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Ateísmo, evolución, humanismo, hedonismo: recursos en esta Web

Por qué las similitudes genéticas no prueban la Teoría de la Evolución

Esta gráfica en la que aparece el espiral de ADN, en el que se encuentra el código genético, ilustra el estudio Por qué las similitudes genéticas no prueban la Teoría de la Evolución.

 

Existen muchísimas similitudes genéticas y biológicas entre las especies, pero ¿serán acaso dichas similitudes el producto de un ancestro biológico en común (macro-evolución)? ¿O tal vez sea la obra de un Diseñador en común quien se ha encargado de fabricar funciones similares para propósitos similares en todas las diversas formas de vida existente en la tierra, desde las más simples hasta las más complejas?

Ninguna de las dos posiciones anteriores ha podido ser científicamente probada. Los perros deben respirar el mismo aire que los humanos. Los Creacionistas alegan que el Creador ha diseñado pulmones similares para ambos casos, tanto para perros como para humanos. En cambio, los evolucionistas creen que los perros y los humanos tenemos pulmones similares debido a que ambas especies hemos estado relacionadas entre sí desde hace millones de años atrás.

Estudiosos alegan que el ojo de un Pulpo tiene más parecido con el ojo humano que cualquier otro animal. ¿Debemos, por esta razón, asumir que los humanos estamos más estrechamente relacionados con el Pulpo que con otros animales?

Similitudes genéticas solamente pueden ser usadas para probar la relación dentro de un mismo “tipo” biológico pero no entre “tipos” biológicos. Si los miembros agrupados dentro de un tipo biológico pueden entremezclarse y reproducir las similitudes genéticas entonces debe haber evidencia de una relación.

Si el ADN puede ocurrir por pura casualidad entonces será lógico creer en la macro-evolución. Pero, la evidencia científica nos muestra que el ADN no puede ocurrir por casualidad. Esto significa que tiene más lógica creer que las similitudes de ADN entre las especies, son el hermoso fruto de la labor realizada por un Diseñador o Ingeniero genético en común, ¡DIOS!

La evidencia de la ciencia muestra que solo la micro-evolución (variaciones dentro de un “tipo” biológico como lo son las distintas razas de perros, gatos, caballos, vacas, etc.) es posible pero NO la macro-evolución (variaciones al cruzar “tipos” biológicos, especialmente de los tipos simples a los más complejos). La única evolución ocurriendo en la naturaleza es la micro-evolución (evolución horizontal) y NO la macro-evolución (evolución vertical).

La habilidad genética para la micro-evolución existe en la Naturaleza pero no la habilidad genética para la macro-evolución. Los genes (instrucciones o programas químicos y genéticos) para la micro-evolución existen en cada especie, pero no los genes para la macro-evolución. A no ser que la Naturaleza tenga la inteligencia y la habilidad para realizar la ingeniería genética, (construir enteramente nuevos genes, y no solamente produciendo variaciones y nuevas combinaciones de genes ya existentes) la macro-evolución jamás sería posible en la Naturaleza.

En el presente, contamos con diversas razas de perros las cuales no teníamos hace algunos cientos de años atrás. Todo esto es otro ejemplo de lo que es la micro-evolución (evolución horizontal) en la Naturaleza. No importa cuánta variedad exista en la raza canina, siempre serán perros y jamás cambiarán o evolucionarán para convertirse en otra especie de animal. Incluso la formación de una especie de planta o animal enteramente nueva por medio de hibridación, jamás dará apoyo a la evolución darviniana, pues el proceso de hibridación no envuelve producción alguna de nueva formación genética sino que meramente se trata de la recombinación de genes previamente existentes.

Modificaciones y nuevas combinaciones de genes ya existentes por caracteres ya existentes se han mostrado ocurriendo en la Naturaleza, pero jamás se ha visto la producción de nuevos genes o nuevos caracteres. Esta es la pura verdad, incluso en materia de mutaciones genéticas. Por ejemplo: las mutaciones en los genes del cabello humano pudieran cambiar los genes para que se haga posible el desarrollo de otra clase de cabello humano, pero las mutaciones no cambiarán los genes del cabello humano para que se desarrollen plumas, alas u otros caracteres. Las mutaciones incluso pudieran causar el duplicado de caracteres previamente existentes (Ej.: un dedo de la mano o un dedo del pie extra, etc., inclusive alguna otra parte del cuerpo), pero ninguna de estas cosas cualifican como nuevos caracteres.

Los evolucionistas creen que, si se da el tiempo suficiente, algunas mutaciones casuales o al azar en el código genético, a su vez causadas por fuerzas ambientales fortuitas tales como la radiación, serán capaces de producir nuevos genes por enteramente nuevos caracteres en los cuales la selección natural pueda actuar o preservar. Sin embargo, no existe evidencia científica alguna en apoyo a que las mutaciones al azar presenten la habilidad de generar nuevos genes, los cuales pudieran programarse para el desarrollo de totalmente nuevos caracteres y especies. Se requerirá entonces de la Ingeniería genética para lograr este cometido. Las mutaciones genéticas al azar causadas por el medio ambiente jamás cualificarán como ingeniería genética.

Las mutaciones son accidentes en la secuencia de la estructura molecular del código genético y estas son casi siempre dañinas, tal como se espera de un accidente. Por supuesto, así como hay algunos terremotos que no causan daños a los edificios, también existen mutaciones que no proporcionan daño biológico alguno. Pero, aun cuando una buena mutación sucede, por cada buena mutación habrá cientos de mutaciones dañinas, resultando con el tiempo desastrosas para las especies.

Mas allá, solamente aquellas mutaciones producidas en los genes de las células reproductivas, tales como son el esperma en el macho y el óvulo (huevo celular) en la hembra, son traspasadas a la respectiva descendencia. Mutaciones u otros cambios producidos en otro cuerpo celular no son transmitidos. Por ejemplo: si una mujer perdiera un dedo, el resultado no será que su bebé nazca sin un dedo. Similarmente, aunque un mono aprenda a caminar con el cuerpo erecto, no pudiera pasar esta característica a sus descendientes. Además, la biología moderna ha desaprobado la una vez sostenida teoría de que las características adquiridas en el medio ambiente pueden ser transmitidas al código genético hereditario.

La mayoría de las variaciones biológicas dentro de un tipo biológico (Ej.: variedad de humanos, perros, gatos, caballos, ratones, etc.) son el resultado de nuevas combinaciones de genes previamente existentes y no producto de las mutaciones.

Para los que no somos muy doctos en biología, una pequeña información sobre los genes nos será de mucha ayuda. Lo que llamamos “genes” son simplemente segmentos de la molécula ADN. El ADN, o código genético, está compuesto de una gama molecular de varios ácidos nucleicos (letras químicas) las cuales se encuentran dispuestas en secuencia así como las letras halladas en las palabras y oraciones de un libro. Es esta secuencia de ácidos nucleicos en el ADN, la que le informa a las células de nuestro cuerpo cómo deben de construir o formar la diversidad de proteínas; tejidos y los órganos tales como la nariz; los ojos; el cerebro; etc. Si los ácidos nucleicos en el código genético no se encuentran en correcta secuencia entonces el malfuncionamiento o lo que es peor, las proteínas dañinas, pudieran formarse trayendo como consecuencia serios problemas de salud e incluso la muerte.

Ninguna ley de la ciencia establece que los ácidos nucleicos deben de juntarse en una secuencia en particular. Cualquier ácido nucleico puede fácilmente confraternizar con otro. La única razón por la que los ácidos nucleicos se encuentran en una particular secuencia en el ADN de las células de nuestros cuerpos, es por la razón de que están dirigidos a hacer esto por el ADN previamente existente. Cuando en nuestro cuerpo se forman nuevas células, el ADN de las células viejas dirige la formación del ADN en las nuevas células.

El pensamiento común entre los evolucionistas es de que si fueran dados millones de años, las radiaciones y otras fuerzas del medio ambiente causarían los cambios al azar, suficientes mutaciones ocurriendo en la estructura secuencial del código genético de las especies que resultaran en la formación de nuevas secuencias por medio de genes enteramente nuevos, las cuales, a su turno, se programarían para la formación de nuevos caracteres biológicos, órganos y estructuras, en las que la selección natural pueda luego actuar.

¿Sería racional creer que al cambiar la secuencia de las letras en un libro de cocina eventualmente pudiéramos obtener un libro de astronomía? Por supuesto que NO, y si el libro fuese un ser viviente entonces hubiese muerto durante el proceso de tales cambios al azar.

Cambios tales como los que conlleva transformar un libro en otro, o transformar el ADN de una especie en el ADN de otra, especialmente en el de alguna otra más compleja, simplemente no pueden ocurrir al azar, o por medio de alteraciones fortuitas. Se requiere de un diseño y de un plan inteligente para poder transformar un libro en otro, o para cambiar el ADN de una especie simple por otro de una especie más compleja.

Sí, es cierto que los materiales biológicos en crudo y los químicos para fabricar nuevos genes existen en toda especie, pero el problema está en que las fuerzas naturales (Ej.: radiación, etc.) simplemente no poseen la habilidad para producir variaciones en los caracteres ya existentes. Se requiere una manipulación inteligente del material genético (ingeniería genética) para convertir a un pez en ser humano. Las fuerzas del medio ambiente no pueden llevar a cabo tal maniobra de la ingeniería genética.

Si el medio ambiente no posee la habilidad de llevar a cabo la ingeniería genética y si la macro-evolución realmente no ocurrió, entonces, ¿cómo podremos explicar las similitudes genéticas y biológicas existentes entre las varias especies y aún más, la vida misma?

Aunque no puede ser científicamente probado, los creacionistas creen que la única explicación racional en cuanto a las similitudes genéticas y biológicas entre todas las formas de vida en el planeta, es debido a un común Arquitecto quien diseñó y creó funciones similares para propósitos similares y funciones diferentes para propósitos diferentes en todas las varias formas de vida, desde la más simple hasta la más compleja. Aun los mismos humanos empleamos este principio de diseño común al planear la diversidad arquitectónica de los edificios.

Si los humanos debemos de usar la inteligencia para llevar a cabo ingeniería genética, para manipular, intencionadamente, el código genético, entonces, ¿qué nos dice esto acerca del origen mismo del código genético?

Muchos han confundido selección natural con la evolución misma. Charles Darwin nos mostró sí  que la selección natural ocurre en la naturaleza, pero lo que muchas personas no entienden es que la selección natural por sí misma no es capaz de producir ni caracteres biológicos ni variaciones.

La Selección Natural solamente puede “seleccionar” entre las variaciones biológicas que se producen, las cuales presentan un valor de supervivencia. El asunto es saber qué variación biológica puede ser producida naturalmente. Cuáles variaciones naturales son naturalmente posibles. Cuando un cambio biológico o variación ocurre dentro de la especie y esta nueva variación (tal como cambio en el color de la piel, etc.) ayuda a que la especie sobreviva en el medio ambiente, entonces esa variación será preservada (“seleccionada”) y pasada a la descendencia. Eso recibe el nombre de “selección natural” o “supervivencia del más fuerte”. Pero ni la “selección natural” ni la “supervivencia del más fuerte” tienen nada que ver con producir caracteres biológicos y variaciones.

El término “selección natural” es solamente un decir. La naturaleza, por supuesto, no realiza una selección activa o consciente. Se trata enteramente de un proceso pasivo. Darwin no se dio cuenta de lo que producía las variaciones biológicas. Darwin simplemente asumió que cualquier cambio biológico o variación era posible en la vida. Sin embargo, ahora sabemos que los caracteres biológicos y las variaciones son determinados por el código genético.

La selección natural trabaja de la mano con la evolución, pero NO es la evolución misma. De nuevo, debido a que la selección natural solo puede “seleccionar” entre las variaciones biológicas que son posibles, la pregunta que realmente debemos hacernos es: ¿Qué clase de variaciones biológicas son naturalmente posibles? ¿Cuántas variaciones biológicas (o cuánta evolución) es naturalmente posible en la Naturaleza? Como hemos observado, toda variación biológica o evolución está limitada a permanecer dentro de cada especie de planta o animal.

Otra de las razones por las cuales la macro-evolución no es posible en la Naturaleza es debido a que un órgano sin uso o en proceso evolutivo, en espera de millones de años para ser completado, por medio de mutaciones ocurridas al azar, sería un deterioro de las especies y no exactamente un candidato primordial para la selección natural. De hecho, ¿cómo se supone que una especie sobreviva, supuestamente, millones de años, entretanto sus órganos (vitales o necesarios) se encuentran aún en proceso evolutivo?

¿Cómo, por ejemplo, los animales respirarían, comerían o se reproducirían si sus respectivos órganos respiratorios, digestivos y reproductivos se encontrasen aún en proceso de evolución, o incompletos? ¿Cómo pudieran las especies estar combatiendo gérmenes que amenazan a sus vidas si aún sus sistemas inmunes no han sido completamente evolucionados?

El científico y creacionista Dr. Walt Brown, en su libro maravilloso titulado “In the Beginning” (“En el Principio”), expresa el siguiente punto: “Todas las especies aparecen completamente desarrolladas y no parcialmente desarrolladas. Ellas muestran Diseño. No existen ejemplos de plumas desarrolladas a mitad, ni ojos, ni piel; tampoco arterias, venas, intestinos, etc., ni ninguno de los miles de órganos vitales restantes. Los tubos que no han sido 100% completados se convierten en un riesgo así como lo serían los órganos parcialmente desarrollados en algunas partes del cuerpo. Por ejemplo, si la pata de un reptil fuera a evolucionar para ser el ala de un pájaro, se convertiría en una pata defectuosa mucho antes de convertirse en un ala perfecta.”

Usualmente el significado que deseamos darle a la frase “Tipo Biológico” es el de especies naturales, pero este puede que no siempre sea el caso. Lo que debemos llevar en mente es que para que la evolución natural ocurra de un “tipo biológico” a otro “tipo biológico”, se necesitará la generación de genes enteramente nuevos y no solo meras modificaciones y/o combinaciones de genes ya existentes. Si por ejemplo, al producirse la cría de una especie de ganado, la cual no puede ser cruzada de nuevo con la especie original, entonces ciertamente tendríamos una nueva especie, pero si no tiene nuevos genes desarrollados, por ende no puede existir la Macro-Evolución y las dos especies distintas de ganado continuarían perteneciendo al mismo “tipo”.

Nosotros los jóvenes, e incluso muchos adultos, a menudo nos preguntamos cómo es que las distintas variedades de razas pueden provenir de los mismos ancestros humanos. Bueno, en principio, esto no es diferente a si preguntamos cómo es que los niños con diferentes colores de cabello (Ej.: rubio, castaño; negro; rojo) pueden salir de los mismos padres, teniendo ambos padres el cabello negro.

Así, como algunas personas hoy en día poseen los genes que producen descendientes con diferentes colores de ojos y cabello, los primeros padres de la humanidad poseían los genes que producirían toda la variedad y tipos de raza humana. Usted y yo en estos tiempos tal vez no tengamos los genes para producir toda variedad o raza humana existente, pero los primeros padres de la humanidad sí contaban con estos.

Todas las variedades de seres humanos poseemos genes para las funciones básicas, pero no todos los humanos somos portadores de cada posible variación de estos genes. Por ejemplo, una persona podría portar un sinnúmero de variaciones del gen que determina el color de ojos (Ej.: marrón; azul y verde), mientras otra persona pudiera portar solamente una variación del gen que determina el color de ojos (Ej.: marrón). O sea, ambos casos tendrían diferentes habilidades que afectarían el color de ojos de su descendencia.

Algunos padres que tienen el cabello de color negro son capaces de procrear hijos rubios. En cambio, sus hijos rubios (debido a que heredaron solo los genes recesivos) no contarían con la habilidad de procrear hijos de cabello negro a no ser que se mezclen con otra persona que tenga cabello negro. Si los descendientes rubios solamente se mezclan con otros rubios, entonces la línea entera y la población será solamente rubia, aun habiendo tenido cabello negro el ancestro original.

La ciencia no puede probar que estamos aquí por la creación, pero tampoco puede probar que estemos aquí por casualidad, o debido a la macro-evolución. Nadie ha observado ninguno de los dos casos. Ambos son aceptados por fe. El conflicto estriba en qué tipo de fe tiene el mejor apoyo científico –si la Teoría de la Macro-Evolución darviniana o si la Creación.

Suponiendo que grandes astronautas Terrícolas descubrieran en otro planeta totalmente deshabitado algún tipo de figuras de personas similares a las que se ven en el Monte Rushmore de los Estados Unidos de América (MountRushmore, U.S.A), no habría ninguna manera de probar científicamente que esas figuras esculpidas hubiesen sido originadas por la casualidad en el proceso de erosión, o, por otro lado, que fueran diseñadas. Ninguna de las dos posiciones es Ciencia, pero muchos argumentos científicos pudieran surgir al respecto con tal de apoyar una que  otra teoría.

Lo que nosotros creemos acerca del origen de la vida influye en nuestra filosofía y en el valor que le damos a la vida, así como también en la manera de mirarnos a nosotros mismos y a nuestros semejantes. Esto no es asunto de pequeña importancia sino de una gran importancia.

Solo porque las leyes de la ciencia son capaces de explicar la manera en la que operan y trabajan el Universo y la vida misma, no necesariamente significa que no exista un Creador. ¿Sería racional creer que no exista la mano de un diseñador detrás de la fabricación de aviones porque ya la Ley de la ciencia es capaz de explicar cómo trabajan y operan los aviones?

Las leyes naturales son adecuadas para explicar cómo opera la vida, el Universo y hasta un horno microondas, pero las indirectas leyes naturales jamás podrán enteramente explicar el origen de tal orden.

Por supuesto, una vez exista una célula viviente y completa, entonces el programa genético y los mecanismos existirían para dirigir y organizar las moléculas para formarse en más células. El asunto en cuestión es: ¿Cómo llegó a surgir la vida cuando no existía mecanismo directo alguno en la Naturaleza? Un excelente artículo a leer es el del científico y bioquímico: Dr. Duane T. Gish, titulado: “A Few Reasons An Evolutionary Origin Of Life Is Imposible”(“Algunas razones por las cuales el origen evolutivo de la vida es imposible”).

Existe, por supuesto, más tema para abundar en este asunto. Estimados científicos, creacionistas, debatientes, escritores y lectores, el Doctor Walt Brown cubre varios de los tópicos científicos (Ej.: fósiles, también los mal llamados Eslabones Transicionales, variación biológica y diversidad, el origen de la vida, anatomía comparativa y embriología, la edad de la Tierra, etc.) Todos estos temas son analizados profundamente en su sitio cibernético.

En su página de Internet, el Dr. Brown incluso analiza la posibilidad de que los restos de vida en el planeta Marte se hayan originado en la Tierra debido a los grandes disturbios geológicos ocurridos durante el pasado de la Tierra, eventos que fácilmente hubiesen podido lanzar al espacio miles de toneladas de rocas, polvo, etcétera, conteniendo microbios.

Otra excelente fuente de información que agrupa científicos altamente cualificados y que son creacionistas es el “Institute for Creation Research”, en San Diego, California, Estados Unidos de América, (Instituto para investigaciones relacionadas con la creación). Los lectores podemos encontrar respuestas a muchas de las incógnitas concernientes a la Biblia (esto incluye preguntas sobre Creación y Evolución, sobre el Arca de Noé, sobre Dinosaurios, etc.)

Es justo que la evidencia en apoyo al Diseño Inteligente en favor de la Creación, sea presentada a los estudiantes, de la misma manera que se les presenta la teoría de la evolución, especialmente en escuelas públicas, las cuales reciben fondos de los contribuyentes de impuestos gubernamentales, quienes, a su vez, están agrupados en ambos lados de la controversia, tanto del lado de creacionistas como del lado de los evolucionistas. Además, nadie está siendo obligado a creer en Dios ni forzado a practicar cierta religión, y por ende, no existe, respecto a este punto, ninguna violación de la separación entre Iglesia y Estado.

Los Fósiles no brindan apoyo a la evolución del Murciélago”

¡De nuevo con lo mismo! Recientemente los evolucionistas han descubierto el fósil correspondiente a un murciélago, por lo cual han comenzado a alegar que según lo observado en dicho hallazgo, los murciélagos aprendieron a volar incluso antes de que desarrollaran la habilidad conocida como ecolocación (Ej.: habilidad sonar).

El fósil que ellos alegan, ha sido previamente observado en los estratos rocosos con antigüedad que alcanzan los dos millones de años antes del ya conocido y más antiguo fósil de murciélago. Unos argumentan que este fósil en particular no demuestra evidencia alguna de poseer habilidad sonar, pero entienden que aún así era capaz de volar, por lo que han concluido que dicho fósil representa una forma transicional.

La realidad es que este fósil de murciélago está completo. No hay nada que le falte incluso nada de lo que los murciélagos modernos de hoy en día poseen. ¿Qué sucede con la ecolocación de los murciélagos (habilidad sonar)? Ni siquiera todos los murciélagos vivientes del presente poseen ecolocación; unos la poseen pero otros no. Aun el solo hecho de asumir que este nuevo fósil de murciélago descubierto no contaba con la ecolocación, es asumir y nada más que eso. Solo porque el fósil del murciélago parecía poseer una pequeña cóclea (estructura en forma de tubo enrollado en espiral, situada en el oído interno de los mamíferos) no necesariamente significa que no poseyera ecolocación. Pequeño no siempre indica menos avanzado. Nosotros los humanos hemos fabricado dispositivos de computadora muy pequeños y han resultado más avanzados que los grandes. No existe manera alguna de saber con seguridad si en efecto este fósil de murciélago poseía ecolocación, pero en lo que sí no hay duda alguna es que se trata de un murciélago desarrollado en su totalidad.

Un excelente sitio de Internet para creacionistas, el cual provee respuestas científicas y refutaciones a las más recientes reclamaciones sobre la evolución, puede encontrase en: “Creation-Evolution Headlines” (Titulares sobre Creación y Evolución) 

Para información adicional sobre los recientes descubrimientos de fósiles en murciélagos, usted puede leer el artículo titulado: “Oldest Bat Fossil: Was It Evolving?” (“El Fósil de murciélago más viejo: ¿estaba evolucionando?”), con fecha 01-16-2008. Es sorprendente poder observar cuántos evolucionistas leerán acerca de los fósiles luego de esto.

A millones de personas en todo el mundo les es enseñado en las escuelas, por medio de los libros de texto, que los hallazgos de fósiles son el arma para probar científicamente la evolución, pero... ¿dónde están los fósiles de los dinosaurios que no evolucionaran completamente o los de las otras criaturas?

En los archivos de fósiles, solamente figuran los de especies completas y propiamente formadas. No existen fósiles de especies parcialmente evolucionadas que puedan indicar que algún proceso de evolución gradual haya ocurrido. Aun entre los mismos evolucionistas hay interpretaciones y reconstrucciones diametralmente opuestas en lo relacionado a los fósiles tomados para apoyar el proceso de evolución humana, partiendo de un supuesto ancestro homínido. De hecho, todos los fósiles, juntamente con sus finos y elaborados nombres científicos, usados en apoyo a la evolución humana, han resultado ser patrañas, no-humanos o humanos, pero jamás son ambos, o sea, no-humano y, a la vez, humano. Aun así, muchos libros de textos en escuelas modernas han continuado usando estos fósiles ya desaprobados como evidencia que pruebe la evolución en la raza humana. Una vez, cierto grupo de evolucionistas reconstruyeron la imagen de una criatura hombre-mono (conocida por la ciencia como el Hombre de Nebraska), teniendo como base del hallazgo un simple diente. Más tarde, descubrieron que ese diente pertenecía a una especie de cerdo ya extinguida. El “Hombre de Nebraska” fue usado como una gran pieza de evidencia en el famoso “Scopes Trial” en apoyo a la teoría de la evolución de Charles Darwin. Hoy se considera uno de los plagios más grandes de los evolucionistas.

En ocasiones, los evolucionistas han usado huesos agrupados a varios metros unos de los otros y los han clasificado como pertenecientes a una misma criatura (aun cuando no ha habido prueba de ello). Entonces, han reconstruido sobre esos huesos lo que sea que sirva de apoyo a sus descabelladas hipótesis. El caso del fósil conocido como “Lucy” es un excelente ejemplo de ello. Los científicos contaban solamente con el cuarenta por ciento (40%) de los huesos en el caso de Lucy. Los huesos fueron hallados a una distancia considerable unos de los otros, encontrándose muchos de ellos distanciados por un kilómetro y medio, o más. La coyuntura de la rodilla (evidencia más usada) fue localizada a sesenta y cinco metros (200 pies) por debajo de la tierra en referencia al resto de los huesos. Muchos de los afamados científicos dudan que los huesos pertenecieran todos a la misma especie o individuo y algunos de los huesos claves están aplastados. Aun así, los evolucionistas, valiéndose de todo esto, han reconstruido el cuadro de una criatura hombre-mono (a todo color) para exponerlo descaradamente en museos y en libros de texto escolares. Muchos expertos no están convencidos aún de que Lucy fuera un “hombre-mono” puesto que no se han tragado la tesis de que los huesos pertenecieran a un mismo individuo, e inclusive ni siquiera tampoco a la misma especie. Autoridades importantes han declarado que Lucy era realmente un tipo de mono extinguido, pero NO un hombre-mono. Y aquellos científicos convencidos de que Lucy era un hombre-mono son desgraciadamente los que reciben toda la atención de los medios de prensa más destacados.

Aun si la evolución se tardara millones y millones de años, de todas maneras podríamos ver el estatus de los procesos, pero simplemente no observamos entre nosotros a ningún pez, rana, lagarto, pájaro, perro ni gato parcialmente evolucionado. Cada una de las especies de plantas y animales está completa y enteramente formada.

Una lagartija con patas y alas a medio evolucionar simplemente no puede correr ni volar lejos de sus depredadores, ¿cómo entonces podría sobrevivir? ¿Por qué sería entonces preservada por la selección natural? Imaginemos por unos instantes tantas especies tratando de sobrevivir en tan deplorable condición por espacio de millones de años, esperando para que por fin le salgan alas completamente formadas para luego entonces evolucionar.

Algunos evolucionistas traen a colación el fósil de un antiguo pájaro reconocido por tener garras, utilizando al mismo como ejemplo de lo que es un eslabón en transición. Sin embargo, al día de hoy se encuentran viviendo en América del Sur, dos especies de pájaros que poseen garras en sus alas. Pero aun los evolucionistas del presente no argumentan que estos pájaros sean eslabones en transición de un ancestro reptil. Las garras de estos animales están completas como lo está todo lo demás en ellos.

¿Y qué acerca de las estrepitosas y famosas alegaciones reportadas en la prensa masiva sobre evolucionistas que han descubierto, en ciertas formas en plena transición en el registro de los fósiles? Dichas reclamaciones no han sido aceptadas por todo evolucionista y, luego de mucha investigación y análisis al respecto, estas reclamaciones se han desestimado por no contar con una base sólida en la ciencia. Estos han sido los casos de los llamados “eslabones perdidos” y “transicionales” descubiertos desde el tiempo de Darwin.

Recientemente, se pensaba que habían descubierto fósiles de dinosaurios con plumas hasta que se dieron cuenta que las tan llamadas “plumas” no eran más que escamas, las cuales solo tenían apariencia de plumas. Los científicos presentaron la teoría de que las escamas tomaron apariencia de plumas durante cierto corto período de descomposición antes de ser fosilizadas. Aunque fueran plumas esto no constituiría evidencia que diera apoyo a la macro-evolución, a no ser que puedan mostrar una serie de fósiles que se presenten estructurados con parte de escamas y parte de plumas, mostrando como evidencia que en realidad las escamas evolucionaron para convertirse en plumas.

Muchas veces, los evolucionistas echan mano de las semejanzas en los caracteres hereditarios unidos por diferentes formas de vida como base al alegar un supuesto eslabón transicional. Pero el problema de los evolucionistas es que los caracteres hereditarios que presentan están completos y totalmente formados y los evolucionistas no son consistentes. Por ejemplo: El ornitorrinco (Ornithorhynchus anatinus) presenta caracteres biológicos pertenecientes tanto a mamíferos como a pájaros pero aun los evolucionistas no van más allá atreviéndose a decir que el Ornitorrinco es un eslabón transicional entre pájaros y mamíferos.

Los evolucionistas plantean que las semejanzas genéticas y biológicas entre las especies, es evidencia de ancestro común existente, sin embargo, esa es solamente una interpretación. Otra posibilidad es que las semejanzas comparativas se deben a un Diseñador en común quien ha fabricado funciones similares para propósitos similares en todas las variedades de especies y formas de vida. Ninguna de las dos posiciones ha podido ser científicamente comprobada.

No solamente dejan de encontrarse eslabones transicionales en el registro de los fósiles, sino que aun los fósiles mismos no están en el supuesto orden geológico secuencial de la manera en que los evolucionistas los presentan en sus libros de texto. Por supuesto, los evolucionistas tienen sus propios argumentos circulares sin apoyo y sus razones del por qué esto es así.

Si la macro-evolución realmente hubiera ocurrido entonces encontraríamos millones de indiscutibles formas transicionales en los registros de fósiles, en vez de un puñado de formas transicionales debatibles en las que los mismos evolucionistas no pueden ponerse de acuerdo. Otra vez, debemos enfatizar que las especies no pueden esperar millones de años para que puedan evolucionar sus respectivos órganos vitales y sistema biológico.

De hecho, es precisamente por culpa de estos problemas que más y más evolucionistas modernos están adoptando la nueva teoría conocida como “Equilibrio Puntuado”, la cual establece que las especies de plantas y animales evolucionan rápidamente de un tipo a otro, y es por eso que no vemos evidencia alguna sobre una evolución parcial de las especies en el registro de fósiles. Por supuesto que debemos aceptar la palabra de ellos con una fe ciega porque no hay manera de aprobar o desaprobar sus planteamientos. Estos evolucionistas alegan que algo así como un bombardeo masivo de radiación trajo como resultado las megas mutaciones en las especies, lo que produjo cambios “instantáneos” de una forma viviente a otra. La naturaleza de las mutaciones será discutida en otros artículos donde podremos analizar por qué tal argumento no es viable.

El hecho de que las especies de animales y plantas se encuentran completas y totalmente formadas dentro del registro de fósiles, es una poderosa evidencia (aunque no una prueba contundente) a la creación, pues la realidad evidente conduce a que vinieron a existir ya completas y formadas, lo cual se hace posible solamente por medio de la creación. 

Escribe Ana María Perera

 

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