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DIÁLOGO
entre el
Hermano Acapela y el Hermano Instrumento
sobre la música en el culto de la iglesia.
Hermano Acapela
Hermano Instrumento, ¿puede nuestra congregación obedecer Efesios 5:19, es decir, cantar y alabar a Dios, sin tocar algún instrumento de música?
Sí, Hermano Acapela, su congregación puede obedecer Efesios 5:19 sin tocar instrumentos. No es mi intención obligar a nadie a utilizar instrumentos en el culto a Dios.Hermano Instrumento
Hermano Acapela
O sea, ¿podemos ser salvos eternamente aunque jamás cantemos himnos acompañados por instrumentos? Y usted y su congregación, ¿también pueden recibir la salvación eterna si optan porno seguir tocando instrumentos?Hermano Instrumento
Correcto. Ustedes pueden ser salvos para siempre sin jamás tocar instrumentos al cantar himnos. También es cierto que si nosotros decidiéramos eliminar los instrumentos, no por hacerlo perderíamos la salvación.
Hermano Acapela
De ser así, Hermano Instrumento, que tanto ustedes como nosotros podemos todos obedecer a Dios y ser salvos sin los instrumentos, ¿con qué justificación inquieta usted a nuestras congregaciones, sembrando discordia y división, por objetos no indispensables para la salvación? Recalco: cosas no indispensables, no necesarias, no imprescindibles para obedecer la voluntad divina y ser salvos. Al inquietar, distraer de nuestra misión primordial y dividir por cosas noesenciales ¿no arriesga usted la censura de Dios por obrar según la carne?
Hermano Instrumento
Yo no estoy obrando según la carne, pues no estoy inquietando, distrayendo o dividiendo las congregaciones que no tocan instrumentos. No exijo que los toquen. No las condeno si no los tocan. Puedo unirme a ellas en alabanzas, sin violar mis convicciones o mi conciencia.
Hermano Acapela
Sin embargo, usted no suele dejar quieto el tema de los instrumentos. En realidad, no puede. Tarde o temprano, se ve obligado a divulgar que los aprueba en culto y que se tocan en sus congregaciones. Entonces, brotan controversias y disensiones entre usted y los suyos por un lado, y, por el otro, nosotros que adoramos sin instrumentos. No son necesarios, dice usted, para el culto "en espíritu y en verdad", ni tampoco para la salvación. Sin embargo, los introducen ylos utilizan, sabiendo que causan disensiones y divisiones. De no tocarlos y defenderlos, habría unidad entre ustedes y nosotros, pero la codiciada unidad no la hay porque insisten usted ylos suyos en tenerlos, cosas que no son esenciales. ¿Qué aman más: la unidad o sus cosas innecesarias?
Hermano Instrumento
Pues, yo amo la unidad, pero los instrumentos me son lícitos, aunque no esenciales, y los voy a defender y los vamos a tocar en nuestras congregaciones, aun sabiendo que son tropiezo para usted y los suyos, que nos separan, que causan contiendas y divisiones. No son necesarios, pero tenemos derecho de tenerlos, y los tendremos, aunque cueste la preciosa comunión entre nosotros y ustedes, con todos sus bendiciones y beneficios. No son necesarios, pero los tendremos siempre, aunque nuestra decisión imposibilite la unidad. No permitiremos que ustedes limiten nuestra libertad.
Hermano Acapela
Hermano Instrumento, los que no tocamos instrumentos somos más de tres millones de almas. Entiendo que sus palabras significan que no prescindirá usted del uso de los instrumentos, cosas innecesarias, a pesar de que, al sacrificar referidos objetos no esenciales para el culto o la salvación, pudiera disfrutar de plena comunión con tres millones más de Hermanos y evitar contiendas contraproducentes o divisiones,¿cierto? Se deduce que, para usted, los instrumentos, objetos innecesarios según su propia apreciación, tienen más valor e importancia que la unidad yla comunión con gran número de creyentes.
Hermano Instrumento
Sí, porque no tolero que limiten ustedes mi libertad en Cristo de tocar instrumentos durante el culto. No tolero que anulen mi derecho de cantar himnos acompañados de instrumentos. No estoy dispuesto a sacrificar mis derechos y libertades, ni siquiera cuando se trata de cosas, tales como los instrumentos, no indispensables para la adoración bíblica o la salvación. ¿Que sacrifique yo y que no sacrifiquen ustedes nada? ¡Injusto!
Hermano Acapela
Pero, bien sabe usted que no tocamos instrumentos, no por mero capricho, sino porque tenemos convicciones doctrinales al respecto.¿Pretende que sacrifiquemos nuestras convicciones y nuestra conciencia para que haya comunión y unidad? Por lo contrario, lo único que tendría usted que sacrificar para que haya comunión y unidad son cosas que usted mismo clasifica como innecesarias. Los dos sabemos las enseñanzas de Romanos14. ¿Nos tiene por "débiles"? Pues, ¡trátenos como a "débiles",absteniéndose de sus "cosas innecesarias" que nos ofenden!
Hermano Instrumento
Hermano Acapela, usted y los suyos no solo son "débiles" sino errados, al insistir en cantar sin instrumentos, y rayan en el fanatismo al seguir sus convicciones y su conciencia, rechazando unirse de lleno a nosotros porque tocamos instrumentos. Romanos 14 no aplica a ustedes, a pesar de que nuestros instrumentos caigan en la categoría de "cosas innecesarias" para el culto bíblico y la salvación.
Hermano Acapela
Disculpe, Hermano Instrumento, si tengo la osadía de cuestionar su entendimiento y su aplicación de Romanos 14 en este caso. Si sus instrumentos no son necesarios, ¿por qué agarrarse de ellos como si fueran vitales para la salvación? Si no son necesarios, ¿porqué contender con nosotros sobre lo que no es necesario? Si no son necesarios, y ustedes son los fuertes y nosotros los débiles, ¿por qué no sobrellevarnos para que haya unidad? También pongo en tela de juicio su apreciación del valor de la unidad, los mecanismos para alcanzarla y su deseo de lograrla entre nosotros. Claro que la desea, según afirma, pero a expensas de nuestra convicción y de nuestra conciencia.
Hermano Instrumento
Reafirmo, Hermano Acapela, que los instrumentos no son necesarios para rendir culto aceptable a Dios y ser salvo. Pero, no podemos complacerle, cediendo a su petición de sacrificarlos en bien de la unidad, porque los derechos y las libertadas que gozamos bajo el Nuevo Testamento no son negociables. Es cuestión de principios y de precedentes. De ceder en este caso, nos veremos obligados a ceder en otros todavía más dudosos.
Hermano Acapela
O sea, ¿libertades, derechos, principios y precedentes relacionados con "cosas innecesarias" pero "lícitas",según usted, pesan más que la comunión y la unidad entre millones de creyentes? No comparto tal evaluación. La libertad para practicar una acción ni siquiera censurada por Dios puede tornarse nociva para la iglesia si hace caer a los Hermanos. "Mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles" (1 Corintios 8:9). Usted apela a la libertad y al derecho para justificar su decisión de no tomar las medidas que abrieran paso a la unidad con nosotros. ¿No es egoísta esta posición? "¡Mis libertades y derechos por en cima de la unidad!" ¿No enseña el Espíritu lo contrario? "La unidad por encima de mis libertades y derechos cuando de cosas o acciones opcionales se trata."
Hermano Instrumento
Las libertades y los derechos son sagrados. No cederé los míos, ni aun para lograr la unidad con millones de creyentes. Además, Hermano Acapela, usted y los suyos alegan que estamos pecando al tocar instrumentos, consignándonos al infierno si no dejamos de tocarlos. Debe retractar sus acusaciones. De hacerlo, quizás podamos seguir dialogando. Al fin y al cabo, los instrumentos no son nada para nosotros sino una simple ayuda.
Hermano Acapela
Hermano Instrumento, yo no juzgo a nadie, ni mando a nadie al infierno. Dios juzgará a usted; también a mí. Qué tenga Él misericordia de los dos. Ya que, para usted, el instrumento no es nada más que "una simple ayuda", innecesario para la adoración aceptable o la salvación, lo indicado, a la luz de Romanos 14 y otros textos parecidos, es que lo renuncie hasta tanto no poder convencernos de nuestro "error" de oponernos a su uso. Si no está dispuesto a renunciarlo por esta razón poderosa, se pone entela de juicio su amor por la unidad, como también su objetividad analítica.
Hermano Instrumento
Vuelvo a enfatizar que el instrumento es una simple ayuda que no altere en nada la naturaleza de la adoración. Ayuda al adorador a entonar correctamente los himnos, a mantener el ritmo de la composición. Se clasifica con el himnario, el sistema de sonido, los bancos y el lugar de reunión. Al oponerse usted al instrumento, se está oponiendo a una mera ayuda. ¿Por qué no renuncia su himnario o el micrófono? Da lo mismo.
Hermano Acapela
Aún no estamos discutiendo la función del instrumento, bien que sea una mera ayuda o que sea un medio para adorar y edificar. Sea la función la que sea para usted y los suyos, afirman que el instrumento no es indispensable para la adoración bíblica, ni tampoco para la salvación. Por lo tanto, propongo:
(A) Que lo eliminen de sus lugares de reunión para que no sirva de obstáculo para la unidad entre ustedes y nosotros.
(B) Que, de unirse nuestras congregaciones en cultos, actividades evangelísticas o confraternidades, no se expresen abiertamente en defensa de la música instrumental en la iglesia, callando sus opiniones y aun sus convicciones en torno al derecho que afirman tener de tocar instrumentos en la iglesia.
(C) Que nos sobrelleven paciente y calladamente a nosotros cuando enseñamos y predicamos en contra del uso de los instrumentos en alabanzas, teniendo presente que nuestras convicciones no las podemos callar, precisamente porque se trata de convicciones doctrinales, y no, como en el caso de ustedes, de prácticas opcionales que da lo mismo prescindir de ellas como implementarlas.
(D) Que sigamos nosotros solo los líderes capacitados e interesados analizando el tema de la música instrumental en la iglesia, mediante reuniones debidamente organizadas, sin inquietar o involucrar a los neófitos en la fe, a los débiles, a los no interesados o a los Hermanos carentes de los recursos necesarios para tal estudio avanzado, con tal de evitar disensiones y divisiones en el seno de las congregaciones.
(E) Que, de no poder los líderes capacitados armonizar sus convicciones de tal manera que hablen todos "una misma cosa" referente a la música instrumental en la iglesia, se separen sin recriminaciones y censuras personales, haciendo cada cual, con su congregación, lo que sus convicciones indiquen o demanden, apelando siempre a la misericordia de Dios.
(F) Que ningún líder cause más disensiones o divisiones bajo el pretexto de estar procurando la unidad.
Hermano Instrumento, usted y los suyos tienen la palabra.
Hermano Instrumento
Pues bien, Hermano Acapela, sus propuestas es preciso analizarlas con más detenimiento. Por el presente, quisiera que usted y los suyos consideren despasionadamente mi afirmación al efecto de que los instrumentos no son nada más que una mera ayuda. ¿Por que oponerse a una simple ayuda tal como el himnario, el micrófono o el sistema de sonido?
Hermano Acapela
Hermano Instrumento, ¿exactamente qué es su defensa de los instrumentos en la iglesia? ¿Como mera ayuda sin significado en términos de la adoración, o como implícitos en los vocablos griegos "sallo" y "sallontes", y, por ende, autorizados?
De acuerdo con los escritos de uno de los suyos, los instrumentos son más que mera ayuda. Dice:
("Análisis preliminar de los argumentos contra el uso de los instrumentos de música en las reuniones de la iglesia", David L. Elliott, Lawrence, MA, Estados Unidos de América)-"He sido convencido de mis pecados al escuchar música instrumental sin palabras. La música me ayudó a acercarme a Dios
-La música instrumental induce a pensamientos más espirituales.
-La música instrumental enseña, exhorta y ayuda a la persona a pensar en el amor, el gozo, la paz, la paciencia, etc. y a actuar en armonía con estas virtudes. Por lo tanto, es espiritual.
-"Toda clase de música, sin la letra, tiene un mensaje en sí. Si se entiende el mensaje, y el mensaje es espiritual, no puede ofender a Dios."
-La música instrumental edifica, siempre y cuando su significado armonice con el mensaje del himno.
Hermano Instrumento, ¿se solidariza usted con las afirmaciones de su compañero de ministerios? Le pregunto: el púlpito, el himnario, el micrófono, el banco, el edificio, ¿también convencen de pecado, enseñan, exhortan, emiten mensajes espirituales y edifican? ¿Suben ala presencia de Dios, juntamente con la música de instrumentos?
Su colaborador asegura que el instrumento es "como el sistema de sonido que reproduce la voz del predicador". Sin embargo, al juzgar por las afirmaciones suyas ya citadas, él mismo comprende que los instrumentos tienen su propia voz, su propio mensaje, y tiene mucha razón. El himnario es una mera ayuda de verdad, pues en nada altera el mensaje o la melodía del himno, siendo mero papel y tinta. En cambio, la música del instrumento es otro tipo de música, distinto a la música puramente vocal, otra dimensión, otro elemento, que requiere otra acción, el de tocar, adicional ala de cantar. Que ayude al cantante a cantar mejor no significa que sea mera ayuda.
Homero Shappley de Álamo.Preparado por
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