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¿Aprueba Dios que las mujeres prediquen
en las congregaciones de los santos?
José Andrés presenta argumentos sobre
1 Timoteo 2:12
Intercalamos comentarios en su carta.
“Hace un tiempo que estoy visitando sus páginas, así que comprenderán que tengo algunas dudas.
"No permito que ninguna mujer enseñe ni que tenga autoridad sobre los hombres. Ella debe permanecer en silencio.”
No hay duda acerca del hecho que
el autor de 1 Timoteo ha impuesto una prohibición a las mujeres que les
impide enseñar o tener autoridad en su asamblea Cristiana. Sin embargo,
el aspecto principal es: ¿era esta únicamente una prohibición local y
temporal o una norma universal impuesta bajo inspiración para los
tiempos venideros? Podemos deducir que era solo una prohibición temporal
y local en base a las siguientes consideraciones:
1. Cuando se usa el verbo ‘permitir’ (epitrepsein) en el Nuevo
Testamento se refiere a un permiso específico en un contexto específico
(Mateo 8,21; Marcos 5,13; Juan 19,38; Actos 21,39-40; 26,1; 27,3; 28,16;
1 Corintios 16,7; etc.). Además el uso del tiempo indicativo indica un
contexto inmediato. La traducción correcta por lo tanto, es: “Al momento
no permito“ (Spencer; Hugenberger); “he decidido que por el momento las
mujeres no deben enseñar o tener autoridad sobre los hombres” (Redekop;
véase también Payne).”
-Comentarios y contra argumentos.
A. Lo que se dice de “permitir”, que “en el Nuevo Testamento se refiere a un permiso específico en un contexto específico”, puede afirmarse, sin duda, acerca de cualquier verbo o nombre en el Nuevo Testamento. Toda expresión, o vocablo, tiene “contexto específico”, como también su significado “específico”. Así pues, encuentro que la primera oración del argumento Número 1 no apoya necesariamente la conclusión según la que la prohibición de Pablo en 1 Timoteo 2:12 fuese “temporal y local”.
B. Lo mismo es aplicable a la segunda oración: “Además el uso del tiempo indicativo indica un contexto inmediato”. El estilo narrativo de gran parte del Nuevo Testamento determina que casi todo lo revelado sea de “contexto inmediato”. Según Hechos 14:23, Pablo y Bernabé “constituyeron ancianos en cada iglesia”. Ya que se trata de lo que hicieron, tiempo pasado, del “contexto inmediato” de aquel tiempo y de particularidades específicas (los métodos de evangelizar, confirmar y organizar de Pablo y Bernabé, conforme a las culturas y las religiones de aquellos lugares y tiempos), ¿deberíamos deducir que, por lo tanto, no sea preciso seguir su ejemplo? Esta misma conclusión es la que hace la inmensa mayoría de los evangelistas y predicadores, pues, de cierto, no constituyen “ancianos”, plural, “en cada iglesia”, sino un solo pastor sobre cada iglesia.
-Siguiendo la línea de argumentación de las primeras dos oraciones del Número 1, ¡quedaría eliminado prácticamente todo el Nuevo Testamento como guía para el presente! En esto mismo es lo que ha hecho la abrumadora mayoría de líderes e iglesias del “cristianismo” de actualidad: ¡eliminar el Nuevo Testamento como guía! Lo menos que siguen en su organización y adoración es el Nuevo Testamento sellado con la sangre del Señor (Mateo 26:28), y ratificado de una vez para siempre (Gálatas 3:15).
C. “La traducción correcta por lo tanto, es ‘Al momento no permito…’.” Pero, la expresión “Al momento” no aparece, en definitiva, en el texto original. Más bien, es introducida, por los escritores citados, en base de normas de interpretación carentes de fundamento o lógica sana. Además, las dos razones dadas por Pablo para sostener las prohibiciones a la mujer rinden absurda la inserción de la frase “Al momento no permito…” en el texto, pues ni la una ni la otra tiene que ver con el “momento” de emitir el Espíritu Santo las directrices sino que datan desde el huerto de Edén. La primera razón: “Porque Adán fue formado primero, después Eva” (1 Timoteo 2:13). Y la segunda razón: “Y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1 Timoteo 2:14).
“2. Sabemos de hecho que Pablo permitió a las mujeres
hablar proféticamente en la Asamblea (1 Corintios 11,5). Las mujeres
actuaban en la Iglesia como Diaconisas. Sabemos por lo tanto, que las
mujeres hablaban en las Asambleas. 1 Timoteo 2,12 es una excepción, una
disposición posterior para contrarrestar una amenaza específica.”
-Comentarios y contra argumentos.
A. La 1 Corintios 11:5 no dice que las mujeres profetizaran “en la Asamblea”. Afirmar que lo hicieran, apoyándose en este pasaje, es insertar en el texto un asunto no verificable. Sabemos que había mujeres profetisas en la iglesia del Siglo I, pero no existe evidencia alguna de que profetizaran frente a las congregaciones, contando con la autorización de Dios para ello. Campo amplio tenían donde ministrar su don, sin tomar el dominio en una congregación, ejerciendo autoridad sobre todos los presentes. Su “campo” lo componían todas las mujeres de aquellos lugares y tiempos.
B. “Diaconisa” significa “servidora”. “Servidora” de la iglesia, sin que esto implicara, de modo alguno, servir como “pastora”, “evangelista”, “predicadora”, “profetisa” o “apóstol” de una congregación. De la manera que un “diácono” puede servir a la congregación, sin predicar o enseñar, asimismo una “diaconisa” puede cumplir su encomienda, sin predicar o enseñar.
“3. El contexto inmediato de la prohibición fue el peligro de las enseñanzas Gnósticas que en ese tiempo afectaban principalmente a las mujeres. Aumentar el propósito para incluir una norma permanente para todo el tiempo va más allá del texto y el “sentido literal” y el ámbito al que se pretendía llegar por parte del autor bíblico.”
-Comentarios y contra argumentos.
A. Personalmente, no veo en el “contexto inmediato” ninguna referencia a “enseñanzas gnósticas”. Que aquellas “enseñanzas gnósticas” afectaran “principalmente a las mujeres”, pues esta aseveración habría que sostenerla con evidencias concretas. De todos modos, realmente no viene al caso por la razón de que el mismo apóstol Pablo, por el Espíritu, fija dos razones como base para la prohibición, no teniendo que ver ni la primera ni la segunda con “gnósticos”, y estableciendo las dos el “contexto” exacto para el entendimiento correcto de la prohibición. Las dos razones:
1. “Porque Adán fue formado primero, después Eva” (1 Timoteo 2:13).
2. “Y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1 Timoteo 2:14).
-Estas dos razones rinden total e inequívocamente nula la segunda oración del Número 3, particularmente la expresión: “…va más allá del texto y el ‘sentido literal’ y el ámbito al que se pretendía llegar por parte del autor bíblico”. El “autor bíblico” no apela a “ámbito” alguno del Siglo I de la Era Cristiana, más bien fundamentando su prohibición en un hecho efectuado al principio de la creación y en otro acaecido poco después, cuando la primera pareja aún ocupaba el Edén.
B. Apoyan nuestros “comentarios y contra argumentos” las ordenanzas del Espíritu Santo para la iglesia en Corinto.
-“Como en TODAS las IGLESIAS DE LOS SANTOS, vuestras mujeres CALLEN en LAS CONGREGACIONES; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas… es indecoroso que una mujer hable en la congregación” (1 Corintios 14:33-35).
-Qué conste: “en todas las iglesias de los santos… en las congregaciones”, y no solo en la de Corinto. El contexto es el de un mandamiento universalmente aplicable, contrario a las porfías de los pastores y las pastoras pentecostales, quienes suelen argumentar que el mandamiento era para la iglesia en Corinto porque, dicen ellos, algunas mujeres de la iglesia en Corinto estaban alborotando las reuniones, o algo parecido.
-Fortaleciendo sus órdenes, el apóstol Pablo apunta: “Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. Mas el que ignora, ignore” (1 Corintio 14:37-38). “Ignorar”, claro, sufriendo las consecuencias de desobedecer los “mandamientos del Señor”.
“El sentido general de este verso, es por lo tanto: “Hasta que
las mujeres hayan aprendido lo que necesitan saber a fin de tener una
comprensión total de la verdadera enseñanza, ellas no pueden enseñar ni
tener autoridad sobre los hombres.” Redekop
-Conclusión. A la luz de nuestros “comentarios y contra argumentos”, el “sentido general de este verso” (de 1 Timoteo 2:12), definitiva y absolutamente no es el que el escritor Redekop formula.
-En realidad, las tareas asignadas a las damas cristianas fieles son más que suficientes para ocupar todo su tiempo y todos sus talentos. ¿Por qué habrían de adueñarse también de las que Dios ha asignado a los varones? Pero, vivimos la época de la liberación femenina, cuando es de moda arrogarse la mujer todo papel asignado por Dios al varón, incluso mandar en el hogar y ejercer dominio en las iglesias. El grueso de las mujeres no se “sujetan” a nadie, ¡ni a Dios mismo!, como tampoco lo hacen los varones. La mayoría de estos se confabulan con las mujeres en su sublevación contra el Espíritu Santo, y no pocos van todavía más lejos, sujetándose y callándose ante las damas dominantes.
-Qué ninguno interprete nuestras observaciones como “discriminatorias”, pues no se trata de la “superioridad” de nadie sobre nadie sino de roles establecidos por el Creador desde el principio. Entiendo que él no los ha invertido, como tampoco los ha pronunciado “nulos”, y mi convicción es que tanto damas como varones debemos todos respetarlos, cumpliendo cada sexo sabiamente con sus distintos papeles en la creación, tanto en la material como en la “nueva creación” espiritual.
Homero S. de Álamo
¿Qué opinan
ustedes?
Cordiales saludos les envío.
José Andrés
Bilczuk
jabilczuk@gmail.com
http://www.womenpriests.org/sp/scriptur/timothy.asp