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APOCALIPSIS

Capítulo Tres de
 “Análisis de las profecías y visiones”

"Los siete sellos"

Sección IV

El Sexto Sello

Parte 1

Cuatro ángeles detienen los cuatro vientos
de la tierra hasta que los ciento cuarenta
y cuatro mil queden sellados.

(Ocho páginas. 3,913 palabras)

“Cuatro ángeles detienen los cuatro vientos de la tierra”
Apocalipsis 7:1-3. Joe Maniscalco. www.biblical-illustrations.com  

Nota. En el Capítulo Dos de este “Análisis” estudiamos la porción del Sexto Sello revelada en Apocalipsis 6:12-17, teniendo a bien hacerlo así por la similitud del pasaje con otros en Apocalipsis que enfocan el fin del universo material. Dos visiones principales son reveladas en el Capítulo Siete de Apocalipsis. La primera es la de los ciento cuarenta y cuatro mil, y la segunda, la de la “gran multitud”. Nuestra convicción es que estas dos visiones también pertenecen al Sexto Sello, expandiendo sustancialmente el panorama de acontecimientos programados para el tiempo del fin. Al considerar la ubicación de estas dos visiones en la estructura de Apocalipsis, nos parece poco lógico que nada tuvieran que ver con el Sexto Sello, pues dudamos que hayan sido intercaladas entre el Sexto Sello y el Séptimo Sello como si no integraran el total de las revelaciones de los Siete Sellos, y del Sexto Sello en particular.   

Apocalipsis 7:1-3

“Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios” (Apocalipsis 7:1-3). 

A.  “Después de esto vi…”

1.  ¿“Después de” qué? Después de lo visto cuando primero se abre el Sexto Sello, conforme a la revelación de Apocalipsis 6:12-14. Recapitulemos lo estudiado en el Capítulo Dos de este “Análisis”. Al abrir el Cordero el Sexto Sello, las primeras escenas que presencia el apóstol Juan son de horrendos desastres acaecidos en el universo material –“un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás”, el sol se pone como tela de cilicio y la luna como sangre, todo monte y toda isla se remueve de su lugar y el cielo se desvanece “como un pergamino” (Apocalipsis 6:12-14; 16:18-20). Luego, según la secuencia de las visiones, el apóstol ve los vanos intentos de los impenitentes en la tierra de escapar de “la ira del Cordero” (Apocalipsis 6:15-17). Con esta escena concluye el Capítulo Seis de Apocalipsis, pero las revelaciones del Sexto Sello continúan en el Capítulo Siete, escenificándose la visión de los cuatro ángeles, quienes detienen los cuatro vientos de la tierra hasta que hayan sido sellados ciento cuarenta y cuatro mil  siervos de Dios (Apocalipsis 7:1-8). A esta visión le sigue la de “una gran multitud… delante del trono y en la presencia del Cordero” (Apocalipsis 7:9-17).

2.  A nuestro entender, no es necesario concluir que la secuencia de las visiones establezca obligatoriamente la secuencia exacta de los eventos proyectados para el tiempo del fin.

a)  Por ejemplo, según el trozo de Apocalipsis 6:12-17, el cielo se desvanece “como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla” se remueve “de su lugar” (Versículo 14). Luego, el apóstol Juan ve a los reyes, etcétera, escondiéndose “en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros…” (Versículos 15 y 16). Pero, si los montes ya han sido removidos (Comparar Hebreos 12:27), es decir, si ya “no fueron hallados” (Apocalipsis 16:20), ¿cómo esconderse entre sus penas? Razonamos que la escena de los Versículos del 15 al 17 no sigue en la línea del tiempo a la de los Versículos del 12 al 14, siendo más bien simplemente una escena añadida con el propósito de presentar más acontecimientos que ocurrirán durante los días que preceden de inmediato la consumación del “misterio de Dios”, sin que se fije con exactitud en la línea del tiempo su lugar preciso en la secuencia de todos los acontecimientos.

b)  Asimismo, en el relato de Juan, la visión de “cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra” (Apocalipsis 7:1-8), sigue las escenas vistas cuando primero se abre el Sexto Sello (Apocalipsis 6:12-187), más sin embargo, lógicamente, no las sigue en la secuencia de acontecimientos estrictamente ordenados en la línea del tiempo. Es decir, obviamente los ángeles detienen los vientos de destrucción y son sellados los ciento cuarenta y cuatro mil siervos de Dios antes de que el cielo desvanezca, enrollándose como un pergamino, y la tierra firme es removida como cosa hecha (Hebreos 12:27).

B.  “A cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra.”

1.  “Cuatro ángeles.” Tal cual los demás números en Apocalipsis, el número “cuatro” no ha de ser interpretado literalmente. Quizá simbolice la cantidad necesaria para efectuar el propósito de Dios. “Cuatro ángeles”, o sea, el número, sea cual sea,  necesario para hacer la obra asignada. Aparece una y otra vez este número “cuatro” en pasajes proféticos. “Cuatro ángulos de la tierra.” “Cuatro vientos.” También los cuatro caballos de los primeros cuatro Sellos. Comparar Zacarías 6:1-7.

2.  Los “cuatro ángulos de la tierra” son sus cuatro puntos cardinales, a saber, norte, sur, este y oeste. La misma expresión ocurre en Apocalipsis 20:8, donde se profetiza que Satanás saldrá, después de los mil años de libertad religiosa (el Milenio), “a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra. La frase paralela en Apocalipsis 16:14 es “la tierra en todo el mundo”, siendo sinónima la expresión “muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes” (Apocalipsis 10:11).

a)  “Puntos cardinales, modo de expresar la dirección en términos de norte, sur, este y oeste, y por medio de una jerarquía de puntos intermedios que pueden utilizarse para subdividir la circunferencia de la brújula.” (Diccionario de la Real Academia Española. Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.)

b)  El sentido ineluctable de toda esta terminología es que se está visualizando al mundo entero, y no tan solo a Israel o al Imperio Romano del Siglo I. Los “cuatro ángulos de la tierra” comprenden todo el globo terráqueo.

c)  El apóstol Juan ve a estos cuatro ángeles “en pie sobre… la tierra, y no sobre el mar de cristal en el cielo.

d)  Los ve “sobre… la tierra”, pero no por ello tendríamos razón para pensar que cuatro ángeles literales se pararan literalmente sobre “los cuatro ángulos de la tierra” de manera que siquiera los más santos de la tierra los vieran materialmente. El lenguaje es retórico. La participación de los ángeles de Dios en el ejercicio del poder de este Soberano en asuntos de naciones (Daniel 10), y en su cuidado providencial de los “herederos de la salvación” (Hebreos 1:14), es materia para indagaciones dedicadas exclusivamente a ella, por ejemplo, el estudio “Ángeles y humanos”, en http://www.editoriallapaz.org/angeles_humanos_evolucion.html/ .

C.  Los cuatro ángeles “detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol”.

1.  “Los cuatro vientos.” La misión asignada a los cuatro ángeles es la de “hacer daño a la tierra y al mar”. “Los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles hasta que…” “Hacer DAÑO” es la misión de los cuatro ángeles y los “cuatro vientos” constituyen la fuerza que utilizan.

2.  ¿Son simbólicos estos “cuatro vientos”  o se trata de vientos de la naturaleza material? Quizá el sentido más correcto y armonioso sea una combinación de ambas posibilidades.

a)  De ser simbólicos estos “cuatro vientos”, razonamos que no representarían a las naciones, o gentes, de la tierra. No perdamos de vista la ubicación de esta visión en la línea del tiempo; ella pertenece al “poco de tiempo”. ¿Se valdrían los ángeles de las naciones y gentes engañadas del “poco de tiempo” para hacer daño físico a la tierra literal? ¿O para hacer daño moral y social? “Los reyes de la tierra en todo el mundo” (Apocalipsis 16:14), o sea, todas aquellas naciones engañadas del “poco de tiempo”, ya se habrán dañado social, moral y espiritualmente al extremo de reunirse contra Dios. ¿Emplearían los ángeles de Dios a semejantes fuerzas satánicas, instrumentos del diablo, acérrimos enemigos endurecidos y recalcitrantes, para la realización de su misión? Sumamente dudoso, a nuestro parecer. Además, aquellas naciones engañadas estarán en paz entre sí, apoyándose mutuamente, postulamos, no solo en su infernal oposición a Dios y el pueblo electo sino también en la conservación de su hábitat, no prestándose fácilmente a dañarlo en escala global.

b)  De ser revestidos estos “cuatro vientos” de algún simbolismo, representarían el total de las fuerzas atmosféricas naturales de las que se apoderarían los cuatro ángeles para su misión. Fuerzas aumentadas a su poder máximo. Aun más allá de lo jamás visto en la tierra. Como en el caso del “gran temblor… un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra” (Apocalipsis 16:18). Poderosas corrientes y efluvios arrolladores  que arropen todo el globo, remolinándose velozmente sobre tierras y mares, causando  enormes daños a los recursos del planeta.

c)  Personalmente, encuentro más armoniosa con el cuadro del fin pintado en otros textos de Apocalipsis, y fuertemente respaldado por numerosos pasajes adicionales de otros escritos bíblicos, la idea de que estos “vientos” sean literales. Suponiendo acertada esta interpretación, el “daño” que hacen sería literal, y literales serían la tierra, el mar y los árboles de la visión. Estimado estudioso de estos temas proféticos, le invito a considerar las siguientes consideraciones e informaciones.

(1)  El fin terriblemente violento del planeta Tierra está ampliamente testificado y descrito en numerosos textos de la Biblia. Vientos extraordinariamente destructivos desatados simultáneamente sobre tierras y mares alrededor del globo armonizarían perfectamente con la increíble destrucción material proyectada.

(2)  La mención de “árboles” en la visión prácticamente nos obliga a entenderlos como literales, y por ende, también tierra y mar, pues los tres aparecen juntos en la misma expresión. “No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles...” Es inconcebible que estos “árboles” simbolicen a seres humanos, gentes o naciones.

(3)  El viento que sopla a alta velocidad es, certeramente, una de las fuerzas más poderosas y destructivas de la tierra. Vientos huracanados. Enormes torbellinos arrasadores. Por todos los continentes, islas y mares. Sueltos simultáneamente. Destruyen casi todo a su paso –huertos, sembrados, pastos, árboles frutales, bosques, aun muchas construcciones humanas. Imposibilitan la pesca. Traban el comercio marítimo.  Reservados para los últimos días agónicos de la tierra. ¿Cuándo sufre el planeta Tierra los golpes más desastrosos desde el Diluvio del tiempo de Noé? Precisamente, a finales del “poco de tiempo”, según lo ya estudiado en el Capítulo Dos de este “Análisis”. A continuación, algunos ejemplos e información relacionados con el viento. Esto, para el lector cuya mente aprecia datos de esta naturaleza.

-“Viento catabático. Vientos que descienden desde las alturas hasta el fondo de los valles producido por el deslizamiento al ras de suelo del aire frío y denso desde los elementos del relieve más altos. Aparecen de forma continuada en los grandes glaciares, adquiriendo enormes proporciones en los inlandsis de Groenlandia y de la Antártida, donde soplan a velocidades continuas que superan los 200 km/h motivado por la ausencia de obstáculos que frenan su aceleración.” http://es.wikipedia.org/wiki/Viento

-El viento de más alta velocidad  jamás registrada en la tierra: 375 kilómetros por hora, sobre la cumbre del monte Washington, en el estado de New Hampshire, Estados Unidos de América. El nombre indio para el monte era Agiocochook http://www.mountwashington.com/

 

Imagen:Ivansmall.jpg

Huracán de Categoría 5

-Velocidad del Viento Sostenida Máximo: Sobre 250 Kilómetros (155 millas) por hora

-Categoría del Daño: Catastrófico

-Presión Aproximada: Debajo de 920 mb

-Oleada Aproximada: Más de 18 pies

Un huracán que afecta tierra firme puede provocar daño en cuatro formas diferentes:

Viento: los vientos de un huracán pueden dañar o destruir completamente vehículos, edificios, caminos, etc., además de convertir desechos y escombros en proyectiles que son lanzados al aire a gran velocidad.

Marea: los huracanes producen un incremento en el nivel del mar, que puede inundar comunidades costeras. Este es el efecto más dañino, ya que el 80% de las víctimas de un ciclón mueren en los lugares donde estos tocan tierra.

Lluvia torrencial: las precipitaciones intensas pueden provocar deslaves en zonas montañosas, además de desbordar masas acuáticas cercanas.

Tornados: la rotación continua de un huracán muchas veces fomenta la formación de tornados. Aunque estos tornados normalmente no son tan fuertes como sus contrapartes no-tropicales, pueden provocar graves daños.

Muchas veces, después del paso de un ciclón, los efectos secundarios de estos siguen afectando a la población. Estos incluyen:

Epidemias: el ambiente húmedo que queda tras el paso de un huracán, combinado con la destrucción de instalaciones sanitarias y un clima cálido puede inducir epidemias que pueden seguir cobrando vidas por mucho tiempo.

Apagones: los ciclones tropicales muchas veces provocan apagones masivos que dificultan la comunicación y obstaculizan los esfuerzos de rescate.

Dificultades para la transportación: las tormentas dañan puentes y carreteras, complicando los esfuerzos para transportar alimentos, agua para consumo humano y medicamentos a las áreas que lo necesitan.

Tornados.

“Un tornado (del latín tornare, girar) es un fenómeno meteorológico que se consiste en un torbellino violento de aire que gira sobre sí mismo y que se extiende desde las nubes hasta la superficie terrestre. Los vientos giratorios de los tornados pueden alcanzar velocidades desde los 100 hasta más de 400 kilómetros por hora (250 millas por hora) y su forma suele ser parecida a la de un cono invertido.”

http://img84.exs.cx/img84/8708/tornado_3-13-1990.jpg

Datos de http://es.wikipedia.org/wiki/, con las excepciones indicadas.

3.  No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.”

a)  ¿Por qué mandar a los cuatro ángeles a no desatar enseguida los cuatro vientos? Porque aún falta la ejecución de una obra importantísima, a saber, sellar “en sus frentes a los siervos de… Dios”, específicamente, a los ciento cuarenta y cuatro mil.

b)  Pero, ¿cómo impedirían cuatro vientos literales la acción de sellar a los ciento cuarenta y cuatro mil? Nos trasladamos mentalmente a aquellos últimos tiempos antes del fin para apreciar la situación.

-El mundo entero está convulsionado a causa de las naciones engañadas, las que concretizan su oposición agresiva contra Dios y su iglesia fiel. Hace tiempo, llegó a terminación la entrada de la “plenitud de los gentiles” en la iglesia (Romanos 11:25). Aún está pendiente la salvación profetizada de muchos israelitas (judíos), según Romanos 11:26 y otros versículos del mismo capítulo, proyección hecha también en las dos visiones apocalípticas sobre los ciento cuarenta y cuatro mil sellados de las doce tribus de Israel. Si la destrucción literal de la tierra literal se iniciara prematuramente, las condiciones físicas resultantes seguramente dificultarían enormemente la obediencia de judíos al evangelio del Señor, si bien no lo imposibilitaran del todo. Esto se debe a que su conversión, sinónima de su sellamiento, toma lugar precisamente en la tierra, y no, en absoluto, en el cielo. Además, se efectúa por los mismos medios y de la misma manera que la conversión, o sellamiento, de todos los discípulos del Señor desde Pentecostés, del año 33 d.C., y durante todo el transcurso de la Era Cristiana hasta la Segunda Venida de Cristo. O sea, para quedarse “sellados” los judíos del tiempo del fin, tanto las “primicias” (Apocalipsis 14:4) que son los ciento cuarenta y cuatro mil, como los restantes que hacen, por inferencia, el grueso de judíos redimidos en Cristo, es necesario que todos oigan o lean el mismo evangelio del Señor divulgado en el Nuevo Testamento, crean el mensaje, acepten y confiesen a Jesucristo como el Mesías, sean bautizados por inmersión “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38; 8:34-40; 22:16; Marcos 16:15-16; Romanos 6:3-7; 10:10-17) y, añadidos a la iglesia, comiencen a vivir en santidad como, además, adorar a Dios, no conforme a la antigua ley de Sinaí, sino “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24), de acuerdo con el “nuevo pacto” sellado con la sangre del Cordero.

-Pero, ¿cómo pasar ellos, pues, por este proceso si el mundo material entero está literalmente desplomándose y deshaciéndose en derredor suyo? Vientos globales descomunales de la naturaleza ya descrita. Terremotos tan grandes como jamás registrados. “Enorme granizo.” Relámpagos, truenos y los demás eventos catastróficos programados. Realmente, en medio de un ámbito tal obedecer plena y cabalmente al evangelio sería quizá del todo imposible. A estas consideraciones obedece la orden dada a los cuatro ángeles. Parafraseando y ampliando: “¡Alto! Todavía no ha llegado la hora para iniciar la destrucción literal de la tierra, con esas hordas de ateos engañados que odian al Creador. No se precipiten. No desaten aún los cuatro vientos destructores. Todo lo que ha pasado en el mundo desde el comienzo del poco de tiempo ha hecho cambiar de parecer a muchos judíos respecto a Jesucristo como Mesías. No pocos están para confesar su nombre y someterse en obediencia. La voluntad del Padre es concederles esta última oportunidad. Su orden es no empezar a hacer daño a la tierra hasta que hayan sido selladas las primicias, y por implicación, los restantes dispuestos a cumplir su voluntad”.

-Sin duda, esta explicación no impacta en nada al que cree en una salvación acomodaticia. Que tanto el judío como el gentil reciba perdón de pecados solo y exclusivamente en virtud de pronunciar “la oración del pecador para salvación”, “hacer profesión de fe” o “confiar en la gracia salvadora de Dios”. Cualquier de estas acciones la podría tomar sin salir de su vivienda. Sin tener que exponerse a fieros elementos destructores. Sin verse obligado a confrontar los intransigentes enemigos de Dios. La inmersión en agua (el bautismo) se descarta, hasta burlonamente, como requisito para recibir perdón de pecados. Mas sin embargo, todo texto bíblico sobre el propósito del bautismo según Dios, establece lo diametralmente opuesto: que el bautismo se interpone entre la fe y el arrepentimiento por un lado, y por el contrario, el perdón de los pecados, como requerimiento divino para salvación. “Bautícese… para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). “Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:16). Respondiendo a misma esta exigencia, el carcelero de Filipos, juntamente con su familia, habiendo oído “la palabra del Señor”, salieron de su casa, después de la medianoche y antes del alba, “y enseguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa… Cuando fue de día…” (Hechos 16:25-40). Caminaron hasta el lugar seleccionado para bautizarse, exponiéndose a las tinieblas y los peligros de la noche. Fueron zambullidos en las aguas, tal vez frías, de un río, charca o estanque. Se mojaron de pies a cabeza. Volvieron a su casa. Ciertamente, su salvación no fue tan fácil como la que ofrece la abrumadora mayoría de evangelistas y pastores del presente tiempo.

-A la misma exigencia de ser bautizados habrán de responder “enseguida” los israelitas del “poco de tiempo” que quisieran recibir el perdón de sus pecados, sometiéndose a la voluntad buena y perfecta del verdadero y único Mesías, Jesucristo. El que Dios tuviera en el juicio final misericordia de casos que él, y no el hombre, juzgara como “excepciones”, no rinde nulo para el resto de la humanidad el bautismo como esencial “para perdón de los pecados”. Francamente, cuestionaríamos la objetividad, sinceridad o capacidad intelectual de la persona que discrepara de esta conclusión. Si no puede, o no quiere, entender un asunto tan obvio, ¿cómo pensar que pudiera comprender o interpretar Apocalipsis?

-Así que, los israelitas del “poco de tiempo” tendrán que ser sumergidos en agua (bautizados) “para perdón”. Pero, ¿cómo acatar este mandamiento decenas de miles, quizá cientos de miles, si vientos huracanados están arrasando tierras y aguas en todo el globo, está cayendo “un enorme granizo”, la tierra está agrietándose y abriéndose a causa de terremotos como jamás registrados, las ciudades están desplomándose y rajan los cielos relámpagos y truenos aterradores? De ser correcta nuestra interpretación, la medida que toma Dios para facilitar la plena obediencia al evangelio de los israelitas del “poco de tiempo” es mandar a detener los “cuatro vientos” destructores, posponiendo el inicio del tiempo agónico final de la tierra. Se posterga solo “hasta que” hayan sido sellados los ciento cuarenta y cuatro mil como “primicias”, y por inferencia, el restante que desea la salvación.

D.  Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo… Y clamó a gran voz… No hagáis daño a la tierra hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.”

1.  El “sello” que reciben los ciento cuarenta y cuatro mil en sus frentes no es literal sino el mismo sello espiritual que recibe toda cuanta persona obedece “el evangelio de… salvación”. “Habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Efesios 1:13).

2.  El ángel que sube “de donde sale el sol” se atribuye a sí mismo, y al parecer, a otros ángeles, la obra de sellar “a los siervos de… Dios”. Dice “hayamos sellado”. Plural. La asistencia de ángeles en la predicación del evangelio de Cristo en la tierra sería tema para otro estudio. Hasta donde alcance nuestro entendimiento en el momento, ninguno de ellos se encarna en la tierra para predicar el evangelio a ser humano alguno, pese a percepciones o creencias populares. Más bien, su asistencia sería de índole providencial. Estas consideraciones se las aplicamos a los ciento cuarenta y cuatro mil. La iglesia fiel al Señor sigue existiendo durante el “poco de tiempo”. Por consiguiente, aún habrá en la tierra de aquel tiempo instrumentos humanos capaces de anunciar el evangelio a israelitas dispuestos a oírlo. Contemplamos otra posibilidad: un acercamiento a Cristo entre los judíos mismos, no vinculado necesariamente con gentiles que sirven al Señor, motivado por sus propios estudios de toda la Biblia, incluso el Nuevo Testamento, reevaluación del cumplimiento de las profecías en Jesucristo y el cumplimiento de profecías del Nuevo Testamento, particularmente de Apocalipsis, en las naciones engañadas que los rodea.

 

 

PS  Porque, ¿qué aprovechará al hombre dedicar mucho tiempo al estudio de la misión de los “cuatro ángeles”, determinar el significado de los “cuatro vientos” o identificar a los ciento cuarenta y cuatro mil, si no tiene él mismo el sello del Espíritu Santo por no haber aprendido las enseñanzas más fundamentales del evangelio? Que referido “sello” se obtiene mediante oír “la palabra de verdad, el evangelio de… salvación” (Efesios 1:13-14), y obedecerlo, lo cual quiere decir no solo creer en Jesucristo como el Mesías sino también arrepentirse y ser bautizado (sumergido en agua) de acuerdo con el propósito fijado por Dios, a saber, “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38; 22:16; 1 Pedro 3:21; Marcos 16:15-16). Ordenemos sabiamente prioridades con el fin de alcanzar salvación eterna.