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-Observación del autor. Más importante aún que el estudio de "Apocalipsis" es el de la "sana doctrina" fundamental revelada en su totalidad por el Espíritu Santo (Juan 16:13). "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:16). "Cualquier que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo" (2 Juan 9). Una anomalía curiosa y preocupante de nuestra época es el afán que manifiestan muchos creyentes, incluso predicadores, evangelistas y pastores, por "Apocalipsis" y otros textos proféticos, sin haber aprendido ellos siquiera "los rudimentos de la doctrina de Cristo" (Hebreos 6:1), por ejemplo, que el bautismo bíblico es por inmersión y "para perdón de los pecados" (Hechos 2:38; 8:34-40). "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre... Y entonces los declararé: Nunca os conocí..." (Mateo 7:22-23). ¿Y por qué "nunca"? Obviamente, porque jamás llegaron a creer y bautizarse como ordena Cristo en la Gran Comisión, diciendo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo..." (Marcos 16:15-16). Estimado estudioso de las Sagradas Escrituras, respetuosamente le animamos a escudriñar no solo "Apocalipsis" sino a estudiar detenidamente las "Doctrinas fundamentales del evangelio"

APOCALIPSIS

 Capítulo Tres de
 “Análisis de las profecías y visiones”

"Los siete sellos"

Sección III

Se abre el Quinto Sello.
“Vi bajo el altar las almas de los que habían sido
muertos por causa de la palabra de Dios.”

“Las almas de mártires bajo el altar en el cielo”
Ted Larson. Derechos reservados. Permiso de uso obtenido. No copiar. theoson@earthlink.net

Apocalipsis 6:9-11 

-Presentación gráfica disponible para el estudio del Quinto Sello.

V.  El Quinto Sello. "Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos" (Apocalipsis 6:9-11). El Cordero abre el Quinto Sello para Juan y el apóstol ve escenas, como en vivo, que toman lugar, ya no en el planeta Tierra, sino en regiones celestiales. Se levanta el “Telón” que normalmente separa al mundo espiritual del material, y presenciamos un corto acto del emocionante “Drama de los mártires de Dios”.

A.   "Vi bajo el altar."

1.  Con toda probabilidad, se trata de "el altar de oro que estaba delante del trono" (Apocalipsis 8:3), o delante de Dios", como dice Apocalipsis 9:13.

2.  Sobre este altar de incienso se ofrecían "las oraciones de todos los santos" (Apocalipsis 8:3).

3.  Este altar es el lugar donde entran en escena varios ángeles y otros seres celestiales para llevar a cabo sus papeles dramáticos en las visiones de Apocalipsis. Por ejemplo:

a)   El ángel que ofrece el incienso, llenando luego un incensario del "fuego del altar"  y arrojándolo a la tierra (Apocalipsis 8:3-5).

b)   "De entre los cuatro cuernos" de este altar se escucha la "voz" que habla con el ángel de la Sexta Trompeta (Apocalipsis 9:13).

c)   Sale de este altar el ángel que tenía "poder sobre el fuego" (Apocalipsis 14:18).

d)   Desde este altar uno de los ángeles declara: "Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos" (Apocalipsis 16:7).

4.  De acuerdo con estos datos, visualizamos un altar de gran tamaño, como en la ilustración (por Pat Marvenko Smith. www.revelationillustrated.com) que acompaña este texto.

B.   "Vi bajo el altar las almas."

1.  Mediante la visión del Quinto Sello se nos ofrece prueba irrefutable de que el alma sobrevive la muerte del cuerpo físico. Juan ve...

a)   Cuerpos físicos no, sino "almas".

b)   Seres muertos no, sino las "almas de los que habían sido muertos".

c)   Seres inconscientes o dormidos no, sino "almas" conscientes.

2.  El hecho de estar "bajo el altar" de incienso que está "delante de Dios" significa que están en un lugar totalmente seguro y privilegiado.

a)   Están cerca de Dios.

b)   No están en el trono de Cristo (Apocalipsis 3:21; 20:4) sino "bajo el altar". Por lo tanto, deducimos que este "retrato" de ellas no fue tomado durante el tiempo del Milenio cuando los mártires reinan con Cristo (Apocalipsis 20:4) sino en otro momento de su tiempo de "descanso".

3.  ¿Quiénes son estas "almas"? No son las almas de todos los que "mueren en el Señor" (Apocalipsis 14:13) sino las almas de los mártires.

a)   Específicamente, son "las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían".

(1)  La frase calificativa no es "de los que murieron" sino "de los que habían sido muertos".
(a)  Obsérvese la diferencia entre los modos "murieron" y "habían sido muertos" del verbo "morir".

(i)  "Murieron" es el modo pretérito indefinido de "morir".

(ii)  "Habían sido muertos" es el modo pretérito pluscuamperfecto de "morir".

       (b)  El modo del verbo "morir" en Apocalipsis 6:9 no es el "pretérito indefinido", o sea, "murieron".

(i)  De haberse utilizado el verbo "murieron", bien podríamos concluir que se trata de todos los que han muerto en el Señor.

(ii)  Además, "murieron" no específica, ni por implicación, la causa de muerte. O sea, "murieron" puede abarcar tanto las muertes atribuibles a causas naturales como las que resultan de actos violentos o de accidentes.

 (c)   El modo del verbo "morir" en Apocalipsis 6:9 es el "pretérito   pluscuamperfecto", o sea, "habían sido muertos".

(i)  Mediante este modo del verbo, claramente se eliminan las muertes por causas naturales.

(ii)  Mediante este modo del verbo, claramente se implica una muerte precipitada ocasionada por fuerzas externas de violencia.

(d)  Por sí solo, este argumento basado en el "modo" y las "implicaciones" del verbo compuesto "habían sido muertos", constituye prueba irrefutable de que se trata de un grupo particular de "muertos", específicamente, el de los "mártires" del Señor.
(2)  ¿Por qué "habían sido muertos"?
(a)  "Por causa de la palabra de Dios." Es decir, por creerla, obedecerla, promulgarla, defenderla y rehusar denegarla públicamente.
(b)  "Por el testimonio que tenían." ¿Qué cosas daban "testimonio" al hecho de que estos que "habían sido muertos" eran seguidores de Cristo? Su conducta cristiana, sus obras cristianas y su buena reputación entre las personas que los conocían.
(c)  Cuando un cristiano muere de causas naturales (algún accidente no relacionado con la fe, alguna enfermedad o la vejez), a nadie se le ocurre decir que "murió por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenía". Esta terminología se emplea cuando se quiere decir que la muerte del creyente fue prematura y violenta y que el fenecido cristiano fue muerto por su fe. Por consiguiente, esta misma clase de fraseología en Apocalipsis 6:9 también constituye prueba irrefutable de que se trata de un grupo particular de muertos en Cristo, a saber, el de los mártires.

b)   Estas almas exclaman: "¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?" La expresión altamente emotiva "vengas nuestra sangre" también prueba que se trata específicamente de los mártires de Jesús, y no de los cristianos que mueren por causas naturales.

(1)  Los cristianos que mueren de causas naturales jamás tendrían justificación para preguntar: "¿Hasta cuándo, Señor,... no vengas nuestra sangre?" por la sencilla razón de que no derramaron su sangre "por la palabra". No tuvieron que resistir "hasta sangre, combatiendo contra el pecado" (Hebreos 12:4).
(2)  Vengar "nuestra sangre" ciertamente implica una muerte injusta y violenta infligida por algún enemigo.
(a)  No se reclama "venganza" cuando la persona muere de causas naturales.
(b)  Al fallecer un miembro fiel de la iglesia por causas naturales, ¡a nadie se le ocurre pedir "venganza"! Hacerlo rayaría en lo absurdo.
(3)  Estos mártires de Jesús piden juicio y venganza "para los que moran en la tierra", es decir, para los desalmados y obstinados enemigos de Dios que persiguen y matan a los verdaderos cristianos.
(a)  Sus ásperos sentimientos al respecto no son "indignos", como alegan algunos comentaristas, de su elevado estado de "almas... bajo el altar... que está delante de Dios" sino que armonizan con los mismos sentimientos del Todopoderoso y de su Hijo.
(b)  La justicia de Dios exige el castigo de los enemigos de Cristo y su pueblo santo. Se hará justicia y esta "justicia" envuelve "venganza".

(i)  "¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?" (Lucas 18:7). El paralelo entre este texto y Apocalipsis 6:10 es obvio. Los "escogidos" de Dios claman por justicia. Las almas del Quinto Sello piden justicia y venganza.

(ii)  "No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor" (Romanos 12:19).

(iii)  "Eso es demostración del justo juicio de Dios,... Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan"                              (2 Tesalonicenses 1:5-10).

(iv)  "Porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella" (Apocalipsis 19:2). Las almas "bajo el altar" piden venganza. El texto de Apocalipsis 19:2 enseña que su petición es cumplida a plenitud cuando "la gran ramera" es juzgada, es decir, es vencida y echada al fuego eterno.

c)   "Que descansasen... hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos."

(1)  En adición a los que ya "habían sido muertos", otros cristianos "habían de ser muertos como ellos
 
(2)  Los mismos argumentos basados en los modos del verbo "morir" dados anteriormente son válidos y aplicables en el caso del verbo compuesto "habían de ser muertos". No hay lugar a dudas: en ambos casos se trata de la muerte violenta de los cristianos que resisten "hasta la sangre, combatiendo contra el pecado" (Hebreos 12:4).
(3)  "Muertos como ellos." "Como ellos" significa "de la misma manera", es decir, por violencia.
(a)  Esta expresión "muertos como ellos" jamás se usa en referencia a los que mueren por causas naturales.
(b)  Considere las siguientes dos afirmaciones:

(i)  Primera afirmación: "Los cristianos fieles del presente que mueren por causas naturales mueren como aquellos fieles de tiempos pasados que también murieron por causas naturales. Otros morirán de la misma manera." Al escuchar esta afirmación, replicamos: "¿Y qué? ¿Qué hay de nuevo? ¡Esto no es noticia! ¡Lo natural, lo común, lo ordinario es que así sea!"

(ii)  Segunda afirmación: "En el pasado, muchos cristianos fueron muertos por la fe y otros serán muertos como ellos antes de que finalice la Era Cristiana y se manifieste la justa venganza de Dios." ¡Esto, sí, es noticia! ¡Esto nos impacta! Se trata de una profecía altamente significante para el futuro del pueblo de Dios.

(4)  "Hasta que se completara el número."
(a)  "El número", cualquiera que sea.
(b)  Se quiere decir: "Muchos consiervos y hermanos ya han sido muertos, pero el número de los mártires aún no es completo; otros cristianos serán muertos de la misma manera".
(c)  ¿Ha prefijado Dios un "número exacto" de mártires? No hay revelación alguna en todo el texto sagrado que nos obligue a pensar que Jehová prefijara antes de la fundación de la tierra un número específico de mártires.
(d)  ¿Cuándo será completado el número de los mártires? Todo indica que durante el "poco de tiempo" que precede el fin. (Ver el Capítulo Dos de este Comentario para el análisis del “poco de tiempo”.)

4.  A estas almas "bajo el altar... se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo."

a)   "Se les dieron vestiduras blancas."

(1)  Para consolarlas.
(2)  En recompensa parcial por sus sufrimientos.
(3)  Como garantía del eventual cumplimiento total de todas las promesas de Dios.
(4)  ¿Quiénes se las dieron?
(a)  Pensamos que los ángeles de Dios, pues ellos son "espíritus ministradores" (Hebreos 1:14).
(b)  Guiados por las revelaciones de este pasaje, visualizamos a los ángeles de Dios entregando las "vestiduras blancas" a los miles de mártires que ocupan unas grandes recámaras bellamente adornadas "bajo el altar... delante de Dios" donde descansan esperando el desenlace final de los designios de Dios para la creación.
(5)  El hecho de recibir "vestiduras blancas" acaso implique que estos mártires ya habían recibido sus cuerpos celestiales (2 Corintios 5:1-9). Teniendo cuerpos espirituales (1 Corintios 15:42-58; 1 Juan 3:2; Filipenses 3:20-21), podían vestirse con aquellas "vestiduras blancas", regalo extraordinario dado por Dios mismo. ¿Cuándo recibieron estas almas sus cuerpos espirituales? Un poco antes del inicio del Milenio, al efectuarse la "primera resurrección" (Apocalipsis 20:4-6). (Ver el Capítulo Diez de esta obra para un estudio detallado sobre la "primera resurrección.")
b)   "Se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo."
 
(1)  El adverbio "todavía" claramente indica que los mártires ya habían estado descansando antes del momento de su petición por justicia y venganza.
(a)  Su pregunta "¿Hasta cuándo...?" (Apocalipsis 6:10) indica que estaban conscientes del factor "tiempo".
(b)  "¿Hasta cuándo...?" implica que ya habían pasado bastante tiempo en espera de que se les hiciera justicia.
(2)  Al dar a conocer su petición, se les dice que descansen "todavía un poco de tiempo".
(a)  "Un poco de tiempo" implica que ya está para consumarse la obra de Dios.
(b)  Este "poco de tiempo" que deben esperar los mártires quizá sea más o menos paralelo con el "poco de tiempo" (Apocalipsis 20:3) entre el fin del Milenio y la Segunda Venida de Cristo.
(3)  A la luz del argumento que acabamos de presentar, es patentemente errónea la afirmación conforme a la que el "poco de tiempo" de Apocalipsis 6:11 "abarca todo el tiempo de la Era Cristiana desde Pentecostés del año 33 hasta el fin del mundo". Enfoquemos la “Secuencia de los tiempos" que viven los mártires, con los acontecimientos y las situaciones correspondientes.
(a)  "Tiempo en la tierra en sus cuerpos de carne y sangre." Antes de ser muertas estas personas por los enemigos de la fe, pasan cierto tiempo en la tierra como miembros de la iglesia.
(b)  "Tiempo en el Paraíso." Al sufrir el martirio, sus almas van al Paraíso donde descansan (Lucas 16:19-31).
(c)  "Tiempo del Milenio." Previo a iniciarse el Milenio, participan en la primera resurrección, para luego reinar durante todo el Milenio con Cristo (Apocalipsis 20:4-6).
(d)  "Tiempo bajo el altar." Al finalizarse el Milenio, pasan a morar "bajo el altar... delante de Dios". Estando en dicho lugar, presentan su petición por justicia y venganza. Se les dice que descansen "todavía un poco de tiempo".
(e)  Indiscutiblemente, el "poco de tiempo" es posterior a los "tiempos" que lo preceden. Por lo tanto, la conclusión irrefutable es que el "poco de tiempo" no cubre toda la Era Cristiana.

5.  Observaciones en torno a los mártires y su relación para con los demás cristianos. Algunos comentaristas aseguran que Dios no hace ninguna distinción entre los cristianos muertos por su fe y los demás cristianos que mueren "en el Señor" por causas naturales.

a)   Afirman que la visión del Quinto Sello abarca a todos los que mueren en el Señor, fuera cual fuese la causa de su muerte. Respetuosamente, discrepamos, encontrando deficiente y errónea tal interpretación de este Sello, pues ya hemos probado contundentemente que se trata solo de los mártires. Al tratarse exclusivamente de los mártires, ¡en definitiva no todos los cristianos figuran en el cuadro!

b)   Señalan que todos los muertos en Cristo reciben "vestiduras blancas". De acuerdo, pero los mártires "bajo el altar" reciben las suyas ANTES de que se complete el número total de los mártires durante el "poco de tiempo", como además ANTES de la Segunda Resurrección cuando los restantes salvos reciben su nuevo cuerpo glorificado, con vestiduras blancas y corona de inmortalidad. Por consiguiente, el Espíritu Santo hace, en sus revelaciones, una clara distinción entre los mártires y los demás cristianos, destacándose la distinción aun en el asunto de la entrega de las "vestimentas blancas".

c)   Alegan que el martirio no es un sacrificio mayor que el de soportar largos años de arduo trabajo y duras pruebas en la iglesia, para luego morir de causas naturales. Pensamos que emita semejante opinión solo aquel que nunca ha tenido que resistir "hasta sangre", que nunca se ha visto en peligro de ser crucificado, quemado vivo, triturado y devorado por bestias salvajes, decapitado, traspasado de espada o torturado hasta expirar. A nuestro juicio, con sobrada razón el martirio se califica de sacrificio supremo, la prueba máxima de fe y compromiso. Obviamente, Dios lo reconoce como tal y recompensa de una forma especial a los cristianos que pagan con sus vidas la convicción que sostienen. El que escribe admira profundamente a los mártires de Cristo y aplaude el reconocimiento que Dios los confiere, concediéndoles el honor de reinar con su Hijo durante el Milenio y de pasar el "poco de tiempo" en el lugar sacrosanto "bajo el altar". Es del todo inconcebible que les envidiemos sus privilegios, dichas u honores especiales.

6.  Algunas observaciones sobre los lugares, objetos y seres vistos en el cielo, según las visiones de Apocalipsis. Por ejemplo, el "altar de oro... delante del trono", el "incensario de oro", el "fuego del altar", las "vestiduras blancas" y las "almas... bajo el altar".

a)   En el libro de Apocalipsis, las figuras metafóricas abundan, fascinando y retando nuestras habilidades de visualización la simbología típica de esta categoría de literatura divina.

b)   Incuestionablemente, aquel mundo, o esfera, donde mora Dios, Cristo, el Espíritu Santo, los veinticuatro ancianos y los millones de ángeles que sirven a la Deidad, difiere en su naturaleza elemental del planeta Tierra material, con sus habitantes que ocupan cuerpos de carne y sangre.

c)   Aun así, creemos que aquellos lugares celestiales, por ejemplo, el lugar "bajo el altar", son reales, y que los objetos tales como el "altar de oro" puede que existan en realidad, aunque tengan esencias, formas, dimensiones y apariencias totalmente diferentes a todo lo que nuestra imaginación sea capaz de visualizar.

(1)  Afirmar que todos los objetos y lugares celestiales mencionados en Apocalipsis son enteramente simbólicos, que ningún trono o altar existe allá, es plantear una tesis imposible de probar, pues ¿quién ha subido al cielo de Dios, viendo con sus propios ojos lo que hay allá? El apóstol Pablo “fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no es dado al hombre expresar” (2 Corintios 12:2-4). Ya que no se le permitió relatar su experiencia, la misma no amplía nuestro entendimiento de la esencia o apariencia del mundo celestial de Dios.
(2)  Cada cosa o lugar mencionado en Apocalipsis como perteneciente al cielo de Dios, ¿ha de concebirse como mera proyección simbólica que no represente nada real? De ser así, perderían las revelaciones gran parte de su impacto, colorido y poder de motivar, al menos para este servidor.    

d)   Creo que el "cuerpo espiritual" que reciben los mártires resucitados es real, es decir, tiene forma y sustancia, aunque totalmente distintas a las formas y sustancias materiales que conocemos nosotros, y además creo que aquel cuerpo espiritual ocupa espacio. El "cuerpo espiritual" no es meramente una idea abstracta, una simple proyección imaginaria de la mente de Dios. ¡Existe! Es la nueva "habitación celestial", "la casa no hecha de manos, eterna, en los cielos" (2 Corintios 5:1-3).

e)   Sostengo que las cosas celestiales vistas por el apóstol Juan corresponden de alguna manera a lo que realmente hay allá en la esfera de Dios. A mi entender, las escenas no son inventadas, ficticias, totalmente simbólicas o puramente abstractas. Los "ángeles" y las "almas" realmente existen y participan en la obra de Dios. Por ejemplo, la revelación de "las almas... bajo el altar" no es una mera proyección imaginaria sino el "retrato" de la realidad. Aquellas almas de los mártires no son imaginarias. El lugar donde se encuentran no es imaginario. El evento que se presenta no es imaginario. Las circunstancias no son imaginarias.

f)    El apóstol Pablo "fue arrebatado hasta el tercer cielo", "al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar" (2 Corintios 12:2-4). Su experiencia fue real. Visitó el "paraíso". Ese lugar existe en alguna dimensión de las creaciones de Dios. Asimismo, lo que ve el apóstol Juan es real. Aun lo "simbólico" en las visiones representa de alguna forma lo que es real.

7.  Observaciones sobre las referencias a "tiempos" en el libro de Apocalipsis. Por ejemplo, el "poco de tiempo", los "mil años", los "mil doscientos sesenta días", los "cinco meses", etcétera.

a)   Algunos comentaristas aplican todos estos términos a "toda la Era Cristiana". Para ellos, el "poco de tiempo" es sinónimo de toda la Era Cristiana, los "mil doscientos sesenta días" abarcan toda la Era Cristiana, el Milenio cubre toda la Era Cristiana. Ya hemos probado mediante el análisis del "poco de tiempo" del Quinto Sello, y el "poco de tiempo" de Apocalipsis 20:3, que tal concepto no se ajusta al lenguaje o las enseñanzas del libro.

b)   Las profecías de Apocalipsis fueron reveladas en el año 95 d.C. Para aquella fecha, ya habían transcurridos sesenta y dos años de la Era Cristiana. Claro está que el propósito de profetizar es descubrir, principalmente, lo que pasará después del tiempo cuando primero se emite la profecía, cualquiera que sea. ¿Hay tal cosa como una "profecía retroactiva", es decir, que cubra algún tiempo anterior a la fecha de su proclamación original? ¡No se profetiza sobre lo ocurrido ya! No se profetiza sobre los tiempos ya pasados. Visiones sobre lo ya ocurrido, sí, se dan, como, por ejemplo, la visión de la Mujer vestida del sol que da a luz a un Hijo varón (Apocalipsis 12), pero no se profetiza sobre aquel acontecimiento, pues ya había tomado lugar. Dado que las profecías de Apocalipsis no cubren los primeros sesenta y dos años de la Era Cristiana, plantear que los tiempos nombrados en el libro abarcan, cada uno, toda la Era Cristiana ha de catalogarse como un desacierto mayúsculo y, realmente, inexcusable. No cubren desde el ministerio de Cristo hasta el año 95 del Siglo I. Por lo tanto, no cubren toda la Era Cristiana.

c)   El estudioso atento fácilmente discierne en el libro de Apocalipsis una "línea de tiempo" a lo largo de la que se sitúan las situaciones y los eventos profetizados, con sus personajes o entidades correspondientes. Tomar en cuenta esta "línea de tiempo" es indispensable para el entendimiento correcto de porciones sustanciales del libro.

d)   ¿Con qué justificación o lógica limitar estas profecías solo a los años de la Guerra romano-judía, es decir, solo a los años del 66 al 70 del Siglo I? ¿O solo al tiempo del Imperio Romano hasta el año 476 de la Era Cristiana?

(1)  En el texto inspirado que relata las profecías de los Cuatro Caballos (Apocalipsis 6:1-8), no se encuentra siquiera una sola "cláusula de tiempo" que especifique periodos o eras.
(2)  Sin embargo, en el Primer Sello discernimos por inferencia un factor de suma importancia referente al  "tiempo" que cubren las profecías.
(a)  Obviamente, el jinete del caballo blanco cabalga, cumpliendo su misión evangelística, no solo durante el tiempo de Israel y Roma sino durante toda la Era Cristiana, ya que su encomienda es proclamar el evangelio eterno “a toda criatura” durante toda la Era Cristiana, y no tan solo durante el Siglo I o el tiempo hasta el año 476 d.C.
(b)  Por implicación, se entiende que los jinetes de los caballos bermejo, negro y amarrillo también pueden ser activos durante toda la Era Cristiana, y no tan solo durante más o menos cuatro siglos, aunque su actividad mayor ocurra particularmente en los tiempos subsiguientes a la primera resurrección, desde poco antes del inicio del Milenio en adelante.
(c)  Además, durante toda la Era Cristiana, tanto a la iglesia como al mundo les hace muchísima falta las tremendas lecciones de estas profecías. A la iglesia que sigue viva y activa durante los tiempos subsiguientes a la caída del Imperio Romano, ¿con qué lógica o razón privarla de la orientación, la esperanza o el consuelo que traen estas visiones? A las multitudes de inconversos que siguen multiplicándose después de la caída del Imperio Romano, ¿no son para ellas las advertencias de estas visiones? ¡Inconcebible! ¿Enseñaremos que Apocalipsis no es para las gentes después del año 70 d.C., o después del año 476? En la exposición sobre las dos bestias, mostramos concluyentemente que el Imperio Romano no llegó a su fin en el año 476 d.C. De hecho, muchas evidencias y consideraciones confirman que Apocalipsis contiene profecías para toda la Era Cristiana, desde el año 95 hasta el fin del tiempo.

 

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