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Los DIEZMOS fueron ABOLIDOS cuando Cristo murió en la cruz. Muchos estudios e intercambios en esta Web.

Ofrendas voluntarias, según cada uno haya prosperado, dadas cada domingo, es la nueva ley del Nuevo Testamento.

 

 

Marco Antonio disputa la interpretación y aplicación de 1 Corintios 16:1-2 en nuestros estudios.

Plantea que “NO HAY UN SOLO TEXTO EN LA BIBLIA QUE DIGA QUE ESTAMOS OBLIGADOS A DAR DINERO EN LA IGLESIA”. Dice que los cristianos en Corinto debían apartar sus ofrendas cada uno “en su casa”, citando la versión Reina Valera de 1909 de 1 Corintios 16:2. Escudriñamos estas y otras afirmaciones del Sr. Marco Antonio con el propósito primordial de aprender más sobre procedimientos de la iglesia del Siglo I en lo concerniente a la colecta y el uso de ofrendas. ¿Acaso hayamos fallado en la interpretación y aplicación correctas de 1 Corintios 16:1-2?


En su reunión del primer día de la semana, los feligreses de una congregación del Siglo XXI apartan una ofrenda voluntaria de dinero, cada uno dando "según haya prosperado". Lo recaudado se utiliza para realizar obras benévolas, evangelísticas y otras actividades de la iglesia. ¿Procede bíblicamente esta congregación?

 

-La versión Reina Valera de 1909 dice: “Cuanto á la colecta para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere; para que cuando yo llegare, no se hagan entonces colectas”.

-El mismo texto según la Reina Valera de 1960: “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”. 

-Y el griego dice: (1)  Περὶ δὲ τῆς λογείας τῆς εἰς τοὺς ἁγίους, ὥσπερ διέταξα ταῖς ἐκκλησίαις τῆς Γαλατίας, οὕτως καὶ ὑμεῖς ποιήσατε.  (2)  κατὰ μίαν σαββάτου ἕκαστος ὑμῶν παρ' ἑαυτῷ τιθέτω θησαυρίζων τι ἐὰν εὐοδῶται, ἵνα μὴ ὅταν ἔλθω τότε λογεῖαι γίνωνται.

 

“ESTIMADO HERMANO,

ME SIGO PREGUNTANDO PORQUE UTILIZAN EL TEXTO BIBLICO I DE CORINTIOS 16:1-2 COMO UN MANDAMIENTO PARA PEDIR DINERO EN LA IGLESIA. NO PODEMOS UTILIZAR ESTE TEXTO Y OTROS MAS PARA OBLIGAR, EXIGIR NI EXTORSIONAR A LOS HERMANOS A QUE DEN DINERO.”

-Comentario. Estimado Marco Antonio, durante todos mis años en la iglesia de Cristo, es decir, en congregaciones legítimamente regidas por el Nuevo Testamento, no he sabido de evangelistas, ancianos (obispos) o maestros que “obligaran, exigieran o extorsionaran a los hermanos”, apoyándose en 1 Corintios 16:1-2. Desde luego, mi experiencia personal es limitada. He conocido sí a muchos que han citado referido texto con el fin de animar a los hermanos a ofrendar “cada primer día de la semana” según hayan “prosperado”, pero a ninguno que llegara al extremo de exigir o extorsionar. 

“NO HAY UN SOLO TEXTO EN LA BIBLIA QUE DIGA QUE ESTAMOS OBLIGADOS A DAR DINERO EN LA IGLESIA. NO ES UN ACTO DE ADORACION EN EL CULTO A DIOS. CON ESTO NO QUIERO DECIR QUE NO SE TENGA QUE DAR DINERO PARA EL SOSTENIMIENTO DE LA IGLESIA.”

-Comentarios.

 

-Al decir usted “en la iglesia”, supongo que la idea sea la de dar dinero en una reunión de la iglesia. Bien que este servidor dé dinero en reuniones de la iglesia o fuera de ellas, estaría aportando, como miembro de la iglesia, a la causa de Dios en la tierra.

 

-Tengamos presente una verdad evidente al analizar las circunstancias de la obra benévola que el apóstol inició a favor de los necesitados en Judea, a saber, lo puesto “aparte” por los corintios fue dinero, y no víveres, carnes, frutas, etcétera. Estas cosas, guardadas por más de unos pocos días, se dañarían. Además, el apóstol Pablo y sus colaboradores no llevarían, planteamos, cantidades de tales cosas desde Corinto hasta Jerusalén, largo viaje que en aquel entonces tomaría hasta meses. Así que, dinero es lo que apartarían los cristianos en Corinto y Galacia “cada primer día de la semana”.

 

-¿Cuándo apartarían el dinero? “Cada primer día de la semana…” ¿Cuándo se reunían las congregaciones? “El primer día de la semana”, según Hechos 20:7. Tal vez se reunieran algunas congregaciones, o muchas, en otros días de la semana, pero cada una al menos una vez cada domingo. ¿Qué hacían en sus reuniones “el primer día de la semana”?

 

1.  Comían todos juntos la “cena del Señor” (Hechos 20:7; 1 Corintios 11:17-31) en memoria de la muerte expiatoria de Cristo.

2.  Oraban (1 Corintios 14:16).

3.  Escuchaban expuesto el “nuevo pacto” de Cristo. Durante los primeros quince años de la Era Cristiana, mediante dones sobrenaturales, luego, comenzando en el año 45 d. C., también mediante la lectura de epístolas apostólicas en algunas congregaciones. “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación…” (1 Corintios 14:26).

4.  Cantaban. Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo…” Entiéndase, alabanza cantada revelada por el Espíritu. La iglesia en Éfeso cantaba en sus reuniones (Efesios 5:19); también la de Colosas (Colosenses 3:16).

 

-Ahora bien, al instruir Pablo a los cristianos a apartar dinero “cada primer día de la semana”, lo más lógico sería asumir que lo hicieran al reunirse “el primer día de la semana”. Digo “asumir”, pues la revelación inspirada no dice explícitamente que lo hicieran así. Más sin embargo, la implicación es muy fuerte por la conexión entre “reunirse el primer día” y “ofrendar el primer día”. Otros deberes y actos de culto los efectuaban al reunirse “como iglesia” (1 Corintios 11:18). ¿Por qué no el de ofrendar? Desde luego, de haber argumentos bíblicos irrefutables contra ofrendar los cristianos en sus reuniones dominicales, quedaría sin lugar la implicación mencionada. Sr. Marco Antonio, usted está seguro de contar con tal argumento, basado en la versión Reina Valera de 1909 de 1 Corintios 16:1-2, y en la próxima sección lo analizamos.

 

-Pero antes, tomamos nota de lo que sea, se supone, una aclaración suya. Dice usted: “CON ESTO NO QUIERO DECIR QUE NO SE TENGA QUE DAR DINERO PARA EL SOSTENIMIENTO DE LA IGLESIA.” A decir verdad, esta declaración suya engendra hasta más problemáticas. ¿Qué abarca “el sostenimiento de la iglesia”? ¿Acaso no incluya obras benévolas tal cual la administrada por Pablo y sus compañeros (2 Corintios 8:20)? ¿Cuándo, dónde y siguiendo cuál norma se da “dinero para el sostenimiento de la iglesia”? ¿Qué mandamiento o ejemplo al respecto se encuentra en el Nuevo Testamento? 

 

“LE PIDO POR FAVOR QUE LEA EL MISMO TEXTO DE I DE CORINTIOS 16:1-2 EN LA VERSION DE LA REINA VALERA DE 1909 Y SE DARA CUENTA QUE NO TIENE NADA QUE VER CON LO QUE USTED AFIRMA. USTED LO TOMA COMO UN MANDAMIENTO DE HOMBRES, NO DE DIOS.”

-Análisis. Gustosamente, leo y estudio 1 Corintios 16:1-2, según la versión Reina Valera de 1909. Pero no sin antes presentar una aclaración preliminar. Dice usted que yo tomo este texto “como un mandamiento de hombres, no de Dios”. Sinceramente, no me explico esta percepción equivocada suya, siendo lo contrario mi convicción, pues el texto lo tengo como la revelación de Dios de un ejemplo apostólico digno a seguir en lo concerniente a la colección de ofrendas a beneficio de menesterosos.

-La versión Reina Valera de 1909 dice: “Cuanto á la colecta para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere; para que cuando yo llegare, no se hagan entonces colectas.

-Comparando, la Reina Valera de 1960 dice: “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”. 

-Y el griego dice: (1)  Περὶ δὲ τῆς λογείας τῆς εἰς τοὺς ἁγίους, ὥσπερ διέταξα ταῖς ἐκκλησίαις τῆς Γαλατίας, οὕτως καὶ ὑμεῖς ποιήσατε.  (2)  κατὰ μίαν σαββάτου ἕκαστος ὑμῶν παρ' ἑαυτῷ τιθέτω θησαυρίζων τι ἐὰν εὐοδῶται, ἵνα μὴ ὅταν ἔλθω τότε λογεῖαι γίνωνται.

-El Interlinear inglés (King James Version) – griego de 1 Corintios 16:2 lee como sigue:

 2 6"> Upon the first day of the week let every one of you lay by him instore, as God hath prospered him, that there be no gatherings when I come.

kata; {PREP} mivan {N-ASF} sabbavtou {N-GSN} e&kasto? {A-NSM} uJmw'n {P-2GP} parj {PREP} eJautw'/ {F-3DSM} tiqevtw {V-PAM-3S} qhsaurivzwn {V-PAP-NSM} o& {R-ASN} ti {X-ASN} eja;n {COND} eujodw'tai, {V-PPS-3S} i&na {CONJ} mh; {PRT} o&tan {CONJ} e~lqw {V-2AAS-1S} tovte {ADV} logei'ai {N-NPF} givnwntai. {V-PNS-3P}

 

-Afirmaciones mías. ¿Qué es lo que este servidor ha afirmado en estudios sobre este pasaje? (1) Definitivamente, lo he citado para probar que los cristianos no tenemos que diezmar, apoyándome en las cláusulas “…cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado. El mandato apostólico no es diezmar sino poner “aparte algo, según haya prosperado”. (2) Además, he apelado a la frase “cada primer día de la semana” para sostener que la iglesia no está obligada a ofrendar todos los días o cada vez que se reúna. (3) He dicho también que las congregaciones del presente regidas por el Nuevo Testamento siguen el patrón bíblico al apartar los feligreses ofrendas voluntarias “cada primer día de la semana” en sus reuniones cada domingo.

 

-Usted dice que la traducción dada por la versión Reina Valera de 1909 rinde nula la tercera afirmación mía, ya que referida versión traduce 1 Corintios 16:2 de la siguiente manera: Cada primer día de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere…”.

 

-Respondo que la frase “en su casa” no se encuentra en el griego original. No sé mucho de griego, pero quizás lo suficiente para identificar, con la ayuda de un interlinear y otras fuentes, ciertas palabras.

 

-Por ejemplo, el vocablo en griego traducido “casa”. En Hechos 2:2, la palabra griega para “casa” es oi\kon. “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa [oi\<kon] donde estaban sentados.” oi\kon significa, según lexicanos en Bible Study Tools, “una casa, una casa habitada, un hogar”. Escrutando cuidadosamente el texto griego arriba de 1 Corintios 16:1-2, no encuentro el vocablo oi\kon. ¿Acaso lo ve usted? Ni veo “casa” en la Reina Valera de 1960. Tampoco en la versión Rey Santiago en ingles. Pregunto: ¿Erraron los traductores de estas dos versiones al no incluir “en su casa” en la traducción? Deduzco que no, por la sencilla razón de que “casa” no aparece, recalco, en el griego original.

 

-Otro ejemplo importante: el vocablo griego Qhsaurivzw. Tanto en la cita arriba del texto griego como en el Interlinear también citado, he ennegrecido este vocablo Qhsaurivzw. Según Bible Study Tools, quiere decir: “Juntar y almacenar, amontonar, guardar; acumular riquezas; mantener almacenado, reservar”.

 

-En la Valera de 1960, Qhsaurivzw  se traduce “…ponga aparte… guardándolo…”.

 

-En la versión Rey Santiago, en inglés, se traduce “…lay by him in store…”.

 

-En la Valera de 1909, se traduce “…aparte en su casa, guardando…”. Pero, ¡la definición de Qhsaurivzw  no abarca, en definitiva, el lugar donde “almacenar, amontonar, guardar, reservar” lo apartado, cual cosa sea! Por lo tanto, “en su casa”, en la Valera de 1909 ha de clasificarse como un comentario insertado por el traductor, o los traductores, y no una traducción válida. Huelga decir que los traductores no son infalibles. Su solemne deber es cuidarse de añadir cualquier dato, idea, concepto, interpretación, no encontrado en el original.

 

-Así que, respetado Sr. Marco Antonio, la versión Valera de 1909 no rinde nula la tercera afirmación de este servidor sobre 1 Corintios 16:1-2. El texto original simplemente no estipula dónde guardar lo apartado “cada primer día de la semana”. Consiguientemente, los cristianos en Corinto no estaban obligados a apartar “cada primer día de la semana” una ofrenda, cada uno, en su propia casa, so pena de infringir, de no hacerlo exactamente así, una directiva apostólica. Con todo, “guardando lo que…” es la instrucción, según la Valera de 1909, sobre qué hacer con el dinero apartado cada domingo, y “guardándolo”, la de la Valera de 1960. Guardarlo, pues, cada uno. ¿No implica esta instrucción: “guardarlo cada uno en su propia casa”? No necesariamente, opina este servidor. Diciendo “guardándolo”, sin especificar el Espíritu Santo dónde o cómo guardarlo, parece dejar a discreción del dador el dónde y cómo. Así pues,…

 

-Si lo guarda en un lugar seguro de su casa, no quebranta ninguna directriz divina. Lo mismo que si lo guardara en su negocio, taller, almacén o un banco,

 

-Por otra parte, si se lo entrega a los ancianos (obispos) de la congregación local a la cual pertenece, o no contando la iglesia con ancianos, a varones probados y tenidos por dignos de confianza (1 Corintios 16:15-16), pidiéndoles que lo guarden, tal es su prerrogativa; no hace mal. Ciertamente, algunas consideraciones circunstanciales ya presentadas indican que esto es lo que hicieran algunos cristianos, si bien no todos, en Corinto. Probar que no lo hicieran así me luce imposible. A continuación, traigo a colación todavía más consideraciones circunstanciales.

 

-El apóstol Pablo envió a la iglesia en Corinto a por lo menos tres compañeros suyos, incluso el evangelista Tito (2 Corintios 8:6, 16-18, 22-24), con el propósito de que ayudaran a los cristianos en aquella ciudad a preparar “esta ofrenda abundante”, o “donativo” (2 Corintios 8:19-20), destinado a los hermanos de Judea. “Pero he enviado a los hermanos para que nuestro gloriarnos de vosotros no sea en vano…  …tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primeramente a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad…” (2 Corintios 9:3-5). Mas, ¿cómo cumplir aquellos hermanos enviados por Pablo su misión en Corinto si cada cristiano de aquella iglesia estuviera apartando, guardando y acumulando, privadamente, en su casa, sus aportaciones de “cada primer día de la semana”? ¿Cómo contabilizar ellos las aportaciones? ¿Acaso yendo casa por casa cada semana, inquiriendo, anotando y sumando las cantidades que cada individuo o familia reportara? Dada la participación personal de los compañeros de Pablo en el proceso largo [más de un año -2 Corintios 8:10; 9:2] de colectar aquel “donativo”, ¿no le parece más lógico inducir que los cristianos en Corinto entregaran sus ofrendas de cada primer día a los administradores de la congregación, encargándoles de guardarlas hasta la llegada de Pablo?

 

-Suponiendo que la orden emitida por Pablo fuera que cada miembro de la iglesia en Corinto guardara en su casa una ofrenda cada semana, naturalmente surgiría la pregunta: ¿Por qué especificar “cada primer día de la semana” para tal ofrenda, pudiendo apartarla cada cristiano en particular el día de la semana que más le conviniera? Máxime, tratándose, como bien dice usted, Sr. Marco Antonio, de una acción que no es un “acto de culto”, o sea, un acto de adoración dirigido directamente a Dios.

 

-Desde el año 30 d. C., cuando la iglesia en Jerusalén fue fundada, hasta el año 32-33, muchos cristianos de aquella congregación, cuya feligresía se contaba en decenas de miles, vendían sus “heredades o casas… y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles…” (Hechos 4:34-35). No guardaba ni administraba cada uno, individualmente, su ofrenda, por generosa que fuera, sino que todos entregaban sus ofrendas a los apóstoles, siendo estos los administradores de aquella iglesia durante su etapa inicial. El sentido común nos dice que este proceder es más sabio y práctico que constituir a cada cristiano dueño y administrador de sus propias ofrendas, incluso, a neófitos, inconstantes o ineptos en finanzas. Trasladándonos de nuevo a Corinto, sabio y práctico sería el cristiano en aquella ciudad que entregara su ofrenda de cada primer día a los administradores de la congregación, con el mutuo acuerdo de que la guardaran para el propósito anunciado.

 

-Hoy día, en la inmensa mayoría de las congregaciones regidas por el Nuevo Testamento, los cristianos apartan cada domingo una ofrenda, cada uno “según haya prosperado”. Responden a necesitadas presentadas por los ancianos (obispos) que los gobiernan, alimentan y cuidan espiritualmente, o por administradores que los guían y ayudan. Entregan sus ofrendas voluntarias a ellos, confiados en que sus sabios guías maduros las utilicen para los propósitos dados a conocer. Sucede a menudo que los guías de una congregación presentan a los feligreses, tal cual Pablo y sus ayudantes a la iglesia en Corinto, alguna necesidad grande que requiera la acumulación de fondos considerables, pidiendo a la feligresía su cooperación cada domingo a través de tiempo determinado –meses, dos años, cinco años. Entonces, los miembros que pueden y quieren dan sus ofrendas cada domingo, entregándoselas a los encargados, quienes las guardan y las utilizan para el fin, o los fines, fijados. ¿Qué mal hay en este proceder? ¿Cuál ley, norma o ejemplo del Nuevo Testamento se viola?

 

-¿Qué hay, pues? ¿Acaso no valga nada para la iglesia del presente el ejemplo que nos dan el apóstol Pablo, sus compañeros y las iglesias de Acaya, Macedonia y Asia al llevar a cabo todos ellos la colecta de una “ofrenda abundante” para socorrer a los necesitados en Judea? ¿Actuaban de acuerdo con la voluntad del Espíritu Santo o procedían como personas no guiadas por el Espíritu? Y si contaban con la dirección del Espíritu de Dios, ¿erramos al enseñar que hoy día deberíamos seguir las mismas directrices asentadas por el apóstol Pablo? Este procuraba “hacer las cosas honradamente, no solo delante del Señor, sino también delante de los hombres” (2 Corintios 8:21). Hagamos, pues, otro tanto. 

 

“PABLO ESTA HABLANDO DE COLECTAS, NO DE OFRENDAS, SON TERMINOS MUY DISTINTOS.”

-Comentario. Le sugiero consultar diccionarios sobre el significado de “colecta” y “ofrenda”. La misma palabra griega traducida “colecta” en la Valera de 1909 es traducida “ofrenda” en la Valera de 1960.

“PABLO HABLA DE HACERLO EN SU CASA, NO EN LA IGLESIA.”

-Comentario. ¡FALSO! Sin fundamento en textos bíblicos o ejemplos de la iglesia del Siglo I.

“PABLO NO PUEDE DAR UN MANDAMIENTO Y DESPUES QUITARLO ("para que cuando yo llegare, no se hagan entonces colectas"). SE TRATA DE UNA COLECTA QUE TENIA QUE LLEVARSE A JERUSALEN.”

-Comentario. Al decir el apóstol Pablo “para que cuando yo llegare, no se hagan entonces colectas”, está enfocando una colecta (ofrenda) en particular, a saber, la destinada a aliviar la escasez en Judea. La iglesia en Corinto debía tener esa ofrenda completamente preparada antes de la llegada de Pablo, y no, en definitiva, esperar hasta que llegara el apóstol para completarla, ni mucho menos, empezar a reunirla. De cierto, el apóstol no estaría diciendo a la iglesia en Corinto que después de reunir la ofrenda para Judea no volviera a hacer ninguna otra ofrenda en el futuro. ¿Acaso fuera la colecta de Corinto para Judea la única que jamás aquella congregación pudiera llevar a cabo? ¿No seguiría la congregación aportando para obras benévolas y evangelísticas? 

“NO PODEMOS ADULTERAR NI TORCER LO QUE DICE PABLO PARA CONVERTIRLO EN UN MANDAMINETO PERMANENTE.”

-Comentario. Me limito a observar que las congregaciones del presente confrontan, efectivamente, necesidades perenes, o “permanentes”, pues siempre ocurren hambrunas y desastres naturales en distintos lugares del globo terráqueo, y no falta nunca gente pobre, enferma, desempleada, desamparada, marginada, abandonada, que necesite de nuestra compasión y ayuda generosa. Más sabia, pues, es la congregación que tenga fondos acumulados con los que responder enseguida que la que espera hasta el evento o situación para entonces iniciar la recaudación de ofrendas. Por otro lado, ¿no es “permanente” la necesidad de predicar el evangelio, y por ende, “permanente” la necesidad de sostener a obreros capacitados para predicarlo? Entonces, ¿por qué no tener como “permanente” la necesidad de apartar una ofrenda generosa “cada primer día de la semana”?

“ESTE MISMO ERROR LO COMETEN MUCHAS IGLESIAS DE CRISTO POR QUE SIGUEN PENSANDO COMO "EVANGELICOS" QUE SOLO LES INTERESA EL DINERO DE LOS HERMANOS Y CONSTRUIR IGLESIAS TIPOS COLISEOS SIN DARSE CUENTA QUE LA IGLESIA PRIMITIVA LOS HERMANOS SE REUNIAN EN CASAS.”

-Comentario. Mi percepción de “muchas iglesias de Cristo” difiere notablemente de la suya. Conozco a muchas que se interesan, no por “el dinero de los hermanos”, sino por hacer grandes obras benévolas y evangelísticas. Qué sus ancianos (obispos) o guías exhorten a los feligreses a ofrendar generosamente, ¡esto no es pecado! Consideremos las repetidas exhortaciones de Pablo a la iglesia en Corinto. Eso de “iglesias tipos coliseos” lo reservamos para quizás algún análisis futuro. En cuanto a lo de “reunirse los hermanos de la iglesia primitiva en casas”, le recuerdo que la enorme congregación de Jerusalén se reunía en los pórticos y plazas del templo, y que, lógicamente, otras congregaciones grandes del Siglo I no cabrían en una sola casa privada. “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar…” (1 Corintios 14:23). No dice “casa” sino “lugar”. ¿Cuál “lugar”? No se especifica “casa”, “casa alquilada”, “casa o propiedad comprada”. Cualquier lugar adecuado y propio para reuniones del pueblo de Dios, ya sin costo alguno, alquilado, arrendado o comprado.

-Seguimos dispuestos al diálogo. Siempre en busca de más entendimiento espiritual, con el deseo de afinar el conocimiento de la “buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” y hacer aplicaciones acertadas. Su servidor en el Señor, Homero Shappley de Álamo.

“DISCULPE LAS MOLESTIAS.

SALUDOS

MARCO ANTONIO”

 

Los DIEZMOS fueron ABOLIDOS cuando Cristo murió en la cruz. Muchos estudios e intercambios en esta Web.

Ofrendas voluntarias, según cada uno haya prosperado, dadas cada domingo, es la nueva ley del Nuevo Testamento.

 

  

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