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“La danza exegética sabática”,
con
su acompañante canto llano.  

     Estimado lector, ¿conoce usted "La danza exegética sabática"? Se trata de una “danza de carácter religioso”, originada hace más de 150 años, la que sus amantes han desarrollado poco a poco hasta el día de hoy. Ingeniosa y complicada, no es fácil de aprender. Quien se fija la meta de ejecutarla con destreza está obligado a practicarla muchísimas veces en distintas circunstancias. ¡Muy curiosa esta “Danza exegética sabática”! Consiste en dar el mayor número de vueltas posible en cualquier suelo religioso disponible o preparado al momento, sin pisar el mismo espacio más de una vez, cantando para cada vuelta algún texto del Nuevo Testamento donde se menciona “ley” o “mandamiento”, y repitiendo para cada vuelta el “coro”, a manera de “canto llano”: “La ley es el decálogo; la ley es el decálogo. Además el mandamiento; sí, el mandamiento. Para siempre el decálogo. ¡Amén! El séptimo día para siempre. ¡Amén! ¡Aleluya!
¡Amén!”
 

-Una de las maniobras que dificultan esta “danza” es la de “Los pasitos evasivos”. Bastante artísticos, es necesario dominarlos a perfección para no tropezar con los textos bíblicos donde aparecen frases tales como “la ley de la fe” (Romanos 3:27), “la ley de Cristo” (1 Corintios 9:21), “el régimen nuevo del Espíritu” (Romanos 7: 6), “la doctrina de Cristo” (2 Juan 9-11), “la perfecta ley, la de la libertad” (Santiago 1:25  y muchos más. Es realmente admirable la agilidad y gracia con que los expertos en “La danza exegética sabática” evaden estos obstáculos, ¡sin tocarlos! Algunos son capaces de sostener la “danza” por horas, ¡sin tocarlos! Confiados y perseverantes, dan vueltas y vueltas incesantes, ¡sin tocarlos! Habiendo ensayado infinidad de veces evadirlos, dan la impresión de ni siquiera verlos. ¡Impresionante! Gozan su “danza”, orgullosos de los movimientos muy elaborados.

-Pero, lo más asombroso ocurre en las ocasiones particulares cuando un extraño entra en el escenario y coloca en el mismo centro un enorme rótulo con las palabras de 2 Corintios 3:6-17 iluminadas por focos brillantes. ¡Los danzantes siguen su ritmo como si no existiera el gran rótulo! Ofuscados en las exigencias de su complicada “danza”, entretenidos y satisfechos con sus muy estudiados movimientos, parecen estar completamente inconscientes del mensaje que transmite el rótulo. De cuando en cuando, alguno echa un vistazo furtivo, pero obviamente sin que se registre en su mente el sentido del mensaje. No lo pueden entender. No lo pueden explicar. Así que, ¡siguen danzando como si nada!, dando vueltas y vueltas, no alterando jamás su “Danza exegética sabática” , mientras repiten incansablemente el canto llano “El séptimo día para siempre. ¡Amén! ¡Amén!”, añadiendo cada tercera vez: “Aun en el cielo sempiterno. ¡Amén!”

     A menudo, los practicantes asiduos de esta “danza” me animan, hasta con insistencia, a unirme a ellos. Lo pensaré en serio cuando logren integrar el “Enorme rótulo de 2 Corintios 3:6-17en su larga pieza.  

     Dicen que la versión original de la “Danza exegética sabática” fue compuesta por una señora de nombre Elena White. ¿Tiene usted información al respecto?

 

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