisiera conocer más sobre como argüir contra tal argumento. Quisiera pedirles, con toda amabilidad, que me den todos los detalles que haya en la Biblia concerniente a esta curiosidad intelectual de mi parte. Si es posible escribir sobre este asunto particular de manera exhaustiva, no me molesta leer su magnífico estudio de las Escrituras. Espero ansiosamente su contribución para mi crecimiento y les doy gracias de antemano."

 

Los "apóstoles y apóstolas" de hoy, ¿han sido enviados a predicar el evangelio puro por iglesias netamente bíblicas, o se trata de falsos profetas que se arrogan el título de "apóstol" para aumentar y dignificar sus pretensiones?

Los "apóstoles y apóstolas" de hoy, ¿han sido enviados a predicar el evangelio puro por iglesias netamente bíblicas, o se trata de falsos apóstoles que se arrogan el título de "apóstol" para aumentar y dignificar su imagen ante el público?

Comentarios y aclaraciones

Estimado Sr. Ismael, gustosamente respondemos a su petición por más información sobre los “apóstoles” y “apóstolas” del tiempo presente, aunque no sea “de manera exhaustiva” como usted solicita.

Para comenzar, el vocablo “mensajeros”(Reina Valera, 1960) en 2 Corintios 8:23 es la traducción del griego ἀπόστολος, término que significa literalmente “uno enviado [apo, de (partitivo); stello, enviar”, según el Diccionario Bíblico de E. W. Vine. El lexicógrafo Joseph Thayer dice que la palabra quiere decir “un delegado, un mensajero, uno enviado con órdenes”, y que es “aplicado específicamente a los doce apóstoles de Cristo”, como también “en sentido más amplio a otros maestros cristianos eminentes” tales como “Bernabé, Timoteo y Silvano”. En el Diccionario del hebreo y griego por Strong, el vocablo se define como “un delegado, específicamente un embajador del evangelio; oficialmente, un emisario de Cristo (‘apóstol’), (con poderes milagrosos): -apóstol, mensajero, uno que es enviado”. Así que, técnicamente, si, hoy día, un hermano debidamente seleccionado y enviado por una iglesia organizada bíblicamente quisiera identificarse como “apóstol de la iglesia (en tal lugar)”, no estaría quebrantando ninguna ley del Nuevo Testamento. También podría identificarse, o ser identificado, como delegado, mensajero o embajador (de la iglesia en tal lugar). Digo “técnicamente”, pues quizás no convenga, por razones prácticas, que se identifique como “apóstol” debido al concepto popular que las masas, al igual que gran número de eclesiásticos, tienen al escuchar ellos la palabra “apóstol”, pues piensan de inmediato en los “doce apóstoles de Cristo”. Dada esta circunstancia que se vive en la actualidad, cualquiera que tomara la decisión de identificarse hoy día como “apóstol”, estricta y exclusivamente en el sentido de 2 Corintios 8:23, ciertamente debería añadir “apóstol de la iglesia en tal lugar”.

-Pero, ¿por qué no usar, con más sensatez, un distintivo con menos connotaciones confusas para el público? Identificarse sencillamente como “mensajero”, “predicador” o “evangelista”. ¿Por qué de pronto en los escenarios religiosos del presente esta modalidad cada vez más popular de llamarse “apóstol”? ¿Será porque suene mucho más grandioso, como indicando el pináculo de jerarquías eclesiásticas, dominio trascendental, autoridad suprema, ascendencia inigualable, soberanía espiritual? ¿Será por el impacto psicológico que el término tenga en los oyentes? “Yo soy el apóstol fulano.” Seguramente, el oyente medio de hoy día asociaría “apóstol” en este contexto con los apóstoles escogidos personalmente por Jesucristo, pues, ¿qué conocimiento tendría del uso del término en 2 Corintios 8:23? Además, cabe preguntar: ¿Quiénes están identificándose hoy por hoy como “apóstoles” o “apóstolas”? ¿No son, casi exclusivamente, los predicadores carismáticos e independientes, los protagonistas de espectáculos religiosos, los promotores de evangelios falsos de “prosperidad, autoestima, sanidad, pare de sufrir”, los “dominionistas”, los megalómanos en busca de auto engrandecimiento? El que los tales se autodenominen “apóstoles”, sin explicar por qué o en qué sentido, armoniza perfectamente con su proyección de “súper hombres y mujeres de Dios” con poderes extravagantes y estilos de vida a la par, una proyección totalmente contraria a la de los apóstoles auténticos cuya vida, obras, conceptos de sí, actitudes y atributos se registran en el Nuevo Testamento..

-Abundando un poquito más, este servidor bien podría identificarse como “apóstol” en el sentido de 2 Corintios 8:23, pues he sido enviado a evangelizar y edificar por una congregación cuya organización la constituyen “ancianos” (obispos-pastores) y “diáconos”, justamente conforme al patrón instituido por el Espíritu Santo (Filipenses 1:1; Hechos 14:23; 1 Timoteo 3; Tito 1:3-10). [Estudios sobre esta organización divina se encuentran en www.editoriallapaz.org/salon_preceptos.htm.] Podría decir “Soy apóstol enviado por la iglesia en __________________”, pero opto por no hacerlo, evitando así que piensen los que desconocen este uso del término “apóstol” que estuviera elevándome a la posición de los apóstoles de Cristo, y también eludiendo tener que siempre estar explicando tal uso del término. Prefiero, pues, identificarme como “evangelista, predicador, mensajero o maestro” de la Palabra de Dios. Referente a los “ancianos” mencionados arriba, indico entre paréntesis que tanto “obispos” como “pastores”son sinónimos, y esta verdad queda comprobada al comparar textos tales como 1 Pedro 5:1-4; Hechos 20:17-38; Hebreos 13:7, 17; Tito 1:3-10, etcétera. [Un estudio detallado al respecto se halla en www.editoriallapaz.org/pastor-obispo-anciano-sinonimos.html.] Pero, hoy día muchos ancianos de congregaciones locales prefieren identificarse como “ancianos”, y no como “obispos” o “pastores”, por los usos no bíblicos de estos dos distintivos que hacen infinidad de líderes religiosos y sus simpatizantes de actualidad. En territorios donde predomina el cristianismo, al escuchar la mayoría de las personas el vocablo “obispo”, piensa al instante en obispos tipo católico romano. Más sin embargo, un verdadero obispo constituido de acuerdo con los veintitrés requisitos establecidos por el Espíritu Santo en 1 Timoteo 3:1-7 y Tito 1:5-10 difiere grandemente de obispos católicos romanos. Por ejemplo, Dios requiere que el obispo sea “marido de una sola mujer” y que “gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción…” (1 Timoteo 3:2, 4), que “tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía”, “no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas” (Tito 1:5-9).

La apóstola Sylvia Muñoz. ¿Mujeres apóstolas en la iglesia? No hay ni asomo de tal puesto en la iglesia del Siglo I, conforme al Nuevo Testamento.

La apóstola Sylvia Muñoz. ¿Mujeres apóstolas en la iglesia? No hay ni asomo de tal puesto en la iglesia del Siglo I, conforme al Nuevo Testamento. “…no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1 Timoteo 2:12-14). “Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones…” (1 Corintios 14:33-34).

En cuanto a las “apóstolas” de hoy día, no existe tal vocablo en los diccionarios, ni se encuentra precedente para ellas en la Biblia. Los doce apóstoles originales llamados personalmente por Jesucristo, eran todos varones. Matías, varón, fue escogido para tomar el lugar de Judas Iscariote. Pablo, varón, fue “…constituido predicador y apóstol… y maestro de los gentiles” (1 Timoteo 2:7). Hasta dónde alcance el conocimiento de este servidor, no se aplica el término “apóstol”, en sentido alguno, a ninguna cristiana del Nuevo Testamento. Bien que colaboraran las mujeres cristianas de varias formas en el desarrollo de la iglesia –tema en el que no abundamos aquí [estudios al respecto disponibles en www.editoriallapaz.org/mujer_compilacion.htm]- no las vemos en papeles oficiales tales como “apóstola, evangelista, pastora, mensajera, delegada, embajadora” de congregación alguna. Por otro lado, el Espíritu Santo apunta explícitamente: La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio” (1 Timoteo 2:11-12). Las “apóstolas y pastoras” del presente se indignan ante estas órdenes del Espíritu, argumentando que se fundamentan en costumbres y culturas del Siglo I, así demostrando su ignorancia de la “doctrina de Cristo”, pues las dos razones dadas por el Espíritu no se basan en costumbre o cultura. Dice: “Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1 Timoteo 2:13-14). Esta misma enseñanza fue impartida a toda la iglesia del Siglo I. Dice el apóstol Pablo a los cristianos en Corinto: Como en todas las iglesias de los santos; vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice” (1 Corintios 14:33-34). La mujer que tiene por inspiradas estas doctrinas comprende que jamás podría servir de “apóstola”, ya que enseñar, gobernar y hablar en las congregaciones son tareas de apóstol. Pero, hoy día, las “apóstolas” lo que hacen es precisamente enseñar, dominar al hombre y hablar en las congregaciones. Sin duda, darán cuenta a Dios por sus atrevidas acciones, política y socialmente correctas según criterios humanos vigentes, pero bíblicamente incorrectas. Así pues, la mujer cristiana debidamente sujeta a la Palabra de Dios no recibe jamás ningún “don de apostolado”. Cualquier mujer del presente que reclame haber recibido tal “don” de parte del Espíritu Santo se engaña a sí misma, engañando también a todos los que le crean.

¿Conque los “apóstoles y apóstolas del presente” “dicen que ellos son comisionados como apóstoles por las iglesias tal como los mensajeros (apóstolos) que comisionaron las iglesias (2 Corintios 8:23)”? Bueno, tal vez algunos hayan sido “comisionados” por alguna iglesia, o por un conjunto de iglesias. Pero, según mi conocimiento y mis observaciones personales, muchos de ellos, quizás la gran mayoría, son fundadores de iglesias o concilios, autonombrándose “apóstol, apóstola, pastor, pastora, reverendo, reverenda”, etcétera. Aunque constituyan, al andar el tiempo, algún tipo de organización en su iglesia o concilio, la organización que sea suele estar dominada por “el apóstol”, “la apóstola”, “el pastor”, “la pastora”. Una vez formada semejante organización, pudiera “comisionar” al que la formara, pero su acción no sería nada más que una autorización vacía si retiene “el apóstol”, “la apóstola”, el señorío real sobre “su iglesia”, “su concilio”. Ahora bien, la iglesia que comisionara a una mujer a ser “apóstola” violaría las doctrinas del Espíritu Santo sobre el papel de la mujer en la iglesia, las que ya fueron puestas de relieve en los pasajes citados arriba. Lo mismo es aplicable a “pastora” o “mujer evangelista” en posiciones, o puestos, de “ejercer dominio sobre el hombre”.

Los "apóstoles" de hoy dicen que lo son "en sentido genérico", como lo eran los de 2 Corintios 8:23, pero sus mensajes y ejecutorias distan mucho de los verdaderos apóstoles del Siglo I, bien tratarse de los apóstoles auténticos de Jesucristo y de los apóstoles (mensajeros) seleccionados y enviados por iglesias de Cristo fieles en doctrina y práctica.

Los "apóstoles" de hoy dicen que lo son "en sentido genérico", como lo eran los de 2 Corintios 8:23, pero sus mensajes y ejecutorias difieren mucho de las prédicas y el comportamiento de los verdaderos apóstoles del Siglo I, bien tratarse de los apóstoles auténticos de Jesucristo o de los apóstoles (mensajeros) seleccionados y enviados por iglesias de Cristo fieles en doctrina y práctica.

Llámense “apóstoles en sentido genérico”, o comoquiera que entiendan el término, lo indiscutible es que estos “apóstoles y apóstolas” modernos no actúan ni predican como los apóstoles escogidos directamente por Jesucristo, o como los “apóstoles” (mensajeros, delegados) enviados por las iglesias del Siglo I. Habiendo recopilado abundantes evidencias que sostienen esta evaluación, no volveremos a presentarlas en este escrito. Están disponibles en www.editoriallapaz.org/evangelio_prosperidad_recursos.htm. y www.editoriallapaz.org/salon_pentecostal.htm. Solo dos ejemplos traigo. Los que conozco piden diezmos y hacen mercadería del evangelio de mil maneras mañosas. En cambio, los verdaderos apóstoles del Siglo I no predicaban diezmos, sabiendo que el Antiguo Testamento había sido clavado en la cruz (Colosenses 2:13-17; Hebreos 7:12; 2 Corintios 3:6-17), ni tomaban “la piedad como fuente de ganancia” (1 Timoteo 6:3-10), como tampoco hacían “por avaricia… mercadería” de los hermanos “con palabras fingidas” (2 Pedro 2:1-3), sirviendo “a sus propios vientes” (Romanos 16:18). [Muchos estudios e intercambios sobre estos temas en www.editoriallapaz.org/diezmos_compilacion.htm.] Segundo ejemplo: Mientras los verdaderos apóstoles del Siglo I cumplían fielmente la Gran Comisión del Señor, enseñando no solo la fe y el arrepentimiento como condiciones para salvación sino también el bautismo “para perdón de los pecados” (Marcos 16:16; Hechos 2:38; 22:16), los “apóstoles y apóstolas” modernos eliminan el bautismo de la Gran Comisión, predicando “salvación por fe sola” y “la oración del pecador para perdón”.

Tengamos claro que los trece apóstoles (Pablo hace el número trece) escogidos personalmente por Jesucristo, los que, desde Pentecostés en adelante, trabajaron tan afanosa y efectivamente en el establecimiento de la iglesia en el Siglo I, se distinguían de “apóstoles” (mensajeros) seleccionados y enviados por iglesias, constituyendo el rango más alto de líderes espirituales en la organización espiritual dictada por Dios. “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero, maestros…” (1 Corintios 12:28). Desde el mismo día de Pentecostés, la iglesia debía perseverar “en la doctrina de los apóstoles”(Hechos 2:42). La iglesia está edificada “sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2:19-22). Tan sobresaliente era la función de los apóstoles que sus nombres aparecen sobre los “doce cimientos” de “la gran ciudad santa de Jerusalén”(Apocalipsis 21:14).

-A continuación, anotamos otros textos que destacan la posición única de aquellos apóstoles de Cristo: Efesios 3:5; 4:11; 2 Pedro 3:2 y Judas 17.

-Tenemos a bien enfatizar en particular 2 Corintios 12:12. “Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.” Se infiere que ciertas “señales” sobrenaturales distinguían a los apóstoles escogidos por Jesucristo de los “apóstoles” (“mensajeros”) seleccionados por algunas iglesias. La más grande y visible sería, entendemos, la de impartir dones espirituales (sobrenaturales) por medio de la imposición de manos. Este poder grandioso lo tenían solo y exclusivamente los apóstoles escogidos directamente por Jesucristo. Simón el mago, de Samaria, convertido a Cristo y dejando de practicar la magia (Hechos 8:9-18), vio y comprendió que los apóstoles tenían este poder. Felipe, evangelista, no solo proclamó el “evangelio del reino” en Samaria sino que también hizo “señales y grandes milagros”, pero no poseía el poder de impartir dones sobrenaturales. “Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan…” Estos dos apóstoles de Jesucristo “imponían las manos”a los samaritanos convertidos para que recibieran dones sobrenaturales. Entonces, “Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero…”. ¿Cómo se impartían dones sobrenaturales? “…por la imposición de las manos de los apóstoles…” Específicamente por este medio, muchos cristianos del Siglo I fueron capacitados para hacer milagros, sanidades, predicar en otros idiomas sin haberlos aprendido, etcétera, pero ninguno de ellos podía hacer “señales de apóstol”. Por ejemplo, ninguno podía impartir dones sobrenaturales por la imposición de manos. ¿Cuántos de los autonombrados “apóstoles y apóstolas” de actualidad comprenden lo que Simón pudo ver y comprender? ¿Cuántos de ellos pretenden impartir dones sobrenaturales? Quienesquiera que sean, se equivocan, engañándose y engañado con “señales y prodigios mentirosos”, “por cuanto no” reciben “el amor de la verdad para ser salvos” (2 Tesalonicenses 2:8-10). [Se analiza el caso de Simón el mago en www.editoriallapaz.org/simon-mago-salvo-o-no-salvo.html. Estudios sobre dones espirituales, “el don del Espíritu Santo”, etcétera, están disponibles en www.editoriallapaz.org/espiritu_santo_lista_recursos.htm.]

-Por último, llamamos atención a la declaración de Pablo en Gálatas 1:1. “Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos) Los “apóstoles” (“mensajeros”) de 2 Corintios 8:23 fueron nombrados por hombres, es decir, por miembros de las iglesias que los seleccionaron, que los encargaron con la misión para la cual fueron designados (2 Corintios 8:16-24). En cambio, Pablo no era apóstol “de hombres ni por hombre” sino “apóstol… por Jesucristo y por Dios el Padre…”. Bien que algunos de los “apóstoles” de actualidad hayan sido nombrados por iglesias que los respalden o que sean “apóstoles” autonombrados, de una realidad no puede haber duda alguna, a saber: ¡son “apóstoles” de hombres, ya de buenos ya de pervertidos! En definitiva, ¡no son apóstoles “por Jesucristo y por Dios el Padre”! Qué tengan, pues, sumo cuidado al tomar el distintivo de “apóstoles”, a no ser que Dios los rebaje en el día final a una posición inferior al más pequeño y humilde en el Reino de su amado Hijo, es decir, que se queden del todo eliminados, siendo contados como indignos de salvación eterna. El cristiano bien instruido y precavido tendrá presente en todo momento que ha habido, aun desde el Siglo I, “falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza cómo ángel de luz”(2 Corintios 11:13-15). ¡Dios nos libre de los tales!

Los doce "apóstoles" de la Iglesia Mormona figuran entre los "falsos apóstoles" de actualidad.
Los doce “apóstoles” de la Iglesia Mormona (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) figuran en los “falsos apóstoles” de actualidad. La organización de esta iglesia es una amalgama increíble de elementos tomados del Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y otras fuentes. Una verdadera mixtura exótica, como también sus doctrinas, pero también poderosa por su forma de enseñorearse de toda la feligresía. En www.editoriallapaz.org/mormones.htm se recopilan datos sobre el comienzo violento de los mormones, su fundador Joseph Smith, muerto en un motín a los treinta y nueve años de edad, y algunas de las doctrinas extrañas de la secta.

 

Torpezas y escándalos de los "apóstoles" modernos de "prosperidad-autoestima"

¡Falsos profetas! ¡Falsas enseñanzas! por Wuiston Medina

Pablo de Tarso, verdadero apóstol por doble mandato divino

 

  

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