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-Mensaje de texto completo.

“Luminares en el mundo”

Filipenses 2:14-16


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I.  Introducción.

A.  Salutación. 

1.  Queridos hermanos y amigos, la gracia y el amor de Dios abunden cada vez más en todos nosotros. Me siento muy honrado al ser invitado a traer el mensaje en esta ocasión.

2.  Deseamos para su iglesia lluvias de bendiciones divinas y mucho crecimiento, tanto en el conocimiento de nuestro Salvador Jesucristo como en número de miembros y obras. Qué cada miembro sea una luz espiritual fuerte donde reside y se desenvuelve en tareas cotidianas. Y así, viniendo desde distintos puntos y uniéndose, como en el día de hoy, el fulgor combinado de sus luces fuertes y puras será realmente brillante, aun espectacular, como el foco poderoso utilizado para penetrar las tinieblas de la noche con el fin de alumbrar cualquier escenario o buscar a cualquier persona u objeto perdido. De hecho, “alumbrar” es la función fijada por Dios a esta iglesia, al igual que a toda congregación auténtica del Señor alrededor del mundo entero.

 


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B.  Precisamente, el tema para hoy es “Luminares en el mundo”, esperando y orando este siervo suyo que resulte edificante para todos y cada uno de los presentes. El tema se halla en Filipenses 2:15. Leo desde el 14 hasta el 16. “Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha, en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida…”

1.  ¿Qué cosa fue creada el primer día de los seis días de creación, según Génesis 1? “La luz.” ¿Y el cuarto día? “Lumbreras… para alumbrar sobre la tierra. … E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor [el Sol] para que señorease en el día, y la lumbrera menor [la Luna] para que señorease en la noche; hizo también las estrellas” (Génesis 1:14-19).

a)  Contemplando nosotros estas lumbreras celestiales allá en el espacio, nos quedamos maravillados por su gran potencia y especial belleza.

b)  Amados jóvenes y adultos todos, ¿estamos conscientes de lo que pasaría a nuestro bello planeta azul llamado “Tierra” si el Sol de pronto se apagara  completamente? ¡Se convertiría enseguida en una gran bola congelada, sin vida vegetal o animal!

2.  Ahora bien, el buen Dios Creador también ha puesto “luminares”, o “lumbreras”, en el “mundo social-moral-espiritual” de los seres humanos para alumbrar mentes y corazones, y despejar las opresivas “tinieblas” nocivas de maldad introducidas por el enemigo de las almas.

a)  Primero, la lumbrera mayor, llamado el “Sol de justicia”, Jesucristo, el Verbo. “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Juan 1:4-5).

b)  Segundo, la lumbrera menor, llamado “Espíritu Santo”. Acerca de este, y de su función principal, Cristo dijo: “Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad… Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:13-14). La lumbrera menor glorifica a la lumbrera mayor, transmitiendo fielmente la gloriosa luz de aquella.

c)  Entonces, el amoroso Dios puso, en el “mundo social-moral-espiritual” de los humanos, a los luminares de tercera categoría, a saber, a nosotros, los cristianos auténticos, los salvos por la gracia de Dios, los santos, personas que tenemos alumbrados “los ojos de” nuestro “entendimiento”, a través del “espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él”, es decir, de Jesucristo (Efesios 1:17-18).

(1)  “Luminar” y “lumbrera”, (para los efectos, sinónimos) usados metafóricamente, significan: “Persona insigne, sabia y virtuosa” (Diccionario Vox). “Persona muy inteligente y culta” (Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L. www.thefreedictionary.com). “Insigne” quiere decir “Ilustre, eminente”. De manera que si queremos resplandecer nosotros como “luminares en el mundo”, en medio de las tinieblas de “una generación maligna y perversa”, asimismo hemos de ser, todos y cada uno de nosotros: ¡personas insignes, sabias, virtuosas, muy inteligentes espiritualmente (Colosenses 1:9) y cultas! ¿Hasta qué medida somos todo esto?

(2)  ¿Estamos plenamente conscientes del impacto que sufriría nuestro mundo si dejáramos que se extinguiera nuestra luz? ¿Nuestra luz de “Iglesia de Cristo” fiel a la “sana doctrina”? ¿Nuestra luz de “cristianos” ejemplares? Incuestionablemente, quedaría sumida aún muchísimo más en densas tinieblas de maldad: ignorancia espiritual, supersticiones, intolerancia, inmoralidad, violencia y criminalidad. ¿Es eso lo que queremos?

(3)  “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5:14).

(a)  Vosotros, iglesia de Cristo radicada de este lugar, sois, potencialmente, “luz del mundo” que los rodea, y unida estrechamente a sus congregaciones hermanas del área, luz para multitudes de almas.

(b)  Sois “una ciudad” espiritual “asentada sobre” el gran “monte” de la “verdad” divina, elevada por encima de las llanuras y pantanos llenos de caimanes y cocodrilos. Son una ciudad de refugio para todo ser humano que desee liberarse del cenagal de vicios y pecados. ¡Qué crezca grandemente su “ciudad”, y el resplandor que emana de ella! Pero, qué crezca sana y bíblicamente, “con el crecimiento que da Dios” (1 Corintios 3:7; Colosenses 2:18-19), y no por medio de un crecimiento inducido artificiosamente por el uso de evangelios pervertidos, inflados con elementos netamente humanos. Me refiero a falsos “evangelios”, de invención humana, tales como: el “evangelio materialista de prosperidad”, de diezmos y mercaderías; el “evangelio del entretenimiento religioso”, de espectáculos musicales promocionados erróneamente como “cristianos”; el “evangelio del sentimentalismo religioso”, subjetivo, bullicioso y desordenado; el de la adoración espontánea; a “evangelios” mongos o melosos cuyos portavoces obvian o desprecian “la doctrina de Cristo” (Hebreos 6:1; 2 Juan 9-11), porque su agenda es formar “iglesias comunitarias” que agraden a todos los hombres, no importando su fe o estilo de vida.

 


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II.  Amados, para ser “luminares en el mundo”, son imprescindibles dos acciones y tres atributos resaltados en Filipenses 2:14-16. Al presentarlos, seguimos la secuencia del pasaje.

A.  Primera acción. “Haced todo sin murmuraciones y contiendas.” Por cierto, las tinieblas creadas por individuos que murmuran contra otros (Gálatas 5:15), se quejan hasta de lo más insignificante o contienden sobre opiniones (Romanos 14), cuestiones de palabras (2 Timoteo 2:14-18), etcétera, opacan, efectivamente, la luz personal de cada culpable. Tratándose de cualquier congregación local, su luz colectiva disminuye a medida de que se toleren murmuraciones o contiendas en su seno. Dios libre a esta preciosa congregación de murmuradores, quejumbrosos y gente contenciosa.

B.  Primer atributo necesario para ser “luminares en el mundo”. Ser “irreprensibles”. Es decir, moralmente rectos, sin tacha, irreprochables, no mereciendo reprensión alguna.

C.  Segundo atributo. Ser “sencillos”.

1.  “Sencillo”, en este contexto, no quiere decir “lento, torpe, aburrido, incauto, ingenuo”. Más bien, identifica a la persona que haya simplificada su vida, eliminando o reduciendo notablemente la tanta actividad eléctrica, pero esencialmente vacía, que agota energías, haciendo menguarse la cantidad de luz verdadera. “Sencillo. Que no tiene lujos ni adornos excesivos” (Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L. www.thefreedictionary.com). “Sencillo”, o sea, bien organizado, prioridades determinadas sabiamente y seguidas rigorosamente. “Sencillo”: libre de confusión, desorden, caos.

2.  ¿Qué es lo contrario de “sencillo”? “Complicado.” Vida tan complicada, demasiada llena y sobrecargada, tanto que cuando llama Dios la única respuesta que consigue es: “Tu… tu… tu… tu…”. “Ocupado, ocupado, ocupado”. Como cuando uno llama a un número y siempre suena ocupado. “Todos los circuitos están ocupados”, usualmente con lo mundano, efímero, pueril, sensual y aun con lo malo. Sobrecarga de comunicaciones y compromisos materiales. Tal estado provoca en no pocas personas un serio “apagón”, es decir, un choque emocional, ya leve, ya debilitante o hasta catastrófico.

D.  Tercer atributo necesario para ser “luminares en el mundo”. Ser “hijos de Dios sin mancha”. El que es verdadero “hijo de Dios” es puro, santificado, santo, sin pecado, porque Dios es santo (1 Pedro 1:16). La luz que emana de su alma hacia el mundo de afuera no choca con manchas de pecado. Sale limpia y con toda potencia, como a través de un cuerpo transparente. ¿Qué tan transparente es usted? ¿Soy yo?

E.  Segunda acción. “Asidos de la palabra de vida…”

1.  Agarrados de la Palabra de Dios porque esta “palabra” es “poder de Dios”. “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación…” (Romanos 1:16).

2.  Vamos a expresarlo en términos modernos. Para emitir yo una luz fuerte todo el tiempo, tengo que estar conectado día y noche al “UPS” de Dios. Al  “Uninterruptible Power Supply” de Dios. Es decir, el “Suministro Constante de Poder” de él. El “SCP” provisto por Dios es su Palabra, la cual “vive y permanece para siempre” (1 Pedro 23-25). ¡No falla nunca! Dichoso, pues, el cristiano que está conectado a ella permanentemente. No hay tormenta eléctrica emocional que apague su luz. Ningún huracán de controversias doctrinales la extingue. Ningún apagón moral la hace desaparecer. Porque es alimentada por una fuente de energía divina celestial inexhaustible. ¿Está usted conectado permanentemente a “la palabra de vida”?

III.  Respetuosamente, pregunto: ¿Cuánta potencia tiene la luz que hay en usted en este preciso momento? ¿Cuál de los siguientes objetos la simbolizaría acertadamente?

[Para esta ilustración, hace falta unas velas, fósforos o un encendedor, un vasito de agua, una linterna, un quinqué y un foco potente. De antemano, se escoge y se orienta a un ayudante.]

A.  [Hermano, tendría usted la bondad de encender las velas.] Amado, ¿sería la vela el objeto apropiado para representar la luz que hay en usted ahora mismo? Para una cena, o una boda, etcétera, la lucecita de la vela surte un efecto grato, pero es tan tenue y débil que alumbra muy poco, apagándose con suma facilidad.

1.  Apliquemos esta ilustración a la vida espiritual. Al soplar levemente tan solo la brisita de alguna prueba insignificante, y “¡Fuá, se apagó” la llamita. Decía, hace unos años, una canción navideña puertorriqueña muy popular. “Yo tenía una luz que me alumbraba. Yo tenía una luz que me alumbraba. Pero, vino una brisa, y ¡fuá!, me la apagaba.” Se apagaba sí porque era demasiada débil e inestable. Como la pequeña luz que tiene el cristiano cuyo conocimiento, convicción, fe y motivación son notablemente deficientes.

a)  Qué algún miembro de la iglesia le responda un tanto bruscamente, y ¡fuá!, se extingue la velita de su fe.

b)  Qué no se tome en cuenta su opinión respecto a proyectos o cuestiones, y ¡fuá!, se apagó su pequeña luz.

c)  Qué se haga algún comentario negativo o insinuación superficial sobre su persona, su familia, su vestimenta, su forma de ser, su casa, y ¡fuá!, se quedó su corazón en tinieblas.

2.  Fíjese: al tan solo pinchar con los dedos la llamita de una vela [El ayudante extingue la luz de una de las velas, pinchándola.], se extingue su luz. Lastimosamente, un “mero pinchazo de la vida” suele ser suficiente para apagar la pequeña luz del cristiano débil.

a)  Se aprieta la situación económica un poco, y de repente, se queda su mente entenebrecida con pensamientos negativos tales como “Dios no me escucha; no me bendice. No voy a volver a la iglesia”.

b)  Surge alguna desavenencia matrimonial, y de pronto, su día se vuelve noche, invadiendo su espíritu siniestros sentimientos oscuros que opacan su luz espiritual.

3.  Unas gotas de agua, nada más, bastan para apagar la lucecita de una vela [El ayudante echa agua sobre una de las velas, extinguiendo su luz.].

a)  Tristemente, bastan para apagar la lucecita del cristiano flojo solo unas pocas gotas de trato tibio o frío. “Hoy, el hermano predicador me saludó con dos o tres palabras cortas, casi sin mirarme, y siguió conversando con otras personas alrededor de él. Me siento despreciado. Quizás no vuelva.”

b)  O unas gotas de desánimo.

c)  O unas gotas de lluvia. “Hoy está lloviendo. Así que, no voy a la iglesia.”

B.  Quizás una linterna sea apropiada para representar la luz que haya en algunos de nosotros. [El ayudante enciende una linterna, o dos de distintas potencias, enfocando alguna parte donde haya sombras o donde la luz del local alumbre menos.] Observamos que su luz es más fuerte y estable que la de una vela, pero no es pura sino amarillenta. Además, las baterías son pequeñas, agotándose con poco uso. Así es el cristiano de conocimientos bíblicos bastante incompletos, de resistencia a medias, que no retiene las sanas enseñanzas espirituales impartidas o que padece del mal de la ambivalencia. A su luz le falta pureza y se agota demasiado pronto.

C.  He aquí una lámpara moderna. [El ayudante enciende la lámpara.] Por ser su luz más pura, potente y duradera que la de una linterna, pensamos que represente adecuadamente al cristiano que va madurando, adquiriendo cada vez más conocimiento espiritual, y aplicándoselo a su vida diaria de tal manera que su ejemplo alumbre bastante en derredor suyo. ¿Les parece bien esta comparación? En nuestro mundo industrializado de muchas invenciones, esta lámpara moderna sustituye a la lámpara de tiempos pasados.

1.  Tomando Cristo la lámpara –aquella de común uso en su época- para ilustrar su enseñanza, dijo: “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tú cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas?” (Mateo 6:22-23). Estimado amigo, querido cristiano, ¿qué tal su “ojo” en el día de hoy? ¿Es “bueno”, o acaso “maligno”? ¿Le agrada mirar cosas buenas o acaso cosas malignas? ¿Está lleno todo su cuerpo de luz, o de tinieblas? ¿Acaso haya en su ser una mezcla peligrosa de luz y tinieblas? Digo “peligrosa”, pues, francamente, las tinieblas de maldad las compararía a un “Agujero, u hoyo, negro”, fenómeno en el espacio cuya atracción gravitacional es tan extremadamente poderosa, según aseguran los científicos, que el “Hoyo negro” hala hacia adentro, hacia su interior profundo y totalmente oscuro, cualquier objeto que se le acerque, incluso planetas, cometas, asteroides y hasta la luz misma, capturándola y opacándola totalmente.

a)  ¿Sabe lo que le pasa al cristiano que se introduce en una taberna, un club nocturno, un pub, un salón de baile, un negocio dedicado a la pornografía, un “red light district” (distrito de prostitución)? Por fuerte que sea su luz espiritual, ¡se apaga casi al instante! En la dimensión moral-ética, tales lugares son como los “Agujeros negros” del espacio sideral. ¡Tragan a casi todo aquel que se exponga de lleno a su fuertísima atracción! Incluso, hasta a predicadores, pastores, maestros y maestras de la Biblia. Sí, también tragan la luz de estos.

b)  El cristiano que diga “¡Ah! Si yo voy a esos lugares, es para hacer brillar mi luz”, pienso que tenga, en primer lugar, muy poca luz divina, y segundo, que pierda, muy probablemente, la poca que tenga, pues tales lugares son como la “boca del lobo”. Una vez cierto varón me dijo: “Yo soy graduado de un instituto bíblico, y predico, pero quiero que sepa que no veo nada malo en frecuentar algún pub con mis amigos”. De ahí a poco, la policía detuvo el vehículo en el cual él andaba con sus “amigos de pub”, arrestando tanto a él como a los “amigos”, pues descubrieron que estos tenían drogas encima. ¿Y la “luz de cristiano” de aquel varón? ¡Fue tragada por completo!

2.  ¿Se acuerdan de las “diez vírgenes” que “salieron a recibir al esposo”, cada una con su lámpara? Las cinco “prudentes tomaron consigo aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas”, pero no así las cinco “insensatas” (Mateo 25:1-13). “Prudente” es el cristiano moderno que recarga a menudo su batería espiritual, tomando toda medida necesaria para que no mengue ni se apague su luz.


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D.  Por último, les presentamos este foco de luz bastante brillante y de largo alcance. Un foco potente de halógeno conectado a una fuente confiable de energía constante lo seleccionamos para representar al cristiano muy maduro, lleno de mucho conocimiento, entendimiento, inteligencia y sabiduría espiritual. Al que es un verdadero “luminar”, o “lumbrera”, resplandeciente “en medio de una generación maligna y perversa”. ¿Cuántos “focos” de semejante potencia hay en esta congregación?

IV.  Invitación.

A.  “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios” (Juan 3:19-21).

1.  Respetado oyente, ¿qué dice usted de sí mismo a la luz de estas palabras de Jesucristo y de este mensaje? ¿Qué dice su conciencia?

a)  ¿Puede usted decir: “Amo la luz, amo la verdad; soy luz en el mundo”?

b)  ¿O acaso sus actitudes y acciones le obligan a decir: “No soy luz en este mundo para nadie, ni para los que más amo. Al contrario, soy tinieblas, oscuridad, maldición, condenación”. Si esta es su condición, le invito, le insto, le animo muy encarecidamente, a romper las cortinas de tinieblas que le encierran en la oscuridad. Salga a la luz de Dios. Deje que la luz de Cristo penetre en su corazón, que alumbre su entendimiento.

2.  Si usted cree en Dios, al tomar la determinación de salir de las tinieblas del pecado, y al confesar usted fe en Cristo, y sumergirse en agua, es decir, bautizarse, conforme al mandamiento de Dios, “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38; Marcos 16:15-16), la luz del cielo comenzará a llenar toda su mente, corazón y espíritu. Entonces, podrá usted exclamar: “¡Ya no soy tinieblas! ¡Soy luz en este mundo! ¡Soy luminar de Dios para esta generación!”

 

 

 

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