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Lista de escritos en esta Web sobre el Milenio

Lista de escritos en esta Web sobre la Segunda Venida de Cristo

Apocalipsis: análisis de las profecías y visiones. Comentario ilustrado equivalente a 1,100 páginas tamaño carta..

¿Reino milenario en la tierra física después de la Segunda Venida de Cristo?
Desmenuzamos 2 Pedro 3:11-14.

El valle de los huesos secos de Ezequiel 37

La tierra nueva de Isaías 65

 

"Tierra nueva"

¿Será esta "tierra nueva" prometida el mismo planeta Tierra "renovado" o un mundo totalmente diferente?

Lector pide clarificaciones acerca de lo que enseñamos en torno a la eventual destrucción total del planeta Tierra material.

2 Pedro 3:11-14; Génesis 1:26-28 e Isaías 65:21-23


 

Luces aurorales sobre el Polo Sur del planeta Tierra. Esta fotografía fue tomada por el astronauta Douglas Wheelock, que describió la escena majestuosa "como pinceladas de la mano del Maestro". 01 de abril de 2010. www.msn.com El Señor Jesucristo "transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas" (Filipenses 3:20-21). Desde luego, por el mismo poder él puede transformar el planeta Tierra material nuestro, una porción del cual se ve en la fotografía, para que sea semejante a las esferas celestiales que él habita, juntamente con su Padre y los santos ángeles. El mundo nuevo que Dios está preparando para los salvos se llama, metafóricamente, "tierra nueva" (2 Pedro 3:13).

El lector que pide clarificaciones leyó primero el siguiente estudio. "¿Reino milenario en la tierra física después de la Segunda Venida de Cristo? Desmenuzamos 2 Pedro 3:11-14.."

Escribe: “Quisiera consultar algo que no tengo muy claro, y es que usted explica con la Biblia que la tierra será destruida basándose en 2 Pedro 3:11-14, sin embargo allí el apóstol dice 'una nueva tierra', y también Apocalipsis 21:1 dice 'nueva tierra'.”  

-Algunas clarificaciones. Entiendo que “tierra”, en la expresión “nueva tierra”, hace a no pocos estudiosos de estos temas pensar en el mismo planeta Tierra material que habitamos en la actualidad. De ahí deducen que nueva tierra” quiere decir que este mismo planeta material será “renovado”, permaneciendo eternamente como “tierra material”, pues los textos bíblicos dicen “tierra”, y no dicen “un nuevo planeta” o “una nueva morada totalmente distinta en sustancia y apariencia a la tierra material”.

1.  Hasta el momento, mi convicción personal es que “tierra”, en la expresión “nueva tierra”, se usa metafóricamente. O sea, “tierra” se utiliza para representar la futura morada eterna de las almas salvas. Su uso es simbólico, figurado, y por lo tanto, no se trata, a mi entender, de esta misma “tierra material renovada”, sino del lugar que Jesucristo está preparando para los salvos, comoquiera sean la sustancia, forma y apariencia de aquel lugar.

2.  Las metáforas abundan y sobreabundan en la Biblia. En nuestro lenguaje, “cuerpo”, tal cual “tierra”, identifica, literalmente, una creación material. Mi cuerpo es el ser físico, de carne, huesos y sangre, que me sirve como “morada terrestre” o “tabernáculo” (2 Corintios 5:1). Pero, en la Biblia “cuerpo” también su utiliza metafóricamente. Dios dio a Cristo “por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo(Efesios 1:22-23). La iglesia no es el cuerpo literal de Jesucristo sino su cuerpo espiritual.

-A propósito, “tabernáculo”, en 2 Corintios 5:1, es un ejemplo clásico del lenguaje metafórico. Tabernáculo. (en hebreo, ojel que significa tienda; y miscan que significa morada). Tienda de campaña, santuario portátil que cobijaba el arca del pacto. Sirvió a Israel desde su construcción en el Sinaí (Éx 19.1), hasta la construcción del templo de Salomón.” (Diccionario ilustrado. “iLumina.” Mi cuerpo físico no es, literalmente, una “tienda de campaña”. Pero, su representación figurativa como tal es sumamente apropiada, por ser el cuerpo físico una morada provisional, temporal y bastante frágil.

Pues bien, si “cuerpo”, “tabernáculo” y muchos vocablos semejantes pueden representar otras cosas esencialmente distintas en composición, sustancia o apariencia, ¿por qué no el vocablo “tierra” en la expresión “nueva tierra”?

3.  Allá en el cielo, a la diestra de Dios el Padre, Jesucristo ocupa un cuerpo “celestial” (1 Corintios 15:47-48), el cual se describe como “el cuerpo de la gloria suya” (Filipenses 3:20-21). ¿Es material el cuerpo glorificado que posee el Señor Jesucristo en el cielo? No lo es según el testimonio del apóstol Juan. “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es(1 Juan 3:2). Si el nuevo cuerpo glorificado de Cristo (Filipenses 3:20-21) fuera material, conoceríamos sí “como él es”, pero no lo conocemos, y por tanto, su cuerpo transformado no es físico o material. Sostiene esta conclusión lo que apunta el apóstol Pablo en 1 Corintios 15:48. “Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.” Obviamente, el cuerpo celestial no es una mera “renovación del cuerpo terrenal” sino una morada totalmente distinta a la terrenal. Lo “terrenal” no es “celestial”, ni es “celestial” lo “terrenal”. Lo “terrenal” y lo “celestial” son dos polos opuestos. Son dos esferas distintas. Dos realidades distintas, tanto en naturaleza como en duración.

-¿No es aplicable esta misma gran verdad a la “tierra nueva”? O sea, de la manera que el nuevo cuerpo glorificado no trae “la imagen del terrenal” sino “la imagen del celestial” (1 Corintios 15:49), asimismo la “tierra nueva” trae una imagen distinta a la terrenal. De cierto, “la nueva Jerusalén” que desciende “del cielo, de Dios” a la “tierra nueva”, con “cielo nuevo” (Apocalipsis 21:1-2; 2 Pedro 3:13), no trae la imagen de “la Jerusalén actual” (Gálatas 4:25) sino la de lo celestial. “Os habéis acercado… a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la CELESTIAL…” (Hebreos 12:22). Y si esta “nueva Jerusalén” trae la imagen del celestial, ¿con qué lógica proyectar para ella una “nueva tierra” material, “nueva” solo en el sentido de haber sido limpiada y restaurada? “Nueva Jerusalén… celestial”, en “nueva tierra” celestial, habitada por “los espíritus de los justos hechos perfectos” (Hebreos 12:23) que ocupan nuevos cuerpos celestiales. Esta proyección, la cual tengo por netamente bíblica, es armoniosa en todo aspecto, y sublime mucho más allá de nuestra capacidad para apreciarla cabalmente.

Así que, “tierra”, en la expresión “nueva tierra”, es “tierra” solo en el sentido figurado de ser la futura morada de los salvos.

4.  Veo un paralelo instructivo entre lo que sucede al cuerpo físico humano y lo que sucede al planeta Tierra material.

a)  “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” (2 Corintios 5:1). El cuerpo físico de todo ser humano se deshace. En lugar de él, Dios da a los salvos un “cuerpo espiritual” (1 Corintios 15:44), el que se describe en 2 Corintios 5:1-2 mediante el uso de términos obviamente figurados: edificiocasa no hecha de manos… habitación celestial”.

b)  Interesantemente, distintas formas del verbo “deshacer” se utilizan en 2 Pedro 3:10-11. “…los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas…” “Todas estas cosas” incluye “la tierra” material. ¿Qué fin sufre el cuerpo físico humano al ser deshecho? Vuelve al polvo. Se vuelve nada. Y al ser resucitado, ¿se reconstituye cuerpo físico? ¡De modo alguno! “Resucita cuerpo espiritual” (1 Corintios 15:44). Paralelamente, ¿qué fin sufre la tierra material al ser deshecha? Sus elementos, encendiéndose, se funden. Se vuelven nada. ¿Reconstituye Dios estos elementos materiales para formar la “tierra nueva”? Mi parecer es que no lo hace. Sustituyendo él al cuerpo físico humano con un nuevo “cuerpo espiritual”, ¿con qué lógica pautar que no cambie la presente tierra material por una morada totalmente diferente, distinta aun en sustancia?

5.  Esta proyección de una “nueva tierra” celestial, en contra distinción a la terrenal, también armoniza con dos grandes verdades bíblicas cuyo significado es tan claro que no queda lugar para dudas.

a)  Primera verdad. Lo visible es temporal, y por lo tanto, dejará de ser cuando el tiempo mismo no será más. “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:18). Tanto la tierra material como el cuerpo físico son visibles, y por ende, temporales. Por lo tanto, ni el uno ni el otro permanecerán eternamente. Irrefutable deducción. Realmente, incontestable.

b)  Segunda verdad. Al consumar Dios su “misterio” (su plan para la humanidad y el universo material), el tiempo mismo será eliminado. “Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró… que el tiempo no sería más, sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas” (Apocalipsis 10:5-7). Ya que tanto la tierra material como el cuerpo físico están sujetos al tiempo, al dejar de ser el tiempo, ellos también dejarán de ser, siendo temporales. Deducción irrebatible.

c)  Por consiguiente, es imposible que la “nueva tierra” sea esta misma tierra material, físicamente visible. Y esto es así, a mi entender, aunque fuese “purificada, limpiada, restaurada, renovada”.

6.  Si los textos y razonamientos que este servidor ha traído no convencen, sinceramente, quisiera que me indique cualquier falla, pues mi anhelo es comprender correctamente para también poder enseñar correctamente. 

 

El lector citado añade: “De hecho, Génesis 1:26-28 dice: ‘Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas volátiles de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra’. Pregunto entonces, ¿para que les dice Dios que llenen la tierra si luego la va a destruir por completo?, y ¿para qué cuidar de los animales y las plantas, si también serán eliminados en el día de juicio?”

-Respuesta. Los mandamientos en Génesis 1:26-28 Dios se los dio a Adán y Eva antes de incurrirse ellos en pecado. Pese a la caída en pecado, los seres humanos no fueron eliminados de la tierra. Tampoco los animales, las aves, los reptiles, etcétera. Ya que la raza humana seguía en la tierra, era preciso proveer para el sostenimiento de sus cuerpos físicos. De ahí, la importancia de los animales, las plantas, etcétera, hasta el día de hoy, y hasta la consumación del “misterio de Dios”. Huelga decir que el nuevo “cuerpo espiritual” dado a los santos de Dios en la resurrección no tendrá necesidad del sostenimiento material –alimentarse de plantas y carnes materiales. Dicho sea de paso, que esta verdad es otra razón poderosa para proyectar una “tierra nueva”, diferente en sustancia a la presente tierra material. Para el sostenimiento del “cuerpo espiritual” no hará falta un tierra material que provea alimentos materiales.

 

“También el libro profético de Isaías dice: ‘Ciertamente edificarán casas, y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal. No se afanarán para nada, ni darán a luz para disturbio; porque son la prole que está compuesta de los benditos de Jehová’ (Isaías 65:21-23.)” 

-Estudio al respecto. El escrito “Las profecías de Isaías sobre ‘tierra nueva y cielos nuevos’” contiene comentarios extensos sobre este tema en Isaías 65. Disponible en www.editoriallapaz.org/isaias_nueva_tierra.htm.

El valle de los huesos secos de Ezequiel 37

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