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En la religión, aclaraciones doctrinales precisas
que señalan el mejor camino.

"Por qué no toco
instrumentos de música
en culto a Dios."

Catorce razones

1.  Porque vivo "bajo el régimen nuevo del Espíritu" (Romanos 7:6), es decir, bajo el Nuevo Testamento que rige la iglesia durante toda la Era Cristiana, la última era antes del retorno de Cristo. En el Nuevo Testamento no se autoriza el uso de instrumentos en culto a Dios. El mandamiento específico y claro es: "Cantando y alabando al Señor en vuestros corazones" (Efesios 5:19; Colosenses 3:16; Santiago 5:13). Los ejemplos de música en la iglesia apostólica no incluyen el uso de instrumentos músicos (Hechos 16:25; 1 Corintios 14:15,26).

2.  Porque no quiero ser culpable de alterar el mandamiento específico del Nuevo Testamento, pues de hacerlo acarrearía la censura divina y la posible condenación (2 Corintios 2:17; Gálatas 1:8-10). Añadir "tocar" a "cantar" es hacerle violencia al mandamiento claro de" cantar". "Cantar" es una acción especifica, bien definida. Al "cantar" y "tocar", se trata de dos acciones distintas, y por lo tanto, de un cambio fundamental en lo que se hace.

3. Porque la adoración de la iglesia bajo el régimen del Nuevo Testamento es "en espíritu y en verdad" (Juan 4:24). Es "en espíritu", y no fundamentado en objetos o acciones materiales y carnales tales como los sacrificios de animales, el rociamiento de la sangre de corderos, el incienso, el candelero, ritos y ceremonias de purificación, etcétera, los cuales atañían al Antiguo Testamento, quedándose anulados al morir Cristo en la cruz (Colosenses 2:14-16). La adoración de la iglesia bajo el Nuevo Testamento es "en verdad", y no conforme a las tradiciones o los gustos de los adoradores, sino "en verdad". ¿Dónde se encuentra "la verdad" para la iglesia? No en el Antiguo Testamento, ni en las tradiciones religiosas o las opiniones de los adoradores, sino en las instrucciones del Espíritu Santo halladas en el Nuevo Pacto. "Cantando con gracia en vuestros corazones" (Colosenses 3:16) es la adoración "en espíritu y en verdad" que agrada a Dios, el "sacrificio de alabanza" aceptable (Hebreos 13:15).

4.  Porque, al abrir mi boca en el culto y decir o cantar palabras que mis hermanos escuchan, deseo que toda palabra mía sea para edificación de los oyentes o para ensalzar al Creador. "Hágase todo para edificación" (1 Corintios 14:26). "Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales" (Efesios 5:19). ¿Qué se hace mediante salmos, himnos y cánticos espirituales? ¡Los miembros se hablan el uno al otro! Se hablan; no tocan instrumentos músicos, sino que hablan. El lenguaje de los instrumentos de música no es espiritual sino carnal, o sea, de la tierra. Por lo tanto, no edifica según el designio de Dios para la edificación de su iglesia. "La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales" (Colosenses 3:16).Edificar, enseñar y exhortar: esto es lo se quiere lograr mediante los salmos, himnos y cánticos espirituales, propósitos espirituales e intelectuales quetocar instrumentos músicos no puede cumplir. Los instrumentos de música no hablan el evangelio, ni enseñan o exhortan, sino que llaman la atención a ritmos y sonidos producidos por inventos humanos. Distraen. Restan del mensaje de los himnos.

5.  Porque la música del reino espiritual (Juan 18:36) y de los adoradores espirituales (Juan 4:24; 1 Corintios 2:14,15) es espiritual, es decir, del corazón, del alma. "Cánticos espirituales",no carnales. "Espirituales", y no de "salsa cristiana", "mariachi" o "merengue cristiano",etcétera. "Cánticos espirituales", y no diluidos con la música instrumental. Si todo lo del reino espirituales espiritual, incluso el culto, ¿con qué razón o justificación introducir objetos materiales (pianos, guitarras, órganos, maracas) en la adoración espiritual? Sencillamente, ¡no armonizan con la naturaleza fundamental del reino espiritual! No es correcto catalogar los instrumentos músicos juntamente con los himnarios, el púlpito, las sillas o los edificios de reunión, como si se tratara de meras ayudas incidentales opcionales. Utilizar un himnario para cantar no altera en nada el acto decantar. No altera la naturaleza espiritual de la adoración. En cambio, acompañar los cánticos espirituales con la música instrumental altera, efectivamente, la acción de cantar. Ya no se canta solamente, sino que se canta y se tocan instrumentos músicos. Los instrumentos constituyen otro medio de alabar a Dios. Pertenecen a la categoría de rosarios, velas, imágenes, incienso y otros objetos similares. Tampoco caen en la categoría del pan sin levadura de la Santa Cena. El pan es simbólico, pero los instrumentos no son simbólicos. No simbolizan la música vocal, sino que son un medio de hacer música.

6.  Porque no quiero incitar a los creyentes a bailar. La música de los instrumentos despierta en el cuerpo físico el deseo de moverse conforme al ritmo tocado. Pero, la acción de bailar en culto a Dios se desconoce en el Nuevo Testamento. La frase "bailar en el Espíritu", escuchada a menudo en las iglesias de avivamiento (las pentecostales y las carismáticas) no aparece en ningún pasaje del Nuevo Testamento, ni hay ejemplo alguno de tal baile. Bailar ‘‘como David’’ es imitar a un hombre que vivió bajo el Antiguo Testamento, no el Nuevo. Bailar "como David" es imitar a un hombre que bailaba casi desnudo (2 Samuel 6:20-23) y que bailaba mientras desobedecía los mandamientos de Dios (1 Crónicas 13:8-11; 15:11-13). No todo lo que hiciera David lo aprobó Dios. Por naturaleza, el baile es un acto carnal que a menudo incita a tentaciones y pasiones desordenadas.

     Se argumenta que no todo tipo de música instrumental incita a bailar, por ejemplo, la música de piano no acompañado de otros instrumentos. Bien puede ser, pero admitir el piano es abrir la puerta a toda clase de instrumentos músicos. ¿Autoriza el Nuevo Testamento el piano, pero desautoriza los demás instrumentos? La realidad es que no autoriza el uso de ninguno. La introducción del piano en la adoración es solo el principio de errores. Con toda probabilidad, traerán, tarde o temprano, la guitarra, el órgano, el güiro, las maracas, la batería y otros instrumentos. Si no lo hacen los miembros maduros, lo harán los jóvenes. Si no lo hace esta generación, lo harán las nuevas. Comprueba nuestra conclusión la historia de iglesias tales como la Bautista, la Discípulos de Cristo, la Metodista y otras. Comenzaron con el piano. En la actualidad, algunas de ellas reciben conjuntos musicales de toda categoría, montan espectáculos musicales a manera de las agrupaciones seculares famosas y tienen hasta orquestas.

7.  Porque no deseo provocar a excesos de emocionalismo y confusión. Los instrumentos se prestan para crear un ambiente cargado de emociones alteradas y de desorden. Excitación nerviosa, trances, éxtasis, lenguas extáticas, gritería, palmoteos, pisoteos y danzas frenéticas son los frutos de los instrumentos. Pero, Dios "no es Dios de confusión" y manda: "Hágase todo decentemente y con orden" (1 Corintios 14:32,33,40). La presencia del Espíritu Santo crece dentro de los adoradores que cantan "cánticos espirituales". En cambio, los espíritus del desorden, del existencialismo religioso, del misticismo, del éxtasis, del baile son los que acuden y se adueñan cuando se escucha la música carnal de instrumentos. El Todopoderoso se nos presenta como un Ser sumamente racional. No es de sorprenderse que pida "culto racional" (Romanos 12:1). Lo irracional de griterías y confusión no armoniza con el "culto racional".

8.  Porque, al adorar a Dios, mi propósito no es avivarme a mí mismo con instrumentos músicos, abanicando las llamas de mis propias emociones, sino alabar a Dios en mi espíritu mediante culto racional y espiritual que él mismo ha ordenado. Él es Espíritu, y pide que le adore "en espíritu" (Juan 4:24), es decir, en mi espíritu y no en la carne. No con acciones que aviven y agraden a mi carne, sino con acciones espirituales que a él le satisfacen. Mi espíritu se comunica con su Espíritu, rindiéndole loor mediante la adoración espiritual. Mi adoración ha de ser vertical, hacia Dios, y no horizontal, es decir, dirigida principalmente hacia los demás adoradores o hacia los inconversos. Hade ser vertical, hacia el cielo donde mora Dios, y no hacia mis adentros, como si adorara principalmente para hacerme sentirme bien a mí mismo y entretenerme.

9.  Porque, al adorar a Dios, mi propósito no es entretenerme a mí mismo, ni tampoco a otros adoradores o a inconversos, con instrumentos de música, sino hacer la "buena voluntad... agradable y perfecta" de Dios (Romanos 12:2). Entretenerse a sí mismo, entretener a otros, entretener a la juventud, hacer la adoración una diversión: estos propósitos egoístas parecen ser los móviles que obran en muchos adoradores del tiempo presente. Para darles expresión, montan espectáculos semejantes a los que los inconversos organizan. La vida de la mayoría de los inconversos gira en torno al entretenimiento. Para competir, no pocas iglesias han cambiado la naturaleza y el énfasis de la adoración, abiertamente incorporando actividades para entretener. ¿Qué se propone?¿Entretener también a Dios? ¿Es Dios hombre para que le entretengamos con espectáculos musicales religiosos? El circo carnal de entretenimientos carnales está subvirtiendo a muchas iglesias, a muchos adoradores.

10.  Porque me parece muy materialista y carnal intentar atraer a los inconversos al Señor por medio de espectáculos musicales al estilo del mundo. La tesis de muchos líderes religiosos es que hay que modernizar el evangelio y la iglesia para atraer y retener a los jóvenes, a la generación "X", a la generación digital, a los profesionales. Sin embargo, según el Espíritu Santo, el "poder de Dios" para atraer y convertir no es la música de instrumentos o los espectáculos de "música cristiana", sino el evangelio puro (Romanos 1:16).

11.  Porque ni los versos de índole religiosa ni las buenas intenciones de glorificar a Dios santifican los instrumentos. Sucede todo lo contrario: los instrumentos músicos corrompen la letra de las alabanzas, manchándola, encubriéndola de matices carnales y materiales. ¿Se santifican la velita, el rosario y el crucifijo porque el propósito del adorador que los utiliza es glorificar a Dios? ¿Bastan las buenas intenciones para que Dios apruebe cualquier acto de adoración? ¿Cualquier objeto utilizado para alabarle?

12.  Porque el Salmo 150, con su exhortación a la alabanza por medio del uso de instrumentos, no es para mí, pues se trata del Antiguo Testamento, pacto que ha sido anulado (Colosenses 2:14-16; Hebreos 8:6-13). De la manera que no son para milos sacrificios, la circuncisión, el incienso, los diezmos y los sábados de referido pacto abrogado, ¡tampoco lo son los instrumentos musicales de aquel pacto!

13.  Porque, históricamente, las congregaciones, con quizás raras excepciones, o ninguna, no aceptaron la música instrumental en culto a Dios hasta comienzos del siglo seis después de Cristo. Aun para aquella fecha hubo mucha oposición a su uso en el culto, a pesar de que la apostasía estaba en pleno desarrollo. ¿Por qué? La razón principal es evidente: la iglesia apostólica no utilizaba instrumentos músicos en su culto, no encontrándose en el Nuevo Testamento ninguna autorización declarada o implícita, o de categoría lingüística, para el uso de tales objetos inventados por los hombres.

14.  Porque, cuando de mi adoración a Dios se trata, ni las tradiciones ni las innovaciones modernas me guían sino solo el Nuevo Testamento. Cristo mismo advierte que las tradiciones religiosas invalidan los mandamientos de Dios, rindiendo vano el culto. "Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. En vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres" (Mateo 15:5-9). Las innovaciones en el culto a Dios pueden resultar fatales, como, por ejemplo, cuando dos sacerdotes, Nadab y Abiú, "ofrecieron delante de Jehová fuego extraño... Y salió fuego de delante Jehová y los quemó, y murieron" (Levítico 10:1-2).

     Por estas razones, entre otras, no toco piano, pandereta, guitarra o instrumento alguno, en el culto a Dios. Comparten conmigo la misma convicción doctrinal aproximadamente veinte mil predicadores y los millones de adeptos que componemos la Iglesia de Cristo en el siglo veintiuno.

    Y, usted, amador lector, ¿rinde usted a Dios culto espiritual y racional? El Creador acepta solo las alabanzas del justo (Proverbios 21:27; 1 Pedro 3:10-12). ¿Es usted justo? Si no, puede ser purificado y justificado mediante la sangre de Cristo al obedecer los mandamientos de creer, arrepentirse y bautizarse "para perdón de pecados" (1 Pedro 1:17-21; Hechos 2:38). Al cumplirlos, usted será añadido al reino espiritual (Colosenses 1:13), o sea, a la Iglesia de Cristo (Hechos 2:47), donde podrá adorar "en espíritu y en verdad".Demás es decir que de no adorar usted en la tierra de acuerdo con las directrices del Espíritu Santo, tampoco tendrá la dicha de unirse a los ángeles en alabanzas celestiales en presencia de Dios. Sabio es aquel que se santifica en la sangre de Cristo, y luego se entrega al culto espiritual y racional.

Escribe Homero Shappley de Álamo.

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