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Venciendo la tentación de ver pornografía

Cómo las mujeres han logrado que la pornografía esté de moda

Por Patrick Wanis, PhD

Publicado 15 de septiembre de 2012

www.FoxNews.com

La pornografia se está poniendo de moda, aun socialmente aceptable, y las mujeres consumidoras son las responsables.
"Las mujeres están fallando al no darse cuenta de los peligros de permitirse sobornar por la pornografía, o de promover la pornografía como la nueva profesión de moda y vía para alcanzar fama, riquezas y gloria", plantea el autor de este artículo.

 

La pornografía se está convirtiendo en un nuevo ideal y nuevo valor para muchachas jóvenes. Y las mujeres son las responsables. Las mujeres están consumiendo y endosando pornografía tal como Fifty Shades of Grey –Cincuenta variaciones del gris- un libro clasificado como ‘pornografía para mamita’. Malamente escrito, este no es un manual de cómo hacerlo, ni tampoco es erótica poética. Novelas de romance, de impresión rústica, transformadas en un nuevo género que incorpora la pornografía como literatura –escenarios explícitamente sexuales que destacan esclavitud/disciplina, dominancia/sumisión y sadismo/masoquismo.

Más de veinte millones de ejemplares han sido vendidos en Estados Unidos de América (cuarenta millones a nivel mundial), y esto es todavía otro ejemplo de cómo la pornografía está llegando a ser más que aceptable socialmente entre mujeres. Más aún, se está convirtiendo en una meta a la cual aspiran mujeres. Tanto las mujeres como los medios han enlazado el consumo de pornografía, o comportándose a la manera de una actriz de pornográfica, con dinero al instante, fama, poder, glamour, prestigio y aceptación social. En otras palabras, si usted se hace una actriz de pornográfica o se comporta como tal, triunfará en todos estos renglones.
 

Paris Hilton y Kim Kardashain alcanzaron fama y riquezas al hacer una película de sexo, derivando entonces de la misma: imperios de espectáculos de televisión, líneas de modas, perfumes y apariciones personales pagadas. El mensaje es: una cosa conduce a la otra. Pero, las mujeres son quienes hicieron famosa a Kardashain. Y son las mujeres las que han llegado a ser fanáticas y consumidoras de todo lo que tenga que ver con Kardashain, al igual que libros tales como Cincuenta variaciones de gris.

Valiéndose de sexo por dinero y fama, las mujeres han encontrado un nuevo medio para sentirse ponderosas y seguras, sin contar con un hombre o siquiera una familia. Octomom se ha convertido abiertamente en una actriz de pornográfica y persona que hace striptease.

En la actualidad, también las madres están transformando a sus hijas en objetos de sexo, vistiéndolas como golosinas sexuales para el mundo. Para un espectáculo de televisión, Lindsay Jackson vistió a su hija de cinco años, Madisyn ‘Maddy’ Verst, en un uniforme policíaco sexy y un atuendo Dolly Parton, con todo y senos acolchados, al igual que el trasero. Y Jessica Simpson vistió a su hijita de cuatro meses en bikinis.


Sin el apoyo y el endoso de mujeres la pornografía jamás pudiera haber llegado a formar parte de la vida del ciudadano medio o ser socialmente aceptable. En términos del comportamiento humano, llamamos esto ‘la ley de frecuencia’ –mientras más se asocien dos cosas, más poderosa se hace esa asociación hasta que llegan a ser inseparables. Y tanto las mujeres como los medios han enlazado consumir pornografía, o conducirse como una actriz de pornografía, con dinero al instante, fama, poder, glamour, prestigio, respetabilidad y aceptación social. En otras palabras, si usted se convierte en una actriz de pornografía o se comporta como una, triunfará en todos estos aspectos.

 

A consecuencia, las muchachas jóvenes están más fascinadas y motivadas por el deseo de alcanzar fama que por el de ser ingeniera, doctora o científica. Kim Kardashain tiene catorce millones de seguidores en Twitter. Así que, las mujeres están creando nuevos valores y una nueva moralidad al promover dinero, poder y glamour como más importantes que inteligencia, hazañas, maternidad o contribuciones al bienestar común. Según revelan algunos estudios, son más narcisistas las estudiantes femeninas universitarias que los varones. Últimamente, las muchachas jóvenes también se están hacienda fanáticas de actores de pornografía tales como James Deen, de veintiséis años de edad.

La paradoja estriba en que las mujeres se están volviendo más preparadas académicamente que los varones, superando a los hombres en asistencia [a las instituciones educativas] y tasas de graduación –para cada dos varones que obtienen un grado universitario, tres mujeres lo lograrán. Pero, las mujeres están fallando al no darse cuenta de los peligros de permitirse sobornar por la pornografía, o de promover la pornografía como la nueva profesión de moda y vía para alcanzar fama, riquezas y gloria. Esto es el antitético del fortalecimiento de la causa femenina, pues MTV, Kim Kardashian y Octomon están enseñando a las muchachas jóvenes a tomar poder sobre los varones mediante el uso del sexo.

 

En la actualidad, las mujeres han creado falsos ídolos vacíos y han perdido el sentido real de su propio valor intrínseco, importancia y significancia, sustituyendo por ello seudo poder pasajero y valores artificiales, también relaciones, lo cual las deja sintiéndose frustradas e insatisfechas.

 

Apelo a las mujeres a tomar el cuidado de no ser engañadas o traicionadas por quienes las introdujeran en el mundo de la pornografía y objetivación sexual, de la misma manera que, en la década de 1920, fueron inducidas mañosamente a fumar cigarrillos. En abril del 1929, Edward Bernays, experto en relaciones públicas, empleado de la Compañía US de Tabaco, empleó a modelos jóvenes para que marcharan en la parada de la Ciudad de Nueva York, alertando a la prensa que ellas estarían luchando por los derechos de mujer al encender ‘Antorchas de Libertad’, prendiendo y fumando cigarrillos. Los medios dieron mucha publicidad al evento, lo cual contribuyó a romper el tabú contra fumar las mujeres en público. Hoy día, de la misma manera las mujeres están haciendo uso de la pornografía en el esfuerzo mal encaminado de alcanzar poder y libertad, haciéndose más poderosas e independientes. Y lo único que hacen es traicionarse y engañarse a sí mismas.

 

La pornografía es mucho más que una cuestión moral o social.

 

El renombrado físico, psiquiatra y psicoanalista Dr. Jeffrey Satinover dice que la pornografía ‘es una forma de heroína, cien veces más poderosa que anteriormente’. El psicólogo forense M. Douglas Reed y la renombrada farmacóloga Candace Pert revelan que la pornografía es como una droga que induce al cerebro a desatar un diluvio psicofarmacológico de ‘epinephrine, testosterona, endorfina (endogenous morphine), oxytocin, dopamina, serotonin y phenyethylamine’, los que pueden llevar a la adicción y otros males conductuales.

Gail Dines, profesora de sociología y estudios sobre mujeres, presidenta del Departamento de Estudios Americanos, de Wheelock College, en Boston, ha escrito acerca de la industria de la pornografía durante dos décadas, haciendo investigaciones. La profesora Dines, autora de Pornolandia: Cómo la pornografía se ha apropiado de nuestra sexualidad, opina que la pornografía es una cuestión de salud pública, [tesis] sostenida por efectos negativos documentados en la juventud, distorsionando ‘como las mujeres y muchachas piensan con respecto a su cuerpo, sexualidad y relaciones’.

 

Igualmente dañina es la pornografía en términos de relaciones entre adultos y enlaces sociales. Los hombres están esforzándose para desarrollar relaciones estrechas e íntimas con mujeres de verdad, pero últimamente algunos hombres están prefiriendo la pornografía sobre el sexo con un ser humano real.

A resumida cuenta, la pornografía no promueve ni el amor ni el sexo sino más bien crueldad y odio hacia las mujeres. Y así sucede que al continuar las mujeres endosando y haciendo socialmente aceptable la pornografía, como un nuevo ideal, están robándose, neciamente, a sí mismas y socavando todos los avances y triunfos que han hecho en su búsqueda por igualdad.

 

Patrick Wanis, PhD, especialista en conducta y relaciones humanas

www.patrickwanis.com

 

Traducción del inglés por Homero Shappley de Álamo. Palabras ennegrecidas por el traductor para énfasis especial.

Padre, ¿acaso permite que su hija adolescente, o hijo, esté a solas en su cuarto con una computadora para la cual no se hayan programado controles de ninguna clase? ¿Que tenga libre acceso al Internet? ¿No reconoce usted los peligros? O peor aún, ¿no le importan? ¿Cuán responsable se considera por la criatura que ha engendrado en este mundo y que va en pleno desarrollo?

Protegiendo a sus seres queridos contra los peligros del Internet, Wi-Fi, laptops, smart phones, Facebook y otros medios digitales.¿Reconoce usted los peligros? ¿Tiene conocimiento de ellos? ¿O los ignora? ¿O no le importan? ¿Qué tal su responsabilidad de padre o madre? ¿Está dispuesto a educarse siquiera un poco en la tecnología de dispositivos digitales con el fin de identificar peligros y tomar medidas para proteger a sus seres amados? El autor de este artículo detalla y simplifica numerosas medidas. Puntos claves sobre el control y la disciplina que el padre debería imponer referente a teléfonos celulares, especialmente “smart phones”, computadoras, Wi-Fi, Facebook, iPad, juegos electrónicos, etcétera. Pasos a tomar, uno por uno, a nivel técnico.

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