APOCALIPSIS
Capítulo Tres de
“Análisis de las profecías y visiones”
"Los siete sellos"
Sección III
Se abre el Quinto Sello.
“Vi bajo el altar las almas de los que habían sido
muertos por causa de la palabra de Dios.”

“Las almas de mártires bajo
el altar en el cielo”
Ted Larson. Derechos
reservados. Permiso de uso obtenido. No copiar.
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Apocalipsis 6:9-11
-Presentación
gráfica disponible para el estudio del Quinto Sello.
V. El Quinto Sello. "Cuando abrió el
quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos
por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y
clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero,
no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se
les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un
poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y
sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos"
(Apocalipsis 6:9-11). El Cordero abre el Quinto Sello para Juan y el
apóstol ve escenas, como en vivo, que toman lugar, ya no en el
planeta Tierra, sino en regiones celestiales. Se levanta el
“Telón” que normalmente separa al mundo espiritual del material, y
presenciamos un corto acto del emocionante “Drama de los mártires de
Dios”.
A.
"Vi bajo el altar."
1. Con toda probabilidad, se
trata de "el altar de oro que estaba delante del trono"
(Apocalipsis 8:3), o delante de Dios", como dice Apocalipsis
9:13.
2. Sobre este altar de
incienso se ofrecían "las oraciones de todos los santos"
(Apocalipsis 8:3).
3. Este altar es el lugar
donde entran en escena varios ángeles y otros seres celestiales para
llevar a cabo sus papeles dramáticos en las visiones de Apocalipsis. Por
ejemplo:
a) El ángel que ofrece
el incienso, llenando luego un incensario del "fuego del altar"
y arrojándolo a la tierra (Apocalipsis 8:3-5).
b) "De entre los
cuatro cuernos" de este altar se escucha la "voz" que habla
con el ángel de la Sexta Trompeta (Apocalipsis 9:13).
c) Sale de este altar
el ángel que tenía "poder sobre el fuego" (Apocalipsis 14:18).
d) Desde este altar uno
de los ángeles declara: "Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus
juicios son verdaderos y justos" (Apocalipsis 16:7).
4. De acuerdo con estos
datos, visualizamos un altar de gran tamaño, como en la ilustración
(por Pat Marvenko Smith.
www.revelationillustrated.com) que acompaña este texto.
B.
"Vi bajo el altar las almas."
1. Mediante la visión del Quinto Sello se nos ofrece
prueba irrefutable de que el alma sobrevive la muerte del cuerpo
físico. Juan ve...
a) Cuerpos
físicos no, sino "almas".
b) Seres muertos no,
sino las "almas de los que habían sido muertos".
c) Seres inconscientes
o dormidos no, sino "almas" conscientes.
2. El hecho de estar "bajo el altar" de
incienso que está "delante de Dios" significa que están en un
lugar totalmente seguro y privilegiado.
a) Están cerca
de Dios.
b) No están en el trono
de Cristo (Apocalipsis 3:21; 20:4) sino "bajo el altar". Por lo
tanto, deducimos que este "retrato" de ellas no fue tomado durante el
tiempo del Milenio cuando los mártires reinan con Cristo (Apocalipsis
20:4) sino en otro momento de su tiempo de "descanso".
3. ¿Quiénes son estas "almas"? No son las
almas de todos los que "mueren en el Señor" (Apocalipsis 14:13)
sino las almas de los mártires.
a)
Específicamente, son "las almas de los que habían sido muertos
por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían".
(1) La frase calificativa no es "de los que
murieron" sino "de los que habían sido muertos".
(a) Obsérvese la
diferencia entre los modos "murieron" y "habían sido muertos" del
verbo "morir".
(i)
"Murieron" es el modo pretérito
indefinido de "morir".
(ii)
"Habían sido muertos" es el modo
pretérito pluscuamperfecto de "morir".
(b)
El modo del verbo "morir" en Apocalipsis 6:9 no es el "pretérito
indefinido", o sea, "murieron".
(i) De haberse utilizado el verbo "murieron", bien
podríamos concluir que se trata de todos los que han muerto en el Señor.
(ii) Además, "murieron" no específica, ni por implicación, la
causa de muerte. O sea, "murieron" puede abarcar tanto las muertes
atribuibles a causas naturales como las que resultan de actos violentos
o de accidentes.
(c) El modo del verbo
"morir" en Apocalipsis 6:9 es el "pretérito
pluscuamperfecto", o sea, "habían sido muertos".
(i) Mediante este modo del verbo, claramente se eliminan las
muertes por causas naturales.
(ii) Mediante este modo del verbo, claramente se implica una
muerte precipitada ocasionada por fuerzas externas de violencia.
(d) Por sí solo, este
argumento basado en el "modo" y las "implicaciones" del verbo
compuesto "habían sido muertos", constituye prueba
irrefutable de que se trata de un grupo particular de "muertos",
específicamente, el de los "mártires" del Señor.
(2) ¿Por qué "habían sido muertos"?
(a)
"Por causa de la palabra de Dios." Es decir, por creerla,
obedecerla, promulgarla, defenderla y rehusar denegarla públicamente.
(b) "Por el testimonio
que tenían." ¿Qué cosas daban
"testimonio" al hecho de que estos que "habían sido
muertos" eran seguidores de Cristo? Su conducta cristiana, sus obras
cristianas y su buena reputación entre las personas que los conocían.
(c) Cuando un cristiano
muere de causas naturales (algún accidente no relacionado con la fe,
alguna enfermedad o la vejez), a nadie se le ocurre decir que "murió
por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenía". Esta
terminología se emplea cuando se quiere decir que la muerte del creyente
fue prematura y violenta y que el fenecido cristiano fue muerto por su
fe. Por consiguiente, esta misma clase de fraseología en Apocalipsis 6:9
también constituye prueba irrefutable de que se trata de un grupo
particular de muertos en Cristo, a saber, el de los mártires.
b) Estas almas exclaman: "¿Hasta cuándo,
Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que
moran en la tierra?" La expresión altamente emotiva "vengas
nuestra sangre" también prueba que se trata específicamente de
los mártires de Jesús, y no de los cristianos que mueren por
causas naturales.
(1) Los cristianos
que mueren de causas naturales jamás tendrían justificación para
preguntar: "¿Hasta cuándo, Señor,... no vengas nuestra sangre?"
por la sencilla razón de que no derramaron su sangre "por la
palabra". No tuvieron que resistir "hasta sangre,
combatiendo contra el pecado" (Hebreos 12:4).
(2) Vengar "nuestra
sangre" ciertamente implica una muerte injusta y violenta infligida
por algún enemigo.
(a) No se reclama
"venganza" cuando la persona muere de causas naturales.
(b) Al fallecer un miembro
fiel de la iglesia por causas naturales, ¡a nadie se le ocurre pedir
"venganza"! Hacerlo rayaría en lo absurdo.
(3) Estos mártires de Jesús
piden juicio y venganza "para los que moran en la tierra",
es decir, para los desalmados y obstinados enemigos de Dios que
persiguen y matan a los verdaderos cristianos.
(a) Sus ásperos sentimientos
al respecto no son "indignos", como alegan algunos comentaristas,
de su elevado estado de "almas... bajo el altar... que está delante
de Dios" sino que armonizan con los mismos sentimientos del
Todopoderoso y de su Hijo.
(b) La justicia de Dios
exige el castigo de los enemigos de Cristo y su pueblo santo. Se hará
justicia y esta "justicia" envuelve "venganza".
(i)
"¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él
día y noche? ¿Se tardará en responderles?" (Lucas 18:7). El
paralelo entre este texto y Apocalipsis 6:10 es obvio. Los
"escogidos" de Dios claman por justicia. Las almas del Quinto Sello
piden justicia y venganza.
(ii)
"No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la
ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré,
dice el Señor" (Romanos 12:19).
(iii)
"Eso es demostración del justo juicio de Dios,... Porque es
justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os
atribulan"
(2 Tesalonicenses 1:5-10).
(iv)
"Porque sus juicios son verdaderos y justos;
pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su
fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos
de la mano de ella" (Apocalipsis 19:2). Las almas "bajo el altar"
piden venganza. El texto de Apocalipsis 19:2 enseña que su petición es
cumplida a plenitud cuando "la gran ramera" es juzgada, es decir,
es vencida y echada al fuego eterno.
c) "Que descansasen... hasta que se
completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también
habían de ser muertos como ellos."
(1) En adición a los
que ya "habían sido muertos", otros cristianos "habían de ser
muertos como ellos
(2) Los mismos
argumentos basados en los modos del verbo "morir" dados anteriormente
son válidos y aplicables en el caso del verbo compuesto "habían de
ser muertos". No hay lugar a dudas: en ambos casos se trata de la
muerte violenta de los cristianos que resisten "hasta la sangre,
combatiendo contra el pecado" (Hebreos 12:4).
(3) "Muertos como ellos."
"Como ellos" significa "de la misma manera", es decir,
por violencia.
(a) Esta expresión
"muertos como ellos" jamás se usa en referencia a los que mueren por
causas naturales.
(b) Considere las siguientes
dos afirmaciones:
(i)
Primera afirmación: "Los cristianos fieles
del presente que mueren por causas naturales mueren como aquellos fieles
de tiempos pasados que también murieron por causas naturales. Otros
morirán de la misma manera." Al escuchar esta afirmación,
replicamos: "¿Y qué? ¿Qué hay de nuevo? ¡Esto no es noticia! ¡Lo
natural, lo común, lo ordinario es que así sea!"
(ii) Segunda
afirmación: "En el pasado, muchos cristianos fueron muertos por la fe
y otros serán muertos como ellos antes de que finalice la Era Cristiana
y se manifieste la justa venganza de Dios." ¡Esto, sí, es noticia!
¡Esto nos impacta! Se trata de una profecía altamente significante para
el futuro del pueblo de Dios.
(4) "Hasta que se
completara el número."
(a) "El número",
cualquiera que sea.
(b) Se quiere decir:
"Muchos consiervos y hermanos ya han sido muertos, pero el número de los
mártires aún no es completo; otros cristianos serán muertos de la misma
manera".
(c) ¿Ha prefijado Dios un
"número exacto" de mártires? No hay revelación alguna en todo el texto
sagrado que nos obligue a pensar que Jehová prefijara antes de la
fundación de la tierra un número específico de mártires.
(d) ¿Cuándo será completado
el número de los mártires? Todo indica que durante el "poco de
tiempo" que precede el fin.
(Ver el Capítulo Dos de este Comentario para el análisis del “poco de
tiempo”.)
4. A estas almas "bajo el altar... se les dieron
vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un
poco de tiempo."
a) "Se les
dieron vestiduras blancas."
(1) Para consolarlas.
(2) En recompensa parcial por
sus sufrimientos.
(3) Como garantía del
eventual cumplimiento total de todas las promesas de Dios.
(4) ¿Quiénes se las dieron?
(a) Pensamos que los ángeles
de Dios, pues ellos son "espíritus ministradores" (Hebreos 1:14).
(b) Guiados por las
revelaciones de este pasaje, visualizamos a los ángeles de Dios
entregando las "vestiduras blancas" a los miles de mártires que
ocupan unas grandes recámaras bellamente adornadas "bajo el altar...
delante de Dios" donde descansan esperando el desenlace final de los
designios de Dios para la creación.
(5) El hecho de recibir
"vestiduras blancas" acaso implique que estos mártires ya habían
recibido sus cuerpos celestiales (2 Corintios 5:1-9). Teniendo cuerpos
espirituales (1 Corintios 15:42-58; 1 Juan 3:2; Filipenses 3:20-21),
podían vestirse con aquellas "vestiduras blancas", regalo
extraordinario dado por Dios mismo. ¿Cuándo recibieron estas almas sus
cuerpos espirituales? Un poco antes del inicio del Milenio, al
efectuarse la "primera resurrección" (Apocalipsis 20:4-6).
(Ver el Capítulo Diez de esta
obra para un estudio detallado sobre la "primera resurrección.")
b) "Se les dijo que
descansasen todavía un poco de tiempo."
(1) El adverbio
"todavía" claramente indica que los mártires ya habían
estado descansando antes del momento de su petición por justicia y
venganza.
(a) Su pregunta
"¿Hasta cuándo...?" (Apocalipsis 6:10) indica que estaban
conscientes del factor "tiempo".
(b)
"¿Hasta cuándo...?" implica que ya habían pasado bastante tiempo
en espera de que se les hiciera justicia.
(2) Al dar a conocer su petición, se les dice que
descansen "todavía un poco de tiempo".
(a) "Un poco de
tiempo" implica que ya está para consumarse la obra de Dios.
(b) Este "poco de tiempo"
que deben esperar los mártires quizá sea más o menos paralelo con el
"poco de tiempo" (Apocalipsis 20:3) entre el fin del Milenio y la
Segunda Venida de Cristo.
(3) A la luz del argumento
que acabamos de presentar, es patentemente errónea la afirmación
conforme a la que el "poco de tiempo" de Apocalipsis 6:11
"abarca todo el tiempo de la Era Cristiana desde Pentecostés del año
33 hasta el fin del mundo". Enfoquemos la “Secuencia de los
tiempos" que viven los mártires, con los acontecimientos y las
situaciones correspondientes.
(a) "Tiempo en la tierra
en sus cuerpos de carne y sangre." Antes de ser muertas estas
personas por los enemigos de la fe, pasan cierto tiempo en la tierra
como miembros de la iglesia.
(b) "Tiempo en el
Paraíso." Al sufrir el martirio, sus almas van al Paraíso donde
descansan (Lucas 16:19-31).
(c) "Tiempo del Milenio."
Previo a iniciarse el Milenio, participan en la primera resurrección,
para luego reinar durante todo el Milenio con Cristo (Apocalipsis
20:4-6).
(d) "Tiempo bajo el
altar." Al finalizarse el Milenio, pasan a morar "bajo el
altar... delante de Dios". Estando en dicho lugar, presentan su
petición por justicia y venganza. Se les dice que descansen "todavía
un poco de tiempo".
(e) Indiscutiblemente, el
"poco de tiempo" es posterior a los "tiempos" que lo
preceden. Por lo tanto, la conclusión irrefutable es que el "poco
de tiempo" no cubre toda la Era Cristiana.
5. Observaciones en torno a
los mártires y su relación para con los demás cristianos.
Algunos comentaristas aseguran que Dios no hace ninguna distinción entre
los cristianos muertos por su fe y los demás cristianos que mueren
"en el Señor" por causas naturales.
a) Afirman que la
visión del Quinto Sello abarca a todos los que mueren en el Señor, fuera
cual fuese la causa de su muerte. Respetuosamente, discrepamos,
encontrando deficiente y errónea tal interpretación de este Sello, pues
ya hemos probado contundentemente que se trata solo de los mártires.
Al tratarse exclusivamente de los mártires, ¡en definitiva no todos los
cristianos figuran en el cuadro!
b) Señalan que todos
los muertos en Cristo reciben "vestiduras blancas". De acuerdo,
pero los mártires "bajo el altar" reciben las suyas ANTES de
que se complete el número total de los mártires durante el "poco de
tiempo", como además ANTES de la Segunda Resurrección
cuando los restantes salvos reciben su nuevo cuerpo glorificado, con
vestiduras blancas y corona de inmortalidad. Por consiguiente, el
Espíritu Santo hace, en sus revelaciones, una clara distinción entre los
mártires y los demás cristianos, destacándose la distinción aun en el
asunto de la entrega de las "vestimentas blancas".
c) Alegan que el
martirio no es un sacrificio mayor que el de soportar largos años de
arduo trabajo y duras pruebas en la iglesia, para luego morir de causas
naturales. Pensamos que emita semejante opinión solo aquel que nunca
ha tenido que resistir "hasta sangre", que nunca se ha
visto en peligro de ser crucificado, quemado vivo, triturado y devorado
por bestias salvajes, decapitado, traspasado de espada o torturado hasta
expirar. A nuestro juicio, con sobrada razón el martirio se califica
de sacrificio supremo, la prueba máxima de fe y compromiso. Obviamente,
Dios lo reconoce como tal y recompensa de una forma especial a los
cristianos que pagan con sus vidas la convicción que sostienen. El que
escribe admira profundamente a los mártires de Cristo y aplaude el
reconocimiento que Dios los confiere, concediéndoles el honor de reinar
con su Hijo durante el Milenio y de pasar el "poco de tiempo" en
el lugar sacrosanto "bajo el altar". Es del todo inconcebible que
les envidiemos sus privilegios, dichas u honores especiales.
6. Algunas observaciones sobre los lugares,
objetos y seres vistos en el cielo, según las visiones de
Apocalipsis. Por ejemplo, el "altar de oro... delante del trono",
el "incensario de oro", el "fuego del altar", las
"vestiduras blancas" y las "almas... bajo el altar".
a) En el libro
de Apocalipsis, las figuras metafóricas abundan, fascinando y retando
nuestras habilidades de visualización la simbología típica de esta
categoría de literatura divina.
b) Incuestionablemente,
aquel mundo, o esfera, donde mora Dios, Cristo, el Espíritu Santo, los
veinticuatro ancianos y los millones de ángeles que sirven a la Deidad,
difiere en su naturaleza elemental del planeta Tierra material, con sus
habitantes que ocupan cuerpos de carne y sangre.
c) Aun así, creemos que
aquellos lugares celestiales, por ejemplo, el lugar "bajo el altar",
son reales, y que los objetos tales como el "altar de oro"
puede que existan en realidad, aunque tengan esencias, formas,
dimensiones y apariencias totalmente diferentes a todo lo que nuestra
imaginación sea capaz de visualizar.
(1) Afirmar que todos los
objetos y lugares celestiales mencionados en Apocalipsis son enteramente
simbólicos, que ningún trono o altar existe allá, es plantear una tesis
imposible de probar, pues ¿quién ha subido al cielo de Dios,
viendo con sus propios ojos lo que hay allá? El apóstol Pablo “fue
arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no es dado al
hombre expresar” (2 Corintios 12:2-4). Ya que no se le permitió
relatar su experiencia, la misma no amplía nuestro entendimiento de la
esencia o apariencia del mundo celestial de Dios.
(2) Cada cosa o lugar
mencionado en Apocalipsis como perteneciente al cielo de Dios, ¿ha de
concebirse como mera proyección simbólica que no represente nada real?
De ser así, perderían las revelaciones gran parte de su impacto,
colorido y poder de motivar, al menos para este servidor.
d) Creo que el
"cuerpo espiritual" que reciben los mártires resucitados es
real, es decir, tiene forma y sustancia, aunque totalmente
distintas a las formas y sustancias materiales que conocemos nosotros, y
además creo que aquel cuerpo espiritual ocupa espacio. El
"cuerpo espiritual" no es meramente una idea abstracta, una simple
proyección imaginaria de la mente de Dios. ¡Existe! Es la nueva
"habitación celestial", "la casa no hecha de manos, eterna, en los
cielos" (2 Corintios 5:1-3).
e) Sostengo que las
cosas celestiales vistas por el apóstol Juan corresponden de alguna
manera a lo que realmente hay allá en la esfera de Dios. A mi entender,
las escenas no son inventadas, ficticias, totalmente simbólicas o
puramente abstractas. Los "ángeles" y las "almas" realmente existen
y participan en la obra de Dios. Por ejemplo, la revelación de "las
almas... bajo el altar" no es una mera proyección imaginaria sino el
"retrato" de la realidad. Aquellas almas de los mártires no son
imaginarias. El lugar donde se encuentran no es imaginario. El evento
que se presenta no es imaginario. Las circunstancias no son imaginarias.
f) El apóstol
Pablo "fue arrebatado hasta el tercer cielo", "al paraíso,
donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar"
(2 Corintios 12:2-4). Su experiencia fue real. Visitó el "paraíso".
Ese lugar existe en alguna dimensión de las creaciones de Dios.
Asimismo, lo que ve el apóstol Juan es real. Aun lo "simbólico" en las
visiones representa de alguna forma lo que es real.
7. Observaciones sobre las
referencias a "tiempos" en el libro de Apocalipsis. Por ejemplo,
el "poco de tiempo", los "mil años", los "mil
doscientos sesenta días", los "cinco meses", etcétera.
a) Algunos
comentaristas aplican todos estos términos a "toda la Era Cristiana".
Para ellos, el "poco de tiempo" es sinónimo de toda la Era
Cristiana, los "mil doscientos sesenta días" abarcan toda la Era
Cristiana, el Milenio cubre toda la Era Cristiana. Ya hemos probado
mediante el análisis del "poco de tiempo" del Quinto Sello, y el
"poco de tiempo" de Apocalipsis 20:3, que tal concepto no se
ajusta al lenguaje o las enseñanzas del libro.
b) Las profecías de
Apocalipsis fueron reveladas en el año 95 d.C. Para aquella fecha, ya
habían transcurridos sesenta y dos años de la Era Cristiana. Claro está
que el propósito de profetizar es descubrir, principalmente, lo que
pasará después del tiempo cuando primero se emite la profecía,
cualquiera que sea. ¿Hay tal cosa como una "profecía retroactiva", es
decir, que cubra algún tiempo anterior a la fecha de su
proclamación original? ¡No se profetiza sobre lo ocurrido ya! No
se profetiza sobre los tiempos ya pasados. Visiones sobre lo ya
ocurrido, sí, se dan, como, por ejemplo, la visión de la Mujer vestida
del sol que da a luz a un Hijo varón (Apocalipsis 12), pero no se
profetiza sobre aquel acontecimiento, pues ya había tomado lugar.
Dado que las profecías de Apocalipsis no cubren los primeros sesenta y
dos años de la Era Cristiana, plantear que los tiempos nombrados en el
libro abarcan, cada uno, toda la Era Cristiana ha de catalogarse como un
desacierto mayúsculo y, realmente, inexcusable. No cubren desde el
ministerio de Cristo hasta el año 95 del Siglo I. Por lo tanto, no
cubren toda la Era Cristiana.
c) El estudioso atento
fácilmente discierne en el libro de Apocalipsis una "línea de tiempo"
a lo largo de la que se sitúan las situaciones y los eventos
profetizados, con sus personajes o entidades correspondientes. Tomar en
cuenta esta "línea de tiempo" es indispensable para el entendimiento
correcto de porciones sustanciales del libro.
d) ¿Con qué
justificación o lógica limitar estas profecías solo a los años de la
Guerra romano-judía, es decir, solo a los años del 66 al 70 del Siglo I?
¿O solo al tiempo del Imperio Romano hasta el año 476 de la Era
Cristiana?
(1) En el texto inspirado que
relata las profecías de los Cuatro Caballos (Apocalipsis 6:1-8), no se
encuentra siquiera una sola "cláusula de tiempo" que especifique
periodos o eras.
(2) Sin embargo, en el Primer
Sello discernimos por inferencia un factor de suma importancia referente
al "tiempo" que cubren las profecías.
(a) Obviamente, el jinete
del caballo blanco cabalga, cumpliendo su misión evangelística, no solo
durante el tiempo de Israel y Roma sino durante toda la Era
Cristiana, ya que su encomienda es proclamar el evangelio eterno “a
toda criatura” durante toda la Era Cristiana, y no tan solo
durante el Siglo I o el tiempo hasta el año 476 d.C.
(b) Por implicación, se
entiende que los jinetes de los caballos bermejo, negro y amarrillo
también pueden ser activos durante toda la Era Cristiana, y no tan
solo durante más o menos cuatro siglos, aunque su actividad mayor
ocurra particularmente en los tiempos subsiguientes a la primera
resurrección, desde poco antes del inicio del Milenio en adelante.
(c) Además, durante toda la
Era Cristiana, tanto a la iglesia como al mundo les hace muchísima falta
las tremendas lecciones de estas profecías. A la iglesia que sigue viva
y activa durante los tiempos subsiguientes a la caída del Imperio
Romano, ¿con qué lógica o razón privarla de la orientación, la esperanza
o el consuelo que traen estas visiones? A las multitudes de inconversos
que siguen multiplicándose después de la caída del Imperio Romano, ¿no
son para ellas las advertencias de estas visiones? ¡Inconcebible!
¿Enseñaremos que Apocalipsis no es para las gentes después del año 70
d.C., o después del año 476? En la exposición sobre las dos bestias,
mostramos concluyentemente que el Imperio Romano no llegó a su fin en el
año 476 d.C. De hecho, muchas evidencias y consideraciones confirman que
Apocalipsis contiene profecías para toda la Era Cristiana, desde el año
95 hasta el fin del tiempo.