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La iglesia verdadera, según Dios

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¡Afortunados!


Alimento para las masas de seres humanos. En el año 2010, somos más de 6,800,000,000. www.bing.com

(Artículos necesitados para el ejercicio de la primera parte de este mensaje: mesa larga en la tarima; cuatro sillas detrás de la mesa para cuatro niños. Cubrir la mesa con un mantel. Arreglo floral en la mesa (a discreción del que prepara el escenario). Bandera con el título del mensaje en letras grandes mayúsculas -¡AFORTUNADOS! Antes de comenzarse el servicio, fijar el título en el borde de la mesa. Mesa pequeña rodante cerca de la grande; silla cerca de la mesa, para el “Chef”. Varias comidas y bebidas para el primer desayuno, preparadas de antemano –cereales variados, pan, pop tarts, emparedados de jamón y queso, huevos fritos con tostadas, pancakes, jugos, leche, etcétera. Para el segundo desayuno de los muy pobres: arroz, sin cualquier aditivo, en una olla vieja, pan seco, y agua no purificada, un tanto turbia. Cuatro niños, seleccionados y orientados de antemano, suben a la tarima con el predicador; también un adulto joven que haga el papel de “Chef”.)

I.  Introducción.

A.  Salutación.

1.  Este servidor agradece la invitación de traer la predicación en esta ocasión, y el gran honor que me concede Dios de hacerlo.

2.  Hoy, me ayudan a presentar el mensaje cuatro maravillosos niños de esta congregación: Luis Alfredo, Omar, Karina y Rodolfo. Y en un rol estelar, el “Chef” Noel.

B.  El título del mensaje lo han estado viendo desde el principio de este servicio. Ahí lo tienen fijado a la mesa: el hermoso y emocionante vocablo “¡Afortunados!”

1. Algunos de sus ricos y gratos sinónimos son: “Bendecidos, privilegiados, dichosos, bienaventurados y favorecidos”.

2.  “Afortunados” encierra otra palabra bonita. ¿Quién me dice cuál es? ¡Correcto! Es la palabra “Fortuna”. “A (fortuna) do.” ¡“Fortuna” en el mismo medio de la palabra “Afortunado”! De manera que todo “afortunado” ¡posee una fortuna! ¿Se considera usted “afortunado” en estos tiempos, en este día y hora? ¿De qué naturaleza es su “fortuna”?

II.  [“Afortunados”, tal vez sin ser conscientes de nuestra “buena fortuna”, no apreciándola plenamente.]

A.  En este país (Puerto Rico), y en este tiempo (2010), somos, la abrumadora mayoría de nosotros, extremadamente “afortunados”, pero muchísimas personas, tanto adultos como niños y jóvenes, aparentan no ser conscientes de su “buena fortuna”, de su “condición dichosa”, de su “verdadera fortuna”.

B.  En términos materiales, la mayoría somos muy, pero muy “afortunados”. Con la ayuda de estos lindos niños y el “Chef” Noel, presentamos cuatro ejemplos, los que ponen de relieve cuán bienaventurados somos.

1.  El primer ejemplo tiene que ver con alimentos, en particular, con los disponibles para el desayuno. Queridos niños, hoy es domingo y son las 10:30 a. m. ¿Tienen un poquito de hambre? ¿Qué quieren desayunar?

a)  Excelentísimo “Chef” Noel, ¿qué puede usted ofrecer a esta damita Karina y a estos tres varones Luis Alfredo, Omar y Rodolfo? [El “chef” comienza a colocar comidas y bebidas en la mesa, nombrándolos, quizás añadiendo algún comentario apropiado, por ejemplo, “leche para huesos fuertes”. Distintos cereales en cajitas, pop tarts, emparedados de jamón y queso, huevos fritos con tostadas, jaleas, frutas, leche, jugos, etcétera, preguntando a cada niño: “¿Qué quieres desayunar?”]

-[Predicador] Y buen “Chef” Noel, si no apetecen ninguna de estas comidas, ¿hay alguna otra opción?

-[Noel responde: “Pues, sí. Podemos llevarlos a desayunar en McDonald’s, Burger King, Subway, Wendy’s o una panadería cercana. Niños, ¿quieren ir a desayunar en unos de estos lugares? ¿A cuál?”]

b)  Mis queridos amiguitos, ¡qué selección! ¡Qué cantidad de alimentos solo para desayunar! ¡Tantas opciones tienen! ¡Cuán “afortunados” son ustedes! ¿Lo saben? ¿Lo saben sus padres? ¿Lo sabemos todos nosotros?

c)  Estimado “Chef” Noel, favor de retirar rapidito todos estos artículos. Amados niños, sentimos no poder permitir que se los consuman. ¿Saben por qué? Se lo voy a explicar. Sucede que ahora queremos que representen a muchos, muchos millones de niños a través del mundo cuyo pan de cada día es poca cosa, o nada. ¿Les parece bien? ¿Pueden pretender ser muy, muy pobres? Noel, ¿tiene algo de comer para estos cuatro niños hambrientos, pero demasiado pobres?

-[Noel responde que lo único, lo único, que puede brindarlos para el desayuno es  un poquito de arroz, sin aditivo o acompañante alguno, y acaso un pedacito de pan seco, con agua no purificada. Procede a colocar delante de ellos una sola olla, rota y manchada, con una sola cuchara vieja, explicándoles que todos tienen que comer de la misma olla y con la misma cuchara, o con sus dedos; que eso es lo único que hay. Que si  no se lo comen, no se les puede ofrecer nada más porque no hay.]

-[Predicador] Noel, ¿y para almorzar? Seguramente, usted los podrá ofrecer un menú más variado y de más calidad. [Noel responde que un poco más de lo mismo, quizás con un pedazo de papa, yuca o tortilla de maíz. Sin carne. Sin postre. Sin refrescos.]

-Y aun así, respetados hermanos y amigos todos, estos niños serían “afortunados”, ya que millones de niños pasan días completos sin comer nada porque no hay ninguna comida para ellos, ni siquiera migajas.

d)  Amados niños, jóvenes y adultos todos, ¿saben ustedes que al menos uno de cada seis personas en el mundo sufre de desnutrición? Esta condición muy lamentable resulta en toda suerte de enfermedad, dificulta grandemente el que el afectado lleve una vida productiva y usualmente causa muerte prematura. De veras, somos demasiado “afortunados”. ¡Tanta abundancia e increíble variedad de alimentos hay a nuestra disposición! Se supone que jamás nos quejáramos.

(1)  Cada seis segundos, un niño muere de hambre o de enfermedades relacionadas con la desnutrición. ¡Diez niños cada minuto! ¡Más de trescientos niños morirán de estas condiciones durante el tiempo de este mensaje! Veintinueve mil personas mueren cada día por estas causas. Más de 1,200 por hora.

(2)  Mientras 1.2 billones de seres humanos padecen de desnutrición, 1,149,348,000 son calificados de “sobrepeso” y 342,000,000 como “obesos”.

(3)  En Estados Unidos de América, cada año, el 30% de los alimentos, valorados en $48.3 billones de dólares, es desechado por productores, procesadores, comerciantes y consumidores (www.livescience.com). ¿Cuánta comida tiramos nosotros al zafacón cada día? Al Cristo alimentar milagrosamente a las multitudes, mandó a recoger las sobras en canastas. “Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada(Juan 6:12). El Señor no desperdiciaba alimentos. ¿Imitamos nosotros su ejemplo?

2.  [Abrigo.] Sr. Rodolfo, ¿cuántas camisas tienes, y pares de zapatos? [El niño contestó que treinta.] ¡Treinta camisas! ¡Cuán afortunado eres! ¿Sabes que muchísimos niños del mundo tienen acaso dos mudas de ropa, o una sola, o andan semidesnudos, o completamente desnudos? Igualmente, gran número de varones jóvenes y adultos del mundo disponen de apenas dos camisas, o de una sola; y las damas, de dos trajes, o de uno solo. ¡Cuán afortunados somos! Srta. Karina, ¿cuántos trajes, blusas y pantalones tienes? [Respondió que muchos, muchos.] ¡Cuán bendecida eres!

3.  [Dinero.] Don Omar, ¿acaso tienes un dólar en tu bolsillo? Enséñemelo, por favor. ¿Sabes que al poseer un solo dólar, tienes más dinero encima que cientos de millones de adultos del mundo? 1.3 billones de seres humanos en el mundo disponen de menos de un dólar por día para todas sus necesidades. ¡Cuán bienaventurados somos! Aun nuestros niños andan con cinco, diez, veinte dólares encima, ¡todos y cada uno de los días! Compran su propio almuerzo, papitas, refrescos, cualquier antojito. ¡Cuán afortunados son… somos todos, en este lugar y en este tiempo!

4.  [Juguetes.] Mi querido amigo Luis Alfredo, ¿cuántos juguetes tienes? [Respondio: “¡Un montón!”] ¿Compartes con tus hermanos? ¿Sabes que muchos, muchos millones de niños en el mundo no tienen siquiera un solo juguete comprado en alguna tienda? Acaso solo alguna cosita o tontería  inventada por ellos mismos.

-Verdaderamente, poseemos una “fortuna” de bendiciones materiales.

-Se supone, pues, que nunca jamás nos quejáramos. Que no fuéramos jamás como aquel varón en K-mart, que mientras él y yo esperábamos que nos entregaran nuestros medicamentos, el costo de los cuales, dicho sea de paso, Medicare paga una parta sustancial, se quejaba de que su cheque del Seguro Social tenía él que hacer fila para cobrarlo, diciendo, medio molesto, que le hacía falta el dinero aquel mismo día para pagar su cuenta de cable televisión. ¿Desconocería él que gran parte de la población mundial no cuenta con ningún tipo de “Seguro Social”, que no tiene acceso a doctores o especialistas de toda clase, que no dispone de dinero para la compra de medicamentos y que cable televisión o por satélite sería, para el segmento aludido, un lujo totalmente fuera de su alcance? ¡Qué “buena fortuna” es la nuestra!

5. Gracias, queridos niños, y amado hermano “Chef” Noel, por ayudarnos a comprender la “buena fortuna” que disfrutamos. Pueden retirarse.

6.  Triste e irónicamente, la “buena fortuna” se torna en “maldición” para no poca gente. Así, porque no saben apreciarla, y consecuentemente, no saben ponerla a buen uso. Terminan desperdiciándola, y en el proceso de malgastarla, se corrompen a sí mismos, como también a los incautos e ignorantes en derredor suyo.

a)  Tal fue el caso del “hijo pródigo” quien tuvo la “buena fortuna” de nacer en un hogar acaudalado. Creciendo y llegando a tener edad, demanda de su padre la porción de la herencia que le correspondía, y recibiéndola, “se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle…”, al extremo de que “deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba” (Lucas 15:11-32).

b)  Hoy por hoy, nuestros hijos tienen la “buena fortuna” de nacer en un país donde no solo fluye todo un caudal de bendiciones materiales sino que también se garantizan sus “derechos personales” a la vida, la libertad y la libre expresión, donde leyes sociales protegen su persona de discriminación y abusos. Pero, ¿saben valuar su “buena fortuna”, o acaso se aprovechan de ella para vivir “perdidamente”, a la manera del “hijo pródigo”, transformando sus “derechos” en puro “libertinaje” y sus “bienes” en “vicios y depravación”?

III.  Somos “muy, muy afortunados” de vivir en esta época de “libertad religioso”. Amados hermanos y amigos, en no pocos aspectos, estos son los “mejores de los tiempos”, aunque muchos no los perciban así. ¿Saben porque los catalogo, personalmente, como de los “mejores”? Principalmente, por la inigualable y preciosísima “libertad religiosa” que disfrutamos. Se me concede el gran privilegio, la fantástica dicha, de vivir en un tiempo y en un lugar donde, por ley civil, simplemente no se permiten persecuciones religiosas, inquisiciones, torturas, matanzas o siquiera discriminación religiosa. ¡Qué “buena fortuna” es la mía… y la suya! ¡Qué “fortuna” espiritual, moral y civil poseemos!

A.  [Propiedades y reuniones.]

1.  Hoy día, y en este bendito suelo borincano, esta misma congregación es privilegiada y bienaventurada sobremanera. Se nos concede la tremenda bendición de poseer este excelente edificio –“excelente”, pese a la filtración de agua por el techo cuando llueve- libre de deudas, y de usarlo cómo y cuántas veces quisiéramos. Pese a que los maleantes hagan de lo suyo aun aquí de vez en cuando, jamás tememos que aparezcan de repente en la entrada de este edificio policías, oficiales del gobierno secular o cleros religiosos de cualquier calaña, interfiriendo en nuestros servicios u ordenando que abandonemos este local, dejándolo cerrado indefinidamente. No tememos que lo confisquen o que lo destruyan. Es nuestro. Pertenece a todos nosotros, cubriendo el costo de su construcción y el continuo mantenimiento nuestras ofrendas voluntarias apartadas cada primer día de la semana.

2.  Siendo de tal magnitud nuestra “buena fortuna”, nuestra “fortuna” tanto espiritual como civil y legal, se supone que sepamos apreciar su incalculable valor, que le demos buen uso, que tengamos la sabiduría de no malgastarla sino de aprovecharla al máximo.

a)  Se supone… que todos y cada uno de nosotros los miembros de esta congregación llegáramos, todo domingo, sin excepción, a no ser por algún impedimento de peso, quince o veinte minutos antes de iniciarse el servicio, para confraternizar amablemente con los demás miembros y prepararnos para alabar a Dios “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24). Que nos congreguemos de esta manera, llenos de sincero y efusivo amor cristiano, de verdadero gozo espiritual, de buena voluntad, y no presionados o coaccionados por voluntades de terceras. Porque se nos concede la bendición y el privilegio de hacerlo, la oportunidad de hacerlo, la libertad de hacerlo. Porque nuestra es la “buena fortuna” de hacerlo. Una “fortuna” que bien podíamos desperdiciar o perder. Una “grandiosa libertad” que nos puede ser quitada.

b)  A propósito, tengo un “Anuncio importante” para toda la congregación. ¿Están prestando atención? El próximo domingo, día 16 de mayo, ¡NO nos reuniremos en este edificio! ¿Oyeron todos? Repito: no nos reuniremos en este edificio, sino en un almacén abandonado en el Sector Minillas, por la entrada detrás de “Costco”, de la Ave. Lomas Verdes. Aquel local es espacioso, pero no tiene aire acondicionado, como aquí. Tampoco tiene luz eléctrica. Tampoco facilidades sanitarias, como las que tenemos aquí. Tampoco alguna fuente de agua fría. Es más, ¡ni siquiera tiene sillas o bancas! Para el próximo domingo, ninguno de nosotros tendrá el uso de algún vehículo de motor en que llegar a aquel lugar de reunión. Cada uno, incluso niños, jóvenes y ancianos, tendrá que caminar hasta el local, o cabalgar en un burrito, mula o caballo. La hora de reunirnos será las 6:00 de la madrugada. De 6:00 a. m. a 8:00 a. m. Este horario se debe al hecho de que muchos hermanos se ven obligados a trabajar desde las 8:30 a. m. hasta el oscurecer, ya que el domingo no es un día especial para los paganos o mundanos, los que no creen en Cristo ni ven con buenos ojos nuestra iglesia. Y así seguiremos como congregación hasta nuevo aviso. Los administradores de la iglesia quisiéramos saber cuántos de los presentes estemos dispuestos a congregarnos bajo referidas condiciones. Si usted está dispuesto, favor de levantar su mano.

(1)  ¿Qué está pensando usted? ¿Acaso que nuestra congregación desapareciera si tuviera que someterse a tal régimen? Probablemente. O, al menos, sería reducido a un puñado de miembros.

(2)  Traigo esta comparación para poner de relieve cuán afortunados somos nosotros hoy día, en este lugar. En siglos pasados, en tiempos de persecución religiosa, en épocas cuando no había vehículos de motor o electricidad, para no pocas congregaciones imperaban condiciones más o menos como las que pauté, y aún más severas, pues algunos cristianos se congregaban en cuevas, por ejemplo, en las catacumbas debajo de la ciudad de Roma. Tengamos presente que el uso de electricidad para alumbrar comenzó hace tan solo ciento veinticinco años, y que el uso general de vehículos de motor data desde solo cien años o menos.

B.  Evangelismo. Ya que somos tan y tan “afortunados”, bendecidos, privilegiados, dichosos y bienaventurados en el ámbito religioso, más que todas, o casi todas, las generaciones previas a la nuestra, se supone… que esta congregación aproveche tan gloriosa libertad para cumplir con diligencia, arrojo, entusiasmo y gozo la Gran Comisión que el Señor Jesucristo nos encomendó, diciendo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16).

1.  Se supone… que la “Tercera prioridad” de cada miembro sea compartir las buenas nuevas de salvación en Cristo con otras personas, siendo la “Primera prioridad” la de salvarse a sí mismo y sus seres queridos, y la “Segunda prioridad”, la de rendir loor grato al Creador.

2.  Se supone… que no nos recostemos del “Proyecto de Internet” como si fuera el medio principal, o casi exclusivo, de cumplir la Gran Comisión.

3.  Se supone… que en adición a facilitar el crecimiento de congregaciones en otros países, por ejemplo, la República Dominicana, velemos primero por el crecimiento espiritual y numérico de la nuestra, pues si no evangelizamos localmente, podemos dar por hecho que nuestra propia congregación menguará. ¿Es esto lo que queremos? ¿Estamos dispuestos a permitir que esto mismo pase? Hermanos, si muchas bellas obras, tanto evangelísticas como benévolas, hemos podido realizar, por la gracia de Dios, contando solo con noventa miembros, y a veces, hasta cien o más, ¿cuántas más haríamos si llegáramos a ser ciento cincuenta miembros, doscientos, trescientos miembros?

4.  Hace ciento veinte años, no había libertad religiosa en este país (Puerto Rico). Hace tan solo sesenta y cinco años, en Perú, 4 de enero de 1945, el entonces presidente Prado proclamó el siguiente edicto:

-“Los servicios de todas las religiones, exceptuándose la Iglesia Católica Romana, la cual el Estado protege, serán llevados a cabo exclusivamente dentro de sus respectivos templos;

-Se prohíbe llevar a cabo reuniones o actividades propagandistas religiosas no Católicas en los parques, las plazas u otros lugares públicos;

-Quienes no observen estas disposiciones serán denunciados como autores de crímenes, de acuerdo con las indicaciones del Artículo 393 del Código Penal.”

-Amados, ¡cuán preciosa y valiosa es la libertad religiosa que disfrutamos! ¡Cuán dichosos somos al poder llevar dondequiera nuestro mensaje, les guste, o no, alguna gente!

C.   [Alumbrados continuamente por la luz pura de la verdad divina.] ¡Cuán privilegiados somos! Mientras que en épocas pasadas tinieblas densas de ignorancia, superstición y falsas religiones arropaban al grueso de la humanidad, hoy por hoy, en este lugar de reunión, rayos brillantes de la pura verdad divina caen continuamente, mediante predicaciones, clases bíblicas y sabios consejos espirituales, sobre los que participamos regularmente en las actividades de esta congregación, así “alumbrando” Dios “los ojos de” nuestro “entendimiento”, para que sepamos “cuál es la esperanza a que él” nos “ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Efesios 1:17-18).

IV.  Invitación.

A.  Estimado amigo o amiga, permítanme observar que también usted tiene la “buena fortuna” de vivir en este país y en estos tiempos. A consecuencia de esta gloriosa bendición, particularmente la de la libertad religiosa, se le concede la oportunidad dichosa de obedecer al evangelio de salvación, sin arriesgar ni un pelo de su cabeza. Sin ningún peligro para su persona. La bendita oportunidad de confesar públicamente fe en Cristo, habiendo determinado vivir en armonía con la voluntad de Dios, y ser bautizado, por inmersión, “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). ¡Sin ninguna amenaza, represalia, presión, persecución o sombra de posible martirio! ¡Cuán afortunado es usted!

B.  Dadas estas condiciones tan y tan favorables, se supone que tanto damas como hombres, tanto señoritas como varones jóvenes, corran todos a echar mano a la salvación y la vida eterna, sumamente agradecidos por la fabulosa libertad religiosa del presente. Gozosos sobremanera por tan grande privilegio. Respetado amigo, amiga, le animamos a aprovechar este momento bienaventurado. ¡Qué camine usted al frente, resuelta y apresuradamente, dando gracias por este tiempo oportuno y estas circunstancias tan propicias! Haciéndolo con el firme propósito de confesar delante de los hombres el nombre de Cristo, sumergirse en las aguas bautismales para que se laven sus pecados (Hechos 22:16) y comenzar una “vida nueva” que le conduzca al cielo de Dios.

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