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“Vida en el cuerpo de Cristo”

Por Jerry Humphries, evangelista

Lección 3

“La unidad cristiana”

Introducción

Toda referencia en el Nuevo Testamento a la iglesia como el cuerpo de Cristo enfatiza el que se trata de un solo cuerpo. Es preciosa e importante la unidad entre los que creen en Cristo. La noche antes de ser crucificado, Jesús oró por la unidad (Juan 17:20-21). En numerosos pasajes del Nuevo Testamento, se les instruye a los seguidores de Cristo a procurar unidad, armonía y paz entre sí mismos (Romanos 12:16; 14:19; 15:5-6; 1 Corintios 1:10; 2 Corintios 13:11; Efesios 4:3; Filipenses 1:27; 2:2; 3:16-17 y 1 Pedro 3:8).

Actitudes egoístas, faltas de espiritualidad, causan divisiones. Los culpables de semejante pecado no pueden ser salvos, a menos que se arrepientan (1 Corintios 3:1-4; Santiago 3:14-18;  4:1-4; Gálatas 5:19-21).

Son muchos los males de la división entre los creyentes en Cristo. Tratándose de la evangelización del mundo, la división constituye el impedimento más grande. La división acaba con el gozo de los cristianos y detiene el crecimiento espiritual. Millones se perderán eternamente a causa de ella.

I.  La unidad del Espíritu (Efesios 4:3).

Se nos manda a hacer todo lo posible para mantener la unidad del Espíritu. Esto no se logra por medio de negociaciones, ceder las partes una porción de la verdad, unirse sin ser verdaderamente uno, como tampoco por cualquier otro esfuerzo humano. La unidad básica, u orgánica, se obtiene solo a través del Espíritu Santo. Sin ella, ninguna congregación puede ser el cuerpo de Cristo, su iglesia.

La iglesia del Señor se compone de todos los que han sido bautizados “por un solo Espíritu… en un cuerpo” (1 Corintios 12:13). Los apóstoles fueron llenos de poder y guiados por el Espíritu Santo mientras implementaban la comisión de Jesús, la que ordenó a predicar el evangelio y hacer discípulos. Bajo la influencia del Espíritu, y de acuerdo con las instrucciones de Jesús, establecieron el bautismo, motivado por fe y arrepentimiento, como prerrequisito de salvación y discipulado (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-16; Lucas 24:46-47; Juan 16:13; 1 Pedro 1:12). No hay base bíblica alguna para pensar que las personas que no hayan  cumplido con los requerimientos para salvación y discipulado, tal cual enseñados por el Espíritu, sean cristianos, es decir, miembros del cuerpo de Cristo. Tener unión con los tales no es tener la unidad del Espíritu.

II.  Creencias esenciales para unidad.

Después de la exhortación en Efesios 4:3 de guardar “la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”, en los siguientes versículos del 4 al 6 se apuntan los siete elementos fundamentales que componen la unidad. Tiene uno que decidir si los va a aceptar o los va a rechazar. No es posible ninguna otra alternativa. Cualquiera que niegue siquiera uno de ellos no debería ser tenido por fiel cristiano. Esto no quiere decir que haya que entenderlos perfectamente para ser fiel cristiano.

-“Un cuerpo” –el cuerpo de Cristo, o sea, la iglesia (Efesios 1:22-23; Colosenses 1:18).

-“Un Espíritu” –el Espíritu Santo (2 Corintios 13:14).

-“Una sola esperanza” –vida eterna en el cielo (Colosenses 1:5; Tito 3:7).

-“Un Señor” –Jesucristo (Hechos 2:36; Filipenses 2:10-11).

-“Una fe” –el evangelio de Cristo, o sea, el conjunto básico de doctrinas hallado en el Nuevo Testamento (Judas 3; 1 Corintios 4:6; Gálatas 1:6-9).

-“Un bautismo” –por inmersión en agua, como expresión de fe y arrepentimiento (Mateo 28:19; Marcos 16:15-16; Hechos 2:38; 8:36-29; Colosenses 2:12).

-“Un Dios y Padre” –el Soberano del universo, quien se revela a sí mismo en la Biblia.

Las siguientes ideas claramente contradicen las verdades enseñadas en Efesios 4:3-6.

1.  “La iglesia, el cuerpo de Cristo, se compone de todas las denominaciones que afirman ser cristianas.”

2.  “En realidad, creencias doctrinales no tienen importancia. Todo lo que uno tiene que creer para ser salvo es que Jesús es el Hijo de Dios.”

3.  “Todos los creyentes en Cristo son salvos, pese a que no hayan sido bautizados.”

4.  “Aquellos que hayan sido rociados con agua (bautizados por aspersión), o sobre quienes haya sido derramada agua, son aprobados por Dios, tanto como los que han sido sumergidos en agua.”

5.  “Los miembros de la iglesia deberían reconocer como cristianos a los demás grupos religiosos, procurando tener comunión con ellos.”

Bien que es importante todo cuanto se enseña en la Biblia, algunas materias no son esenciales para salvación y la unidad cristiana. Textos tales como los que se citan en la “Introducción” para esta lección, los que nos enseñan a tener “una misma mente”, a hablar “todos una misma cosa”, etcétera, no nos obligan a tener que estar de acuerdo sobre todo detalle de todo versículo de la Biblia. Los cristianos nos diferenciamos notablemente respecto a edad, inteligencia natural, trasfondo social, preparación académica, cuánto tiempo cada uno haya sido cristiano y oportunidades para educación cristiana. Estamos en distintos niveles de conocimiento bíblico, entendimiento y madurez espiritual. Sería casi imposible que alcanzáramos a tener creencias idénticas sobre todo tema traído en las Sagradas Escrituras, exceptuándose los temas fundamentales esenciales para salvación. Mas sin embargo, se nos manda a recibirnos los unos a los otros y vivir juntos armoniosamente, pese a nuestras distintas convicciones sobre algunos asuntos (Romanos 14:1-23; 15:1-7). Podemos, y deberíamos, estar de acuerdo en cuanto a las cosas esenciales para salvación. Todos unidos, deberíamos proclamarlas y contender por ellas. Deberíamos todos estar comprometidos con el gran propósito único de glorificar a Dios por medio de obedecer fielmente a Jesucristo y persuadir a otros a ser sus discípulos.

III.  Actitudes que promueven paz y armonía.

Las relaciones armoniosas no surgen accidentalmente. Requieren diligente esfuerzo (Mateo 5:9; Romanos 14:19; Efesios 4:3). Las actitudes que conducen a la paz y la armonía entre cristianos se resaltan en los siguientes textos bíblicos.

-Efesios 4:1-2. Humildad, mansedumbre, paciencia, sobrellevar los unos a los otros en amor.

-Filipenses 2:1-8.  Amor, unidad de espíritu y propósito, ausencia de ambición egoísta y de orgullo, estimar a otros como superiores a uno mismo, tomar en consideración las preocupaciones y el bienestar de otros. Referente a estas actitudes, el modelo perfecto para nosotros es Jesús.

-Colosenses 3:12-15.  Compasión, bondad, humildad, gentileza, paciencia, tolerancia, saber perdonar, amor.

-1 Pedro 4:8.  “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.”

Conclusión

Esforcémonos y oremos para que se cumpla el deseo de Jesús por la unidad entre los creyentes en él. Sea que lo reconozcamos, de verdad, como Señor, sometiéndonos a su voluntad revelada en el Nuevo Testamento. Resistamos a los esfuerzos de Satanás de influenciarnos a argüir y dividir por doctrinas y reglas de origen humano.

En tiempos pasados, hombres hartos de la división entre cristianos profesados comenzaron un movimiento encaminado a restaurar la práctica del cristianismo genuino. Sostuvieron en alto el Nuevo Testamento como la única regla de fe y práctica. Su eslogan era: “En asuntos de fe, unidad. En asuntos de opinión, libertad. En todas las cosas, amor”. Son bíblicos tanto el concepto de “restauración” como el “eslogan”. Tanto este como aquel despiertan el interés de muchos. Este movimiento arrasó a América y otros países del mundo, uniendo a multitudes en el cuerpo de Cristo, su iglesia. Entre los creyentes del presente tiempo, hace gran falta los conceptos y las actitudes de los pioneros de restauración.

Preguntas para reflexión y discusión

1.  Según Juan 17:20-21, ¿por qué cosa oró Cristo y por qué razón?

2.  ¿Cuáles son algunos de los resultados negativos de la división religiosa?

3.  ¿Qué clase de actitudes causan división?

4.  En Gálatas 5:19-21, ¿con cuáles pecados se clasifican actitudes y acciones divisivas?

5.  ¿Qué significa “la unidad del Espíritu” presentada en Efesios 4:3?

6.  ¿Qué tienen que hacer las personas para llegar a ser miembros del cuerpo de Cristo?

7.  ¿Deberían los cristianos esforzarse para unirse con los que no sean cristianos, o procurar influenciarlos para se conviertan a Cristo?

8.  Según Efesios 4:4-6, ¿cuáles son las creencias esenciales para unidad?

9.  Identificar algunas creencias populares que contradicen la enseñanza del pasaje en  Efesios 4:3-6.

10.  ¿Es necesario que los cristianos tengan convicciones idénticas sobre todo lo enseñado en la Biblia a fin de tener unidad entre sí?

11.  Identificar algunas actitudes que promueven paz y armonía.

12.  ¿Qué fue el criterio para la unidad cristiana promovido por los pioneros del movimiento en pro de la restauración del cristianismo genuino? ¿Está usted de acuerdo con aquel mismo criterio?  

 

 

 

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