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"¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis" (Mateo 16:1-4).

"Las señales de los tiempos"

Crónica de eventos, decisiones y conductas que acercan al mundo al temible "poco de tiempo" apocalíptico, el cual precede de inmediato la Segunda Venida de Cristo y el fin del universo, incluso el del tiempo mismo.

04 de noviembre de 2011

La administración Obama se opone a añadir la oración D-Day, del presidente Franklin Roosevelt, al Monumento Conmemorativo de la Segunda Guerra Mundial, en Washington, Distrito de Colombia

Pasos decisivos hacia el "poco de tiempo"

Documento en Microsoft Word

Por Todd Starnes

Traducción del inglés por Homero Shappley de Álamo

“Enfoques y comentarios nuestros” siguen las “Noticias”

Publicado 04 de noviembre de 2011

www.foxnews.com


www.usspyro.com

Monumento Conmemorativo de la Segunda Guerra Mundial

Noticias

“Tanto legisladores republicanos como activistas conservadores están expresando gran indignación después de que la administración de Obama anunciara que objeta añadir la oración D-Day del presidente Franklin Roosevelt al Monumento Conmemorativo de la Segunda Guerra Mundial en Washington, Distrito de Colombia. Se tomó nota de la objeción durante una audiencia del congreso sobre el proyecto de ley –la “Ley del 2011, de la Oración del Monumento Conmemorativo de la Segunda Guerra Mundial”- sometida por el representante Bill Johnson, republicano, de Ohio.

Johnson dijo: ‘Se tiene como desvergonzado el que la administración Obama impidiera honrar a los veteranos distinguidos de la Segunda Guerra Mundial. La oración del presidente Roosevelt dio solaz, confort y fortaleza a nuestra nación y a nuestros valientes guerreros mientras lucháramos contra la tiranía y la opresión’.

Roosevelt pidió a la nación que se uniera a él en oración al lanzar los Estados Unidos de América y sus aliados la invasión que condujo a la derrota de la Alemania Nazi. Él rogó a Dios que diera a las tropas aliadas valor y fe, diciendo: ‘Con tu bendición triunfaremos sobre las fuerzas inmundas de nuestro enemigo’.

Pero, Robert Abbey, director del Departamento de la Administración de Terrenos, dijo que cualquier placa o inscripción de la oración ‘diluiría’ el mensaje céntrico, y que, por lo tanto, ‘no debería ser alterado’ [el Monumento]. ‘No que se trate de un juicio sobre el mérito de este nuevo monumento conmemorativo, sino que alterar al monumento de esta manera, como se propone en la Ley 2070, diluiría, necesariamente, el mensaje céntrico de este monumento elegante, y la utilidad de este monumento para transmitir claramente referido mensaje de tal manera que conmueva, eduque e inspire a los muchos visitantes’, dijo Abbey en un testimonio escrito.


Robert Abbey  www.doi.gov

Abbey explicó a los legisladores que alterar el monumento iría en contra de la Ley sobre Obras Conmemorativas –una ley que prohíbe ‘la usurpación de un nuevo monumento sobre uno ya existente’. También requiere respectar el diseño de ‘una obra cívica terminada, no permitiéndose alteraciones o la adición de elementos nuevos’.

Johnson dijo a Fox News que la objeción de la administración debería ‘causar mucha preocupación a todos los americanos’. ‘El que haya objeciones a la demostración de fe en Dios en momentos críticos durante la historia de nuestra nación –particularmente en el de D-Day- me deja la mente alucinada’, dijo Johnson. ‘Me sorprendió grandemente saber que se iban a oponer.’

Se espera que el proyecto de ley de Johnson, el cual cuenta con respaldo bipartidario, sea aprobado al votar un comité, y se anticipa que la Cámara plena de Representantes apoye la legislación.”

La Prensa Asociada aportó a este informe.

Enfoques y comentarios nuestros

A.  La oposición de Robert Abbey, funcionario importante del gobierno federal de Estados Unidos de América, a la adición de la oración del presidente Franklin Roosevelt al Monumento Conmemorativo de la Segunda Guerra Mundial, en Washington, se interpreta como otro ejemplo de la creciente represión de elementos “cristianos” en cualquier ámbito o lugar público.

B.  Conforme a nuestro entendimiento de la historia de la Segunda Guerra Mundial, esta misma fue, particularmente en Europa, no solo una guerra, de parte de los agresores, para extender sus dominios materiales, sino también una verdadera “guerra de ideas sociales-filosóficas-espirituales”. En ella, muchísimos millones de aliados combaten la tesis nazi de “raza superior de humanos que elimine a razas, por ejemplo, los judíos, catalogadas como inferiores”. Invocan a Dios y la Biblia. “Orar a Dios” era una de sus “armas” no “carnales” (2 Corintios 10:1-5) en la gran batalla por mentes, voluntades y almas. Por lo tanto, nos parece completamente natural que el presidente Roosevelt invitara a la nación americana a orar con él en la ocasión sumamente crítica de la invasión de Normandía, conocida como “D-Day”. Entonces, ¿por qué oponerse el Sr. Abbey a la adición de la oración de Roosevelt al Monumento? ¿Solo por tecnicismos legales? Parece dudoso, dado lo que dice al efecto de que añadir la oración “diluiría, necesariamente, el mensaje céntrico de este monumento elegante, y la utilidad de este monumento para transmitir claramente referido mensaje de tal manera que conmueva, eduque e inspire a los muchos visitantes’. ¿Por qué habría de diluir la oración, “necesariamente”, el mensaje céntrico del monumento? ¿De qué manera lo haría? ¿Para quiénes lo haría? ¿Acaso para los adeptos actuales de religiones contrarias al cristianismo? ¿O para gentes del presente sin religión alguna, criterio moral, conocimiento de pasadas guerras ideológicas o convicción sobre cualquier asunto ideológico de peso? Religiosos o incrédulos que nada tuvieron que ver, en absoluto, con la cruenta y decisiva “guerra de ideas, filosofías, agendas ideológicas” librada en las décadas de los treinta y cuarenta del Siglo XX.

C.  ¿Tendrá, pues, el Sr. Robert Abbey, conforme a lo que implican sus palabras, la mentalidad de los “tres espíritus inmundos a manera de ranas” que “van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso” (Apocalipsis 16:13-16)? Mentalidad de eliminar a Dios y su Palabra de los conflictos espirituales-morales-sociales del presente. En busca de una total neutralidad en cuestiones religiosas-morales-ideológicas. Neutralidad que sería sinónima de un secularismo arropador. Que otorgaría el triunfo al ateísmo, o a la indiferencia absoluta espiritual. Mentalidad que no soporte manifestación alguna de ideas o prácticas originadas por Jesucristo. Tal mentalidad es la que bien puede engañar, pronto o paulatinamente, a los gobernantes de las naciones de la tierra. Una vez engatusados ellos, es de suponerse que una mayoría abrumadora de sus hordas de partidarios y simpatizantes los siguiera a ciegas en sus maquinaciones. Entonces, el mundo entraría de lleno en esa etapa medrosa identificada como el “poco de tiempo” (Apocalipsis 20:1-10). Tiempo cuando gobernantes y gobernados, engañados por sus propios conceptos, pensamientos e ilusiones –seculares, materialistas en extremo, contra el Dios de la Biblia- se levantarán en masa, haciendo guerra al Creador del universo.

D.  De mi parte, solo trato de ver y entender correctamente “las señales de los tiempos” que ocurren durante mi vida, para no estar “en tinieblas”, y que “aquel día” me sorprenda “como ladrón en la noche”. “Aquel día” de la Segunda Venida de Jesucristo, cuando el Soberano Señor de los señores traiga “destrucción repentina” sobre gentes impenitentes recalcitrantes, según 1 Tesalonicenses 5:1-5; Apocalipsis 19:11-21. No me clasifico entre los “religiosos sensacionalistas” de esta época, los que traen desprestigio al nombre del Señor y su verdadera causa al fijar fechas exactas, con osada impudencia, para la Segunda Venida del Señor, gritando estridentemente sus “profecías” personales sobre “señales”. Más sin embargo, según instrucciones específicas del Espíritu Santo, por ejemplo, las de los textos citados, y las enseñanzas de Cristo mismo sobre “las señales de los tiempos” (Mateo 16:1-4), me incumbe observar astutamente lo que está ocurriendo en derredor mío, en los contornos sociales-religiosos-políticos de mi tiempo, evitando que el enemigo del alma me gane ventaja mediante “evangelios” diferentes o estratagemas de hombres que emplean con astucia artimañas de maldad para enredar a mi espíritu. Ejemplo clásico de estas artimañas es la “tolerancia silenciosa universal” de toda creencia, práctica, estilo de vida o filosofía, aun de los que tengo por sumamente nocivos para mí y los demás humanos. Tolerarlos, pues sí, estoy dispuesto a ello, en el sentido de no utilizar medios físicos violentos para combatirlos, pero callarme ante los que son, conforme a mis convicciones fundadas en razones fuertes, muy dañinos –social, mental, espiritual y aun físicamente- no pienso hacerlo, ya que hacerlo sería permitir, efectivamente, que corrieran libremente, sin oposición alguna de mi parte, siquiera de voz o pluma.

E.  Amigo lector, estos incidentes, cada vez más numerosos, de “oposición al cristianismo en general” por personas en puestos de influencia, tales como Robert Abbey o Aileen Ocasio, no son, para mí, “señales de un inminente Rapto de los santos” –teología sin fundamento bíblico- sino evidencias indubitables del acercamiento del fin del Milenio, evento que abre paso al “poco de tiempo” apocalíptico. Sí, amado, porque, pese a estos incidentes, todavía disfrutamos de libertad religiosa, la que aún es  garantizada por gran número de gobernantes que la apoyan y promueven vigorosamente, siendo esta preciosísima libertad religiosa rasgo inconfundible del Milenio. Las naciones no engañadas ofrecen y defienden, constitucionalmente, la libertad religiosa, no persiguiendo al pueblo auténtico de Dios. De ahí deberíamos deducir que estamos viviendo los “mil años” cuando Satanás está atado, es decir, restringido en sus acciones (Apocalipsis 20:1-10). Ahora bien, lo que estoy palpando, al auscultar “los tiempos” que vivo, es que no pocos personajes influyentes en círculos legales-sociales-políticos están tomando decisiones y actuando de tal manera que se está erosionando alarmantemente esta libertad religiosa nuestra. Y no solo yo sino muchos otros observadores del “Drama actual de los tiempos” disciernen lo mismo. Al seguir multiplicándose e imponiéndose la categoría de opositores mencionada, ¿por qué dudar que llegue el día cuando la libertad religiosa que tanto apreciamos, si es que realmente sepamos apreciarla debidamente, quede muy circunscrita, hasta eliminada virtualmente? Entonces, efectuada tal medida desastrosa, sabremos que el “poco de tiempo” habrá entrado. Pero, si estamos informados ampliamente “acerca de los tiempos y de las ocasiones”, como lo eran los cristianos fieles en la Tesalónica antigua (1 Tesalonicenses 5:1), estaremos preparados adecuadamente, en mente y espíritu, para lo que venga. ¿Está usted informado? ¿Lo soy yo?

F.  No me considero “obsesionado” con “las señales de los tiempos”, o sea, más preocupado por identificarlas e interpretarlas que por entender lo fundamental del evangelio de Cristo, vivirlo y enseñarlo. Tristemente, abundan “cristianos”, entre ellos, muchos predicadores de fama, cuyo interés principal, casi exclusivo, parece ser lo de “señales y profecías”. Descuidan, aun ignoran, “los rudimentos de la doctrina de Cristo” (Hebreos 6:1-3), ni siquiera predicando los términos completos de la Gran Comisión, por ejemplo, el bautismo por inmersión “para perdón de los pecados” (Marcos 16:15-16; Hechos 2:38). ¿Cómo esperar, pues, que los tales acierten en sus interpretaciones de profecías y eventos? Por cierto, de estos son los que promulgan el susodicho “Rapto” y la engañosa doctrina de “Dejado atrás”. La razón que me motiva a ofrecer al público esta serie de recursos englobada bajo el título “Las señales de los tiempos” es la de que estos temas sí son bíblicos, ocupando una porción no pequeña del Nuevo Testamento. Se infiere que son importantes para Dios, induciéndose que yo también debería darles importancia.

G.  Estimado maestro, este servidor ha presentado los temas de “Las señales de los tiempos”  a varios grupos en distintos lugares, utilizando un proyector digital o un retro proyector. Suelen despertar mucho interés, particularmente en adultos jóvenes y personas de mediana edad, aun en adolescentes.

H.  Querido lector, mi propósito es añadir, con el favor de Dios, otros sucesos a esta serie.

 

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