Suscríbase para recibir notificaciones de nuevos artículos.

 
Año 325 d. C. Obispos de la iglesia con el "Credo de Nicea". www.wikipedia.org

Credos y controversias religiosos

“Una cosa tan deplorable como peligrosa”

"Hacemos credos arbitrariamente, también explicándolas arbitrariamente."

Hilario, obispo de Poitiers, Francia. Siglo IV.

“Existe una cosa tan deplorable como peligrosa, a saber, que entre los seres humanos el número de credos corresponde al número de opiniones, el de doctrinas al de inclinaciones y hay tantas causas de blasfemia como fallas entre nosotros. Porque hacemos credos arbitrariamente, también explicándolas arbitrariamente. El vocablo ‘homoousion [griego, traducido como ‘consustancialidad’] es rechazado, luego recibido, y entonces dado tantas definiciones, por sínodos sucesivos, que pierde significado. El parecido parcial o total del Padre y del Hijo es el sujeto de disputas para estos tiempos infelices. Cada año, aún más, cada nueva luna, hacemos nuevos credos en el intento de describir misterios invisibles. Nos arrepentimos de lo que hemos hecho, defendemos a los que se arrepienten, para entonces anatemizar a aquellos que defendíamos. Condenamos o la doctrina de otros en nosotros mismos, o la nuestra en otros; y así, recíprocamente, despedazándonos los unos a los otros, hemos sido la causa de la ruina el uno del otro.”

(Traducido del texto encontrado en El decaimiento y fin del Imperio Romano, por Edward Gibbon. Tomo I, Página 312. Hilario de Poitiers. Obispo de la iglesia en Poitiers, Francia. Nacido a principios de siglo IV, hacia 315, en Poitiers (Francia); fallecido en la misma ciudad en 367.)

-Comentarios nuestros. Estas observaciones y lamentos los escribió el obispo Hilario de Poitiers en medio de las candentes controversias sobre la naturaleza de Cristo y su relación al Padre: que si de la misma sustancia (consustancia) que el Padre, y por ende, existente desde la eternidad, o no. Lo que dice el obispo Hilario acerca de “credos hechos e interpretados arbitrariamente, opiniones, doctrinas, inclinaciones, blasfemias, fallas, despedazarse y arruinarse los unos a los otros” los que profesan el nombre de Cristo, describe, efectivamente, lo que sigue pasando en el mundo del cristianismo hasta el sol de hoy.

Pero, también sigue vigente la oración ferviente de Jesucristo. “Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:20-23).

Y el Espíritu Santo sigue advirtiendo: “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales” (1 Timoteo 6:3-5).


Obispo Hilario de Poitiers, Francia. www.aciprensa.com

 

Twittear Seguir a @editoriallapaz   

¿Le gusta esta página? Por favor, ayúdenos a difundir la información por medio de compartirla automáticamente con sus amistades de Facebook, Google+, LinkedIn, y Twitter pulsando en los botones arriba colocados.

Derechos reservados. Permiso concedido para hacer una copia, o múltiples copias pero ninguna para la venta.