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La iglesia ideal según Dios

Rasgos básicos de la iglesia fundada por Cristo

Cómo establecer una nueva congregación de la iglesia de Cristo

 
Iglesia de Cristo, Ibarra, Ecuador

Requisitos fundamentales para comenzar y mantener 
una congregación regida por el Nuevo Testamento

A.  Miembros.

1.  Un mínimo de dos personas bautizadas bíblicamente. El bautismo bíblico es por inmersión (Romanos 6:3-7; Hechos 8:34-40), “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38; 22:16; Marcos 16:15-16; 1 Pedro 3:21) y “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:18-20). De haber sido usted bautizado en alguna iglesia no regida por el Nuevo Testamento, le rogamos examinar la validez de su bautismo a la luz de los estudios en www.editoriallapaz.org/bautismo_compilacion.htm.

2.  Un mínimo de dos miembros dispuestos a congregarse y comprometidos formalmente con Dios y su iglesia.  

B.  Lugar de reunión. Opciones:

1.  Una casa particular. Si los primeros miembros son todos familiares y deciden reunirse en una casa particular que pertenece a una de las familias, todos, tanto niños como adultos, tanto mujeres como hombres, deberían comportarse como si estuvieran en un local propiedad de la iglesia, dedicado al servicio de Dios. Sus reuniones han de ser formales, o sea, organizadas y llevadas a cabo "decentemente y con orden" (1 Corintios 14:40). Quiere decir, entre otras cosas, que los presentes no deberían estar entrando y saliendo, hablando en voz alta, etcétera, como si se tratare de una reunión social de familiares. Desde luego, también rigen estas pautas cuando se hace uso de cualquier otro local, bien perteneciera, o no, a la congregación.

2.  Las facilidades de alguna escuela secular. Solicitar permiso a las autoridades encargadas de la facilidad.

3.  Las facilidades de algún edificio público que tenga una sala adecuada. Solicitar permiso a los administradores.

4.  Rentar algún local. De no contar con ofrendas suficientes para cubrir la renta, pedir la cooperación de congregaciones hermanas.

5.  Pedir prestado algún local por un tiempo determinado.

6.  Comprar un local.

7.  Construir un local.

 C.  Mobiliario.

1.  Sillas o bancas.

2.  Para la cena del Señor: pan sin levadura y jugo de uva. Recipientes para servir el jugo de uva.

3.  Himnarios. Discos compactos de himnos.

4.  Ejemplares de la Biblia.

 

D.  Actitudes correctas de parte de todos los miembros. Más importantes que toda necesidad o consideración material, estas "actitudes correctas" son vitales para el bienestar espiritual y el crecimiento de cualquier congregación, por pequeña o grande que sea. Todos los integrantes de la congregación deberían hacer un pacto entre sí y con Dios de:

 1.   Conocerse los unos a los otros espiritualmente, y no carnalmente. "De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así" ( 2 Corintios 5:16) Comparar 1 Timoteo 5:1-2. ¿De qué manera se aplica esta enseñanza?  

a)   A familiares.   

(1)  Durante las reuniones de la iglesia, y para todas las actividades de la iglesia, tener como de suprema importancia los lazos espirituales y no los familiares.

(a)  No traer tensiones y conflictos familiares a la iglesia.

(b)  Dirigirse los unos a los otros con todo el respeto que merecen como cristia­nos, haciendo uso de "Hermano" y "Hermana," así dando a entender que se conocen espiritualmente y que el plano espiritual está muy por encima del familiar.  

(2)  Darle gran importancia a los lazos espirituales. Este proceder servirá para fortalecer también los lazos familiares y resolver muchos problemas comunes entre familiares.

(3)  ¿Se compone la congregación solo de familiares? De ser así, en sus funciones como iglesia, ¡todos deberían tener presente en todo momento que son, antes que nada, la familia de Dios. Por consiguiente, su responsabilidad es comportarse como miembros de la familia espiritual, cuya cabeza celestial es Cristo.  

a)   A vecinos. Gobiernan las mismas pautas establecidas para los familiares. A los vecinos que se hacen miembros de la congregación les convendría hacer el compromiso solemne de conocerse espiritualmente.

b)  A predicadores y toda la feligresía por igual. ¡Es imprescindible que todos determinen conocerse espiritualmente! En 1 Timoteo 5:1-2, el apóstol Pablo enseña las normas de conducta que aseguran relaciones sanas entre todos los miembros de una congregación. “No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza.”   

2.  Respetarse mutuamente en todo momento.

3.  No abusar de la confianza que existe por naturaleza entre los hermanos espirituales por ser todos de la misma fe.  

a)  En lo económico, no solicitar préstamos sin contar con los recursos para pagarlos o sin tener la intención de pagarlos. No defraudar, estafar o robar a los hermanos de forma alguna. Tampoco envolverlos en negocios turbios.

b)  “Porque cada uno llevará su propia carga” (Gálatas 6:5 ). Por lo tanto, pudiendo uno mismo trabajar y luchar, no es honroso echar sobre los hombros de otros cristianos las responsabilidades de hogar, trabajo, sostenimiento, pago de deudas, etcétera, pues estas cargas corresponden a todos y cada uno de nosotros individualmente (1 Timoteo 5:16; 2 Tesalonicenses 3:6-15; Efesios 4:28). Solo en casos extremos y justificados se recurre a la iglesia como última alternativa.

4.  En la congregación, en los hogares de los miembros, etcétera, hacer girar las conversaciones principalmente sobre temas espirituales que sirvan para edificar. Algunos temas peligrosos para cualquier congregación son los siguientes:  

a)  La política. Conviene acordar no discutirla en el lugar de reunión.

b)  Asuntos personales de los miembros.

c)  Doctrinas controversiales y divisionistas que ni los administradores ni los demás miembros hayan analizado exhaustivamente.  Por ejemplo: la Deidad.

d)  Doctrinas y temas de poca o ninguna importancia. Es preciso tener la capacidad para discernir este tipo de tema, para luego clasificarlo como tal, orientando a la membresía. Ejemplo: dónde bautizar, que si en un río, un charco, el mar o un bautisterio, que si en agua corriente o en agua posada.  

5.  Ser positivos en cuanto a la congregación y la obra evangelística.  

a)  Hablar y actuar positivamente: con mucha fe y amor, de buen ánimo.

b)  Hablar con gozo y entusiasmo acerca de las obras de la iglesia.

c)  Evitar el espíritu de "pesimista" o "criticón". Enseñar en contra del negativismo.

d)  ¿Se compone la congregación de solo dos o tres miembros? Por pequeña que sea la iglesia, el miembro maduro se expresa positivamente, también realizando obras positivas. La sonrisa, la fe, el entusiasmo y el amor son contagiosos. También lo son el temor, el negativismo, la indiferencia y la depresión.  

6.  Fijar bien los propósitos y las metas de la nueva congregación.

a)  El propósito primordial de la iglesia es evangelizar.   

(1)  Enfatizar continuamente esta misión suele surtir el efecto saludable de concentrar las energías de la congregación en lo importante, evitando que se malgasten en actividades que no contribuyan al crecimiento numérico y espiritual.

(2)  Trazar planes bien definidos y detallados para lograr evangelizar eficazmente. Llevarlos a cabo con afán y tesón. No permitir nunca que se frustre la obra evangelística. Si algún método no resulta productivo, implementar otro. Existen no pocas opciones. No importa el número de miembros que componen una congregación, bien sean solo dos miembros o doscientos, la iglesia que deja de evangelizar está destinada a menguar y quizá aun a desaparecer.  

b)  El deber de toda congregación es hacer obras benévolas, brindando socorro a viudas, huérfanos, ancianos y demás necesitados o afligidos. Solo así practicamos "la religión pura" (Santiago 1:27), preparándonos para ser contados con los de la "derecha" en el día del Juicio Final (Mateo 25:31-40).  En cuanto a este deber, no está exenta una congregación por ser pequeña. De hecho, la congregación de pocos miembros que no solo evangeliza sino también hace buenas obras se fortalece más pronto con toda probabilidad, contándose entre los dividendos el crecimiento numérico.  

 

E.   Actitudes sanas y saludables que manifiestan administradores espirituales sabios e inteligentes. Es de suma importancia que los evangelistas, predicadores y maestros hagan un pacto consigo mismos, la iglesia y Dios de:  

1.  Ser humildes y sinceros en todo momento, no importa cuán difícil la situación.

2.  Servir.   

a)  Visitando regularmente a todos los miembros, como además a las personas que se acercan a la iglesia en busca de orientación o refugio espiritual para sus almas.

b)  Preocupándose por los feligreses que tienen problemas, bien sean de índole moral y espiritual o material. Brindar socorro, incluso consejos y corrección, sin incurrirse en el error de entrometerse en lo ajeno.  

3.  No enseñorearse de la congregación, es decir, no hacerse dictadores espirituales.  

a)  Tratándose de planes, metas, obras y actividades, conviene pedir, y escuchar atentamente, las opiniones de los miembros más espirituales. También, cuando surgen situaciones que afecten adversamente a la iglesia.

b)  Tan pronto haya buenos candidatos, el evangelista sabio y espiritual los adiestra para los ministerios que pudieran ejercer satisfactoriamente, animándolos y proporcionándolos oportunidades para utilizar y pulir sus talentos (2 Timoteo 2:2).

4.   Tratar a todos con imparcialidad. “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad” (1 Timoteo 5:21).

5.   Alimentar a los miembros con la leche espiritual no adulterada y también con el alimento sólido para que crezcan y maduren. (1 Pedro 2:1-3; Hebreos 5:11-14)  

a)  Es preciso asentar un fundamento seguro para la obra por medio de inculcar la Verdad divina sobre toda doctrina elemental, sosteniendo toda enseñanza con los textos pertinentes de la Biblia.

b)  Todo miembro nuevo, bien sea varón, dama o joven, debería estudiar las doctrinas fundamentales del Nuevo Testamento para la iglesia hasta dominarlas, pudiendo exponerlas y defenderlas satisfactoriamente. Ofrecer periódicamente clases especiales para los nuevos convertidos es un proceder que suele arrojar resultados muy positivos. Por ejemplo, impartir las materias básicas todos los jueves durante diez semanas. Luego, repetir la serie cuando haya otro grupo de miembros nuevos.

c)  Asunto importante. Todo ministro eficaz sigue el consejo de Hebreos 6:1-3 . Predica y enseña "los rudimentos de la doctrina de Cristo". Pero, no se limita a tales rudimen­tos sino que sigue "adelante a la perfección", ayudando a los miembros a crecer, madurar y perfeccionarse. ¿Cómo? Dando estudios y sermones sobre todo aspecto de la vida espiritual. A continuación, una lista corta:

(1)  Cómo enfrentarse el cristiano a las tentaciones y pruebas comunes de la vida cotidiana.

(2)  Cómo aplicar los consejos bíblicos a problemas matrimoniales, la crianza de hijos y relaciones entre familiares.

(3)  Atributos divinos que todo cristiano debería adquirir en grado sumo.

(4)  Cómo enseñar a personas inconversas.

(5)  Cómo edificar a miembros de la iglesia.

(6)  Cómo promover la unidad de la congregación.

(7)  Cómo identificar y tratar a los falsos cristianos.

(8)  La esperanza que tiene el cristiano y cómo mantenerla viva.

En resumen, una dieta espiritual bien balanceada es lo que hace falta para el desarrollo normal de cada creyente, y por ende, de la congregación entera. 

 

F. Adorando “en espíritu y en verdad” (Juan 4:23-24).

1. Orar. Comenzar y terminar el culto con oraciones. Oraciones durante el culto para distintos propósitos –por la Palabra leída, por los cánticos espirituales, por los elementos de la “cena del Señor”, por la ofrenda. Orientarse sobre varios aspectos de la oración mediante artículos en www.editoriallapaz.org/index_O.htm, bajo la categoría de “Orar –Oración”.

2. Cantar a capela, es decir, sin tocar instrumentos de música. Orientarse sobre por qué no tocar instrumentos de música en culto a Dios mediante estudios bastante exhaustivos en www.editoriallapaz.org/salon_musica.htm. Opciones: Poner los himnos disponibles en www.alabanzas.info, cantando con ellos. Obtener CD’s de himnos cantados a capela, usando un lector de CD o DVD para escucharlos, cantando juntamente con lo grabado. Solicitar algunas grabaciones, escribiendo a .

3. Celebrar la “cena del Señor” el primer día de cada semana, o sea, todos los domingos. Orientarse ampliamente sobre este solemne acto de culto trascendental mediante quince lecciones que cubren prácticamente todo lo relacionado con la “cena del Señor”. Disponibles en www.editoriallapaz.org/cena_CONTENIDO.htm.

4. Ofrendar voluntaria y generosamente. Orientaciones al respecto se hallan en www.editoriallapaz.org/ofrendas_desglose_presentaciones.htm y www.editoriallapaz.org/diezmos_compilacion.htm.

5. Predicación. Opciones.

a) Escuchar mensajes por predicadores de la iglesia de Cristo disponibles en el Internet, Facebook, CD’s o DVD’s. Por ejemplo, los que se hallan en www.editoriallapaz.org/sermones_compilacion.htm.

b) Leer en voz alta sermones desarrollados por predicadores de la iglesia de Cristo.

c) Capacitarse adecuadamente para predicar el varón de buen testimonio y habilidades básicas mediante cursos preparados por miembros fieles de la iglesia de Cristo. Por ejemplo, el curso Cómo planificar, preparar y presentar sermones, clases bíblicas y conferencias, en www.editoriallapaz.org/preparacion_desglose.htm.

6. Clases bíblicas. Mucho material y sugerencias para clases bíblicas para distintas edades se encuentran en www.editoriallapaz.org/clases_biblicas_guias_desglose.htm. Hacer la debida distinción entre el “Culto” y “Clases bíblicas”, pues estas se efectúan no como un acto de adoración sino como un medio práctico para la instrucción de distintas edades. Sugerencia: declarar el culto “terminado” antes de proceder con anuncios, peticiones por enfermos, etcétera, y clases bíblicas.

 

G.  Nexos con otras congregaciones y otros predicadores.  

1.  Los administradores, juntamente con toda la membresía, tienen el deber de cuidar, alimentar y velar por su propia congregación local. Lógicamente, esta tiene prioridad sobre cualquier otra congregación.

2.  Establecer comunicación con otras congregaciones de la misma fe, doctrina y práctica es bíblico y puede traer muchas bendiciones.

3.  Establecer relaciones con iglesias faltas de santidad o desviadas de la Verdad de Cristo no lo hacen cristianos maduros. Existen congregaciones que se identifican como "Iglesia de Cristo", pero no siguen a Cristo. No se rigen por el Nuevo Testamento. Algunas se conforman "a este siglo" (Romanos 12:2), tanto en doctrina como en conducta. Algunas no resisten los embates y las presiones de la cultura en medio de la cual se desenvuelven, dejándose llevar por modas, tradiciones y costumbres que no armonizan con las normas de conducta asentadas en el Evangelio de Cristo. Es preciso reconocer y marcar a tales congregaciones, evitando contagiarse con su modernismo o sectarismo, pues estos son fatales para el espíritu.

4.  Los administradores y miembros de la congregación local que viven y trabajan conforme a la regla establecida en el Nuevo Pacto no permiten que otras congregaciones o predicadores intervengan en prejuicio de su obra.

5.  Cada congregación local organizada según el Nuevo Testamento es autónoma. Quiere decir que no se somete a la voluntad de concilios religiosos, como tampoco a la directiva o voluntad de otras congregaciones, pese a que estas tengan la misma fe y práctica. Cooperar bíblicamente con iglesias hermanas puede resultar beneficioso. 

 

H.  Algunos errores graves que el buen ministro de Jesucristo se cuida de no cometer.  

1.  Ser chismoso o entremetido.

2.  Debilitarse y abandonar las labores del Reino porque no puede soportar las críticas.

3.  Desanimarse y abandonar la lucha porque pocas almas responden a sus predicaciones.

4.  Efectuar él mismo todos los ministerios en las reuniones y las actividades de la congregación, habiendo miembros capaces y dispuestos a participar en los ministerios.

5.  Hacer caso omiso del mandamiento de preparar a miembros idóneos para los ministerios.

6.  Descuidar la obra evangelística. Es decir, no seguir enseñando en los hogares, en las calles, buscando siempre traer más ovejas al redil.

7.  Hacer mercadería de la feligresía.

 

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