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REFUTANDO LA DOCTRINA DEL DIEZMO

De la serie: La iglesia y sus finanzas

Por el Pastor y teólogo fundamentalista y apologista

WUISTON MEDINA

wuismed@hotmail.com

Valencia, Venezuela

 

 

Representación gráfica de la destrucción del templo judío y Jerusalén en 70 d. C. por los romanos. Robertson. www.jesusdynasty.com

El libro de Hebreos fue escrito antes de la destrucción del templo judío. Por lo tanto, cuando se escribe en Hebreos 7:8 “Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales...”, se aludía a los sacerdotes levíticos que aún seguían oficiando en aquel templo y viviendo de los diezmos de aquellos judíos que no habían aceptado a Cristo como el Mesías. No se refería a la iglesia. Así argumenta Wuiston Medina en su ensayo Refutando a la doctrina del diezmo.

La palabra "diezmo" significa literalmente "la décima parte". A muchos cristianos se les dice que están "robando a Dios" si no diezman semanal, quincenal o mensualmente, y además, los declaran bajo maldición. ¿Pero es el diezmo una práctica del Nuevo Testamento? Usted estará sorprendido al enterarse de cuán pocas veces se menciona la palabra "diezmo" en el nuevo Testamento y cuando aparece no es para establecer la práctica de diezmar. En el libro entero de Hechos de Apóstoles (una historia de los primeros treinta años de la iglesia) no se menciona el diezmo NI UNA SOLA VEZ. ¿No es esto significante y aleccionador?

Sin embargo, hoy, cuando se trata del dar, a menudo, los pastores leen Malaquías 3 en el Antiguo Testamento, que dice  "traed los diezmos al alfolí", y  dicen que quien no diezme está "robando a Dios" y además, cae bajo maldición (Malaquías 3:8-10). Y lo complementan con otro versículo que dice: los ladronesNO heredarán el reino de Dios (1 Corintios 6:9-11).

Pero, ¿están bien interpretados estos versículos de Malaquías? ¿O es que acaso, el hecho de que sea un versículo extraído de la Biblia sería prueba fehaciente de que aplicara para todo cristiano? Pues, no. Si no distinguimos entre tres pueblos que se mencionan en la Biblia, corremos el riesgo de caer en falsas doctrinas y en interpretaciones erróneas como hasta ahora ha sucedido. Pues estos tres pueblos son: los judíos (Israel), los gentiles (las naciones) y la Iglesia (judíos y gentiles convertidos a Cristo). A los judíos se les prescribieron seiscientos trece mandamientos entre los cuales está el diezmo; los gentiles compartían diez mandamientos considerados universales, aun sin conocerlos ya que eran descendientes de Noé. Sin embargo, tienen el llamado a convertirse para este tiempo al igual que los judíos. Y a la Iglesia se le exige cosas diferentes acompañadas siempre de la gracia de Jesucristo y se le otorga más de seis mil promesas. Ahora, volviendo al texto de Malaquías, basta con ver el Capítulo 1 del libro para ver a quien se le está diciendo ladrón, y si vemos el contexto inmediato, el Versículo 6, notaremos que Dios le habla a los “hijos de Jacob”, y les dice que se habían apartado de sus leyes desde los días de sus padres. Pero ¿quién era Jacob, y quiénes son sus hijos; a qué padres se refiere? Se habla del mismo Israel y las doce tribus y los padres, a saber, la generación de Moisés y posterior a él. Entonces, aplicar estos versículos de Malaquías a la Iglesia es totalmente incorrecto, ya que es a Israel a quien se le está reclamando por haber dejado no solo el diezmo, sino también muchas otras cosas. Por ejemplo, si usted lee el Capítulo 1, en los primeros versículos, dice que es “Profecía de la palabra de Jehová contra ISRAEL, por medio de Malaquías”. Entonces, como se debe notar, todo el libro de Malaquías involucra una profecía que va ligado a varios reclamos que Dios haría a los judíos, no a la Iglesia, ni a los gentiles. De hecho, si las palabras del Capítulo 3 de Malaquías aplican para la iglesia, los demás capítulos del mismo libro deberían tener aplicabilidad también, pues de lo contrario, estaríamos interpretando parcialmente o a nuestra conveniencia la Biblia. Pero, ¿cómo aplicaremos a la iglesia los demás capítulos? Por ejemplo, en el Capítulo 1, Dios  hace reflexionar sobre el amor que tuvo a Jacob. Ahora, ¿quién es Jacob en nuestro tiempo? Se refiere al Israel antiguo, unos cuatrocientos años a. C. En el mismo Capítulo 1, Jehová reprende a los sacerdotes por despreciar su altar ofreciendo animales inmundos y dañados, y sintiéndose fastidiados por la ceremonia exigida por Dios, ¿Dónde está el altar de Dios y los animales que se ofrecen en la iglesia y los sacerdotes que ofician ceremonias? Desparecieron porque ya el sacerdocio levítico llegó a su fin. En el Capítulo 2, Jehová se enoja contra Israel por haber violado el pacto levítico y les dice que les arrojaría el estiércol de los animales sacrificados en sus rostros por quebrantar su Ley. La pregunta es: ¿Cómo aplicará este capítulo a la iglesia? ¿Por qué los pastores no formalizan enseñanzas doctrinales en estos capítulos de Malaquías? Porque es obvio que no son para la iglesia estos reclamos sino a Israel. Y el Capítulo 3, nos habla de la necesidad de un Profeta de juicio que enderezara a los judíos en sus sendas torcidas, el cual fue Juan el Bautista. Luego, desde el Versículo 6 al 12 del Capítulo 3, exhorta a los hijos de Jacob a que vuelvan a la ley del diezmo y los acusa por usar palabras violentas contra él. En el Capítulo 4, Dios hace un llamado a que se acuerden de las leyes y ordenanzas de Moisés para todo Israel (ver el Versículo 4) y les vuelve a hablar de la venida de Juan el Bautista con el carácter del profeta Elías. Estas son pruebas irrefutables de que la profecía de Malaquías no aplica para la iglesia, y eso que no estamos tomando en cuenta el hecho de que Malaquías se escribió 400 años a. C. cuando ni siquiera la iglesia había sido constituida, no existía. Así que, un versículo o capitulo de la Biblia fuera de su contexto inmediato, histórico y situacional es sumamente peligroso, concluyendo de este modo, que al hacerlo estamos torciendo las Escrituras. De modo que el diezmo que se menciona en Malaquías tres no es un reclamo a la iglesia, sino un llamado al Pueblo de Israel a que volviera a guardar las leyes de Dios que habían olvidado como judíos.

Otro de los argumentos modernos que esgrimen los defensores del diezmo es que citan a menudo las palabras de Jesús de Mateo 23:23. Jesús dijo: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. [Y hacen énfasis en…] Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”. Dicen con esto que Jesús se pronunció a favor del diezmo y lo estableció.

¡QUE ERROR! Este versículo no está afirmando tal doctrina. Note que Jesús se refiere a estas cosas como "asuntos de la ley". Asuntos de la Ley del Antiguo Testamento. Y note a quiénes habló Jesús. El habló a JUDÍOS sujetos a la Ley (escribas y fariseos) que estaban todavía bajo el ANTIGUO PACTO. El Nuevo Pacto no empezaría hasta que Jesús muriera y resucitara. Entonces lo que Jesús dijo fue correcto PARA ELLOS, pero no para nosotros ni para este tiempo. Tanto “esto” como “aquello” se refiere ambos a asuntos de la Ley; es decir, el diezmo, por un lado y la justicia, la misericordia y la fe por el otro, respectivamente. ¿Acaso debemos seguir asuntos de la ley? El Nuevo Testamento enseña claramente que no. Pablo dijo: "No estáis bajo la ley, sino bajo la gracia" (Romanos 6:14). Y otra vez: "Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley" (Gálatas 5:18). En resumen, Jesús no está estableciendo el diezmo para sus seguidores, pues estaba hablando a los judíos y se refirió a ello como asuntos de la Ley judía que se habían exagerado y exacerbado por encima de la justicia, la misericordia y la fe, las que también eran preceptos de la Ley. Así que, el reclamo de Cristo acá es hacia los escribas y fariseos por estar guardando parcialmente la ley establecida por Dios y entregada por medio de Moisés, y no alabó a los judíos por ser fieles diezmadores sino por haber abandonado la otra cara de la moneda promulgada también en la ley (Miqueas 6:8). De modo que el punto acá no se enfoca en el diezmo sino en la falla de los judíos por el incumplimiento de los principios de justicia, misericordia y fe. Recordemos que este fue un reclamo latente de Jesucristo: “Misericordia quiero, y no sacrificio” (Mateo 9:13 y 12:7) Pues, el diezmo involucraba sacrificio y Jesús refuta esa actitud desligada de la misericordia, justicia y fe.

Los diezmistas insisten en que el diezmo está vigente porque en Hebreos se menciona el diezmo en tiempo presente al decir: Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive” (Hebreos 7:8). Hacen énfasis en el verbo “recibir”, lo cual indica que al estar en presente sería obvio que en los tiempos apostólicos se exigía el diezmo para dárselo al que vive y que en el acto de entrega del diezmo Jesús los recibe.

¡Muy interesante el argumento! Pero el versículo se está tomando aislado de su malla textual, pues el mismo contexto automáticamente refuta tal interpretación. Veamos, por ejemplo, el Versículo 5, donde dice: “Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham”. Es obvio que acá se está hablando de los judíos y su deber legal de diezmar para los levitas quienes lo hacían aún en tiempos cuando se escribió el libro de Hebreos. Recordemos que el templo siguió en pie por treinta y siete años más después de Cristo morir y esta práctica aun era común entre los judíos incrédulos, pero en ningún momento se habla de la Iglesia de Jesucristo en el contexto. Todo esto, sin considerar el hecho de que el libro de Hebreos se escribió, como lo dice su nombre, para los “Hebreos” y no a los creyentes, sin que esto signifique que no tenga enseñanzas instructivas y preciosas para la iglesia. Por otro lado, dentro del mismo contexto, veamos lo que dicen los Versículos 18-19: "Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dio" (Hebreos 7:18-19). Se concluye, entonces, que el propósito fundamental de este capítulo es exaltar la grandeza del sacerdocio de Cristo y la gracia por encima de un viejo sistema débil e ineficaz, y no aprobar el pago de diezmos para el creyente en Cristo, sino más bien eliminarlo, pues al desaparecer el sacerdocio levítico desaparece con ello las leyes ceremoniales y del diezmo inclusive. Pues Jesús reemplazó a los tales convirtiéndose en el sumo sacerdote de la gracia, el cual no exige diezmos ni ningún otro tipo de ceremonia o sacrificio, de lo contrario, estaríamos tratando de revivir el antiguo sistema que no produjo ningún efecto positivo en el pueblo judío.

No obstante, cuando se les refuta en estos dos puntos, los defensores del diezmo contrarrestan diciendo: “el diezmo existía antes de la Ley". Ellos usan el ejemplo de Abraham y Melquisedec (Génesis 14:18-20). Por tanto, dicen ellos, el diezmo sigue vigente hoy, alegando que no era solo un asunto de la ley; o sea, el diezmo se practicaba antes de la Ley judía y si se practicó antes de la Ley, ahora que la Ley no está vigente, también debe practicarse.

Muy buena apreciación bíblica, pero tengo una pregunta sencilla aquí: ¿No es cierto que la CIRCUNCISIÓN también existía antes de la Ley? (Vea Génesis 17). Y todos sabemos que la circuncisión es considerada como parte de la Ley Antigua que pasó (pero esta fue reemplazada por el bautismo). Lo mismo se aplica al diezmo. Entonces, ¿por qué no se circuncidan en nuestros días los creyentes, incluyendo los pastores? Entonces, el hecho de que algo se practicara antes de la Ley, no justifica tal práctica para el presente. ¿O acaso no se practicaba la poligamia antes de la Ley? Jacob tuvo dos esposas, Lea y Raquel, y se acostó con las criadas de sus esposas, entre muchas otras prácticas que se hacían antes de la ley. ¿Lo harán ustedes?  Pues, en pocas palabras, así como la circuncisión que llegó a ser ley, con el tiempo se cambió por el bautismo, el diezmo judío no se exige a la iglesia sino que el creyente debe tener libertad para dar voluntariamente en proporción a su prosperidad. Así que, el hecho de que algo se haya practicado antes de la Ley no justifica su vigencia ahora en le tiempo de la gracia. Además, refutando el punto anterior con mayor base, permítame aclararles a quienes se basan en esta premisa de que el diezmo se exigió antes de la ley, mostrando el ejemplo de Abraham con Melquisedec. Abraham solo diezmó una sola vez. No hay otro pasaje que indique que Abraham era un fiel diezmador quincenal, mensual o anual; solo lo hizo una vez, lo cual indica que no era un diezmador. Si yo diezmo para la iglesia una sola vez y nunca más lo hago, ¿cómo me llamaría el pastor? ¿Diezmador? No, entonces, tampoco podemos llamar a Abraham diezmador pues solo lo hizo una vez, pues no era practicante de este principio. Además, Abraham la única vez que diezmó no lo hizo de su ganancia personal producto del sudor de su frente, sino que entregó el 10% del botín que obtuvo luego de pelear contra unos reyes que habían secuestrado a su sobrino Lot. ¡Cómo pasaremos ese detalle por alto! Y si vamos más allá, Abraham engendró a su hijo Isaac y no encontramos ni una sola evidencia bíblica de que Isaac haya diezmado. Mi pregunta es: ¿Acaso fue Abraham tan mal Padre que no le enseñara a su hijo el principio del diezmo? Pues no, o de otro modo, Dios no le hubiese otorgado a Abraham la responsabilidad de la paternidad de todas las familias de la tierra. Pues, esta es una evidencia clara de que Abraham no tenía eso como principio. Ahora, ¿prosperó Dios a Isaac aunque este no diezmara? Léalo usted mismo en su Biblia:Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia. Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra. Entonces dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho” (Génesis 26:12-16). ¿Notó que Isaac prosperó tanto que despertó la envidia de los filisteos y hasta Abimelec le reconoció su grandeza y poderío? Fue tan bendecido que es el padre de Israel (Jacob). Por cierto Jacob sí se hizo un diezmador antes de la Ley, pero la razón es porque estaba amarrado a un voto, no un pacto. Fue un voto en el que le pidió a Dios que si lo prosperaba y lo ponía en paz con su familia y lo llevaba de vuelta a casa, él tendría a Jehová como su Dios, y apartaría el diezmo para Dios. Como Dios le cumplió su petición, Jacob, como hombre de Dios, también le cumplió a Dios, pero reitero solo porque era la parte que a él le correspondía cumplir en el voto que hizo con Dios, no porque su padre Isaac le hubiese enseñado eso, pues si decimos eso sería una adición a las Escrituras. Léalo en Génesis 28: 20, que dice: “E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el DIEZMO apartaré para ti. Concluimos entonces que entre Abraham que solo diezmó una sola vez y no de sus entradas personales, sino del botín de una victoria que obtuvo, y Jacob que diezmó por una cláusula condicional de un voto hecho a Dios, se encuentra Isaac que no diezmó, aun cuando era hijo de Abraham, sin embargo Dios lo prosperó al tal grado que hasta tuvieron envidia de él. Todo esto demuestra que antes de la Ley, no como quieren hacer creer algunos, el diezmo no se practicó, que los casos de Abraham y Jacob solo fueron casos aislados y específicos por razones que ya hemos explicados y eso sin considerar y analizar que con Abraham, Isaac y Jacob siempre hubo una generación contemporánea que tampoco diezmaba, entonces, hacer creer que el diezmo se practicó antes de la Ley es un error garrafal.   

Dicho abiertamente, la doctrina del diezmo como se enseña en la iglesia evangélica contemporánea, es una exégesis torcida como ha quedado demostrado en estos argumentos de refutación. Dios quiere que el creyente en Cristo camine en libertad financiera, sea generoso, comprendiendo que Dios entregó en regalo por nosotros a su único Hijo, pero no debe dejarse subyugar por malas interpretaciones bíblicas. Seamos generosos, dadivosos, colaboradores, ofrendadores, e incluso, si alguien quiere diezmar porque le parece bien hacerlo, no hay ningún problema, como tampoco quien desee ofrendar más del 10%, pues ninguna ley debería estorbarle, pero de ahí a exigirles el diezmo, bajo pena de maldición a quien no cumpla y basándose en estos débiles argumentos ampliamente refutados acá, es en sí el problema que llevará a cientos o miles de pastores, responsables de esta doctrina, a rendir cuentas ante el Tribunal de Cristo.

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