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Historia cristiana. Recursos en esta Web.

¿Siguiendo y defendiendo a teólogos muertos?

        

Juan Wesley

Tomás Aquinas    Juan Calvino     Juan Wesley 

¿Acaso lo hace usted? ¿Sigue y defiende a algún teólogo ya muerto? En la actualidad, casi toda persona que profesa fe en Cristo lo hace. Curiosa característica del “cristianismo”, ¿no le parece? Durante la vida en la tierra, identificarse como partidario y defensor de algún falible teólogo o caudillo religioso ya fallecido. Morir, habiendo conservado esa misma identidad hasta partir para el más allá. Luego, identificarse asimismo ante el estrado de Jesucristo. “Señor, yo soy __________________(calvinista, por ejemplo). En la tierra, yo era fiel ________________ (luterano, por ejemplo).”

-Los teólogos y demás líderes espirituales del pasado eran mortales falibles, tal cual usted y este servidor. Algunos más inteligentes, elocuentes o emprendedores que otros, pero todos falibles. Desde luego, no incluimos en esta categoría a los apóstoles y profetas auténticos de la iglesia del Siglo I, pues el Espíritu Santo dio a estos el verdadero don de la inspiración sobrenatural, asegurando su infalibilidad en la revelación del Nuevo Testamento, sin hacerlos perfectos en su carácter o conducta.

-Aquellos eruditos religiosos falibles ya difuntos hilaron, cada uno, su interpretación particular de las Sagradas Escrituras, amontonando ciertos textos bíblicos y argumentos que aparentaban sostener su conclusión, pero obviando o torciendo otros que no armonizaban. En algunos casos, un solo versículo de la Biblia derrumba todo un edificio teológico. Daremos ejemplos.

-Tras el estandarte de cada uno de los líderes religiosos más renombrados del pasado, marcha, aun hasta el sol de hoy, una gran multitud de almas que sostiene, promueve, impone o defiende la teología de su admirado fundador. Algunos lo hacen agresivamente. Otros, quizá la mayoría abrumadora, lo hacen más o menos pasivamente.

A.  Los agustinianos. Seguidores y defensores de la teología de San Agustín (354 – 430 d. C.), reforzada notablemente por el teólogo medieval Tomás Aquino (1225 – 1274 d. C.). Todo católico romano y ortodoxo griego pertenece a esta enorme multitud. “Yo soy católico romano. Nací católico. Moriré católico. Me presentaré ante Cristo como católico.” San Agustín y Tomás Aquino eran mortales falibles. Murieron hace muchos siglos. Sin embargo, a través de sus interpretaciones particulares de la Biblia y sus visiones humanas del cristianismo, siguen viviendo y gobernando en todo corazón católico.

-Su tesis principal: que la voluntad de Dios para la iglesia se encuentra tanto en las tradiciones cristianas aprobadas por edictos de concilios ecuménicos o bulas papales, como en las Sagradas Escrituras.

-Un solo texto bíblico hace insostenible esta tesis, a saber, Mateo 15:6-9. “Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. … Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” También basta Colosenses 2:8. “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.”

B.  Los luteranos. Seguidores y defensores del teólogo alemán Martín Lutero (1483 – 1546 d. C.), reformista. Este sacerdote católico no pretendía establecer nuevas iglesias que le siguieran sino reformar a la Iglesia Católica de su época. No logrando su propósito, fue excomulgado de la Iglesia Católica Romana, formándose sus seguidores y simpatizantes la Iglesia Luterana. “Yo soy luterano.”

-Su tesis principal: la fe sola salva. Respaldan su convicción con muchos textos bíblicos donde se destaca la fe como condición para salvación, sin mencionarse específicamente otras condiciones.

-Un solo texto hace caer su muy elaborada estructura teológica, a saber, Santiago 2:18-20. “Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. … ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?” Además, en gran número de textos se asientan otras condiciones para perdón de los pecados. Por ejemplo, según Marcos 16:15-16 y Hechos 2:38 tanto el arrepentimiento como el bautismo son requisitos para recibir el perdón de los pecados.

C.  Los calvinistas. Seguidores y defensores del teólogo francés Juan Calvino (1509 – 1564 d. C.). “Yo soy calvinista”, dicen multitudes a través del globo terráqueo. Pertenecen a distintas iglesias, tales como la Presbiteriana o la Bautista, pero tienen en común algunas doctrinas hechas populares por Juan Calvino. La “depravación total, la predestinación particular de todo ser humano bien sea al cielo o al infierno, no importando sus obras, la gracia irresistible y salvo siempre salvo”. “Señor, yo fui presbiteriano toda mi vida. Nací presbiteriano y morí presbiteriano.” O, “Señor, yo fui bautista fiel hasta la muerte” . Lo cual equivale a decir: “Señor, seguí al teólogo Calvino”.

-Enfocando la doctrina de “salvo siempre salvo”, con un solo texto del Nuevo Testamento se descubre su falacia fatal. De Cristo os desligasteis , los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído(Gálatas 5:4).

-Se desploma el castillo calvinista de la predestinación particular al ser impactado fulminantemente por un solo texto bíblico. Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:3-4). Querer que todos sean salvos ciertamente implica el potencial de salvación para todo ser humano. Por lo tanto, ninguno nace ya predestinado irrevocablemente a la condenación. Citamos dos textos adicionales igualmente contundentes. “El Señor… es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento(2 Pedro 3:9). Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia (Hechos 10:34-35).

D.  Los metodistas son seguidores y defensores de dos hermanos ingleses, Juan Wesley (1703 – 1791 d. C.) y Carlos Wesley. Millones dicen “Yo soy metodista”, o “Yo soy wesleyano”. Los dos hermanos quisieron reformar a la Iglesia de Inglaterra (la Anglicana). No lográndolo, se separaron, juntamente con sus numerosos simpatizantes, formándose grupos que eventualmente tomaron el curioso distintivo de “metodistas”. Retuvieron el gobierno tipo episcopal, como también la práctica no bíblica de bautizar por aspersión a niños.

[Presionar aquí para leer "Aclaraciones y correciones hechas por el lector Rodrigo".]

E.  Los adventistas del séptimo día son seguidores y defensores de la fallecida profetisa Elena White (1827 – 1915 d. C.). Se adhieren tenazmente a la antigua ley que Dios dio a Moisés en el monte de Sinaí, guardando sábados, diezmando y absteniéndose de alimentos inmundos según aquella ley dada en Sinaí.

- 2 Corintios 3:6-17 es el texto que acaba de una vez para siempre con su muy tramada teología. Han pasado más de un siglo tratando de armonizar con su posición doctrinal  textos y argumentos del Nuevo Testamento que se oponen a ella. Ningún sabatista ha podido jamás integrar 2 Corintios 3:6-17 a la doctrina adventista.

E.  Los centenares de millones de pentecostales en el mundo son seguidores de Charles Fox Parham y William Seymour, en particular de este, siendo Seymour el casi iletrado predicador que provocó el avivamiento en Azusa Street, Los Ángeles, California, en el 1906. “Señor, yo soy pentecostal. Me convertí a pentecostal, militando como pentecostal hasta morir. Me siento muy orgulloso de presentarme ante ti como pentecostal.”

-1 Corintios 14, todo el capítulo, contiene instrucciones inspiradas que los pentecostales no siguen. “Hágase todo para edificación. Hágase todo decentemente y con orden. Vuestras mujeres callen en la iglesia.” Al congregarse la iglesia, no hablar lenguas extrañas más de tres. De no haber intérprete, que se calle. Etcétera.

[Presionar aquí para leer "Aclaraciones y correciones hechas por el lector Rodrigo".]

De mi parte, me identifico solo con el Señor Jesucristo, quien fue muerto, pero resucitó, ascendiendo a la diestra de Jehová, donde vive y reina. “Señor, yo soy cristiano. Deseo serlo hasta la muerte. No deseo llevar otro nombre.” El nombre “cristiano”, dado por Dios a los discípulos del Señor (Hechos 11:26), honra al Autor de la vida. En cambio, los nombres humanos no lo honran. Me someto a la “doctrina de Cristo” (Hebreos 6:1), el Cristo que vive eternamente, estando puesto para contender “ardientemente por la fe una vez dada a los santos” (Judas 3). No sigo ni defiendo a ningún teólogo muerto. Y, ¿usted, querido lector?

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Rodrigo corrige unas “imprecisiones” que cometiéramos en torno a metodistas y pentecostales.
Aceptamos sus correcciones.

“Estimado en Cristo y a quien considero mi hermano en la fe Homero.

Le escribo nuevamente esperando que nuestro Dios siga siendo con Ud. en todo.

Cada cierto tiempo me topo con artículos de su Página que no dejan de causarme impresión por algunas imprecisiones que encuentro en ellos, y cuando los leo recuerdo su buena voluntad de conversar en un dialogo cristiano en torno a estos temas y es eso lo que me mueve a escribirle en esta oportunidad.

Leí con mucha atención el artículo Siguiendo y defendiendo a teólogos muertos. De verdad que estoy muy de acuerdo con el tono de dicho escrito dado que en muchos foros cristianos los hermanos se niegan a comentar en torno a la Biblia y a sus originales y les es más fácil comentar lo que dijo Calvino o Wesley, entre otros. Particularmente y por la iglesia en la cual asisto desde mi niñez tenemos una teología metodista, cuestión que a la verdad a muy pocos hermanos les interesa pero que en lo personal he encontrado aceptable al menos en cuanto a las doctrinas básicas con las cuales predico de mi Señor Jesucristo y su obra poderosa. Deseo hacer las siguientes menciones que dejo, claro, a su consideración.”

[Homero escribió] D.  Los metodistas son seguidores y defensores de dos hermanos ingleses, Juan Wesley (1703 – 1791 d.C.) y Carlos Wesley. Millones dicen “Yo soy metodista”, o “Yo soy wesleyano”. Los dos hermanos quisieron reformar a la Iglesia de Inglaterra (la Anglicana). No lográndolo, se separaron, juntamente con sus numerosos simpatizantes, formándose grupos que eventualmente tomaron el curioso distintivo de “metodistas”. Retuvieron el gobierno tipo episcopal, como también la práctica no bíblica de bautizar por aspersión a niños.

-[Rodrigo aclara] “Los hermanos Wesley, y particularmente, John no se separó de la iglesia anglicana. Durante toda su vida siguió perteneciendo a ella. Las células por así llamar metodistas trabajaron todo este tiempo bajo el alero anglicano. El evento de la separación fue posterior a la muerte de John Wesley fundador de lo que hoy conocemos como metodistas. (No olvidar también que ese nombre no fue dado por Wesley).”

[Homero escribió] E.  Los centenares de millones de pentecostales en el mundo son seguidores de Charles Fox Parham y William Seymour, en particular de este, siendo Seymour el casi iletrado predicador que provocó el avivamiento en Azusa Street, Los Ángeles, California, en el 1906. “Señor, yo soy pentecostal. Me convertí a pentecostal, militando como pentecostal hasta morir. Me siento muy orgulloso de presentarme ante ti como pentecostal.”

[Rodrigo aclara] “Creo que no es necesario mencionar que ya quedó aclarado que una porción de esos pentecostales NO SON SEGUIDORES de lo sucedido en Azusa, ni tampoco de las doctrinas desordenadas a las cuales Ud. hace alusión.”

Espero en este nuevo contacto poder contar con su respuesta.

Qué Dios siga guardándole en el amor de Cristo

Su hermano, Rodrigo

 

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