"Vestirse las hermanas de la congregación con ropa decorosa, con pudor y modestia"

    Carta abierta para todas las hermanas de la Iglesia de Cristo

              El ferviente deseo nuestro es que la Iglesia de Cristo brille tanto por la santidad de sus miembros como por la pureza de su doctrina y la excelencia de sus obras evangelísticas y benévolas.

              Sin la santidad , " nadie verá al Señor ." (Hebreos 12:14) Toda persona que juzga espiritual­mente sabe que la vestidura bien puede reflejar la virtud divina de la santidad o empañarla.

              Hay unas modas totalmente aceptables para la mujer cristiana, por ejemplo: el traje que llega hasta las rodillas, o la blusa con falda que llega hasta las rodillas. Estas modas son decorosas y modestas, conforme a las normas establecidas en 1 Timoteo 2:9-10 y 1 Pedro 3:3-4. Queremos recomen­dárselas como el estilo de atavío que más armoniza con los principios de la santidad y de la conducta irreprochable.

              A toda mujer cristiana le exhortamos a presentarse en nuestras reuniones y actividades vestida de acuerdo con las directrices del Espíritu Santo. “Las mujeres se atavíen de ropa decorosa , con pudor y modestia ; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.” (1 Timoteo 2:9-10)   “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.” (1 Pedro 3:3-4)

              No pocas modas corrientes causan tropiezos. Algunos miembros de la propia iglesia se escandalizan. También algunas visitas, quienes vienen, observan y no vuelven. En tales casos, aplican las exhortaciones de Pablo en Romanos 14:13 y 15: "Decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. No hagas que por la comida tuya (vestidura, etcétera) se pierda aquel por quien Cristo murió."

 Cintura, abdomen y ombligo descubiertos

              Señalamos un tipo particular de moda que desaprobamos: la que descubre la desnudez de la cintura o del abdomen, enseñando el ombligo . Tal clase de moda llama la atención al cuerpo físico, restando del ambiente espiritual de la congregación. Tiende a despertar el interés en lo carnal, a provocar miradas o pasiones sensuales. Por esta razón, censuramos su uso en las mujeres maduras y apelamos a las madres cristianas a no permitir que sus hijas la usen.

            "Acomodando lo espiritual a lo espiritual " (1 Corintios 2:13), y no lo carnal a lo espiritual , ni tampoco lo espiritual a lo carnal , toda doncella bautizada y toda dama cristiana que sabe "discernir espiritual­mente" (1 Corintios 2:14), comprenderá la importancia de este asunto, tomando las medidas necesarias para quitar al adversario toda "ocasión de maledicencia." (1 Timoteo 5:14) Siempre tendrá presente el hecho de que el "templo", o "casa de oración", de la iglesia es un lugar santificado para obras espirituales y que los feligreses se congregan allí con propósitos solemnes de índole celestial. No es un lugar cualquiera , por ejemplo, parecido a un coliseo o un campo deporti­vo, una fábrica, una oficina de negocios, o una tienda, ¡ni mucho menos a una sala de exhibición de modas, cualquier salón de placeres mundanos o una playa! Mas bien, se trata de un lugar dedicado al servicio del Dios de santidad. Por lo tanto, le incumbe a los asistentes, tanto a hombres como a mujeres, ataviarse, no como la gente mundana y de farándula suele vestirse, sino con el pudor, la modestia y la dignidad espiritual que son los rasgos de todo cristiano maduro.

            Hermana, si usted está pensando, andando y viviendo "conforme al Espíritu" (Romanos 8:2-10), este tema no le será causa de ningún disgusto u ofensa. Ni debemos permitir que sea entre nosotros los cristianos asunto de controver­sias. Al haber dos caminos , como los que hay en el caso de las modas, (1) uno seguro y libre de tropiezos; (2) el otro, dudoso y lleno de escabros, peligros y ofensas, la decisión sabia y correcta   es fácil. Tomémosla para el bien de la obra de Cristo y de nuestra propia salvación.

            Su aportación espiritual a nuestra congregación es sumamente importante. Le instamos a seguir fielmente las pisadas del Maestro hasta llegar a las puertas de la ciudad celestial donde todos los santos podremos disfrutar de inmortalidad en el Paraíso de Dios.

                                                                          Sus servidores en Cristo,

                                                                          Los encargados de la congregación

            (Preparado por Homero Shappley de Álamo )

 

DHTML Menu By Milonic JavaScript