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Muchos recursos en esta Web para obreros del Señor

Doctrinas, actitudes y modas dañinas traídas, o importadas, de otras tierras a la iglesia de Cristo

Cada país o cultura tiene sus costumbres de comportamiento, modas, etcétera. Importar, llevar o implantar las prácticas de distintas culturas no lo hace el obrero sabio del Señor Jesús.
Cada país o cultura tiene sus costumbres de comportamiento, modas, etcétera. Importar, llevar o implantar las prácticas de distintas culturas no es tarea o negocio del obrero del Señor Jesús.

Subtemas:

-Hombres respetables; damas y doncellas honradas.

-¿Chiapas o Texas?

-¿Está usted importando influencias culturales dañinas?

-¿Estudió usted en otro país?

-¿Libertad o libertinaje?

-¿Bebe usted del "Cáliz del Libertinaje"?

-Estimado obrero procedente de otro país, ¿qué influencias trae usted en su bagaje?

-"¿Puros neófitos, visionarios o aventureros?"

-Publicaciones, radio y televisión: las influencias que traen.

-¿Quién se atreve a dictar normas éticas-morales para la iglesia universal?

-Consejos de Máximo García Ruíz para su hija referente a cosas lícitas y cosas que no convienen.

-Invitación a lo sensual y lo mundano.

-"Living la vida loca."

-¿Sacrificaremos nuestro testimonio y la obra del Señor sobre el altar mundano de las costumbres humanas, en nombre de las libertades civiles mal interpretadas?

-¡No hay pecados "lícitos"! Modas ilícitas (pecaminosas).

El sabio obrero espiritual toma en cuenta no solo las religiones más populares del campo escogido para sus labores, sino también la cultura local, inclusive los prejuicios y los tabúes sociales. Al haberse criado en el mismo lugar donde evangeliza, se habrá empapado de tales conocimientos desde la niñez. Al ser oriundo de otro lugar, debe observar, escuchar e inquirir hasta que esté lo suficientemente orientado como para no ofender innecesariamente las sensibilidades de quienes le presten oído.

Hombres respetables; damas y doncellas honradas.

¿Cómo se visten los hombres respetables del campo escogido? ¿Acaso habrá ciertas prendas de vestir, o determinados colores, que caracterizaran, como sucede en algunos países y culturas, a los que se arremeten contra el código ético-moral-social establecido? ¿Qué concepto se tiene del siervo de Dios que vista ropa casual cuando sale a evangelizar o suba al púlpito? Y, ¿qué si usa el pelo largo, o la barba abultada? ¿Cómo se visten las damas y las doncellas honradas? ¿Qué significa entre ellas (las honradas) el uso de mucho maquillaje? ¿De modas diseñadas y confeccionadas en París, Londres, Nueva York o Los Ángeles? ¿De pantalones? ¿De faldas cortas? ¿De escolte bajo? ¿De muchas prendas?

¿Chiapas o Texas?

El obrero que está predicando en, digamos, el estado de Chiapas (México) estará desenvolviéndose dentro de un ambiente cultural-social-religioso-económico distinto, en algunos aspectos, quizás marcadamente distinto, al de, pongamos, Houston, Texas, o Los Ángeles, California. Si es entendido y astuto el obrero, y lo será si tiene “inteligencia espiritual” (Colosenses 1:9), dará mucha importancia al ambiente que se respira en Chiapas, sabedor también de que aun en Chiapas encontrará variaciones y anomalías. Para su ministerio en Chiapas, ¿qué importa lo que aprueben, o desaprueben, en Houston? Más bien, es de vital importancia lo que es aceptable, o lo que escandalice, en Chiapas. Al fin y al cabo, ¡Chiapas es su campo de labor, y no Texas o California!

Poco maduro y poco espiritual será el obrero que piense como sigue: “Yo sé que en Houston los hombres visten pantalones cortos, y la sociedad no los censura. Por lo tanto, si quiero vestir pantalones cortos para ir a repartir folletos y predicar aquí en Chiapas, pues ¡lo haré, opine lo que opine la gente de estos contornos! Sé que allá las mujeres y las jovencitas visten ropa que aquí se tiene como indecente, pero allá no las censura la sociedad. Por lo tanto, si mi mujer e hijas quieren maquillarse, adornarse y vestirse de acuerdo con las normas aceptables en Houston, se lo permitiré".

            Cabe hacerle unas preguntas a tal obrero, por ejemplo: Don Predicador,

-¿Sabe usted dónde se encuentra?

-¿Está usted en Houston, Texas, o en Chiapas, México?

-¿Dónde se encuentra su familia? ¿En Texas, o Chiapas?

-¿A usted le importa más lo que piensan y hacen allá que lo que piensan y hacen en Chiapas?

-¿Por qué el empeño suyo de enseñar en Chiapas las normas éticas-morales de Texas?

-¿Acaso serán superiores, más espirituales y más elevadas las de Texas que las de Chiapas?

-¿Cómo pretende ganar el respeto y la confianza de las personas honradas de Chiapas si fríamente hace caso omiso cuando de sus normas, costumbres y opiniones se trata? ¡Ni el mismo Pablo se atrevía a proceder de tal modo entre los muchos pueblos a quienes anunció con gran éxito el evangelio! Y, ¿por qué con tanto éxito? En parte, porque "se hizo siervo de todos para ganar a mayor número". Porque se hizo judío a los judíos, gentil a los gentiles, y "débil a los débiles". Escribe: "A todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos" (1 Corintios 9:19-22). Sabía que gozaba de libertad en Cristo (Gálatas 5:1), y que todo le era lícito (1 Corintios 10:23), pero también entendía que no todo le convenía, como, por ejemplo, echar a un lado o despreciar soberbiamente las circunstancias culturales-sociales que le rodeaban y que variaban de lugar en lugar, de pueblo en pueblo y de país en país.

Estimado siervo del Señor, ¿está usted importando influencias culturales dañinas?

Entre los deberes del obrero espiritual y su familia, no figura, reiteramos, no figura el de traer influencias culturales-sociales-morales del extranjero que resulten dañinas para la causa de Cristo. Su "negocio" no es el de importar costumbres, modas o estilos de vida que sean conflictivos con las normas locales, causando ofensas y enajenaciones.

¿Estudió en otro país?

En muchos casos, el evangelista o maestro ha estudiado en otro país. Allá observa otras costumbres y tradiciones. Aprende que en otros lugares se piensa y se vive conforme a filosofías y normas distintas a las de su patria natal. Se ensancha notablemente su visión del planeta Tierra con sus muchas nacionalidades y culturas. Terminados sus estudios, y de regreso a su patria con la encomienda de evangelizar, lleva en su corazón este nuevo conocimiento, estas nuevas experiencias. De haber abrazado la cultura del país de sus estudios, quizás la cargue consigo también, lo cual pudiera ocasionarle interminables problemas, choques y fracasos en sus ministerios. Para no causar complicaciones innecesarias, tropiezos al granel, torpezas y escándalos, el perspicaz y sabio obrero espiritual tendrá bien claro lo siguiente: ¡Enseñar una nueva cultura no es su deber sino enseñar el evangelio! ¿Desea liberar a su propio pueblo de muchas trabas sociales-morales-filosóficas-religiosas fundadas en la ignorancia y la superstición? ¿Qué poder más eficaz para lograrlo que el evangelio puro de Jesús?

¿Libertad o libertinaje?

Que conste que las "nuevas culturas" de algunos países progresistas liberan al individuo no solo de muchas restricciones y tabúes perjudiciales sino ¡también de casi toda responsabilidad moral! No practican la libertad sana dentro del marco de la conducta moral responsable y escueta, sino que practican el puro libertinaje! En cambio, Cristo, mediante la Verdad pura, que es, en su esencia, libre de cualquier influencia cultural, es decir, está por encima de y aparte de toda cultura humana, nos otorga la libertad sabia que concede Dios, sin derrumbar todas las barreras contra la conducta inmoral, amoral, egoísta y anárquica. Y lo hace sin tumbar los muros que delimitan las fronteras entre los Reinos del Bien y del Mal.

¿Bebe usted del “Cáliz de Libertinaje?”

¡Ah, pero cuidado, querido obrero del Señor! ¡No pocos líderes espirituales beben del “Cáliz de Libertinaje” sin identificar, correctamente, su contenido! El que bebe se embriaga. El que bebe quiere que otros beban con él. Que su esposa e hijos beban con él. Que la iglesia beba con él. Que los demás líderes espirituales beban con él. No le agrada beber a solas. Querido obrero, ¿no estará pensando llevar a los campos de evangelismo la bebida burbujeante, deliciosa para el paladar, pero mortífera para el alma, que contiene el “Cáliz de Libertinaje” que le ofrecen las culturas demasiado liberales y corruptas?

Considérelo bien. ¿No se da cuenta usted que las culturas liberales en extremo no enseñan a distinguir entre el bien y el mal? Según la filosofía ética-moral en la que se apoyan, ¡ya no existe el mal! ¡Ni habrá juicio! ¡Ni hay infierno! "Haga todo cuanto le venga en gana. Vístase como quisiera. En la calle, en el trabajo, aun en la congregación. Use drogas, beba alcohol, fume, si quiere. Si le gusta, si a usted le agrada, entonces ¡no es malo para usted! Al contrario, es bueno, porque le gusta y le satisface. ¿Quiere convivir con una mujer sin casarse con ella? Hágalo. Eso no es malo. ¿Fornicación? ¿Homosexualismo? ¡Olvídese! Ya no se cree en los "tabúes" sexuales de antaño. ¡Nos libramos de ellos! Vivimos tiempos modernos. Cualquier estilo de vida es bueno, con tal que satisfaga al que lo sigue." Este es el mensaje de las "nuevas culturas liberadas". ¿Está usted dispuesto a aceptar referido mensaje en su totalidad? Seguramente, no lo abrazará todo sin reservas, ¿correcto? Entonces, ¿quizás una parte, sí? ¿Acaso la libertad que se concede de usar tanto el hombre como la mujer ropa indecente? O, ¿será que ya no hay tal cosa como modas indecentes, pues la que es indecente para uno, no lo es para otro, pese a que inflame lujurias? ¿Qué está sucediendo? ¿Ya no hay “excesos”, porque lo que es exceso para uno no lo es para otro? Además, como aleccionan sin cesar, “¡ninguno de nosotros no debe juzgar en nada a las demás personas"! Sin embargo, querido lector, el "sentido común" nos susurra que tales normas son fatulas, absurdas, ilógicas; que inducen la degradación en el individuo, la familia y la sociedad; que desembocan en el caos moral y social. Tristemente, al Señor Sentido Común ¡ya muchos le pusieron una venda en la boca! No habla. ¡Ni siquiera susurra!  

Estimado obrero procedente de otro país, ¿qué influencias trae usted en su bagaje?

Seamos sensatos e imparciales en nuestros razonamientos y conclusiones. En algunos casos, los obreros que vienen de otros países traen influencias dañinas, las que suelen fluir, tal cual unas emanaciones sulfúricas, de culturas donde se tolera todo, hasta la podredumbre de la "libertad sexual" (fornicación, adulterio, homosexualismo, lesbianismo e incesto) y la pornografía, todo sin censura. Nuestro deber es resistir esas influencias maléficas. Jamás debemos correr para abrazar con entusiasmo las costumbres traídas del extranjero si las mismas ...

-Socavan nuestra rectitud...

-Manchan nuestra santidad...

-Ponen en peligro nuestra labor evangelística y...

-Contaminan las congregaciones que levantamos.

No debemos deleitarnos en la conducta de los “liberados”, imitándola, si referida conducta es cuestionable y ofensiva.

“¿Puros neófitos, visionarios o aventureros?”

No todo obrero que viene del extranjero es espiritual, honesto, sobrio, de conducta intachable, prudente y puro. Algunos son puros neófitos. Otros, visionarios cuyos pies no pisan las duras realidades de la vida. Otros, simplemente son aventureros con pretextos de ser "ministros". No pocos arrastran tras sí, quizás sin estar conscientes de ello, influencias dañinas de las culturas donde se criaron. No se adaptan, ni saben ajustar su mensaje y su forma de trabajar al ambiente del campo escogido. ¡Siguen viviendo, enseñando y predicando como si nada se hubiese cambiado sino su dirección postal! Lejos de envidiarles su estilo de vida y trabajo, y lejos de querer imitarlos, debemos tenerles lástima e intentar orientarlos. Entre ellos, no faltan quienes se enredan en líos matrimoniales, se divorcian y caen en adulterios con alguna mujer inconversa de la población local, o, peor aún, ¡quizás con una hermana de la misma iglesia! Al proceder de tal manera, dan prueba fehaciente de su poca espiritualidad, como también de su debilísimo compromiso para con el Señor y su pueblo, la iglesia.  

Publicaciones, radio y televisión.

Las influencias dañinas procedentes de culturas decadentes pueden introducirse no solo como parte del equipaje de los obreros y sus familias que se trasladan de un país a otro, sino también a través de publicaciones y otros medios de comunicación de nuestra hermandad. Por lo tanto, el obrero aprobado delante de Dios (2 Timoteo 2:14,15) analiza objetivamente todo escrito sobre temas éticos-morales preparado por miembros de la iglesia, preguntándose: ¿Qué tan cierto es esto que el hermano, o la hermana, escribe? ¿Es bíblico? ¿Me fortalece, o me debilita? ¿Me libera, o me empuja hacia el libertinaje? ¿Introduce elementos perjudiciales de otras culturas? ¿Cómo afectará a la iglesia local si se enseña aquí donde trabajo? Se hará las mismas preguntas referente a los estudios o los programas preparados por otros obreros para la radio y la televisión.

¿Debemos desconfiar totalmente de los hermanos que escriben para la hermandad, graban mensajes para la radio o confeccionan videos? Claro que no. Pero, son falibles, y pueden, aun sin darse cuenta, ser los portadores de influencias dañinas que hacen mermar, aun decaer notablemente, la espiritualidad del obrero local, de su familia y de la iglesia local; influencias que manchan la túnica de la santidad; influencias dañinas que sutilmente presionan y llevan hacia el precipicio del libertinaje; influencias dañinas que son como gérmenes infecciosos que enferman a los que se contagian, debilitándolos y haciéndolos caer en la sombra de la muerte espiritual.  

¿Quién se atreve a dictar normas éticas-morales para la iglesia universal?

El obrero sabio que trabaja en la obra del Señor en Texas, o California, o España, o Francia, o dondequiera que sea, jamás se atreve a dictarle a otro obrero, o a una congregación particular, digamos en Chiapas, o en cualquier otro lugar, pautas éticas-morales. No dirá: "Aquí las hermanas usan lo más nuevo en modas, se pintan y se recortan como las modelos de cine y de televisión, etcétera. Por lo tanto, las hermanas de "allá" pueden hacerlo también. Es más, ¡deben hacerlo"! ¿Que “deben hacerlo"? Asombrosamente, hay quienes se atreven a expresarse de tal manera. Pero, ¿quién de entre nosotros los obreros del Señor tiene derecho de hablar con semejante osadía o autoridad? ¿Que “pueden hacerlo, que están en la libertad de hacerlo"? De cierto, este consejo lo pronuncian algunos líderes de la iglesia. Pero, estimamos al apóstol Pablo más sabio que ellos, y más espiritual. Dice: "Todas las cosas me son lícitas, pero no todas convienen" (1 Corintios 6:12). Entonces, técnicamente estamos en la libertad de hacer cualquier cosa que quisiéramos, pero la pregunta clave sigue siendo: ¿Conviene? ¿Conviene? Razonemos: Lo que tal vez no sea tropezadero en Houston o Los Ángeles, quizás cause grandes escándalos en Chiapas, Nicaragua o Panamá. No “conviene” ninguna cosa que haga tropezar o caer a otros. Entonces, ¿por qué la insistencia insensata de traer, de implantar o de imponer costumbres, tradiciones o códigos éticos que hacen tropezar? “¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!” (Mateo 18:7) “Decidid no poner tropiezo u ocasión de caer el hermano.” (Romanos 14:13)

Consejos de Máximo García Ruíz para su hija referente a cosas lícitas y cosas que no convienen.

Referente a cosas lícitas y cosas que no convienen, Máximo García Ruiz escribió a su hija: "Debes abrir bien los ojos. Ser consciente y dar a cada cosa su nombre. El que le corresponde. Saber que hay cosas lícitas, o dicho con otra palabra, permisibles, y otras que no lo son; y que algunas de esas cosas que son lícitas de acuerdo con la tabla de valores del `mundo' no lo son a los ojos de Dios. Y aún más, que algunas, aun siendo lícitas, no convienen, y no convienen porque no edifican, ni son motivo de inspiración, ni producen aliento, ni alegría, ni paz." (Cartas a mi hija. Editorial Irmayol. Madrid. Página 15) Excelente consejo este, tanto para jóvenes como para todo cristiano, y máximo para los predicadores quienes deben poder distinguir bien entre cosas lícitas y cosas que no convienen.

Invitación a lo sensual y lo mundano. Hno. García, de recibir su preciosa hija la siguiente invitación, ¿qué sería su consejo, su reacción? Copiamos; no inventamos.

“Conferencia de Mujeres”

Iglesia de Cristo de Puerto Rico

Muelle # 10 del Viejo San Juan

Domingo, 4 de Noviembre, 2001, 6:30 p.m.

Estudiantes y adolescentes: $5.00.

Pre-adolescentes: $4.00.

Adultos: $10.00.

“Coctel de Bienvenida a las 6:00 p.m.”

Incluye: Charlas, bailes, canciones, modelaje .

Dorso de la hoja:

-Gráfica de un grupo de mujeres que bailan y gesticulan sensualmente.

-En la parte superior de la gráfica aparecen las palabras de Cristo:

“Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia.”

-En la parte inferior, saltan a la vista tres palabras en letra grande:

“¡living la vida!”

¡Se le quedó la palabra “loca!” “¡Loca!” es la palabra que completa la famosa canción “¡Living la vida loca"! Espiritualmente “loca” es la mujer que confeccionó esta invitación; desquiciadas espiritualmente las que la aceptan; desatinada la iglesia que la apoya; fuera de sus cabales los líderes de tal iglesia.

¡El mundo, el pecado, Satanás metido en la iglesia! La cultura corrupta imponiéndose en la iglesia a través de mujeres corruptas que se atreven a llamarse “cristianas”. Influencias culturales destructivas sueltas como un torbellino voraz en el seno de la iglesia. “Coctel” (implica bebidas embriagantes), bailes, canciones, modelaje”, –“living la vida”-   para “cristianas”, ¡aun para pre-adolescentes! “¿Living la vida?” El Espíritu Santo dice: “Pero la que se entrega a los PLACERES, VIVIENDO está MUERTA” (1 Timoteo 5:6).

“¿Iglesia de Cristo de Puerto Rico?” ¿Qué iglesia abraza y promueve tanta mundanalidad, tanto sensualismo? Quizás la del movimiento “Boston-Crossroads”. De cierto, las congregaciones legítimas de la iglesia del Señor en Puerto Rico no auspician ni comparten tales actividades carnales.

¿Sacrificaremos nuestro testimonio y la obra del Señor sobre el altar mundano de las costumbres humanas, en nombre de las libertades civiles mal interpretadas?

Cuando de "exportar" o "importar" costumbres culturales se trata, andemos todos con mucha “inteligencia espiritual”. Nuestro "negocio" no es el del intercambio de culturas, ni debemos figurar en la vanguardia de quienes promueven tal intercambio. La experiencia y el sentido común nos enseñan que no conviene al predicador y su familia ser los primeros en abrazar y usar todo lo más nuevo en cuestión de modas, recortes y formas de entretenimiento. En estos asuntos, más nos vale ser conservadores que demasiado "liberados"; que nos tengan como resguardados y prudentes que atrevidos, irresponsables ante la sociedad local o sin criterio ético-moral constante. ¿Sacrificaremos nuestro testimonio y la obra del Señor sobre el altar mundano de las costumbres humanas, todo en nombre de la "libertad" del individuo, de la muy alabada pero muy abusada “libertad de expresión”? Nos conviene meditar profundamente sobre el consejo del apóstol Pablo cuando dice:

-"Mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles." (1 Corintios 8:9)

-También escribió: "Solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne." (Gálatas 5:13)

-Añade el apóstol Pedro: "Como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios" (1 Pedro 2:16).

-El mismo apóstol Pedro también señala a los que "les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción" (2 Pedro 2:19). Este tipo de libertad es precisamente el que exportan culturas sensuales, hedonistas y materialistas: la libertad de corrupción, que es, a su vez, la corrupción de la libertad.

 

¡No hay pecados “lícitos”!

Modas ilícitas (pecaminosas).

Demás es decir que la auténtica "libertad" que disfrutamos en Cristo no admite pecados. Todas las culturas humanas suelen encerrar costumbres y prácticas pecaminosas por naturaleza. En el caso de las modas ...

-Si estas causan lujurias...

-Promueven el sensualismo...

-Contribuyen a que haya más abusos sexuales, más fornicación, más adulterio y más divorcios...

-Si fomentan la pornografía...

-Si ejemplifican los gustos degradantes de segmentos rebeldes de la población, de ciudadanos sin moral y sin conciencia...

entonces, debemos rechazarlas sin titubear, porfiar, justificar o encubrir, ya que se trata de lo que pertenece al reino del Mal.

En esto meditemos también: Cuando Pablo afirma: "Todas las cosas me son lícitas", entre esas "cosas... lícitas" no se contemplan las que son, por naturaleza, pecaminosas. No es lícito, en ningún momento, matar, hurtar o adulterar. ¡Tampoco lo es usar modas de la categoría arriba indicada! ¡El pecado no es "lícito" para el siervo de Dios! Para él y su familia no es “lícito” hacer tropezar a otras almas. El buen ministro de Jesucristo, lejos de aliarse ilícitamente con los enemigos de Dios, huye del pecado. (2 Timoteo 2:22)  

Conclusión

En síntesis, el obrero fiel, sabio y eficaz en los ministerios espirituales, se preocupa por el ambiente ético-moral-social-religioso del campo que ha escogido para sus labores en el Reino de Dios. No traerá, ni admitirá, influencias dañinas de otros lugares del mundo. Su misión no es introducir nueves culturas sino promulgar las buenas nuevas.

                                                  Escribe el peregrino espiritual Homero Shappley de Álamo .

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