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Muchos estudios, imágenes (diapositivas) e intercambios en esta Web en torno a la iglesia fundada por Cristo e iglesias fundadas por hombres a través de los siglos.

Las iglesias de Cristo os saludan.

Imágenes (diapositivas) sobre la organización y el funcionamiento de la iglesia (congregación) local. Su relación a entidades inter-confesionales tales como World Servants.

 

Miembros y ministros de las iglesias de Cristo, ¿solidarios de bautistas, metodistas, luteranos u organizaciones religiosas independientes tales como World Servants?

Lo verdaderamente importante

Estas figuras representan a personas que profesan seguir a Jesucristo. Los cuadros de distintos colores simbolizan a las distintas confesiones a las que pertenecen.

 

Estas figuras representan a personas que profesan seguir a Jesucristo. Los cuadros de distintos colores simbolizan a las distintas confesiones a las que pertenecen. La figura parada sobre el cuadro rojo representa a la persona principalmente responsable por haber reclutado a los que están frente de él para un “viaje misionero a corto plazo”. Los integrantes del grupo se dedicarían primero a realizar unas obras benévolas en una comunidad previamente seleccionada, y luego obras espirituales en iglesias locales anfitrionas.

 

Muy querido hermano, hermana, en Cristo, sean la paz y la gracia de Dios contigo y los tuyos. Respetuosamente, te ruego que apartes unos minutos de tu valioso tiempo para leer este análisis de ciertos acercamientos, cooperación y comunión preocupantes, al menos para este servidor.

Antes que nada, quisiera hacer claro que no se trata del valor, por relativo que sea, de obras benévolas materiales efectuadas por personas bajo el estandarte de World Servants, u otras organizaciones parecidas.Tampoco de la necesidad de realizar obras benévolas los fieles seguidores de Cristo, siempre como miembros de la iglesia de Cristo y no mediante organizaciones independientes de la naturaleza de World Servants. Menos todavía de no amar o respetar a personas no de la fe nuestra, pues una norma principal del Señor es que amemos a todos, hasta a nuestros enemigos, sublime principio que este servidor siempre está tratando de hacer realidad en mi vida.

Más bien, lo que nos ha incentivado a escribir este artículo es el reclutamiento y uso de personas que pertenecen a otras iglesias –por ejemplo, luteranos, metodistas, bautistas, etcétera- que participen abiertamente en congregaciones de nuestra hermandad, o en obras llevadas a cabo por organizaciones o individuos que se identifican como “de la iglesia de Cristo”.

Cuando, inicialmente, me enteré, mediante un testigo presencial, de la introducción de tales personas en nuestra hermandad por personajes y entidades procedentes del extranjero, confabulados con ciertos hermanos y congregaciones locales, mi reacción y mis preocupaciones se recogen más o menos como a continuación:

¿Qué tenemos delante de nosotros en esta mixtura religiosa-social compuesta de: entidades religiosas independientes, “siervos del Señor” foráneos (de otras iglesias, algunos de ellos; otros, identificándose como “de la iglesia de Cristo” o “afiliados a la iglesia de Cristo”), más algunos miembros y congregaciones locales? En cuanto a los que vienen de afuera, entre ellos se encuentran: grupos compuestos de personas de distintas religiones que arriban a nuestro país, asociándose con individuos o congregaciones de nuestra hermandad que los reciben. Vienen con el fin de realizar no solo obras benévolas de categoría material sino también obras netamente espirituales. Ciertos individuos que se identifican como “de la iglesia de Cristo” han traído grupos de esta naturaleza.

Qué conste: no me refiero a grupos de jóvenes, con sus chaparones, procedentes de congregaciones que se identifican como “iglesias de Cristo”, los que se brindan a pasar unos días con nuestra hermandad. Este sería asunto para una evaluación por separado. Más bien me refiero a grupos de adultos –recalco: de distintas religiones- que llegan bajo el auspicio de World Servants,u otras organizaciones parecidas.

Estos sucesos, estas realidades, significan que personas cuyas doctrinas y prácticas son contrarias a las nuestras, hasta en lo más fundamental en términos de lo necesario  para salvación, les dan la “Bienvenida” miembros de nuestra hermandad, uniéndose a ellas para la ejecución de obras benévolas materiales, como también la de obras espirituales, tales como seminarios para obreros, escuelas de verano, talleres para damas, etcétera. La “Bienvenida” incluye, en algunos casos: hospedaje en facilidades de congregaciones de nuestra hermandad, uso de autobuses pertenecientes a congregaciones y alimentos suplidos por feligreses de nuestra hermandad. Si me equivoco, aguardo que me corrijan.

Me dediqué a investigar en el Internet, comprobando, efectivamente, que World Servants es una organización independiente, cuyos ejecutivos y junta de directores pertenecen a distintas iglesias del cristianismo de actualidad. Puedes verificarlo tú mismo, escrutando la Web de la organización: www.worldservants.org.  En su propio sitio de Internet, World Servants informa que sus obras en nuestro país se llevan a cabo mediante la Iglesia de Cristo. Tomas de porciones de la Web de World Servants se encuentran en www.editoriallapaz.org/iglesia-local-otras-organizaciones-individuos-world-servants.html.

Se me encogió el corazón al verificar que algunas congregaciones, con la aprobación de sus administradores –si bien no de todos ellos, por lo menos, de algunos- habían abierto sus puertas a este tipo de grupo religioso mixto. ¿Por qué esta reacción mía? Sencillamente, porque recibir a tales grupos, uniéndose a ellos en sus proyectos, se interpreta como solidaridad con ellos: aprobación ya tácita ya abierta de su composición mixta confesional, de sus visiones y propósitos para la obra del Señor, de su organización y procedimientos, incluso sus estrategias para recaudar y desembolsar fondos. Si esto no es así, estoy dispuesto a recibir más luz. “Dime con quién andas, y yo te diré quién eres.”Si yo anduviera para arriba y para abajo en obras del Señor, en plena comunión con luteranos, metodistas, bautistas, etcétera, cualquier entendido, aun hasta el menos entendido, tendría razón para concluir: “Aquel es inter-confesional; es ecuménico. Le importa poco, o nada, doctrina o iglesia. Obviamente, él es un cristiano genérico en comunión con casi cualquiera que diga ser cristiano”.

En cuanto a mí, personalmente, me considero todo lo contrario, sin caer en fanatismos o juicios que no me corresponden respecto a la salvación o condenación eternas de creyentes que militen en otras iglesias. Es decir, me concibo como cristiano según las normas halladas en el Nuevo Testamento, y no según las de credos religiosos humanos o de interpretación humana. Leal al Señor y su doctrina. Un ministro del “nuevo pacto”, sin añadiduras o tachaduras. Que no trae tradiciones o innovaciones religiosas de origen humano.

Referente a la composición inter-confesional de los grupos, en adición a los datos en la propia Web de World Servants tenemos el testimonio explícito del miembro de uno de los grupos. Testimonio grabado en un video disponible en la Web www.archieluper.com/puerto-rico-mission-trips/. Un varón americano, hablando en inglés, alude a “los de distintas iglesias” que formaban el grupo, dando a entender claramente el contexto de su expresión que se refería a distintas iglesias cristianas, y no a distintas congregaciones de la iglesia de Cristo.

Para resaltar “lo verdaderamente importante” de estos acercamientos y acciones, me parece útil el formato de “preguntas”. Las primeras se dirigen a Archie Luper y su hijo, Nick Luper, dos personas de afuera que, diciendo a la hermandad local que son “de la iglesia de Cristo”, han llegado luciendo camisetas de World Servants, frente a grupos religiosos mixtos, entre ellos, miembros “de la iglesia de Cristo”, que también portan el estandarte de World Servants.

Preguntas para Archie Luper, Nick Luper y miembros de la iglesia de Cristo de este país, o fuera de este país, que dicen “Bienvenidos” a ellos y sus grupos, los grupos de World Servants o cualquier otra organización de la misma calaña.

1. Archie y Nick, ustedes afirman “pertenecer a la iglesia de Cristo”. Ahora bien, sabemos que los grupos traídos por ustedes a nuestro país por un tiempo –por lo menos, hasta el año 2012- se componían de creyentes de distintas confesiones religiosas, y que tanto ellos como ustedes portaban emblemas de World Servants.

-Durante los días que trabajaron ustedes dos con referidos creyentes en obras hechas, supongo, en el nombre del Señor, ¿se esforzaban para instruirles que el bautismo bíblico no es para infantes, que es por inmersión y que es “para perdón de los pecados”, también impartiéndoles otras enseñanzas bíblicas básicas, por ejemplo, sobre cómo adorar “en espíritu y en verdad”?

-Querido hermano, tú que dices, o dijiste, “Bienvenidos” a esos grupos, también cooperando con ellos en sus obras hechas, supongo, en el nombre del Señor, respetuosamente te pregunto: ¿te esforzabas para enseñar de la misma manera a los integrantes de las denominaciones religiosas aludidas?

-Si no, ¿por qué no?

-Los “siervos” que llegaron, auspiciados por World Servants, tenían el propósito, según la Web de World Servants, de realizar “un corto viaje misionero”, aportando así a la causa de Cristo en la tierra y adquiriendo experiencias nuevas ellos mismos en el contexto de “misiones”. Pregunta: ¿proclamando qué mensaje, doctrina o evangelio? ¿Acaso el credo de su afiliación religiosa particular? Por ejemplo, “creer, solo creer, y será salvo, sin bautizarse”, doctrina fundamental de los bautistas. O, “pecado original y bautismo por aspersión de infantes”, doctrina y práctica de luteranos. Desde luego, con raras excepciones, los que vienen de EE UU no hablarían español, y, consiguientemente, difícil sería que comunicaran la doctrina de su iglesia. Pero, asumiendo que pudieran hacerlo, ¿predicarían, durante su “corto viaje misionero”, el mensaje que predicamos, o enseñarían el de su iglesia?

Estoy pensando en lo escribió el apóstol Juan en su segunda epístola, a saber: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: !Bienvenido! Porque el que le dice !Bienvenido! participa en sus malas obras.(2 Juan 9-11)

Repudiar el bautismo “para perdón de los pecados”, enseñar que los infantes nacen pecadores, culpables del pecado de Eva y Adán, y bautizar por aspersión, ¿figuran en “la doctrina de Cristo”? Quien responda que sí descubriría grave desconocimiento de referida “doctrina”. Reclutar a personas que traen tales errores religiosos para que trabajen con nosotros en nuestras congregaciones y en nuestras obras, diciéndoles “¡Bienvenidas!”, y confraternizando con ellas con si nada, ¿no es participar con ellas “en sus malas obras”? Particularmente, las “obras” de ser portavoces de doctrinas contrarias a “la doctrina de Cristo”. Recibirlas “en casa”. En el seno de nuestras congregaciones. También, en nuestras casas privadas, brindándoles apoyo para lo que hacen, sin el más mínimo intento de enseñarles la “sana doctrina” del Señor. “¡Ah! Pero, sus obras benévolas son buenas.” Claro. También, las de católicos romanos, masones, gente completamente secular y ateos.

2. Archie y Nick, los grupos que ustedes están trayendo a Puerto Rico bajo el estandarte de Puerto Rico Missions, ¿también los integran creyentes de distintas confesiones religiosas?

3. Para Archie y Nick, una serie de preguntas.

3-a. Puerto Rico Missions, ¿es auspiciada por alguna congregación de la iglesia de Cristo en EE UU, o se trata de una organización creada por ustedes dos y sujeta solo a ustedes dos?

3-b. ¿Por qué están cobrando cuotas sustanciales a personas que se matriculan en sus grupos? $649 por persona, para el viaje programado para 2016. Cuotas que no cubren el costo del viaje ida y vuelta a Puerto Rico. Dicen que las cuotas cubren gastos de transporte, alojamiento y alimentos locales, pero observamos que los grupos se alojan en facilidades de iglesias de Cristo, utilizan transportación provista por las iglesias y consumen alimentos preparados por feligreses de las iglesias. Por lo menos, en gran parte. Se gasta algo en pinturas, quizás una puerta, dos o tres ventanas de aluminio, cemento, etcétera, para sus obras benévolas materiales. ¿Cuánto? ¿Publican estados de cuenta? ¿No tienen derecho de saber tal información las congregaciones locales? Más aún, dado que también aportan para cubrir gastos de los grupos. Pongamos que diez “siervos” paguen, cada uno, la cuota de $649 por siete días en Puerto Rico. O sea, un total de $6,490. ¿Se utiliza toda esta suma, en una semana, para costear hospedaje, transporte y materiales? O, perdonen el atrevimiento, ¿se quedan ustedes dos con porciones hasta sustanciales del dinero por los “servicios” que, supuestamente, brinden a los reclutados?

A propósito, ¿desde cuándo reclutan miembros de nuestra hermandad a personas de otras iglesias para hacer obras benévolas materiales u obras enteramente espirituales que nos corresponden exclusivamente? Me parece tener razón al observar que semejante cosa no lo haría la inmensa mayoría de las demás iglesias. Cada iglesia hace sus propias obras. ¿Recluta la Iglesia Bautista a miembros de la Iglesia Metodista para obras benévolas, evangelísticas o de adiestramiento ministerial auspiciadas por la Iglesia Bautista? O, viceversa. Que sepa yo, tal cosa no sucede.

3-c. ¿A cuál congregación pertenece usted, Archie? ¿Y a cuál usted, Rick? Confesamos haber intentado verificarlo por medio del Internet. Sin éxito. ¡Qué raro! Por aquí, se está diciendo que usted, Archie, pertenece a una congregación que ni siquiera cuenta con los recursos para tener su propio lugar de reunión, que comparte un local con alguna iglesia protestante o evangélica, o más de una, y que por tal razón ningún rótulo identifica la congregación. Intrigante. Circunstancias excepcionales. Particularmente, en el centro del estado de Tennessee, donde existen congregaciones nutridas de nuestra hermandad aun en los campos, cada una con su propio edificio cómodo. También se está diciendo que “por los taxes”. Pero, ¿no es cierto que las iglesias en Tennessee no pagan contribuciones sobre sus propiedades? Estoy perplejo.

3-d. ¿Podrían los dos proporcionarnos cartas de recomendación de parte de tres o cuatro ancianatos (obispados) de congregaciones auténticas, es decir, gobernadas por el Nuevo Testamento? ¿O siquiera de uno solo? Congregaciones que no sean del movimiento de iglesias comunitarias, de “adoración contemporánea” o de la “nueva era”. Ancianatos que den fe de su buen testimonio y fidelidad a la “sana doctrina” de Cristo. ¿Sería mucho pedir? Nos encontramos aquí a dos mil millas de Tennessee, y ustedes, con sus grupos, brindan su programa a nuestra hermandad, pero, sinceramente, de mi parte, quisiera tener constancia indubitable de sus credenciales espirituales. Digo, de mi parte, como evangelista de muchos años en la isla. No hablo, oficialmente, de parte de ninguna congregación. Con todo, completa transparencia de su parte o eliminaría malas sospechas o las confirmaría, ¿no les parece?

Instructivamente, los cristianos de Corinto debían nombrar “por carta” a quienes llevaran su donativo a los necesitados en Judea (1 Corintios 16:3). Timoteo fue designado por las iglesias como compañero de nuestra peregrinación para llevar este donativo”, escribió Pablo. El propio apóstol Pablo  procuraba “hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres” (2 Corintios 8: 19-21).

Qué conste: el apóstol Pablo y sus compañeros de ministerio no reclutaban a judíos o gentiles simpatizantes a su causa, pero no obedientes al evangelio puro de Cristo, a participar en la ejecución de aquella magna obra benévola a favor de los necesitados en Judea, sino solo a cristianos debidamente autorizados por sus congregaciones.

A mí, personalmente, no basta que me diga: “Soy miembro y predicador de la iglesia de Cristo”. Pues, sé, a ciencia cierta, que no pocos andan por el mundo, identificándose así, pero con agendas personales o doctrinas particulares que siembran discordia y divisiones entre hermanos incautos o no informados. Seguramente, los dos me entenderán, ¿correcto?

3-e. Para los dos, ¿ha obedecido el “evangelio de salvación” la persona bautizada como infante en la Iglesia Luterana o en la Iglesia Metodista? ¿Trae a nuestra isla este mismo “evangelio de salvación” la persona que repudie el bautismo “para perdón de los pecados”, teniéndolo por innecesario para ser perdonado y como mero “símbolo” de una supuesta salvación ya otorgada al solo creer la persona que tenga el deseo de someterse a Dios?

-Al estar algún grupo de los suyos limpiando o pintando un edificio o casa aquí en Puerto Rico, trabajando unidos en el mismo proyecto, ¿dicen ustedes “hermano” al luterano, metodista, presbiteriano, etcétera, que trabaje a su lado? “Hermano” en el sentido de tenerlo como creyente que haya obedecido y continúe obedeciendo los preceptos más fundamentales del “evangelio de salvación”. Incluso, el de sumergirse en agua “para perdón de los pecados”. Además, los preceptos que asientan directrices sobre la adoración “en espíritu y en verdad” y el que advierte contra identificarse espiritualmente con nombres humanos.

-Si no le dice “hermano” en este sentido, ¿por qué reclutarlo y traerlo a Puerto Rico a participar oficialmente en obras espirituales que atañen a nuestra hermandad?

-Al tener ustedes oportunidades de impartir seminarios, talleres, etcétera, a congregaciones de la iglesia de Cristo aquí en la isla, ¿dan participación a miembros de sus grupos que no pertenecen a nuestra hermandad? Es decir, que estén al frente, enseñando, orando, dirigiendo cánticos espirituales, etcétera.

3-f. ¿Por qué no traer a Puerto Rico a grupos compuestos exclusivamente de miembros de nuestra hermandad, poseyendo cada uno credenciales espirituales que lleven el sello de aprobación y autorización del ancianato (obispado) al cual se someta, y que este ancianato sea de la categoría definida en la partida 3-d? Así, amados, no habría causa para sospechas o rechazo. Tan sencillo, y tan bíblico. Hay veintenas de miles de miembros de nuestra hermandad en el estado de Tennessee. Sin duda, suficientes, pienso, para formar cada año tres o cuatro grupos de diez, quince o veinte, que llegaran e hicieran algo, por limitado que fuera, a nuestro favor, no pudiendo hacer más por el impedimento del idioma. Y de no encontrarse suficiente en Tennessee, pues buscar en los demás estados o naciones.

-¿Por qué el empeño, o, por lo menos, el programa, de traer a gentes de iglesias protestantes o evangélicas? ¿A gente de iglesias comunitarias? ¿A gente de organizaciones religiosas independientes que ni son iglesias? ¿A gente inter-confesional?

4. Preguntas para el hermano residente en Puerto Rico que reciba incondicionalmente a Archie, Nick y los grupos que traen. Tenga presente, por favor, que no se trata –volvemos a enfatizar- de grupos de jóvenes, con sus chaparones, que se brindan a viajar a Puerto Rico para pasar unos días con nuestra hermandad.

4-a. ¿Dices “hermano” al luterano, metodista, presbiteriano, etcétera, que se enliste en los grupos de Archie, Nick y World Servants? “Hermano” en el sentido de tenerlo como creyente que haya obedecido y continúe obedeciendo los preceptos más fundamentales del “evangelio de salvación”. Incluso, el de sumergirse en agua “para perdón de los pecados”. Y los preceptos que asientan directrices sobre la adoración “en espíritu y en verdad”, como, además, el que advierte contra identificarse espiritualmente con nombres humanos. Más otros muchos preceptos del mismo peso.

4-b. Si no le dices “hermano” en este sentido, ¿por qué unirte a él, trabajando pública y oficialmente con él, en obras espirituales que atañen a nuestra hermandad?

-Supongo –estoy suponiendo, y no asegurando- que la respuesta pudiera ser: “Bueno, porque se brinda voluntariamente a aportar sus servicios, sin cobrarnos nada. Pintar el edificio. Raspar y pintar las rejas de la casa de la hermana Fulana, reparar el baño de la casa del vecino Mengano, etcétera. ¿Qué malo hay en permitir y facilitar que lo haga, y que lo hagan otros de su grupo, y que yo y los miembros de mi congregación trabajemos hombro a hombro con ellos en tales obras buenas?”

-O sea, ¿aceptar gustosamente sus aportaciones antes de hacer cualquier esfuerzo para enseñarle verdades del “evangelio de salvación”que él ignore debido a los accidentes de su formación espiritual, y que no haya obedecido nunca? Dejar que llegue, pase siete días en Puerto Rico, asociándose con miembros de nuestra hermandad, hospedándose en nuestras facilidades, comiendo con nosotros y confraternizando con nosotros como si perteneciera a nuestra familia espiritual, para luego volver a su casa en Estados Unidos de América, sin haber recibido instrucción espiritual ninguna de parte nuestra. He aquí, el meollo del asunto para mí, personalmente. Hacerlo así implica, certeramente, solidaridad espiritual con él; aceptación tácita, aun aprobación explícita, de su estado espiritual, su afiliación espiritual, su identificación espiritual.

4-c. Amado hermano, tú que recibes incondicionalmente a Archie, Nick, a creyentes no de nuestra fe, aun a representantes de organizaciones tales como World Servants, ¿es esto lo que realmente hay en el corazón de algunos miembros de nuestra hermandad, incluso algunos predicadores, maestros y maestras? Solidaridad espiritual con creyentes no de nuestra fe; aceptación no solo tácita sino aprobación explícita de su estado espiritual, su afiliación espiritual, su identificación espiritual.

-Aquí, llegamos a lo verdaderamente importante para mí, personalmente, como cristiano y evangelista. La cuestión de obras benévolas hechas por gentes ajenas a nuestras congregaciones ocupa un segundo plano. Personalismos no deberían ser introducidos, pues solo sirven para calentar ánimos, distorsionar percepciones y desviar la atención de lo céntrico, lo verdaderamente importante. Estas son tácticas que el diablo emplea para confundirnos, cegar los ojos de nuestro entendimiento y llevarnos a mordernos los unos a los otros. Lo verdaderamente importante es, reitero: ¿Estamos nosotros los miembros de la iglesia de Cristo solidarizándonos, a estas alturas, con creyentes no de nuestra fe, aprobando explícitamente su estado espiritual, su afiliación espiritual, su identificación espiritual? ¿Tumbando las vallas que nos separan de las demás iglesias del sectarismo? Que nos diferencian. Que nos hacen únicos en lo concerniente al conocimiento que hemos adquirido de la Biblia, por ejemplo, que el Nuevo Testamento ha de ser el credo de la iglesia, y no el Antiguo, ni credo alguno de origen humano.

Respondo por mí. ¡Yo, no! Y qué quede claro: no estoy enjuiciando el destino eterno de creyentes no de nuestra fe, juicio que corresponde solo a Dios. No los declaro ni salvos en la actualidad ni condenados eternamente. Eso no me toca a mí. Más bien los veo en peligro de no alcanzar la salvación eterna a causa de su profundo desconocimiento de la Biblia. De ahí, mi responsabilidad de enseñarles lo que dicen las Sagradas Escrituras.

Y usted, querido hermano, ¿los clasificas como “salvos en la actualidad”?

Hermano, te suplico tratar, con oración y objetividad, de entender por qué me alarmé –y sigo alarmado- al auscultar todos los datos –HECHOS, amado, y no suposiciones- disponibles para el público en general en los sitios de Internet de Archie Luper y World Servants. También, al oír testimonios presenciales, y, además, tener conocimiento personal de eventos que transpiraban. Todo apuntaba hacia “hacerse solidarios de personas no de nuestra fe” feligreses de nuestra hermandad residentes en Puerto Rico que los recibían incondicionalmente, andando y trabajando con ellos como si fueran de nosotros, como si fueran miembros fieles y activos de nuestras congregaciones.

Si a ti te parece totalmente infundada mi conclusión, te agradecería me apuntes razones válidas. Nada de personalismos. De juicios subjetivas sobre mis supuestas motivaciones, etcétera. Solo razones válidas. De convencerme tú que este servidor no tuviera justificación alguna para la conclusión que he formulado, espero tener la honradez y valentía de pedir perdón, públicamente, a toda persona que se sienta ofendida por mis acciones o expresiones.

Te ruego considerar desapasionadamente un factor adicional que contribuyó a mi conclusión, y que sigue siendo de gran preocupación para cientos de miles que comparten con este servidor los “conceptos de iglesia y sana doctrina” que he sostenido en este país durante largos años. A saber, desde hace tres décadas, o más, un número creciente de personas, entre ellas algunos ministros, ancianos y congregaciones completas, que dicen ser “de la iglesia de Cristo”, en realidad, o bien simpatizan con el movimiento de “iglesias comunitarias” o bien predican y practican abiertamente el tipo de evangelio que tales iglesias traen. Entre las normas de este “otro evangelio diferente” figura la comunión con todo creyente, no importando su creencia, la adoración contemporánea, con instrumentos de música, luces psicodélicas, etcétera, una organización que se centra en el “pastor Fulano”, etcétera. “Iglesia Comunitaria” es, tal y como indica su nombre, una “iglesia de la comunidad, para toda la comunidad, no afiliada, establecida para satisfacer gustos, criterios e ilusiones religiosas de, supuestamente, una mayoría de los residentes de la comunidad”. Tal iglesia ni pretende implementar toda la sana enseñanza del Nuevo Testamento. Pues bien, veía tanto en los sitios de Internet señalados como en las acciones de Puerto Rico Missions, World Servants y sus simpatizantes en la isla, rasgos característicos del movimiento “Iglesia Comunitaria”, o del movimiento ecuménico del sectarismo cristiano. ¿Acaso desacertara en mis apreciaciones? De probarse que sí, estaría abierto a la corrección. Hecha sin personalismos o cuestionamientos subjetivas de mis motivaciones.

A decir la verdad, como lo veo personalmente, sería del todo fácil poner fin a dudas o controversias. ¿Cómo? Sencillamente, hacer unas declaraciones públicas y claras sobre estos asuntos. Por ejemplo: “Yo, el hermano Fulano, residente en…, miembro de (congregación), no me solidarizo espiritualmente con personas no de nuestra fe. No apruebo su afiliación espiritual, ni las doctrinas o prácticas no bíblicas que siguen. No les digo ‘hermanos’ en el sentido de estar en plena comunión espiritual con ellas. Teniendo la oportunidad de estudiar la Biblia con ellas, haría lo posible para llenar lagunas en su entendimiento espiritual, siempre con humildad y reverencia.” O, algo parecido.

Querido hermano, tú sabes dónde este servidor está parado. ¿Dónde estás parado tú? ¿Acaso te hayas cambiado de posición espiritual? ¿Acaso ya no creas lo que una vez aceptaste como lo bíblicamente correcto en términos de “iglesia y doctrina”?

¿Tienes menos de cincuenta años de edad? ¿Naciste de padres que eran, o que son, miembros de la iglesia de Cristo? ¿Te bautizaste entre los diez y los dieciocho años de edad? Si respondes que sí a las tres preguntas, estadísticamente, perteneces a un renglón de cristianos notablemente propensos a ser víctimas o proponentes de “cambios en la iglesia de Cristo”. Aburridos con lo que han conocido desde su niñez, con una fe más bien heredada que personal, dándose cuenta de hipocresías a granel en miembros de la iglesia, aun en sus propios padres, y observando tantos defectos en la administración de congregaciones y obras, la fuerte inclinación de no pocos es “buscar algo nuevo”, “nuevos pastos donde alimentarse espiritualmente”. Algunos se salen de la iglesia de Cristo. Otros conocen, o se inventan, “innovaciones que alteran la organización, la adoración y las prioridades antiguas de la iglesia”, empeñándose en implementarlas en sus congregaciones.

Yo me fui, en una etapa temprana de mi jornada espiritual, por las sendas torcidas del escepticismo y ateísmo, cuestionando la postura de la iglesia de Cristo en relación a las demás iglesias, la inspiración de la Biblia, etcétera, etcétera. Largos y profundos estudios, más oración y reflexión aun en medio de las dudas, me convencieron a volver. No encontraba una iglesia más bíblica que la iglesia de Cristo que conocí en aquella época. No he encontrado ninguna hasta el presente.

Tú bien puedes rebelarte espiritualmente contra tus padres, contra este servidor y toda una generación de cristianos como nosotros, pero ¿cuál sería tu justificación bien pensada? ¿Fundamentada en una argumentación intachable? ¿Tienes más conocimiento espiritual que nosotros? ¿Más “inteligencia espiritual”? ¿Más “sabiduría celestial”? Quizás. De ser así, qué llenes enseguida las lagunas en nuestra mente y espíritu. No que te hayas vuelto rebelde, querido lector, pero si respondes en lo positivo a las tres preguntas, el peligro te asecha a ti en particular.

Gracias por haber leído este escrito. Dios te dé pleno entendimiento en estos asuntos, más espíritu manso de sabiduría espiritual y objetividad, como, igualmente, a este servidor.

Para servirte en el amor del Señor,

Homero Shappley de Álamo

 

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Las iglesias de Cristo os saludan.

 

  

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