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Desglose del contenido de la serie sobre la Unidad de la iglesia

Estudios para los siervos del Señor que ministran en su iglesia. Formato de conferencia. Adaptable para clases.

Serie

La Unidad de la Iglesia

Tema 3

Esta gráfica de índole fractal identifica el tema ‘Sana doctrina, opiniones humanas, inferencias divinas, inferencias necesarias, inferencias infundadas’, Lección 3 de la serie ‘La unidad de la iglesia’, en editoriallpaz.org.

"Sana doctrina”

Opiniones humanas, inferencias divinas, inferencias necesarias, inferencias infundadas.

Cómo afectan estos elementos la unidad de la iglesia


Tuvalu. Una nación polinesia en el océano Pacífico. En términos de territorio, Tuvalu figura como la cuarta nación más pequeña del mundo. Se compone de cuatro islas tipo arrecife y cinco atoles. Su población es de 12,373 (2010). www.bing.com

En la naturaleza creada por Dios, observamos una fantástica armonía de formas y colores. ¿Por qué no haber una maravillosa armonía también en la "nueva creación" de Dios, es decir, en la iglesia conceptuada por él y establecida por su Hijo? Gálatas 6:15.

 

I.  Introducción.

A.  Estimado lector, quizás le parezca demasiado seco el tema de este estudio, cerebral, aun pedante, o de poca importancia. Sin embargo, a los elementos señalados –doctrina, opiniones, inferencias- se les da importancia en el Nuevo Testamento, impactando todos y cada uno la unidad de la iglesia. De hecho, diríase que las tantas y tantas divisiones del cristianismo del presente existen mayormente porque muchísimos predicadores y maestros no los toman en cuenta. Permítanos animarle a leer todo este estudio, armándose de la paciencia necesaria para la tarea. En esta ocasión, no pretendemos examinar todos los aspectos y ramificaciones de este tema. De hecho, el énfasis principal del presente estudio es sobre el renglón de “inferencias”.

B.  Los términos claves definidos.

1.  "Doctrina" significa "enseñanzas". “Doctrina. 1 enseñanza que se da a una persona en una disciplina determinada. Doctrina social de la Iglesia. 2 conjunto de ideas o creencias sostenidas por un grupo o persona. Doctrina peronista” (Copyright © 2009 K Dictionaries Ltd).

a)  En el contexto de estos estudios, la "sana doctrina" es el cuerpo de las "buenas enseñanzas" de Cristo y los apóstoles encontrado en el Nuevo Testamento. Se trata de las normas y directrices que gobiernan la organización, la vida y las obras de la iglesia.

b)  Por ser inspirada, autoritativa, vigente y aplicable universalmente a la iglesia, esta "sana doctrina" (1 Timoteo 4:16; Tito 2:1), “buena doctrina” (1 Timoteo 4:6), “doctrina de Cristo” (Hebreos 6:1; 2 Juan 9-11), no es, en definitiva, materia opinable.

2.  "Opinión" significa: "…apreciación, concepto, criterio, dictamen, idea, impresión, juicio, parecer" (Diccionario de uso del español, Tomo II, Pág. 567).

a)  En la Biblia, hay muchos puntos y asuntos sobre los cuales podemos opinar porque no figuran como doctrinas dadas por el Espíritu Santo para todo creyente en todo lugar, durante toda la Era Cristiana.

b)  Las opiniones, por ser apreciaciones, juicios o pareceres particulares, no son inspiradas. Por consiguiente, jamás deberíamos permitir que sean  causas de tropiezos, enajenamiento o división.

3.  “Inferencia.” Inferencia [infe'ɾenθja] deducción de una cosa a partir de otra. Hacer una inferencia falaz. (© 2009 K Dictionaries Ltd.) “Inferir.” “Sacar una conclusión por medio de un razonamiento, a partir de una situación anterior o de un principio general. Colegir, deducir.” (Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.)

4.  Tenemos por muy válido el siguiente lema: “En la doctrina esencial, perfecta unidad; en las opiniones, mutua tolerancia”. La tolerancia, en el contexto de este lema, es una virtud que obra fuertemente a favor de la unidad de la iglesia.

a)  Excelente lema, ¡pero muy difícil de implementar!

b)  El factor principal que complica la feliz aplicación universal de este lema lo identificamos como el siguiente: Lo que es "doctrina" para algunos, es mera "opinión" para otros, y viceversa, lo que es "opinión" para algunos es "pura doctrina imprescindible" para otros.

(1)  Reflexionando sobre actitudes, reacciones y diferencias que impactan adversamente la unidad de la iglesia, percibimos que esta confusión sobre “doctrina” y “opinión” se debe a la existencia de dos categorías generales de maestros y predicadores:

(a)  Los muy estudiosos, maduros y sabios que cuentan con la preparación espiritual y académica necesaria para discernir entre "doctrina" y "opinión".

(b)  Los menos estudiosos, menos maduros y poco sabios carentes de los conocimientos y la capacitación espiritual necesarios para discernir entre "doctrina" y "opinión", pero que, sin embargo, son demasiado prontos para proclamar y defender, aun fanáticamente, sus creencias o interpretaciones.

(2)  Por cierto, si todos los maestros de la Biblia pertenecieran a la primera categoría se acabaría la mayoría de las controversias sobre qué es "doctrina" y qué es "opinión".

II.  La "sana doctrina" es absoluta e inequívocamente indispensable para la unidad de la iglesia. ¿Por qué? Porque el tipo de unidad que requiere Dios de sus seguidores presupone y, de hecho, demanda un cuerpo de sanas enseñanzas, específicas e infalibles, que hagan factible la unidad, preservándola.

A.  ¿Qué clase de unidad requiere Dios de sus seguidores? Ya respondimos ampliamente a esta pregunta en las primeras dos conferencias de esta serie sobre “La unidad de la iglesia”.

1.  Definitivamente, no se trata de "la unidad en diversidad" de doctrinas, credos, criterios y cuerpos religiosos.

a)  Esta es la clase de unidad que pretenden lograr el Concilio Mundial de Iglesias y varios concilios protestantes, evangélicos y pentecostales, como también otras organizaciones y movimientos ecuménicos, los que promueven la unidad entre los humanos que confiesan el nombre de Cristo, pero no aquella unidad conforme a las exigencias de Cristo o del Espíritu Santo.

b)  Este tipo de unidad es preciso catalogarlo como superficial, muy corto, de poco valor, aun engañoso, por la razón principal de que ni siquiera pretenden sus auspiciadores que las muchísimas iglesias y sectas del cristianismo moderno hablen y practiquen “una misma cosa”, que eliminen o rectifiquen los dogmas y las organizaciones humanas que las separan.

c)  Se puede comparar este tipo de unidad a la “unión” que existe entre los países que pertenecen a la Organización de las Naciones Unidas, o a la Organización de Países Latinoamericanos . Referidos países se unen para propósitos bien particulares y limitados, pero cada cual preserva su propia soberanía, con sus distintos gobiernos, cultura, monedas, idiomas o dialectos. Desde luego, el verdadero “Reino de Dios” (Juan 18:36; Hechos 20:25; Colosenses 1:13) que predicaba Jesucristo y sus apóstoles no se compone de muchos reinos espirituales distintos sino que es uno, único, un solo ente, sin divisiones. Este es el modelo divino del Reino espiritual de Dios que se nos presenta en la Biblia, pero teólogos, predicadores y maestros han formado, a través de los siglos de la Era Cristiana, “reinos espirituales independientes”, es decir, denominaciones, concilios, sectas, cada uno con su propio credo, organización y práctica. He aquí la gran problemática que lleva a distintos grupos del cristianismo actual a promover la “unión” (el ecumenismo) en vez de abogar por la perfecta unidad tal cual enseñada en el Nuevo Testamento.

2.  Dios exige de sus hijos perfecta unidad. "Perfectamente unidos" (Juan 17:23); "una fe... un cuerpo... un bautismo" (Efesios 4:3-6); que hablemos todos "una misma cosa", que tengamos "una misma mente" y "un mismo sentir" (1 Corintios 1:10; Filipenses 2:1 ,2) y que sigamos "una misma regla" (Filipenses 3:16).

a)  Esta clase de unidad no es superficial sino profunda, abarcadora, completa, real, bella, edificante, confortante, preservadora.

b)  Obviamente, la misma es completamente incompatible con la idea de "unidad en diversidad de dogmas y cuerpos religiosos".

c)  Cristo mismo compara esta clase de unidad a la que es rasgo sobresaliente de la Deidad (Juan 17:21-23). “…para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti… para que sean perfectos en unidad…” Y el Espíritu Santo la compara a la que ejemplifica el cuerpo humano (1 Corintios 12:12-27; Romanos 12:4-5; Efesios 4:16). “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.”

d)  Pues, ¿qué decir? Sinceramente, por mucho que incomode o duela apuntarlo, la responsabilidad de representar las cosas como son a la luz de la Biblia nos obliga a apuntar que los movimientos ecuménicos no presentan al cristianismo dividido la visión de la "perfecta unidad" que Dios exige de sus seguidores. Por tal razón no podemos apoyarlos.

e)  Los fieles ministros del Señor presentan al mundo religioso dividido el verdadero y único "Templo de la Unidad de la Fe y del Conocimiento del Hijo de Dios".

f)  Pero, lamentablemente, entre ellos mismos se encuentran algunos que no saben distinguir entre "doctrina" y "opinión". Estos, al querer imponer sus opiniones e interpretaciones privadas, causan todavía más confusión y división en el mundo religioso, abochornando y embarazando a los cristianos maduros que llaman a todos los creyentes del mundo a unirse “perfectamente” en Cristo.

g)  En resumida cuenta, por más que amemos, proclamemos y procuremos la perfecta unidad, resulta imposible eliminar toda contienda y división. Esta es una realidad tan triste como innegable.

(1)  El mismo apóstol Pablo que exhortó, una y otra vez, a los discípulos a estar “perfectamente unidos”, también escribió lo siguiente: "Es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados" (1 Corintios 11:19). Resaltamos: “Es preciso que… haya disensiones…” Así pues, no tengamos ilusiones. Por más que deseemos la unidad, amándola y luchando para hacerla realidad, tarde o temprano alguien traerá disensiones. Pero, aun las disensiones tienen propósito, a saber, “…para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados”. O sea, los que exponen y sostienen la verdad de Dios, y no opiniones humanas o interpretaciones erróneas. Los que tienen y practican la “sana doctrina”, y no alguna falsa doctrina, “doctrinas” que son “mandamientos de hombres” (Mateo 15:9), hasta “doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:4).

(2)  Entonces, ¿qué remedio nos queda a nosotros que deseamos ardientemente la unidad?

(a)  Luchar tenaz e incansablemente para reducir al mínimo el número de disensiones y divisiones.

(b)  Seguir predicando la perfecta unidad que exige Dios, ya que la falta de entendimiento de algunos de sus seguidores no anula su propósito sublime de unirnos a todos en "un solo cuerpo", con una sola fe. No debemos nosotros callarnos a causa de quienes no alcancen pleno entendimiento y madurez en estos asuntos.

III.  Dado el hecho de que no puede haber perfecta unidad sin la "sana doctrina" como constitución espiritual que la garantice, es del todo imprescindible que aprendamos toda la “doctrina de Cristo” (Hebreos 6:1). Así que, el solemne deber de todo aquel que ama la unidad de la iglesia es identificar en la Biblia esta doctrina, separándola de (1) creencias y prácticas meramente culturales, (2) tradiciones e influencias religiosas ajenas al Nuevo Testamento, (3) asuntos accidentales de índole histórica, (4) interpretaciones privadas y (5) otras materias de índole circunstancial. A continuación, algunos ejemplos relevantes, los que tal vez sean útiles como guía para examinar otros.

A.  Mandamiento directo. Ejemplo de una doctrina revelada por medio de un mandamiento directo: "Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado." (Mateo 28:19-20). “Id… haced… bautizándolos… enseñándoles…” son mandamientos específicos y directos.

B.  Patrón apostólico. Ejemplo de una doctrina esencial, vigente y universalmente aplicable revelada por medio del procedimiento de los apóstoles y otros ministros de Cristo del Siglo I bajo la supervisión directa del Espíritu Santo: "Constituyeron ancianos en cada iglesia" (Hechos 14:23). Estos “ancianos” se identifican en otros textos como “obispos” o “pastores” (Hechos 20:17-28; Filipenses 1:1; 1 Timoteo 3:1-8; Tito 1:5-11)

1.  Las demás revelaciones en el Nuevo Testamento sobre la organización de las iglesias locales establecidas por los apóstoles, evangelistas y maestros inspirados del Siglo I armonizan perfectamente con Hechos 14:23. Se sugiere escudriñar los textos anotados arriba.

2.  Comprendiendo nosotros que aquellos obreros efectuaron la organización de las congregaciones locales conforme a las directrices del Espíritu Santo, y no de acuerdo con pareceres o caprichos personales, deducimos que sus acciones obedecían a la voluntad de Dios, y que, por consiguiente, hoy día también debemos nosotros los evangelistas fieles a Cristo constituir "ancianos en cada iglesia". No se trata, pues, de un asunto opinable, como tampoco de una mera opción entre muchas, sino de un patrón, o modelo, dado por Dios, por vía del Espíritu Santo e implementado por los apóstoles de Cristo, el que nosotros también debiéramos implementar, siendo imitadores fieles de aquellos apóstoles y respetando el modelo concebido por Dios.

C.  Inferencia necesaria. Ejemplo de una doctrina esencial y vigente revelada por "Inferencia necesaria": Que el Reino de Dios fue establecido en la tierra en el día de Pentecostés del año 30 d. C. y que existe hasta el día de hoy, siendo la iglesia verdadera la manifestación en la tierra de referido Reino.

1.  De nuevo, citamos definiciones del verbo "inferir". Significa: "…deducir una cosa de otra por cualquier razonamiento". "Inferirse" quiere decir: "Deducirse. Desprenderse. Salir. Ser o poder ser inferido de la cosa que se expresa" (Diccionario de uso del español, Tomo II, Pág. 127).

2.  Cierto es que la doctrina sobre el Reino que presentamos como “esencial y vigente” no se encuentra expresada explícitamente, tal cual escrita por este servidor, en ningún pasaje particular de la Biblia. Sin embargo, sus elementos fundamentales se hallan en los siguientes textos inspirados: Daniel 2:1-44; Marcos 9:1; Juan 3:1-8; Hechos 1:1-8; 2:1-47; Colosenses 1:13; 1 Corintios 15:22-28 y otros. Escrutando estos pasajes, formulamos la doctrina como una “inferencia necesaria”, una "sana doctrina" de la revelación divina, sumamente importante para toda la humanidad y realmente esencial para la unidad doctrinal del pueblo de Dios.

a)  Referida "inferencia" (deducción o conclusión) es "necesaria" porque los datos revelados en los textos citados nos obligan a formularla. Por ejemplo, en Marcos 9:1 Jesucristo dice: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán de la muerte hasta que hayan visto al reino de Dios venido con poder. Se infiere, necesaria y obligatoriamente, que el reino de Dios vendría antes de morir todos los que escuchaban al Señor en aquel momento de su ministerio terreanl, y se deduce, por ende, que el Reino vendría antes de finalizarse el Siglo I. Luego, en el mismo día de su ascensión, Jesús mandó a los apóstoles a permanecer en Jerusalén hasta recibir el “poder” prometido por el Padre (Hechos 1:1-8). No tardó el “poder” en venir, pues se manifestó espectacularmente diez días más tarde en el día de Pentecostés (Hechos 2:1-4). Se infiere, necesaria y obligatoriamente, que el reino de Dios vino en el día de Pentecostés del año 30 d. C. Esta inferencia es "necesaria" porque la lógica, pura y sencilla, irrefutable e irresistible, la requiere. Bien pudiéramos formular otros argumentos tipo silogismo fundados en los textos citados, pero no tenemos el propósito de desarrollar completamente el tema del “reino de Dios” en este escrito.

b)  La validez de los argumentos en los que está basada la inferencia es confirmada indirectamente por el hecho de que la inferencia no contradice ningún otro pasaje o doctrina principal de las Sagradas Escrituras. En cuanto a esta conclusión, no faltan quienes discrepen, y de ahí que surgen disensiones, las que revelan tanto el alcance como la calidad del conocimiento bíblico de quien se declara no de acuerdo, al igual que su capacidad para razonar lógica e imparcialmente. No es menos cierto que ponen a prueba mi propio conocimiento y capacidad racional.

3.  Inferencias divinas. Leyendo Lucas 20:27-40, hallamos que Cristo mismo hizo uso de una "inferencia necesaria" para refutar, de forma contundente, a los saduceos y enseñar la doctrina correcta sobre la resurrección. En síntesis, su argumento es el siguiente:

a)   Primera premisa: Moisés "llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob".

b)  Segunda premisa: "Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven".

c)  Conclusión: Abraham, Isaac y Jacob aún viven, y han de resucitar. ¡Argumento perfecto! ¡Silogismo clásico! ¡Inferencia absolutamente necesaria! Ahora bien, el que Cristo mismo formulara tal argumento, valiéndose de herramientas de la sana lógica, debería hacer reflexionar, pensamos, a cualquier discípulo del Señor que menosprecie “argumentos, doctrina, hacer uso del intelecto” para entender la enseñanza de Dios, la voluntad de Dios. Por cierto, he conocido personalmente a “cristianos” que hasta se mofaban de “intelecto, razonamientos, lógica, doctrina”, prefiriendo entender la voluntad de Dios mediante sus emociones, intuiciones, sueños o sentimientos, procedimiento subjetivo que solo resulta en errores doctrinales, y por ende, en más divisiones. A decir verdad, esta mentalidad es prácticamente una “doctrina” del pentecostalismo típico. Parafraseando, su idea es: “¿Qué importa la doctrina? La doctrina es fría, sin vida. Lo importante es lo que siento en mi corazón. Dios no se conoce con la mente sino con el corazón.” ¡Nada más lejos de la verdad! Ambas facultades, tanto la mente como el corazón, son vitales en el proceso de buscar a Dios, conocerle y entender su “buena voluntad…  agradable y perfecta” (Romanos 12:2), sometiéndose el corazón a la mente para evitar que emociones subjetivas tomen prioridad sobre la razón.

d)  El resultado de la inferencia necesaria desarrollada por Jesucristo: Se callaron los saduceos porque no podían resistir o refutar la lógica que Cristo utilizó, empleando el silogismo, argumento clásico desarrollado mediante premisas y conclusiones, o inferencias, necesarias.

4.  Más inferencias necesarias formuladas por la Deidad. También el Espíritu Santo utiliza, a través del autor de Hebreos, argumentos meticulosamente elaborados, con "inferencias" claramente deducidas y expresadas, para probar la superioridad de Cristo sobre los ángeles (Hebreos 1:1 - 2:13), enseñar en qué consiste el verdadero reposo para los cristianos (Hebreos 4), probar que Cristo es ahora el único Sumo sacerdote de Dios (Hebreos 5:-10; 7:1-17) y confirmar la abrogación del Antiguo Pacto (Hebreos 7:12 - 8:13). Consideremos un solo versículo, Hebreos 8:13, como ejemplo de un argumento sencillísimo y una conclusión lógica. "Lo que se da por viejo y se envejece (argumento), está próximo a desaparecer" (conclusión, inferencia). El Antiguo Pacto se daba por viejo y se envejecía. Por lo tanto, estaba “próximo a desaparecer”, es decir, a ser abolido, clavado en la cruz y quitado de en medio, como dice Colosenses 2:14-17. ¡Qué lógica admirable! ¡Qué verdad tan fundamental y necesaria para la unidad de la iglesia!

5.  Concluimos, pues, que la "inferencia necesaria" es un instrumento bíblicamente legítimo para identificar algunas doctrinas esenciales no reveladas por otros mecanismos.

6.  Pero, la sana lógica también nos advierte que ciertos factores invalidan argumentos formulados con el propósito de establecer alguna "inferencia" supuestamente necesaria.  Por ejemplo:

a)  Datos incorrectos o incompletos relacionados con el tema.

b)  Apelar a leyes abrogadas, aspectos culturales, hechos históricos circunstanciales, etcétera.

c)  Conocimiento incompleto de la materia.

d)  Por lo tanto, tenemos a bien dar voz a una advertencia implícita, a saber: Cualquier premisa defectuosa en cualquier particular rinde inválida la conclusión, o inferencia, basada en ella.

7.  Inferencias erróneas. Ejemplo de una inferencia errónea porque la misma contradice los ideales más elevados y la esencia misma de la pura religión: Que una congregación local no pueda hacer uso de las ofrendas colectadas los domingos para brindar socorro a cualquier persona que no haya obedecido al evangelio.

a)  Esta "inferencia" la hace un cuerpo de discípulos auto denominados “conservadores”, apoyándose en expresiones bíblicas tales como: "En cuanto a la ofrenda para los santos…" (1 Corintios 16:1; Romanos 15:25-26). Parafraseamos su argumento de la siguiente manera: “Ya que estos textos dicen ‘…para los santos…’, la ofrenda de la iglesia tiene que ser solo y exclusivamente ‘para los cristianos’, quedándose excluida toda persona no convertida a Cristo”.

b)  Sin embargo, encontramos defectos en el argumento que invalidan la inferencia. Detallamos algunos.

(1)  El apóstol Pablo y sus compañeros llevaron una ofrenda cuantiosa para socorrer a los necesitados de Jerusalén y la provincia de Judea (Romanos 15:23-33; Hechos 22:17-18). Ahora bien, la aplicación rigurosa de la inferencia de los “conservadores” hubiera obligado al apóstol Pablo, juntamente con los ancianos de las iglesias en Judea, al igual que toda su feligresía…

(a)  A no entregar, so pena de condenación, ni un solo centavo de la ofrenda traída a ningún joven, adulto, enfermo, hambriento, desnudo, accidentado, moribundo, viuda, viudo o huérfano no convertido al Señor. Ni siquiera dar un bocado de pan o alguna prenda de vestir comprada con dichos fondos, a una persona no bautizada en Cristo, pese a que estuviera al punto de fallecer de hambre o desnudez.

(b)  Además, a velar que la mujer cristiana no compartiera con su esposo o hijos no cristianos ninguna de las bendiciones traídas. O que el esposo convertido las compartiera con su esposa no convertida.

(2)  Pero, tal aplicación rigurosa de una doctrina basada en una inferencia contradice la esencia misma de la religión pura y verdadera, como también el juicio de una conciencia sana, y además, el sentido común iluminado por el evangelio (Mateo 5:38-47; Efesios 4:28; Santiago 1:27; Gálatas 5:10). Por consiguiente, tal inferencia no puede ser válida. A simple vista, no es válida. No armoniza con normas elementales del evangelio de Cristo, con la verdadera enseñanza bíblica en torno al amor por el vecino, aun por los enemigos; con los atributos divinos de compasión, misericordia, bondad para con todos, generosidad para con todos, que la lluvia cae tanto para el bien de los injustos como para el de los justos (Mateo 5:44-48). Si Dios hace salir el sol sobre los malos, ¿quiénes somos nosotros para no procurar el bien de ellos, rehusando brindarles nuestro apoyo porque sean “malos”, porque no pertenezcan a la iglesia?

(a)  Contra estas consideraciones se argumenta que el cristiano, en su capacidad de individuo, puede sí socorrer a la persona no convertida, pero que la iglesia no puede aportar a tal persona nada en absoluto de la ofrenda “para los santos”.

(b)  A Lo cual se replica que esto suena un tanto absurdo, pues a la iglesia se le traba a realizar obras buenas que el individuo sí puede hacer. ¿Qué el cristiano individual puede ser buen vecino sí de la persona no convertida al Señor, brindándole el oportuno socorro, pero la iglesia, no? ¿Qué el cristiano individual, al hacer una obra caritativa,  no representaría, de modo alguno, a la iglesia? La mente espiritual resiste, naturalmente, dar credibilidad a semejantes ideas. De todos modos, el conocimiento correcto y completo de lo que hacían las congregaciones del Siglo I con sus ofrendas nulifica totalmente la inferencia de los “conservadores”, afirmación que sostenemos en la próxima partida.

(3)  Datos abundantes y detallados del relato inspirado sobre las obras benévolas realizadas por el apóstol Pablo y sus compañeros demuestran que la "inferencia" de los “conservadores” no es correcta. Por ejemplo, en cuanto al uso dado a las ofrendas colectadas de congregaciones en Macedonia, Acaya, Asia y Galacia, el apóstol Pablo explicó al gobernador Félix: "Vine a hacer limosnas a mi nación" (Hechos 24:17). "A mi nación", y no exclusivamente a la iglesia. Formulamos un silogismo.

(a)  Primera premisa (primer hecho): La “nación” judía la componían en aquel tiempo no solo cristianos sino también judíos no convertidos a Cristo, siendo estos la inmensa mayoría.

(b)  Segunda premisa (segundo hecho): Pablo hizo limosnas a su “nación”.

(c)  Conclusión (inferencia): Pablo hizo limosnas no solo a los cristianos sino también a judíos no convertidos a Cristo, utilizando las ofrendas de las numerosas iglesias que aportaron al fondo que el apóstol mismo administró (2 Corintios 8).

-Se observa una característica notable de la persona que contiende por contender, aferrada quizás fanáticamente a su inferencia, a saber, la propensión de confundir opiniones o interpretaciones personales con doctrinas bíblicas. Y también otra: la de porfiar. Porfiar. “Disputar y alternar obstinadamente y con tenacidad.” (Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.). O sea, no da su brazo a torcer, no importa cuán fuertes los argumentos en su contra.

-Pues bien, un porfiador bien pudiera argumentar, obstinadamente, que Pablo hiciera limosnas solo a "los santos" de la nación judía. Sin embargo, esto no lo dice Pablo sino que afirma, reiteramos, “Vine a hacer limosnas a mi nación”, sin excluir a todo judío no convertido. Aunque responder  con seriedad a una porfía es revestirla de una importancia que no tiene, acariciando al ego de su autor, si quisiéramos replicar a la señalada diríamos lo siguiente: Suponiendo que el apóstol Pablo hiciera limosnas solo a los cristianos de su nación, su declaración al gobernador Félix hubiese sido, efectivamente, una media verdad, equivalente a un subterfugio o mentira, seguramente encontrando sus enemigos en tal falsa representación de los hechos aún más razón para denunciarle como enemigo del pueblo.

c)  Conclusión. La inferencia que dicta no utilizar nunca ningún centavo de los fondos de la iglesia para socorrer a ningún ser humano no convertido a Cristo, aunque esté muriendo por falta de alimento, medicina, abrigo o techo, carece de apoyo bíblico, siendo además repugnante al corazón sensible al dolor ajeno. Por lo tanto, merece ser calificada como errónea, dañina, falta de compasión, perjudicial a la causa de Cristo en el mundo, causa de contiendas y divisiones totalmente injustificadas, tropiezo para gentes no convertidas al Señor, aun escandalosa, puramente hueca y legalista, por ser contraria no solo a hechos bíblicos sino también a la esencia misma del cristianismo puro.

d)  Consideraciones adicionales. Nos parece realmente inconcebible que el apóstol Pablo, al llegar a Jerusalén con las ofrendas aportadas por muchas congregaciones, advirtiera a los ancianos (obispos, pastores) de la iglesia en Jerusalén, a los de las iglesias de Judea y a toda la feligresía en general –a miles y decenas de miles de cristianos- diciéndoles, parafraseando: "Miren bien, ¡que ninguna porción de estas ofrendas la reciba cualquier persona que no haya sido bautizada en Cristo! ¡Ni una migaja para ningún incrédulo, no importa su condición! ¡Tengan cuidado, hermanos! No pequen. Estas ofrendas son exclusivamente ‘para los santos’. Decididamente, ustedes los cristianos no pueden socorrer a ninguno que no sea cristiano con estas ofrendas, aunque esté falleciendo de hambre. El que osara hacerlo estará bajo pena de condenación eterna. El tal es un ‘liberal’ y lo excomulgaremos. Si alguien quiere sacar de sus propios bienes una dádiva para alguna persona no convertida a Cristo, puede hacerlo, pero no de estas ofrendas. ¡Definitivamente que no!" Pero, ¿no eran muy pobres los hermanos de Judea? ¿Por qué preocuparse Pablo y sus compañeros por traer una “ofrenda abundante” (2 Corintios 8:20) a los cristianos en Judea si estos ya contaban con recursos suficientes para brindar ayuda, individualmente, como pretenden los “conservadores”, a judíos no convertidos? ¿O qué diríamos si los santos pobres en Judea no tuvieran bienes propios con que socorrer a sus conciudadanos no convertidos? ¿Si la única ayuda disponible fuera la traída por Pablo y sus compañeros? Se supone que el frío legalista respondiera: "Pues, ¡qué sufran y mueran! Yo los dejo morir antes de quebrantar la doctrina del Señor, pues la iglesia no puede sacar nada de sus tesoros para aliviar el sufrimiento de personas no obedientes al evangelio". ¿Qué cosa dice? “¿Quebrantar la doctrina del Señor?” Pero, ¡el Señor nunca ha enunciada semejante doctrina injusta, contraproducente, falta de compasión natural, mala! El legalista cataloga su interpretación personal como “doctrina del Señor”, revistiéndola de seriedad y autoridad, pero su confusión y falta de madurez son evidentes a todo aquel lleno de conocimiento correcto y capaz de discernir espiritualmente (1 Corintios 2:12-16). ¡Triste y necia inferencia esta! Más triste y más necia aún por haber sido causa de malestar, malas sospechas, interminables controversias y división entre cristianos durante unas cuantas décadas.

8.  Ejemplo de una inferencia defectuosa por descansar en datos incompletos y puras asunciones: Que la congregación "A" no debe enviar ayuda a la congregación "B" para que esta realice a su vez alguna obra benévola o evangelística que sería incapaz de efectuar sin la cooperación de la congregación "A".

a)  Esta inferencia es basada en la supuesta violación de una autonomía congregacional radical, en la que incurrirían, teóricamente, ambas congregaciones al cooperar de la forma indicada.

b)  A continuación, identificamos algunos datos incompletos o asunciones que invalidan la inferencia:

(1)  Se asume que la "B" tome potestad sobre la "A", violando la autonomía de esta, pero esto no es cierto. Por ejemplo, la “B” no ordena ni obliga a la “A” a cooperar; lo único que hace es solicitar la cooperación de la “A”. Recibiendo la petición, la “A” tiene el poder de aprobarla o denegarla. Así que, la “A” toma su propia decisión. La “B” no interfiere. La “B” no puede forzar a la “A” a decidir a favor de su propuesta. Por lo tanto, la autonomía de la "A" se mantiene inviolable.

(2)  Si el cuerpo administrativo de la "A" decide cooperar con la "B" enviando aportaciones, ha dispuesto de sus fondos conforme a su propia voluntad. No ha cedido, de modo alguno, su autonomía a la "B".

(3)  Aceptando la "B" la aportación de la “A”, su deber es proceder honradamente, utilizando lo recibido, específica y exclusivamente, solo para el propósito designado.

(4)  Con el ánimo de ilustrar y clarificar, presentamos la siguiente comparación. José, agricultor, casado y padre de cinco hijos, se enfermó hace cuatro meses. La familia gastó ya todos sus recursos y está al borde de perder su casa y la finquita. Guillermo, llegando a enterarse de la situación, se empeña en rescatar a José y su familia del duro y penoso trance en el que se encuentran. Pero, Guillermo no puede lograrlo él solo, pues tampoco es hombre pudiente. Así pues, Guillermo solicita a Santiago, su amigo de infancia que vive en una ciudad lejana, una aportación, y este, bien acomodado económicamente, bondadosa y voluntariamente envía a Guillermo 5000 pesos para que Guillermo, a su vez, se los entregue a su vecino José. Actuando Santiago así, ¿perdió en algún momento su libre albedrío? ¿Su autonomía personal? ¿Potestad sobre sus propios bienes? Negativo, en absoluto. Pues, tampoco pierde, en ningún momento, la congregación "A" su autonomía al decidir cooperar con la “B” en la realización de una empresa espiritual que la “B” no podría llevar a cabo sin la ayuda de su congregación hermana.

c)  Lamentablemente, la realidad que acabamos de resaltar no satisface a “conservadores” empeñados en defender su posición doctrinal, sus opiniones doctrinales, pese a que estas siembren mucha discordia y causen divisiones. Se recurren a todavía más argumentos e inferencias, los que pertenecen a la categoría de “porfías” por carecer tanto de hechos bíblicos que los respalden como de sentido común. Dos ejemplos.

(1)  Primer ejemplo. Que no debiera haber "concentración de fondos" en ninguna congregación.

(a)  La frase "concentración de fondos" no se compone de palabras encontradas en las Sagradas Escrituras, siendo más bien una frase inventada por los proponentes de la inferencia errónea bajo escrutinio. ¿Acaso dictaran los apóstoles de Cristo, inspirados por el Espíritu Santo, que recursos, incluso ofrendas, no fueran “concentrados” en ninguna congregación local con el propósito de realizar alguna obra específica de benevolencia o evangelismo? De la manera que la “A”, en el ejemplo ya dado, puede cooperar con la “B”, sin ceder ni la una ni la otra su autonomía, es decir, control sobre asuntos congregacionales, asimismo las congregaciones de la “C” hasta la “Z” podrían hacer otro tanto. Cada congregación en particular evalúa la obra que propone la “B”. Se referida obra es de gran alcance y meritoria de ejecución, unir fondos para su realización sería precisamente lo indicado. “Concentrarlos”, pero no con la idea de que la “B” los guardara o los dispusiera a su antojo, sino con la de desembolsarlos solo para la obra anunciada y dentro del tiempo estipulado.

(b)   Esta frase “concentración de fondos” es utilizada para impugnar las motivaciones y los procedimientos de congregaciones que quisieran cooperar para lograr obras de extensa envergadura. La implicación es que algunas congregaciones se adueñaran de muchos fondos de otras congregaciones, para luego administrarlos a su antojo, y no honestamente, es decir, no conforme al propósito que dictó su recaudación. Teóricamente, tal abuso pudiera ocurrir, más sin embargo, la multiplicidad de ancianos, o administradores, en cada congregación reduce enormemente el riesgo.

(c)  ¿Cuál procedimiento es más arriesgado: concentrar fondos destinados a obra determinada en manos de un obispado bíblicamente constituido, o concentrarlos en manos de un evangelista? En cuanto a los “conservadores”, autores de tantísimas divisiones entre cristianos que proclaman la doctrina de la unidad bíblica, hemos observado que algunos de sus evangelistas reciben y administran grandes sumas de dinero, hasta usándolo para “comprar” a predicadores que hagan el compromiso de promover las doctrinas peculiares y divisionistas que tanto aman sus propulsores.

(2)  Segundo ejemplo. Que las iglesias de Asia, Galacia, Macedonia y Acaya enviaran sus ofrendas directamente a las iglesias de Jerusalén y Judea, sin que ninguna otra congregación sirviera de intermediario de modo alguno. Que no hubo ninguna congregación "patrocinadora" por el medio.

(a)  "Patrocinadora.” Los auto denominados “conservadores” utilizan muy frecuentemente este vocablo, elemento de la jerga que han desarrollado a través de décadas, vehículo para sembrar dudas y llevar cautivos a incautos. “Patrocinadora”, cargada de las connotaciones que adquiere en el contexto de la doctrina de los “conservadores”, resulta ser un término mal aplicado a la congregación que recibe las aportaciones enviadas voluntariamente por congregaciones hermanas, administrándolas de acuerdo con el propósito designado. Por ejemplo, la congregación "A", ubicada, digamos, en Panamá, recibe aportaciones de las congregaciones "B", "C" y "D", ubicadas en Estados Unidos de América, entregándolas a la congregación "E", establecida en una provincia rural donde vive mucha gente pobre, para que la “E”, cuya feligresía es muy pobre económicamente, pueda predicar las buenas nuevas a todas las almas de su región y atender a los muchos necesitados y enfermos del área. ¿Están la “B”, “C” y “D” patrocinando a la “A”? ¿Está la “A” patrocinando, de mala manera, a la “E”? ¿Está invadiéndola, interfiriendo con su autonomía, dominándola? ¡De modo alguno! La “A”, suponiéndola una congregación honesta, desinteresada y espiritual como debería ser, no tendría ningún plan o agenda clandestina de hacerle daño a la “E”, de gobernarla, de adueñarse de ella. Tampoco tendría la “A” ningún propósito mundano y vil de enriquecerse a expensas de las congregaciones “B”, “C” y “D”. Solo coopera para hacer factible obras benévolas y evangelísticas muy importantes en un área de recursos muy escasos, sirviendo meramente de enlace. ¿Qué mal hace? ¿Qué pecado comete? Tan solo sirve como instrumento para que se haga una obra noble, digna del nombre del Señor.

(b)  En lo concerniente a la distribución en Jerusalén y la provincia de Judea de las abundantes ofrendas traídas por el apóstol Pablo, el relato bíblico no informa detalles. Por lo tanto, es pura conjetura afirmar que la gran congregación en Jerusalén, situada estratégicamente en la capital, no recibiera y administrara ninguna porción de las ofrendas, compartiéndolas con las demás iglesias de Judea. En realidad, lo más probable es que lo hiciera. Esta inferencia no es pura conjetura, pues es evidente que el apóstol Pablo, al ser arrestado poco después de llegar a Jerusalén (Hechos 21:17-36), no hubiese contado con tiempo suficiente para visitar a todas las iglesias de Judea. De hecho, su declaración ante el gobernador Félix da a entender claramente que no había terminado la obra de “hacer limosnas a” su “nación y presentar ofrendas” cuando fue arrestado. Dice: “Estaba en ello, cuando unos judíos de Asia me hallaron purificado en el templo…” (Hechos 24:18). “Estaba en ello”, pero fue detenido abruptamente al ser denunciado y luego arrestado. Entonces, ¿qué pasó con el resto de los fondos aún no entregados a los necesitados de Judea?  ¿Quién, o quiénes, se encargaría de ellos, repartiéndolos de acuerdo con el propósito que motivó su recaudación? ¿Acaso algunos compañeros de Pablo? ¿O quizás los ancianos de iglesia en Jerusalén? Ya fuera estos o aquellos, el asunto clave era asegurar que fueran entregados conforme al plan tal cual presentado a las iglesias que los aportaron.

D.   Ejemplos de mandamientos apostólicos no vigentes en los países de occidente por ser basados en costumbres culturales, y no en exigencias espirituales necesarias para la salvación.

1.    El "ósculo santo" como forma de salutación. (Romanos 16:16; 2 Corintios 13:12; Lucas 7:45).

2.    El lavacro de pies (Lucas 7:44; Juan 13:1-17; 1 Timoteo 5:10).

3.    Ungir con aceite la cabeza de huéspedes (Lucas 7:46).

4.    Hacer uso las mujeres del velo, la mantilla o la cubierta (1 Corintios 11:2-16).

E.  Ejemplo de una opinión identificada por el propio maestro como su parecer o juicio personal y no una doctrina de la Biblia esencial para la salvación.

1.  Pregunta: ¿Hay que usar vino fermentado en la cena del Señor? Respuesta: "Mi opinión es que no es conveniente usar vino fermentado. La Biblia definitivamente autoriza el jugo de la uva y opino que es preferible" (Ustedes me preguntaron, por Larry White, Volumen VI, Pág. 1).

2.  Este tipo de opinión no suele causar grandes controversias, ni mucho menos, divisiones. Por cierto, no debería causarlas.

3.  Lamentablemente, no pocos creyentes pasan mucho tiempo en la "Casa Malvada de los Divisionistas" pero poco tiempo en el "Templo de la Unidad". Entre estos se encuentran quienes no soportan ninguna opinión contraria a la suya sino rápido desenvainan la “Espada de la controversia” para descuartizar a cualquier opositor. Es más, ¡tal parece que algunos se deleitan en hacerlo!

F.  Ejemplo de una opinión sobre cuestiones de procedimientos evangelísticos que produjo un fuerte desacuerdo entre dos obreros destacados pero que no causó división en la iglesia: Los "pareceres" encontrados de Pablo y Bernabé sobre llevar consigo a Juan Marcos (Hechos 15:36-41).

1.  El trance: "Bernabé quería que llevasen consigo a Juan... pero a Pablo no le parecía bien".

2.  El resultado: "Hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron".

3.  Observaciones:

a)  El verbo "parecía" confirma que se trata de "opiniones" o "pareceres".

b)  A pesar de lo fuerte del desacuerdo, es evidente que Pablo y Bernabé no se excomulgaron mutuamente, ni involucraron a los demás hermanos, polarizándolos y dividiéndolos.

c)  "…se separaron." Parece muy improbable que Pablo y Bernabé se enemistaran por el resto de la vida, guardándose resentimientos y rencores, difamándose el uno al otro, impugnando, cada uno, las motivaciones del otro, como también su capacidad intelectual o dedicación espiritual. Carecen de estatura espiritual, de nobles sentimientos, de atributos sanos básicos, los predicadores o maestros que tales cosas hacen al diferir sobre cuestiones de opiniones o pareceres, andando en la carne.

4.  Desenlace: Pasados muchos años, el apóstol Pablo solicita la presencia de Marcos "porque me es útil para el ministerio" (2 Timoteo 4:11). Ciertamente, este paso demuestra reconciliación entre los dos.  Se deduce, pues, que quizás tuvieran razón tanto Bernabé como Pablo, al menos en parte, en su disputa acerca de Juan Marcos cuando iban a emprender el segundo viaje evangelístico.  Así es la naturaleza de muchas "materias opinables": Casi siempre hay algo de "lógica" o de "verdad" en cada una. ¡Jamás deben causar divisiones! Puede que las distintas opiniones sobre métodos y procedimientos, al implementarse, produzcan en su totalidad mayor avance para la obra del Señor.

G.  Ejemplos de opiniones que no concuerdan con la doctrina bíblica pero que tampoco resultan, necesariamente, en pecado o condenación, y que, por ende, se supone que causen divisiones.

1.  Ejemplos del tiempo apostólico.

a)  Abstenerse de ciertos alimentos (Romanos 14:3-23).

b)  Hacer "diferencia entre día y día" (Romanos 14:4-23).

c)  Comer, o no comer, lo sacrificado a ídolos (1 Corintios. 8).

2.  Ejemplos del tiempo presente.

a)  Ciertas opiniones sobre el Milenio.

b)  Ciertos conceptos de la "Deidad".

c)  Opiniones acerca de la "edad de la tierra".

d)  Opiniones sobre la naturaleza de la "tierra nueva".

3.  ¿Cómo describe el Espíritu Santo a los que traen opiniones que no concuerdan con la doctrina bíblica? Los cataloga de "débiles" (Romanos 14:1).

4.  ¿Cómo deberían los maduros en la fe tratar a estos “débiles”?

a)  Recibirlos, "pero no para contender" sobre sus opiniones (Romanos 14:1).

b)  Al que confiesa tener tal clase de opinión y expresa el deseo de hacerse miembro de la iglesia local, decirle:

(1)  "Le recibimos, pero con esta condición: No enseñará usted su opinión ni en la congregación ni en los hogares de los miembros. Si lo hace le tendremos por desobediente y potencial divisionista.”

(2)  "Le recibimos, pero le animamos a estar dispuesto a examinar de nuevo sus opiniones mediante estudios con nosotros."

a)  Orientar a la congregación. "Amados hermanos, les informamos que el hermano Fulano, presente en esta ocasión, nos ha dicho que quisiera pertenecer a nuestra congregación. También nos ha informado que cree que ningún matrimonio puede ser disuelto, no importa la razón, inclusive adulterio, pero que respeta las opiniones contrarias a la suya y que no traerá el tema como punto de controversia o división. No compartimos su opinión por lo que dice Cristo en Mateo 19:1-12. Sin embargo, dado su espíritu de humildad y tolerancia, lo recibimos como hermano, esperando que crezca juntamente con nosotros en conocimiento y sabiduría."

H.  No todas las opiniones pesan lo mismo. 

1.  En el renglón de "materias opinables", el sentido común dicta que las opiniones de los ancianos (obispos, pastores), evangelistas tendrían más peso que las de neófitos en la fe o las de cristianos de poco conocimiento de la Palabra, de poca experiencia en la vida espiritual.

2.  Lógicamente, las opiniones de "los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal" (Hebreos 5:11-14) tienen más peso que las opiniones de personas carentes de tal madurez, de tal vigor espiritual.

3.  Consideremos el asunto de “modas apropiadas para mujeres y hombres cristianos”.

a)  En primer lugar, observamos que no aparece en el Nuevo Testamento un listado de modas particulares aprobadas o desaprobados, sino unas directrices generales. Por ejemplo, “…que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia…” (1 Timoteo 2:9). Pero, “decorosa… pudor y modestia” son términos relativamente subjetivos, con distintos significados, connotaciones y aplicaciones en distintas culturas y distintos tiempos. Así que, "modas" caen en la categoría de "materia opinable". Pero, no totalmente ya que es preciso tener en cuenta y aplicar las normas enseñadas en textos bíblicos tales como 1 Timoteo 2:9-10; 1 Pedro 3:1-7 y 1 Juan 2:16-17.

b)  A continuación, dos opiniones. ¿A cuál de las dos debemos dar más importancia?

(1)  Habla Sonia, joven que tiene 17 años de edad y dos años de convertida. "Yo creo que no es malo usar una falda cortita como las que visten las demás muchachas porque esa es la moda moderna. No tengo que vestirme como mi abuela para ser buena cristiana. Solo los viejos llenos de pasión carnal censuran la moda moderna."

(2)  Habla Jorge, varón que tiene 45 años de edad y 15 de convertido: "Yo opino que es malo para cualquier mujer, no importa su edad, usar una falda cortita porque lo que hace es exhibirse públicamente, despertar lujurias en los hombres e identificarse con las mujeres de la vida libre. Hay modas decentes y bonitas que no provocan ni seducen al hombre. Estas son las que la mujer cristiana debiera escoger."

IV.  ¿Cómo debemos tratar a los que traen opiniones contenciosas las cuales bien pueden desembocar en grandes controversias y divisiones? A continuación, lo que dicen y hacen algunos, y lo que enseña la Biblia.

A.  "Seamos tolerantes. No lastimemos a ningún hermano."

1.  Este espíritu de tolerancia, admirado por muchos, puede resultar fatal para la paz y la unidad de la iglesia.

a)  Es el mismo espíritu de los que "toleran" a los sectarios con sus falsas doctrinas, de los que quieren llevarse bien con todo el mundo y de los que no aguantan el conflicto que trae inevitablemente el choque de la Verdad con el error (Judas 3).

b)  Es el mismo que promueve la idea de entrar en comunión con los sectarios (divisionistas) recibiéndolos como hermanos en la común fe.

2.  Son las palabras de cristianos exageradamente "diplomáticos" de espíritu, que carecen de valentía moral frente al mundo lleno de maldad y que muestran un carácter débil frente a la mentira y el error en todas sus formas.

3.  Cristo, Pablo y los demás obreros lleno del Espíritu Santo no toleraban a los divisionistas ni se valían de palabras suaves al referirse a los tales sino que los denunciaron rotundamente, tronando en contra del divisionismo y llamando por nombre a los culpables (1 Timoteo 1:18-20; 2 Timoteo 1:15; 2:16-18).

4.  Ejemplo: En una sesión de la Escuela de Estudios Bíblicos Avanzados en Puerto Rico , cierto alumno reconvino al maestro porque éste señaló y denunció a los que, alegando pertenecer a la iglesia, traen temas de los "Antis", de los "Discipuladores", de los que insisten en "una sola copa", etcétera. Dijo que más bien debemos "abrazarlos, amarlos y tolerarlos".

B.  "Dejémosle quieto. Quizás desista de vociferar sus opiniones y demandar que las aceptemos."

1.  Tal consejo viene de un corazón tal vez demasiado paciente y poco realista. La virtud de la paciencia, llevada al extremo, puede convertirse en el vicio de la inacción, o sea, en el de soportar y sobrellevar y seguir soportando cuando lo indicado es tomar medidas para poner fin al mal con miras a evitar todavía más consecuencias lamentables.

2.  Las almas obstinadas y agresivas se aprovechan de los líderes demasiado pacientes para seguir sembrando la mala semilla de la división.

C.  "Es cierto que el hno. Fulano es muy dado a opinar y arbitrario en sus juicios. Pero es buen predicador; tiene mucho talento; tiene carisma; es persuasivo. Es humilde y goza de la confianza de muchos hermanos. No le ofendamos. Lo necesitamos."

1.  Pero si divide a la grey, todas sus buenas cualidades quedan nulas. No sería nada más que un lobo vestido de oveja.

2.  Sus cualidades buenas lo hacen todavía más peligroso y con más razón debe la iglesia actuar para controlarlo.

D.  Algunos líderes son muy prontos para ceder el púlpito a casi cualquier creyente, incluso a hermanos conocidos por controversiales, para que exponga frente a toda la congregación sus opiniones, interpretaciones y razones.

1.  El sentido común dicta que este proceder no es nada sabio.

2.  Más sabio será escuchar en privado al hermano cuyas credenciales espirituales se desconocen o son dudosas. Luego estudiar cuidadosa e imparcialmente todos sus planeamientos, razonar, consultar, investigar a fondo, meditar y orar.

E.  Hay quienes le dan mucho tiempo y mucha importancia a la persona que viene con opiniones e interpretaciones nuevas, sin haber examinado de antemano sus ideas a la luz de la Biblia o consultado a los hermanos más estudiosos y experimentados. Lo nuevo fascina y enreda a no pocos.

1.  Foro para exponer sus ideas es lo que busca él que trae cosas nuevas. ¿Por qué complacerle sin conocerle o saber lo que cree?

2.  Los debates, las controversias y los largos diálogos que resultan de su ponencia en el púlpito o frente a la clase son precisamente el fruto que busca. Le facilitan grandemente la divulgación de sus ideas y opiniones.

3.  Más sabio será escuchar en privado a todo aquel que trae cosas nuevas en lugar de brindarle enseguida la oportunidad de proclamarlas, sin que se hayan examinado de antemano por el liderato de la congregación. Si el hermano en cuestión ha publicado artículos, folletos o libros, conseguirlos y escudriñarlos sería muy sabio.

F.  Tito 3:10-11 nos instruye sobre cómo tratar a divisionistas. “Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.”

1.  Acabar rápido con ellos. ¡Dos advertencias, nada más! “…después de una y otra amonestación deséchalo…”

2.  Identificarlos pronto y tomar acción enseguida.

a)  Proceder así presupone que los administradores estén al tanto de todo lo que está pasando en la congregación. Esto lo pueden lograr por medio de:

(1)  Visitar regularmente a los hogares de los miembros.

(2)  Inquirir sobre su estado espiritual.

(a)  Las inquietudes que sientan.

(b)  Las dudas que tengan.

(c)  Los problemas o pruebas que estén pasando.

(3)  Escuchar atentamente todos sus comentarios y observaciones.

(4)  Solicitar sugerencias para la obra de la iglesia.

b)  Ser imparcial al pesar en la balanza a cualquier miembro sospechado de ser divisionista.

(1)  No permitir que una amistad estrecha distorsione percepciones o evaluaciones.

(2)  No permitir que alteren el buen juicio los siguientes factores: los muchos años que la persona haya pasado en ministerios espirituales, sus habilidades o talentos (por ejemplo, de orador o de maestro) o su reputación entre los demás cristianos. 

 

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