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Organización de la iglesia. Estudios en esta Web.

Cualificaciones para ser pastor (anciano, obispo) de una congregación. Deberes que atañen a pastores. Estudio en PowerPoint.

 

¡Estas ovejas son nuestras!

Esta fotografía de tres pastores con sus ovejas ilustra el tema ¡Estas ovejas son nuestras!, en editoriallapaz.

 

Mensaje de los pastores (o dirigentes) de una congregación de la iglesia de Cristo para miembros y líderes de otras congregaciones, como también para obreros independientes tales como evangelistas, maestros, escritores y oficiales de organizaciones afiliadas a la iglesia (según afirmaciones de sus fundadores).

 

Estimados hermanos y hermanas, tenemos a bien informar a todos ustedes nuestra posición referente a las ovejas, es decir, los cristianos, a nuestro cuidado.

Nuestro rebaño particular de ovejas, o sea, nuestra congregación, se compone de noventa y cuatro ovejas.

Estas ovejas son nuestras. “Nuestras” para cuidar. Su dueño es el Señor Jesucristo, “Príncipe de los pastores” (1 Pedro 5:4).

No son suyas para cuidar, sino nuestras.

La responsabilidad de cuidarlas no es suya sino nuestra.

El trabajo de cuidarlas no corresponde a ustedes sino a nosotros.

Nosotros, y no ustedes, tendremos que dar cuenta de ellas. Nosotros somos “quienes han de dar cuenta” por ellas (Hebreos 13:17).

El Espíritu Santo nos ha puesto sobre ellas para mirar por ellas, apacentarlas y velar por ellas. Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hechos 20:28). “Apacentad la grey de Dios… cuidando de ella… están a vuestro cuidado”(1 Pedro 5:2-3). Qué conste: el Espíritu Santo NO ha puesto a ustedes sobre ellas. NO ha encargado a ustedes el deber de apacentarlas, mirar por ellos, cuidarlas o velar por ellas.

Por consiguiente, ustedes deberían

-Reconocer la posición especial que ocupamos, conforme a las directrices de Dios, en lo concerniente a las ovejas a nuestro cuidado.

-Respetar y honrar nuestra posición.

-Reconocer la autoridad divina conferida a nosotros por el Espíritu Santo para ejecutar las tareas que él nos ha asignado.

-Esforzarse para apreciar bíblicamente nuestra posición y comprender plenamente cuán grande es nuestra responsabilidad.

No habiendo sido puesto ninguno de ustedes como obispo (dirigente) de este rebaño,  ninguno de ustedes no debería jamás

-Arrogarse la autoridad otorgada exclusivamente a nosotros por el Espíritu Santo.

-Hablar o actuar entre nuestras ovejas como si tuviera tal autoridad. Como si hubiese sido nombrado pastor (anciano, dirigente) de este rebaño.

-Introducirse en nuestro rebaño, sin nuestro conocimiento o autorización, para alimentar espiritualmente a cualquiera de nuestras ovejas, o a cualquier grupo de ellas.

-Alimentar con sus propias opiniones, interpretaciones privadas o evaluaciones personales, causando confusión, desasosiego o disensiones en nuestro rebaño.

-Introducirse en nuestro rebaño, sin nuestro conocimiento o autorización, para llevar a cualquier oveja nuestra, o cualquier grupo de ellas, a alimentarse en otros pastos o tomar agua de otras fuentes.

-Tenga presente, por favor, que apacentar espiritualmente a nuestras ovejas es deber que nos corresponde, y no a usted. Alimentar con “la leche espiritual no adulterada” (1 Pedro 2:2) y el “alimento sólido” (Hebreos 5:13-14) de la “sana doctrina” de Cristo. Controlar la alimentación de nuestras ovejas. Asegurar que los alimentos espirituales no estén contaminados con “doctrinas diversas y extrañas” (Hebreos 13:9) que enfermen o maten espiritualmente. ¿Cómo cumplir nosotros cabalmente con tal deber tan grande y sagrado si no controlamos nosotros mismos la alimentación de las preciosas ovejas a nuestro cuidado?

Queridos hermanos y hermanas de otros rebaños espirituales –pastores (dirigentes), predicadores, maestros, cristianos independientes (no sometidos a ningún liderato espiritual), damas con sus ideas o agendas particulares- encarecidamente, les rogamos tomar muy en serio la relación de ustedes a nosotros. De la manera que, ciertamente, tomamos muy en serio la nuestra hacia ustedes.

¡Mucho cuidado con hacer caso omiso a la autoridad que el Espíritu Santo nos ha dado para cuidar de las ovejas de nuestro rebaño (congregación)! Violarla. Burlarse de ella. Evadirla. Intentar dar vueltas a ella.

Desde luego, físicamente, no podríamos impedírselo. Pero, tenga usted presente, le rogamos, que el Dios que ideó la formación de la iglesia también estableció su organización para ella. Nosotros funcionamos en conformidad con el plan divino de organización. Cualesquiera que no hagan otro tanto serán tenidos por “ladrones” o “salteadores” (Juan 10:8), por buenas, inocentes o mal concebidas sean sus intenciones. Así que, más les vale no meterse con nuestras ovejas, evitando que tanto nosotros como Dios los veamos como atrevidos, entrometidos, ladrones de ovejas o lobos rapaces. Y si este lenguaje les parece muy duro, consideren, se lo suplicamos, no solo las palabras del Pastor de los pastores en Juan 10:8 sino también la advertencia del apóstol Pablo para los pastores de la iglesia en Éfeso.

“Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hechos 20:29-31).

 

En esta fotografía, un pastor alimenta a sus ovejas.

A través de la Era Cristiana, tanto miembros sin oficio en sus respectivas congregaciones como maestros, evangelistas y pastores que no reconocen los límites de su autoridad, han sembrado mucha cizaña, desasosiego, confusión, disensiones y divisiones en infinidad de rebaños bajo la supervisión y el cuidado de pastores (ancianos, obispos) (Tito 1:3-9) o dirigentes (administradores) (1 Corintios 16:15-16) debidamente constituidos. Hoy por hoy, el mismo mal brota dondequiera, multiplicándose alarmantemente. No pocos de los que, teniendo su propia agenda, se introducen solapadamente en congregaciones, aun “encubiertamente” (2 Pedro 2:1-3), justifican sus acciones, alegando que las congregaciones por ellos invadidas practican doctrinas erróneas o adolecen de liderato. Dios sabrá juzgarlos con justicia.

-A propósito, nos es poca cosa ser juzgados por terceras fuera de nuestro rebaño que desconozcan, ya a medias ya totalmente, todo lo que hagamos en cumplimiento de nuestros deberes respecto a las ovejas que están a nuestro cuidado.

Amados pastores (dirigentes), ¿quieren acercarse a nuestro rebaño con alguna petición o para anunciar alguna actividad planificada por ustedes? Una campaña evangelística, una confraternidad, estudios o conferencias sobre algún tema o texto bíblico. Pues, lo más correcto, sensato y bíblico sería que ustedes mismos hicieran el acercamiento a nosotros directamente. Ir ustedes en primera instancia donde algunos de nuestras ovejas en vez de llegar primero a nosotros lo interpretaríamos como una falta de decoro y respeto.

-Claro que estamos abiertos a su acercamiento, y, además, deseosos de colaborar en obras meritorias.

-Una vez determinemos respaldar a cualquier obra que estimemos meritoria, se lo informaremos a las ovejas de nuestro rebaño, animándolas a participar también.

Querido hermano, hermana, ¿quiere presentarnos algún proyecto, actividad, propuesta? Antes que nada, usted debería contar con la aprobación por escrito de los pastores (dirigentes) de su congregación. Y su petición, cual sea, ha de ser muy detallada. Sepa que no reconocemos a miembros independientes de la iglesia, es decir, a cristianos no sujetos a ningún liderazgo espiritual bíblicamente constituido. A miembros que actúen por su cuenta, independientemente.

 
Esta fotografía de un redil con ovejas ilustra el tema ¡Estas ovejas son nuestras!, en editoriallapaz.

En esta fotografía, la gran mayoría de las ovejas se encuentra dentro del redil. Una cerca las mantiene unidas, protegiéndolas.

 

Amados en el Señor, una cerca delimita el terreno espiritual que ocupa el rebaño a nuestro cuidado. Una cerca espiritual fijada por las reglas y compromisos que gobiernan nuestra congregación. Que gobiernan los movimientos de cada oveja de este redil. Una cerca fijada por las ataduras entre nosotros, los pastores, y las ovejas a nuestro cuidado. Ellas no están sueltas o dispersadas, sin pastor. Nosotros somos sus pastores. Ellas no pertenecen a otro redil sino a este por el cual velamos nosotros. Nosotros no velamos por otro redil en otro lugar sino solo por este donde servimos como obispos (ancianos, pastores, dirigentes). En sentido universal, la iglesia universal es “un rebaño”, un solo redil, con “un pastor”, Jesucristo (Juan 10:16). Pero, en el contexto local, cada congregación es un rebaño individual, con un redil definido, y por lo menos dos pastores. Esto podemos verlo claramente en el caso de la iglesia en Éfeso, a la cual el apóstol Pablo se refiere como “todo el rebaño” sobre el cual el Espíritu Santo había puesto “obispos”, plural (Hechos 20:28), también llamados “ancianos” en Hechos 20:17. De manera que una cerca espiritual se extiende alrededor de nuestras ovejas, dentro de cuyos confines nosotros ejercemos la autoridad que nos ha sido conferida, sometiéndose nuestras ovejas a nosotros, conforme al mandamiento en Hebreos 13:17. Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.” Así que, cada cristiano integra el redil (iglesia) universal, pero cada cristiano debería pertenecer a un solo redil (rebaño, congregación) local, sometiéndose a los pastores (dirigentes) que velan por él, gobernándolo bien. “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (1 Timoteo 5:17).

Pedimos, pues, que respeten la cerca espiritual alrededor de nuestro rebaño. Que no la rompan. Que no la brinquen. Reiteramos: si quieren acercarse a nosotros, puerta hay, donde entrar con dignidad. Se la abriremos a cualquiera que toque, presentando las credenciales auténticas de rigor.

No pedimos lo que no estemos dispuestos a reciprocar. Así pues, respetamos la cerca de cada congregación formada bíblicamente.

 

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Cualificaciones para ser pastor (anciano, obispo) de una congregación. Deberes que atañen a pastores. Estudio en PowerPoint.

 

  

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