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Música cristiana contemporánea y tradicional
La
cuestión del uso de instrumentos de música
en el culto a Dios
Parte 2
No cuestiona su aprobación
divina la inmensa mayoría de los adoradores del presente. Sin embargo,
alabar con
instrumentos de música es, a la luz de la historia, un fenómeno de tiempos
modernos.
Explotando a cientos de millones de consumidores “creyentes”, los “artistas cristianos”, sus promotores y las empresas “cristianas” que mercadean infinidad de discos compactos, aun montando “espectáculos” a la manera del mundo inconverso, encuentran en la “música cristiana contemporánea” una mina sumamente lucrativa.
Suscitan dudas y controversias en torno a la introducción en las alabanzas de “música cristiana rap, rock, salsa, merengue, bachata, mariachi, reguetón” y otros ritmos populares.
Contra estas corrientes arrolladoras de “innovaciones modernas” en las alabanzas, planteamos que tocar instrumentos de música en culto a Dios, como además para entretener, emocionar o incentivar tanto a adoradores como al gentío inconverso, carece de respaldo bíblico, y ofrecemos para el análisis objetivo e inteligente…
RAZONES
DE GRAN PESO
para excluir los instrumentos de música
del culto de la iglesia y de toda actividad espiritual.
Parte 2
Tres razones adicionales
-Según las traducciones más
autoritativas,
el mandamiento del Espíritu Santo es CANTAR.
-En el Nuevo Testamento, no
se encuentra ejemplo de cristiano o congregación alguna que tocara
instrumentos mientras cantara
himnos, salmos o cánticos espirituales.
-Los “padres de la
iglesia”, eruditos que escribían en griego,
se oponían al uso de instrumentos de música en la iglesia.
II. Entre las razones de gran peso para excluir los instrumentos de música del culto de la iglesia y de toda actividad espiritual también se encuentran las tres que presentamos en esta “Parte 2”.
A. Según las traducciones más autoritativas, CANTAR es el mandamiento del Espíritu Santo en lo concerniente a la música en la iglesia.
1. Este mandamiento aparece en los siguientes textos del Nuevo Testamento.
a) Efesios 5:19. “Cantando... al Señor en vuestros corazones”.
b) Colosenses 3:16. “Cantando con gracia en vuestros corazones al Señor”.
c) Santiago 5:13. “Cante alabanzas.”
d) En Efesios 5:19 y Colosenses 3:16, “cantando” es la traducción del griego “ado”, y en Santiago 5:13, “cante” es la traducción del griego “yallo”. Ya probamos concluyentemente que, en el Nuevo Testamento, yallo y sus derivados significan cantar, o cantar rasgueando las cuerdas del corazón, y que no pueden tener otro significado.
2. ¿Qué acción realiza el verdadero adorador que adora “en espíritu y en verdad” (Juan 4:23-24) al obedecer este mandamiento de cantar? ¡Canta! ¡Solo canta! No canta y toca algún instrumento, pues al tocar, alteraría el mandamiento, yendo más allá de la palabra “cantar”, añadiendo al mandamiento una acción distinta no autorizada.
a) Todo verdadero adorador, teniendo conocimiento de las Sagradas Escrituras, sabe que no debería “pensar más de lo que está escrito” (1 Corintios 4:6). ¿Qué es lo que “está escrito” referente a la música en la iglesia? ¡Cantar! Por consiguiente, el verdadero adorador no piensa añadir a cantar alguna acción distinta.
b) Todo verdadero adorador valoriza el significado preciso de las palabras escogidas por el Espíritu Santo para dar a conocer la voluntad de Dios, y comprende perfectamente el sentido y las implicaciones de lo que señala Pablo al escribir aquel ilustre apóstol, con luminosa claridad: “Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade” (Gálatas 3:15). Sabe que el Nuevo Pacto ha sido ratificado por Cristo mismo y sellado con su sangre. Entiende que no debería añadirle nada. Tratándose de la música en la iglesia, ¿qué reglamento se halla en el Nuevo Pacto una vez ratificado por Cristo? Respuesta: ¡Cantar! En nuestro idioma, cantar es una acción específica que no incluye, ni por implicación, la acción de TOCAR instrumentos. Por lo tanto, el verdadero adorador no añadiría “tocar” a “cantar”.
“Cantar1. (Del lat. cantāre, frec. de canĕre). intr. Dicho de una persona: Producir con la voz sonidos melodiosos, formando palabras o sin formarlas.” Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
(1) Dominar el idioma griego antiguo no es requisito para que el verdadero adorador tribute a Dios adoración “en espíritu y en verdad”. Los eruditos en aquel idioma nos han dado traducciones conforme a su gran preparación académica y saber. Según ellos, CANTAR es lo que ordena el Espíritu, y cantar es lo que hace el verdadero adorador, no añadiendo instrumentos musicales.
(2) Pero, si el verdadero adorador desea profundizar en la materia de la música en la iglesia, y tiene “inteligencia espiritual”, y sabe acomodar “lo espiritual a lo espiritual”, y está conciente del peligro de judaizar, sus estudios adicionales servirían para confirmar que el mandamiento sobre la música expresado con sencillez en su propio idioma –“cantando, cante, alabando al Señor en vuestros corazones”- es el único ratificado en el Nuevo Testamento. Verificaría que ado, yallo y yallontes no pueden tener otro significado en el Nuevo Testamento sino el de cantar.
3. Problemas enormes, con ramificaciones muy complicadas, crea todo aquel que toma la siguiente posición doctrinal: “En el Nuevo Testamento, yallontes y yallo significan exactamente lo que significaban en el Antiguo Testamento: cantar salmos, acompañándolos con instrumentos musicales, con la opción de cantar algunos sin tocar instrumentos”. El que sostiene confiadamente, y aun obstinadamente, esta afirmación…
a) Se hace más erudito, sabio y entendido en ciencias lingüísticas complejas que los traductores de las versiones más autoritativas de la Biblia.
b) Además, él tal declara, efectivamente, “defectuosos, incorrectos, deficientes”, los billones de ejemplares de las versiones de la Biblia, comúnmente tenidas por más correctas, que circulan en el mundo entero.
c) En adición, le incumbiría enseñar algo de griego y hebreo a cada creyente que quisiera ser verdadero adorador, o publicar y repartir en todo el mundo una nueva versión del Nuevo Testamento, en la que aparecieran las traducciones que los defensores de la música instrumental en la iglesia aseguran ser las correctas. Por ejemplo, Efesios 5:19 leería, según ellos: “Cantando y alabando al Señor en vuestros corazones, y tocando instrumentos musicales en acompañamiento”.
d) Afortunadamente, los traductores de las versiones universalmente reconocidas como las más correctas concuerdan en sus traducciones de la terminología griega que especifica el tipo de música ordenado para la iglesia conforme al Nuevo Testamento. De modo que dejamos a los defensores de la música instrumental en la iglesia con sus dilemas, siempre deseando que cambiaran de convicción.
B. En el Nuevo Testamento, no se encuentra ejemplo de cristiano o congregación alguna que tocara instrumentos mientras cantara himnos, salmos o cánticos espirituales.
1. En Hechos de Apóstoles y las epístolas dirigidas a iglesias o individuos, encontramos directrices o ejemplos aleccionadores en torno a orar, celebrar la Cena del Señor, predicar, enseñar y ofrendar, no exceptuándose cantar himnos, salmos y cánticos espirituales. Dado este patrón de revelaciones, si la iglesia del Siglo I, instruida por el Espíritu Santo, organizada y puesta en marcha por los apóstoles, no solo cantaba sino también tocaba instrumentos, esperaríamos se incluyera en los escritos inspirados siquiera un solo ejemplo, claro e irrefutable, de su práctica. Pero, no existe ninguno. Ni una leve implicación. Tan fácil hubiese sido haber presentado algún ejemplo, aludirse al uso de instrumentos musicales, emitir alguna regla al respecto. Mas sin embargo, brilla por su ausencia cualquier alusión al posible uso de instrumentos de música en la adoración de los cristianos del Siglo I.
2. A manera de contrarréplica, se citan Efesios 5:19 y Santiago 5:13 como ejemplos de textos bíblicos que evidencien el uso de instrumentos musicales en la iglesia primitiva. Se argumenta que se infiere el uso de instrumentos por el significado que tenían yallontes y yallo en el Antiguo Testamento. Las falacias de esta argumentación ya las descubrimos ampliamente. En cuanto a “inferencias”, de acuerdo con las razones presentadas hasta el momento para no tocar instrumentos en la iglesia, ¡se infiere que ningún cristiano o congregación del Siglo I los tocara! A esta circunstancia se debe la total carencia de evidencias en el Nuevo Testamento para el uso de instrumentos musicales en las iglesias establecidas por los apóstoles. Tengamos presente el hecho de que estos varones, juntamente con los profetas, evangelistas y maestros dotados de dones espirituales, procedieron bajo la supervisión del Espíritu Santo.
C. La tercera razón de este grupo de tres también se reviste de gran relevancia e importancia. En los Siglos II, III y IV de esta Era Cristiana, vivieron unos varones eruditos conocidos como “los padres de la iglesia” por su impactante influencia sobre el cristianismo de su época, entre ellos, Ireneo, Tertuliano, Teodoro, Gregorio y Ambrosio. Las producciones literarias de estos varones ocupan varios tomos. Escribían en griego sus disertaciones doctrinales, historias u homilías en defensa del cristianismo. Recalcamos: ¡escribían en griego! Eran hombres cuya amplia preparación académica se refleja en sus escritos, y cuyo idioma literario, si bien no natal, era el griego. Dominaban el griego de su época. En contraste con lingüistas o lexicógrafos de los Siglos XVIII, XIX, XX y XXI, para quienes el griego de los primeros cuatro siglos de la Era Cristiana es un idioma “muerto”, además de no ser su idioma natal. Pues, sucede que aquellos “padres” ¡se oponían al uso de instrumentos de música en la iglesia! Hecho más que curioso si los vocablos griegos yallontes y yallo autorizaban el uso de instrumentos musicales en la iglesia. Suponiendo que yallontes y yallo autorizaran el uso de instrumentos musicales en la adoración, seguramente aquellos “padres de la iglesia”, hombres que dominaban el griego, volvemos a enfatizar, hubiesen enseñado a la iglesia tan importante “verdad doctrinal”. Se hubiesen expuesto al descrédito, a la burla de sus contemporáneos, al no dar el significado correcto a los vocablos yallontes y yallo, oponiéndose al uso de instrumentos musicales en la adoración. El peso de estos hechos no lo subestima el estudiante imparcial del tema de la música en la iglesia.
-Comentarios de los "padres de la iglesia" en torno a la música en la iglesia. Su fuerte oposición a la música instrumental en la adoración.
-Estudios adicionales sobre la "Música cristiana".