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Fortalecer a la mente, alma y espíritu. Más de ochenta escritos en esta Web encaminados a lograrlo.

 

“Mucho miedo”

ante malos pensamientos

¿Qué hacer?

 

Esta fotografía de una dama parada en un camino frente a nubes bajitas y amenazantes que se acercan rápidamente hacia ella ilustra el tema Mucho miedo ante los pensamientos malos, en editoriallapaz.org.

 

Las nubes se deslizan hacia la dama, expandiéndose rápidamente. Bajitas. Amenazantes. Como una armada de fuerzas celestiales malévolas. Y tras la vanguardia, nubes aún más oscuras, con lluvias torrenciales, no descartándose granizo o un tornado. Ella no tiene potestad sobre estos fenómenos de la naturaleza, pero puede sí refugiarse, no retándolos o exponiéndose neciamente a su furor. Desatarán toda su enorme energía, luego desaparecerán. ¡Y saldrá el sol en todo su esplendor!

Ni el mejor ser humano puede evitar que entren en su mente algunas nubes de malos pensamientos. Sin embargo, tiene sí la potestad de evitar que llenen todo rincón de ella. Y también el consuelo de saber que no permanecerán para siempre en su ser, pues, tarde o temprano, el Sol de justicia hará que se esfumen. Con esta salvedad: esto es así para los que conocen al “Sol de justicia”, es decir, a Jesucristo, amando más, muchísimo más, la luz que emana de la justicia, el amor y la bondad que las tinieblas de la injusticia, el odio y la maldad.

“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.” (Juan 3:19-21)

Todo ser humano debe tener la sensatez de no exponerse deliberadamente a las más densas y violentas nubes del mal, abriendo su mente a ellas, cosa necia que hacen multitudes que se deleitan en lo perverso, mofándose de Dios y la Biblia. Los estragos que sufren los que lo hacen están a la vista de toda persona cuerda, aunque no los vean los más afectados. Situación verdaderamente triste de los no arrepentidos.

 

“Tengo mucho miedo a causa de los malos pensamientos. Me bauticé, pero persisten a pesar de que ayuno, oro y leo la Palabra.”

 

Estimada, sea la paz de Dios con usted, y qué su paz en usted cumpla su propósito.

 

El propósito de “la paz de Dios” es guardar su corazón y sus pensamientos (Filipenses 4:7). Pero, se deduce que usted no cuente con “la paz de Dios”, pues dice que tiene “mucho miedo”. Usted comprenderá que no puede haber “paz” donde predomina el “miedo”. Sinceramente, me compadezco de su dolor de mente y espíritu, habiendo sentido en una que otra etapa de mi vida miedo ante pensamientos incompatibles con mi deseo de siempre vivir en armonía con Cristo y su buena voluntad para mí. Y no solo para mí, sino para usted y toda alma que ama a Dios, la verdad de él y la salvación tan preciosa que él ofrece a todo aquel que quisiera tenerla. Pero, hay esperanza para todos nosotros: la esperanza, y aun la total seguridad, de sobreponernos al miedo, cual sea.

 

“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:7

 

“…la paz de Dios” se conoce y se disfruta en el corazón y la mente donde predominan…

…confianza en Dios,

…seguridad en torno a sus promesas,

…fe recia,

…se impone la disciplina mental, obligando a la mente a ocuparse de las cosas positivas anotadas en Filipenses 4:8. A pensar positivamente, ejemplo de lo cual tenemos en Filipenses 4:13 –“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

 

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (Filipenses 4:8)

 

Esta fotografía del pie ancho de un gran arco irs que descansa en tierra justamente detrás de un árbol ilustra el tema Mucho miedo ante los malos pensamientos, en editoriallapaz.org.

De la manera que Dios el Creador ha prometido no volver a destruir al mundo por agua, como lo hizo en el tiempo de Noé y el Gran Diluvio, siendo el espectacular arco iris testimonio de su promesa, así mismo ha prometido no tentarnos o probarnos más allá de nuestra capacidad para soportar la disciplina. Por lo tanto, no deberíamos desmayarnos o amedrentarnos por espantosas que sean las nubes de cualquier tormenta, ya física ya mental, emocional o espiritual.1

 

El “duro trato del cuerpo”, por ejemplo, ayunar mucho, poco valor tiene “contra los apetitos de la carne” (Colosenses 2:20-23). Bien puede añadirse: tampoco contra los ataques asestados por fuerzas destructivas para trastornar la mente y el corazón. Más bien, lo que vale, a mi humilde juicio y según mis propias experiencias, estudios y meditaciones, es alimentar bien al cuerpo físico, y todavía más a la mente, el alma y el espíritu. A estos con abundancia de pensamientos buenos, bellos y positivos. Y fortalecer tanto a la voluntad de hacer el bien que “Voluntad” no ceda ante los embates de “Inseguridad, Miedo, Debilidad, Confusión, Derrota, Pesimismo e Incredulidad”, juntamente con todos sus demás Compañeros y Compañeras del quebrantamiento mental-emocional-espiritual.

 

Pensamientos son pensamientos, no convirtiéndose en hechos externos hasta no manifestarse en acciones. Todo ser humano normal tiene pensamientos buenos y también malos. Bautizarse no cambia esta condición. Si bautizarse significara el fin de pensamientos malos, significaría también el fin de tentaciones. Pero, sabemos que las tentaciones y pruebas siguen después del bautismo, aun hasta la muerte. Por lo tanto, tener la persona bautizada malos pensamientos es inevitable. Sin embargo, no es inevitable que estos pensamientos se adueñen de la mente y el espíritu, que amarguen la vida las veinticuatro horas del día, día tras día, año tras año, que la mente en la que se forman no tenga jamás alivio, descanso o esperanza de vencerlos. Porque: No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” (1 Corintios 10:13) Así que, ¡salida habrá! Sobreponerse al letargo e inacción que suele causar el miedo, buscando afanosamente la salida: he aquí la clave para encontrarla. Obviamente, no se halla en el closet del miedo sino afuera. Canalizar, pues, sus energías mentales, emotivas y espirituales fuera de sí, fuera de su ego, fuera de su “yo”. Concentrarlas en acciones (obras) que beneficien a los demás cristianos y al mundo en general. Generar tantos buenos pensamientos que no quede espacio o tiempo para los malos. Estas son algunas de las “salidas”. A las que podemos añadir, desde luego: ferviente oración y reflexiones positivas sobre los temas más sublimes y edificantes.  

Tener pensamientos malos no es pecar. Permitir que se adueñen de nosotros, que predominen sobre la fe y el amor, esto sí nos expondría a peligros grandes para todo nuestro ser.

Una de las salidas es hacer que la Palabra de Dios lleve cautivo a todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Enseñanza hallada en 2 Corintios 10:3-6. Por favor, que lo lea y medite largamente, internalizando este concepto tan profundo y glorioso como poderoso. Las armas espirituales de nuestra milicia (guerra) mental-espiritual son poderosas para llevar cautivo todo pensamiento. Aislarlo. Identificar su naturaleza, y por ende, su procedencia: que si del entorno de las tinieblas de afuera o de el de la luz divina, la pureza y la santidad. A continuación, el texto escrito por el apóstol Pablo, por el Espíritu Santo, para que lo lea sin demorar.

 

“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.” (2 Corintios 10:3-6)

Rechazar, pues, al pensamiento malo. Repudiarlo vigorosamente una y otra vez, una y otra vez, hasta que deje de volver a incomodar, molestar, hacer a uno sentirse impuro. A propósito, el pensamiento malo no hace a la mente impura; tampoco al alma o espíritu. Recibirlo con agrado, permitir que se anide en la mente y gozarlo: eso es lo que resulta en impureza, en la corrupción de la menta, conciencia y alma.2

 

Escogí adrede el verbo “hacer” en la expresión “hacer que la Palabra lleve cautivo a todo pensamiento” porque entiendo que de nuevo se trata de “VOLUNTAD”. Si uno no cuenta con la voluntad necesaria para hacer lo que sea, ¿cómo lograr hacerlo? Poner de mi parte; determinar no esconderme en el rincón oscuro del “miedo” sino vestirme de toda la armadura de Dios y salir a luchar, confiado en triunfar (Efesios 6:1-10). Esto es ejercitar la fuerte VOLUNTAD indispensable para vencer…

 

…el miedo a la vida,

a lo malo en todas sus manifestaciones,

a pensamientos malos,

a la locura,

a la derrota.

 

Respetada dama, quiera el Señor que estos textos de la Biblia, y reflexiones de este servidor, sirvan para fortalecer a su mente y espíritu de tal manera que pueda usted vencer el miedo, estabilizarse en su lucha espiritual y salir airosa. Que pueda usted gozar su salvación, alegrándose en Cristo por la salvación tan grande que él ha hecho alcanzable para usted, como también para mí y para toda persona que quisiera hacerla suya.

 

“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” (1 Timoteo 2:3-4)

 

A sus órdenes en Cristo,

 

Homero Shappley de Álamo

 


 

1 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” 1 Corintios 10:13

 

“Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:  Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.” (Hebreos 12:4-11)

2 Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas (Tito 1:15).

 


 

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