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Señales hoy día en los judíos y gentiles

La iglesia según concebido por Dios, establecida por su Hijo, revelada por el Espíritu Santo y hecha realidad en la tierra por los apóstoles.

Temas básicos para salvación

ENGLISH VERSION of ¡Por este CAMINO para el CIELO! “This WAY to HEAVEN!”

 

¡Por este CAMINO para el Cielo!

 

En esta bella gráfica esotérica, caminos en el espacio ilustra el tema ¡Por este camino para el cielo! en editoriallapaz.org.

 

 

De mapas y rutas en territorios morales-espirituales

 

Querido lector, lectora, ¿quiere usted ir al Cielo cuando acaben sus años en la tierra, o cuando el propio Dios ponga fin a este universo? Seguramente, no querrá ir a las regiones tenebrosas eternas.

¿Conoce usted el Camino Glorioso al Cielo? Si no dispone del mapa auténtico que lo traza, ¿cómo pensar llegar a tan distante destino en otra dimensión de espacio y tiempo? ¿Acaso dejándose llevar por sus propias proyecciones, pareceres, o suposiciones, o por los de guías que no han hecho la travesía? ¡Imposible!

Por otro lado, si usted ya está siguiendo algún mapa espiritual, tenemos a bien preguntarle, con todo respeto: ¿ha reflexionado sobre dónde lo consiguiera o quién se lo proporcionara?

¡Por aquí para el Cielo¡Por este Camino, y no por aquellos! El que conoce el Camino seguro es el que vino desde el Cielo al planeta Tierra, luego regresó al Cielo: Cristo, el Hijo de Dios (Juan 14:1-6; 1:18). Él es quien preparó el único mapa absolutamente confiable, trazando muy precisamente la ruta exacta en su Nuevo Pacto. ¿Posee usted una copia fidedigna?

¡Alerta! El Antiguo Testamento no es válido como mapa espiritual para las almas del tiempo actual. Por sus ejemplos 1 Corintios 10:1-10), (historia, salmos, proverbios, profecías sobre Cristo, el Reino de Dios, reinos terrenales y tiempos finales aquel pacto aún tiene mucho valor, pero no como mapa espiritual para esta nueva Era Cristiana. Por cierto, fue clavado en la cruz, anulado y quitado por Dios mismo (Hebreos 7:12; Colosenses 2:14-16). Quien insista en seguirlo (guardando sábados, diezmando, imitando el sacerdocio levítico), grande pudiera ser su angustia en el día del juicio, pues sometiéndose a lo abrogado, se desliga de Cristo, tomando un camino equivocado que lo llevará lejos del Señor, y por ende, del Cielo mismo, con su gloriosa “ciudad del Dios vivo” (Gálatas 5:1-4; Gálatas 4:21-31; 1 Timoteo 4:1-5Hebreos 11:8-16).

De nuevo, preguntamos: ¿qué mapa espiritual sigue usted? ¿Acaso el que le entregaran sus propios padres? De ser así, surge otra pregunta: “¿Dónde consiguieron sus padres aquel mapa espiritual?” ¡OJO! Pedro advierte que no pocos padres enseñan a sus hijos “una vana manera de vivir” (1 Pedro 1:17-21). Supersticiones, idolatrías, hechicerías, vicios (borracheras, drogadicción; adulterar, maldecir, holganza), materialismo y vanidades sin fin. Además, doctrinas, tradiciones y ritos de religiosos faltos de conexiones directas con Dios. Bien que los hijos que respetan y aman a sus padres resistan pensar que ellos inculcaran creencias o estilos de vida que resulten vanos, aun corruptos, dado que está en juego el destino eterno de su alma a todo vástago le convendría ser objetivo y honesto. Pues, las vanas maneras de vivir son caminos que, ya excitantes ya placenteros para el transeúnte, conducen eventualmente a destinos espantosos, aun fatales para el alma, de donde no habrá regreso jamás. “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Proverbios. 14:12).

De la manera que los hijos no llevan los pecados de sus padres, ni los padres los de sus hijos (Ezequiel 18:20), tampoco son salvos los hijos en virtud de una fe heredada o los padres por la obediencia y virtudes de sus hijos. Por el camino espiritual “cada uno llevará su propia carga”(Gálatas 6:3-4). Ninguno lleva la culpa del pecado original. Algunas consecuencias sí, pero la culpa, negativo.

Volvemos a preguntar por la importancia del tema: ¿qué mapa espiritual sigue usted? ¿Acaso algún mapa antiguo, pasado de generación a generación, que enseñe cómo llegar a lugares donde se practican viejas tradiciones cristianas? A lugares sagrados donde veneran reliquias o imágenes de religiósos y seres celestiales. Ya que Jesucristo enseña que las tradiciones religiosas invalidan la ley de Dios (Mateo 15:5-9), y el apóstol Pablo las cataloga de engañosas (Colosenses 2:8), ¿por qué confiaría usted en un mapa donde aparecen como señales que marquen la ruta para el Cielo? Definitivamente, ellas no adornan la ruta correcta. Esta la traza solo la incorruptible Palabra de Dios, el Nuevo Testamento.  Cumpliendo esta Palabra a perfección, Jesucristo dice: “Yo soy el camino”(Juan 14:61 Pedro 1:23-25). Él es su personificación perfecta.

¡Por aquí para llegar directo al Cielo, sin perderse! ¿Cuántas personas saben dar direcciones correctas y precisas? ¿Cuántas saben seguirlas? “Amigo, estoy buscando el Barrio San José, del Sector Ramírez, la Calle 10 # E-15.” 

Don Vecino Incierto responde: “Eeeeeh. Tiene que regresar un rato, virar a la derecha, seguir adelante hasta encontrar un pequeño bosque, luego a la izquierda... no, me equivoco, más bien a la derecha, y cinco kilómetros más para llegar”. Instrucciones bastante confusas y vagas. A estas se parecen las de no pocos líderes religiosos de actualidad sobre cómo llegar al Cielo.

En cambio, Don Seguro Pastor explica: “Adelante 3.2 kilómetros, a la izquierda por la Carretera 601, hasta el kilómetro 2.8. Ahí, comienza el Bo. San José. Siga la principal hasta encontrar el Colmado Rodríguez. La Calle 10 pasa detrás del colmado”. Pues bien, seguimos confiadamente sus instrucciones tan precisas, pero para frustración nuestra, ¡no terminamos en el Bo. San José sino en el Bo. Dolores!

Así mismo son las instrucciones de muchos líderes religiosos de hoy. Muy exactas, ¡pero no encaminan hacia el Cielo! “¡Levanta tus manos, cierra tus ojos, acepta a Cristo como tu Salvador, y serás salvo!” ¡Por ahí no! “Haz profesión de fe. Solo ten fe y serás salvo.” ¡Por ahí no! “¡Suéltate! No resistas al Espíritu. Di Aleluya. ¡Alaba! ¡Corre! ¡Salta! Di: Cristo me ha sanado; Cristo me ha salvado.” ¡Por ahí tampoco! ¿Qué busca usted? ¿Acaso alguna experiencia religiosa mística, puramente emocional, extática y subjetiva, o busca "toda la verdad" revelada por el Espíritu Santo (Juan 16:13) (? Al estudiar los atributos de Dios revelados en la Biblia, no se halla indicio alguno de que sea él un místico, llevado más por sentimientos que por la Verdad. No nos engañemos:
la ruta al Cielo no es la del misticismo, el sentimentalismo religioso, el éxtasis, o de la acomodaticia pero equivocada “profesión de fe”.

¿Sabe usted leer mapas? Algunas personas sí saben; otras, no. Los viran cara abajo, cara arriba, de lado a lado, ¡sin encontrar la ruta al destino deseado! Hay quienes prefieren andar perdidos que pedir o admitir consejos (Proverbios 8:33; Proverbios 27:9). Su orgullo los condena a la desorientación y repetido extravío.

¿Sabe usted leer el mapa del Nuevo Testamento? ¿Admite orientación? ¿Le parece complicado el mapa espiritual? En realidad, no lo es.

 

En esta gráfica, el transeúnte por el Camino de la Vida llega a una bifurcación con un letrero que indica, por un lado, para el Cielo, y por el otro, hacia el Abismo, enfatizándose la importancia de oír la Palabra de Dios para tener una Fe inteligente y enfilarse por la Ruta de la FE hacia el Cielo, ilustración para Por este camino para el cielo, en editoriallapaz.

 

El Camino al Cielo comienza donde el viajero encuentra una bifurcación en el camino de la vida y se detiene para escuchar el mensaje de Dios. Para llegar al Cielo se toma la Ruta de la Fe, pero no podrá usted tomarla sin antes escuchar instrucciones. No vale una fe cualquiera sino “la fe” que “viene por el oír… la Palabra de Dios” (Romanos 10:17). Esta “Palabra de Dios” explica por qué se debe escoger la Ruta de la fe, cómo seguirla y qué le pasará al peregrino a lo largo de ella. Además, trae descripciones hermosísimas del glorioso destino celestial las que incentivan a seguir la Ruta hasta el final. Las explicaciones son detalladas y completas. Sin embargo, para comenzar, no es preciso saber o entenderlo todo sino tener tanto el ferviente deseo de salvación eterna como el temor vivo de terminar en el Infierno. La alternativa es la Ruta de Indiferencia y Pecado, la que conduce al ABISMO ocupado por Satanás y los suyos.

 

En esta gráfica, siluetas de seres humanos caminan hacia el borde de un precipicio, el que representa la muerte, donde caen hacia el abismo de la perdición eterna por haber escogido durante su vida en la tierra la Ruta de la indiferencia y el pecado o el Desvío Fatal de la Fe sin Obras, ilustración para el tema ¡Por este camino para el cielo!, en editoriallaapz.

 

Todo aquel que decide por el Ruta de la Fe se llega pronto a una estación de peaje identificada como “Arrepentimiento”. Ahí está en el mapa espiritual. “Arrepentíos” (Hechos 2:38; Hechos 17:30-31; Lucas 13:3). De sus pecados. Cambiar la trayectoria de su vida; su estilo de vida. De carnal a espiritual. Eso es justamente lo que significa “arrepentirse”. ¿Cuánto se le cobra en este Peaje del Arrepentimiento? Ni cuotas, votos o diezmos. Más bien, lo que se le exige aquí es su expresa decisión firme de deshacerse de su bagaje abominable de mundanalidad, vicios, pasiones desordenadas, malas actitudes, etcétera. El costo de remoción es altísimo, tanto que jamás podría usted pagarlo. Pero, ¡cuán afortunado es usted! Cristo ya pagó el precio de purificación: su propia sangre vertida en la cruz. Ahora le toca a usted. ¿Dejará todos sus males en este Peaje del Arrepentimiento? Si no está dispuesto, pero sigue ilusionado con ser salvo, apelando a su fe y a la gracia divina, tomaría, quererlo o no, el Desvío Fatal de Fe sin Obras. ¡De fe muerta!

No muchos kilómetros más adelante sino justamente después del Peaje del Arrepentimiento se halla un cuerpo de aguas que usted debe cruzar para continuar por el Camino al Cielo. Su nombre es “Aguas del Bautismo”. Observe bien en el mapa espiritual auténtico que no hay puente o camino que dé paso al otro lado. Esto significa que el viajero ha de pasar por estas aguas para llegar al otro lado. (Hechos 8:26-40) De hecho, las instrucciones divinas dicen que debe sumergirse en ellas “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19), “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38), confesando con su boca que Jesús es el Señor antes de ejecutar el acto (Hechos 8:26-40; Romanos 10:8-17). Se quiere decir que hasta no pasar por este “lavamiento de regeneración” (Tito 3:5), el viajero no será limpio de sus pecados, pese a su fe y arrepentimiento. Pablo pasó por aquí. Ananías le dijo: “¿Por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:16). ¿Por qué no habría de pasar usted? ¡Derechito, pues, para el agua! ¡Sin esperar! ¡Por aquí para el Cielo! Si cuestiona el propósito que Dios asigna al bautismo, quizás salgan de sendas torcidas aledañas seres diciendo: “El bautismo es una mera obra de la carne. No es para perdón. NO salva”, contradiciendo la afirmación de Pedro: “El bautismo ahora nos salva” (1 Pedro 3:21). De usted hacerles caso, tomaría el Desvío de Tergiversaciones Doctrinales, el que conduce a los Bosques del Sectarismo Cristiano, de donde saldría usted tal vez con suma dificultad, ¡o quizás nunca!

Bautizado bíblicamente, regenerado, purificado de sus inmundicias, hecho justo en virtud de su humilde obediencia, en este punto, justamente donde se sale de las Aguas del Bautismo, y no antes (Romanos 6:3-5), Dios le constituye una “nueva criatura”(2 Corintios 5:17) para andar “en nueva vida”, y Cristo le añade a su iglesia (Hechos 2:42-47). Ahora pone pie en el Camino Angosto de la Santidad (Mateo 7:13-14; Hebreos 12:14). Al final hay un espléndido mundo nuevo y perfecto para usted, a condición de seguir adelante, sin retroceder (Hebreos 10:39), sin desviarse a diestra o siniestra. ¡Éxito! ¡Adelante! “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:1-3). 

Ahora que usted conoce el "Camino" (Hechos 9:2), el próximo paso es suyo. Procurar encontrar a un miembro fiel de la iglesia de Cristo que lo bautice bíblicamente, ayudándolo a enfilarse con los demás fieles que siguen este Camino para el Cielo.

 


 

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