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-DESGLOSE del "Contenido completo" de estos estudios

“La cena del Señor”

Lección 7 (de 15)

Las congregaciones regidas por el Nuevo Testamento de Cristo se reúnen “cada primer día de la semana” para celebrar “la cena del Señor”. En la fotografía superior, recipientes con “el fruto de la vid” y “el pan sin levadura”. En la inferior, una congregación numerosa se prepara para conmemorar la muerte del Señor Jesús. Ambas fotografías de www.fxcc.org .

DIFERENCIAS
entre “la cena del Señor”  y “la pascua” de los judíos

 

 

 

 

 

 

Tareas

-Leer los textos del Antiguo Testamento que contienen instrucciones acerca de la “pascua a Jehová”, la que fue ordenada para el pueblo de Israel.

-Anotar las DIFERENCIAS entre “la cena del Señor” y “la Pascua de Jehová”.  

-Éxodo 12:1-20.  (1) “Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: (2) Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. (3) Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. (4) Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. (5) El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. (6) Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. (7) Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. (8) Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. (9) Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. (10) Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. (11) Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová. (12) Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. (13) Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. (14) Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. (15) Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. (16) El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer. (17) Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua. (18) En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde. (19) Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel. (20) Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura.”

  

-Izquierda. Después de cuatrocientos treinta años en Egipto, los israelitas salen “de noche” de aquel país idolátrico. –Derecha. Una vez librados de la esclavitud en aquel país, se enfilaron hacia la tierra prometida, llegando al monte de Sinaí, donde recibieron los diez mandamientos, juntamente con las demás leyes que debían guardar “por sus generaciones”. Incluso, instrucciones
detalladas sobre “la pascua de Jehová”. En esta pintura, algunos se ven frente al tabernáculo, con la “columna de nube” que los guiaba de día.
(Ambas pinturas por Ted Larson. Derechos reservados. theoson@earthlink.net )  

-Números 28:16-25.  (16) “Pero en el mes primero, a los catorce días del mes, será la pascua de Jehová. (17) Y a los quince días de este mes, la fiesta solemne; por siete días se comerán panes sin levadura. (18) El primer día será santa convocación; ninguna obra de siervos haréis. (19) Y ofreceréis como ofrenda encendida en holocausto a Jehová, dos becerros de la vacada, y un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto. (20) Y su ofrenda de harina amasada con aceite: tres décimas con cada becerro, y dos décimas con cada carnero; (21) y con cada uno de los siete corderos ofreceréis una décima. (22) Y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros. (23) Esto ofreceréis además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo. (24) Conforme a esto ofreceréis cada uno de los siete días, vianda y ofrenda encendida en olor grato a Jehová; se ofrecerá además del holocausto continuo, con su libación. (25) Y el séptimo día tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.”  

-Deuteronomio 16:1-8. (1) “Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de noche. (2) Y sacrificarás la pascua a Jehová tu Dios, de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehová escogiere para que habite allí su nombre. (3) No comerás con ella pan con levadura; siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción, porque aprisa saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto. (4) Y no se verá levadura contigo en todo tu territorio por siete días; y de la carne que matares en la tarde del primer día, no quedará hasta la mañana. (5) No podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las ciudades que Jehová tu Dios te da; (6) sino en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para que habite allí su nombre, sacrificarás la pascua por la tarde a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto. (7) Y la asarás y comerás en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido; y por la mañana regresarás y volverás a tu habitación . (8) Seis días comerás pan sin levadura, y el séptimo día será fiesta solemne a Jehová tu Dios; no trabajarás en él.”

 

Diferencias discernidas entre “la pascua de Jehová”
y “la cena del Señor”

1.  Israel debía guardar el mes de Abib, celebrando la pascua durante este mes. “Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de noche” (Deuteronomio 16:1). “Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año” (Éxodo 12:2). “Sacrificarás la pascua por la tarde a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto” (Deuteronomio 16:6).

a)  Durante la Era Cristiana, los cristianos fieles a la “doctrina de Cristo” (Hebreos 6:1), no guardan meses. El Espíritu Santo censuró a algunos cristianos de Galacia, diciendo: “Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros” (Gálatas 4:10-11). Israel debía guardar años, meses y días conforme a los mandamientos de la ley dada por Dios a Moisés en el monte de Sinaí. La iglesia no se rige por aquella ley sino por el Nuevo Testamento de Cristo, el cual contiene leyes distintas a aquellas de la Era Mosaica. Dios mismo hizo este cambio. “Cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley” (Hebreos 7:12).

b)  Aquella “pascua a Jehová” de Israel se celebraba una vez al año, en el mes de Abib. “La cena del Señor” se celebra el “primer día de la semana” (Hechos 20:7), de todas las semanas, de todos los meses, de todos los años, durante toda la Era Cristiana.

c)  Jehová Dios ordenó la pascua para Israel “porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto…” (Deuteronomio 16:1). Para Israel, aquel grandioso acontecimiento fue determinante para su futuro, y de ahí la importancia de conmemorarlo cada año en el mes de Abib. Mediante “la cena del Señor” se celebra otro evento muchísimo más trascendental, a saber, el sacrificio expiatorio de Jesucristo en la cruz, obra incomparable que hace factible la “libertad” espiritual para todos los seres humanos en toda la tierra (Gálatas 5:1-13).

d)  Jehová Dios sacó a Israel de Egipto “de noche”, y por consiguiente, Israel comía la pascua “de noche” (Mateo 26:20). “Sacrificarás la pascua por la tarde a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto” (Deuteronomio 16:6). Pero, Jesucristo se expiró “cerca de la hora novena” (Mateo 27:46-50), o sea, las tres de la tarde, y resucitó antes del “amanecer del primer día de la semana” (Mateo 28:1). Además, él libra de pecado a cualquier hora del día o de la noche, y en cualquier lugar del globo terráqueo, a todo aquel que cumple las condiciones de la Gran Comisión: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo” (Marcos 16:15-16). A estos hechos obedece, razonamos, el que el Nuevo Testamento no ordena que la celebración de “la cena del Señor” se efectúe de noche o a la puesta del sol, no estipulándose hora particular alguna para esta fiesta solemne de los cristianos.

e)  “La pascua de Jehová” se celebraba el día catorce del mes de Abib, no importando en qué día de la semana cayera el día catorce. “Pero en el mes primero, a los catorce días del mes, será la pascua de Jehová” (Números 28:16). En cambio, “la cena del Señor” , se celebra, recalcamos, “el primer día de la semana” (Hechos 20:7). De cada semana. De todas las semanas.

2.  Una vez entrase Israel en la tierra prometida, debía celebrar “la Pascua de Jehová” en un solo lugar que Jehová Dios escogiese. “No podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las ciudades que Jehová tu Dios te da; sino en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para que habite allí su nombre” (Deuteronomio 16:5-6), específicamente, en la ciudad de Jerusalén.

-Clavado aquel “antiguo pacto”, con sus múltiples leyes sobre “la pascua de Jehová”, en la cruz del Calvario, e iniciándose en Pentecostés del año 33 una nueva “Época Cristiana” bajo un “nuevo pacto”, con ordenanzas distintas a las del “primer pacto” (Hebreos 8:8-13), Jehová Dios retiró “su nombre” de Jerusalén. Ya no se manifestaba su presencia en el imponente templo sagrado en aquella ciudad. Su nuevo pueblo, la iglesia fundada por su Hijo (Mateo 16:18), lejos de tener a Jerusalén, o a cualquier otro ciudad terrenal, por ejemplo, Roma, Antioquía, Éfeso o Bizancio (Constantinopla –Istanbúl), como sede principal, estableciendo en ella su organización administrativa central, recibió no solo la encomienda de propagarse “por todo el mundo” sino instrucciones de constituir “ancianos en cada iglesia” (Hechos 14:23). Y dondequiera que se estableciera, en la ciudad o campo que fuese, ahí los cristianos debían reunirse “el primer día de cada semana para partir el pan” (Hechos 20:7), es decir, celebrar “la cena del Señor”. Además, para estudiar el evangelio de Jesucristo, cantar himnos, orar y apartar ofrendas voluntarias (1 Corintios 16:1-3; 2 Corintios 8; 9) para el sostenimiento de obreros dignos (1 Timoteo 5:17-18), como también para la ejecución de obras benévolas (2 Corintios 8). Su solemne deber era hacerlo todo “para edificación”, “decentemente y con orden” (1 Corintios 14:26-40). Así que, descubrimos a la luz otra gran diferencia entre “la pascua de Jehová” y “la cena del Señor”, a saber: la pascua Israel tenía que celebrarla en una sola ciudad, pero “la cena del Señor” puede celebrarse en todas las ciudades y demás lugares del planeta.

3.  Las familias de Israel (Éxodo 12:3-5), al celebrar “la pascua de Jehová”, debían preparar y consumir el menú dictado por Dios, conforme a sus instrucciones muy detalladas y estrictas.

-Un cordero, “de las ovejas o de las cabras” (Éxodo 12:5).

-Un “animal… sin defecto, macho de un año” (Éxodo 12:5).

-“Toda la congregación del pueblo de Israel” debía inmolar el animal “entre las dos tardes” del día catorce del mes de Abib (Éxodo 12:6).

-“Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas” (Éxodo 12:9).

-“Panes sin levadura” (Éxodo 12:8). Estos “panes” fueron llamados “pan de aflicción, porque aprisa saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto” (Deuteronomio 16:3).

-“Hierbas amargas” (Éxodo 12:8).

-Debían preparar suficiente para saciar el hambre. “Un cordero por familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero” (Éxodo 12:3-4).

-Referente al asunto de menú, notables diferencias discernimos entre aquella “pascua de Jehová” y “la cena del Señor” .

a)  No se coloca sobre “la mesa del Señor” ningún animal asado al fuego.

b)  No se consume en “la cena del Señor” ninguna clase de carne literal.

(1)  Según el dogma católico romano de la “transubstanciación”, la “hostia”, o “pan sin levadura”, se transforma, en cierto momento de la “eucaristía”, en la carne literal de Jesucristo. Analizamos este dogma en la “Lección 9” de esta serie, y cada estudioso imparcial llegará a su conclusión personal. Nuestra convicción es que nunca sucede tal “transubstanciación”, y presentaremos argumentos para sostenerla.

(2)  Muy cierto es que Cristo es “nuestra pascua” (1 Corintios 5:7), pero esto no quiere decir que su carne literal se consuma cada vez que se celebre “la cena del Señor”. El “cordero… sin defecto” de aquella “pascua de Jehová” era tipo, y Jesucristo es el contra tipo, pero esto tampoco significa que se coma la carne literal del hombre Jesucristo en “la cena del Señor” . El cordero fue degollado. En cambio, Jesucristo fue crucificado. Diferencia que nos ayuda a comprender que la relación “tipo – contra tipo” tiene limitaciones en términos de enseñanzas o inferencias.

c)  El “pan sin levadura” que se consume en “la cena del Señor” no es para saciar el hambre. Tampoco se le llama “pan de aflicción”. Aquellos “panes sin levadura” que debían comer los israelitas “apresuradamente”, “ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano” (Deuteronomio 12:11), eran “de aflicción” porque el pueblo mismo de Israel iba a sufrir “aflicciones” al abandonar a Egipto e introducirse en el desierto, camino a la tierra prometida. En cambio, si bien el cristiano fiel y digno “se aflija” momentáneamente al recordar la muerte de Cristo en la cruz, mayor es su gozo al comer “el pan sin levadura” de “la cena del Señor”, pues es para él “pan vivo” , “pan de vida”, pan que hace vivir “eternamente” (Juan 6:48-58).

d)  “Hierbas amargas” no se consumen en “la cena del Señor”.

4.  Seguían el día de “la pascua de Jehová”, o sea, el día catorce de Abib, seis días durante los que les fue prohibido a los israelitas tener levadura en todo su territorio. “Y no se verá levadura contigo en todo tu territorio por siete días” (Deuteronomio 16:4). “En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde. Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas …” (Éxodo 12:18-19). Era la semana de “la fiesta de los panes sin levadura” (Éxodo 12:17).

a)  “La cena del Señor” se celebra “el primer día de la semana” (Hechos 20:7). No de una sola semana en el año, volvemos a enfatizar, sino el primer día de cada semana, pues “cada primer día de la semana” se reúnen los cristianos (1 Corintios 16:1), y textos o contextos relacionados con las reuniones de las congregaciones en el tiempo de los apóstoles hacen evidente que se reunían no solo para ofrendar, cantar himnos y edificarse mutuamente sino también para conmemorar y anunciar la muerte del Señor. Para el que tiene conocimiento amplio del Nuevo Testamento, salta a la vista otra diferencia grande entre “la pascua de Jehová” que celebraba Israel y “la cena del Señor” que la iglesia celebra, a saber, no se pauta ninguna clase de “fiesta solemne” para los días subsiguientes a la celebración dominical de la “la cena del Señor”. Los parámetros para la celebración de “la pascua de Jehová” eran prácticos y tenían sentido para un evento anual, pero difícilmente tendrían su contraparte para un evento efectuado semanalmente, como lo es el de “la cena del Señor”, pues el espacio temporal entre un domingo y el siguiente es relativamente corto y el evento semanal se ejecuta los cincuenta y dos domingos del año.

b)  La “Semana Santa”, tan celebrada por la Iglesia Católica Romana y casi todas las demás iglesias, corresponde, supuestamente, a “la pascua” de Israel y la semana de “la fiesta de los panes sin levadura” que los israelitas debían guardar conforme a la “antigua ley” de Moisés. Sin embargo, ni siquiera es mentada o intimada tal “Semana Santa” en el Nuevo Testamento de Jesucristo. En adición a “la fiesta de los panes sin levadura”, otras dos “fiestas solemnes” anuales fueron legisladas para aquel pueblo de Israel – “la fiesta solemne de las semanas” y “la fiesta solemne de los tabernáculos” (Deuteronomio 16:1-17). Por el contrario, Dios no establece ninguna “fiesta solemne” de esta categoría anual para la iglesia de Jesucristo. Desde luego, en términos de traer “en memoria” un suceso importantísimo, por ejemplo, la muerte expiatoria de Jesucristo en la cruz, la “fiesta solemne” semanal es mil veces más efectiva que una “fiesta anual”. Por esta razón, “la cena del Señor” celebrada semanalmente fortalece muchísimo más al celebrante digno de comerla, que la “fiesta solemne anual de Semana Santa” a sus celebrantes, pues estos demuestran una verificada tendencia de intentar ser “espirituales” durante una sola semana del año.

 

Notas adicionales

A.   Leyes para la celebración de “la fiesta de los panes sin levadura”. En los textos sobre “la pascua de Jehová” copiados de Éxodo, Números y Deuteronomio, se incluyen instrucciones no solo sobre “la pascua” sino también para “la fiesta de los panes sin levadura”. Las apuntamos para el estudioso interesado.

1.  “La pascua de Jehová” se celebraba el día catorce de Abib. El día siguiente, había “santa convocación”. No se trabajaba. Era también “fiesta solemne”. “Y a los quince días de este mes, la fiesta solemne; por siete días se comerán panes sin levadura. El primer día será santa convocación; ninguna obra de siervos haréis” (Números 28:17-18; Éxodo 12:16).

2.  No solo el día catorce sino también desde el día quince hasta el veintiuno, se comían “panes sin levadura”. “Por siete días se comerán panes sin levadura (Números 28:17).   “En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde” (Éxodo 12:18).

3.  Una vez ubicada Israel en la tierra prometida, debía celebrar “la pascua de Jehová” y “la fiesta de los panes sin levadura” en la ciudad escogida por Dios, siendo Jerusalén la que él escogió. En adición a lo que consumían las familias en el día catorce, el pueblo recibió ordenanzas de hacer lo siguiente:

a)  “Y ofreceréis como ofrenda encendida en holocausto a Jehová, dos becerros de la vacada, y un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto (Números 28:19).

b)  “Y su ofrenda de harina amasada con aceite : tres décimas con cada becerro, y dos décimas con cada carnero; y con cada uno de los siete corderos ofreceréis una décima” (Números 28:20).

c)  “Y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros” (Números 28:22).

d)  “Conforme a esto ofreceréis cada uno de los siete días, vianda y ofrenda encendida en olor grato a Jehová; se ofrecerá además del holocausto continuo, con su libación (Números 28:24).

4.  El último día de “la fiesta de los panes sin levadura”, fue ordenada otra “santa convocación”. Tampoco se trabajaba en este día. (Números 28:25; Éxodo 12:16).

B.   ¿Por cuántos años había que celebrar “la pascua de Jehová” y “la fiesta de los panes sin levadura”? “Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis” (Éxodo 12:14). “Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua (Éxodo 12:17).

1.  Las cláusulas “por estatuto perpetuo” y “por costumbre perpetua” las interpretan, efectivamente, otras dos cláusulas, a saber, “durante vuestras generaciones” y “en vuestras generaciones”. Consabido es por los que estudian cuidadosamente estos asuntos que las “generaciones” de los israelitas tenían importancia en el plan de Dios para la redención de la humanidad hasta que llegara el Mesías y cumpliera este, el Hijo de Dios, su misión en la tierra. Desde la coronación de Jesucristo como “Rey de reyes, y Señor de señores”, evento efectuado cuando él ascendió y se sentó sobre su trono a la diestra de Jehová (Hechos 2:32-36; 1 Corintios 15:20-28), el pueblo terrenal de Israel no es el pueblo electo. Más bien lo es un nuevo pueblo conocido como “iglesia”. Literalmente, las “generaciones” terrenales de los israelitas continúan hasta el día de hoy, pero, en el plano espiritual, no cuentan desde Pentecostés del año 33 d.C., cuando entró en vigor el “nuevo pacto”. Hasta aquella fecha, Israel debía celebrar “la pascua de Jehová” y “la fiesta de los panes sin levadura”. Estas “fiestas solemnes” de Israel no fueron incorporadas en el Nuevo Testamento, pacto que rige la iglesia fiel a Dios durante toda la Era Cristiana.

2.  Muchas iglesias del “cristianismo” traen del Antiguo Testamento instituciones,  prácticas y ritos que adaptan, usualmente de forma arbitraria, a sus cultos y obras. Hasta donde tengamos conocimiento, ninguna de ellas impone rigurosamente todas las leyes que gobernaban aquellas instituciones, prácticas y ritos del “primer pacto”. Incorporan algunas cosas, rechazando otras. Por ejemplo, el diezmo, pero no las ofrendas mecidas; el “día de reposo”, o sea, el sábado, el cual figura en el listado de las “fiestas solemnes” en Levítico 23, pero “la pascua de Jehová” no la traen, ni tampoco “la fiesta de los panes sin levadura”. Su proceder no es consecuente. Al respecto, el apóstol Pablo asienta una norma divina. “Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley(Gálatas 5:3). O sea, el maestro religioso o la iglesia que impone cualquier práctica del pacto hecho entre Jehová Dios e Israel en el monte de Sinaí, ¡“está obligado a guardar toda la ley”! ¿Pretende imponer el diezmo? Pues, ¡también estaría obligado a imponer la circuncisión! ¿Trae de aquella “antigua ley” la práctica de guardar el séptimo día? Lógica e indisputablemente, ¡estaría obligado a traer las demás “fiestas solemnes” encontradas en el mismo listado de Levítico 23, y textos paralelos!

-Pero, que quede claro: los “judaizantes” acarrean el gravísimo peligro de perder la salvación de sus almas. De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído(Gálatas 5:4).

C.   Tipos y contra tipos. “Símbolo para el tiempo presente” (Hebreos 9:9). “Sombra de lo que ha de venir” (Colosenses 2:17). “Figuras de las cosas celestiales” (Hebreos 9:23). Muy cierto es que numerosas cosas y prácticas de aquella ley dada en Sinaí eran “figuras”, símbolos o sombras de lo que vendría después. Por ejemplo, el “cordero… sin defecto” de “la pascua de Jehová” era el “tipo” (símbolo, sombra) de Jesucristo, “el Cordero” de Dios que “fue inmolado” en la cruz (Apocalipsis 5). Estudiar detenidamente todas estas “figuras” resulta sumamente edificante para muchos cristianos. Sin embargo, tan amplio es el material relevante, con sus aplicaciones apropiadas, etcétera, que sería preciso dedicarle un análisis por separado.

 

-DESGLOSE del "Contenido completo" de estos estudios


  

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