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Puerto Rico sin dioses

Comentarios de un médico (boricua y ateo) sobre religión, ciencia y escepticismo

Archivos para El fraude del diezmo

Los Copelands y el diezmo

Publicado en Ateísmo el 19 agosto 2009 por chinomalon

[Análisis de este artículo por Homero Shappley de Álamo. “Puerto Rico sin dioses” es el portal de Internet de un “médico (boricua y ateo)” de Caguas, Puerto Rico. No encontramos su nombre. Intercalamos en su artículo “Comentarios nuestros”.]

 


Dejando dinero para los Copeland.

 

El médico (boricua y ateo) escribe:

“Luego de leer esta noticia (en inglés) [sobre Kenneth y Gloria Copeland] no puedo entender como la gente es tan boba, o tan ingenua para darle su dinero a este par de charlatanes. Extractos de la noticia en español:

En la tarima ante miles de creyentes agobiados por deudas y una inseguridad económica, Kenneth y Gloria Copeland y su equipo de predicadores estrellas del “evangelio de la prosperidad” deleitaron a la multitud con anécdotas sobre vidas llenas de lujo que han logrado al seguir la palabra de dios.

Aviones y yates privados. Una motocicleta enviada por un colaborador. Vacaciones en Hawai, y cruceros en Alaska, bolsas de diseñador, un anillo de esmeraldas y diamantes.

…Su mensaje…Si tienes suficiente en dios y en la biblia y donas tu dinero generosamente, dios te multiplicará tus ofrendas cien veces…

En el centro de llamadas del ministerio en Newark, Texas, un contingente de 481 empleados procesan un promedio de 60,000 peticiones de oración al mes…

…Los ingresos del ministerio (según reportado) es de $100 millones de dólares al año….

…Hace unos años atrás un colaborador hizo un llamado para que los fieles se unieran al “Exclusivo Equipo CX” para levantar fondos para comprarle a los Copelands un avion Citation X (el avión jet privado más rápido del mundo alcanzando casi velocidad mach 1 a un costo de 22 millones de dólares)…..una señora envió rápidamente $2,000 y recientemente mandó $1,800 para esto…”


En el centro, sentado: Oral Roberts. La pareja, entre dos varones, detrás de él: Gloria y Kenneth Copeland. Principales promotores del evangelio de prosperidad. 

 

El médico (boricua y ateo) continúa escribiendo.

“La respuesta se resume en que la religión es un literal lavado de cerebro en la cual el creyente es conducido desde la niñez y del cual muy pocos se escapan en la adultez. Recuerdo cuando era yo era un joven evangélico cristiano que yo solía ver mucho a este tan carismático predicador (Copeland), así como a otros como Oral Roberts. Inclusive mandé a pedir ciertos productos que anunciaban como crucifijos, y estatuitas de Jesús que ellos vendían en sus programas a gran esfuerzo económico para mí en ese tiempo. Los mismos que ponía en un lugar prominente de mi cuarto para que todo amigo que entrara supiera que Cristo era real en mi vida. En ese tiempo no existía Internet y sin embargo ya estas pirañas utilizaban sus propias cadenas de televisión y programas semanales para mercadearse. Pero este esquema de fraude al igual que miles de otros solo explotó exponencialmente con la era digital de las computadoras, los satélites, y por supuesto el Internet hasta convertirse para esto y otros miles de evangelistas sin escrúpulos como la oportunidad única para expandir sus garras a los miles de millones de almas ignorantes y con sus cerebros lavados que sin cuestionar ni siquiera donde se dirigían esos fondos les hacíamos la vida mas fácil y los volvíamos cada vez más y más ricos y millonarios.”

-Comentarios nuestros

A.  El Sr. Médico Ateo puertorriqueño dice: “…no puedo entender como la gente es tan boba, o tan ingenua para darle su dinero a” un “par de charlatanes” como Kenneth y Gloria Copeland. Luego, pese a no poder entenderlo, procede a explicárselo a sí mismo, como también para cualquier lector de su artículo, diciendo: La respuesta se resume en que la religión es un literal lavado de cerebro en la cual el creyente es conducido desde la niñez y del cual muy pocos se escapan en la adultez”.

1.  “…la religión es un literal lavado de cerebro…” O sea, “la religión” en general, sinónimo de “toda religión”. Para generalizar así sobre “la religión”, haría falta tener conocimiento amplio y exacto de “toda religión”. Sr. Médico Ateo, le preguntamos respetuosamente: ¿Posee usted tal conocimiento? Si usted tuviera conocimiento de toda religión sabría que existe una en particular que no practica dos grandes males señalados por usted, a saber: (a) el “lavado de cerebro” denunciado, con razón, por usted, (b) ni tampoco la mercadería religiosa que le escandaliza.

2.  En su juventud, si usted hubiese conocido en aquellos días a la iglesia que no hace ninguna clase de mercadería religiosa, oponiéndose, por cierto, fuertemente a diezmos, ventas de artículos religiosos y el vergonzoso “evangelio de prosperidad”, quizás no se hubiese dejado engatusar por tipos carismáticos tales como Oral Roberts y su discípulo destacado Kenneth Copeland. Pero, lamentablemente, usted no conoció a esta iglesia libre de mercaderes y mercaderías, y de ahí sus acciones espiritualmente infantiles –perdone la expresión un tanto fuerte- de invertir sus recursos limitados en “crucifijos y estatuitas de Jesús”; de hacerles a los estafadores religiosos “la vida mas fácil y los volvíamos cada vez más y más ricos y millonarios”. Esto no lo hace ningún creyente instruido adecuadamente en la pura “doctrina de Cristo” (Hebreos 6:1; 2 Juan 9-11). Por favor, no deje usted de leer mis humildes “Comentarios” porque cite este servidor de vez en cuando la Biblia. Solo intento impartir información correcta a usted, y a cualquier otra víctima de información religiosa incorrecta.

B.  Su ira está encendida contra los Copeland y demás “pirañas” religiosas; contra “otros miles de evangelistas sin escrúpulos”, y con mucha razón. También la nuestra, por razones netamente bíblicas. Pues, son señalados y denunciados severamente en múltiples textos escritos por los únicos verdaderos apóstoles de Cristo, los que el Señor mismo escogió en el Siglo I. Le invito a leer algunos. 2 Pedro 2:1-3; 1 Timoteo 5:6-19; Romanos 16:17-18; Filipenses 3:18-19 y 2 Corintios 11:20. Y el relato en Juan 2:13-23 de la purificación del templo judío por Jesucristo. ¿Cómo pasar usted su niñez y juventud en una iglesia de Caguas, Puerto Rico sin escuchar estos textos? Alguna exposición sobre ellos desde el púlpito. Algún señalamiento contra mercaderes religiosos. ¡Inconcebible! Pero, sepa usted que existen, aun en Puerto Rico, congregaciones que no pasan por alto estos textos. No los obvian. Hacen caso a sus advertencias, evitando celosamente todo “esquema de fraude” religioso. No se componen de “almas ignorantes”, como dice usted, sino de almas que han adquirido “conocimiento… sabiduría e inteligencia espiritual” (Colosenses 1:9) por medio de estudios abiertos, transparentes y libres del lavado de cerebro. Estas congregaciones, conocidas comúnmente como “iglesias de Cristo” (Romanos 16:16), no se ilusionan con ser absolutamente perfectas, pero se esfuerzan sí en ser la continuación legítima de la iglesia tal cual planificada por Dios y hecha realidad en el planeta Tierra por Jesucristo y sus apóstoles.

C.  Mientras usted se rebele contra Dios, convirtiéndose en ateo, a causa del lavado de cerebro y crasa mercadería que observa en “la religión”, desconociendo la “religión pura y sin mácula” (Santiago 1:27), en cambio, otras almas, habiendo visto lo mismo, siendo también víctimas de explotación religiosa y atropellos hasta peores, buscan afanosamente el conocimiento correcto de Dios y de su “buena voluntad, agradable y perfecta” (Romanos 12:2) hasta encontrar lo verdadero, abrazarlo y seguirlo. Sr. Médico Ateo, ¿acaso haya acortado prematuramente su propia búsqueda? Pasando de “religioso entregado” en su juventud, a “religioso defraudado”, a “hombre escéptico”, luego a “hombre ateo militante”, sin tal vez dedicar el tiempo y esfuerzo necesario para conocer al verdadero Dios y su verdadero mensaje para la humanidad. Muchos años de fuertes estudios para poder ejercer la admirable profesión de “médico”. ¿Igual dedicación para cerciorarse totalmente de la no existencia de Dios? Pregunta uno que también vivió etapas difíciles de escepticismo y virtual ateísmo. A propósito, este servidor conoce a varones que, en su papel de pastores, practicaban la mercadería y lavado de cerebro censurados tan duramente por usted. Una vez convencidos de sus errores y aprendiendo un camino más correcto, no se hicieron ateos sino pregoneros de la “sana doctrina” del Señor (1 Timoteo 4:16; Tito 2:1).

D.  De nuevo, copiamos palabras del “médico (boricua y ateo”). “…la religión es un literal lavado de cerebro en la cual el creyente es conducido desde la niñez y del cual muy pocos se escapan en la adultez.

1.  Sr. Médico Ateo, no todo creyente es creyente por haber sido sometido a “…un literal lavado de cerebro”. Algunos somos creyentes en virtud de haber dedicado muchísimo tiempo al análisis de evidencias a favor y en contra de la existencia de Dios y Jesucristo, a favor y en contra de la inspiración de la Biblia, especialmente, el Nuevo Testamento. No hemos sido conducidos “desde la niñez” en la fe que profesamos. Quizás usted sí fuera “conducido desde la niñez” en la Primera Iglesia Bautista de Caguas, pero muchos de los que afirmamos creer en Dios y la Biblia tenemos convicciones no basadas en las de padres o familiares terrenales. Diríase que sus generalizaciones, Sr. Médico, produzcan en su propia mente percepciones y conclusiones erradas, fundándose su ateísmo, aunque sea en parte, en ellas. Bien que muchos creyentes, aun la inmensa mayoría, siguen alguna religión o iglesia por el ejemplo, aun la coacción emocional-tradicional-cultural, de padres terrenales, no todos integramos aquella mayoría. Tratándose de nosotros, nuestra convicción es la de adultos inteligentes, estudiosos, analíticos, objetivos –sin ninguna pretensión de jactancia personal.

2.  Mientras “muy pocos se escapan en la adultez” de toda religión, yendo a parar en el escepticismo o el ateísmo, otros muchos “se escapan en la adultez” de religiones supersticiosas e iglesias de origen humano, de “filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres” (Colosenses 2:8), de la “vana manera de vivir” recibida de los “padres” (1 Pedro 1:18), pasando a disfrutar de la “libertad” a la que Cristo los llama mediante el Nuevo Testamento (Gálatas 5:1, 13). O sea, alcanzando, reiteramos, “sabiduría e inteligencia espiritual”, y “Habiendo purificado” sus “almas por la obediencia a la verdad…” (1 Pedro 1:22), logran ser librados “de la potestad de las tinieblas” y trasladados “al reino” del “amado Hijo” de Dios (Colosenses 1:13). Estimado Sr. Médico Ateo de Caguas, espero no haber hecho, al citar tantos textos bíblicos, que usted desista de leer mis aportaciones. Solo trato de poner de relieve que el ateísmo no es la única alternativa a la engañosa y dañina religión falsa. Que otra alternativa meritoria de la más seria consideración es la de “la religión pura y sin mácula”. Pero, ¿cómo podrá usted ver y apreciar esta si tiene los ojos puestos siempre en aquella? El que se concentra constantemente en lo malo, molestándose y  airándose, ¿cómo podrá ver lo bueno, aunque esté cerca de él?

“Es una verdadera poca vergüenza la manera en que el reportaje los Copeland se jactan de la buena vida que llevan incluyendo los aviones y yates así como carros de lujo y otras posesiones a costa del engaño y la avaricia. En eso no parecen emular al originador del movimiento, Jesús que si bien es cierto que yo entiendo fue una invención más del cristianismo y mucha evidencia apunta a que ni siquiera existió, supuestamente vivió una vida de privaciones y de extrema pobreza como ejemplo a seguir. “Bienaventurados los pobres”…… “Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos (Marcos 10:25)”. Pero estos predicadores son un ejemplo claro de cómo ellos interpretan la Biblia a su total conveniencia para sacarles dinero a los pobres creyentes. Ellos parecen racionalizar que estos versos no les aplica a ellos pero sí a todas las ovejas que contribuyen dinero a sus ministerios de engaño. Son como dice el profesor Walton en el artículo…”carteristas espirituales”. El ministerio de los Copeland que radica en Texas cuenta con un campo de 1,500 acres, incluye una iglesia, una pista de avión privada, un hangar para el jet privado y una mansion de 6 millones de dolares.

-Comentarios nuestros

A.  Los cristianos en Puerto Rico, bien sean pocos o muchos, que realmente tienen cuidado de la “sana doctrina” (1 Timoteo 4:16) ven y denuncian, igual que usted, Sr. Médico Ateo, las sin vergüenzas de los Copeland, y demás estafadores religiosos, no perdiendo su fe y convirtiéndose al ateísmo, porque comprenden que tales personajes no representan, de modo alguno, al pueblo leal a Cristo y su evangelio. ¿Acaso no conozca usted a ningún cristiano, a ninguna iglesia, que no se solidarice con los mercaderes religiosos? ¿No sabe usted que el Espíritu Santo advirtió proféticamente la aparición en el escenario religioso de estos tipos? “…habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras… Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, [¡Cosa que está haciendo usted, sea debidamente advertido!] y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas.” (2 Pedro 2:1-3). “Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas, engañan los corazones de los ingenuos”  (Romanos 16:19). Si hubiese tenido conocimiento de estos textos, entendiéndolos, es de suponerse que no se alarmara tanto, y mucho menos que justificara su ateísmo apelando a la descarada conducta de astutos empresarios religiosos que el profesor Walton llama “carteristas espirituales”.

B.  Claro que muchos predicadores interpretan la Biblia a su total conveniencia para sacarles dinero a los pobres creyentes”, y también no pocos la interpretan “a su total conveniencia” en apoyo de doctrinas carentes hasta de sentido común. Porque lo hagan, ¿debo descreer en Dios y la Biblia, volviéndome ateo? ¡Caramba!, Sr. Médico, como que esto tampoco tendría sentido común. ¿Dejará usted de creer en las ciencias médicas porque algunos impostores y charlatanes, aun médicos licenciados, las tuerzan para fines egoístas, hasta criminales? De la manera que las ciencias médicas sostenidas mediante evidencias empíricas conservan su veracidad pese a ignorantes, abusadores y elementos criminales, asimismo la Biblia conserva la suya, no anulándola los mensajes torcidos o el comportamiento destartalado, desatinado, inmoral, hasta criminal, de falsos predicadores, evangelistas, maestros, apóstoles, sacerdotes, monjes, cardenales, reverendos, pastores y pastoras.

C.  Desde luego, usted, estimado Sr. Médico Ateo, ya no cree en la veracidad de la Biblia, ni tampoco en la existencia de Jesucristo, teniendo a este como una invención más del cristianismo”, añadiendo que “mucha evidencia apunta a que ni siquiera existió”. Expresar usted semejantes opiniones ante un público mayormente desconocedor de estos temas, sin indicar al lector dónde pudiera hallar la “mucha evidencia” aludida, lo encuentro poco profesional de su parte. ¿Qué tal la muchísima evidencia que apunta sí, inequívocamente, a la existencia física de Jesucristo en la tierra? Por ejemplo, el testimonio del historiador judío Flavio Josefo, y el testimonio de los apóstoles de Jesucristo, cuya convicción era tan fuerte que sacrificaron su vida en defensa de ella. La mera existencia del Nuevo Testamento, escrito en el Siglo I, testifica a la existencia real de Jesucristo en la tierra. Igualmente, la mera existencia de la iglesia en el Siglo I. Que el cristianismo se inventara a sí mismo, en el Siglo I, alrededor de un personaje enteramente ficticio llamado “Jesucristo”, también inventado por el propio cristianismo, en medio de fanáticos enemigos judíos decididos a eliminarlo, lo calificamos como una tesis inherentemente ilógica, la que sus proponentes, incluso usted, estarían en el deber de sostener con evidencias empíricas y argumentos irrefutables. ¿Está usted plenamente informado sobre todas las evidencias que respaldan la existencia física en el planeta Tierra de un varón llamado Jesucristo y sobre todas las evidencias que testifican a la veracidad del Nuevo Testamento? Por ejemplo, el cumplimiento al pie de la letra de profecías detalladas acerca de numerosos eventos y circunstancias acaecidos ya, cuya historicidad se registra en fuentes seculares al alcance del público. ¿Hubiese usted podido practicar su profesión de médico sin dominar primero todo el vasto conocimiento necesario y graduarse oficialmente? En el campo amplio y bastante complicado de evidencias a favor y en contra de la existencia de Dios y Jesucristo, a favor y en contra de la veracidad del Nuevo Testamento, ¿dispone usted del vasto conocimiento imprescindible para un análisis inteligente y objetivo? Ya hemos notado que usted no tiene –no se ofenda, se lo suplicamos- ni siquiera conocimiento pleno de temas bíblicos relativamente sencillos, tal como las nuevas directrices del Espíritu Santo para el sostenimiento, sin diezmos o mercaderías, de la obra de Dios en la tierra, o las abundantes orientaciones y advertencias del Espíritu en torno a “falsos maestros”, con sus “suaves palabras y lisonjas”. Y hemos notado ya que usted, conforme a su manera de expresarse, tampoco tiene conocimiento de cristianos o congregaciones que no reciben a tales “falsos maestros”, los “que solo piensan en lo terrenal” (Filipenses 3:19). Así que, credenciales que validen su pretendida autoridad de juzgar a Dios, la Biblia y toda “religión” está en tela de juicio que cuente usted con ellas.

D.  Sr. Médico Ateo de Caguas, en el Siglo I, hubo un médico que se preparó muy diligente y exhaustivamente antes de escribir sobre Jesucristo y la iglesia. Aquel es identificado como “Lucas el médico amado” (Filipenses 4:14), autor del Evangelio según Lucas y la obra histórica Hechos de Apóstoles. Ojala usted lo hubiese imitado. Pero, lamentablemente, ya hemos confirmado que su preparación para estos temas dista muchísimo de la de aquel “médico”. Le ruego considerar sobriamente la introducción de Lucas al evangelio que lleva su nombre.

-Lucas 1:1-4. 1 Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, 2tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, 3 me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, 4 para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.”

-Vemos, pues, que aquel médico Lucas comenzó a escribir solo “después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen”. ¿Ha hecho usted otro tanto, Sr. Médico Ateo Boricua?

-También observamos que aquel “médico” fue instruido por testigos oculares de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. “…tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos…” Pese a estos hechos y circunstancias, los que abordamos solo someramente en esta ocasión, usted se atreve a decir que Jesucristo “fue una invención más del cristianismo y mucha evidencia apunta a que ni siquiera existió”. Por implicación implícita, usted acusa al médico Lucas, profesional como usted, de “mentiroso, engañado, engañoso, cómplice de invenciones ficticias”.

 


Cubos de dinero para los Copeland durante un servicio.

Sigue escribiendo el “médico (boricua y ateo)”:

“La iglesia cristiana desde sus comienzos muy astutamente pronto entendió que debía modificar la interpretación de lo que esta escrito en la Biblia y reforzar ciertos versículos claves en la biblia y un toque de genio fue la invencion del diezmo. En este leonino dogma se estipula que es un deber de todo cristiano el ofrendar dinero y por lo menos sacar un diez por ciento del dinero que a fuerza de sudor se gana la gente honrada del mundo, incluyendo los pobres y los ignorantes. En este enlace, el autor usando demagogia y su interpretacion de la biblia en forma burda y engañosa afirma : “El diezmo es el impuesto de Dios por el uso de la tierra, no es un don a Dios”, no contento con eso dice que hay un segundo e inclusive un tercer diezmo. De esta manera la iglesia cristiana y en particular la protestante justifica esta práctica depredadora en contra de las ovejas del señor para que puedan mantener su estatus de vida, sus carros, lujosa ropa y hasta joyas a muchos pastores inescrupulosos. Siempre he pensado que es la manera más injusta de sacarle dinero a la gente pues especifica un por ciento de la riqueza de una persona, en adición a las ofrendas que puedan recibir de otras personas que van ocacionalmente a las iglesias. Actualmente según este artículo, la fortuna de la iglesia católica sobrepasa en oro solamente los 3.500.000.000 de euros, esto sin contar los billones en tierras, acciones, consorcios. Y muchos ministros evangélicos y otros charlatanes como Jose Luis de Jesus Miranda (Jesucristo Hombre) aquí en Puerto Rico se han hecho millonarios mediante la predicación de una mentira, de la promoción de ideas falsas y carentes de evidencia.”

-Comentarios nuestros

A.  Sr. Médico Boricua Ateo, la primera oración de este párrafo inspira en este servidor la misma indignación contra usted que usted manifiesta contra estafadores religiosos tales como los Copeland. Dice usted: “La iglesia cristiana desde sus comienzos muy astutamente pronto entendió que debía modificar la interpretación de lo que esta escrito en la Biblia y reforzar ciertos versículos claves en la biblia y un toque de genio fue la invencion del diezmo.”

1.  Certeramente, esta declaración suya, llena de errores y suposiciones infundadas, descalifica a usted como varón que cuente con suficiente preparación académica para el análisis objetivo de Dios-Biblia-iglesia.

2.  En primer lugar, la iglesia concebida por Dios y establecida por Cristo nunca es identificada  en el Nuevo Testamento como “iglesia cristiana”. El uso de distintivos no bíblicos para identificar elementos netamente bíblicos refleja, casi sin fallar, conceptos, doctrinas o prácticas no bíblicos. Confunde. Despista. Por ejemplo, la iglesia establecida por Cristo pertenece a Cristo –“…mi iglesia…” “…edificaré mi iglesia…” (Mateo 16:18). No pertenece a los cristianos, y por consiguiente, estos no tienen ningún derecho de fijar parámetros para ella. En Romanos 16:16, el apóstol Pablo llama a las congregaciones “iglesias de Cristo”.

3.  En segundo lugar, la iglesia del Siglo I, desde sus comienzos, fue dirigida y desarrollada por apóstoles, ancianos (obispos), maestros y profetas, los que afirmaron repetidamente hablar y obrar conforme a la inspiración del propio Dios, no enseñando ni actuando voluntaria o arbitrariamente por su cuenta, ni mucho menos “astutamente”, con intensiones egoístas y malas, como implica usted. Aquí, en este momento, le reto a probar que la iglesia del Siglo I –cualquier iglesia del Siglo I, cualquier congregación, cualquier grupo de apóstoles, ancianos, maestros- entendiera “pronto”, “desde sus comienzos” en Jerusalén, en el año 30, “muy astutamente… que debía modificar la interpretación de lo que está escrito en la Biblia y reforzar ciertos versículos claves en la Biblia”, inventándose el “diezmo”.

a)  Estimado Doctor Ateo, usted tiene la palabra. Aguardamos evidencias sólidas.

b)  Conque fuera “un toque de genio… la invencion del diezmo”. Qué disparate ha escrito usted, desacreditándose a sí mismo. Cualquier estudioso informado e imparcial sabe que el diezmo no fue inventado por la iglesia edificada por Jesucristo en el Siglo I. Sabe que el diezmo atañía exclusivamente  a la “antigua ley… antiguo pacto… la ley de Moisés”, la cual fue clavada en la cruz, quedándose abolida, quitada de en medio, anulada, abrogada, incluso el sacerdocio levítico y los diezmos usados, en parte, para sostenerlo. (2 Corintios 3:6-17; Efesios 2:11-16; Gálatas, casi toda la epístola; Colosenses 2:14-17; Hebreos 8:6-13, y casi todo el libro) “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley” (Hebreos 7:12). En todo el Nuevo Testamento no existe evidencia alguna para probar que la iglesia del Siglo I diezmara. Le invitamos a informarse al respecto leyendo los estudios e intercambios detallados disponibles en www.editoriallapaz.org/diezmos_compilacion.htm. Reiteramos: en definitiva, la iglesia del Siglo I no se inventó el diezmo, no exigió el diezmo, no predicó el diezmo, no practicó el diezmo. Más bien, efectuaba sus obras evangelísticas y benévolas amparándose solo en ofrendas voluntarias, apartadas “cada primer día de la semana”, según prosperara cada cristiano (1 Corintios 16:1-3; 2 Corintios 8 y 9). Ningún apóstol, obispo, maestro o profeta experimentó algún “…toque de genio…” que le llevara a la “…invención del diezmo”. Aquellos varones serios, responsables, rectos y honestos no fueron guiados en sus ministerios por “toques de genio”, intuiciones o pareceres personales, agendas egoístas-materialistas de avaricia, sino por el Espíritu de Dios que obraba sana e inteligentemente en ellos.

c)  Así que, su diagnóstico de la condición de “La iglesia… desde sus comienzos” se evalúa como totalmente incorrecto. Usted comete el error mayúsculo de atribuir a aquella iglesia enfermedades espirituales que encuentra en iglesias actuales. Parafraseando: “Las iglesias del presente diezman; sus predicadores-evangelistas-pastores imponen el diezmo. Por lo tanto, la iglesia cristiana, desde sus comienzos, muy astutamente se inventó el diezmo. Fue un toque de genio”. Mediante semejante argumentación patentemente defectuosa se pone en tela de juicio su habilidad de razonar lógicamente, de examinar o diagnosticar de acuerdo a los rasgos particulares de cada caso individual. Que las iglesias del presente tengan los mismos rasgos de la iglesia del Siglo I es pura suposición. Y viceversa: que aquella iglesia fuera como estas también es pura suposición. Al atender usted a sus pacientes, ¿se deja llevar por sus propias suposiciones o analiza objetivamente los rasgos particulares de cada caso? A propósito, no todas las iglesias del presente diezman, ni predican el diezmo todos los predicadores. Conozco al menos una iglesia que no diezma, y a muchos predicadores que enseñan la ofrenda voluntaria –que cada cristiano “aparte algo, según haya prosperado”, “…como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7).

4.  En tercer lugar, la iglesia del Siglo I fue advertida fuertemente, so pena de consecuencias severas divinas, contra modificar o invalidar el mensaje de Jesucristo y sus apóstoles (Gálatas 4:15), cambiarlo (2 Juan 9-11), tergiversarlo (2 Pedro 3:16), añadir, quitar (Apocalipsis 22:18-19), sustituir “un evangelio diferente” por él (Gálatas 1:6-10), siquiera “pensar más allá de la escrito” (1 Corintios 4:6). ¿Cómo, pues, se le ocurre a usted decir que “La iglesia cristiana desde sus comienzos muy astutamente pronto entendió que debía modificar la interpretación de lo que esta escrito en la Biblia y reforzar ciertos versículos claves en la biblia…”? ¿Cuál iglesia? ¿La iglesia como colectividad completa? ¿La iglesia en sentido universal? ¿La iglesia, juntamente con los apóstoles, obispos, maestros y profetas debidamente constituidos conforme a requisitos establecidos por el Espíritu de Dios? ¿Qué toda la iglesia entendiera que debiera “modificar la interpretación de lo que está escrito en la Biblia”? ¡Tonterías!

a)  ¿Sabe usted, Sr. Médico Boricua Ateo, que durante más o menos quince años después de establecida la iglesia en Jerusalén, en el Pentecostés del año 30, los cristianos no tenían, en el formato de escrito, ninguno de los veintisiete libros y epístolas que componen el Nuevo Testamento? El apóstol Pablo escribió la primera obra del canon alrededor del año 45 d. C., tratándose de 1 Tesalonicenses. Entonces, ¿cómo iba la iglesia, “desde sus comienzos”, según alega usted, a maquinar “modificar la interpretación” de lo que estaba escrito, no existiendo durante quince años siquiera un libro o epístola escrita? Durante aquellos años, solo el Antiguo Testamento estaba disponible como escrito. Ahora bien, dada la fiera oposición de judíos descreídos a la iglesia, es del todo inconcebible que cualquier integrante de ella pensara modificar a aquella “antigua ley de Moisés”. De todos modos, la iglesia, desde su inicio, no estaba bajo aquella “antigua ley, sino bajo el “nuevo pacto”, es decir, “la ley de Cristo” (1 Corintios 9:21).

b)  Los textos citados arriba, encontrándose en el Nuevo Testamento unos cuantos más de la misma índole, que contienen exhortaciones y advertencias muy explícitas sobre no modificar el evangelio de Cristo, fueron escritos por apóstoles y evangelistas de la Iglesia del Siglo I. ¿Cuán lógico es pensar que los varones que las escribieron también estuvieran arreglándoselas, a la vez y “…muy astutamente”, para “modificar… pronto… la interpretación” de las enseñanzas que estaban impartiendo por escrito, no omitiendo que también reclamaban inspiración divina por lo que escribían? Realmente, ¡ilógico!; contra el sentido común. Y además, absolutamente falto de evidencias o intimaciones que indicaran semejante proceder perverso e hipócrita.

B.  A resumida cuenta, al seguir usted fulminando, como lo hace en el párrafo bajo análisis, contra iglesias evangélicas, iglesias pentecostales y la Iglesia Católica Romana, a causa de sus errores en torno al diezmo, sus descaradas mercaderías multiplicadas ad infinito y su acumulación de tesoros materiales en la tierra, me solidarizo con usted, pero no acepto que los errores y abusos de estas organizaciones creadas por teólogos, sacerdotes y pastores sectarios justifiquen el ateísmo militante que usted profesa. Y vuelvo a expresar mi indignación hacia usted por su falsa y dañina representación de la iglesia establecida por Jesucristo en el Siglo I, y del mensaje por ella proclamado. Conforme a mi percepción, usted ve a aquella iglesia y su doctrina a través del prisma de iglesias y cleros corruptos del presente, prisma que distorsiona bárbaramente a la iglesia original y su “buena doctrina” (1 Timoteo 4:6). En cambio, este servidor mira a las iglesias y cleros de actualidad a través de la poderosa lupa del Nuevo Testamento no modificado por interpretaciones humanas, mecanismo que me capacita para discernir las diferencias entre ellos y el patrón ideal establecido por Dios precisamente en el “nuevo pacto” de Cristo sellado con su sangre (Mateo 26:27-28). Respetuosamente, considero muy incorrecto, impropio e ilógico su punto de vista, sus puntos de partida para rechazar a Dios y toda “religión”, habiendo dado algunas razones en estos “Comentarios” y proyectando ampliarlas en futuras aportaciones. Le ruego recapacitar, a no ser que su repudio general incluya también el rechazo de algo sumamente valioso que usted desconozca hasta la fecha, a saber, “la religión pura y sin mácula”.

 

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