Querida dama cristiana, si tiene usted tiene el deseo y reúne
los requisitos básicos, puede prepararse para ser una maestra activa y
eficaz.
I. Introducción.
A. Queridas y
respetadas hermanas de la iglesia de Cristo, ustedes hacen acto de presencia
en esta ocasión motivadas, se deduce, por el deseo de mejorar sus
aportaciones a la obra del Señor en la tierra, y les felicitamos por tan
noble propósito.
B. El tema de esta
conferencia es el siguiente: "Maestra preparada, activa y eficaz"
C. En la actualidad, ¿cuántas
de ustedes funcionan como maestras en alguna congregación?
D. ¿Cuántas de las damas
cristianas presentes anhelan, con toda sinceridad, ser maestras bien
preparadas, activas y eficaces?
E. Al escuchar la
palabra "maestra", ¿qué visión o proyección se forma en su mente?
1. ¿Acaso visualiza
usted, enseguida, a una dama frente a un grupo de niños en un salón del
lugar de reunión de la congregación?
2. De ser tal escenario el único
que se materializa en su visión de "maestra cristiana", entonces, a nuestro
parecer, su visión sería demasiada reducida, muy corta, sumamente limitada,
restringida, de poco alcance.
a) Comparativamente,
pocas mujerescristianas reúnen las calificaciones para
funcionar como diestras maestras en salones usados para impartir
clases de la escuela bíblica de una congregación. Esto se debe a que
maestras de esta categoría no solo han de saber imponer disciplina sino
también impartir enseñanzas de tal manera que los niños y adolescentes
aprendan, se apliquen lo aprendido y se acuerden de ello mucho tiempo
después.
b) En cambio, con tal de
tener el deseo y poner el necesario empeño, la mayoría de las
damas de la iglesia pueden prepararse para servir como maestras competentes
en lugares y circunstancias fuera del local de la iglesia. Esta
conclusión descansa en investigaciones sobre el rol de la mujer cristiana en
el Reino espiritual, según lo definen las Sagradas Escrituras, pues,
conforme a nuestros estudios, hay muchas clases de maestras cristianas, y
no tan sola una, y además, muchos lugares donde enseñar.
c) La visión de este servidor
de "maestra cristiana" no se limita al salón de la escuela bíblica sino que
abarca unos cuantos ministerios adicionales. Quisiera comunicarles esta
visión, humildemente suplicando que la hagan suya y que, de encontrarla
acertada y meritoria, la compartan con otras cristianas. Tengo a bien
descubrir los aspectos principales de la visión mediante seis preguntas
sencillas, las que cada participante en esta conferencia anotará, por favor,
contestando cada una objetiva y concienzudamente.
II. La primera pregunta: "¿Cuáles son mis verdaderas calificaciones
para maestra?"
A. Su auto
evaluación honesta se fundamenta en el desglose y el análsis imparcial
de sus atributos espirituales, talentos, personalidad, conocimiento,
preparación académica, etcétera. Es preciso distinguir entre los que
piense tener y los que tiene en realidad, entre los ficticios
o imaginarios y los reales, pues no conviene que se engañe a
sí misma, creyéndose calificada, cuando la verdad resultaría ser lo
contrario. Al hacerse una auto evaluación objetiva, podrá usted descubrir
sus puntos fuertes, como también los débiles. Este
procedimiento es de gran importancia en el proceso de su preparación. La
auto evaluación cubre, entre numerosos factores, los siguientes:
1. Su edad.
2. Su reputación
(testimonio) como cristiana.
3. Su fidelidad y
responsabilidad como miembro de la congregación. ¿Asiste usted a todas
las reuniones, no faltando nunca a menos que sea por enfermedad u
obligaciones de su trabajo secular? ¿Ofrenda generosamente? ¿Respalda las
actividades evangelísticas y benévolas de la iglesia?
4. Su estado
social (soltera, casada, divorciada, dos o más matrimonios).
5. Su conocimiento de las
enseñanzas bíblicas. ¿Qué tan amplio es su conocimiento bíblico?
6. Su preparación
académica. Su dominio del idioma es de vital importancia. ¿Sebe
usted expresarse con soltura? ¿Darse a entender con facilidad? ¿Adaptar su
vocabulario al grupo que instruya?
7. El alcance de su
conocimiento y entendimiento de la naturaleza humanaen todas sus
múltiples y complicadas manifestaciones.
8. El alcance de su
experiencia en el arte de la pedagogía eficaz (la ciencia de impartir
instrucción).
9. Los rasgos particulares
de su propio carácterque hicieran factible forjar pronto
afinidades naturales con las personas a quienes impartirera instrucción
espiritual.
a) ¿Es usted
extrovertida o introvertida? ¿O una combinación, en mayor o menor grado, de
ambos atributos?
b) ¿No hace acepción de
personas? ¿O se parcializa con las personas de una raza en particular, de un
rango social o de un nivel de preparación académica particulares?
c) ¿Acaso padece
usted de algún defecto serio de personalidad? El 8%, quizás más,
de la población general sufre esta clase de aflicción. Entre tales
defectos de personalidad se identifican los siguientes: impulsivo, volátil,
incapaz de sostener relaciones sociales estables; agresividad social
(beligerancia hacia los demás), depresión severa, narcisismo (excesivio amor
hacia su propia persona), dependencia exagerada, compulsivo-obsesivo;
rigidez, perfeccionismo; esquizofrenia, etcétera. Quien tenga algún defecto
notable de esta índole ¿cómo podrá ejercer existosamente el ministerio de
enseñar temas espirituales?
10. Sus talentos o dones
particulares. ¿Es usted creativa? ¿Tiene la abilidad de ilustrar
enseñanzas, valiéndose de dibujos, figuritas, objetos apropiados, acetatos
(transparencias) y un retroproyector, cartulinas, pizarra, video proyector,
etcétera? ¿Es usted dinámica, entusiasta, espontánea?
B. “¿A quiénes
puede enseñar?” Habiendo apuntado y evaluado sus cualificaciones
particulares, tomando en cuenta también sus puntos débiles, el próximo paso
es el de identificar y analizar los distintos grupos de personas a
quienes pudría instruir.
1. Este
procedimiento es parte de su preparación.
a) ¿A qué clase
de personas quiere enseñar? Identificar las características del grupo.
Por ejemplo, niñas de ocho a once años de edad, adolescentes,
universitarias, madres solteras, madres casadas que trabajen en lo secular.
¿Por qué siente afinidad con el grupo identificado? ¿Por qué se considera
apta para instruirlo? ¿Qué puede ofrecer usted al grupo que le interesa?
b) Para que se prepare
adecuadamente y funcione bien como maestra, es importante que tenga
conocimiento de todos los grupos que necesitan instrucción espiritual y que
escoja sabiamente entre ellos.
2. A continucación,
identificamos algunos grupos que la mujer cristiana puede enseñar:
a) Niños de un año
hasta cuatro años de edad.
b) Párvulos (de cinco a nueve
años).
c) Adolescentes (de diez a
quince años).
d) Señoritas de dieciséis a
veintidós años, incluyendo universitarias, que aún residen con sus padres o
familiares.
e) Señoritas adultas jóvenes,
de veintidós a treinta y cinco años de edad, que se hayn independizado de
sus padres o familiares, trabajando en lo secular, viviendo en su propio
hospedaje, apartamento o casa.
f) Mujeres adultas jóvenes de
veintidós a treinta y cinco años. Integran esta categoría al menos seis
grupos distintos, a saber:
(1) Casadas
(2) No
casadas que tienen hijos
(3) Divorciadas
(4) Víctimas
de maltrato conyugal
(5)
Las que conviven
(6) Las que se han casado más de una vez.
g)
Mujeres maduras (de treinta y seis a cincuenta y cinco años de edad).
h) Mujeres mayores de edad (de cincuenta y seis a noventa años).
i)
Candidatas para "maestra" de las clases bíblicas ofrecidas en la
congregación.
(1) Candidatas para
"maestra de niños, adolescentes o señoritas".
(2) Candidatas para
"maestra de las mujeres".
C. Ejemplo No. 1.
La Hna. Gloria tiene veinticuatro años de edad y es soltera. Ella es fiel
miembro de la iglesia, muy inteligente y goza de buen testimonio. Tiene un
bachillerato en ciencias sociales y filosofía. Pretende instruir y preparar
a un grupo de cuatro hermanas maduras para que estas puedan cumplir
cabalmente la encomienda de Tito 2:3-5, según la cual las ancianas deben
enseñar a las mujeres jóvenes muchos principios morales, sociales y
espirituales. ¿Cualifica la Hna. Gloria para instruir y preparar al grupo
que ha seleccionado? Dados los hechos de su vida, ¿ha hecho ella una
selección práctica y sabia?
D.
Ejemplo No. 2.
La Hna. Diana tiene treinta y cuatro años de edad, es casada y tiene tres
hijos. Hace doce años que pertenece a la iglesia y todos los miembros la
tienen en alta estima por su conducta intachable, como también por su
conocimiento amplio de la Biblia. Antes de arrepentirse y bautizarse,
llevaba una vida gravemente extraviada. Consciente de que muchas mujeres
jóvenes están sumidas en esa vida vil, siente una gran preocupación por
ellas y nace en su corazón el deseo de enseñarles el verdadero camino de la
vida. ¿Cualifica la Hna. Diana para tal ministerio?
E. Conclusión,
La mujer cristiana perspicaz y espiritual sabrá seleccionar sabiamente a las
personas a quienes impartirá instrucción espiritual. Hará una
selección práctica. Siempre tomará en consideración sus propias
cualificaciones. Si se trata de un grupo de personas, examinará las
características y las necesidades de la colectividad, como también las de
cada integrante.
III. La segunda pregunta: "¿Cuáles temas puedo enseñar?"
A. Identificamos dos categorías principales de temas, a saber:
1. Doctrinal
(por ejemplo, la abolición del Antiguo Testamento, el establecimiento de la
iglesia, el bautismo, el Milenio).
2. Moral
(las normas de conducta).
3. Siempre y cuando tenga las
cualificaciones y haya hecho la necesaria preparación, la mujer cristiana
puede enseñar casi todos los temas que pertenecen a estas dos categorías.
4. Ya que hay centenares de
temas, quizás aun miles, en estas dos categorías, lo recomendable sería
especializarse en algunos, específicamente en los que tienen especial
interés para usted y relevancia para las personas que le escucharan. Desde
luego, en la Biblia se encuentran temas fundamentales (por ejemplo, el plan
de salvación) que toda mujer cristiana debería entender perfectamente y
poder exponer con lucidez y persuasión.
B. En cuanto al critierio
para la selección de temasespecíficos, conviene que el mismo sea
altamente práctico.
1. "¿Domino a
perfección el tema que pienso enseñar?" El deber de todo maestro o
maestra es dominar a perfección, y no a medias, los estudos o cursos que
ofrece.
2. "¿Responde este tema a las
necesidades espirituales de las personas que lo escucharán?"
3. "¿Es, de veras,
importante, edificante y bíblico este tema?"
C. Usted se prepara para la
pedagogía espiritual identificando los temas bíblicos y morales de mayor
importancia para las personas que le escucharán, seleccionando con cuidado
el tema específico que presentará y estudiándolo hasta saberlo a perfección.
IV. La tercera pregunta: "¿A cuántas personas puedo enseñar a la
vez?" Respuesta: de una sola persona a treinta, o más. Para
actividades especiales tales como esta conferencia, la maestra capacitada
puede enseñar a más de treinta personas a la vez, siempre y cuando reúna los
atributos y talentos necesarios.
A. ¿Vale la pena
instruir a una sola persona? Es posible que algunas damas respondan en
lo negativo. “¿Enseñar yo a una sola persona? No voy a perder mi tiempo.”
Pero, amada hermana, analícelo bien: la instrucción de "tú a tú",
es decir, cara a cara con una sola persona, suele ser la
más eficaz y productiva.
1. Visualícese en
este priciso momento como maestra en presencia de una sola hermana
espiritual quien necesita, urgentemente, que alguien le brinde socorro
espiritual. El alma en peligro puede ser la de una hermana que ha perdido su
primer amor por Dios y su iglesia, enfriándose y apartándose del Señor. O
puede ser la de una jovencita de la iglesia que está sufriendo serios
trastornos emocionales. O supongamos que se trate de una hermana espiritual
cuyo matrimonio está a punto de desmoronarse. O acaso de algún miembro
angustiado por una prueba fuerte que amenaza con derrotarlo.
a) Cara a cara con
la preciosa alma en peligro, una sola alma solitaria al borde de perder
la vida eterna, usted le brinda todo su apoyo espiritual, concentrando
todos sus poderes de maestra y consejera cristiana en ella.
b) A su vez, la persona
presta a usted toda su atención, pues no hay terceras que interrumpan
o distraigan.
(1) De cierto, la
relación de "tú a tú" es muy delicada por ser más íntima que la relación
menos personal característica de grupos.
(2) Es comprensible que
algunas mujeres cristianas, por lo sensible de su psiquis y espíritu,
esquiven este tipo de relación, encontrando el acercamiento demasiado
personal, temiendo descubrir los defectos de su propio ego o sus propias
debilidades espirituales.
(3) Pero, si actúa usted,
querida hermana, con valor, valiéndose, con sabiduría celestial, de las
oportunidades únicas que ofrece tal relación, puede que logre la
restauración de la hermana extraviada, la estabilización emocional de la
jovencita afectada, la salvación del matrimonio tambaleante o el
fortalecimiento del cristiano angustiado, agobiado y a punto de rendirse.
Usted se dedica a enseñar y orientar a una sola alma, siendo el fruto
excelentísimo del esfuerzo concentrado en un solo ser es la eterna salvación
de su alma. Su obra, lejos de ser pequeña o despreciable por tratarse de
una sola persona, será registrada, lo afirmamos confiadamente, como"exitosa y grande" en los libros de Dios, y recibirá usted en aquel
día la recompensa que el Todopoderoso otorgará a las mujeres que “ganan
para sí un grado honroso”, aplicadas las palabras de 1 Timoteo 3:13 no
sólo a los diáconos sino a todo obrero competente, incluyendo a las
cristianas que efectúanm obras valiosas perdurables.
2. Le invito a
visualícese en este preciso momento como maestra sentada frente a una
sola persona inconversa a quien impartirá usted la Palabra de vida.
a) La persona en
cuya presencia se encuentra usted, una sola persona, puede que sea alguien
de su familia, una vecina, una amiga o cualquier alma deseosa de aprender el
camino de la salvación.
b) La persona puede ser
joven, adulta, madura o anciana.
c) Si usted instruye
correctamente a la persona y ella obedece al evangelio, ¿qué ha
logrado usted? ¿Un fruto insignificante por tratarse de una sola alma?
¡Lejos de ello! Usted habría logrado lo que tal vez pocas mujeres en esta
asamblea hayan experimentado: ¡salvar una preciosa alma de eterna
condenación!
d) Este servidor alberga la
fuerte impresión de que muchas damas cristianas esten perdiendo incontables
oportunidades para evangelizar a más personas porque desestiman la idea de
enseñar a una sola persona a la vez, error mayúsculo que también cometen sus
contrapartes, los varones cristianos.
e) ¿Hay cien damas
cristianas presentes para esta conferencia? De enseñar cada una de
ustedes, durante el presente año, a una sola persona, logrando que se
convierta a Cristo, ¡cien almas quedarían rescatadas del infierno! ¡Cien
almas serían salvas! ¡Cien almas serían añadidas a la iglesia! Tremenda
obra a favor de las almas extraviadas. Apliquemos el mismo concepto a la
edificación espiritual. Cada hermana de esta hermosa asamblea de cien
damas, instruye, orienta y ayuda a crecer espiritualmente a un solo hermano,
a una sola hermana o a un solo joven de la iglesia durante los próximos doce
meses. ¿Cuántos miembros reciben edificación? ¡Cien cristianos son
edificados! Toda la iglesia se beneficia. Cien almas se fortalecen. Se
renuevan ánimos. Se escapan del castigo eterno algunas almas que se
deslizaban. ¡Gran obra realizada! Y todo porque cada dama cristiana se
preocupa, no por enseñar siempre a un grupo nutrido de almas, sino por una
sola alma.
B. “¿A cuántas
personas puedo enseñar a la vez?” Hay muchas opciones. Por ejemplo, a
una sola, como acabamos de estudiar. También a más de una. Referente a
enseñar a grupos, considere, por favor, las observaciones siguientes:
1. Mientras más
pequeño el grupo, más eficaz y productiva será la enseñanza.
a) Visualícese en
este momento como maestra frente a un grupo de solo tres personas.
(1) Puede que sean
tres hermanas recién convertidas, tres madres jóvenes frustradas y
descorazonadas por el comportamiento notablemente negativo de sus hijos
pequeños o tres personas que no hayan obedecido al evangelio.
(2) Se trata de solo
tres personas. Pero, si usted fortifica mediante sus excelentes
instrucciones espirituales la fe de las tres recién convertidas de tal
manera que sigan perseverando, si cambia las actitudes de las tres madres
jóvenes, si convierte aunque sea a una sola de las tres inconversas, grande
y preciosa delante de Dios será su obra.
2. Mientras más grande el
grupo, más difícil resulta ser comunicar a cada integrante la
materia preparada, lograr que todos presten atención durante todo el estudio
y asegurar que cada uno se beneficie del estudio, poniendo por obra la
enseñanza impartida.
a)
Visualícese en este momento como maestra frente a quince mujeres.
b)
No todas tienen el mismo entendimiento o capacidad intelectual. Algunas
están interesadas en su clase; otras, no. Algunas susurran entre sí. Otras
hacen comentarios pueriles o fatuos. En ocasiones, discuten entre sí.
Exteriorizan toda suerte de emoción.
c)
Solo una maestra muy capacitada sería capaz de manejar eficazmente tal
grupo, imponiendo disciplina, manteniendo un alto nivel de espiritualidad y
logrando resultados positivos.
d)
Desde luego, hay temas que se prestan para grupos. La dinámica de grupos,
controlada y canalizada, puede resultar positiva para el crecimiento
espiritual de los participantes. El intercambio de ideas, opiniones,
interpretaciones distintas, etcétera puede que resulte bastante edificante,
sirviendo para explorar el tema al máximo y hacer aplicaciones prácticas,
despertando más interés y el deseo de madurar. Con todo, pocas mujeres,
comparativamente, llenan los requisitos para enseñar efectivamente tales
grupos o clases. En cambio, muchas hermanas pueden prepararse al grado de
enseñar a una sola persona a la vez, o tal vez a un grupito de dos o tres.
Estas realidades nos llevan a la tercera observación, a saber:
3. Para la mujer
cristiana, la mentalidad de siempre proyectarse como maestra frente a
grupos nutridos de personas es contraproducente, tanto para la obra de
la mujer en la iglesia, como para el crecimiento espiritual y numérico de la
iglesia, y por ende, para la obra evangelística del Señor en la tierra. Se
trata de la mentalidad de "no voy a enseñar a nadie si no puedo
enseñar a un grupo nutrido".
a) En términos de
frutos para el Señor, la mujer que enseña a una sola persona persuadiéndola
a obedecer al evangelio, produce más que la mujer que enseña a un grupo de
quince, pero sin lograr conversión alguna.
b) La mujer que instruye a un
grupito de dos o tres, obteniendo verdaderos cambios en sus vidas, produce
más que la mujer que enseña a un grupo de treinta, logrando solo cambios
superficiales y efímeros.
c) Desde luego, la maestra
que enseña a un grupo de treinta logrando cambios importantes en la mayoría,
produce más que la maestra que enseña y hace cambiar a solo dos o tres.
Pero, ¿cuántas maestras son capaces de tal hazaña con un grupo de treinta, y
cuántos grupos grandes responden tan positivamente?
d) En resumen, el punto
clave que quisiéramos que todas graben en su mente es el siguiente: Cuando
de la instrucción espiritual se trata, ustedes, las damas cristianas, no
deben limitar su visión o su acción solo a la enseñanza de grupos numerosos
sino reconocer la importancia y la eficacia de la enseñanza de "tú a tú" o
en grupos pequeños.
4. Usted, estimada
hermana, se prepara mental y psicológicamente para la noble tarea de la
pedagogía espiritual, ajustando sus propias actitudes y conceptos sobre
cuántas personas puede enseñar a la vez, a las realidades y normas que
acabamos de considerar.
V. La
cuarta pregunta: "¿Dónde puedo enseñar?"
A. De llenar los
requisitos, y si los ancianos o los dirigentes de la congregación le nombran
como maestra, puede enseñar en los salones del lugar de reunión
dedicados a estudios bíblicos. Al no contar su congregación con salones de
esta categoría, las clases bíblicas pueden llevarse a cabo en la sombra de
algún árbol o en cualquier otro lugar que se preste, aunque no sea lo más
adecuado o cómodo.
1. Es sabio
aprovechar al máximo las facilidades de la congregación, haciendo que lo
invertido sea justificado.
2. Pero, sin restar nosotros
importancia a las facilidades, pues tal no es nuestra intención, le animamos
a tener en cuenta lo siguiente: limitar su radio de acción como maestra
cristiana solo al lugar de reunión significa perder muchas oportunidades
para impactar las almas a su alcance con el poder transformador del
evangelio. Abra sus ojos a las posibilidades, a las opciones.
Seguramente, habrá otros lugares donde usted puede ejercer el rol de
maestra.
B. Su propio hogar.
1. Primer ejemplo.
Ponemos el siguiente caso hipotético: usted es una mujer joven casada,
preocupada y alarmada por el libertinaje que observa en sus hermanas y
primas, en las hermanas y las primas de su esposo, en las señoritas de su
comunidad, en fin, en casi toda la nueva generación de adolescentes. Algunas
ya le tienen confianza; le respetan. Bien sabe usted que si las invita a la
iglesia, no es probable que acepten. Pero, ¿qué tal si las invita a su
hogar para charlas informales acerca de acontecimientos (maltrato,
abusos, violencia contra menores) y circunstancias (drogadicción,
prostitución, SIDA, pornografía) morales y espirituales que están haciendo
estragos en su propia vecindad, aldea, barrio o pueblo? Mediante el diálogo
libre y ameno, se descubren a la luz las preocupaciones y problemas que
aquejan a la juventud, y se discuten posibles soluciones. Su influencia de
“sabia consejera” aumenta entre las doncellas. Quizás algunas
comiencen a manifestar curiosidad por la congregación a la cual
pertenece usted. ¿Se imagina usted algunos frutos de tal actividad en su
hogar?
a) En la comunidad
donde usted reside, ¡su propio hogar se hace luz en medio de las
tinieblas!
b) Quizás
recapaciten algunas de las doncellas cambiando su modo de pensar, actuar
y ser.
c)
Tal vez algunas obedezcan al evangelio y se salven sus almas.
2.
Segundo ejemplo. Usted invita a los niños de su
comunidad para clases bíblicas en su propio hogar. Conduce la
clase con la misma disciplina y responsabilidad que se imponen en los
salones del lugar de reunión de la congregación: una hora fija, temas bien
seleccionados y presentados, etcétera. Habiendo ganado la confianza, el amor
y el respeto de los niños, los invita a la iglesia. Además, cabe la
posibilidad de acercamientos a sus padres con la meta de concertar estudios
bíblicos o invitarlos a la congregación.
C. En los hogares de
familiares, amigas o compañeras de trabajo.
1. Habiendo
conseguido la cooperación de tales personas, podría usted llevar a cabo en
los hogares de ellas la misma clase de actividad descrita arriba en los
"Ejemplos 1 y 2" de la partida "B".
2. No solo la categoría de
enseñanzas presentada en los ejemplos sino otras también pueden ser
ofrecidas en su propio hogar o en los hogares de otras personas.
D. Usted, amada hermana, se
prepara para impartir eficazmente la enseñanza espiritual, seleccionando
juiciosamente el lugar que mejor se preste para una obra realmente
fructífera.
VI. La
quinta pregunta: "¿Cómo me preparo?"
A. Primero, es
preciso purificarsu propia mente y espíritu para la tarea
sublime de impartir instrucción espiritual. Lo hace...
1. Cambiando el
complejo de inferioridad mental o espiritual (de afligirle tal complejo) por
el espíritu de fe, poder y confianza que el Señor nos infunde.
2. Venciendo el temor y la
timidez. "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de
poder, de amor y de dominio propio" (2 Timoteo 1:7).
3. Eliminando el sentimiento
de "despreciada" o"arrinconada".
4. Repudiando el espíritu de
la dejadez espiritual o de la vagancia.
5. Deshaciéndose de una vez
para siempre de la idea según la cual "los hombres de la iglesia son
los únicos que pueden enseñar. Así que yo, siendo mujer, no tengo que
hacerlo".
6. Refrenando y rechazando en
su corazón cualquier impulso de "la vanagloria". ("Quiero ser
maestra de una clase para que me reconozcan y me alaben los demás miembros.")
7. Extirpando de su
mente y subconciencia cualquier intención de utilizar la iglesia o los
ministerios espirituales para avanzar la causa de la "Liberación femenina",
o cualquier otra agenda social parecida.
B. Habiendo librado su mente
y alma de todo espíritu malo, usted se prepara a sí misma para ser
"maestra del bien" (Tito 2:3) haciendo lo siguiente:
1. Se auto motiva
(se anima).
a) Usted escudriña y
pesa la condición del mundo y de la iglesia, creando conciencia en su propio
corazón, llegando a comprender claramente la necesidad apremiante de muchas
buenas maestras en la iglesia y en la comunidad.
b) Medita y ora, creándose en
su interior el sentido del deber: “Debo enseñar. No debo seguir odviando
mi deber”. Se hace solidaria del mismo sentimiento que el apóstol Pablo
expresó al exclamar: "¡Ay de mí si no anunciare el evangelio!" (1 Corintios 9:16). También piensa usted: "¡Ay de mí si no enseño el
evangelio, aunque sea a una sola persona!"
c) ¿Por qué se dedican pocas
hermanas a la enseñanza? Señalamos una razón obvia: porque la mayoría no
siente, en lo más profundo de su ser, la necesidad, la obligación, el
deber de impartir instrucción espiritual.
2. Ora.
Ora a menudo y con fervor por el ministerio espiritual de la enseñanza que
proyecta llevar a cabo.
3. Se consagra
para dicho ministerio. Se arma con la convicción de que se requiere su
entrega total, inclusive un espíritu de sacrificio.
4.
Estudia la Biblia. Concentra sus estudios en los temas
que enseñará.
5. Estudia otras fuentes
relacionadas de información (comentarios, revistas, folletos,
mensajes, estudios grabados, etcétera).
6. Aprovecha los cursos
avanzados
que ofrecen algunas escuelas de adiestramiento, como también las
conferencias o los talleres especiales organizados por congregaciones
particulares.
7. Observa y aprende
los métodos
empleados por maestras y maestros exitosos.
8. Se orienta sobre los
medios audiovisualesdisponibles con el propósito de utilizarlos en sus presentaciones.
9. Analiza las
características y las necesidades
de la persona o del grupo que escuchará su enseñanza.
10. ¡Entra
en acción! Los requisitos para ser buena maestra
tienen gran importancia. La planificación y la preparación son
indispensables. Pero, toda la empresa se reduce a meras ideas y proyecciones
o ilusiones vacías de no tomar usted acción. Para la realización de la
visión, el plan, el deseo, el propósito, ¡es preciso implementarlo!
La acción se traduce en frutos palpables. La inacción resulta en
frustraciones y derrotas. Pues, ¡a enseñar! Solo así, querida hermana, se
hace usted "maestra del bien".
VII. La
sexta pregunta: "Al enseñar, ¿cuáles deben ser mis metas?"
A. Para usted personalmente, en su función de maestra, entre las metas
se destacan las siguientes:
1. Dar lo mejor que pueda.
2. No
conformarse con ser una maestra mediocre.
3. Ser
competente, eficaz y productiva.
4. Presentar
estudios interesantes, edificantes y de peso que produzcan verdaderos
cambios en los oyentes.
5. Pulirse
y perfeccionarse en el ministerio de la instrucción espiritual.
B. Sus
metas para los que le escuchan deben ser:
1. Llenarlos de la verdad de Dios.
2. Cambiar
vidas.
3. Salvar
almas.
C. Fijar metas exactas y
realistas
para su propia persona en su calidad de maestra y para los que le escucharán
es un paso vital en su preparación.
VIII.
Conclusión.
A. En muchas de
nuestras congregaciones hay una gran laguna: muy pocas de las
hermanas funcionan como verdaderas maestras.
B. En no pocas de las
congregaciones se manifiesta una anomalía sumamente preocupante, a
saber: la mayoría de los miembros son mujeres, pero esta "mayoría" se
convierte en "minoría" cuando de la enseñanza espiritual se trata.
C. Por lo tanto, presentamos
una petición y un reto:
1. Qué las damas de
las iglesias de Cristo abran sus ojos y capten una visión de todos los roles
que pueden desempeñar en la iglesia, sin violar las restricciones por Dios
mismo en 1 Corintios 14 y 1 Timoteo 2.
2. Qué las damas cristianas
se preparen adecuadamente, que se animen y que se activen, para que no haya
esas lagunas en nuestras congregaciones, sino abundancia de obras hechas
tanto por las damas como por los varones consagrados a favor del crecimiento
espiritual y numérico de la iglesia y en bien de las almas perdidas.
¿Cuántas de las presentes dicen "Amén" a esta petición y a este reto?
D. ¿Quiénes son las
mujeres más bellas del mundo?
1. No son las
modelos o las actrices famosas por su belleza física. No son "Miss Puerto
Rico", “Miss Colombia”, “Miss Perú” o "Miss Mundo".
2. Son las maestras
cristianas eficaces y felices en el desempeño de sus ministerios que
lucen escuetamente las virtudes hermosas de Dios y adornan su
espíritu de muchas obras excelentes.
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