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"Juventud redimida"

Por Wilson Carrión Galarza

 

Este escrito fue premiado en un certamen de "Mejor tratado breve para la juventud".

 

      Apreciado joven lector, me place aprovechar la oportunidad para llamar tu atención sobre una breve e importante reflexión que se encuentra en la Biblia. Medita: "Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento" ( Eclesiastés 12:1 ).

      Para algunos, la juventud es la primavera de la vida en la que nuestros senderos se cubren de flores que emanan el perfume, lozanía y belleza que son características de esa etapa de la vida.

      Pero, para otros la juventud no tan solo es pletórica de belleza, fuerza y dinamismo; está también llena de problemas, peligros y frustraciones. Teniendo en cuenta esta verdad, Salomón, el escritor sagrado, sabiamente advierte: "Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud...¨

Jesucristo redime las energías

físicas de la juventud.

      El joven se siente fuerte, dinámico, e independiente, y es ahí que bien puede acontecer que en vez de aprovechar su energía, y su juventud, venga a perderla o desperdiciarla.

      Ninguno puede negar las exhuberancias físicas con que está dotado el joven, tanto que, muchas veces, no sabe lo que debe hacer con ellas. Energía, que bien encaminada, sería una bendición para la sociedad y para sí mismo. Pero desgraciadamente, ha  sido tan mal utilizada por muchos jóvenes en nuestros días. ¡Cuánta fuerza desperdiciada! ¡Qué tristeza! Jóvenes desperdiciando sus energías físicas en el camino del mal y del pecado. ¿Cuántas vidas jóvenes terminan prematuramente por el mal ejercicio en la administración del cuerpo? Jesucristo quiere dar a todo joven un objetivo noble, elevado y sublime para sus energías físicas. ¡Acuérdate de Jesucristo!, amado joven.

Jesucristo redime las posibilidades intelectuales de la juventud.

      Muchos jóvenes viven en un mundo de ideas; son amantes de nuevas ideas; procuran ideas positivas. Pero, a veces quedan como barcos a la deriva. En esta situación de inestabilidad, al joven que no tiene un punto de apoyo, que no encuentra ningún fundamento sólido, le es muy fácil caer en el camino del pecado. Vemos con tristeza como los valores intelectuales de la juventud se ven comprometidos en la defensa del materialismo, vicios y desvíos morales. Y así, se van perdiendo estos valores. Sin embargo, Jesucristo quiere y puede redimir sus posibilidades intelectuales. Cree y acepta a Jesucristo y después toda tu capacidad te será aumentada. Jamás te sentirás avergonzado de haber tomado esa decisión. 

Jesucristo redime las reservas morales de la juventud.

      La juventud es la edad de las pasiones violentas. Vemos como nuestra naturaleza moral se extravía en diversas pasiones. En ese extravío de deseos insaciables, de pasiones desmedidas, corremos el riesgo de comprometer seriamente nuestro futuro, truncando nuestras brillantes aspiraciones y posibilidades. En esta situación necesitamos de un poder superior, que controle nuestras flaquezas y pasiones para un fin útil y elevado. Pensemos en Jesús. ¡Qué joven extraordinario era Jesús! Su personalidad, su carácter intachable, su vida juvenil, sin compro­miso con el pecado, de tal manera que podía desafiar: "¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?" (Juan 8:46 )

            Jesús debería constituir el modelo de la vida moral de todo joven. Él quiere salvar a la juventud para las actividades de Su Reino eterno. ¡Qué feliz es uno al conocer a Jesús aun desde tierna edad y servirle en la juventud entregándose en sus manos! ¡Qué felices se sienten aquellos jóvenes que entregan sus vidas a Jesucristo y tienen redimida toda su exhuberancia física, todo su potencial intelectual, dando a su vida moral un sentido puro. Tienen a Jesús como el Señor de sus vidas, el mejor modelo. Cuando el esplendor de la juventud decaiga, no se apagarán las luces de sus ideales elevados, conocimiento y sabiduría. Cuando "vengan los días malos", se sentirán siempre rejuvenecidos, vigorosos y firmes sobre sus pies. Con razón decía Isaías: "Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas, correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán." (I­saías 40: 30-31).

 

            Joven amigo, ¿quieres que tus energías físicas, tus posibilidades intelectuales, tus reservas morales sean redimidas por Jesucristo? Son muchos los jóvenes que medio de oír la Palabra, creer, arrepentirse y bautizarse han aceptado vivir libres de las consecuencias del pecado. ¡Tú puedes hacer lo mismo! "El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." (Marcos 16:16). Escríbenos o llámanos confiadamente. Para los miembros de la iglesia de Cristo será un placer charlar más contigo sobre estos temas. Dios te bendiga .            

 

Escribe Wilson Carrión Galarza

Quito, Ecuador.

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