"La unidad de la iglesia fortalecida grandemente por la familia cristiana
muy unida"
Parte 2
Algunos temas tratados en este estudio.
-El
fenómeno actual de evangelistas, maestros, predicadores y otros que
desempeñan roles de liderazgo en la iglesia, pero cuyas familias están
desunidas, aun disfuncionales.
-El caso del hermano
"Cerebral Frío".
Este es efectivo en varios ministerios, pero estando con su
familia, él es poco afectivo para con su esposa e hijos; poco cariñoso,
tierno, amigable, comunicativo o compasivo.
-El caso del hermano
"Pretencioso Vacío".
-El caso de la hermana "Pura
Desinteresado".
-Observaciones
y consejos
para la dama cristiana casada con
un varón cristiano, fiel y maduro, diligente y responsable, encargado de
ministerios en el Reino de Dios, orando que sean recibidas con beneplácito.
-Esposo divisionista. Esposa divisionista. Hijo amado
divisionista.
-Soltera y solteros convertidos a Cristo.
-Separados o divorciados convertidos a Cristo.
-Vistazo a los cinco tramos del gran "Puente de la
Unidad".
I. El fenómeno actual de evangelistas, maestros,
predicadores y otros que desempeñan roles de liderazgo en la iglesia,
pero cuyas familias están desunidas, aun disfuncionales. ¿Existen
tales familias en la iglesia del Señor? Positivo. Una indagación a fondo
descubre casos, quizás numerosos, en cualquier país o cultura donde
existen congregaciones. Se le dice “fenómeno actual” porque este
mal ha crecido exponencialmente desde la década de los 1960, no
cuestionando esta conclusión cualquier estudioso que tenga conocimiento
de la historia de la iglesia durante los últimos dos siglos. Realmente,
se trata de una circunstancia demasiado común en nuestra
hermandad.
-Varón que predica y enseña la Palabra de Dios, pero que
se enfrasca frecuentemente en conflictos acalorados con su
esposa, sus hijos o toda la familia a la vez.
-Evangelista que se traslada a otro estado o país con el
noble propósito de levantar nuevas congregaciones, pero le traban
problemas serios de matrimonio u hogar, robándole energías, tiempo y
espiritualidad.
-Dama cristiana casada con un siervo del Señor encargado
de algún ministerio de la iglesia, pero que, lejos de apoyarle moral,
emocional, espiritual y materialmente, pone tropiezos a él
personalmente o hace daño a obras realizadas por él, incluso a personas
traídas a Cristo por él.
-Dama cristiana casada que enseña y ayuda en la obra del
Señor, pero que no sabe gobernar bien su propia “casa”
(1 Timoteo 5:14) y no trata respetuosamente a su marido, no
contando con el respaldo de su propia familia.
Son malísimos el ejemplo y la imagen
proyectados por estas familias en posiciones de influencia, tanto
delante de la iglesia como de las gentes no convertidas. Su espíritu de
desunión empaña su testimonio y reduce su efectividad, volviéndose
“ocasión de maledicencia” (1 Timoteo 5:13-14), de chismes,
murmuraciones y resentimientos, aun divisiones.
Orando muchísimo, disciplinándose y apegándose más a las
normas de Dios para el hogar, algunas de estas familias logran
rectificar los errores y pecados que los afectan, reponiéndose de manera
admirable y recobrando el respeto de los que las observan. Pero, otras
van de mal en peor, terminando en separaciones o divorcios. Algunas,
pese a su ejemplo dañino, insisten en mantenerse en posiciones de
influencia, para vergüenza suya y dolor de la iglesia.
¿Por qué sufren deterioro, desunión y aun desintegración
los hogares de algunos cristianos que desempeñan ministerios
espirituales? Con el propósito de ilustrar algunas razones principales,
presentamos, a continuación, unos estereotipos. Estimado lector, le
invitamos a conocer:
A. Al hermano “Cerebral Frío”.
"Cerebral" (de "cerebro"): "Tipo sicológico en que predomina
la actividad cerebral sobre la afectiva o la fisiológica"
(Diccionario de uso del español, Tomo I, Página 584).
1. Tal cual los fariseos del tiempo de Cristo, este
"tipo" de ministro sabe mucha Biblia, mucha doctrina y muchos
argumentos, los que utiliza para instruir o refutar bien sea a los demás
religiosos, a los incrédulos o a los puramente mundanos. Predica con
poder, citando numerosos textos de la Biblia, al igual que otras fuentes
de información. Es muy estudioso. Las clases que enseña las prepara
diligentemente, impartiendo eficazmente “sana enseñanza”. No
pocos cristianos le alaban por sus amplios conocimientos y afán por la
“buena doctrina” (1 Timoteo 4:6).
2. Pero, al hermano Cerebral le aqueja un problema
serio, a saber:
estando con su
familia, él es poco afectivo para con su esposa e hijos; poco cariñoso,
tierno, amigable, comunicativo o compasivo.
a) Su propia familia le encuentra emocionalmente
"frío".
b) Cuando se lo reclaman, aun con delicadez y
respeto, Cerebral se molesta fuertemente, y con cara severa intenta
justificar sus actitudes y conducta, afirmando que "Dios y la iglesia
son primeros, que es preciso estudiar mucho, que es necesario trabajar
largas horas en la obra, que el tiempo no da, que sí ama sinceramente a
su familia, pero ellos no le entienden". Tal vez añada para sus
adentros: “Mi esposa e hijos son inferiores a mí; están muy por
debajo del
nivel de intelectualidad y entrega que yo tengo”.
c) Entonces, los más allegados a Cerebral, su
propia familia, la familia que él ha formado, se sienten despreciados,
rechazados, enajenados, del cabeza del hogar. Arreciendo la situación,
se atreven a acusarle, diciendo, con resentimiento, aun con lágrimas:
"Tú enseñas y predicas sobre el amor, pero ¡tú no vives lo que predicas!
Muchos te admiran, pero no te conocen como te conocemos –distanciado
emocionalmente de tu propia familia, indiferente a nuestras necesidades
emocionales. No compartes con nosotros. No eres nuestro amigo. Amigo y
consejero para muchos en la iglesia sí, pero no nos brindas la misma
confianza, el mismo apoyo”.
3. ¡Ay del hermano Cerebral Frío!
No ha logrado
correspondencia entre su mensaje y la ejecución personal de lo que
enseña.
a) Las tensiones en su hogar aumentan de día en
día, reflejándose de vez en cuando en su ministerio. Algunos miembros de
la iglesia se percatan de las miradas duras de su esposa e hijos, de
semblantes demasiado serios, de la inconformidad y los disgustos que
exteriorizan de cuando en cuando, concluyendo acertadamente: “Parece
que la familia de nuestro hermano Cerebral Frío esté sufriendo mucho
estrés. Algo anda mal en su hogar. Luce, a veces, al borde del
rompimiento”.
b) Pues, obviamente, al hermano Cerebral Frío le
hace falta la humildad, sabiduría divina y valor moral esenciales para
lograr la concordancia tan vital entre el Mensaje que predica y la
implementación
práctica del evangelio en su propia vida personal.
Si ama sinceramente a los suyos, si se preocupa por su felicidad y
bienestar emocional, si quiere salvar a su matrimonio y hogar del
desastre que los amenaza,
debería
aprender a balancear sus compromisos ministeriales con sus compromisos
de esposo y padre,
ya que
si no trata a
los suyos propios con todo el amor, respeto, paciencia y consideración
que merecen, acarrea el peligro de “matrimonio roto e hijos rebeldes”,
situación que cancelaría el valor y la efectividad de su ministerio,
pese a su inteligencia y conocimientos bíblicos.
B. Conozca, perspicaz lector, al hermano
“Pretensioso Vacío”.
1. Tal y como indica su nombre, este tipo de siervo
“pretende mucho”.
a) "Pretende" abarcar mucho en su ministerio.
b) "Pretende" impresionar a toda persona con quien
tenga alguna interacción social o espiritual.
c) "Pretende" ser un ministro reconocido y
aplaudido.
d) Es extrovertido, trabajador, buen orador y
productivo en la obra.
2. Pero, después de unos años de lucha, se cansa de
la rutina, perdiendo poco a poco el amor por la iglesia, como también
por las almas perdidas, hasta el extremo de quedarse casi completamente
“vacío”
por dentro. Sin embargo,
sigue
pretendiendo ser buen ministro y fiel.
No sin razón tiene el nombre de
“Pretensioso
Vacío”.
a)
Conocer espiritualmente
a los miembros de la iglesia (1 Corintios 5:16; 1 Timoteo 5:1-2), o a
los no miembros con quienes tiene contacto, pues tal enfoque tan elevado
ya no lo posee. En esta etapa de su vida y ministerios, más le llama la
atención lo material y carnal de las personas que conoce. En particular,
se siente fuertemente atraído por las hermanas bonitas, tanto por las
casadas como por las solteras.
b) Efectivamente, se ha convertido en puro
hipócrita, “pretendiendo” ser lo que no es. Pretende ser cristiano y
buen ministro. Tristemente, su mente y corazón ya no son de cristiano, y
por consiguiente, su ministerio se está volviendo mera farsa.
c) Su esposa e hijos perciben, con muchísima
angustia y pena, el deterioro espiritual de su esposo y padre. El amor
de él para ellos ha menguado hasta casi cero. Mayormente, lo que hace es
criticarlos, censurar, gritar y pelear, viéndolos él como una carga de
la cual quisiera librarse. El pensamiento egoísta, perverso y corrupto
de abandonarlos, y casarse con alguna mujer joven y sensual, invade cada
vez más persistentemente su mente. ¡Ay de este varón! Se ha convertido
en un verdadero siervo
“Pretensioso Vacío”.
d) ¿Qué hogar resiste el estrés tremendo creado por
un esposo y padre que pretende ser cristiano y líder de la iglesia, pero
su alma está vacía de espiritualidad, su mente, plagada de pensamientos
indignos de cristiano y su corazón, lleno de malos deseos? La prognosis
es que se agriete, se divida, se desmorone, pagando las consecuencias
amargas no solo su familia sino también toda la iglesia.
C.
Le invitamos a conocer a la hermana
“Pura Desinteresado”,
esposa del hermano predicador
“Diligente Esforzado”.
1. A la verdad, el
hermano Diligente
es un obrero muy aplicado, concienzudo y respetado
por los
demás predicadores, varón de profunda espiritual que ama
sinceramente a las almas perdidas, al igual que a la iglesia del Señor.
Casado con la dama Pura, también cristiana, la ama entrañablemente. No
es menos puro el amor que tiene por los tres hijos que esta pareja ha
engendrado, cuidándolos y sustentándolos con gran esmero y cariño. Pero,
su corazón está desgarrado por la pobreza espiritual de su esposa, y su
ministerio afectado adversamente.
2. ¿Cómo es la hermana Pura?
a) Bueno, pues tal y como indica su apellido, uno
de sus atributos de carácter es el
“desinterés”
por muchas cosas de la vida que lleva. Por ejemplo, en lo
concerniente a su esposo, poco le interesa su ministerio en la iglesia,
aunque se esfuerza para disimularlo.
b) Cada rato, Diligente cuenta, con
entusiasmo, a su esposa Pura lo que él está haciendo para rescatar a las
almas perdidas o a los feligreses apartados, informándole los frutos
positivos. Ella responde con un indiferente
“Está bien; me alegro”,
pero en vez de alegrarse sinceramente, felicitar y animar a su esposo,
acostumbra añadir algún comentario negativo al efecto de que resulta,
según ella, más o menos inútil tratar de lograr que las personas
mejoren, diciendo que
“casi todos siempre reinciden”.
c) Diligente estudia asiduamente la Biblia y
recursos relevantes, preparando un sermón sumamente rico en enseñanzas
espirituales y aplicaciones prácticas a la vida cotidiana del oyente. A
Pura lo único que se le escucha comentar es que su esposo Diligente
tenía, mientras predicaba, la corbata guindando por un lado y que su
"plática era demasiado larga”.
d) El esforzado Diligente logra concertar
cita con una familia que desea aprender más de la Biblia. A veces, sus
estudios con aquella familia continúan hasta las 10 de la noche.
Llegando él tarde a la casa, y un tanto agotado, Pura le saluda, no con
una sonrisa, brazos abiertos y un beso, sino con semblante serio,
recriminándole su
“falta de consideración para ella y los hijos ya
dormidos”.
e) Pese a que doña Pura profesa creer en Dios,
asegurando ser
“cristiana de verdad”,
rara vez se le ve leyendo la Biblia. De hecho, sabe muy poco de Biblia,
aparte de algunas historias del Antiguo Testamento que escuchó, cuando
joven, en clases bíblicas, y dos o tres parábolas de Jesús. Francamente,
ella no tiene interés alguno en aprender a explicar y defender la
“sana doctrina”
de Cristo. Su ignorancia de las Escrituras, comentada por miembros de la
iglesia que se han dado cuenta, es bastante bochornoso para el hermano
Diligente. La vagancia y dejadez espiritual evidentes en su esposa son
una aflicción dolorosa de espíritu para él.
f) En realidad,
la hermana
Pura es una mujer más carnal que espiritual; egoísta, negativa,
refunfuñona, resentida y difícil.
No ha crecido espiritualmente. Ella no es la "ayuda idónea" que
su esposo necesita para sus labores en el Reino. No está a su lado para
muchas obras importantes realizadas por él. Rara vez, le anima. Su apoyo
moral para él es inconstante y pobre.
3. La pura realidad es que Pura y Diligente
proceden en la vida por
dos líneas
tangentes divergentes:
ella, por la de lo material y carnal; él, por la de lo espiritual.
4. La pobreza espiritual de la hermana Pura
Desinteresado produce fuertes corrientes y tensiones emocionales que
debilitan su hogar, ponen en peligro su matrimonio, traban el ministerio
de su esposo y repercuten inevitablemente en la iglesia, obrando en
contra del bienestar y la unidad de la familia de Dios.
5. ¿Podrá seguir soportando el hermano Diligente
Esforzado? ¿O, se aflojarán su voluntad, determinación, compromiso y fe?
¿Resistirá su espíritu, fortaleciéndose aún más, o
se rajará de
repente como se parte estruendosamente una columna grande cuando el peso
que está aguantando sobrepasa el límite?
a) Bien se sabe que algunas columnas en la iglesia
se rajan así y por éstas mismas razones.
b) Al cederse de repente alguna columna en la
iglesia, si se quisiera verificar la razón, convendría examinar:
(1) Primero, el matrimonio y el hogar del buen
hermano que ha caído.
(2) Luego, a los demás líderes de la congregación y
a la congregación entera.
-Quizás se haya desplomado la “columna” por falta del
apoyo de siquiera un solo cristiano capacitado que acuda oportunamente,
tomando sobre sus hombros parte de la carga pesada y alentando, en
momentos críticos, con expresiones animadoras y consejos sabios. ¡Qué
tragedia si la columna se desplomara por falta de refuerzos! Tragedia
tal vez evitable. Tragedia espiritual que produce consecuencias
negativas inmediatas, y quizás aun eternas.
D. Querido hermano, amada hermana en la fe, al
verse usted retratado, aunque solo de forma parcial, en estos cuadros de
estereotipos, le rogamos, muy encarecidamente, determinar fijarse el
propósito firme de corregir lo deficiente o dañino en su carácter.
Cierto es que cambiar nuestro carácter, después de ser adulto
-extirparle atributos ofensivos, añadir los que faltan, hacerlo madurar
y conformarse al molde divino- no es nada fácil. Pero, vale la pena todo
el esfuerzo, toda la disciplina requerida, con tal de establecer y
conservar la unidad y solidez de nuestros matrimonios y de nuestros
hogares cristianos, como también la unidad y solidez de la preciosa
iglesia comprada a precio de la sangre vertida por el Hijo de Dios en el
Calvario. ¿Está usted de acuerdo?
II. Tenemos a bien apuntar unas observaciones y
consejos para la dama cristiana casada con un varón cristiano,
fiel y maduro, diligente y responsable, encargado de ministerios en el
Reino de Dios, orando que sean recibidas con beneplácito.
A. Dado que usted, querida hermana en Cristo, está
unida completamente a su esposo por los lazos matrimoniales y de hogar,
también asegurarse unirse completamente a él espiritualmente.
B. Colocarse en el mismo nivel de madurez espiritual con
él. No quedarse rezagada, retraída, distraída o ignorante en los
renglones del saber espiritual, el compromiso espiritual y la conducta
espiritual.
C. Su deber, al igual que el de su esposo, es
aprender toda la verdad, toda la sana doctrina y toda norma de conducta
espiritual.
D. Su deber, al igual que el de su esposo, es
brindar todo su apoyo intelectual, moral y espiritual, no solo a
cónyuge, sino a toda la iglesia y a la causa general de Dios en este
mundo.
E. Su compromiso con Dios, la iglesia y la
salvación debería ser igual al de su esposo, y no inferior.
F. Su amor a la verdad y a la iglesia debería
igualar al amor fuerte que siente su esposo.
G. Pero, al crecer usted mucho en conocimiento y
capacidad, no cometer el error grave de tornarse demasiado agresiva o
mandona, colocándose en un nivel más alto que el que ocupa su esposo y
convirtiéndose, para los efectos, en "pastora". El lugar ideal que le
corresponde a usted es el de “ayuda idónea”; estar al lado
de su esposo, y que los dos se apoyen mutuamente en la vida espiritual.
Detrás de él, no, ni tampoco delante de él, sino al lado de él. Qué
conste: no se está enfocando su rol de mujer cristiana en la
congregación, sino su rol de “esposa de un varón que ejerce ministerios
bíblicos en el Reino de Dios”.
H. Procurar siempre la unidad, solidez y felicidad de su
matrimonio.
I. Luchar, astuta y tenazmente, para que nada
ni nadie se interponga en su matrimonio, debilitándolo, dividiéndolo o
haciéndolo disolverse.
J. Cumplir con todos sus deberes matrimoniales, no sólo
con el deber conyugal (sexual) sino con todos los demás, tanto con los
físicos como con los mentales, emocionales y espirituales.
K. Procurar siempre la unidad, solidez y felicidad de la
iglesia. Este deber no solo atañe a su esposo en virtud de su liderazgo
en iglesia. ¡También es suyo! Desde luego, a todo cristiano, ya maduro
ya neófito, bien ejerza ministerios, o no, le incumbe contribuir a la
unidad, solidez y felicidad de la iglesia, Con todo, lógicamente, la
responsabilidad es mayor en las familias de los obreros encargados de
administrar las distintas funciones del cuerpo de Cristo.
1. Al usted conservar siempre la unidad, solidez y
felicidad de su propio matrimonio, estará aportando muchísimo hacia la
conservación de la unidad, solidez y felicidad de la iglesia.
"Hogares cristianos bien unidos; iglesia bien unida."
2. Esposo divisionista. Pero, ¿qué hará
usted si su esposo se desorienta e intenta comenzar alguna división,
o hacerse partícipe de una ya formada? Su deber sería intentar
refrenar a su esposo.
a) Con amor y humildad, pero con firmeza
insistente.
b) Y si persiste él en su empeño, pues, con el
mismo amor, humildad y firmeza, ¡rehusar seguirle! Así, porque de
seguir usted a su esposo en alguna disimulación o división, ¿no se haría
usted copartícipe con él en su pecado, y por ende, potencialmente, en
cualquier castigo que dictara Dios contra él, a menos que hubiera
arrepentimiento y rectificación? "Donde va mi esposo, voy yo,
porque somos uno. No permitiré que las creencias religiosas, por
erróneas que sean, afecten mi matrimonio. Tampoco las divisiones por
cuestiones doctrinales." Semejante mentalidad pudiera resultar en
condenación para ambos. “Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete
abomina su alma”, siendo una de las siete “…el que siembra
discordia entre hermanos” (Proverbios 6:16-19). Y la mujer que
siembra discordia entre hermanos, ¿estará exenta?
3.
Esposa
cristiana más fuerte espiritualmente que su esposo.
¿Y qué hará usted si su esposo se afloja tanto en su vida
espiritual que usted, entonces, se encuentra más fuerte,
espiritualmente, que él? En tal caso, no titubear usted en valerse de su
propia fuerza superior para tratar de rehabilitar y fortalecer a
su esposo, siempre dentro de un marco de amor, sumisión y respeto.
III. Familias unidas que, manteniéndose siempre
unidas, forman o participan en divisiones de congregaciones fieles al
Señor. Respecto a este tipo de familia, observamos que el amor, la
solidez y la felicidad que gozan en virtud de su unidad interna no las
exime de posibles castigos divinos implícitos en las fuertes censuras de
Dios sobre divisionistas.
A.
“Casas
enteras”
que se dejan conquistar por divisionistas.
En Tito 1:10-11, el apóstol Pablo señala a tales
"casas
enteras"
del Siglo I, engañadas por judaizantes y otros divisionistas.
"Porque hay aún muchos contumaces, habladores de
vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, a los cuales
es preciso tapar la boca;
que
trastornan
casas enteras,
enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene."
1.
"Trastornar"
quiere decir confundir y desorientar.
2. Mediante la expresión
"casas
enteras"
se abarcan todos los integrantes (esposo, esposa e hijos) de las
familias afectadas.
B. Analizando las tácticas de divisionistas, y los
frutos que obtienen, observamos que conquistan, a menudo, a
"casas
enteras",
o sea, a familias completas –esposo, esposa e hijos grandes- y esto
sucede especialmente en el caso de familias estrechamente unidas. Este
tipo de familia tiende a
permanecer unida en las buenas y en las malas, tanto en
el error como en la Verdad.
Dondequiera que vaya la cabeza de la familia fuertemente unida,
naturalmente le siguen los demás miembros de la familia.
1. Así que, querido padre de familia, si usted se
atreve a fomentar alguna división y llevar consigo a su esposa e hijos
porque ellos le aman tanto, estando bien unida su familia, tenga
presente que
usted es responsable, espiritualmente, por ellos,
y por consiguiente, potencialmente culpable de exponerlos al castigo que
Dios reserva para quienes siembren discordia y división entre hermanos.
2. Desde luego, esta observación es aplicable a
cualquier otro miembro de la familia que la involucre en discordias,
disimulaciones o divisiones que el alma de Dios abomina.
a)
Esposa y madre
divisionista.
Por ejemplo, el culpable bien pudiera ser la esposa que
se enamora de alguna secta o movimiento, como el de la
"liberación
femenina".
Solidarizándose ella fuertemente con los preceptos de esta filosofía,
insiste en unirse a alguna iglesia que la promueve. Al seguirla su
esposo e hijos porque la aman tanto, y porque no toleran que su familia
esté dividida religiosamente, todos caen en el mismo error. Pierden de
vista una verdad elemental, a saber, la verdadera iglesia fundada por
Jesucristo no es un mero “movimiento social”, ni tampoco una secta
cristiana cuya agenda principal sea la promoción de causas tales como la
“liberación femenina”.
b)
Hijo amado
divisionista.
Por otro lado, el culpable pudiera resultar ser un
hijo
amado de la familia,
atraído él, en alma, cuerpo y espíritu, por los
"nuevos
enfoques religiosos"
de las "nuevas generaciones". El
“movimiento
discipulador",
con su énfasis desmedido sobre la juventud, promoción de relaciones
demasiado íntimas entre los creyentes y red de evangelistas jóvenes
(sinónimo de neófitos) figura entre tales “nuevos paradigmas
cristianos”. También, el muy popular
“movimiento de
adoración espontánea”.
Además, la
“mega iglesia”,
con su animador-predicador-pastor carismático al frente. Seducido el
hijo por este tipo de movimiento, al persuadir a sus hermanos y padres a
abrazarlo también, se hace culpable de involucrar a su familia en
organizaciones religiosas muy distintas a las congregaciones fundadas
por los verdaderos y únicos apóstoles de Jesucristo en el Siglo I.
IV.
Solteras y solteros convertidos a Cristo.
A. También este
grupo puede contribuir mucho a la obra del Señor en la tierra y a la
unidad de la iglesia.
B. Con todo, hemos de observar, sin ánimo alguno de
lastimar los egos o almas de los que pertenecen a este grupo, que, en
términos generales, su estado mental, emotivo y social no suele ser tan
estable como el de cristianos casados felizmente.
1. No es necesario ser psicólogo o psiquiatra para
comprender que los sentimientos de los seres humanos adultos que aún no
son casados, tienden a fluctuar drásticamente, con más frecuencia y
fuerza, que en el caso de los que han logrado un matrimonio estable.
Esta condición en el cristiano soltero bien puede hacer flaquear su fe y
compromiso espiritual. No pocos cristianos solteros, en su búsqueda de
una pareja con la que casarse, hasta dan la espalda a Cristo y su
iglesia.
2. Hallar a una pareja apta para cónyuge, para
entonces vivir las experiencias del noviazgo y preparar todo para el
matrimonio, resulta ser, en muchos casos, un proceso largo que desvía la
atención de lo espiritual, aun al extremo de sustituirse lo material y
sensual por lo espiritual.
3. Dadas estas circunstancias, pensamos expresar lo
obvio al decir que los cristianos solteros simplemente no pueden brindar
a la congregación el mismo espíritu de solidez y unidad que traen las
familias cristianas unidas, maduras y estables.
V.
Divorciados y
separados convertidos al Señor.
A. Estos también pueden aportar mucho a la obra de
Dios y la unidad de la iglesia.
1. Con todo, tal cual los solteros, su estado mental,
emotivo y social tiende a ser menos estable que el de los miembros de
las familias unidas y amorosas que no han sufrido los traumas de la
separación o el divorcio.
2. Faltando uno de los cónyuges a causa de separación o
divorcio, ya sea la esposa y madre o el esposo y padre, el hogar
se vuelve incompleto. Demás es decir que el
ejemplo de tal
hogar incompleto
jamás tendrá el mismo impacto para bien y unidad en la congregación que
el de un hogar cristiano perfectamente intacto y unido.
VI. Conclusión. Considerando todo lo abordado, se
desprende que las familias cristianas intactas, completas, unidas y
llenas de amor son las que mayor fuerza dan a la causa de Cristo. Son
las que fortalecen grandemente la unidad de la iglesia de Cristo en la
tierra.
A. Los cristianos que tenemos tales familias,
¡esforcémonos para preservarlas así, perfeccionando en el seno de ellas
el verdadero amor y la unidad de propósito, espíritu y acción!
B. En cuanto a los cristianos cuyas familias no
están unidas según el plan de Dios,
¡hay
esperanza!
La esperanza de reformarlas, de cambiar su naturaleza. Aceptando e
implementando las normas divinas para la familia ideal, es factible
hacer evolucionar sus hogares, purificándolos y organizándolos
correctamente de tal manea que pasen al centro de la
“esfera
grande”,
donde se encuentran las demás familias que forman el
núcleo de la congregación.
VII.
Vistazo al gran “Puente de la Unidad”.
Por último, le invitamos, paciente lector, a contemplar
el gran
"Puente de la Unidad".
A. Este "Puente de la Unidad" se extiende desde el
cielo de Dios hasta la tierra.
B. Uno de sus tramos principales se llama
"Unidad
Familiar".
C. Comenzando desde el trono de Dios, los otros
tramos se identifican como:
1. "Unidad de la Deidad";
2. "Unidad de la Fe y de la Doctrina";
3. "Unidad en la Práctica";
4. “Unidad de la Iglesia".
D. El tramo
"Unidad
Familiar"
descansa en la tierra y se conecta directamente al tramo "Unidad de la
Iglesia".
1. De modo que si el tramo "Unidad Familiar" es
fuerte, este, a su vez, estabiliza y fortalece el tramo "Unidad de la
Iglesia".
2. En cambio, si el tramo "Unidad Familiar" es
débil o averiado, puede volverse raquítico, tambaleante y seriamente
averiado el tramo "Unidad de la Iglesia".
E. Así pues, ¡cuidemos bien y fortalezcamos siempre
el tramo "Unidad Familiar", para así contribuir a la fuerza de todo el
gran "Puente de la Unidad".
F. Al fin y al cabo, ¡todos tenemos que cruzar este
“Puente de la Unidad” para llegar al trono de Dios!