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Tres conferencias sobre…

Cuatro grandes temas interrelacionados:

Profecías, Fe, Dudas e Incredulidad

Primera conferencia

Doce imágenes (diapositivas)

 

Imagen 3 de la primera conferencia de Profecías, Fe, Dudas e Incredulidad, en editoriallapaz.

 

Imagen 3, con el texto acompañante

Secuencia de gráficas y textos

Veamos esta profecía de aquel hombre de Galilea en el contexto de los entornos en medio de los que fue pronunciada: Jerusalén, en el año 30.

La ciudad y todo el país de Israel habían estado bajo el dominio de los romanos desde 63 antes del nacimiento de Jesús de Nazaret. Herodes el Grande, cuyo reinado comenzó en 37 a. C. y finalizó con su muerte en 4 a. C., expandió notablemente el área del Monte del Templo, reedificó el Templo propio y mandó a construir anchos patios, con elegantes pórticos altos y espaciosos. Estas obras seguían después de su muerte, continuándose durante el ministerio de Cristo y hasta muchos años después. Conforme a extensas indagaciones, la pintura escogida para esta Imagen 3 recoge fielmente el panorama de Jerusalén en el año 30.

En la información dada para la Imagen 2, identificamos algunos de los “grandes edificios” de Jerusalén en el tiempo de Jesucristo. Refiriéndose a todas aquellas enormes construcciones y el material principal utilizado para edificarlas, el Señor dice: “…días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida”. ¡Insólita profecía! Los romanos no querían destruir el magnífico templo de los judíos, construido por su aliado Herodes el Grande; tampoco la gran fortaleza de Antonia, albergue de la guarnición romana que velaba por la seguridad de Jerusalén, o el hermoso Palacio de Herodes. Ni siquiera todos los judíos estaban opuestos fanáticamente a la presencia de gobernantes y soldados romanos en Jerusalén, formándose un buen número el partido llamado Herodianos. Además, había muchísimas piedras en las cimientas, los muros y los edificios, entre ellas, algunas grandísimas y extremadamente pesadas. Atreverse a profetizar la destrucción total de obras tan grandes, constantemente vigiladas por oficiales y soldados del poderoso Imperio Romano, ¡solo lo haría algún profeta desquiciado!

¿Era Jesucristo solo otro profeta loco de los muchos falsos profetas que amotinaban, de cuando en cuando, a las volubles masas de judíos? ¡Veremos en breve!

“…qué piedras…” observaron los discípulos de Cristo, señalando a las del imponente complejo del Monte del Templo. ¡Qué piedras, de verdad! En la siguiente fotografía, el Sr. Galyn Wiemers posa al lado de la piedra más grande de la muralla de contención del Monte del Templo, una de cuatro piedras que componen la Línea Maestra. Esta mide 13 metros (41 pies) de largo, 4.9 (15 pies) de ancho, por 3.7 (11.5 pies) de alto. Pesa entre 570 y 630 toneladas. Hoy día, estas piedras se encuentran justamente donde fueron colocadas por los obreros de Herodes unos pocos años antes del nacimiento de Jesucristo. Al viajar usted a Jerusalén, podría pararse al lado de ellas y tocarlas. En sus profecías sobre la destrucción de los “grandes edificios” de Jerusalén, Jesús no se refería a estas enormes piedras de la cimienta del muro de contención levantado para aumentar el espacio plano del Monte del Templo sino a las piedras de tamaño mucho más reducido usadas para construir los edificios.

 

 

En la fotografía, el Sr. Galyn Wiemers posa al lado de la piedra más grande de la muralla de contención del Monte del Templo, una de cuatro piedras que componen la Línea Maestra.
 

Pórticos del templo. Fotografía de una parte del modelo realizado por Alex Garrard. Cuarenta y cinco metros de alto, por veintitrés de ancho, por cien de largo. Cuatro hileras de elegantes columnas en el primer nivel; dos en los dos superiores. La joven iglesia en Jerusalén se reunía a diario en el Pórtico de Salomón.

 
Esta fotografía de una parte del modelo del templo realizado por Alex Garrard muestra la grandeza y belleza de los pórticos, por ejemplo, el Pórtico de Salomón.

 

Estas dos imágenes no figuran entre las diapositivas preparadas para el mensaje Profecías, Fe, Dudas e Incredulidad.

 


 

Próxima imagen de la Primera conferencia de Profecías, Fe, Dudas e Incredulidad.

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