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Música cristiana contemporánea y tradicional

La cuestión del uso de instrumentos de música
en el culto a Dios

No cuestiona su aprobación divina la inmensa mayoría de
los adoradores del presente. Sin embargo, alabar con
instrumentos de música es, a la luz de la historia,
un fenómeno de tiempos modernos.

Explotando a cientos de millones de consumidores “creyentes”,
los “artistas cristianos”, sus promotores y las empresas “cristianas”
que mercadean infinidad de discos compactos, aun montando
“espectáculos” a la manera del mundo inconverso,
encuentran en la “música cristiana contemporánea”
una mina sumamente lucrativa.

Suscitan dudas y controversias en torno a la introducción en las
alabanzas de “música cristiana rap, rock, salsa, merengue,
bachata, mariachi, reguetón” y otros ritmos populares.

Contra estas corrientes arrolladoras de “innovaciones modernas”
en las alabanzas, planteamos que tocar instrumentos de música
en culto a Dios, como además para entretener, emocionar o
incentivar tanto a adoradores como al gentío inconverso,
carece de respaldo bíblico, y ofrecemos para el
análisis objetivo e inteligente…

RAZONES DE GRAN PESO
para excluir los instrumentos de música
del culto de la iglesia y de toda actividad espiritual.

 Parte 1

Fuertes razones hallamos en el “cambio de ley”
que efectuó Dios mismo (Hebreos 7:12),
y en la naturaleza espiritual de la adoración
conforme al Nuevo Testamento.

 

I.  Razones principales para vetar el uso de instrumentos de música en la adoración descansan en el “cambio de ley” que efectuó Dios mismo (Hebreos 7:12), y en la naturaleza espiritual de la adoración conforme al Nuevo Testamento.

A.  Cuando Jesucristo fue clavado en la cruz, también el Antiguo Testamento quedó clavado en la misma madera. “Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz(Colosenses 2:14-16; 2 Corintios 3:6-17).

B.  Inaugurada la Era Cristiana en el día de Pentecostés del año 33 d.C. (Hechos 2), la iglesia establecida en aquel día recibe un testamento “mejor” que aquel Antiguo Testamento (Hebreos 8:6-13), siendo “Jesús el Mediador” de este “nuevo pacto” superior (Hebreos 9:15-17; 12:24) “establecido sobre mejores promesas”. “Jesús es hecho fiador de un mejor pacto” (Hebreos 7:22).

C. Los CAMBIOS son amplios y drásticos, elevándose lo espiritual del Nuevo Testamento muy por encima de lo material del Antiguo Testamento.

1.  El pueblo electo de Dios cambia: de pueblo terrenal (Israel, según la carne), a pueblo espiritual, o sea, la iglesia, la cual es “casa espiritual” (1 Pedro 2:5). Se reitera: “casa espiritual”.

a)  La iglesia es el reino de Dios en la tierra (Colosenses 1:13; Juan 6:1-7; Hechos 20:25; Hebreos 12:25-29).

b)  Dijo Cristo a Pilato: Mi reino no es de este mundo... mi reino no es de aquí” (Juan 18:36). El reino de Dios no es terrenal sino espiritual. La iglesia es el reino de Dios en la tierra. Por lo tanto, la iglesia es espiritual.

c)  La iglesia es “linaje escogido... nación santa, pueblo adquirido por Dios... pueblo de Dios” (1 Pedro 2:9-10), suplantando, en los designios de Dios, al Israel según la carne.

2.  El sacerdocio cambia. Cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley (Hebreos 7:12).

a)  El nuevo sumo sacerdote es Cristo quien “fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec” (Hebreos 5:10). Este  nuevo sumo sacerdote “permanece para siempre”, pues tiene “un sacerdocio inmutable” (Hebreos 7:24).

b)  El sacerdocio levítico pasa a la historia. Dios instituye en su nueva “casa espiritual” un nuevo “sacerdocio santo”, un “sacerdocio real” (1 Pedro 2:5, 9). Todos los fieles de la iglesia, tantos las damas como los varones, constituyen este nuevo sacerdocio santo y real. Escribiendo las siguientes palabras “vosotros... sed edificados... como sacerdocio santo... vosotros sois... real sacerdocio”, el apóstol Pedro se dirige a todos los miembros de la iglesia, y no a una jerarquía eclesiástica exclusivista, tal como la que funciona en la Iglesia Católica Romana.

3.  La ley cambia. “Cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley (Hebreos 7:12).

a)  La ley moral cambia. “Oísteis que fue dicho... Pero yo os digo” (Mateo 5:21-48; 2 Corintios 3:6:17). A continuación, un ejemplo de los cambios hechos por Jesucristo en la ley moral: “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:31-32). Otro ejemplo: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos…” (Mateo 5:43-44). Nadie en sus cabales espirituales porfiaría que estos cambios fueran meramente la “espiritualización de la antigua ley de Moisés” o que el Señor estuviera corrigiendo, nada más, “las tradiciones judías añadidas a la ley mosaica por los rabíes”.

b)  Las leyes sobre comidas, bebidas, días de fiesta, luna nueva, días de reposo, purificaciones, etcétera, cambian (Colosenses 2:14-16; 1 Timoteo 4:1-5). ¡Todo cambia! Bajo el Nuevo Testamento, ¡todo cambia!

4.  Los sacrificios cambian. En cuanto a nosotros los cristianos, somos “sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 Pedro 2:5).

a)  Que conste: ofrecemos “sacrificios espirituales”, y no carnales a la manera del Antiguo Testamento. No ofrecemos sacrificios de machos cabríos, corderos o tórtolas. Nuestros sacrificios son espirituales.

b)  Entre nuestros “sacrificios espirituales” se encuentran los siguientes:

(1)  Alabanzas. “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (Hebreos 13:15). “Alabanza” es la traducción del griego aineo”.

(2)  Obras benévolas. “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios” (Hebreos 13:16).

(3)  Quizá el salmista David anticipara estos sacrificios espirituales al escribir: “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmo 51:17).

5.  El altar cambia. Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo” (Hebreos 13:10). Este “tabernáculo” era el lugar sagrado de Israel. En el atrio del tabernáculo, o templo, se encontraba el altar de holocaustos, donde los sacerdotes levíticos sacrificaban animales conforme a la Antigua Ley recibida en el monte Sinaí.

a)  El “altar” de los cristianos no es el de los holocaustos. El nuestro no es literal. Jesucristo no fue ofrecido sobre el altar de los holocaustos sino que fue sacrificado en “un lugar llamado Gólgota, que traducido es: Lugar  de la Calavera” (Marcos 15:22). Pero, aun este lugar adquiere matices de simbología espiritual en el lenguaje retórico, en parte, de Hebreos 13:12-14. “Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta [de Jerusalén]. Salgamos, pues, a él, fuera del campamento [alusión al “campamento” que formaban las tribus de Israel en el desierto. Éxodo 14:19; 16:13.], llevando su vituperio; porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.” Los cristianos se apartan de los altares y demás instituciones judaicas, acudiendo al “altar” de abnegación, expiación y amor divino sobre el que el Señor ofreció a sí mismo “para santificar al pueblo mediante su propia sangre”.

b)  Comemos del “altar” nuestro al comer la carne y tomar la sangre de Cristo mediante el acto de celebrar la Santa Cena del Señor el primer día de cada semana (Hechos 20:7). “Los que sirven al tabernáculo”, es decir, los que siguen adorando conforme al Antiguo Testamento, “no tienen derecho de comer” de nuestro altar.

6.  La pascua cambia. “Porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Corintios 5:7).

a)  Bajo el Antiguo Testamento, cada familia israelita debía escoger un “animal sin defecto, macho de un año”, tomándolo “de las ovejas o de las cabras”, y sacrificándolo el día décimo del primer mes, según el calendario seguido en aquel tiempo (Éxodo 12:1-28).

b)  En cambio, conforme al Nuevo Testamento, Cristo es la pascua de los cristianos.

7.  El vocablo “cena” adquiere nuevo significado. Nuestra “cena del Señor” no es una cena literal para satisfacer el hambre sino una cena espiritual (1 Corintios 11:17-22).

8.  Cambia el día señalado para el cumplimiento de ciertos deberes espirituales. Nuestro “día del Señor” no es el séptimo día, es decir, el “día de reposo” de la ley mosaica, sino el “primer día de la semana”, o sea, domingo (Apocalipsis 1:10; 1 Corintios 16:1-2; Colosenses 2:14-16).

9.  Cambian las provisiones para el sostenimiento de la obra de Dios en la tierra. La realización de obras evangelísticas y benévolas en el reino espiritual de Dios es costeada mediante ofrendas voluntarias apartadas “el primer día de cada semana” por cristianos que dan alegre y generosamente (1 Corintios 16:1-2; 2 Corintios 8:1-12; 9:6-11). Los diezmos fueron abrogados, juntamente con el sacerdocio levítico para el que fueron destinados.

10.  Cambia la circuncisión. La circuncisión hecha en la carne por Abraham y sus descendientes hasta el tiempo de Cristo no tiene valor alguno bajo el Nuevo Testamento de Cristo. “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor” (Gálatas 5:6). El Espíritu de Dios enseña claramente que la circuncisión que practica el cristiano es espiritual, o sea, “es la del corazón, en espíritu, no en letra” (Romanos 2:25-29).

11.  Cambian los parámetros de la adoración que agrada a Dios. “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:23-24).

a)  Los israelitas adoraban en el templo en Jerusalén conforme al Antiguo Testamento, sacrificando animales, quemando incienso, cantando, tocando instrumentos de música, etcétera. Su culto se centraba en lo material, lo carnal, lo visual.

b)  Fuerte contraste con aquel culto en el “santuario terrenal” hace el culto centrado en lo espiritual del Nuevo Testamento. Durante la Era Cristiana, los “verdaderos adoradores” adoran “en espíritu”, es decir, en su espíritu, su alma, su mente, su corazón. Adoran “en verdad”, o sea, según toda la verdad revelada por el Espíritu Santo (Juan 16:13) en el Nuevo Testamento. A propósito, de haber contenido la antigua ley la “verdad” de Dios para la iglesia, ¿con qué sentido o lógica enviar Jesucristo al Espíritu Santo para revelar de nuevo aquella misma verdad? Es, pues, evidente que el Espíritu Santo traería una “verdad” divina distinta a la de la antigua ley de Moisés.

12.  El incienso cambia. Los verdaderos adoradores que alaban conforme al Nuevo Testamento no queman incienso literal en culto a Dios. El incienso que sube de la iglesia verdadera, llegando hasta el trono de Dios, es espiritual. Esta hermosa verdad se pone de relieve en Apocalipsis 5:8, donde se dice que las “copas llenas de incienso… son las oraciones de los santos”.

D.  Conclusión. Ciertamente, ¡todo ha cambiado bajo el Nuevo Testamento! Abrogado el Antiguo Testamento y entrando en vigor el Nuevo Testamento, ¿qué cosa del Antiguo no ha cambiado? ¿Qué estatuto, institución, ceremonia o acto de adoración no ha cambiado? ¿Cuál o cuáles han sido incorporados, sin cambio alguno, en el Nuevo Testamento?

E.  Aplicación de estas verdades y de esta línea de razonamiento a la cuestión del uso de los instrumentos de música en la adoración de la iglesia.

1.  Al efectuar Dios el cambio total de ley, es necesario inferir que la música no quedó exenta. Lógicamente, también fue cambiada.

a)  Recalcando para enfatizar, es realmente inconcebible que todo lo de “ese culto” (Hebreos 9:9) fuese cambiado menos la música. ¿Todo menos la música? ¿Por qué anular, o abrogar, todas aquellas “ordenanzas de culto” (Hebreos 9:1), con la excepción de la música?

b)  Pero, no estamos limitados a una “inferencia”, por necesaria que fuese, pues, el cambio en la música que agrada a Dios se registra con precisión en el Nuevo Testamento, resaltándose en textos tales como Efesios 5:19. De acuerdo con lo enseñando en este pasaje, se hace melodía, se hace música, se alaba “en el corazón”, y no tocando arpas, liras, salterios, flautas, trompetas u otros instrumentos de música. He aquí el cambio en la música –cambio tan patente, obvio, claro y palpable como los doce cambios señalados en la partida “C”. Cambio reforzado grandemente por los mandamientos, los ejemplos y las directrices neotestamentarias que regulan la música en la iglesia del Señor. ¿Con qué razón o justificación afirmar, categóricamente, que Dios no cambiara la música al cambiar él mismo la ley? Que conste: no una parte de la ley antigua dada a Israel sino toda aquella ley. Desde Cristo en adelante, Dios hace una “nueva creación” (Gálatas 6:15), y esta “nueva creación” requiere una nueva ley espiritual.

c)  El cambio en el tipo de música que agrada a Dios durante la Era Cristiana también se confirma en 1 Corintios 14:26. “Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo.” ¿Se alude a los salmos del Antiguo Testamento? De modo alguno. El Espíritu Santo está exponiendo, a través del apóstol Pablo, el tema de los dones sobrenaturales, y el contexto exige que “salmo” se entienda como salmo revelado por el Espíritu para la iglesia. ¡Nuevos salmos para la “nueva creación”! Salmos diferentes a los que compuso David. Salmos a tono con la naturaleza espiritual de iglesia. Salmos espirituales. Una nueva música para el nuevo pueblo de Dios. ¿Cómo pensar que este nuevo pueblo, la iglesia, siguiera cantando los salmos de David y tocando instrumentos de música en acompañamiento? La mayoría de aquellos salmos piden venganza y castigo para los enemigos de David. Así que, ni siquiera serían apropiados para un nuevo pueblo que deja la venganza a Dios (Romanos 12:19).

2.  En el Nuevo Testamento, todo es espiritual“casa espiritual”, sacerdocio espiritual, “sacrificios espirituales”, circuncisión, altar, incienso, pascua y cena espiritual, “cánticos espirituales”, adoración “en espíritu”. Pero, los instrumentos de música no son, por naturaleza, espirituales. Por lo tanto, no armonizan con la naturaleza de la nueva “casa espiritual”, con su adoración espiritual. ¿Con qué justificación introducirlos e imponerlos en la “casa espiritual” de Dios? Objetos discordantes con lo espiritual. Objetos pertenecientes a la categoría de cosas materiales tales como velas, incensarios de oro, inciensos aromáticos, altares de oro o madera preciosa, vestimentas sacerdotales, etcétera.

a)  Se argumenta que el “pan sin levadura” en la Cena del Señor no ha cambiado, que el mismo pan sin levadura consumido en la pascua judía se consume también en la Cena del Señor, y que se trata de un elemento material y no espiritual.

b)  Respondemos: ciertamente, el uso y el significado de pan sin levadura cambian en el Nuevo Testamento.

(1)  Doce tortas de pan sin levadura, seis en cada hilera, se colocaban sobre una mesa en el Lugar Santo del tabernáculo (templo) judío cada siete días, derramándose sobre cada hilera “incienso puro, y será para el pan como perfume, ofrenda encendida a Jehová. Y será de Aarón y de sus hijos, los cuales lo comerán en lugar santo; porque es cosa muy santa para él, de las ofrendas encendidas a Jehová, por derecho perpetuo” (Levítico 24:5-9).

(2)  En la iglesia, regida por el Nuevo Testamento, ¿colocamos doce tortas sobre la mesa del Señor, seis en cada hilera, derramando incienso sobre el pan sin levadura? Negativo. Ni pensarlo. ¿Qué simbolizaban las doce tortas? Los doce patriarcas,  o las doce tribus de Israel. En cambio, el pan sin levadura en la Cena del Señor “es la comunión del cuerpo de Cristo” (1 Corintios 10:16-17). Tomemos nota: consumían las tortas solo los sacerdotes levíticos. ¿Consumen el pan de la Santa Cena solo los líderes de la iglesia? Bien se sabe que todo miembro fiel de la iglesia tiene el derecho y el deber de participar “de aquel mismo pan” que es Cristo, pues todo miembro fiel es sacerdote espiritual (1 Pedro 2:4-9). Referente al uso y el significado de “pan sin levadura” en los dos Testamentos, las diferencias son evidentes y notables.

c)  Aunque “material” el pan sin levadura en la Santa Cena, su naturaleza en el culto es totalmente simbólico y su significado totalmente “espiritual”. En contraste, definitivamente, los instrumentos de música utilizados en la iglesia no son simbólicos sino que constituyen un medio de alabanza, una forma de alabanza.

d)  El argumento de los defensores de los instrumentos parece ser el siguiente. El pan de la Santa Cena es el mismo pan literal del templo judío. Por lo tanto, podemos traer del Antiguo Testamento a la iglesia los instrumentos de música, pues también caen en la categoría de cosas materiales. Conforme a la misma lógica, bien podríamos traer a la iglesia incensarios de oro, incienso, sacrificios literales, juntamente con todo lo demás “literal” de la Antigua Ley.

3.  En el Nuevo Testamento, los vocablos “pueblo”, “hijos de Abraham”, “casa”, “templo”, “sacerdocio”, “sacrificio”, “altar”, “incienso”, “pascua”, “cordero”, “cena”, “circuncisión”, etcétera, adquieren nuevos significados espirituales. ¿Está usted de acuerdo? Pues, ¿con qué razón o lógica exceptuar el vocablo “yallontes (griego), traducido “alabando”, en Efesios 5:19?

a)  No importa el significado de las palabras hebreas en el libro de los Salmos del Antiguo Testamento, equivalentes a yallontes, con sus derivados.

b)  No importa el significado de yallontes  en la Septuaginta, versión griega del Antiguo Testamento.

c)  No importa su significado en la literatura griega secular del tiempo de Cristo y los apóstoles.

d)  No son determinantes e indiscutibles o incontrovertibles los significados que le dan los lexicógrafos tenidos por expertos, pues también son hombres falibles, quizá faltos de la “inteligencia espiritual” (Colosenses 1:9) que hace posible el discernimiento espiritual.

(1)  De nuevo, se resalta la naturaleza sumamente espiritual del Nuevo Testamento. ¿Quién sabe acomodar “lo espiritual a lo espiritual”? ¿Quién sabe “discernir espiritualmente”? Solo “el espiritual” que tiene “inteligencia espiritual” (1 Corintios 2:12-16).

(2)  ¿Tiene el lexicógrafo discernimiento espiritual según el Nuevo Testamento, en adición a sus conocimientos del hebreo, del griego, del latín o del idioma que sea? Lo cierto es que algunos lo evidencian. Por ejemplo:

(a)  El renombrado lexicógrafo Joseph Henry Thayer, D.D., da a yallo la siguiente definición: “rasguear las cuerdas de un instrumento de música de tal manera que vibran ligeramente, tocar un instrumento de cuerdas, tocar el arpa. Cantar, acompañado por la música del arpa. En el Nuevo Testamento, cantar un himno, celebrar mediante cánticos las glorias de Dios, Santiago 5:13” (Léxico griego-inglés del Nuevo Testamento, por Joseph Henry Thayer. American Book Company. Página 675).

(b)  El Sr. Green, en su léxico griego-inglés del Nuevo Testamento, Página 206, define yallo diciendo: “tocar las cuerda….  tocar un instrumento de cuerdas; cantar con música. En el Nuevo Testamento, cantar alabanzas, Romanos 15:9; 1 Corintios 14:15; Efesios 5:19; Santiago 5:13”.

(c)  Tomemos nota, debidamente, de cómo estos dos lexicógrafos distinguen entre el significado de yallo en el Antiguo Testamento, o en la literatura secular, y su significado “en el Nuevo Testamento”. ¡Claro que su significado es diferente en el Nuevo Testamento! Los contextos, los mandamientos y las directrices sobre la adoración asentados por el Espíritu Santo en el Nuevo Testamento sostienen convincentemente esta conclusión. Por tal razón, en Efesios 5:19, los traductores traducen yallontes como “alabando”, y no lo traducen, que conste:

-“tocando el arpa”,

-“tocando instrumentos de música” o…

-“cantando, con el acompañamiento del arpa, pero con la opción de cantar sin el arpa, a discreción del adorador”.

Efectivamente, los traductores acomodan “lo espiritual a lo espiritual”. En cambio, introducir e imponer en la “casa espiritual” de Dios los instrumentos materiales es intentar acomodar lo MATERIAL a lo espiritual, procedimiento que repudiamos los que seguimos el criterio de conservar la naturaleza espiritual de la iglesia y rendir siempre adoración “en espíritu”, como también “en verdad”.

e)  Es determinante el significado que el Espíritu Santo le da al vocablo yallontes, de acuerdo con...

(1)  El contexto particular donde se encuentra la palabra...

(2)  Y el contexto más amplio del testamento donde aparece.

(a)  El contexto más amplio de yallontes  en Efesios 5:19 es el del Nuevo Testamento, donde todo lo del Antiguo Testamento ha sido cambiado, donde “lo espiritual” predomina, y crece y sobreabunda hasta llenarlo todo, desplazando lo material, lo carnal. Es el contexto de frases y términos tomados del Antiguo Testamento que adquieren nuevos significados espirituales en el Nuevo Testamento.

(b)  El contexto particular de yallontes en Efesios 5:19 es el de un vocablo seguido por la frase adverbial, “en vuestros corazones”, la que rinde figurativa la acción señalada por yallontes. Se rasguean sí las cuerdas, las fibras, ¿pero de qué instrumento? ¡El del corazón! Es decir, se hacen vibrar los sentimientos más nobles y puros del corazón, las emociones profundamente espirituales. No se rasguean las cuerdas de un arpa, una lira o un salterio sino las del corazón. En adición a estas consideraciones, observamos que precede el vocablo yallontes  el mandamiento hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales”. “Hablando.” Pero, los instrumentos de música no hablan, y por consiguiente,  tocarlos no responde al mandamiento “hablando”. Su uso simplemente no armoniza con el contexto de Efesios 5:19.

(c)  Tanto el contexto particular como el contexto más amplio el Espíritu Santo mismo los establece, y no este servidor, ni hombre alguno. ¿Quién establece en el Nuevo Testamento el contexto de instituciones, ordenanzas y alabanzas espirituales? El Espíritu Santo. ¿Quién cambia todo lo del Antiguo Testamento? Dios, a través del Espíritu Santo. ¿Quién da nuevos significados a los vocablos del Antiguo Testamento utilizados en el Nuevo? El Espíritu Santo. Por lo tanto, no estamos inventando contextos o argumentos. Al contrario, solo seguimos los que son evidentes en el texto inspirado del Nuevo Testamento.

(3)  La deducción es ineludible: el significado de yallontes  en Efesios 5:19 es “alabando”, o “haciendo melodía”, o “haciendo música”, tocando solo las cuerdas del corazón. De acuerdo con las razones expuestas, el vocablo simplemente no puede tener otro significado. Resumimos:

(a)  Todo lo de la Antigua Ley ha sido cambiado.

(b)  La terminología del Antiguo Testamento utilizada en el Nuevo adquiere nuevos significados.

(c)  El contexto particular y el contexto más amplio de Efesios 5:19 no admiten otro significado.

(d)  Tal significado es el único que armoniza totalmente con “lo espiritual”, es decir, con la naturaleza espiritual de las instituciones, las ordenanzas y las alabanzas autorizadas en el Nuevo Testamento.

(4)  La misma deducción es aplicable a los demás textos en el Nuevo Testamento donde aparecen yallontes, yallo o sus derivados.

(5)  Ya que yallontes puede tener un solo significado en el Nuevo Testamento, Efesios 5:19 no abre paso a la opción de tocar instrumentos de música en la iglesia.

F.  Los cristianos no alabamos a Dios conforme a las ordenanzas del Antiguo Testamento porque aquel Testamento fue abrogado en su totalidad. Adoramos de acuerdo con las instrucciones del Nuevo Testamento.

1.  Apelar a pacto muerto, caducado y clavado en la cruz es lo que hace todo aquel que apela a los significados que tenían yallontes, yallo, etcétera, en el Antiguo Testamento para justificar los instrumentos de música en la iglesia.

2.  Adorar conforme a pacto muerto, caducado y clavado en la cruz es lo que hace todo aquel que toca instrumentos de música en la iglesia, o canta con el acompañamiento de instrumentos de música.

3.  Librado del yugo de esclavitud de la Antigua Ley de Moisés y gozando del gran privilegio de servir a Dios bajo el Nuevo Pacto, este servidor no ejecuta, en culto a Dios, ninguna ordenanza del Antiguo Testamento. Incluso, no toca instrumentos de música, ni aprueba que otros los toquen. Excluidos estos instrumentos del culto de la iglesia, lógicamente quedan vedados para toda actividad espiritual. Por lo tanto, no es correcto tocarlos en cultos celebrados en los hogares cristianos, en campañas al aire libre, en devociones privadas, para entretenerse con “música cristiana”, etcétera. El que esto escribe no compra ni escucha discos o casetes de “música cristiana” donde se escuchan instrumentos de música.

4.  Con sobrada justificación, adaptamos las palabras de Gálatas 5:3 a los que tocan instrumentos de música en la adoración, afirmando que tienen derecho de hacerlo por el significado de yallontes, yallo, y sus derivados, en el Antiguo Testamento. “Y otra vez testifico a todo hombre que” [toca instrumentos de música en la iglesia], “que está obligado a guardar toda la ley.” Por lo tanto, quien apela a aquella “ley” para justificar tocar instrumentos de música en la adoración, también estaría obligado a circuncidarse en su carne, construir un altar literal en el lugar de reunión, ofrecer sobre él un cordero sin mancha, guardar el séptimo día, diezmar y acatar todos los demás decretos de la antigua ley de Moisés, porque si no ha cambiado en el Nuevo Testamento el significado de yallontes, yallo, y sus derivados, ¡tampoco han cambiado de significado los vocablos circuncisión, altar, pascua, sacrificio, diezmo, templo, etcétera! Siguiendo la misma línea de razonamiento, afirmamos que si no es espiritual la música en la iglesia regida por el Nuevo Testamento, pues ¡tampoco podrían catalogarse de “espirituales” los sacrificios, el incienso, la pascua, el altar, etcétera, mencionados en el Nuevo Testamento!

G.  Cuestiones de pecado, comunión, mutuo apoyo, condenación y división.

1.  ¿Es pecado introducir e imponer instrumentos de música en la iglesia? Juzgue usted, querida alma que está analizando el tema de la música en la iglesia.

a)  ¿Es pecado implementar en la iglesia ordenanzas del Antiguo Testamento, sin contar con ningún apoyo exclusivamente neotestamentario? Juzgue usted, teniendo presente la enseñanza apostólica.

(1)  “He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo (Gálatas 5:2). Los judaizantes confesaban el nombre de Cristo, perteneciendo a la iglesia, pero imponían la circuncisión tanto para los gentiles convertidos como para los judíos. ¿Pecaban? La sentencia del apóstol Pablo sobre ellos es la siguiente: “de nada os aprovechará Cristo”. Añade: De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído (Gálatas 5:4). No hay lugar a dudas: ¡pecaban!

(2)  Lógicamente, el lenguaje del Espíritu Santo, a través del apóstol Pablo, es igualmente aplicable a las demás ordenanzas de la antigua ley mosaica. “He aquí, yo Pablo os digo que si” guardan los sábados, se abstienen de alimentos, diezman, edifican altares, queman incienso, se ponen vestimentas sacerdotales, sacrifican corderos o tocan instrumentos de música, “de nada os aprovechará Cristo”. Hacerlo sería seguir “otro evangelio” (Gálatas 1:6-10). Seguir “otro evangelio” es pecar. Introducir en el Nuevo Testamento las ordenanzas del Antiguo Pacto resulta en la creación de “otro evangelio”.

b)  ¿Se encuentra en el Nuevo Testamento apoyo para el uso de instrumentos músicos en la iglesia? ¡NEGATIVO! ¡NINGUNA! La evidencia abunda y sobreabunda. Estimado lector, de rechazar usted la evidencia ya presentada y seguir abogando por la música instrumental en la iglesia, sentimos decirle que no nos queda ningún remedio sino el de informarle que usted está en pecado. Su pecado es el mismo de los gálatas que judaizaban, cayendo usted también en el error de judaizar. Su pecado es el de imponer en la iglesia una ordenanza del Antiguo Testamento, citando la ordenanza tal y como practicada bajo el Antiguo Testamento, apelando al significado de yallontes, yallo, etcétera, de acuerdo con su uso en el Antiguo Testamento. Tal cual el error de los gálatas, el suyo se agrava y se hace muy peligroso, pues causa disensiones y divisiones. “Esta persuasión no procede de aquel que os llama” (Gálatas 5:9).

2.  ¿Comunión y mutuo apoyo?

a)  Muchos judaizantes del Siglo I permanecían en aquellas congregaciones organizadas por los apóstoles y evangelistas, por  ejemplo, en las de Galacia. Pero, no contaban, en definitiva, con la aprobación o el apoyo del Espíritu Santo, quien, a través de los apóstoles, los señalaba y denunciaba continuamente, advirtiéndoles que se estaban apartando de Cristo y que adulteraban el evangelio puro. Con el andar de los años, los fanáticos obstinados formaron sectas judaizantes cuyos integrantes confesaban el nombre de Cristo, pero que también seguían siendo “celosos por la ley” (Hechos 21:20).

b)  Después de la gran apostasía que alcanzó su apogeo durante la Edad Medieval, a principios del Siglo XIX fue iniciada en numerosos lugares la restauración de la iglesia tal cual establecida por Cristo, con su culto “en espíritu y en verdad”. Las congregaciones que se sometieron al Nuevo Testamento, adoraban “unánimes, a una voz” (Romanos 15:5-6), sin instrumentos musicales, hasta el año 1848, fecha que marcó el inicio de una nueva controversia sobre el uso de instrumentos musicales en la adoración. Para la década de los 1860, la controversia se puso candente en la hermandad, optando por los instrumentos, en particular, por el órgano, cada vez más congregaciones. La introducción de los instrumentos causó grandes divisiones, las cuales culminaron en el año 1906 en la creación de la Iglesia Discípulos de Cristo y la Iglesia Cristiana. Estas iglesias han sufrido todavía más divisiones, incluso la creación de la Iglesia Cristiana Conservadora y de congregaciones que se identifican como Iglesias de Cristo Instrumentales.

(1)  Estas iglesias creadas a consecuencia de la introducción de la música instrumental siguen defendiendo y utilizando instrumentos de música en la adoración. Quizá con raras excepciones, su posición doctrinal referente a tocar instrumentos de música en la adoración es oficial e intransigente. Es decir, insisten y persisten en judaizar.

(2)  Por lo tanto, entrar en plena comunión con las iglesias o las congregaciones cuya doctrina oficial e innegociable permite el uso de instrumentos musicales, apoyándolas en sus obras, equivale a dar aprobación tácita a sus graves errores de judaizar y de causar divisiones. El apóstol Pablo exhorta: “Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio” (Tito 3:10-11).

(3)  El diálogo no es sinónimo de la plena comunión o del mutuo apoyo. Estamos abiertos al diálogo con almas sinceras dispuestas a estudiar objetivamente el asunto de la música en la iglesia, y muy dispuestos a dialogar con iglesias enteras que permiten el instrumento pero que aman la verdad y la unidad, no temiendo someter su creencia y su práctica al fuego de la Palabra inspirada. Sin embargo, la plena comunión y el mutuo apoyo sin barreras se reservan, lógicamente, para los creyentes y las congregaciones que compartimos la misma doctrina y práctica.

3.  ¿Condenación? ¿Están condenados al infierno aquellos que tocan instrumentos en la iglesia, o aprueban su uso? Respondemos: A Dios, y solo a Dios, le corresponde tal decisión. Pronunciar juicios sobre el destino de cada ser humano es prerrogativa exclusiva de la Deidad. Al siervo del Señor le toca enseñar correctamente la Palabra, persuadir y advertir. El peligro de judaizar y dividir lo subraya el Espíritu Santo una y otra vez. Cumplimos nuestro deber al citar sus palabras claras y poderosas.

 

-Parte 2 de esta serie de estudios.

-Estudios adicionales sobre la "Música cristiana".