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Estudios en esta Web sobre la “tierra nueva” de Apocalipsis y 2 Pedro 3

Los “nuevos cielos y nueva tierra” de Isaías 65:17-25

 

El valle de los huesos secos

Ezequiel 37:1-14

 

 

 

Una representación artística del valle de los huesos secos

 

El texto de la profecía

 

“La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes. Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.  Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová. Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu. Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.  Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo. Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos. Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.”

 

 

Análisis de la profecía

 

A. La pista más importante para entender esta visión profética es la dada por el propio Jehová Dios en Ezequiel 37:11. Dice al profeta Ezequiel:

“Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel…” 

¿Qué representan todos estos huesos secos? La respuesta sencilla y contundente de Dios: “...la casa de Israel”. 

El escenario es el de “la casa de Israel” literal, terrenal, física, llevada literal y físicamente a cautiverio literal al país terrenal de Babilonia. Se trata, pues, de la nación terrenal de Israel, el pueblo electo de Dios durante la Era Mosaica. Distorsionar el escenario, espiritualizándolo y aplicándoselo a la iglesia de la Era Cristiana, los contextos de la narración en nada apoyan tal exégesis.

B. Ubicación de la profecía en la línea del tiempo.

Ezequiel era “descendiente de Aarón. Su familia vino a formar la clase vigésima de sacerdotes (1 Crónicas 24:16)Hijo de Buzi ; sacerdote y uno de los cuatro grandes profetas. Fue llevado al exilio con el rey Joaquín el año 597 a. C., once años antes de la destrucción de Jerusalén, y se dedicó a la labor entre los cautivos durante veintidós años” 

(Nuevo diccionario ilustrado de la Biblia. Versión de CD-ROM).

Se trata de la destrucción de la ciudad terrenal de Jerusalén por los babilonios en el año 586 a. C. y de los setenta años de cautiverio en Babilonia. Ezequiel fue llevado cautivo a Babilonia, y estando en aquel país Jehová le comunicó las revelaciones que componen el libro del Antiguo Testamento que lleva su nombre.

Dados estos hechos básicos e inconfundibles, afirmamos confiadamente que…

1. La profecía de los huesos secos…

No es para el tiempo presente.

Ni para los judíos esparcidos por la tierra en la actualidad.

Como tampoco es aplicable al estado político-secular de Israel constituido en el año 1949.

2. La profecía fue dada más de quinientos años antes de Cristo para el pueblo de Israel esparcido por el mundo de aquel entonces, y, particularmente, para los israelitas cautivos en Babilonia.

D. ¿Por qué escogió Dios representar al Israel terrenal en cautiverio en Babilonia como un montón enorme de “huesos secos”?

Según explica el propio Jehová, el lenguaje se debe a cómo los israelitas oprimidos en Babilonia describían su estado físico y las circunstancias de su diario existir como esclavos.

“He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos” (Ezequiel 37:11).

Físicamente, seguían con vida, pero su condición de cautivos en país pagano lejos de su terruño propio los llevaba a compararse a huesos secos, pereciendo aun su esperanza de ser librados. Tanto el lenguaje metafórico de ellos como él que usa Dios mismo suele intrigar e impactar aun al lector casual.

“…valle que estaba lleno de huesos”

“…eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.”

“…hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos.” Etcétera.

Naturalmente, la imaginación intenta visualizar literalmente estos escenarios esotéricos.

Una experiencia similar en algunos aspectos tiene el apóstol Juan al estar “en el Espíritu en el día del Señor”, en la isla de Patmos, para recibir las visiones fantásticas y profecías que componen el libro de Apocalipsis (Apocalipsis 1:10).

E. Enfoquemos el valle que estaba lleno de huesos

“La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos” (Ezequiel 37:1).

 “...me llevó en el Espíritu” significa que Dios comunicó a Ezequiel una visión profética. En este caso, a través de elementos simbólicos.

Perteneciendo a la esfera de “visiones”, los lugares y objetos aludidos no los deberían tener como tangibles y visibles en el planeta Tierra.

O sea, no se trata de un valle literal, literalmente lleno de huesos humanos literales, que literalmente escuchando la voz de Dios, comiencen a juntarse literal y visiblemente hueso con hueso, formándose tendones literales sobre ellos, subiendo carne humana de verdad sobre los miembros así incorporándose literalmente y cubriendo la carne piel humana de verdad.

Aunque no sea literal el “valle” de la visión, me parece lógico pensar que se aluda, metafóricamente, al valle de los ríos Éufrates y Tigris, donde estaba centrado el Reino Babilónico, y adonde fue desterrado Ezequiel, juntamente con multitudes grandes de israelitas.

F. Enfoquemos de nuevo los huesos secos. ¿Qué representan?

Reiterando: se presenta la respuesta divina, clara e inequívocamente, en el texto Ezequiel. Dice Jehová Dios a Ezequiel:

“Todos estos huesos son la casa de Israel”.

Así que, no perdamos de vista ni hagamos caso omiso a esta explicación diáfanamente clara.

G. Al profetizar Ezequiel a los huesos secos, obedeciendo la orden de Jehová, “he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos… y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo” (Ezequiel 37:7-10).

Esto lo ve Ezequiel en visión. 

Pero, ¡este evento no tomó lugar realmente en la tierra! Aquel “ejército grande en extremo” ¡nunca pisó la tierra! Todo esto es simbólico. ¿De qué? De la restauración del Israel esparcido por el mundo, y pisoteado por las naciones paganas, a Jerusalén, a sus ciudades y aldeas, a sus tierras propias.

Estando en cautiverio, el pueblo lamenta: “Nuestros huesos se secaron”. A través de la visión de los huesos secos Jehová le dice, efectivamente, “Van a revivir”.

Todo el capítulo 36 de Ezequiel enfoca este mismo propósito de Dios de restaurar a su pueblo electo, recogiendo a los dispersados de entre las naciones, con la siguiente aclaración de parte de Jehová: 

“No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado” (Ezequiel 36:22).

a) Esta misma restauración de Israel se presenta simbólicamente en Ezequiel 37:12. 

“He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel.” 

¿Adónde los llevaría? “...a la tierra de Israel.” 

No a la tierra del Israel actual, constituido estado político-secular en el año 1949, sino a la tierra del Israel de aquellos tiempos de Ezequiel. 

“...abro vuestros sepulcros… y os haré subir de vuestras sepulturas” es lenguaje netamente retórico, no tratándose de alguna resurrección literal de los muertos de Israel sino de darle nueva vida al pueblo yacido como muerto en el suelo seco y duro del cautiverio sofocante.

Observemos cuidadosamente: Jehová se dirige a los que decían “Nuestros huesos se secaron”, o sea, se dirige a los israelitas físicamente vivos, en carne y sangre, pero que se consideraban “del todo destruidos” (Ezequiel 37:11).

A estos que se conceptuaban como muertos y sepultados ya a causa del cautiverio, pero que, en realidad, aún seguían con vida física, Jehová dice: “...os haré subir de vuestras sepulturas y os traeré a la tierra de Israel” (Ezequiel 37:12).

Qué conste: no se lo dice a los israelitas ya literalmente muertos y sepultados sino a los vivos.

No habla a las almas en el Seol, ni a los cadáveres en las tumbas.

Al decir “...os haré subir de vuestras sepulturas”, se dirige a vivos que se tenían por muertos.

b) Igualmente retórico es el lenguaje de Ezequiel 37:14. 

“Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.” 

¿Reposar dónde? “...sobre vuestra tierra”, o sea, sobre la tierra de Canaán, la misma tierra de la promesa hecha originalmente a Israel. La misma tierra de la cual habían sido desterrados a causa de la multiplicidad de sus pecados y su obstinada rebeldía contra Jehová.

Muy parecido es el lenguaje de Ezequiel 36:26-28. “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros… Pondré dentro de vosotros mi Espíritu … Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres …”

H. ¿Cuándo su cumplieron estas visiones, profecías y promesas? ¿Cuándo se juntaron y se revivieron los huesos secos? ¿Cuándo abrió Jehová los sepulcros, dando nueva vida al pueblo de Israel y llevándolo a la tierra de sus padres?

La respuesta lógica: se inició el cumplimiento al autorizar Ciro, rey de Persia, el retorno de Israel a sus tierras, la reconstrucción de los muros de Jerusalén, la del templo, de las ciudades, etcétera, y la restauración de la religión en el templo conforme a la ley de Moisés. 

Después de los setenta años de cautiverio babilónico, gran número de israelitas se enfila para su tierra natal bajo el liderato de varones tales como Esdras, Nehemías y Zorobabel. Sus notables obras de restauración se relatan en los libros de Esdras y Nehemías.

I. Conclusión. La visión profética de los “huesos secos”, como, además, la profecía sobre abrir Jehová los sepulcros de Israel, se cumplieron hace más de dos mil cuatrocientos años.

Definitivamente, no son para el Milenio.

Tampoco tienen que ver con eventos relacionados programados para el fin del mundo.

No se trata de acontecimientos materiales acaecidos en el mundo físico sino de representaciones simbólicas relacionadas con la restauración de Israel. 

Sacar estas profecías de su contexto original, aplicándolas a tiempos aún futuros, sería cometer, a nuestro humilde entender, un error grave de exégesis.

Respetado lector, estimada lectora, no pretendemos poder explicar acertada y satisfactoriamente todo detalle de todas las visiones y profecías de los profetas del antiguo Israel. A estas alturas, tan lejos de aquellos tiempos, lugares y circunstancias, nos cuesta apreciar perfectamente todo el contenido de ellas. Además, dificultan la interpretación tipos de simbología y lenguaje retórico tal vez extraños para nosotros, aunque a lo mejor fácilmente entendidos por los hebreos de aquellos tiempos remotos. Ojalá arroje alguna luz este breve estudio.

Su servidor, Homero Shappley de Álamo 

¿Piensa usted tener una explicación más lógica de Ezequiel 37:1-14? ¿O discierne deficiencias en la que presentamos? Gustosamente, recibiremos su aportación formulada cuidadosamente.    

www.editoriallapaz2@gmail.com

 

 


 

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