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Los políticos quieren que sigamos siendo masa

Por José M. Saldaña, Ex Presidente de la Universidad de Puerto Rico

Publicado en la página Vox, del diario El Vocero.

www.vocero.com

30 de noviembre de 2011

Aplicaciones a RELIGIOSOS y al CRISTIANISMO de actualidad, como también a gentes que no tienen en cuenta a Dios

Por Homero Shappley de Álamo

 

Plaza Las Américas, San Juan, Puerto Rico

Plaza Las Américas cuenta con más de 300 establecimientos, entre éstos el único Macy’s en el Caribe, el JC Penney más grande de toda la cadena, un Sears y Sears Brand Central de 327,000 pies cuadrados y un Forever 21 de 40,000 pies cuadrados. También cuenta con 13 salas de cine, más de 40 alternativas para comer entre los establecimientos de La Terraza y demás restaurantes, más de 10,000 estacionamientos. www.plazalasamericas.com

Esta fotografía e información no acompañaron al artículo del José M. Saldaña publicado en El Vocero.

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Nota de Homero Shappley de Álamo. Mientras leía este servidor por primera vez el artículo del Sr. José M. Saldaña, se me acrecentaba la convicción de que numerosas observaciones y conclusiones hechas por él, y por el filósofo español José Ortega y Gasset, son igualmente aplicables a la RELIGIÓN, particularmente al “cristianismo contemporáneo tan popular” del presente. Al respecto, tengo a bien anotar después de su artículo aplicaciones que me parecen acertadas, sin implicar de modo alguno que el Sr. Saldaña compartiera o aprobara mis aportaciones o que yo mismo me solidarice con evaluaciones políticas suyas. No pierda las observaciones que hace el autor respecto a “vulgaridad en la vestimenta, gritería, lenguaje soez y música de fondo” captados en cierto centro comercial.

 

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A continuación, el artículo del Sr. José M. Saldaña. Ennegrezco algunas palabras para llamar atención a su importancia. Los números sobre escritos entre corchetes corresponden a las aportaciones encontradas después del artículo. Presionar al número para ir directamente a la aportación. Al final de cada aportación aparece otro enlace que le devuelve a la posición correspondiente en el artículo.

 

“El gran filósofo español José Ortega y Gasset, en 1926, comienza su libro clásico de la literatura española La rebelión de las masas de la siguiente manera: ‘Hay un hecho que, para bien o para mal, es el más importante en la vida pública europea de la hora presente. Este hecho es el advenimiento de las masas al pleno poderío social [1]. Como las masas, por definición, no deben ni pueden dirigir su propia existencia, y menos regentear la sociedad, quiere decirse que Europa sufre ahora la más grave crisis que a pueblos, naciones, cultura cabe padecer. Esta crisis ha sobrevenido más de una vez en la historia. Su fisonomía y sus consecuencias son conocidas. También se conoce su nombre. Se llama la rebelión de las masas [2].

“Nos dice Ortega que ‘la sociedad es una unidad dinámica de dos factores, minorías y masas [3]. Las minorías ‘son individuos especialmente cualificados’ [4]. ‘La masa es el conjunto de personas no especialmente cualificadas’. ‘Masa es el hombre medio… es todo aquel que no se valora a sí mismo –en bien o en mal- por razones especiales, sino que se siente como todo el mundo y sin embargo no se angustia, se siente a sabor al sentirse idéntico a los demás’. Masas son ‘las que no se exigen nada especial, sino que para ellas vivir es ser en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas, boyas que van a la deriva [5].

“Señala Ortega que ‘en la sociedad existen operaciones, actividades, funciones del más diverso orden que son, por su misma naturaleza, especiales y no pueden ser bien ejecutadas sin dotes también especiales’. Una de las cuales principalmente es ‘la función de gobierno y de juicio político sobre los asuntos públicos’ [6]. ‘Antes eran ejercidas estas actividades especiales por minorías calificadas. Las masas no pretendían intervenir en ellas: se daban cuenta de que si querían intervenir tendrían, congruentemente, que adquirir esas dotes especiales y dejar de ser masa’.

“En Occidente, las masas se han impuesto en prácticamente todos los aspectos importantes de nuestras vidas accediendo al poder hasta dominar la política y el gobierno. En Puerto rico esto ha hecho crisis y es particularmente evidente. El deterioro y la descomposición social son evidentes en todos los órdenes y esto en gran medida se debe a la ascendencia al poder de la masa no calificada [7].

“Usualmente voy a los centros comerciales a comprar lo que sea y me marcho, pero en ocasiones me dedico a observar a la gente transcurrir e interactuar.

“En ese proceso de observar, lo primero que llama la atención es la vulgaridad en la vestimenta, tanto de mujeres como de hombres y niños. No es que sea vestimenta harapienta, de poco costo –todo lo contrario- me imagino que mucha de ella debe ser costosa, pero es ropa que unos años atrás no se atrevería uno ponérsela para salir al balcón de su casa mucho menos para salir a la calle. Es ropa que deja ver lo que no debe verse. Mucho menos en personas que la obesidad les hace derramar la masa por encima de los límites de la tela. Una gran cantidad de hombres andaban en lo que podría considerarse calzoncillos, camisetas y chancletas. ¡Las mujeres… ni se diga! Parece existir una necesidad y un desafío por llamar la atención respecto a quien luce más vulgar y cafre [8].

“Lo segundo que llama la atención es la gritería. Las conversaciones son en voz alta, hasta para tratar asuntos que deben ser de índole privada, que a nadie fuera de los concernidos debe interesarle. A los niños se les llama la atención con gritos violentos, malas palabras y halones de brazos o de pelo. Jovencitas adolescentes caminan hablando sin ningún pudor con lenguaje sucio y vulgar entre el público, cosa que haría lucir a algunos mueleros como recatados personajes de refinamiento social. Rara es la que no tiene un tatuaje visible. Los jóvenes varones caminan luciendo orgullosamente sus cabezas con recortes de pelo que los hace parecer cacatúas. Algunos de esos recortes parecen ser nidos de pájaros raros de la selva del Amazonas. Estos se dirigen a las jovencitas con el mismo lenguaje soez y tono de voz que ellas usan entre sí. Cuesta trabajo definir si algunos de estos jóvenes son varones o hembras [9].

“Llama la atención también, la música de fondo que tienen la mayor parte de estos centros comerciales y sus tiendas. Esta definitivamente contribuye a ese ambiente de chabacanería. La mayor parte de la música que se escucha es salsa y bachata a unos niveles de decibeles que lo que dan es ganas de salir a toda prisa del lugar. ¿Cabe preguntarse si la gerencia ha hecho estudios respecto a la disposición para comprar y permanecer en el lugar que esa música de fondo genera en los clientes? Obviamente no. [10]

“Esa masa que vemos pululando mayoritariamente por todas partes, sin pretensión de ser otra cosa que no sea masa, ‘sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas’, es la que determina –por el solo hecho de ser mayoría- la basura que escuchamos por la radio y en otros lugares, lo que se lee, lo que vemos por la televisión, en el cine, la moda que prevalece, lo que comemos y hasta cómo nos conducimos en los lugares públicos. Pero lo que es peor, esa masa determina quienes nos gobiernan.” [11]

[En su artículo, el Sr. José M. Saldaña procede a aplicar este concepto a políticos y la política en Puerto Rico. Dado que nos guía la norma de evitar controversias políticas en esta Web, decidimos no incluir el resto de su escrito. El interesado en leer el artículo completo podrá encontrarlo en www.vocero.com.]

 

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Aplicaciones a RELIGIOSOS y al CRISTIANISMO de actualidad, como también a gentes que no tienen en cuenta a Dios

Por Homero Shappley de Álamo

 

[1]   “…pleno poderío social” están alcanzando a tenerlo las “masas” de actualidad, imponiendo códigos morales cada vez más libertinos, tolerantes de conductas sociales y sexuales aberrantes, caóticas, aun criminales. [Volver al 1 del artículo]

[2]  Más adelante, el Sr. José Ortega y Gasset define “las masas”. Cualquier persona que leyera, con entendimiento, estas afirmaciones suyas, sintiéndose aludida, bien pudiera escandalizarse. Sin embargo, la sentencia tanto del sentido común como del testimonio de la historia enseña que las masas carecen sí de la capacidad para establecer códigos morales sanos y saludables para la raza humana. Su trayectoria comprobada es hacia el deterioro moral, el caos, lo inmoral, lo dañino. [Volver al 2 del artículo]

[3]  Desde luego, en sociedades donde imperan libertades personales los que integran las masas tendrían oportunidades, se supone, de salir –social, académica, económica, moral y espiritualmente- de las masas, pasando a formar parte de la “minoría”. No así en sociedades rígidamente estratificadas, las que dificultan o imposibilitan movilidad entre distintas clases sociales-económicas, incluso religiosas en algunos casos. [Volver al 3 del artículo]

[4]  La iglesia verdadera, la que es fiel a su cabeza Cristo (Efesios 5:23-24), siguiendo la “sana doctrina” (1 Timoteo 4:16) del Nuevo Testamento (Hebreos 7:12; 8:7-13), ¡es una verdadera minoría, o remanente, entre la “gran masa del cristianismo en general”. Los cristianos genuinos de esta época ‘son individuos especialmente cualificados’ según las exigencias del Nuevo Testamento de Jesucristo, adorando, obrando y comportándose conforme a las normas divinas reveladas en este “nuevo pacto” (2 Corintios 3:6-17). Se destacan de las masas de creyentes atadas a tradiciones religiosas vanas (Colosenses 2:8), como además, de las masas que corren frenéticamente tras “señales” (1 Corintios 1:22), sanidades, profecías, el “evangelio de prosperidad”, el “evangelio de superación personal”, el “evangelio social” o cualquier otro “evangelio diferente” (Gálatas 1:6-10) de boga en el momento. [Volver al 4 artículo]

[5]   Masa… es todo aquel que no se valora a sí mismo –en bien o en mal- por razones especiales…”

-Comentario. No que no se valore a sí mismo en nada sino que no lo hace “por razones especiales…” que realmente cuentan. Quizás el tal no “piense de sí con cordura”, teniendo “más alto concepto de sí que el que debe tener” (Romanos 12:3). Por cierto, esta misma vanidad es típica del mundano, sensual, materialista, que suele atribuirse mucho valor por atributos físicos, proezas amorosas o éxitos materialistas; también por ser como los demás de la masa, admirados por él e imitados.

“…sino que se siente como todo el mundo y sin embargo no se angustia, se siente a sabor al sentirse idéntico a los demás’. Masas son ‘las que no se exigen nada especial, sino que para ellas vivir es ser en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas, boyas que van a la deriva’.

-Comentario. Amigo lector, ¿no es esta una descripción muy acertada de cómo son las masas de humanidad que pueblan el planeta Tierra en actualidad? Poco interesadas en “moral, Dios Creador, cualquier dios, iglesia de Cristo, cualquier iglesia, religión alguna, corregir sus defectos sociales-morales-espirituales, vida más allá de la muerte”. Casi “todo el mundo” es así, más “sin embargo no se angustia” por casi nada. Le agrada, le llena, “sentirse idéntico a los demás”. Mentalidad de adolescentes que se someten gustosamente a la “presión de grupo”, aun cuando el “grupo” se descontrole moral y socialmente, obedeciendo locamente a pasiones desordenadas, metiéndose en vicios mortíferos, no faltando grupos o gangas que cometan actos delictivos.

“…vivir es ser en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas, boyas que van a la deriva.” Ojala todos los que componen tales masas leyeran con entendimiento estas palabras, y que recapacitaran, fijándose una meta superior a la barata y común de ser “idéntico a los demás”. ¿Qué es “lo que ya son”? ¿Acaso gentes mayormente egoístas, sensuales, carnales, materialistas, con poca moral, o ninguna, llevadas de allá para acá por familiares o amigos de la  misma condición mental-emocional? Gentes “sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas”. Sin ningún deseo definido y pujante de mejorar su estado mental-moral-espiritual. ¡Qué pena! ¡Tanto potencial no aprovechado! ¡Tanta vida desperdiciada! “…boyas que van a la deriva”, flotando sobre corrientes, ya suaves ya agitadas o violentas, de ilusiones efímeras, sentimientos fluctuantes, superficialidades, trivialidades, vanidades, frustraciones, fracasos, aburrimiento, resentimientos, rencores, temores –repetidos a través de los años de su vida hasta una muerte que apenas deje recuerdos entre los vivos. [Volver al 5 del artículo]   

[6]   Apunta el Sr. Jose Ortega y Gasset que “en la sociedad existen operaciones, actividades, funciones del más diverso orden que son, por su misma naturaleza, especiales y no pueden ser bien ejecutadas sin dotes también especiales”.

-Comentario. Pues, asimismo en la iglesia verdadera de Jesucristo “existen operaciones, actividades…”, etcétera, que “no pueden ser bien ejecutadas sin dotes también especiales”, a saber, los atributos y capacidades que el Espíritu Santo establece en el Nuevo Testamento para evangelistas, ancianos (también llamados obispos o pastores), diáconos y maestros. Por ejemplo, el hermano que desea “obispado”, o sea, servir a una congregación como uno de sus pastores (ancianos. Hechos 14:23; 20:17-32), ha de llenar no menos de veintitrés requisitos asentados por Dios en 1 Timoteo 3:1-8 y Tito 1:3-9. Pero, la masa de los que ministran en las iglesias del cristianismo, o en “movimientos” de su propia creación, ni siquiera tiene conocimiento de tales requisitos bíblicos, o sabiendo que existen, simplemente los ignoran. Esta gran “masa de reverendos, reverendísimos, obispos vitalicios, sacerdotes, pastores, apóstolos, profetas, profetas, pastoras, profetizas, evangelistas y predicadores”, autonombrados o nombrados por concilios compuestos de religiosos de más o menos la misma categoría, están desacreditando, a pasos agigantados, al cristianismo que pretenden propagar y sostener. Líos amorosos, homosexualismo, pederastia rampante, avaricia descarada, demanda de diezmos, enriquecimiento escandaloso, mercadería religiosa endémica, competencia vulgar, glorificación personal, sensacionalismo necio e infantil, profecías a granel fracasadas.   Tan solo una minoría sigue fiel a la “sana doctrina” (2 Timoteo 4:1-5), manteniéndose intachable moralmente. Estimado lector, ¿está usted con la masa errada de ministros religiosos, o con la minoría calificada bíblicamente? [Volver al 6 del artículo]

[7]   El Sr. José Saldaña aplica las ideas abordadas en su artículo a políticos y la política. Nosotros nos circunscribimos solo a los renglones sociales-morales-espirituales. [Volver al 7 del artículo]

[8]  En las masas, “…vulgaridad en la vestimenta… Parece existir una necesidad y un desafío por llamar la atención respecto a quien luce más vulgar y cafre”. Esto el Sr. Saldaña lo observa, indignado, en centros comerciales.

-Comentario. ¿Y qué se dice de cómo van algunos vestidos a ciertas iglesias o “movimientos independientes”? Incluso, a congregaciones de las que se identifican como “iglesias de Cristo”. La misma “vulgaridad en la vestimenta” de las masas que atestan centros comerciales, aeropuertos, cines, restaurantes, etcétera, ¡se está viendo en reuniones de “cristianos”! ¡Hasta muchachas en pantalones cortos! Las masas se imponen. Imponen su propio criterio moral aun en iglesias. Masas de creyentes carentes de sentido de pudor, decencia, modestia, lo apropiado, lo puro, lo santo, lo que no causa tentación, lo que no despierta lujuria. Como si no hubiesen recibido absolutamente ninguna instrucción al respecto mediante clases bíblicas o sermones. Atrevidos con sus modas indecentes, particularmente las jovencitas; desafiantes, retando, sin decir una palabra, a maestros de la Palabra que citan y exponen textos tales como 1 Timoteo 2:9. “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia…” “…decorosa…” ¿Qué es eso de “decorosa”? Más pendientes al último grito de modas creadas, bien sea en París, Nueva York, Hong Kong o la ciudad que sea, que a palabras y conceptos divinos, dejándose llevar por las masas de mujeres mundanas, es más, uniéndose a ellas, acuden al lugar de reunión de la iglesia, vestidas a la manera de personas sin Cristo, sin moral, sin pudor, sin modestia. “…ropa que deja ver lo que no debe verse”, claro, pero si la idea no es cubrirse sino exhibirse, entonces, “todo es permisible, y allá con su moral anticuada los viejos de la iglesia que tienen lucha contra ‘los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida’ (1 Juan 2:16-17). Qué sepan controlarse”.  [Volver al 8 del artículo]

[9]  Jovencitas adolescentes caminan hablando sin ningún pudor con lenguaje sucio y vulgar entre el público…” Los varones “se dirigen a las jovencitas con el mismo lenguaje soez y tono de voz que ellas usan entre sí. Cuesta trabajo definir si algunos de estos jóvenes son varones o hembras.”

-Comentarios. Y estas jovencitas, estos varones, estos homosexuales, afeminados y lesbianas, que se creen “tan lindos, tan especiales, sueltos, liberados y llenos de vida”, ¡cuánto atraen a las jovencitas y a los jóvenes de la iglesia! Muchos jóvenes criados en hogares cristianos aguardan impacientes el día cuando puedan unirse a aquellos que “caminan hablando sin ningún pudor con lenguaje sucio y vulgar entre el público”, haciendo lo que no conviene a ningún ser humano, bien sea joven, de mediana edad o viejo. Criados en hogares de la minoría, se obsesionan con unirse a las masas. Estas masas, con su lenguaje sucio, vulgar, soez, blasfemo, están fomentando anarquía moral en sociedades y culturas en todo el globo, preparando el escenario, sin saber que lo hacen, donde subirán de pronto al poder, y gobernarán, fuerzas siniestras de ateísmo, represión y maldad, pues es de esperarse, naturalmente, que de estas mismas masas incultas, irreligiosas, inmorales, indisciplinadas, irrespetuosas, vulgares, obscenas, se levanten los líderes del mañana.

-Un vocabulario violento, blasfemo, irrespetuoso, ofensivo, chabacano, crea y refuerza en la mente y el corazón del que lo usa atributos idénticos. De manera que como acostumbra hablar uno ¡asimismo suele ser! Así que, hoy día, tal vez más que nunca, viene al caso lo que pronunció aquel Sabio del Siglo I. “¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, de mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra que hablen los hombres, de ella dará cuanta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.” Jesucristo, según Mateo 12:34-37. [Volver al 9 del artículo]

[10]  Llama la atención también, la música de fondo que tienen la mayor parte de estos centros comerciales y sus tiendas. Esta definitivamente contribuye a ese ambiente de chabacanería.”

-Comentarios. Más adelante en su artículo, el Sr. José M. Saldaña escribe: “Esa masa que vemos pululando mayoritariamente por todas partes, sin pretensión de ser otra cosa que no sea masa, ‘sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas’, es la que determina –por el solo hecho de ser mayoría- la basura que escuchamos por la radio y en otros lugares…” Este servidor añadiría que en el ámbito religioso-espiritual esa misma masa amante de rock, salsa, bachata, merengue, rap, etcétera, ha hecho tanta presión que aun las iglesias, en su vasta mayoría, han cedido, introduciendo en sus cultos y actividades toda suerte de música mundana, intentando revestirla de “santidad” al identificarla como “música cristiana contemporánea”. ¿Qué se creen? Todavía existe en este mundo una minoría de cristianos e iglesias que no se dejan engatusar. Esta minoría comprende que la música llamada “cristiana contemporánea” no es otra cosa sino una crasa corrupción carnal de lo que debería ser netamente espiritual; lo mundano disfrazado de “santo” y metido en las iglesias por las masas, compuestos mayormente de jóvenes desconocedores de Biblia e historia cristiana.

-Porque “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren(Juan 4:23-24). Pero, las masas mundanas claman por entretenimiento. Su mundo gira en torno a espectáculos musicales, videos proyectados en enormes pantallas, sistemas sofisticados de sonido a todo volumen, griterías, bailes, participación personal en los eventos, euforia, éxtasis. Y las masas de religiosos, mayormente las de corte pentecostal, no se quedan atrás, pues también demandan más o menos lo mismo bajo el hábil y mañosa disfraz de “avivamiento espiritual”. Ahora bien, estos no quieren su musiquita cristiana “de trasfondo”, aunque también la emplean así en ocasiones, sino “de frente, en primera plana y a todo volumen”.

-A diferencia marcada de las masas, la minoría sabe perfectamente que el propósito primordial de la adoración no es entretener al adorador sino honrar y glorificar al Creador. Además, sabe que ninguna escena ni remotamente parecida a las que se desarrollan típicamente en iglesias subvertidas por las masas se encuentra en todo el Nuevo Testamento. Sabe que todas las “ordenanzas de culto” del “primer pacto”, es decir, del Antiguo Testamento, fueron abolidas y clavadas en la cruz (Hebreos 9:1; Colosenses 2:14-17), no exceptuándose los instrumentos de música mencionados en el Salmo 150, como tampoco los diezmos que atañían a aquel pacto y el pueblo terrenal de Israel. Todo esto lo sabe solo una minoría de las multitudes que profesan seguir a Cristo hoy día porque se dedica a escudriñar las Sagradas Escrituras. En cambio, las masas prefieren “testimonios, señales, profecías, sanidades, éxtasis, música de instrumentos, alboroto, griterías, bailar en el espíritu”. ¡Ay de las masas!  [Volver al 10 del artículo]

[11]  “Pero lo que es peor, esa masa determina quienes nos gobiernan.”

-Comentario. Desde el punto de vista de la persona que conceptúa al “reino de Dios”, reino espiritual que “no es de aquí”, que “no es de este mundo” (Juan 18:36), como infinitamente superior a cualquier reino terrenal, lo “peor” de la influencia y el dominio de las masas no sería que determinaren quiénes nos gobiernen aquí sino que llevaren cegadas y embrolladas a tantas almas por vías espaciosas que, lejos de terminar en el Paraíso de Dios, ni se acercan a su mundo resplandeciente de luz, paz y bienestar eternos, más bien conduciendo a regiones tenebrosas de eterna oscuridad y vergüenza.

-“…estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14). Tan solo una minoría. Un remanente. No que Dios lo quiera así. Todo lo contrario. Él “…quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:3-4). Pero, tristemente, las masas no están interesadas sinceramente en él. De labios, tal vez, pero no sinceramente, y esto lo evidencian plena e irrefutablemente su indiferencia hacia él, su falta de amor por la verdad, su renuencia ante sus mandamientos, su preferencia por lo malo sobre lo bueno, etcétera, etcétera, etcétera, ad infinitum. Así que, solo una minoría valiente y diferente anda por “el camino” angosto “que lleva a la vida…”

-Esta minoría quisiera convertirse en mayoría, o gran masa, pero sin perder sus atributos especiales y necesarios de “minoría que anda en armonía con los designios del Dios Creador”. Pero, lamentablemente, ya está comprobado que esto no pasará, pues los de las masas, en su inmensa mayoría, están conformes, cada uno, con “…ser en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas, boyas que van a la deriva”. Pero, ¡hay excepciones! A veces, ¡muchas excepciones! Estas “excepciones” son las almas, inquietadas por ser algo mejor que “masa”, que comienzan a buscar la verdad sobre su origen, propósito en la tierra y destino. En su búsqueda, se acercan a Dios, el cual “…no está lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17:27), y hallándolo tanta en las cosas creadas (Romanos 1:18-20) como en la Palabra revelada, se animan a conocer “su buena voluntad, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). Entendiéndola, no solo confiesan su fe en el “único Dios verdadero” (Juan 17:3) y su Hijo Jesucristo sino que también se sumergen en agua, es decir, se bautizan “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38-47). Tomando estos pasos tan sublimes, pasan de la masa perdida a la minoría salva, siendo librados “de la potestad de las tinieblas” y trasladados “al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13). ¡Ya no son masa! ¡Ahora son “escogidos”, encaminados a la gloria eterna!

-Respetado lector, ¿qué es usted?  ¿Masa, o “escogido de Dios”?

 

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