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El buen tesoro que trae el buen ministro de Jesucristo

El mal tesoro que trae el mal ministro
 

Buenos ministros de Jesucristo

Curso de capacitación espiritual para distintos ministerios

TEMA

Escudriñando el tesoro que trae cada ministro de Jesucristo

 “Si clamaras a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallaras el conocimiento de Dios.” (Proverbios 2:3-5)

Parte 2 (de 3)

El pobre tesoro que trae el mediocre ministro


www.dailymail.co.uk

 

I.  El pobre tesoro del ministro "Don Dimas Mediocre".

A.  “Mediocre”, el apellido extraño del siervo Dimas, resulta enteramente apropiado pues a menudo él es negligente, indiferente, irresponsable y vago, demostrando falta de preparación, seriedad, compromiso y consagración en sus ejecutorias.

B.  Siguiendo el sabio consejo de Salomón, estamos escudriñando tesoros, teniendo delante de nosotros en este instante el que trae el ministro Dimas Mediocre. Esta caja que contiene su tesoro es comparativamente pequeña. Pues bien, casi nunca conviene juzgar por las apariencias. De cierto, algunos tesoros de gran valor vienen en cajas pequeñas. Sin embargo, en este caso estoy pensando que “Caja pequeña” signifique acaso “Poco o pobre tesoro”. También razono, expresando mis pensamientos sin ánimo alguno de ofender sensibilidades, que poco valor tiene el siervo que poco tesoro trae. ¿Qué opina usted? Si trae poco, pues poco podrá compartir con los demás seres humanos.

C.  Abramos la caja. Efectivamente, estamos echando un vistazo por encimita, y vemos que no solo es poco el tesoro sino también de pobre calidad. Es más, este servidor está pensando que esto ni siquiera merece catalogarse de "tesoro", ya que a primera vista las cosas que palpamos lucen baratas. Veamos. ¿Qué cosas trae Don Dimas Mediocre?

1.  Bueno, aquí tenemos un bulto maltrecho con una identificación que lee "Estudios y mensajes". ¿Conque estos son los estudios y mensajes que acostumbra presentar el dueño del bultito a la congregación o quizá en hogares? ¿Se fija en las condiciones pésimas de este bulto? Guayado y manchado. Amado, ningún ministro competente del Señor anda con cosas sucias, bien sea bulto, maletín, bolsa, zapatos o ropa, ¡ni mucho menos con reputación sucia o guayada! Pero, veamos, ¿Qué contiene este bulto?

a)  ¡Ah!, una libreta de apuntes. Dice: "Notas para menzajez". ¿El vocablo "Mensajes" mal deletreada, con dos zetas en lugar de eses? Estamos abriendo y ojeando la libreta del siervo Dimas. Encontramos abundancia de palabras mal deletreadas y garabateadas. Muchas tachaduras. Un tipo de bosquejo que no sigue ningún patrón claro. Bien breve. Demasiado incompleto para ser realmente útil. Certeramente, no es el producto pulido de mucho estudio, revisiones, correcciones o ampliaciones. Más bien, la impresión es la de algo fabricado a la ligera. Reflexionamos que bastante tiempo y trabajo se requieren para adquirir el tesoro de un bosquejo bien preparado, el cual enriquece no solo al ministro que lo hace suyo sino también a los que escuchan el mensaje o clase en él basado.

b) ¡Eh, eh!, ¿qué es esto? Pues, ¡un dibujito! Pero, nada tiene que ver con el mensaje bosquejado en esta página de su libreta. Nuestro querido Dimas es artista, pero su obra artística pertenece a la misma categoría que sus bosquejos. ¿Por qué adorna Dimas su libreta con dibujos? A lo mejor se distraiga o se aburra durante la confección de sus bosquejos, entreteniéndose con estas caricaturas.

c)  Al seguir escudriñando esta libreta, observamos que contiene pocas ideas para mensajes o estudios. Entre las páginas escritas vemos muchas páginas en blanco.

d)  Con sobrada razón, los miembros de la congregación donde predica el hermano Dimas califican de "pobre calidad" o "bien flojos" sus estudios y mensajes.

2.  ¡Oh!, pero en el bulto encontramos otro librito. Su título es: "Bosquejos para sermones". ¿Quién es el autor? Pues, no el hermano Dimas sino ¡el Reverendo Yiyi Brincoteo! ¡Asombroso! Y he aquí otro libro. "Comentario sobre el Nuevo Testamento" por el Evangelista Luisito Palauwi Maranato. ¡Inaudito! También encontramos una Biblia en el bulto de Dimas. ¿Qué versión prefiere él? ¡Ay bendito! Una Biblia Scolfield. ¿No sabe Dimas que mediante los comentarios añadidos por Scolfield a esta Biblia se enseña, entre varios errores, el premilenialismo?

a)  Estos tres libros constituyen evidencia irrefutable de que Dimas recurre a fuentes sectarias para algunos de sus mensajes. Indiscutiblemente, esto significa que él se está contaminando con doctrinas erróneas. ¿Qué le pasa a Dimas? ¿Acaso encuentra “fatiga de la carne” el "mucho estudio" (Eclesiastés 2:12) requerido para la preparación de buenos mensajes bíblicos y estudios sanos? Por su vagancia, neciamente se vale de libros o manuales sectarios, los que traen interpretaciones falsas que corrompen a los oyentes.

b)  ¡Ay de tal siervo ocioso! En busca de ideas para sus intervenciones, lee los escritos de pentecostales, evangélicos o protestantes, y ¡cuidado que no se trague sus doctrinas sobre “adoración avivada, rapto, reino milenario en la tierra”, etcétera! Luego, para colmo, inculca a los ingenuos de su congregación estas doctrinas dañinas.

3.  Aguarde. Hay otra cosa en este bultito. ¡Una bolsita de migajas! Pues, ¡esto sí, es el colmo! ¿Migajas para la congregación? Don Dimas, ¿es esto lo mejor que puede usted traer para los hermanos hambrientos? Puntitos triviales. Lecciones superficiales. Con tal dieta, puede darlo por asentado: se enflaquecen las almas de los pobres hermanos, muriendo de hambre y sed espiritual.

a)  Amado, ¡ni siquiera los pajaritos sobreviven con una dieta de solo "migajas"!

b)  En cuanto a nosotros los cristianos, necesitamos "la leche espiritual no adulterada" (1 Pedro 2:1) de las doctrinas fundamentales bien explicadas y el "alimento sólido" (Hebreos 5:14) de las enseñanzas más avanzadas, las que hacen crecer y madurar al alma. Pero usted, hermano Dimas, todo lo que tiene que ofrecernos son ¡migajas! ¡Cosa vergonzosa tanto para la iglesia como para usted!

D.  Además del bulto que acabamos de examinar, ¿qué más trae el siervo Mediocre en su tesoro? Veamos. Una caja llena de…

1.  ¡temas políticos!

2.  ¡chistes!

3.  ¡cuentos!

4.  ¡chismes!

5.  ¡vanas palabrerías!

a)  ¡Cosas baratas todas estas! Bagatelas, y peor. Perjudiciales y dañinas en extremo.

b)  ¿Quién se atreve a traer cosas semejantes para la iglesia del Señor, la cual no es de este mundo, siendo espiritual, y no una entidad política o mundana?

c)  ¿Quién tiene la osadía de llevar estos temas a los hogares de cristianos o a personas no convertidas al Señor? Solo el siervo de mediocre espiritualidad, compromiso o preparación.

E.  Nuestra evaluación objetiva del tesoro de Dimas es la siguiente: en definitiva, lastimosamente, no hay casi nada de valor. Quizás estas cosas sean para él todo un tesoro, pues hay quienes no saben distinguir entre prendas valiosas y prendas baratas. Pero la triste realidad es que su "tesoro" consiste de algunas cosas de poco valor, como además de algunas totalmente carentes de valor.

 

 

 

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